Categoría: València

  • Cultura en venta

    Publicado originalmente en la revista Plaza de agosto de 2019

    El cierre de algunos comercios de nueva creación se sirve como síntoma de un estancamiento en el mercado cultural. Los datos más actualizados evidencian una caída en el gasto, mientras la Renta o el Salario Mínimo Interprofesional ha aumentado. ¿Las causas? Los expertos apuntan al poder adquisitivo real y la resituación de la Cultura como un servicio cada vez más alejado de la compra individual 

    Este verano se cierra un curso de alto interés para el análisis del consumo cultural: se cumplen cuatro años de un cambio en los tres gobiernos ligados a la capital valenciana. Gobiernos del cambio en Generalitat, Diputación y Ayuntamiento, cuya llegada a la gestión pública era demandada por los sectores creativos de manera unánime. Más o menos afines a sus pensamientos, la continuidad política de los ejecutivos provocó –como poco– una suma de distorsiones que, en algún caso, cuentan con un presente y futuro de presuntos delitos y seguimiento en tribunales (Caso IVAM). En el caso de la ciudad, el cuarto de siglo en manos del mismo grupo acumuló un balance histórico lleno de contradicciones. Finalmente, definido por el tijeretazo tras la crisis: de la penúltima a la última legislatura del Partido Popular, el recorte fue del 86%.

    ¿Cómo pudo sobrevivir la gestión cultural de València a un recorte del 86%? Sobre todo, teniendo en cuenta que el Palau de la Música no se cerró ni hubo despidos. Ni allí, ni en los museos de la ciudad, por ejemplo. Producción, programación y producción cayeron en picado y la asfixia derivó en un fenómeno que todavía no se ha estudiado lo suficiente: la creación de un sinfín de festivales urbanos, pero también de iniciativas privadas. Bares culturales, librerías con actividades constantes, galerías enfocadas a nuevos compradores y comercios atípicos. El instinto de supervivencia afectó al sector, beneficiando a una población que, en el peor momento de inversión pública, vivió un inicio de década al alza en la oferta. Sus bambalinas eran la profunda precarización del sector, definida en el ensayo El entusiasmo de Remedios Zafra. Ese encofrado de cristal para artistas y creadores es sobre el que se sostiene su modelo comercial.

    Por eso, si se acepta que el inicio de década fue un espejismo, es natural que desde la Academia y desde lo privado se pregunten hacia dónde va la Cultura. Hacia dónde va su mercado. Más allá de la actualidad comparada, con ciudades homónimas en su contexto a València (Rotterdam, Edimburgo, Vancouver), una parte de los problemas se solidificó con la ausencia de relevo por parte de la política local de esa reacción instintiva. La puesta en marcha de festivales urbanos por doquier y de comercios en torno a la Cultura de inicios de la década no obtuvo una respuesta paraguas del Ayuntamiento, que ha ido recuperando el 86% del presupuesto esquilmado poco a poco. Muy poco a poco. Hoy, todavía, el Palau de la Música consume en su solo edificio el 56% directo de todo el presupuesto de la ciudad para Cultura.

    La percepción sobre la cultura vivida y disfrutada por una buena parte de la ciudadanía no tiene relación con el Palau. A menudo, como demuestra cualquier comparativa por volumen de público, está más próxima a la extraordinaria capilaridad creada por los festivales urbanos desde la iniciativa privada. Arístides Rosell, portavoz de la Plataforma de Iniciativas Culturales y Urbanas de València, la PICUV, es claro con su diagnóstico de relaciones durante estos cuatro años: “los ciudadanos pueden hacerse una idea de la interacción del Ayuntamiento con los festivales con la típica imagen de un electrocardiograma. Altos y bajos, picos de máxima intensidad y todo lo contrario. Los picos pertenecieron al inicio de legislatura. El suelo, hacia los dos últimos años”.

    Si en algo coinciden los agentes es en lo mucho que supuso que se abrieran las puertas del Consistorio, que se entablase diálogo. Ahora bien, son entre críticos y escépticos por unanimidad sobre en qué se tradujo la escucha. “Las ayudas convocadas, no solo para festivales, fueron un tema recurrente durante muchas reuniones”, comenta Rosell. El sector había soportado en precario casi siete años de vacío. De iniciativa remando, sobre todo, ante la usencia de un gasto en Cultura suficiente y una Educación que acompañe a la idea de necesidad de Cultura para el bienestar. Las ayudas a estos festivales, pero también a todo tipo de asociaciones culturales de barrio y acciones puntuales (todas se sirven en el mismo saco), ocupan un coste inferior a la gran mayoría de conciertos de orquesta en el Palau: 150.000 euros anuales.

    Datos inquietantes: el gasto cae

    En la revista Plaza tenemos acceso a la cocina de un estudio que prepara EconCult, el brazo académicamente armado de la Facultad de Economía de la Universitat de València. Los datos en bruto, consultados en exclusiva para esta publicación, son más interesantes si se toma como base el barómetro de la ciudad. ¿Cuáles son los consumos culturales? Solo una actividad, de entre muchas, es realizada por la mitad de los valencianos al trimestre: ir al cine. Casi nadie compra un Blu-ray o un CD, pero lo más inquietante es que el 53,4% de los vecinos de València no ha comprado un libro en los últimos tres meses; el 79,5% no ha ido a un concierto; el 80,3% no ha ido ni a un museo ni a una exposición: el 80,8% no ha ido al teatro, ni a ver un clásico, ni una obra contemporánea, ni danza, ni circo. En resumen, un tercio de los valencianos, directamente no han tenido la menor actividad en un periodo prolongado.

    Pau Rausell, profesor del departamento de Economía Aplicada de la UV y director de EconCult, recuerda que en el mismo barómetro, los valencianos no interpretan que la Cultura sea una de sus preocupaciones. En un listado de 22 asuntos posibles, ocupa el número 19 y menos de un 1% tiene inquietudes por su acceso y disfrute. En un análisis preliminar de los datos, tras su aportación al interesante Informe del Estado de la Cultura 2019 dedicado, precisamente, a las políticas culturales locales, advierte un giro inesperado de los acontecimientos: “el gasto de las familias españolas en Cultura, hasta 2016, no estaba muy por debajo de la media estatal. Lo sorprendente a partir de los datos recién recabados es que, tras una pequeña recuperación, ha vuelto a caer en 2017 (datos consolidados)”.

    Lo más sorprendente de este detalle es que, aun siendo una lectura en caliente, es posible que el gasto en Cultura haya tocado suelo para un sector de la sociedad. Revisando las tablas del extenso estudio, llama la atención que las familias con rentas más bajas, mantienen sus consumos culturales. Aunque mínimos, se muestran estables. Más alarmante es lo que ocurre con las rentas medias y altas, ya que el gasto cae. ¿Interesa menos la Cultura? ¿Se consume en dispositivos y plataformas que no están siendo analizados? Lo cierto es que el porcentaje de gasto general de los españoles en Cultura cae estrepitosamente en la última década: ni más ni menos que de un 3,18% (2006) a un 2,46% (2017), dentro del gasto total. Entre los individuos con una formación más baja, el gasto ha caído desde el inicio de la crisis de manera moderada. Sin embargo, entre los individuos con mayor formación, en uno de los hechos más sorprendentes del estudio, la caída en el consumo cultural es superior. Una tendencia completamente nueva.

