Autor: eugeniovinas

  • Nacho Vegas: «Es tramposo leer mis letras sin escuchar cómo las interpreto»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El mensaje publicado por Nacho Vegas tiene fecha de 15 de mayo de 2011, el día de aquella inicial manifestación y posterior concentración primero en Madrid y más tarde en tantas otras ciudades. Pedro San Martín, compositor y bajista de una de las bandas de referencia para el pop español, La Buena Vida, había fallecido en la madrugada del concierto que Vegas dio junto a Refree en la sala Hangar de Burgos y este hecho hizo que el músico asturiano tardara días en darse cuenta de la que se había levantado en Madrid.

    Observador compulsivo, capaz de generar virulentas críticas y afectos talibanes entre indies y verdaderos amantes de la música, algunas cosas importantes en su particular visión se habían trastocado en cuestión de horas para influirle aun más si cabe en las canciones que componen ahora su nuevo álbum, titulado Resituación (Marxophone, 2014).  Reconocido por sí mismo como «un pesimista», este nuevo trabajo trata de mostrarle si cabe más desprotegido en cuanto a las ideas políticas y totalmente transparente con respecto a las canciones -que las hay- más personales.

    Grabado junto a  su banda (La Trama Asturiana) por Paco Loco en el Puerto de Santa María, el álbum cuenta con las acertadas colaboraciones de Maite Arroitajauregui (Mursego) el Coro Ladinamo o el Patio Maravillas, estas dos últimas en la reivindicativa y central ‘Runrún’. En el ecuador entre el lanzamiento de Resituación y su presentación en Valencia, programada para el 21 de mayo en el Espai Rambleta, el gijonés atiende a la habitual ronda de promoción. Un ‘zona sucia’ de su trabajo que no está siendo especialmente llevadera teniendo en cuenta la reacción de una parte de la crítica musical con respecto a este nuevo disco.

    -Después de unos cuantos discos en solitario, ¿cómo te vas sintiendo con estas rondas promocionales según avanza tu carrera?
    -No me gusta quejarme de esta parte del trabajo, como puede que quizá le pase a otros. También porque, en realidad, me gusta hablar de lo que hago, hablar de música. Pero, aunque no es precisamente bajar a la mina, si que asumo que hay algunas semanas un poco más intensivas con las entrevistas…, son agotadoras. Intento no repetirme mucho y acabo haciéndolo, así que esos días si que reconozco que acabo un poco deprimido.

    -En esta ocasión se ha armado un gran revuelo con la entrevista y la crítica del disco para Rockdelux. ¿Cómo lo has vivido?
    -Bueno, lo comentas con tu entorno y cada cual tiene su opinión sobre lo sucedido. Lo que sé es que no valoro estas cosas cuando el disco acaba de salir, cuando está tan cerca; no tengo esa distancia para verlo con la suficiente perspectiva. Un periodista y amigo me dijo bromeando cuando publiqué La zona sucia que tenía ganas de hacerme la entrevista para ser el primero en criticar el disco. Con este ya llega tarde (risas).

    -Con lo que propones en Resituación y tanta entrevista, debes estar dando muchas explicaciones políticas durante estos días.  ¿Te da reparo hablar de política fuera de la canción, cuando no estás interpretando?
    -Para mí es algo indivisible. Si escribo esas canciones es porque vivo así y porque está pegado a la realidad que me rodea. Los temas que canto son los que vivo. Y no solo los que son más políticos o sociales, sino los que hablan sobre experiencias más íntimas. En cualquier caso, observo lo que pasa alrededor y hablo de ello inevitablemente.

    -Da la sensación de que la acción política y social de la que hablas, especialmente con tu alineación en la Fundación Robo, ha influido profundamente en la creación de este disco.
    -Definitivamente. Es una cosa que hablaba recientemente con Roberto Herreros, otro miembro de esta organización a la que fui a parar después de la gira de La zona sucia (2011). Fue larguísima y no paraba de pensar en el mundo de la música, en cómo se estaba organizando la llamada escena indie, lo que me rodeaba. Eso me activó para comenzar a trabajar con la Fundación Robo, con gente de movimientos sociales y que ahora están presentes en ‘Runrún’, una canción grabada con la ayuda de la gente del Patio Maravillas y el Coro Ladinamo.

    -Con el prolongado escenario de crisis parece que ‘vuelve la canción protesta’, como dirían Los Planetas. En tu caso las ideas son muy concretas, casi de la calle, nada utópicas.
    -No. No creo que haya nada de utópico en las protestas de la calle que estamos viviendo. Influye que en las canciones más íntimas que había hecho hasta ahora hay una especie de pesimismo, algo endémico… un tono derrotista. Pero eso es algo que viene mucho de los asturianos, creo, porque reivindicamos que tienes que decir de donde vienes y mi tierra está muy vinculado a lo que hago. Hay mucho de las reivindicaciones de mi zona, que tiene una situación muy complicada. Eso y la tendencia hacia el individualismo de las últimas décadas.

    -Vuelves a incidir en la tristeza de Gijón, dedicándole varios mensajes en este sentido a lo largo del disco. ¿La gente te dice algo cuando estás allí, por la calle?
    -Disfruto mucho de la ciudad. La adoro. Pero la veo maltratada, como casi toda Asturias, que es una zona muy maltratada. La reconversión industrial y los años 90 en general llegaron a desmontar las protestas obreras. Se empezó a ver como algo habitual, algo que, al final, no tenía incidencia. Eso es algo que ha cambiado el 15-M, la percepción de lo que puede hacer la calle y los colectivos que es capaz de activar. Pero volviendo a Asturias, mi recuerdo es el de los amigos que se marcharon porque no podían seguir viviendo allí… aun así, en las canciones hay voluntad de querer.

    -¿La gente de allí lo percibe? ¿Qué te dicen?
    -Hace poco, pese a lo que pueda parecer, una chica me dijo que precisamente le daba subidón ‘Ciudad Vampira’ (Vivo en la ciudad más triste que jamás / una mente triste pudo imaginar). Otro día me encontré con un conocido que me decía: «¿cómo dices que que Gijón es la ciudad más triste? ¡La más triste es la mía!». El tío es de Mieres… (risas).

    -Mencionas al 15-M y sus secuelas. ¿Qué vigencia percibes de este movimiento a unos días de su tercer aniversario?
    -Creo que ha conseguido un montón de cosas. Se creó un clima, un impulso sobre el cual han surgido numerosos movimientos sociales y formas de autoorganización. Era un impulso necesario del que ha salido gente como la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) con Stop Desahucios y todo lo que han conseguido. Pero no solo esto. El cierre de los CIES (Centros de Internamiento de Extranjeros), las mareas verdes y blancas en las diferentes ciudades… la gente cree que los cambios que genera algo como el 15-M llegan de la noche a la mañana, pero no, creo que llegan de estas maneras y ahí están, sucediendo.

    -Por cierto, el 15-M de este año estarás actuando en Madrid. ¿Qué sensaciones te produce?
    -No sabía que era exactamente ese día. Me gusta. Es un aliciente para ver qué nos encontramos al salir, porque Joy Eslava está muy cerca de Sol. Pero bueno, supongo que ya se encargará la policía de que ese día no se monte nada por los alrededores…

    -Tu interpretación de las canciones no es precisamente estética, pero en cambio parece imposible entender algunas letras si no se escucha tu ironía, por ejemplo.
    -Es tramposo escuchar mis letras sin escuchar el tono en el que las interpreto. Si silbas una melodía no es igual que si la cantas, porque intentas utilizar diferentes formas de interpretar para hablar de temas espinosos, utilizas recursos, frases hechas… Todo esto lo aprendo de la música popular, que es una constante influencia. Me interesa mucho cómo se utilizan acordes mayores y arreglos alegres para hablar de verdaderos problemas personales o sociales.

    -Te gusta la música popular, pero a menudo desprovees a tus canciones de estribillos. ¿Te ha preocupado alguna vez a lo largo de tu carrera hacer un tema pop, de esos que la gente entiende como ‘redondo’?
    -No, no me ha preocupado nunca. Es una cosa que hablaba con mucha gente al principio de hacer música en solitario. Veía cierta obsesión a mi alrededor por ‘la canción pop perfecta’, pero al final trabajar en ese camino creo que te lleva a una especie de creción simplista. Para mí el hecho genuino de las canciones es la imperfección. Lo que me atrae de la música popular es esa parte libre, la ideas originales. Y frente a ello soy consciente de que el rock y el pop son géneros cerrados, por eso también me interesa dejarme llevar por influencias diferentes.

    -El disco reúne, por cierto, estilos muy distintos. Desde el extremo casi hawaiano de ‘Liberteriana Song’ hasta un tema de pop-rock mucho más estándar como ‘Adolfo Suicide’. Y casi están unidos en el álbum. ¿Te planteas si hay canciones que no tienen cabida por su estilo?
    -Sí. De hecho, en La zona sucia descarté canciones porque chocaban especialmente unas con otras. Luego hay formas de producir, de instrumentar las canciones. De no ser por esto ‘Adolfo Suicide’ y ‘Runrún’ no hubieran podido convivir en el disco. Pero bueno, esto hay gente que lo critica, que cree que son demasiados estilos dentro de un disco.

    -Llama la atención la portada del disco. ¿De dónde sale esa fotografía?
    -La vi en un libro llamado EE.UU: 150 años de lesbianismo. La foto en sí me pareció muy poderosa e investigué para ver si tenía un propietario para poder utilizarla de alguna forma. Contactando con una representante de una asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de San Francisco supe que aquella fotografía tenía referencias al caso de Alice Mitchell y Freda Ward, una pareja de lesbianas de 19 y 17 años en la que la más mayor degolló a la otra bajo la presión social. Salió a flote el lesbianismo en la sociedad estadounidense de la época, haciéndose popular el caso y hablando de ello en un momento en el que era mucho más que un tabú. Lo que me interesaba era como había roles que se habían perpetuado desde entonces en la sociedad.

    -Pareces más relajado en este disco, con tonos graves mucho más cercanos a tus registros más cómodos. ¿Es así?
    -Mi registro vocal es muy limitado, pero hace tiempo que esto no era una barrera para hacer canciones. Esto me dio ánimos hace tiempo, porque aunque nunca he formado mi voz, cosa que me gustaría hacer pero que nunca encuentro tiempo para ello, puedo cantar diferentes tipos de canciones y contar cosas. Trabajo mucho los cambios de tono cuando creo la canción, hasta hallar el más adecuado y en este caso han surgido así.

    -Por cierto, ¿la industria discográfica está más cerca de ‘resituarse’ o de saltar por los aires?
    -Necesita ‘resituarse’, pero mucho más. Hace tiempo, en una entrevista, dije que creía que era bueno que la industria se viniera abajo. Me llovieron los palos porque nadie me entendió. Creo que hay una industria que ha sido muy negativa para la música y para la gente que hace música y para los que escuchamos música. Los grandes sellos machistas y opresores. Pero los artistas cada vez más van por el camino de la autogestión y ese creo que es el camino. Es más, me gustaría que nos mirásemos más en los movimientos sociales de los que estábamos hablando.

    -Dentro de esa faceta tan reconocida tuya como observador, en este disco te muestras («Nachín») más que nunca, insultándote un poco, distorsionándote entre los versos. ¿Cuánto hay de juego y cuánto de verdad en todo ello?
    -Hay un poco de ambas cosas. Siempre había hablado de mí en las canciones a través de otras personas, con personajes. Al final, terminaba desarrollando en tercera persona porque te da la posibilidad de crear perspectivas y de cuestionar cosas. Pero en este caso hay un contrapunto: cuando la canción apela a algo más común, común a todos, me utilizo a mí mismo para describirlo.

  • Joe Crepúsculo: «Con cada nuevo disco intento darle una bofetada al anterior»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Es uno de los artistas de la escena musical con más talento. Ha cruzado portadas y números uno con discos, canciones y conciertos, haciendo de su directo un arma arrojadiza contra los preceptos de la pose indie. Este concepto, especialmente, le perturba y es que nunca ha tenido reparos a la hora de reconocer que atravesó una adolescencia con escenas bajo el láser de discotecas como Chasis o Pont Aeri (las ‘catedrales’ más próximas a su procedencia catalana) y se ha pasado la vida escuchando a Supertramp, Fleetwood Mac o Dire Straits. Un pasado presente en su música.

    En 2008 dio el primer paso en firme con Escuela de Zebras y aunque con Supercrepus ya se había metido en el bolsillo a la crítica alternativa, fue Chill Out el álbum que le catapultó al imaginario musical de un buen número de sus ahora numerosos seguidores. Este frenesí de publicaciones sucedió en poco más de un año y hasta el sold out (lo de llenar salas ha empezado a convertirse en habitual recientemente) del pasado fin de semana en la sala Moby Dick de Madrid, han cabido tres discos más: Nuevo RitmoEl caldero y Baile de Magos.

    La visión positiva de las escenas que narra, la capacidad de conceptualizar por discos y su habitual conexión en los directos ha servido para que, a día de hoy, haya cogido las riendas de su propia carrera tras diferentes etapas discográficas. Con el ánimo de producir cada vez más música y por la vía de los singlesJoe Crepúsculo visita esta noche Valencia. Será una vez más en la sala Wah Wah, donde ha aparecido en casi la totalidad de las ocasiones en la ciudad y en la que le volverá a escudar su habitual compañero y productor Sergio Pérez.

    Baile de Magos cumple un año. ¿Qué sensaciones tienes con el disco a estas alturas?
    -Siento satisfacción porque la respuesta en los conciertos ha sido muy buena. Estamos además haciendo sold outs en los últimos; en Barcelona, Madrid, Mallorca… a ver qué tal este jueves en Valencia. Además, ‘Mi fábrica de baile’ ha sido elegida como la mejor canción del año para algunos medios y me hace ilusión que eso paste también con este disco porque es un disco creado para bailarlo. Con este trabajo también puedo acabar los conciertos haciendo a la gente moverse más todavía, que es algo que siempre he buscado.

    -Más público y más repercusión. Es posible que tus conciertos, en tus inicios, tuvieran ciertas filias por tu lado más naif con la música. ¿Crees que ha ido generando rechazo el crecimiento en un sentido técnico?
    -Creo que el aspecto técnico, la mejora, no ha tenido nada que ver con el aumento de público. Inevitablemente vas cogiendo tablas y mejoras muchas cosas, pero es normal: siempre quieres hacerlo mejor.

    -Más público y, por cierto, más joven.
    -Sí, y es algo que me hace especial ilusión. El sábado pasado en Moby Dick lo pude comprobar en las primeras filas y es algo que me hace sentir bien: conectar con gente distinta, nuevo público. Es algo que se habla mucho con respecto al índica, cierta ruptura… 

    -Entonces, y más allá de las buenas críticas sumadas disco tras disco, ¿qué ha dado el cambio definitivo?
    -Creo que el hecho de contar con un repertorio mucho más amplio hace que tenga un mayor número de buenas canciones a la hora de elegir el set. De hecho ahora mismo creo que las canciones que se incluyen están muy bien, y eso ha sucedido aunque se hayan dado muchos cambios de estilo…

    -La verdad es que se han acumulado un buen número de hits en tu repertorio. ¿Te ves recopilándolos en un ‘Grandes Éxitos’? ¿Te apetecería hacer algo así?
    -Ahora mismo creo que no. Lo que me apetece es seguir creando y produciendo. Cuanto más mejor. Además, habría que poner de acuerdo a un buen número de discográficas para que eso saliera adelante y me da un poco de palo hasta pensar en ello. De aquí a algunos años quizá me apetezca reinterpretarlas, un poco como en Nuevo Ritmo.

    -Muchos discos y cambios, casi constantes. ¿Ha cambiado mucho el proceso creativo?
    -Cuando empecé todo era mucho más inmediato. Antes podía hacer canciones de forma inmediata y ahora puedo trabajar durante semanas una única canción. La composición ahora quizá se ha convertido en un trabajo en el que tengo en cuenta muchas más cosas.

    -Todo ello sin olvidar la parte en la que has ido dando rienda suelta a la música de baileespecialmente presente en Baile de Magos. ¿Tenías necesidad de rescatar toda esta música que has vivido de alguna forma?
    -Cuando era joven iba a discotecas como Chasis o Pont Aeri. Es un pasado que recuerdo de una forma sana, lo recuerdo bien y sé que en parte está presente en Baile de Magos. Es una época muy interesante y divertida para mí, así es como la recuerdo. De hecho creo que había aspectos mucho más interesantes de los que veo en otras corrientes, pero no sé por qué está de alguna forma mal visto revivir esta tendencia.

    -En todas las letras de tus discos hay un aspecto de desasosiego, de desencanto, quizá especialmente en Baile de Magos. ¿Es una actitud vital, una convicción…?
    -Yo creo que no es del todo así, excepto en Baile de Magos. En el resto puede que se hayan colado ideas propias de lo que me rodea, pero mi música trata de ser optimista. Me gusta escuchar discos con canciones positivas y crear artefactos que puedan servir para alegrar a la gente, para hacerla sentir bien. Intento no caer en escenas sulfurantes o tristonas. Nunca me he dejado llevar por eso porque quiero que la gente se lo pase bien. Ahora mismo y cada vez más que antes.

    -También hay otros aspectos de tu creación como los vídeos en los que la gente, sabiendo que son de Joe Crepúsculo, parece que ya se acerca con la convicción de que se va a entretener.
    -Sí, pero ahí quien manda es el cineasta.

    -¿Les dejas hacer por completo, no influyes?
    -Afortunadamente, con el paso de los años la gente ya sabe más o menos lo que me gusta. Cuando yo he elegido a alguien era porque me gustaba algo de su trabajo, pero cuando haces un videoclip es importante que todo esté en las manos de las personas que saben lo que están haciendo. Aun así, reconozco que soy una persona muy tosca; me cuesta muchísimo actuar. Yo no soy actor y lo pasan algo mal conmigo porque nunca quiero hacer nada [risas].

    -Más allá de la música, siempre que puedes recomiendas cine y literatura. Suelen destacar algunas referencias de ciencia ficción como Asimov, Lem o Alien. ¿En qué andas distraído ahora cuando no estás haciendo canciones?
    -Me gusta mucho la botánica. Tengo muchas plantas aquí en el balcón y además de ver cine y leer me gusta mucho salir a pasear, ahora que vivo en Madrid.

    -En efecto, desde hace seis meses te has ‘sometido’ ha otro cambio de residencia. ¿Qué buscas en Madrid? ¿Por qué allí?
    -Bueno, terminé una etapa en Mallorca donde casi he vivido dos años. Pensé en volver a casa, a Barcelona, pero creo que allí también he cerrado una etapa, así que me apetecía muchísimo Madrid. Es una ciudad muy cómoda y agradable, donde estoy conociendo a mucha gente [no hay que perder de vista sus actuaciones y relación con Nacho Vigalondo, entre otros]. Y la verdad es que cuando llegué no conocía a casi nadie… 

    -Inspirado o no por esta nueva ciudad has iniciado un camino de autoproducción y con el que, casi sin avisar, de repente has publicado una canción (‘Carreras de cabeza‘). ¿Ahora vas a seguir por el camino de los singles?
    -Creo que hoy en día todo va muy rápido y sobre todo teniendo en cuenta esta alegoríaa al consumo feroz de las cosas con Internet. Ahora voy por libre y quiero ver si con una canción puedo dar algo de guerra [no estará en el repertorio de Wah Wah, por cierto]. Y si me apetece sacar canciones las saco; es algo rápido.

    -Sin intermediarios.
    -Creo que el artista una vez está algo consolidado puede seguir su camino. Los intermediarios no van a ser necesarios dentro del sistema.

    -Forma parte del viejo sistema de producción. Con respecto al ‘sistema’ social, en alguna ocasión has dicho que estás a la espera de que colapse, de que explote por algún sitio. ¿Sigues esperándolo?
    -Es que creo que puede que sea doloroso, pero a largo plazo es para el beneficio de todos. Es algo que tiene que suceder, pero hay demasiadas cosas que están mal y cada vez parece que están tensando más la cuerda… 

    -Canciones por tu cuenta tras una buena serie de discos. ¿Sigues viendo a Chill Out como un hito en tu carrera?
    -No lo sé porque veo que todos son muy distintos. Con cada disco que intentado darle una bofetada al anterior. 

    -Siempre citas referencias mainstream como Supertramp, Fleetwood Mac, Bob Dylan o Dire Straits. ¿Las reconoces dentro de tus canciones luego?
    -Pues quizá para el público no sean tan visibles, pero para mí sí. De muchos de ellos puedo ver ‘cosas’ en las melodías. De hecho a veces la gente cree que digo esos nombres como una pose, pero es que es lo que he escuchado y, básicamente, sigo escuchando. La gente se piensa que estoy de cachondeo y parece que tengas que decir que lo que te gusta es Sonic Yout, Pixies y tal, que están muy bien. Yo, de hecho, sobre todo escucho música de los 70.

    -Mucha música de los 70… ¿y tu música? ¿Te gusta escucharte?
    -Me escucho muchísimo hasta el momento en el que se publica el disco. Una vez publicado… soy demasiado perfeccionista y lo paso mal.

    -Esta noche regresas a Wah Wah y por tu número de seguidores parece una ciudad en la que te sientes muy arropado.
    -Valencia es una ciudad que se deja querer mucho. Además, para mí la ciudad y la sala Wah Wah van de la mano. Es un sitio muy especial y Valencia lo es porque siempre estoy deseando actuar en los sitios donde he vivido, como Barcelona o Mallorca, ahora también en Madrid, pero en Valencia no tengo ningún arraigo y la gente se entrega. Siempre me hace especial ilusión esto y tengo muchísimas ganas de actuar con las canciones de Baile de Magos porque creo que se puede montar una buena fiesta con el espíritu de los valencianos.

  • Artistas, galeristas y críticos de arte organizan la ‘Gran Fiesta de Fin de Císcar’

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El malestar de una buena parte de los sectores vinculados al arte en Valencia parece haber reaccionado de forma activa tras la decisión por parte del Gobierno local de cesar a Consuelo Císcar como directora Institut Valencià d’Art Modern (IVAM).

    Si bien este lunes reclamaron a través de un comunicado (firmado por los colectivos Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló –AVVAC-, la Associació Valenciana de Crítics d’Art –AVCA– y la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana –LaVac-) «una auditoría externa de las cuentas del museo, que informe detalladamente de la gestión económica llevada a cabo durante este periodo para que la ciudadanía tenga conocimiento de en qué se han gastado los recursos públicos»,  sale a escena una convocatoria-lúdico festiva para «celebrar» el final de esta etapa en la gestión de uno de los principales museos a nivel nacional.

    Sin que por el momento ninguna de las citadas o distintas asociaciones haya dado el paso al frente de reivindicar la cita, el próximo sábado 12 de abril se reunirán en la explanada frente al museo a partir de las 18 horas «artistas, galeristas, críticos y profesores de arte» para «organizar una gran Fiesta de Fin de Císcar, con música y todo tipo de acciones artístico-lúdicas». De esta forma, la comunicación se ha viralizado a través de la red social online Facebook en la que alrededor de 500 personas ya han mostrado su inquietud por participar.

    Con la reunión espontánea se pretende «celebrar por todo lo alto» este final de ciclo para el museo de tal forma que se haga «visible nuestro profundo rechazo a su nefasta gestión», en referencia a Císcar. «Por un IVAM sin chanchullos y dirigido por verdaderos profesionales» cierran esta convocatoria abierta a la ciudadanía.