    El gasto por persona en Cultura desde la segmentación de las Autonomías tiene una clara relación con Renta. Por eso, el caso valenciano es singular, ya que no resulta bien parado en la estadística. Si acudimos al año 2006, a partir de los datos recabados por Econcult, mientras que Cataluña, Madrid y Baleares marcaban el primer escalón con 477, 470 y 448 euros (individuo/año), la Comunidad Valenciana (392) se situaba en el segundo peldaño junto a Navarra (407) y País Vasco (399). Su relación en este ranking ha cambiado. Pese a que es sorprendente la caída del gasto en los representantes del primer escalón, a la Comunidad Valenciana (286 euros) le han superado regiones como Aragón o Castilla y León, mientras que la inversión por persona de cada ejercicio ya está próxima a la de Andalucía o Galicia, a las que superaba en casi un 25% hace una década. Es decir, que de mantener un gasto por ciudadano propio del segundo escalón por regiones, ha pasado a la extensa zona media, a la que no acceden Canarias o Extremadura.

    No obstante, todos estos resultados se han ponderar teniendo en cuenta que no es menos cierto que durante los últimos cuatro años se han activado una gran cantidad de planes. Entre otros, por la ambición de haber echado a andar 70 planes distintos en cuatro años, destaca Fes Cultura. El plan estratégico cultural valenciano hasta 2020 ha cumplido con el objetivo de poner en marcha toda su maquinaria. Sin embargo, ¿cuál ha sido el impacto? Se ha aumentado el número de producciones y trabajadores, porque hay datos Autonómicos que avalan el repunte, ¿pero ha mejorado el consumo? Rosell es crítico con la suma de planes estratégicos y reuniones durante los últimos cuatro años (“han sido muchas”), y tiene claro que es necesario “un acompañamiento a este sector estratégico”. Según cifras de la Dirección General de Empleo de la Generalitat, algo más de 60.000 puestos de trabajo directos en 2018. Rosell llama a un “tiempo de acción. Es necesario accionar el mapa cultural de la ciudad, identificar y potenciar con los recursos disponibles las mejoras necesarias para relanzar València”. Creadores no faltan.

    De hecho, el análisis más interesante tras la última batida de datos realizada por EconCult es: ¿tiene sentido la existencia de una ciudad de creadores? De una ciudad más creadora que consumidora. En este momento, se evidencia que así lo es, por el exceso de oferta frente a la menguante demanda. La evidencia de la disfunción se encuentra en el cierre encadenado de tres comercios de gran arraigo en la ciudad, paradigma del empuje privado –ante la asfixia– de la última década. Tras el foco mediático acumulado en torno a sus cierres, sus responsables nos explican cuál es su lectura del tablero de juego que les ha expulsado (al menos, temporalmente).

    Inma Pérez Burches, propietaria de la extinta librería Dadà en el MuVIM y el IVAM

    “En València existe el consumo cultural, pero es reducido y endogámico. La misma gente que crea en torno a disciplina es su principal consumidora. Por otro lado, existe una proliferación de eventos de acceso gratuito en el que la cultura es la excusa. A la gente se le muestra que ha de pagar por la cerveza o la comida, pero no por aquello a lo que ha ido a ver o disfrutar. La frontera que divide el evento social del cultural está más diluida que nunca. La solución, como siempre, pasa por la crítica y la reflexión. Si no la hay, todos estos festivales y encuentros son ejercicios de relaciones públicas. La cultura en València, cada vez más, es la excusa. Es el medio, no el fin”.

    Luis Nácher, propietario del extinto deLUXE Pop Club

    “Mi visión es la de trabajar en una pequeña sala de conciertos durante 11 años. Durante este tiempo, la oferta ha superado a la demanda con creces. He echado de menos público más joven, pese a las dificultades que hayamos tenido para promocionarnos. Puede que no estén acostumbrados a ir a un local pequeño, pagar una entrada y disfrutar de un concierto muy próximo al artista. Quizá están más acostumbrados a los grandes conciertos gratuitos en la Plaza del Ayuntamiento de La Habitación Roja. Entre los jóvenes, el concepto de que la cultura es gratis está más arraigado. Además, a menudo la cultura es una excusa para crear un evento. A pesar de todo, València siempre es una ciudad con una gran efervescencia cultural”.

    Cristina Chumillas, copropietaria de la extinta galería Pepita Lumier

    “En València no hay mucho consumo cultural. Confundimos ocio con cultura. Por otro lado, la oferta gratuita, los festivales de barrio y algunas exposiciones transmiten el mensaje de que la cultura es un evento. La cultura se crea a partir de que haya un consumo, de que se compren libros, entradas a conciertos… y ese hecho escasea. Al menos, entre la mayor parte de la ciudadanía. Puede que el poder adquisitivo de la gente sea cada vez más limitado, pero para que haya consumo cultural en València debe haber una educación al respecto que no se da”.

  • Organic Sailing: la pareja de artistas que ha trasladado su vida al mar

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En los últimos años hemos recogido la diáspora del audiovisual en esta publicación. Trayectorias dispersadas y cambios de vida de toda índole. Con el cierre de Radiotelevisió Valenciana al sector se le vieron las costuras de no haber avanzado mucho más allá de su cordón umbilical, así que sobrevivieron los que sí habían explorado otros goteros, pero se acabó hundiendo el sistema por contagio incluso para aquellos que habían diversificado en caladeros (90% de desempleo). Efecto contagio y adiós a la posibilidad de un star system que, por un sinfín de razones –entre las que no cabría olvidar el patético fiasco de Ciudad de la Luz, desde su ubicación hasta su defunción– no llegó.

    Para ser justos, la crisis, en general, agotó las reservas de buena parte de los filones con los que contaba la siempre incipiente industria cultural en España. Y con las revoluciones tecnológicas consabidas, con la ingente cantidad de nuevos profesionales emergidos de universidades y centros de estudio superiores, con todo y con esto, la casuística de destinos para las y los profesionales de todos los sectores creativos ha sido un cruce de itinerarios de todo tipo. El caso de la directora de fotografía Amparo de Miguel y del artesano de la madera para instrumentos Guillem Esteban es singular, aunque tampoco único. Con dilatadas trayectorias de formación, ambos han acabando eligiendo el mar como estilo de vida y convirtiéndose en dos excepcionales anfitriones a bordo del Greenboat.