    A favor, en contra y ajenos

    Fuentes vinculadas a los cuatro grupos (artistas, galeristas, críticos de arte y profesores) han mostrado su simpatía por la iniciativa, aunque no todos están a favor de la misma. Mientras que la mayoría asegura que a título personal acudirán o no descartan hacerlo, otros aseguran que «no hay nada que celebrar«. Se expresan en estos términos porque una corriente cree que Consuelo Císcar continuará en órganos de gobierno pese a su gestión al frente del IVAM; por ejemplo, como miembro que es y continuará siendo de pleno derecho del Consell Valencià de Cultura.

    Sin embargo, otros creen que la retirada de la dirección ya es suficiente motivo como para poner de relieve el malestar con el que han mostrado durante años su oposición. No obstante, no todos los consultados se han manifestado de una forma tan clara en contra o a favor de la convocatoria del próximo sábado, sino más bien ajenos a la polémica en torno a la salida de Consuelo Císcar del IVAM. Los nombres coinciden en algunos casos con los que ésta hizo valer en julio de 2011 después de que Alberto Fabra, president de la Generalitat, recibiera una carta con firmas importantes para justificar y solicitar su inmediata sustitución. La citada lista de apoyos recabados por Consuelo Císcar -recuperada recientemente por el magazine online Makma- fue la siguiente:Alemany, Alex. Artista.

    Aranda, Fernando. Crítico de Arte.
    Bañuelos, Alberto Artista.
    Baron, José Artista.
    Betsky, Aarón. Crítico de Arte.
    Botella, Nanda Artista.
    Calduch, Rafael Artista.
    Calvo, Javier Artista.
    Canovas, Fernando Artista.
    Caparros, Paco Artista.
    Cardells, Joan Artista.
    Carmona, Rosa María. Crítica de Arte.
    Castro, Fernando. Crítico de Arte.
    Catalá, Jacobo. Empresario.
    Cháfer, Teresa. Artista.
    Chirino, Martín. Artista.
    Clavijo, Moraima. Crítica de Arte
    Colom, Vicente Artista.
    Conejero, Manuel Ángel. Dramaturgo y Miembro del CVC.
    Corazón, Alberto Artista.
    Coronado, Laura. Crítica de Arte.
    Cosme, José Artista.
    Covarrubias, Jose Manuel. Artista.
    de Soto, Ramón Artista.
    de Vera, Cristino Artista.
    Diaz y de Ovando, Clementina, Crítica de Arte.
    Durán, Isabel Crítica de Arte.
    Espí, Jaume Artista.
    Esteve, Edo Jose Artista.
    Esteve, Ramón. Arquitecto
    Fiterman, Jacobo. Crítico de Arte.
    Garcia Barragán, Elisa Crítica de Arte.
    Garneria, José Crítico de Arte.
    Guerrero, Gonzalo. Crítico de Arte.
    Guillem, Cuqui Artista.
    Insausti, Pilar. Crítico de Arte.
    Jarauta, Francisco Crítico de Arte.
    Jiménez, José, Crítico de Arte.
    Kac, Eduardo Artista.
    Kalenberg, Ángel. Crítico de Arte.
    Konate, Yacouba. Presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
    Lagardera, Joan Crítico de Arte.
    Lizana, Ximo Artista.
    Llanes, Llilian. Crítica de Arte.
    Llorens, Tomás. Crítico de Arte.
    López Cardiel, Eduviges. Galerista.
    Lozano, Jose Mª Arquitecto
    Luna, Bigas . Cineasta y Artista.
    Marí, Diego Artista.
    Marí, Rafa. Crítico de Arte
    Marí, Sergio. Artista.
    Marzal, Carlos . Poeta.
    Mataix, Carlos. Empresario.
    Matos, Fernanda. Crítica de Arte.
    Merino, Elisa. Artista.
    Mir, Antonia Artista.
    Morea, Jose Artista.
    Nadal, Juan Carlos Artista.
    Navalón, Natividad Artista.
    Navarro, Miquel Artista.
    Orti, Vicente Artista.
    Orts, Jose Antonio Artista.
    Pascual, Carlos. Notario.
    Pérez Arroyo, Salvador. Artista.
    Pérez Plaza, Alfonso Artista.
    Pérez Rojas, Francisco Javier. Crítico de Arte
    Peris, Vicente, Artista.
    Polit, Ramón Artista.
    Quaresma, Julio Arquitecto y Artista.
    Reyna, Mª Consuelo, Periodista.
    Riani, Paolo. Arquitecto
    Ripollés, Joan. Artista.
    Rivera, Rodolfo. Crítico de Arte.
    Rodríguez Roca «JARR», Juan Antonio. Artista.
    Roig, Bernardi Artista.
    Roig, Carmen Artista.
    Roig, Pilar. Restauradora.
    Román, Luisa. Artista.
    Romero, Pilar Artista.
    Rose, Barbara Crítica de Arte.
    Saborit, Jose Artista.
    Sánchez Blanco, Domingo Artista.
    Sanchis, Sergio. Artista
    Sanleón, Jose Artista.
    Sebastian Nicolau, Francisco Artista.
    Sierra, Rafael Crítico de Arte.
    Silva, Horacio. Artista.
    Suárez, Manuel .Artista.
    Tomás Llavador, José Mª, Arquitecto.
    Tomás yTío, José Mª. Magistrado.
    Tomás, Facundo. Crítico de Arte.
    Tomás, Jose Luis. Crítico de Arte.
    Trione, Vincenzo . Crítico de Arte.
    Valdés, Manolo. Artista.
    Vangelis, Evangelos. Artista.
    Ventura Meliá, Rafael. Crítico de Arte.
    Villalonga, Rocio Artista.
    Villareal, Javier. Crítico de Arte
    Wilson, Robert Artista.
    Yturralde, Jose Mª Artista.
    Zaragoza, Amparo.Galerista.
    Zirotti, Claudio Artista. 

  • London Grammar: cómo fabricar canciones redondas a los 20 años

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Si hubo un disco capaz de sacudir las últimas horas en los festivales del pasado 2013, ese fue Settle (Univesal Island Records). Disclosure publicó este trabajo hace ahora casi un año, rodeado de algunas voces femeninas capaces de sumarse al reto conseguido de recuperar el ‘dance’ para la música pop británica.

    Los nombres de esas voces, como los de AlunaGeorge o Sasha Keable, han pasado a ser ser conocidos por el gran público gracias a estos músicos y productores y canciones tan accesibles como ‘White Noise’ o ‘Voices’. Todos los implicados son, además, terriblemente jóvenes, tras apenas superar los 20 años.

    Incluso algo más jóvenes son los protagonistas del último corte del citado Settle, los ahora hype London Grammar. El trío británico se inició con la coincidencia en el sindicato de estudiantes de la Nottihgham University de la ahora ex auxiliar de peluquería Hannah Reid y el guitarrista Dan Rothman, educado peculiarmente en la Jewish Free School de Londres. Más tarde se uniría a ellos Dominic (Dot) Major, un joven de Northampton que hasta el inicio de la fulgurante carrera de London Grammar asegura pasaba la mayor parte del tiempo bebiendo en el campo.

    Concluidos sus estudios se empeñaron desde 2011 en tratar de encontrar su camino en la escena londinense, aunque no fue hasta la publicación de su EP Metal & Dust cuando empezaron a recibir el feedback desde dentro y fuera del Reino Unido. Con la progresión de los singles ‘Wasting My Young Years’, ‘Strong’ y la sonada colaboración en el cierre del álbum de debut de Disclosure, London Grammar publicó en septiembre If You Wait (autoedición con la supervisión de Ministry of Sound). El sello conocido por su vinculación con la música electrónica les ha tutelado de hecho desde 2012.

    LA ALARGADA SOMBRA DE THE XX

    El disco recoge lo mejor de su producción durante sus primeros dos años de vida, con unas letras capaces de mostrar una juventud azarosa y desasosegada. Con unas reminiscencias tanto por sus letras como por su música que no ocultan la alargada sombra de The XX sobre el pop juvenil de las islas, London Grammar muestra una notable afectación emocional (así se refieren a sus propias canciones) en la que el desamor es habitualmente el core lírico de este disco tan bellamente frágil.

    El disco ha rozado el número 1 en las listas de éxitos de Reino Unido (donde ha vendido más de 250.000 copias), Australia (donde han sido un auténtico fenómeno) o Escocia, países donde la voz de Reid -seguramente el rasgo más distintivo de la banda- ha sido capaz de sortear el primer impacto de las comparativas con la llamada ‘Generation post-XX’. Próximos al genial James Blake o a bandas como Daughter, próxima en casi todas la coordenadas posibles con estos, London Grammar ha conseguido filtrar lo mejor de esta última hornada con referencias brillantes que pueden viajar desde Portishead hasta Massive Attack no ocultan sus apego a artistas mucho más próximos como Radiohead o lo que se desprende de la versión de ‘Nightcall’ del francés Kavinsky. No es la única vez que se han dejado querer con ese ánimo por la reinterpretación; muy popular es su versión del mítico tema de los años 90 ‘Wicked Game‘ de Chriss Isaak que se pega a la perfección a la gran capacidad vocal de su cantante.

    El proceso creativo, según han confesado ya durante algunas escritoras, arranca con una base de piano creada por ‘Dot’ Major a la que va añadiendo capas de Rothman -el principal factor coincidente con The XX- para acabar soportando las melodías de Reid, quien también escribe aunque asegura que la inspiración llega de las historias conjuntas de los tres miembros de esta efervescente banda.

    EL RETO DE TANTOS

    Todavía tímidos y contenidos en sus apariciones públicas, su juventud les enfrenta a un constante careo con las publicaciones deseosas de vestirles con ropa de moda. Algo que contrasta con el confort con el que parecen haberse encontrado -a tenor de su éxito en las redes sociales- muchos de los jóvenes británicos con letras como las de ‘Wasting My Young Years‘.

    Como sucediera con The XX su música es capaz de conectar con un amplio espectro de público, sobre todo y pese a las letras sin tener en cuenta franjas de edad. Algo que les ha llevado en las últimas semanas a protagonizar uno de los vídeos más visitados en YouTube, el cuarto tráiler de la cuarta temporada de la todopoderosa serie de la HBO estadounidense ‘Juego de Tronos’ (con la canción ‘Devil Inside’). Si quedaba alguien en la gran masa por conocerles parece que ahora, de la mano de este agradecido guiño, la banda está llamada a ser uno de los fenómenos de este 2014. Y llamada también a deshacer el mito del grupo del que reciben tantas comparaciones y que con su segundo álbum Coexist (XL Recordings, 2012).

  • Falete: «La música no tiene espacio para las medias tintas»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    La televisión ha conseguido que la historia de Falete (Rafael Ojeda Rojas) parezca fácil de encasillar, siendo su figura una de las más controvertidas para un género musical lleno de incertezas: la copla. De este tipo de canción, basada en la pasión del intérprete y las letras -tan efectiva en los tablaos flamencos que cada vez son menos promocionados por las guías turísticas oficiales, pese a que sigan funcionando especialmente en ciudades como Madrid o Sevilla- parecía haberse cubierto un manto de desconexión generacional. Sin embargo, por el camino de los renovadores, en una carrera en la que hay más similitudes con las figuras de Bambino y Rocío Jurado que con las de las tonadilleras del couché, este artista ha ido ganándose el favor del público por las vías de la interpretación y la comunicación de masas.

    Hijo de artistas (su padre fue fundador y miembro destacado de los Cantores de Hispalis) a los 17 años pasó a formar parte de la compañía de la ChungaPaco Ortega estiró su carrera durante los siguientes años dentro de un recopilatorio de ‘Novísimos’ de la copla y para cuando su nombre compartía cartel en ocasiones con las grandes figuras de este circuito, la directora japonesa de teatro Yoko Komatsubara le fichó para diferentes obras puestas en escena en Tokio. Pasado, presente y… o Carmen fueron algunas de estas representaciones, actuando con Danzas de España por algunas de las principales capitales del mundo.