    Guillem inició su viaje como artesano en Sevilla. Le apasionaba poder construir cajones flamencos. Haciéndolo, sintió que, en realidad, lo que le atraía era tratar la madera. Quería más y, por fortuna, le ofrecieron ser el carpintero de ribera de la nao Victoria. El reto de formarse en esta disciplina le tentó y, aunque no venía del mundo de la naútica, pensó que pasar un año enrolado le iría genial para conocer mejor el material. Se formó específicamente para ello y se embarcó. Le gustó tanto la vida en el mar que, prácticamente, ya no ha salido de él. Se mudó a València con otro compañero con quien empezó a trabajar la fibra de vidreo, los motores y demás conocimientos necesarios para hacer de los barcos su vida. 

    Y así vivió con aquella primera empresa y un primer barco, soñando con comprarse un velero, hasta que apareció una oferta en Grecia. Un monocasco hundido que había chocado contra un pantalán. La nave estaba completamente desahuciada para la navegación, pero Guillem ya se había formado lo suficiente como para iniciar su propia aventura. Dejó su vida en València e inició la reparación completa del Jeanneau Sun Magic 44: mecánica, electrónica y la fibra de vidrio. El dinero que tenía se lo gastó en la compra del buque, así que fue la gente de la isla griega de Kefalonia la que le dio de comer hasta que todo estuvo listo. Vivió en el barco y pasados unos ocho meses, el artesano de cajones regresó a València y decidió dedicarse a hacer de charter naútico entre Ibiza y Formentera para vivir en el mar. 

    En una de esas travesías, en otro de esos grupos de amigas a los que paseaba, llegó Amparo. Tenía un curriculum formativo excepcional, incluyendo una etapa estudiando y trabajando en Los Angeles. Estar tan cerca del ámbito profesional, iniciarse y ver sus bambalinas, vislumbrar el ritmo de su futuro, le llevó a desencantarse progresivamente. Asegura que, sobre todo, lo relacionado con «el mercantilismo del audiovisual y el tránsito de la parte creativa que más había disfrutado hasta ese momento para hacer según qué concesiones». Una lucha competitiva en la industria del cine que combinaba «con la necesidad de encontrar una forma diferente de vivir». Esa oportunidad fue Guillem y juntos, a partir de aquel viaje, tuvieron muy claro desde el principio que lo que querían hacer era «vivir en el mar, mantenernos y no buscar trabajo en tierra».

    Ninguno había tenido previamente experiencias con la navegación, pero en sus dos personalidades se aglutinaba el combo necesario para capitanear ese tipo de servicios. «Él tenía claro que quería vivir en el mar y llevar a la gente entre las islas. A mí me gusta mucho estar en contacto con las personas, enseñar y hacer actividades», cuenta Amparo a Cultur Plaza. No obstante, no querían hacerlo de cualquier forma, porque en esa necesidad que ambos estaban saciando de encontrar una forma de vida diferente, querían proponer una alimentación ecológica y saludable, poder dar clases de yoga, meditación, masajes… y todo eso fue posible al contactar con un armador belga que tenía un catamarán a la espera de una tripulación tan idónea.

    Amparo advierte que es un barco que no podrían pagar «ni con una vida de trabajo». Una embarcación llamada Greenboat donde ellos disponen su conocido ‘organic sailing‘, nombre de la empresa que conforman Guillem y la directora de fotografía. Con su propuesta, el servicio trata de estar abierto a clientes de todo tipo, aunque admiten que es un servicio de lujo derivado del gran barco que capitanean. El próximo verano serán tres embarcaciones y los precios de todo tipo con su oferta tan naturalista, «dejamos que la gente disfrute de una desconexión profunda de su realidad. El mar te cuenta muchas cosas de ti que no sabes: despierta cosas dentro sin que te des cuenta, te reconecta con cosas que desconoces de ti, te haces preguntas que no puedes hacerte en tierra. Es la capacidad sanadora que a nosotros nos ha cambiado las prioridades y la forma de vida«.

    Primero trabajaron en aquel barco hundido, pero en este catamarán de lujo han dado rienda suelta a su nueva pasión: la vida ecológica en el mar. Amparo no ha abandonado del todo la fotografía, ya que va grabando de manera más o menos consciente algunos aspectos de esta nueva vida. Hace un tiempo cruzaron todo el Mediterráneo y fue grabando aspectos de la vida sobre las olas en pueblos como Egipto. Eso sí, el trabajo no cuenta con esa vocación mercantil que tanto le llegó a agobiar. Piensa en completarlo con el cruce del Atlántico que planean a medio plazo y, en cualquier caso, «tendrá mucho poso de la libertad de los humanos y de las decisiones tomadas. De cómo nos movemos y qué estilos de vida decidimos tener. De nuestra conexión con la naturaleza y del aislamiento absoluto», avanza Amparo.

    También se recrea en la creación de una dieta saludable, en la que la única carne posible es la que pescan ellos mismos. Se surten de mercados locales con productos frescos y productores de kilómetro cero. Algo que, junto a los terapeutas que se enrolan a lo largo del verano para hacer stages intensivos de su especialidad, marcan la diferencia en su propuesta.

    Con cuatro camarotes dobles, ofrecen retiros abiertos –donde se pueden apuntar personas de manera individual, parejas o amigos– o retiros privados que ‘bloquean’ todo el barco. La experiencia incluye las comidas, las clases convenidas y, en general, una experiencia muy natural e integral con el mar. Un servicio muy exclusivo donde, por cierto, no se han colado muchos instagrammers ya que el calendario está hasta arriba de trabajo y no tienen margen para hacerse promoción (y hacer intercambio en especias, tan habitual entre estos). Ahora justo, en octubre, paran hasta mayo o junio del próximo año. Es el momento en el que Guillem inicia el mantenimiento del barco que dura nada menos que unos ocho o nueve meses.

    Amparo se siente plena con el golpe de timón que ha dado a su vida, algo que también ha influido en la fotografía que no ha dejado de hacer. «La meteo importa mucho, como importa cómo huelen las cosas. Nos pasamos el día mirando al cielo, algo que no te das cuenta, pero que jamás haces en la ciudad. La naturaleza en estado puro me atrae y me da miedo. Hemos vivido noches complicadas, pero nos ha ido bien. Las tormentas son súper bellas estéticamente, pero en el mar lo es todo. Los cambios de luz dan mucho de sí en la cámara». Es el amor de los también llamados transmundistas, la opción de vida que se sube al barco para dar vueltas por el mundo. Una opción que esta pareja de creadores contempla ahora que, más que nunca, controla los gastos limitados de vivir flotando. 

    Por el momento, hoy inician su mes de vacaciones al año tras un agotador periplo como anfitriones del Greenboat. El próximo verano el reto se multiplica por tres embarcaciones, cumpliendo también con su objetivo de poder hacer accesible la vida en el mar a distintos precios. Pese a los meses que ahora acumulan de temporada, no están cansados de este modo de vida que les apasiona y por el cual han reconviertido su vocación artesana hacia otros puertos.