    Desde 2004 inicia su carrera en solitario, como intérprete, grabando versiones y canciones de compositores a los que elige. Con el buen cartel de una carrera que había crecido por la parte más internacional y pura del oficio, los grandes escenarios y el impacto del flamenco en las culturas orientales, Falete decidió renovar la copla, aunque asegura que estos cinco discos tan distantes entre sí «no forman parte de una estrategia». Con el formato íntimo ‘Mi cante y un piano’ actúa por primera vez en la ciudad de Valencia, este viernes a las 21 horas en el Ateneo Mercantil.

    -Renovar la copla. ¿Estrategia o premeditación?
    -No, no. Estrategia ninguna. Premeditación sí, toda la del mundo. A mí me gusta meditar sobre mí profesión. El artista está obligado a renovarse; renovarse o morir y las medias tintas no me gustan, no hay espacio para ellas. Por eso decido grabar recientemente [2012] Sin Censura (EMI Music).

    -Los géneros que abordas están precisamente habituados por artistas que juegan a ser ‘medias tintas’.
    -Respeto mucho a todo el que se sube a un escenario, a todo el que hace música, la haga en la forma que la haga. Eso sí, en la música hay artistas y obreros del arte. Todo el mundo tiene derecho a vivir y todo el mundo tiene derecho a hacer lo que le de la gana. Y el público es el juez más sabio. Mientras el público diga sí, adelante cada cual con su creatividad.

    -¿Y cómo puede distinguir el público entre el artista y el ‘obrero’?
    -El obrero tiene caducidad, por eso las medias tintas no sirven. El artista es eterno. Y un artista no es una voz, ni un vestuario, ni una buena decoración, ni una producción musical de primera… un artista es el conjunto de todas esas cosas y muchas otras en su justa medida.

    -Siempre que hablamos de música española y renovación hay un referente común que sirve para plantear la siguiente cuestión: Camarón. Para poder darle la vuelta a los géneros más puros, es necesario conocerlos vastamente. Por cierto, algo de lo que adolece la película sobre su figura, pero que aparece en cualquiera de sus biografías. ¿Es tu caso? ¿Le dedicas mucho tiempo a esa investigación?
    -Por supuesto. Los principios que un artista tiene deben estar muy claros y deben de ser ciertos. El artista debe demostrar respeto y conocimiento por la historia de su música. Y a partir de ahí, debes ir buscando… pero, la verdad, no supone ningún sobreesfuerzo. La chispa llega sola cuando vas escuchando y se te van ocurriendo nuevas ideas. Conocer la historia también te ayuda a no perder tu esencia, porque evolucione hacia donde evolucione sigue sonando a Falete. Esa es la clave.

    -Pese a que integres baladas, rancheras, canción melódica… ¿no te sorprende que el concepto Falete siga funcionando con ramas tan dispares?
    -¡Pero si yo soy el primer sorprendido! Lo que hago cuando entro en un nuevo estilo musical es masticarlo y digerirlo para el espectador. Y si lo hago bien, les transmito lo rico que está [risas]. Pero sí, me enfrento a un estilo como el bolero, que es suavecito y que debería chocar con mi temperamento, pero al final me dejo llevar y lo hago mío.

    -También con un piano como único apoyo musical sobre el escenario.
    -Hace dos años el maestro [pianista] Alejandro Cruz me propuso llevar adelante el espectáculo ‘Mi cante y un piano’ (el que presenta en Valencia) y le dije: no va a funcionar. Me preguntó por qué y le dije, «porque yo no soy Janette».

    -¿Y cuándo sucedió el clic para que aceptaras el envite?
    -Sucedió cuando ya estábamos en marcha. Era un recital en Osuna, en mi tierra [Sevilla], y empecé cantando una versión de Inocente pobre amigo, de Juan Gabriel. Cuando acabé fue tal la ovación que me dio el público que me di cuenta de que funcionaba y de que el maestro tenía razón. Y eso que en el escenario había un telón negro, una mesita y poco más.

    -Para sacar ese carácter temperamental con el que muchos te definen, ¿dejas que entre especialmente tu vida personal a la hora de interpretar?
    -Bueno, todo lo que vives tiene mucho que ver en lo que haces. Pero cuando ejecuto no estoy precisamente recordando a alguien o a algo. No estoy pensando en una etapa de mi vida… es cierto, que de los errores se aprende. Tenemos pros y contras, y al final no podemos ocultar quién somos.

    -Temperamento, pasión… cuando la copla alcanza el estadio televisivo esto se combina con el playback y resulta bastante frustrante para cualquier espectador.
    -Lo he pasado muy mal cuando me ha tocado hacerlo, porque no sé hacer playback. Apenas ha sucedido, pero lo paso fatal. Cualquiera que me haya visto en más de un concierto sabe que nunca canto una canción de la misma forma, así que es fácil entender que lo llevo fatal. Soy pésimo.

    -Podemos decir que, dentro de todo lo que haces como intérprete, es tu punto flaco.
    -Anoréxico, diría yo [risas].

    -A priori, te queda un disco más con el mismo grupo de producción y EMI Music (ahora Warner), y teóricamente por el mismo camino que Sin Censura.
    -En principio es así, pero no sé lo que voy a cantar. En este momento no sé si volveré a los orígenes, a cantar versiones y canciones del maestro Víctor Daniel, pero tengo ganas de hacer un disco distinto nuevamente. Veremos en qué queda la cosa, porque el artista tiene que hacer lo que sienta en cada momento. El arte tiene su parte de negocio, pero el artista manda.

    -Tus seguidores se sorprenderían si supieras que escuchas…
    -Música clásica. Me gusta tenerla de fondo, sobre todo cuando tengo una cena en casa íntima o con amigos. Pongo un CD en el salón y me gusta mucho poder estar escuchándola de fondo. Pero también me atrae y escucho mucha música hindú, por ejemplo, que tiene unas raíces que conectan con nuestro folclore.

    -Viendo tu deriva hacia la renovación… ¿descartas que ese tipo de música se cuele en un futuro en tus grabaciones?
    -Para nada, está muy vinculada y me gusta especialmente.

  • El Gran Wyoming: «La era digital ha matado al famoso»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Casi nadie conoce a José Miguel Monzón Navarro, pero casi toda España reconocería a El Gran Wyoming. A sus 58 años lleva treinta en la cara pública de la vida, especialmente en televisión aunque también ha sido actor de cine, escritor y columnista. Bueno, y médico licenciado, aunque solo ejerció durante el servicio militar.

    Sin embargo, su mundo de cara a la galería tuvo como punto de partida el grupo de música Paracelso. Junto al ya fallecido Maestro Reverendo (Ángel Muñoz Alonso) y otros amigos, se inició en una inquietud que todavía mantiene viva y le ha acompañado -a diferencia de otras- a lo largo de toda su vida.

    Actualmente vive una nueva juventud televisiva, en la que ha sido líder de audiencia y ‘producto fracaso’ a lo largo de las últimas décadas. Con uno de los mejores equipos de guionistas de la TDT, el de ‘El Intermedio’, Wyoming ha alcanzado un auténtico récord para laSexta sin tener en cuenta los acontecimientos deportivos: 13,7%, con un pico de 3.756.000 espectadores. El programa satírico y combativo ya ha conseguido superar unas cuantas ocasiones a ‘El Hormiguero‘, líder durante los últimos años del Access-time (los programas que se emiten entre las 21:30 y las 22:30h).

    El próximo sábado 22 de febrero actuará de nuevo en Valencia. Será en el Loco Club junto a sus  fieles Insolventes, en un concierto repleto de versiones de rock and roll, desde Chuck Berry a Siniestro Total, desde The Who hasta los Ramones, desde Leño hasta Jet. El concierto sirve de percha para acercarnos a sus visión del actual escenario, más allá del musical, en el que reparte opiniones sobre televisión, cine, música y, cómo no, política.

    EL ESCENARIO, EN RUINAS

    «Vivimos bajo un régimen enemigo de la cultura. No aceptan que sea un derecho; ahora es un artículo de lujo. Y no es solo por la política cultural. Los libros de texto de los escolares han pasado de tener un 4 a un 21 por ciento de IVA y esa también es una forma de azotar la cultura. En concreto, es de una crueldad infinita. Pero aquí no pasa nada porque los señores que toman esas decisiones, a los que votan los que ‘no olvidan de dónde venimos’, llevan a sus hijos a un colegio en Suiza, con clases de equitación y esquí por la tarde. Y mientras las partidas a la educación privada están intactas».  

    «Hace unos pocos años no podía imaginar que salieran despedidos como si nada los directores de La Vanguardia, El Mundo y El País en menos de dos meses. Esto tiene mucho que ver con que los diarios pasaran a formar parte de grandes corporaciones, hace años. El tiempo del periodismo ligado a una ideología ha pasado. Antes se compraba el ABC porque uno sabía que era el periódico del señor Luca de Tena, y sabía lo que eso conllevaba. El último que tuvo un concepto editorial e ideológico ligado a una cabecera fue Diario 16, creo, con Tomás de Sala: reunir a unos pocos pero potentes accionistas y funcionar con independencia. La independencia en el periodismo ya no es posible. La prensa pertenece a esas grandes corporaciones en las que el periódico en sí supone una cifra insignificante del negocio total. Y el entramado más grande que existe es el del grupo Prisa, donde El País ocupa un rinconcito».

    «El partido que gana unas elecciones no tiene mucho que ver con el sentimiento de la mayoría de los ciudadanos. Si descuentas la abstención [28,54% en la Comunitat en 2011] y lo que suma el sistema electoral ventajista para los grandes partidos, al final resulta que los que gobiernan y con mayoría son votados por una minoría. Aun así, lo más importante es entender por qué la gente vota. Manuel Fraga ya lo dijo: «nunca tenemos que olvidar de dónde venimos» y estos señores van a votarse pase lo que pase, hagan lo que hagan. Y hay una parte del pueblo que recuerda de dónde viene y prefiere votar a su ladrón, porque, al menos, es suyo».

    LA ESTIGMATIZACIÓN DEL CINE ESPAÑOL

    «Si me han alegrado los Goya que ha recibido David Trueba [amigo de Wyoming y compañero de aventuras en televisión con El peor programa de la semana] es porque soy partidario de que los buenos al final estén representados. Me gusta cuando veo el palmarés y veo a todos: Almodóvar, Uribe, Amenábar, Fernando Trueba… y que ahora ya está David. Además me gusta mucho que hayan premiado a David porque es una película pequeña, luminosa y optimista. Es un cine que me gusta mucho y que creo que no suele salir bien parado en este tipo de reconocimientos. Lo único que no me gusta y que me parece que es inevitable es lo de que una película se lleve muchos premios. Pero esto funciona así, si a una académico le gusta la película, pues le gusta en su conjunto y la premia a ‘Mejor dirección de la producción’. ‘Oiga, ¿estuvo usted allí para ver cómo se organizaban?’».

    «El cine todavía está pagando el ‘No a la guerra’ porque quien manda a la hora de cambiar ese concepto son los medios de comunicación. Creo que debemos ser el único país en el mundo que ha orquestado una campaña contr un entorno profesional, para criminalizar a unos actores. A algunos se les olvida que también somos ciudadanos y que salimos a la calle. Y es muy grave, porque hay radios muy importantes que estas semanas han seguido criminalizándonos. Hablo de emisoras importantes, no me refiero al friki de Federico Jiménez-Losantos, que nos llama terroristas proetarras. Yo me he quejado mucho en el sindicato de actores sobre esto, porque tenemos una serie de abogados allí que no sé para qué están… No quiero que me criminalicen gratuita e injustamente por ejercer libremente una profesión. En fin, que, hablando de este tema, me acuerdo de los versos de Machado: «Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una«.

    EL VALOR DE LA MOVIDA

    «La Movida, artísticamente, era muy naif. Estaba protagonizada por gente joven que no sabía mucho de nada. Tanto es así que la mayoría de los discos de los grupos de la movida los grababan músicos profesionales y no los que aparecían en la portada. Pero aquello coincidía con el verdadero fin de la dictadura, que fue no fue precisamente en 1975. A mí me han pegado una paliza por llevar el pelo largo, así que sé de lo que hablo. De policías dándonos porrazos en 1979 por no hacer bien la cola, según ellos, para ver a Frank Zappa en el Pabellón Deportivo del Real Madrid. Y de repente se pasa a una sensación de libertad en muy poco tiempo que se manifiesta a través de lo estético. Hay gente ‘de color’, con la cara pintada, homosexuales en la calle, gente que sale de golpe a expresarse porque vivía amordazada, crestas, más color… antes el color solo llegaba a las ciudades con las fiestas del pueblo».

    «Entiendo que el impacto estético y musical de La Movida haya perdurado. Durante los 60 y 70 se hizo en Estados Unidos y Reino Unido la música que se ha escuchado durante los siguientes 40 años. Aquí sucedió algo más o menos parecido, pero en mucho menos tiempo. Hay que reconocer que la política de Madrid de finales de los 80 fue muy importante. Fue importante que ‘se dejara hacer’, porque si no se deja hacer es imposible. El criterio ideológico progresista de Enrique Tierno Galván fue clave. Era un hombre mayor, pero especialmente tolerante, y al final lo de ‘a colocarse y al loro’ tenía mucha más relevancia de lo que podía parecer».

    EL GRAN WYOMING EN LA ERA DIGITAL

    «Con las nuevas tecnologías he tenido alguna experiencia inesperada. Son estas cosas que me pasan a mí por ser conocido. Un día iba a tocar con los Insolventes a Alcalá de Henares y mientras estamos haciendo la prueba de sonido viene una gente del sindicato y me dice: ‘vente a ver si nos puedes dar un saludo, que tenemos una concentración montada en la plaza de al lado. Ha venido gente de toda la provincia, funcionarios…’ no sé qué. Total que dejo la prueba de sonido a mitad, me dan una camiseta y me subo, y según me subo a saludar empiezan a aplaudir, que es lo peor que se le puede hacer a un artista. Entonces me pongo a hablar… al rato el vídeo se esta viendo en Australia».

    «El tema de la petición de fotos por la calle, en los bares, lo llevo mal. Es una tortura insoportable. Tanto que creo quela era digital ha matado al famoso. Le ha condenado a vivir recluido. A mí me afecta menos porque soy muy del bar, pero tengo bastantes amigos que no quieren salir a la calle. Salir a tomar una cerveza es insufrible. Y luego la gente no entiende el rechazo. Alguna vez, después de hacerme 200 fotos en una sola noche llega alguien, te la pide, le dices que no y te monta un pollo. Se acerca y te dice: «Wyoming, eres cojonudo. ¡Viva ‘El Intermedio’!, hazte una foto conmigo». Se la niegas y te pone de vuelta y media. Ahora se hace contigo una foto el fan y el que te odia, aunque sea para decirle a sus amigos ‘mira que foto me he hecho con este gilipollas’».

    «Estoy en Internet desde que se pagaba por minuto. Me parece un avance que ha cambiado el mundo y reconozco que he escrito un libro en tres meses cuando antes me hubiera costado un año. Pero sin embargo con Internet hay una gran mentira que me preocupa y es que la gente cree que tiene el conocimiento porque está accesible, y por este motivo no se preocupa por adquirirlo. Es igual que aquel que se compraba una enciclopedia antes y creía que ya tenía el conocimiento sin abrirla nunca. Pues mire, no funciona así».

    «Me he hecho cuenta en todas las redes sociales y de todas me he salido porque creo que el nombre lo tienen muy bien puesto: redes, no te puedes escapar. Para un famosillo como yo meterse en Twitter es muy rentable desde el punto de vista económico, pero no voy a estar en esas redes sociales porque tengo 58 años y eso quiere decir que tengo unas urgencias importantes: tengo mucho que leer, tengo mucho que estudiar y a esto otro no me va a dar tiempo. Si tuviera otra oficio, pues a lo mejor me animaba, pero ya he elegido».

    EL RENACIMIENTO DE WYOMING EN LA TELEVISIÓN

    «‘El Intermedio’ es un caso peculiar porque sus seguidores son casi militantes. Doblamos la audiencia de la cadena, por lo que supongo que retirar el programa [los rumores se suceden] parece un tanto absurdo. Pero nosotros no hemos recibido ningún comentario en ningún sentido desde que laSexta fue absorbida por Atresmedia. Tampoco en positivo, porque el programa lo produce Globomedia así que nosotros somos como una isla dentro del grupo. Cada día ves el dato de audiencia y piensas: «todo va bien».

    «A Telemadrid dudo que le pase lo mismo que a Canal 9 porque tienen allí trabajando a todos los amigos de los que mandan. Han despedido a trabajadores, pero ni a un directivo. Digo yo, ¿cómo puede tener la misma necesidad de gestión una empresa que ahora tiene a menos personal y hace menos? Era una agencia de recolocación. Cuando Zapatero gano las elecciones, los que salieron de RTVE fueron a parar allí. Yo tengo verdadero orgullo de haber trabajdo en Telemadrid. El late night que hacía era líder de audiencia. Teníamos un 12% de share, gana Esperanza Aguirre, pasan dos años y la cadena pasa a tener el 4%. La gente no es tonta».

    «Durante dos años tuvimos el mejor informativo del mundo en el ente estatal, dirigido por Fran Llorente, según el premio internacional más prestigioso que se le da a este asunto (TV News Award). Profesionales de todo el mundo nos colocaron por delante de BBC, CBS y todas las demás. ¡Los primeros del mundo! Un año después de que entre el Gobierno de Rajoy la Unión Europea nos llama la atención por la manipulación en los informativos, en el ente, equiparándonos a países como Rumanía, Bulgaria y Ucrania. Claro que para aquellos dos años de excelencia se montó antes un consejo de sabios, con gente de fuera de España y de aquí que sabe mucho del tema. Que la gente no se engañe, se invirtieron recursos para conseguir ese producto de calidad que merecía la pena y ahora lo hemos perdido de la noche a la mañana. Noam Chomsky tiene un estudio muy interesante en el que analiza el número de sucesos en un informativo con la libertad de un estado: en las dictaduras los sucesos ocupan una gran parte del informativo, si hay libertad los sucesos tienen una participación insignificante.

    «A las cadenas privadas les exijo mucho más de lo que hacen con sus informativos, porque así lo exige el pliego: son concesiones públicas con algunas exigencias que, en gran medida, da la sensación de que se sortean a la torera».

    «Una cosa es ser feliz en la vida y otra un inconsciente. Hay que dejar de llamar contradicciones a lo que son mentiras y estafas. Lo que también tengo claro es que hay que evitar que toda esta gente y sus decisiones nos amarguen. No aspiro a vivir en un modelo de sociedad rodeado de inconscientes. Pero también es cierto que hay gente a la que la lucha constante le hace muy feliz. Por ejemplo, hay gente que es muy feliz yéndose al tercer mundo a trabajar. Nosotros en ‘El Intermedio’ nos metemos todos los días un trago ‘de cojones’ sobre noticias desagradables, pero me hace feliz hacerlo. Luego trato de desconectar con mi mecanismo de evasión, que es el rock and roll.

    LA MÚSICA Y UNA VISTA SOBRE VALENCIA

    «Es una suerte seguir viviendo como lo hacia a los 20 años. Lo digo especialmente pensando en la música, porque ni entonces ni este sábado en Valencia me planteo llenar el Madison Square Garden. Antes de salir al escenario no es que sienta nervios ni miedo, sino el placer de enfrentarme a un momento de sumo placer, en el que sabes que te lo vas a pasar de puta madre. Por eso nunca me pesan los viajes, porque el concierto es la meta y hay un mecanismo automático en el cuerpo que te hace entender que todo es parte de un proceso, con un fin. Claro que también ayuda que somos un grupo de amigos y que estamos deseando que llegue el día de concierto para salir a la carretera».

    «Nosotros somos un grupo de bar, exactamente lo que se encuentra un inglés o un australiano cualquier día por la noche en su ciudad. Lo que pasa es que en este caso contamos con el factor reclamo de la fama, lo que yo aporto al asunto. En este caso va a ver al artista de cerca, que es algo que aquí gusta no sé si mucho o demasiado».

    «Como dijo Billy Wilder, la bondad no te retrata. La normalidad no es noticia en un medio de comunicación, por eso es posible que cuando aparece Valencia en nuestro programa lo haga por algo que es una anomalía. Seguir la información de España día a día es un trago duro al que nos sometemos diariamente; a veces es insoportable. Pero es obvio que Valencia es mucho más que eso. Siempre que vengo tengo la sensación de estar rodeado de vitalidad. Es una ciudad con una vidilla espectacular y que se enfrenta al fin de semana con mucho aguante. ¡Pero si llegaron a ser una referencia mundial con la ruta del bakalao!, y esto de la marcha nocturna casa mucho conmigo, porque soy un hombre de bares. Eso sí, vengo notando que la crisis atenúa últimamente este tipo de comportamientos. También pasa en Madrid».

  • ¿Puede Valencia ser ‘Happy’?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Pongamos que es martes. Pongamos que un grupo de personas ha grabado un vídeo en la ciudad de Valencia. Pongamos que el vídeo está inspirado en un movimiento comercial (discográfico en este caso) y que, sin ánimo de lucro por parte de sus continuadores, es subido a YouTube el domingo en busca de visitas. En menos de 48 horas consigue unas 20.000 reproducciones. El objetivo del clip: «Contar que aquí también hay gente que es feliz», me dice Víctor Arroyo Melis. He conseguido su teléfono haciendo algunas llamadas y, pese al atropello matutino, sigue entusiasmado con lo que está pasando.

    EL ORIGEN DE LA PUBLICACIÓN

    Analizo lo que hay: un street video, gente aparentemente espontánea bailando música de Pharrell Williams y una causa bastante ‘blanca’. Compruebo en YouTube que existen casi tantos vídeos como ciudades tiene Occidente. Compruebo que quizá haya tantos o más en Oriente. El del ‘cap i casal’ repasa como una letanía los sitios más típicos de la ciudad. No hay pérdida ni sorpresa, excepto por la forma en la que los personajes filmados bailan. Deshinibidos, alegres, y encima ¡hasta parecen gente de lo más normal! El uso de la steadycam es bastante bastante bueno.

    Compruebo que el crecimiento de visitas sigue. Miro la cuenta en YouTube de Turismo Valencia, una Fundación privada ambién] sin ánimo de lucro que reúne al Ayuntamiento de Valencia, Feria, Cámara de Comercio, Confederación Empresarial Valenciana y los principales empresarios locales del sector. Ni sumando todos su vídeos han conseguido un impacto similar en esta plataforma. Y estamos hablando de un equipo de trabajo dedicado -entre muchas otras cosas- a conseguir este tipo de ‘resultados’.

    Pido la venia para publicar el tema. Quiero enfrentar la actividad del viral con la de los organismos encargados de promocionar el turismo de la ciudad en Internet, y así lo acabamos contando. Lo hacemos también porque ningún otro medio ha reparado en ello a esa primera hora de la mañana, porque el lector merece historias exclusivas, distintas y sobre lo más próximo. Contactar con el responsable del asunto no cuesta mucho, como he dicho. La noticia es, desde su lanzamiento, la más leída del día en ValenciaPlaza.com.

    Al rato compruebo una vez más que, afortunadamente, el nuestro no es el único criterio editorial. Hay otros. Algunos son del tipo: capturo el vídeo + lo meto en mi propio sistema de vídeos + le inserto una publi de 20 segundos + monetizo el arreón de visitas. Repito el mensaje, sí, pero el contador de la publi emitida suma y sigue. Supongo que cuentan con que la difusión evitará que a los chavales se les ocurra sentirse utilizados para la recaudación. ¡Todo sea por la difusión (y las visitas)!