  • El Consell Valencià de Cultura ante su futuro: pérdida de influencia y peso institucional

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Es muy probable que, recientemente, hayan leído más noticias sobre el Consell Valencià de Cultura (CVC) en la sección de política que en las cabeceras culturales. El tira y afloja entre los grupos parlamentarios para la renovación del órgano y el amarre entre sus filas de Consuelo Ciscar y Vicente Farnós –la primera, investigada por presuntas irregularidades en su gestión del IVAM; el segundo, en el marco del caso Gürtel- han sido clave en el presente del considerado principal organismo consultivo en materia cultural de la Comunitat. Con la renovación de la composición del CVC prevista para su trámite el próximo 4 y 5 de julio, el CVC celebró ayer un pleno ordinario que sabía a despedida. No solo de una gran parte de los miembros, sino también de la etapa más oscura del mismo (a diferencia de lo que piensan sus integrantes). A pesar de que en no pocas ocasiones se ha hablado de una situación insostenible, con la ley en la mano se ha mantenido hasta el obligado –aunque tardío- cambio de caras. Casi siete años sin renovación; algo inédito desde su origen.

    Salen Ciscar y Farnós, aunque tampoco repetirán Glòria Marcos, Sole Giménez o Enrique García, entre otros. Lo cierto es que la renovación mayoritaria (14 de 21) en la composición del organismo no es ninguna sorpresa, debido al cambio –no tan nuevo- en Les Corts con respecto a la última vez que se acometieron modificaciones en la misma y la conocida como Ley de Paridad. Estos dos factores han sido clave, generando una especie de ‘efecto cremallera’ que ha dejado atrás a algunos de los nombres vinculados al Consell. Si bien desde la conselleria de Cultura son cautos por lo que respecta a la nueva composición -«desde la Generalitat no se valora los miembros que integran el CVC, sino que se respeta la decisión de Les Corts»- lo cierto es que se intuye el inicio de una nueva etapa por lo que respecta no solo a la interlocución con el gobierno sino, también, con el resto de instituciones con las que trabaja desde hace años. 

    Una formación condenada a la polémica

    En la prolija memoria que cada año acompaña al ejercicio del Consell Valencia de Cultura se mide su presencia en los medios de comunicación. Siete puntos entre los cuales no se incluye la ingente cantidad de ocasiones en los que sus siglas han figurado en titulares y cuerpos de texto, en noticias radiofónicas o espacios televisivos por la presencia de dos de sus miembros: Consuelo Císcar Vicent Farnós. Y no precisamente para bien, sino para recordar que los dos investigados por la Justicia –casos de corrupción en proceso IVAM y Gürtel– continuaban siendo asesores de la Generalitat oficialmente…

    Lo son todavía, hasta que Les Corts apruebe el nombramiento de los nuevos miembros y este quede reflejado tanto en el Boletín Oficial de Les Corts como el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana. Entonces, su relación con el CVC habrá cesado. Más allá de que en distintos momentos los representantes políticos les pidieran que abandonaran el órgano (incluidos los del Partido Popular, grupo que les propuso para el órgano), lo cierto es que su presencia ha acaparado impacto mediático… y seguramente, desgaste por este motivo. 

    La exdirectora del IVAM y el exdirector de Castelló Cultural respondieron con la negativa a su salida del órgano. Lo hicieron ante sus compañeros más críticos (como Glòria Marcos, también saliente) e incluso a su presidente, Santiago Grisolía, que les pidió en distintas ocasiones que no afectarán con su presencia al órgano. No sucedió. Y no solo eso: nada ha cambiado en los estatutos del órgano para que esta situación no se vuelva a repetir ya que, una vez elegidos, los miembros solo deben abandonar el cargo en caso de ser condenados. Un supuesto que, en ninguno de los dos casos, ha acontecido. 

    Por ese motivo la gran renovación de caras supone una especie de regeneración casi completa del CVC. Antes del actual periodo, cada tres años había un primer ‘saneamiento’ de caras. Sin embargo, en este último periodo, al pairo del ciclo electoral, la formación saliente lleva casi siete años trabajando de manera conjunta. A partir de la reformulación de su alineación titular, 14 miembros serán de nuevo cuño y siete repetirán en su asiento. Entre ellos, tanto el presidente Grisolía como el secretario, Jesús Huguet.

    Informes: una evidencia en el cambio de paradigma (e influencia) del CVC

    Huguet es la cara más visible de la relación administrativa de un CVC que, según sus consideraciones a Valencia Plaza, “ha sido, desde el punto de vista doctrinal, el periodo más rico de trabajo”. El secretario del CVC pone en valor su participación en las etapas previas de la Ley de Mecenazgo, en su crítica al cierre de Radiotelevisió Valenciana, en señalar la crisis del cambio de paradigma cultural y científico y en lo referente a su apertura a nuevas sensibilidades.

    Tres son esas sensibilidades que destacan como nuevas temáticas para el CVC. Los incendios –fuentes del CVC aseguran a este diario que es algo que “obsesiona” a Grisolía y que es su principal motivador–, la violencia escolar y de género y la gastronomía. ¿Pero han influido estos informes? ¿Quién los ha solicitado y hasta dónde ha llegado su influencia? 

    El análisis es complejo y dispar, pero lo cierto a partir de las cifras consolidadas es que desde que se iniciara la actual década el CVC ha dejado de recibir encargos de informes tal y como sucedía en años anteriores. Cabe recordar que hasta finales de los 90 el CVC apenas hacía informes para instituciones que no fueran la propia Conselleria de Cultura o Presidència de la Generalitat. Fue el propio Grisolía el que abrió el órgano a demanda del resto de consellerias, pero también diputaciones y ayuntamientos. Se vivió un boom y ahora hay cierta contracción.

    En el año 2016 el 80% de los informes del CVC se realizaron a petición propia. En el último ejercicio con datos cerrados, el de 2017 y cuya memoria fue presentada hace apenas unas semanas, la tasa ha mejorado hasta el 57% de externos. Aun así, las voces más críticas con el CVC aseguran que es un dato que evidencia la falta de peso e influencia del órgano. Es decir, que buena parte de sus trabajos surgen de la inquietud propia y no como herramienta para instituciones. Huguet justifica esa caída en que “muchas de las instituciones que durante años han necesitado que analizásemos si su patrimonio tenía que ser BIC o cuestiones que estaban por resolver ya han tenido ese informe correspondiente”.

    De alguna manera, es un cambio de paradigma y de tiempos. Pero el secretario pone en valor que, por ejemplo con el caso de los incendios, “incluso la ONU ha recogido una figura parecida a la del terrorismo contra la naturaleza por esta causa que nosotros ya teníamos en nuestros informes”. Aun así, los informes sobre conjuntos históricos y bienes inmuebles singulares o sobre política cultural ocupan la mitad del total de trabajos impulsados por el CVC. 

    “A la Conselleria de Cultura le vendría bien tener más respeto por el CVC”

    El vicepresidente del CVC, Ricardo Bellveser, tampoco formará parte de la nueva composición del órgano estatutario valenciano. No por falta de voluntad, sino por el ya mencionado efecto cremallera. Igualmente, tras más de 25 años en el órgano, se siente “satisfecho” y entiende perfectamente que es positivo “un cambio”. No obstante, no puede ser más crítico con la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte cuando se le pregunta por la pérdida de representatividad del CVC en distintos órganos. Han perdido la silla en los consejos rectores del Consejo Asesor de Bibliotecas, del Institut Valencià de la Música o el de la Cinematografia (ahora integrados en el IVC): “es del todo incomprensible”.