    DURANTE LA MAÑANA: 20.000 REPRODUCCIONES

    El vídeo ya tenía un camino ascendente antes de que ningún altavoz se parase a multiplicar su impacto, pero en contacto con los medios desata tres sensibilidades que se dejan notar en las redes sociales: una, la de felicitación, viralización y apoyo. Traducido en mensajes recibidos en el Facebook de Valencia Plaza puede resumirse en «¡cómo mola!»; la segunda reacción es justo la contraria,  que traducida en mensajes con mención al Twitter de Valencia Plaza es algo así como: #Gomitiu, «Òstia q dur» o «açò es precís?»; la tercera y que no me atrevo a descartar es la de la indiferencia, que la historia nos ha venido a demostrar que es la posición mayoritaria ante cualquier movimiento mental.

    Mientras trato de seguir con diez o doce tareas más y a la vez, no puedo evitar leer reacciones. En el muro de Valencia Plaza en Facebook me encuentro una sorpresa importante: un usuario invita a los autores del vídeo a firmarlo como «Nuevas Generaciones católicas de Valencia». El usuario está bien informado porque el mismo Arroyo Melis con el que había hablado un par de horas antes contesta rápidamente en el mismo espacio: «un 95% de los que aparecen en el vídeo somos católicos!! solo que me ha faltado decirlo en el artículo», y cierra con emoticono sonriente.

    Quizá no lo dijo porque a mí no se me ocurrió conectar el vídeo con ninguna creencia religiosa. Quizá se me pasó por alto porque sonando Pharrell Williams de fondo mientras preparaba las preguntas en mi cabeza seguían vivas las letras de los los geniales N*E*R*D, que con Williams al frente, diseñaban sus portadas a sabiendas de que el sello de ‘Parental Advisory’ no se lo iban a poder ahorrar. Aun así, trato de analizar: ¿era crucial esta información? ¿Se enrarece así el mensaje del vídeo? ¿Cambia su finalidad? ¿Se detiene su efecto viral? El usuario que reclamaba la firma les felicita por su «labor de difusión, en eso sois expertos e impecables». Acto seguido califica el mensaje del vídeo, respetuosamente, como «buenrrollista acrítico absolutamente alejado de la actual realidad social«.

    EL FUEGO CRUZADO DE LA TARDE: 25.000 REPRODUCCIONES

    El clip pasa a ser objeto de crítica y debate. Entre amigos de Facebook encuentro celebraciones y escupitajos, signos de exclamación e insultos. Algunos bastante duros. De los silenciosos no sé nada y a media tarde, sintiéndome algo cobarde, acabo refugiándome con ellos mientras empiezo a escribir este artículo. Veo a la gente comentar los aspectos técnicos del vídeo y la cosa se eleva a debate sobre el objetivo del mismo y el reflejo que da sobre la ciudad: «mostráis la Valencia que queréis que se vea». Los ofendidos, indignados, repiten aquí y allá: «vergüenza ajena». Los happies, a lo suyo: más exclamaciones y caritas sonrientes.

    Leo referencias al ERE de Coca Cola, a Freud, a los familiares que han tenido que emigrar de la ciudad al límite de sus posibilidades personales… ¡quién dijo que Valencia era ‘happy? Les siguen citas a Gürtel, «está lejos de la situación que estamos viviendo» y un especial (y habitual) desprecio por la Ciudad de las Artes y las Ciencias como símbolo de todos los males que afectan al sistema económico local y tal. Recordando enganchones similares, acabo por aceptar que el fuego cruzado durará días.

    Me sigo haciendo preguntas: ¿esta gente (por el grupo 2) sabrá que el lindy hop es una corriente creciente de baile en Valencia? ¿Y si les ve haciendo de las suyas por la calle… se lía? Al rato veo que los del grupo 1 empiezan a contestar sacando las uñas: «siempre mezclando la política con todo lo demás», «amargaos», «q quereis ver dnd no lo hay?». Les leo y me pregunto también ¿Será evasión en tarifa plana o, quizá, será un rato divertido, inocente y con ganas de decir ‘me cago en to’ lo malo’?

    AL CIERRE: 40.000 REPRODUCCIONES

    ¿Valencia puede ser ‘Happy’ a día de hoy? Lo que queda claro es que gritarlo, como alguien que se libera ante su vaivén diario (con más arena que cal), no sale gratis. Pesa y mucho el mensaje en esta sociedad valenciana, más dolorida y enrabietada de lo que desde luego el vídeo pudiera contar. Tengo claro que no era precisamente eso lo que quería contar el vídeo y estoy seguro de que no es una cortina de humo orquestada por nadie al volante (¿hay alguien al volante?). El vídeo cuesta de digerir por muchos; la línea que separa el buen vivir del buen hacer es tan fina que resulta demasiado sensible a día de hoy para un grupo notable de valencianos.

    A otro nivel sigue quedando el rebatible concepto de la felicidad, la búsqueda infructuosa jaleada por el sistema capitalista y un debate postmoderno que se me escapa. Aun a riesgo de despertar suspicacias por la vía del optimismo, lo que sí me atrevo a asegurar es que hay más gente dispuesta a levantar la voz contra lo que no funciona. Mucha más que hace cinco años, seguro. Y no son solo las herramientas digitales. O no solo. Pero ahora vendrán los que pueden decirme llenos de razón que eso no significa que se vaya a producir el esperado cambio. El cambio tiene mucho de ‘acting’ y como cronistas del ‘acting’, por el momento, nos queda recoger lo que se va sembrando.

    Por cierto, opciones de vídeos turísticos sobre la ciudad y su entorno hay unos cuantos, pero aprovecho este espacio personal para destacar el que a mí más me gusta. Una delicia total y que envío cuando quiero contarle a alguien dónde vivo.

    ☊ Òscar Briz – València tensa

  • ¿Es la entrevista a Ramón Esteve la primera realizada en España con unas Google Glass?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    En poco más de una semana, la idea de poder hacer una entrevista con unas Google Glass se ha convertido en realidad. Desde el medio de comunicación especializado Glassers buscaron a un periodista para que llevara a cabo la experiencia y extrajera sus propias conclusiones. No son pocas las empresas en todo el mundo que están realizando diferentes pruebas durante los últimos meses, testando desarrollos sobre el modelo (segunda versión) de Google Glass, algunos de los cuales tratan de acercarse a posibles demandas profesionales.

    La prueba se ha llevado a cabo con la principal colaboración de Innoarea, spin off de la Universitat Politècnica de València y poseedora como desarrolladora autorizada del gadget. La empresa, creada en 2008, se ha enfocado durante sus primeros años de vida al sector juguetero a través del diseño y la tecnología. Ahora explora las futuras posibilidades de las Google Glass en busca de financiación, mientras siguen aprendiendo del hardware adquirido junto a un puñado de empresas españolas a Google.

    QUÉ Y A QUIÉN

    Una vez encontrado el periodista, el objetivo se definió entre las partes: el nuevo gadget debía servir como un instrumento más para el ejercicio de la profesión, sumándose con sus posibilidades a otros como la grabadora o, en algún caso particular, el smartphone o la tabletEjercicios en los que se explica básicamente cómo funciona o en los que sencillamente el artilugio tiene una mera función de objeto estaban descartados por las tres partes. Se buscaba que fuera una parte activa en un espacio real de información.

    Con la propuesta sobre la mesa, la idea desde el punto de vista profesional del periodista tenía la obligación de no surgir de forma impostada. Dentro de la agenda de la Valencia Disseny Week, aprovechando el especial vínculo del diseño con la experimentación de posibilidades del que será futuro objeto de consumo, la idea era llevar a cabo una entrevista dentro de lo más interesante de esa agenda.

    Foto: MAO

    En este caso, el empresario y arquitecto Ramón Esteve se ponía ‘a tiro’ como comisario de una de las exposiciones más relevantes que se han iniciado dentro de la VDW 2014, que se realiza en paralelo a la organización de ‘Nos vemos en Valencia’ (Cevisama, Feria Hábitat y Maderalia). El también diseñador valenciano, con un buen número de proyectos activos fuera y dentro de España, había compilado algunos de los mejores diseños de producto realizados precisamente por colegas de su profesión.

    En una charla corta, de algo menos de 10 minutos, justo unos momentos antes de que se abrieran las puertas del Espai Rambleta de Valencia donde se exponen estas piezas hasta el 12 de marzo, se lleva a cabo la entrevista con las Google Glass como un acompañamiento al ojetivo profesional de la charla.

    LA EXPERIENCIA DEL PERIODISTA

    Desde el primer momento, las sensaciones con Google Glass hacen que cualquier usuario perciba este gadget como un prototipo. Es cierto que por su forma, puede adaptarse fácilmente a cualquier contorno de la cabeza y son mucho más cómodas de lo que a priori puedan parecer. Sin embargo, las gafas se deben adaptar a los que llevan unas gafas graduadas o de sol. No con todos los modelos es posible poner en uso el artilugio y comprobarlo. Por ejemplo, sería muy difícil hacerlo con unas gafas de lente redonda.

    A la hora de realizar la entrevista, las Google Glass no suponen el menor inconveniente en la conversación y la posición de su pequeña pantalla en la esquina superior derecha hace que la conversación pueda fluir, como si no hubiera nada que atender. Eso sí, el entrevistador se ve obligado a controlar más o menos la posición de su cuello, manteniendo una posición más o menos estirada.

    Es destacable que mirando al frente, el usuario no percibe ningún cambio significativo en su campo de visión. Sin embargo, la cuestión física si cuenta con un inconveniente: el prototipo, en este caso en su segunda versión, se calienta al paso de los minutos. Al cabo de más de media hora, el calor es notable.

    Para poder realizar acciones sobre las Google Glass solo existen dos caminos: el de los gestos de la cabeza, que resultan especialmente incómodos y nada precisos, o una combinación indicaciones a través del lenguaje verbal. Para ello hace falta cierta corrección a la hora de pronunciar en inglés. Algunas de estas acciones se pueden combinar -una vez arrancado con la voz el menú- con un dedo rozando en diferentes direcciones y golpeando el lateral de la gafa digital.

    ENTREVISTA COMPLETA

  • Santiago Auserón: «La violencia no es un contenedor ardiendo, es una familia hundida por las preferentes»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Santiago Auserón actúa este viernes en Valencia con ‘Casa en el Aire’, la formación a dúo junto al guitarrista Joan Vinyals que repasa lo mejor de sus cinco álbumes bajo el heterónimo de Juan Perro. Con especial atención a Río Negro (La Huella Sonora, 2011), su último disco publicado y cuyas canciones fueron rodadas durante conciertos de 2009 y 2010, Auserón adelanta que en sus directos de este año empieza a ‘girar’ nuevas composiciones, antesala del que será su próximo trabajo de estudio. Un adelanto en exclusiva y al alcance de los que compartan el próximo viernes en el Espai Rambleta el último acto del celebrado 15 aniversario de la revista musical Efe Eme.

    La actividad del ex líder de Radio Futura, que este próximo mes de julio cumplirá 60 años, se despegó hace más de dos décadas de la de esta popular banda que en los 80 dominó desde ‘La Movida’ buena parte de las atenciones discográficas y mediáticas del momento. Sobre el cambio de rumbo y la profunda investigación en torno al ritmo y la métrica de la música popular, Auserón ha desarrollado una carrera ‘en solitario’ que ha ido sumando adeptos lentamente, tras un vacío de masas inicial. Con paso firme hacia la recuperación de las raíces latinas en su primera etapa como Juan Perro y un viaje de vuelta al blues y el rock de Nueva Orleans con Río Negro, su visión musical muestra un amplísimo conocimiento (ensayo incluido) que no ha conseguido ahogar al ‘trobador’ en las turbias aguas de la erudición. Una experiencia más allá de lo artístico, vital, compartida con otras inquietudes como la filosofía (es licenciado y escribe su tesis para doctorarse), gracias a la cual ha conseguido desarrollar una lúcida y dulce madurez.