    Bellveser asegura que esta pérdida de influencia y decisión directa en estos espacios no habla bien “de los distintos consellers de Cultura que ha habido. Les vendría bien tener más respeto por el CVC”. No lo toma como algo personal, sino que enfoca que “el CVC existe y tiene sentido siempre y cuando se le dé uso y a su favor tiene un arma: la altísima autoridad moral”. Ni siquiera ha formado parte de las propuestas en el nuevo patronato del Palau de Les Arts o de su órgano asesor y este tipo de ausencias en instituciones culturales son “espacios que, obviamente, costará recuperar”. El propio Bellveser formó parte del Consejo Rector del IVAM durante años y es consciente de lo que genera esa presencia y representación.

    Igualmente, como Huguet, saca pecho y pone en valor los informes del CVC. En su caso, como responsable del área de Legado que trabaja los informes para declarar los Bienes de Interés Cultural (presenta cinco nuevos en cuestión de días) “casi todos los informes son por petición externa. En otras áreas, como ciencia, es mucho más difícil y hay que entender que la naturaleza es que se propongan desde dentro”. 

    Gana participación en «espacios clave»

    Aunque la comparativa entre informes deja fuera espacios de representación, desde la conselleria de Cultura se especifica que en los últimos años el CVC ha ganado participación en los «espacios clave de determinación y trabajo conjunto de acciones encaminadas a potenciar la cultura de nuestro territorio». Así, desde la administración destacan que como novedad -todavía no incluida en la memoria del órgano- el CVC cuenta con representación en el Patronato de Les Arts a través de Ramón Roselló, además de en distintas comisiones de la mesa de la cultura. También forman parte de la comisión de valoración para la selección de capital cultural o del Consorci de Museus, este último se mantiene en distintos años.

    Uno de los puntos de tensión entre el CVC y la Generalitat durante la presente legislatura por lo que respecta a espacios de representatividad fue el desarrollo de la Ley del IVAM. Y no solo porque Ciscar participara en tanto que miembro del órgano consultivo de la confección de la misma. El anteproyecto de la misma hacía una mención al Consell, eso sí, para solicitar su informe sobre la norma, tal y como se hizo con el Consell Jurídic Consultiu. El ‘olvido’ no pasó desapercibido por parte del órgano, que calificó de “injustificada” su exclusión en la estructura del museo. Esta situación se enmendó con la Ley del IVAM definitiva, que cambió por lo que respecta a la composición, incluyendo en el consejo rector tres vocales designados por la Presidencia del IVAM y un miembro en el consejo asesor a propuesta del CVC.

    También el plan estratégico Fes Cultura, la hoja de ruta del conseller Vicent Marzà, fue uno de los puntos rojos en la relación entre unos y otros. Desde el CVC expresaron su «preocupación» por que no se hubiera contado con ellos para la confección, aunque sí lo hicieron con dos de sus componentes (Ricardo Bellveser y Ana Noguera) pero a título personal. A este respecto, desde Cultura inciden en que el propio documento del plan menciona en el tercer párrafo al órgano: «El Plan Estratégico Cultural Valenciano Fes Cultura no solo mira el ámbito internacional, también está basado en la larga trayectoria de investigación que se ha realizado desde las universidades valencianas en las últimas décadas, en diferentes campos disciplinarios y relacionados con lapolítica cultural, así como las propuestas del Consell Valencià de Cultura», reza el texto.

    Así, desde la conselleria se explicita que desde el gobierno autonómico «siempre se ha considerado e implicado al CVC en todo lo relacionado con esta área [Cultura] como órgano consultivo e independiente que es». Según la memoria de actividad de 2017, otras de las instituciones en las que el CVC ha estado representado es la comisión consultiva de evaluación y seguimiento de la protección y conservación del patrimonio arbóreo; la comisión técnica para la valoración de retirada de vestigios relativos a la Guerra Civil y la dictadura; el consejo asesor de la fundación para la Investigación del Hospital Clínico de València (INCLIVA); o en la Fundació Comunitat Valenciana-Regió Europea. 

    La necesidad de renovar su reglamento

    Bellveser pone en valor la independencia política del órgano con respecto a los partidos y el legado de las últimas décadas: “se pueden poner muchos ejemplos, pero la Acadèmia Valenciana de la Llengua nace a partir de un informe nuestro; el legado audiovisual y la protección que inmediatamente exigimos con el cierre de RTVV, como nos han agradecido los documentales que ahora forman parte de À Punt, fue cosa nuestra; desaprovechar y desoír a los nombres que pasan por este grupo asesor no tiene el menor sentido”.

    No obstante, Bellveser –que prefiere no pronunciarse sobre lo vivido en torno a los casos de los investigados por casos de corrupción que formaban parte del CVC– asegura que “en caso hipotético de que una situación similar sucediera, volveríamos a estar en la misma situación. Y lo importante es que evidencia que es un reglamento defectuoso. Por eso, creo que sí es de relevancia decirle al nuevo grupo que entra que una de sus tareas más evidente es rehacer un reglament completamente anticuado. Con un lenguaje que está pasado de moda y, sobre todo, que debe ser renovado por el bien de la institución”.

    Más allá del reglamento –propio de su fundación en 1985–, al nuevo grupo propuesto solo le pone un pero, “que la música deja de tener representación. Y teníamos cubierto todo: el jazz (Ximo Tebar), clásica (Enrique García Asensio) y pop (Sole Giménez”. Tampoco habrá periodistas, con su salida y la Francisco Pérez Puche. 

    Un CVC entre el nuevo observatorio y mesa de la Cultura

    Una vez puesto en marcha el plan estratégico Fes Cultura, el Consell Valencià de Cultura tiene que convivir en la actualidad con distintos órganos de nueva creación generados para facilitar la interlocución con la Conselleria de Educació, Investigació, Cultura i Esports con los sectores culturales. Si bien, especifican desde la conselleria, el objetivo es que estos distintos espacios de diálogo “convivan” y no se sustituyan los unos a los otros. “Cada una tiene una razón de ser que suma, no excluye”. En cualquier caso, la creación de espacios como el Observatorio de la Cultura o la Mesa de la Cultura Valenciana (Mecuv) diversifica de una manera evidente los espacios de conexión con la realidad cultural autonómica. Por un lado, el Observatorio nace como un “sistema de generación, recopilación y distribución de información relativa a los sectores culturales y creativos valencianos”, una marca paraguas con la que se pretende aunar todos aquellos estudios relacionados con hábitos culturales, balances del plan ‘Fes Cultura’, estudios sobre progresión cultural en diferentes sectores y campos desde la óptica de los resultados autonómicos.

    Se preveía que la presentación y creación de este observatorio se dieran durante el primer semestre de este año, en el marco de la Mecuv, tal y como se anunció en el último Seminari de Govern, estando todavía pendiente. En el caso de la mesa de la cultura, creada hace algo más de un año, desde conselleria la definen como el “espacio de participación y diálogo del Consell con los sectores culturales y creativos valencianos, a partir del que se determinarán los procedimientos para hacer aportaciones a las normativas y nuevas bases que elaborará la administración de la Generalitat”. Dividido en diferentes comisiones temáticas (como se hace con el propio CVC), lo cierto es que sí cuenta con la representación de distintos miembros del Consell en las seis mesas de participación, entre otros agentes culturales. Fue en mayo de 2017 cuando se reunió por primera y única vez en su totalidad la mesa de la cultura, momento en el que se organizaron las distintas comisiones. De los seis participantes en la misma procedentes del CVC, solo dos continuarán en el mismo, Ana Noguera (participante de la comisión de libros, Archivos y Bibliotecas) y Ramón Roselló (miembros de la comisión de artes escénicas), con lo que habrá que renovar cuatro caras.

  • Hoy, en ‘Lugares abandonados…’, la Ruta del Bakalao

    El fotógrafo de Benifaió Julián Llanosa ha capturado el estado actual de los llamados «templos del sonido». Espacios donde se divirtió durante años como adolescente, antes de encontrar su oficio. El relato visual muestra una Atlántida derruida sobre la que se sigue investigando y que él espera plasmar en un libro próximamente

    Estos meses se cumplen 40 años desde que Juan Santamaría, el padre fundacional del movimiento musical que derivó en la Ruta del Bakalao, llegase a la cabina de Oggi. Era 1978 y nadie esperaba que aquel vecino de Castellar importase hasta València sus años deambulando como dj –accidental y luego profesional– por Granada, Ibiza, Sitges, Ámsterdam, Londres o Glasgow. Él tampoco esperaba volver, pero tras una serie de veranos en la discoteca Cap3000 de Benidorm, acabó en su ciudad al mando de aquella sala discreta hasta esa fecha.

    Santamaría acabó radicalmente con el lento y las rumbas, aunque quien exportó esto a un espacio mayor y lo apuntaló definitivamente sobre las artes performativas, la moda y el diseño fue Carlos Simó. De nuevo de manera accidental y en Barraca, Simó dispuso las bases para una revolución bailada y basada en el hedonismo. Una revolución interna, de la sociedad más inmediata (empezando por la rural), que alcanzaba cada fin de semana la modernidad que no le pertenecía a través de la música importada desde Londres de manera rudimentaria.

    N.O.D.

    N.O.D.

    Los rudimentos de la importación dieron paso a la tienda de discos Zic Zac (una de las primeras de España enfocadas al dj) y de allí salió el término bacalao. Ni siquiera hacía referencia a la música electrónica y no lo hizo durante años. Sin embargo, de aquellos orígenes y raíces a los cuales nos hemos aproximado con los ensayos En éxtasis de Joan M. Oleauqe y ¡Bacalao! Historia oral de la música de baile en Valencia de Luis Costa apenas hay documentación. O, al menos, no como sí se generó en el cogollito de los medios de comunicación en los 80: Madrid. 

    Esa es una de las principales inquietudes de Julián Llanosa que durante los últimos años ha recorrido las discotecas de la Ruta del Bakalo. En gran medida, tratando de documentarse y entender aquello que vivió como adolescente. También para comprender porque aquella historia underground y que llegó a ser masiva –el mayor movimiento de clubbing a inicios de los 90– derivó en la nada misma. 

    The Face antes de ser derruida

    The Face antes de ser derruida

    Tras estudiar imagen y sonido en el IES La Marxadella de Torrent y más tarde en la Universidad CEU San Pablo, nunca había tenido una inquietud real por capturar estos lugares. Pero lo ha acabado haciendo en estos últimos años: “cuando era un adolescente, íbamos con las Vespinos a las discotecas más próximas como Barraca o Chocolate. Cuando había puente, los domingos noche íbamos a ACTV. Yo no era muy consciente de todo aquello, pero mis recuerdos no son para nada ni de muerte ni negativos”.

     Fran Lenaers, dj de Spook y miembro de Megabeat (Foto: JULIÁN LLANOSA)
     Las ruinas de El Templo, una de las salas en las que reinó Chimo Bayo (Foto: JULIÁN LLANOSA)

    Al juicio de Llanosa, los años 92 y 93 fueron especialmente divertidos e intensos. En el 94 y en el 95 la masificación y la llegada de un buen número de turistas de la ruta “pervirtió” y “devaluó lo que estábamos viviendo”. Musicalmente también se alcanzaron algunos últimos picos de interés, como los del techno pinchado por Kike Jaén “en Don Julio (N.O.D.) o en Chocolate, pero siempre antes del 95 o 96”. 

    Llanosa acumula una gran cantidad de material fotográfico en torno a todos estos espacios con la voluntad de publicar un libro. En parte, influenciado tanto por Miguel Trillo (de quien comisarió una exposición) como por Ouka Leele, a quien acompañó en una gira por la Comunitat también como comisario. En las charlas de la fotógrafa de la Movida también comprendió que “la Valenciana es una Movida todavía por contar”. No obstante, pone en valor su trabajo al final de un audiovisual que trata de mostrar una parte de su archivo fotográfico. 

    El vídeo que recopila buena parte del trabajo de Llanosa

    Llanosa siempre toma las fotografías al amanecer de días nubosos. Los hace con tiempos de exposición de 15 á 20 segundos: “de alguna manera, necesito que el alma del lugar en ese momento se filtre durante ese tiempo”. Al trabajar de manera totalmente independiente se ha encontrado el rechazo para fotografiar algunos espacios. En otros se ha encontrado algo más que la puerta abierta: “en The Face, que hoy ya está derruida, me encontré gente sin casa viviendo dentro; en El Templo también”.

    De hecho, asegura que El Templo es una de la discotecas que más la ha impresionado ver en avanzado estado de descomposición. Para los amantes de la fotografía de lugares abandonados, la Ruta es una especie de Atlántida dormida y real. Algunas de sus bibliotecas paganas, como Chocolate, se debaten entre la vida y la muerte. The Face ya no existe y basílicas colaterales como Arabesco también han desaparecido del mapa.

    The Face antes de ser derruida

    The Face antes de ser derruida

    La Ruta sigue debatiéndose entre la mitología y una leyenda negra asentada y establecida. Los relatos internos sigue siendo igual de fascinantes y en el caso de Llanosa hay tanta intensidad con la parafernalia técnica con la que prepara las fotos como en recordar exactamente dónde se colocaba con sus amigos cuando iba: “nunca estábamos por el centro. Siempre en un rincón, para poder ver todo lo que sucedía”. Su investigación continúa y también se trata de centrar en los grupos de la que algunos llaman Movida Valenciana y que suenan en el vídeo. 