    -Decía Jaime Urrutia recientemente que el establishment de los 80 en España mal acostumbró al público a ver en fiestas populares, por ejemplo, a Gabinte Caligari y Radio Futura gratis. Con la distancia que otorga el tiempo, ¿en qué crees que os equivocasteis los que estábais participando de ello?
    -Es cierto que se llegó demasiado lejos en en la mediatización de lo que hacíamos, pero España necesitaba nuevos estímulos, estaba abierta a nuevas ideas. La llamada ‘nueva música española’ se transformó en una mercancía muy rentable y esto planteaba serios problemas desde el punto de vista creativo. Condicionaba su futuro tal y como estaba evolucionando.

    -Un apoyo, quizá, sobredimensionado de las instituciones a la llamada ‘Movida’. ¿No parece que estemos viviendo ahora justo una reacción contraria a esta posición?
    -Ahora no tienen reparo en estrangular a la cultura. Hemos llegado al extremo oposuesto, tras el gasto de dinero público de forma desmesurada para todo lo que tuvieran un fin mediatizado. Y si lo hacen es porque han descubierto que la cultura es un elemento incómodo, que los creadores no son fáciles de manejar. La idea es apoyar aquello que sí es fácil de mediatizar a su favor. Prefieren poner ese cerco, dificultar su práctica, pero se equivocan tanto… se equivocan profundamente porque desde hace milenios la poesía y el canto es lo único que ha perdurado. El lenguaje y la música es lo único que tiene el ser humano para renovar su energía psíquica y la riqueza material, deberían saber, no sirve de nada, no se disfruta sin esa energía psíquica. Están conduciendo a la sociedad hacia la tristeza y la tristeza conduce al caos… al puto caos, si se me permite decirlo. Les recomiendo que se lo vuelvan a mirar, porque en términos puramente económicos, es obvio que existe una industria de la música en español en el mundo, un idioma que no hace falta comentar ya qué posición ocupa. Y esto es algo que me sorprende, porque cuando estamos tejiendo esas redes con los países de habla hispana, desarrollando la industria de la música en este sentido, siempre acabamos desbaratándolo todo.

    Un artículo tuyo en la versión online de la revista JotDown ha despertado una polvareda de comentarios en Internet. ¿Lo que peor asumes de la democracia española es ‘la careta’ con la que se toman las decisiones?
    -Efectivamente. Es una absoluta apariencia de democracia en la que los responsables, que se consideran públicamente demócratas, no creen en la soberanía popular. Es una democracia en apariencia, porque el Gobierno de turno toma decisiones autoritarias una vez está al mando, según le es conveniente: indultos de amigos y conocidos, reforma laboral a su antojo, privatización de los servicios públicos básicos. Se llaman demócratas, sí, pero no se fían de la palabra ‘pueblo’, de lo que puede hacer la sociedad con ellos. El pueblo siempre tiene capacidad de regeneración, mientras que las clases dirigentes corruptas…

    -En tu artículo invitabas a los jóvenes españoles a emigrar. ¿Por qué?
    -Durante todos estos años he encontrado españoles en todas partes, con dificultades, en Berlín, en Los Angeles, en ‘el DF’… En sus ojos veo una chispa que no veo aquí, la de la lucha y la de haber ‘salido’ supongo. Y no todos son países ni condiciones en los que están mejor. Por ejemplo, la juventud en México se enfrenta a un índice de violencia salvaje, pero allí está claro quiénes son los malos: llevan una pistola en la mano. Con esto quiero decir que aquí estamos confundidos con quiénes son los malos de la película. Además, es muy importante hablar del concepto de violencia, porque la violencia no es un contenedor ardiendo, que por supuesto no lo queremos ver nadie y que no justifica nada, pero la verdadera violencia, la violencia real del día a día es, por ejemplo, una familia hundida por las preferentes. Y ya no es solo la gente que se suicida, que parece que es lo único capaz de causar impacto en los medios; aquí la violencia es la que han sufrido miles y miles de familias por las consecuencias de una estafa, por gente corrupta que se ha aprovechado de las cajas de ahorro para apropiarse de estructuras sociales a su favor. ¡Precisamente de las cajas de ahorro!, que nacieron para generar una circulación local de la riqueza. Han empobrecido las expectativas de vida de la gente y mucho y esto es biopolítica. Es una violencia muy grave.

    -Regresando a los límites creativos que imponía el sistema en el que se desarrollaba Radio Futura, has declarado en numerosas ocasiones que había barreras con la dinámica de trabajo que teníais. Esto motiva en gran medida la aparición de Juan Perro y, tras 20 años, ¿crees haber conseguido ese espacio para aprender y componer que buscabas?
    -La estrategia llamada Juan Perro respondía a esa necesidad: más tiempo para crear. Radio Futura tenía tanto éxito que mi tiempo se reducía a una quinta parte para poder investigar. Y no solo sobre música, también sobre filosofía. Así que la opción era reducir los ingresos a una quinta parte también, multiplicando el tiempo, y en ese camino estamos. Sabía que no iba a ser sencillo, y no lo ha sido, pero me apasionan los retos [risas]. Todo empezó al conocer a los soneros cubanos. Tenía la información de todo un siglo de una música que me llamaba, que me pedía hacer algo y me di cuenta de que me tenía que dedicar a ello al 100%, que necesitaba mucho más tiempo aunque eso supusiera un nuevo camino. No me arrepiento, ni siquiera del nombre, que ha costado mucho hasta que la gente lo ha aceptado.

    -Un trabajo de investigación hacia las raíces de nuestra música que ha culminado en ensayo (El ritmo perdidoEd. Península, 2012) ¿Cómo ha sido la experiencia de ‘escribir’ todo este conocimiento?
    -No hay que confundir la investigación con la faceta musical. El ‘tochito’ que he publicado contiene pasajes densos en los que hablo de documentos que tienen siglos y hay que demostrar documentalmente que existe una relación de ritmos que provienen de África. No hay otra forma diferente para hacerlo que aportando toda la información, aunque la cosa acabe por ocupar 450 páginas. Estas respuestas parten detratados árabes o medievales para los que, obligatoriamente, me he visto obligado a hacer argumentaciones elaboradas. Pero quiero dejar claro que no quiero imponer al oyente la obligación de licenciarse en nada. Eso sí, si a algunos les interesan estas ideas, tanto mejor.

    -Un tránsito entre las raíces que, finalmente, la música de Juan Perro ha ensamblar, con la ‘negritud’ hispana de un lado y el blues de Nueva Orleans al otro.
    -Es que los puentes que van al oriente cubano son los que nos hacen entender el circuito que existe entre las dos orillas de la música. Darme cuenta de que había una comunidad de ritmos, de armonías con las músicas afrolatinas, es lo que me ha llevado a entender finalmente la conexión entre ambas caras. Es lo que trato de hacer evidente ahora, en los conciertos como el de este viernes o con la Zarabanda (su gran formación de directo). Por eso vuelvo a insistir en que no es solo un asunto teórico, si no que la música lo convirtió en motiviación para investigar; problemas prácticos para resolver con el verso castellano.  

    -¿Así que queda probada la existencia de puentes entre el son y el rock?
    -Desde luego existe una clave cubana en el rock y hasta el swing o el jazz más cool, el neoyorkino por ejemplo, no tienen precisamente una diferencia abismal con el son. El puente que los separa, a veces, es una manera de interpretar, una actitud más fría o más caliente con la música. Pero la verdad no es solo que hay caminos comunes entre estas dos formas de hacer música, sino que existe una conexión real entre todos los estilos. No conozco ningún caso aislado.

    -Después de ahondar durante tanto tiempo en las raíces de la música, ¿te cuesta desarrollar una canción en su sentido más básico, una estructura sencilla para conectar con la gente?
    -No tiene nada que ver. ¡No quiero que nadie piense que ahora hay que ser un estudioso para escuchar a Juan Perro! [risas]. Es obvio que no es así, porque la música tiene que funcionar por sí sola. De hecho, lo más relevante es que las ideas que caben en una canción son muy discutibles… y muy discutidas por los músicos. Esa es la grandeza, porque es un medio muy ceñido cuyas limitaciones resultan muy interesantes.

    -La sencillez de la canción que en 2014 abordas en directo con dos formaciones, ‘Casa en el Aire’ y ‘Juan Perro & la Zarabanda. ¿Cómo vais a funcionar?
    -En la Zarabanda somos 18 personas trabajando, por lo que tenemos las fechas contadas, de momento. Poner en marcha esta maquinaria es costoso, pero a su vez está activo el proyecto retomado de ‘Casa en el Aire’, con Vinyals con el que puedo abordar sonoridades que me apetecen mucho para las canciones de Juan Perro. Puedo llegar al esqueleto de las mismas.

    -De nuevo mirando al pasado, ahora parece que se ha convertido en habitual que los músicos ‘de clásica’ flirteen con la música popular. El caso del violinista Ara Malikian, por ejemplo, es paradigmático. ¿En el inicio de tu carrera existía este tránsito con la música popular?
    -No, ¡por fin! Como espectador he disfrutado mucho viendo cómo músicos clásicos se dejan llevar en clubs haciendo variaciones de Mozart, Bach o Schubert y es impresionante. Es natural que los grandes músicos de clásica tengan esas reacciones, porque no quieren seguir toda su vida un programa mediatizado. A muchos, les apetece por ejemplo integrarse en una tendencia jazzística, para tener esa libertad que los que no sabíamos más que tocar dos acordes en su día conseguíamos a base de subirnos al escenario sin pensar a las primeras de cambio. De todas formas, lo más relevante de esto es que la importancia que tiene que todas las sensibiliaddes de la música intercambien datos. El clásico liberándose de ataduras formales y el músico popular poniéndose las pilas en un sentido técnico. 

    -Por cierto, una curiosidad: ¿has seguido la serie Treme de David Simon?
    -Por supuesto. La inspiración de Rio Negro llega tras visitar apresuradamente Nueva Orleans tras el paso del devastador huracán Katrina. Pensaba que se habría perdido todo ese gran foco de música, pero la verdad es que no y es algo que se ve en la serie. Más allá de las tramas propias de este tipo de ficciones, de pareja y líos, sirve como plataforma para hablar de una cuestión muy viva: la de la cultura de Nueva Orleans. Hay mucha música en esa ciudad y la ciudad está en sí muy viva.

    -Una actividad paralela a tu creación a la que hay que sumar que, por lo que hemos podido saber, vas acercándote al final de tu doctorado.
    -Bueno, no me lo tomo como una carrera o como una meta con la que cumplir en una fecha determinada. Sigo estudiando cada vez que tengo un rato libre, aunque reconozco que me cuesta concentrarme. Con los conciertos, termino haciéndolo cuando puedo y corro el riesgo de quemarme con esta dinámica. A veces tengo una semana libre y me pongo a trabajar en uno de los capítulos de mi nueva tesis, porque renuncié a la primera tras un principio fallido. Lo cierto es que en estos días de trabajo no solo utilizo el día para desarrollar las ideas, quizá porque con el día no me basta. Acabo soñando con lo que estoy escribiendo y pensando a todas horas porque el proyecto requiere de toda la concentración.

  • Joan Fontcuberta: «La autocensura es hoy la forma habitual de censura desde el poder»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Con el cierre de RTVV como pesado telón de fondo, el artista, ensayista y reconocido teórico de la imagen a nivel internacional aborda la censura con una exposición en Valencia y expresa en este diario sus opiniones sobre las nuevos caminos de la información y sus influencias sociales

    Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) es un artista y ensayista único si se tiene en cuenta la influencia de una obra que le ha llevado, además, a recibir infinidad premios. Hace tan solo unos meses recibió el Premio Internacional de Fotografía Hasselblad, considerado como ‘el Nobel’ de la materia. Un reconocimiento tras su vasto trabajo como creador, docente y escritor que también le ha llevado a ser distinguido con el Premio Nacional de Fotografía o el Nacional de Ensayo por el esencial ‘La cámara de Pandora’ (Ed. Gustavo Gili, 2010).