  • Troballa històrica: el noble i valencià d’adopció Enyego d’Àvalos va escriure ‘Curial e Güelfa’

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Enyego d’Àvalos, un noble nascut a Toledo que va emigrar sent un xiquet a València amb la seua família, va ser l’autor del Curial e Güelfa. Així ho demostra el treball de recerca del filòleg valencià Abel Soler per a la seua tesi La cort napolitana d’Alfons el Magnànim: el context de Curial e GüelfaQuatre anys de treball, 200 ressenyes biogràfiques i un cúmul de proves empíriques que van culminar amb la seua lectura el passat mes de desembre. El que fóra gran camarlenc del Magnànim és l’únic nom capaç d’assumir a través de la seua biografia la inclusió de termes valencians (febramentidarabosa), peculiaritats filològiques (castellanismes, llombardismes, napolatinismes), una marcada sensibilitat per les arts i un coneixement total de la Cort.

    La que és, més enllà de la llengua, una de les novel·les de cavalleria més importants de tota la literatura europea, troba així el seu autor i, per tant, tot un context a partir del qual revisar-la per complet. Com apunta el mateix Soler, “les conseqüències d’esta troballa són difícilment calculables”. Les dispars hipòtesis de la novel·la escrita entre el 1445 i el 1446 -dada que concreta la mateixa recerca- s’han fet públiques este dilluns al Centre Cultural La Nau, on Soler ha presentat la seua troballa al costat del director de la tesi, el catedràtic de Filologia Catalana de la Universitat de València Antoni FerrandoEl treball previ compilat en els 39 Estudis lingüístics i culturals sobre el Curial ha sigut crucial -al costat dels de Júlia Butinyà o María Teresa Ferrer– com a cúmul d’indicis per a l’èxit de Soler. 

    Una biografia que justifica l’imaginari i el vocabulari de la novel·la

    D’Àvalos va nàixer a Castella al voltant de l’any 1414 i va morir a Nàpols -ciutat transcendent per a la seua vida i obra- el 1484. Íñigo Dávalos per als castellans i Inico d’Avalos per als italians, Enyego va passar la infància i la joventut a la capital de la Comunitat Valenciana. A Nàpols va ser gran camarlenc del Magnànim, al seu caliu els assoliments i el context històric s’adscriuen a les gestes i batalles de la novel·la, però, sobretot, els personatges de ficció ara passen a tindre una nova vida a través dels seus perfils i relacions reals amb l’autor. El valencià d’adopció va ser un home de l’alta cultura, alguna cosa així com un il·lustrat nascut amb tres segles d’avançament. Mecenes cultural, cavaller organitzador de justes, corresponsal d’humanistes i capità de la cavalleria reial, D’Àvalos era el “posseïdor de la segona major biblioteca del sud d’Itàlia (només per darrere de la napolitana del mateix Magnànim)”. Eixa afició pels llibres i la seua llengua partida de naixement entre Castella, la Corona i Itàlia, enquadren la quantitat de veus i innovacions que caben en el Curial e Güelfa.

    Al Palau del Real de València (seu de la cort del Magnànim i on es formaria) va arribar amb només 7 o 8 anys d’edat, exiliat al costat del seu pare, el conestable Ruy López Dávalos. A la capital de la Corona d’Aragó va viure durant anys, fins que va recalar a Milà (1435-1440), on va ser cortesà del duc Filippo Maria Visconti i després ambaixador del rei d’Aragó (1443-1447). Entre Nàpols i Milà, pels anys 1445-1448, degué redactar una novel·la en què demostra els seus coneixements d’italià literari i col·loquial (inclosos llatinismes, castellanismes, llombardismes, napolatinismes…) i la seua familiaritat amb la geografia física i social d’una Itàlia més que influent en l’obra. La “joia de la literatura catalana”, com la destaca Soler, passa a tindre així una obra que fonamenta “la valencianitat” del text.

    La tesi de 5.200 pàgines descobreix un autor en les antípodes de Joanot Martorell, per posició social i inquietuds: “amant de la música, les lletres i les arts són alguns dels trets que el defineixen”. L’estudi desmunta -en el millor dels sentits- les possibilitats d’una novel·la que ara ramifica les “incògnites i misteris» que l’havien acompanyat. L’onomàstica de l’obra (Honorada, Salonés de Verona, Guillalmes del Chastell, Maça-Cornell, Johan Ximenes d’Urrea, etc.) és ara una guia sobre la vida de l’autor i dels nobles valencians del Segle d’Or a l’entorn del rei Alfons.

    Anècdotes i pistes del document, com el paper del còdex (té entre les seues marques la mateixa ‘Biscia Viscontea’, la serp símbol de Milà, del paper utilitzat el 1447 a la cort milanesa) o la seua arribada a la Biblioteca Nacional com un Manuscrit des de Toledo (traslladat segurament per un germà de D’Àvalos) són només alguns dels fonaments que giren al voltant de les conclusions de l’informe. El fet que Curial e Güelfa arribara fins als nostres dies va tindre molt a veure també amb la casuística d’aquell viatge en el qual un llibre anònim, escrit per a la lectura jocosa de l’autor i el seu entorn més immediat, fora extraordinàriament enquadernat a Toledo i descobert el 1876 per Manuel Milà i Fontanals.

    L’inici de nous debats

     La històrica troballa de Soler, que no ha deixat de banda les referències als quantiosos intents previs per fitar les possibilitats de l’autoria, posa punt final als intensos debats de diferents especialistes sobre eixa qüestió. Com succeeix amb Cervantes, Isabel de Villena, Ausiàs March o Shakespeare, cap document certifica de manera explícita l’autoria, però sí el tipus d’hipòtesi com la que ara es fa pública i s’editarà en tres volums per part de la Institució Alfons el Magnànim. El nom de D’Àvalos se sumarà al catàleg de grans noms propis de la llengua com ara March, de Villena, Martorell o Jaume Roig i Joan Roís de Corella.

    La “recerca detectivesca” de Soler obrirà, a més, un agitat debat sobre la classificació i la qualificació de la Biblioteca Nacional sobre el manuscrit que posseeix. Un còdex únic al voltant del qual s’hauran de prendre decisions sobre la seua catalogació arran d’esta recerca. Per als experts de la UV, no existeix el menor dubte sobre l’autoria, en una hipòtesi que embasta el vast treball previ d’investigadors com Maria Teresa Ferrer, Julià Butinyà o el propi Antoni Ferrando, entre altres. Dependrà també de la Biblioteca Nacional reconsiderar el pes i la posició de Curial e Güelfa, que ja figurava com un dels cims de la literatura medieval. Una novel·la de cavalleries fonamental que relata el procés de formació d’un jove cavaller italià, el llombard Curial, que, després de superar les seues febleses morals i sentimentals, arribarà a ser príncep virtuós i es farà mereixedor de la mà de la Güelfa, coprotagonista i «senyora de Milà».