    El Octubre Centre de Cultura Contemporània (C/ Sant Ferran, 12, Valencia) exhibe hasta el 7 de febrero Deletrix, una exposición de Fontcuberta atípica en comparación a sus populares ‘Sputnik’ o ‘Googlegramas’. Un proyecto que nació en torno a la celebración del 90 aniversario del PEN Català y la coincidencia con el Día Internacional del Escritor Perseguido y que ahora llega a Valencia con quince fotografías de documentos, todas ellas captadas en bibliotecas e instituciones de Europa y América en los diferentes viajes del autor. Fontcuberta, que asegura seguirá desarrollando «de por vida» esta colección, reúne textos y pentagramas manchados, rayados y hasta rajados «con violencia». Con esta muestra y el discurso del autor se abre una necesaria reflexión acerca de la manipulación de la memoria por parte de ‘los poderes’.

    -¿No es paradójico que ‘los poderes’ sigan ejerciendo la censura a sabiendas de que ésta se revela contra sus intereses cada vez de una forma más rápida?
    -Los efectos de la censura siempre terminan siendo visibles. Las páginas censuradas brutalmente [en la exposición] son la prueba de esa falta de transparencia y de su actualidad. La censura siempre ha estado presente en la medida que siempre ha habido diferencias de autoridad, y en el fondo no es más que el efecto de controlar la realidad y, más que una cuestión de tipo filosófico, es una cuestión política.

    La censura sucede a día de hoy como podemos en casos como el de Wikileaks, que pese a ser una reacción distinta a la de los documentos de la exposición tiene el mismo origen: un censor que quiere evitar cierta información circule, que sea conocida. No obstante, la censura más propia de nuestros días que se posibilita desde el poder es la autocensura y no es una censura directa, pero es igual de eficaz.

    -¿La desaparición de la Radiotelevisión Valenciana es un acto de autocensura, precisamente?
    -El acceso a la libre información es fundamental para la higiene de una democracia. Cuando una sociedad, como la valenciana en este caso, queda desprovista de esta herramienta es por una acción de un gobierno autoritario y, sobre todo, antidemocrático. Privar a un pueblo de estos medios para la democracia porque presentan versiones contrarias a un gobierno, pese a que se escuden en un argumentarlo económico, no deja de ser una forma autoritaria de censura.

    Además, el caso de RTVV recuerda, siendo benigno, al despotismo ilustrado. Quien tiene poder elige por sus súbditos qué información deben manejar estos porque no los considera suficientemente capacitados para tomar sus propias decisiones.

    -Habla de un comportamiento censor en un contexto de híperconexión a través de la Red, que bien conoce a través de su investigación y su obra. ¿Ha ganado o ha perdido el ciudadano en el consumo de información con esta revolución digital tecnológica y social?
    -Hay profesionales de la fotografía tecnófobos, que consideran el avance tecnológico como un empeoramiento del humanismo en el que estábamos asentados. Otros ven en la tecnología y las redes un mejor sistema democrático, más participativo. Personalmente, entiendo que en cualquier innovación hay pérdidas y ganancias. Hay elementos que suponen mejoras y otros que podemos considerarlos renuncias a valores que teníamos. En la era digital hay más información, por lo que es difícil digerir toda esa información porque los emisores y los canales son múltiples. En este sentido, antes era mucho más sencillo ‘controlar’ qué se emitía a través de los medios de comunicación tradicionales y, por tanto, más sencillo censurar. Por ejemplo, con respecto a los libros ahora hay un boom con la producción de baja demanda. Esto antes también era una barrera cuando la producción solo era posible en grandes tiradas.

    -En el contexto actual, digital, social, con miles de fuentes ¿cuáles son las barreras a la información que se busca?
    -La gran cantidad de información se ha convertido en otro elemento de censura actual. Una fórmula es ,no dificultar el acceso, sino perder la información entre otras muchas otras, haciéndola imposible de ubicar porque se confunde en un magma de datos inútiles. Esta técnica de sepultar la información quedó reflejada en mi proyecto ‘Googlegramas’. Los visitantes de la instalación tenían que introducir una serie de palabras para que apareciera finalmente una imagen completa, pero mientras trabajaba en el proyecto descubrí que en Google no aparecían imágenes si uno tecleaba ‘Abu Grahib’. En cambio, si lo hacía en Yahoo o Altavista, los resultados eran por miles. Google se vio obligada a abrir esos filtros y a publicar un comunicado negando ningún tipo de intención censora. Para mí, la censura también existe cuando busco algo que me interesa y tengo que pasar por 10 páginas de Google llenas de bazofia que me distraen. Esto provoca que solo alguien con muchas ganas de alcanzar la información la consiga.

    ¿Encontrar atajos a esta situación es el reto más inmediato en la búsqueda de información?
    -Diría que más que eso. Antes decíamos: ‘la realidad no existe, existen formas de conocimiento’. Hoy en día diríamos: ‘la realidad no existe, existen motores de búsqueda’. Google, Yahoo, etcétera, nos permiten llegar a unos ciertos modelos de lo que consideramos real. Imágenes, datos y contenidos y una información que vamos consumiendo y nos influyen para tomar decisiones. Esto tiene una repercusión inmediata de lo cotidiano. Es muy relevante este hecho.

    -Los medios de comunicación, a su vez, se muestran cada vez más débiles. Menos recursos humanos, menos rentabilidad de su actividad, mayor presión sobre su independencia. ¿Cuál es la misión del periodismo y del fotoperiodismo?
    -Se desarrolle con palabras o con imágenes y palabras, la misión del periodismo es la de servir de puente entre el ciudadano y las realidades circundantes. Es la distancia entre lo que sucede de verdad y las personas. Más allá de esto, es importante entender que la noción de documento ha quedado en otro plano por la cultura digital, por la ingente cantidad de información gráfica que poseemos. El actual contexto nos ha trastocado los valores de verdad y memoria en los que era antes tan importante la fotografía documental.

    -Con algunos de sus trabajos hemos descubierto que sumando las posibilidades tecnológicas a las redes sociales el ser humano parece tener una auténtica necesidad de crear y comunicar con imágenes.
    -Es interesante hacer un recorrido rápido por la evolución de esa realidad: las pinturas rupestres estaban creadas por una elite, los magos o los chamanes, porque ejercían de ‘contacto’ con los dioses. Siglos más tarde eran los artistas los que plasmaban la naturaleza, pero estos eran unos pocos seleccionados por su talento y su genialidad. La fotografía en el siglo XIX pasa a manos de los fotógrafos, que deben tener una serie de competencias técnicas, aunque aquí ya el número de personas se expande mucho. Poco más tarde George Eastman crea Kodak y aparecen los aficionados por lo que, podemos decir que, todo el mundo puedo hacer fotos. Solo resta una barrera, la del coste, que desaparece con las cámaras digitales y los smartphones. Ahora tenemos una realidad que también crea un absurdo: dedicamos tanto tiempo a hacer fotos que no nos queda tiempo para verlas. Lo relevante es que, por primera vez en la historia todos somos productores y consumidores de imágenes. La imagen pierde ese aura mágica del inicio, porque todo el mundo puede crear imágenes. Ya no hace falta ser un noble para poseer un retrato; ahora tenemos los selfies. Actualmente Facebook, solo Facebook, publica seis millones y medio de fotos al día de sus usuarios. Esa es la realidad actual.

    Pero hay que comprender esto en un contexto más amplio. Para entender el fenómeno siempre recurro al ejemplo de la física. En la física tradicional tenemos a Newton durmiendo una siesta, le cae una manzana y explica un montón de cosas con la Teoría de la Gravedad. Pero, más tarde, con instrumentos de investigación avanzados, resulta que las leyes newtonianas no funcionan. Necesitan ajustes, así que aparece la física cuántica. Más tarde, Einstein nos explica la Relatividad… la física no era diferente antes o después, sino que accedemos a ella a través de parámetros distintos. Parámetros que antes no podíamos tener en cuenta. No es distinto de la fotografía en la que, a día de hoy cabe reconocer que tiene mayor repercusión su vertiente sociológica; la cantidad de imágenes que lo que representan. El gesto por encima del contenido.

    -¿Esto supone de alguna forma una distorsión sobre el trabajo de los profesionales de la imagen?
    -No es un obstáculo, sino que el contexto es distinto. Hay un número ilimitado de imágenes, accesibles a todo el mundo. Los profesionales tienen ahora mucho que ver con las imágenes que nos faltan: las imágenes que no pueden ser realizadas ‘porque no interesa’, las imágenes que se han perdido, las imágenes ausentes en la memoria por la censura. La responsabilidad del artista se encamina, desde mi punto de vista, hacia la localización de esas imágenes invisibles.

    -Y, por otro lado, surge el llamado ‘coleccionismo’ como movimiento artístico dentro de la fotografía…
    -La masificación de imágenes nos confronta con un repertorio en el que es difícil distinguir capturas. Puede ser muy fácil seguir repitiendo de una manera redundante imágenes que ya existen, pero muchos artistas como gesto de rebeldía plantean una ‘ecología de la imagen’, en una especie de ejercicio de contención: reutilizar las imágenes, para expresarme visualmente como artista.

    La fabricación física de la imagen ha quedado suplantada por la asignación de sentido. El artista ya no es el que fabrica obras, sino el que prescribe qué sentido tiene una imagen en un contexto. Esto, por supuesto, trastoca muchos valores: la economía de la imagen, los derechos de autor… elementos que pasan a estar bajo sospecha. Toda esta tendencia significa cuestionar unos modelos de mercado en el que se manejan muchos intereses y podemos ralentizar el proceso, pero es imparable.

    -En concreto, parece que el fotógrafo se haya visto en la necesidad de reinventarse una infinidad de veces durante los últimos años, en cortos espacios de tiempo reencontrándose profesionalmente. Por ejemplo, con su posición frente a la autoría. ¿Va a cambiar este concepto?
    -Cuando hablamos de apropiación hablamos de propiedad. El que se apropia niega el sentido de la propiedad, como una derivación del comunismo utópico. A mí me gusta más hablar de adopción. Apropiarse significa robar. En la Roma clásica, por ejemplo, un patricio adoptaba a un niño plebeyo y lo importante era la elección (ad-optare). Lo adopto, lo acojo, lo educo y le concedo mis cualidades. En la fotografía, de todas estas imágenes elijo estas y la escojo para mostrar un fin. En realidad no es muy distinto del artista clásico frente al lienzo en blanco. El artista siempre está eligiendo qué mostrar: elijo donde va la primera pincelada, en qué dirección, de cuántos centímetros, de qué color… Optar es la base metafísica de la creación artística.

    -Ha dicho que «no existen buenas o malas imágenes, sino buenos usos de la imagen». ¿Como docente, cómo transmite este cambio histórico-conceptual a sus alumnos?
    -Hay que entender que las imágenes no tienen una utilidad por ellas mismas, sino dentro de ‘la casa’ en la que viven. Es un símil que utilizo. Según en la habitación en la que viva, la imagen tiene una vida u otra. Una imagen puede estar en la habitación del periodismo, en la habitación de la publicidad, en la habitación de la religión, en la habitación de los símbolos patrióticos, etc. La foto del primer paso de Armstrong en la Luna yo la vi en los periódicos, en el consulado americano, dentro de un museo de arte. Era la misma foto, pero tenía entidades distintas y significados muy distintos. La foto no es ni buena ni mala por sí misma, sino que tiene un mejor o peor uso según donde la dejemos vivir.

    En este sentido, a mí me hacen mucha gracia los manuales de ‘la fotografía de buena calidad’, ‘aprenda a realizar fotografías perfectas’. La mayoría de las fotografías históricas, las obras maestras, tienen errores técnicos básicos. Lo importante de esas fotos es la adecuación de esa imagen a un contexto. El estudiante debe entender que la fotografía se ha de adecuar a un espacio. Hemos de cuidar la adecuación de la imagen a un contexto determinado. La imagen autónoma no tiene sentido.