    La fi d’una suposada autoria catalana

    La publicació per primera vegada de la novel·la a Barcelona l’any 1901, i el seu descobriment per part del romanista Milà i Fontanals, havien ajudat al fet que sovint eixe autor anònim es relacionara amb Catalunya. La manca d’un estudi d’este tipus i dels seus passos previs permetien una teoria que ha quedat de forma categòrica descartada pels acadèmics valencians. Ara, al costat del Tirant lo Blanc de Joanot Martorell, Curial e Güelfa suma entitat històrica i literària com una de les obres mestres de la literatura catalano-valenciana i calze de les lletres en el continent durant la Baixa Edat Mitjana.

  • Valencia contra sus fantasmas: ‘La estrategia del silencio’ con el accidente de metro llega al cine

    Publicado originalmente a Culturplaza.com

    El próximo martes 14 de febrero se estrena La estrategia del silencio, la película que recorre el calvario que han supuesto los nueve años de lucha de las víctimas del accidente de metro de Valencia sucedido el 3 de julio de 2006. Dentro de la Sección Oficial del VIII Humans Fest, el largometraje documental dirigido por Vicent Peris y producido por Barret y Mediapro, enfrenta a la sociedad valenciana contra sus sombras. Ese es su principal aporte: señalar que, más allá de la banda de responsables políticos que gestó un plan para acallar lo sucedido, el cómplice imprescindible de una de las historias más dolorosas, oscuras e insoportables ocurridas nunca en el País Valenciano fue su sociedad.

    Desde el año 2012, Barret fue compartiendo el proceso de investigación a través de la web 0responsables.com. De hecho, las tomas y el relato ya se han podido consumir parcialmente durante los últimos años. Unas grabaciones que fueron fundamentales en la emisión de Los olvidados, el reportaje de Salvados sobre el suceso. Este hecho mediático despertó al pueblo valenciano de un extraño letargo, como si la ensoñación del nuevo y falso rico se desmoronase hasta su base y, cinco días después, tras muchas decenas de manifestaciones celebradas cada 3 de julio con las víctimas y apenas un centenar de vecinos, la Plaza de la Virgen se llenó.

    Aquel 3 de mayo de 2013 los olvidados pasaron a recoger un pulso que, por momentos, creían haber perdido para siempre. Como destripa la película, la mayoría de ellos siguieron acudiendo a las manifestaciones por inercia; otros, porque como dice su anterior portavoz, Beatriz Garrote, sería imposible quedarse en casa sin haber logrado sus objetivos. Esos objetivos se fijan con claridad en el film y se reducen a uno: el perdón por parte del Gobierno valenciano depuesto en las urnas en 2015. Perdón y respuestas a las interrogativas qué, cómo y por qué. No se logra y, de hecho, entre los sinsabores de un final que refleja una paz relativa entre algunas de sus víctimas, la reparación llega en Les Corts que ya domina en número de votos el Ejecutivo surgido del Pacte del Botànic.

    La cinta recupera mucho más que los hechos políticos, aunque ese relato y la estrategia surgida de quienes ostentan el poder en el peor de los sentidos también esté. Esa estrategia del silencio arranca con la demoledora comparativa entre la visita del Papa emérito Benedicto XVI, acontecida cinco días después, y el accidente. Aunque el relato ya se ha abordado varias veces, sobre todo a partir del cierre de Radiotelevisión Valenciana, el documental es especialmente crítico con los extrabajadores y por dos veces los señala de una manera cruda como eslabones esenciales en la cadena de transmisión del silencio. 

    La primera, cuando -a través de la narración de Frederic Ferri, los trabajadores bajan al plató e interrumpen el suceso natural de emisión con los petos en protesta por el cierre. Ferri se pregunta por qué cuando «ens toquen la butxaca» si que se plantaron ante el proceder de esos informativos, mientras que denuncia como ante la cobertura y seguimiento del accidente no se hizo nada similar frente a la estrategia del silencio. La segunda de esas ocasiones es todavía más agria, quizá porque las imágenes son menos colectivas. Peris admite a Valencia Plaza que les costó tomar la decisión de sí incluirlas o no, pero, en un reportaje realizado por extrabajadores de RTVV, Garrote les pregunta a la cara si, dada la situación, ahora que ya no trabajan allí y que están haciendo ese reportaje, si alguien puede decirles «quién dio la orden». El equipo que está haciendo ese reportaje se queda en silencio y concluye que su trabajo ha terminado.

    Los medios públicos de comunicación silenciaron el caso, Les Corts cerró la investigación en apenas un mes (concluyó que no había responsables) y la instrucción judicial se capituló sin que hubiese un juicio. Las víctimas (los fallecidos, los heridos y sus familiares) reaccionaron unas semanas después de la tragedia. Encontraron en sus testimonios coacciones, presiones y sinsentidos en la figuración de una respuesta al drama que se había posado para siempre en sus vidas. Esa crónica de vaivenes judiciales, de ignonimia social, de reacción solidaria, lucha hasta en el Parlamento Europeo -con la representante del Partido Popular repitiendo la versión de su grupo años después-, y la llegada final de una reapertura del caso, de una nueva investigación y del ‘hallazgo’ de 13 responsables, se resume en apenas 82 minutos de rodaje; menos de 10 minutos por cada año de incomprensión.

    Rico en los detalles donde la historia se hace casi inabarcable, el documental también abunda en muchas experiencias personales -de víctimas y de fuentes silenciadas- mucho menos conocidas hasta ahora. Con el hito de su estreno (Filmoteca de Valencia, 20 horas) en la agenda, su director resuelve a Valencia Plaza algunas cuestiones sobre la película.

    -Han sido cinco años de rodaje y un gran número de viajes, testimonios y horas de edición. ¿Cómo habeis logrado sintetizarlo?
    -No ha sido sencillo. Son muchos momentos y muchas escenas. Nos ha podido ayudar ir sacando material en la web, para ir aproximar historias silenciadas e ir dándolas a conocer a la opinión pública. Eso sí, han sido muchas versiones, muchos visionados… incontables. Esta que estrenamos es la versión para cine, aunque en la convocatoria de proyectos para la nueva Canal 9 hay una serie documental de dos capítulos que sería una versión extendida de estos 80 hasta unos 120 minutos.

    -¿Cómo ha evolucionado la historia para vosotros durante el proceso?
    -Nosotros pensábamos que íbamos a hacer un documental más bien descriptivo y que iba a girar en gran medida en torno a las causas y el tema político. Sin embargo, cuando les fuimos conociendo aceptamos enseguida que lo que íbamos a contar era la historia de estas personas abandonadas. Era una historia de resistencia, de lucha, en la que íbamos conociendo a gente por la sencilla y gran razón de que nos dejaban hacerlo. 

    -¿La sociedad es la principal señalada por el documental como culpable?
    -Es una sensación que nosotros tuvimos nada más empezar el documental y que, sí, puede que sea esa una lectura posible. Lo habíamos olvidado. Nos soprendió a nosotros mismos hasta que punto nos habíamos olvidado de la historia. El tema político está presente y lo queríamos contar, pero, sin valoraciones, la sociedad es la primera que los abandona. Es un hecho incontestable. Los habíamos olvidado…

    -¿Hasta qué punto le caló a las víctimas esa sensación de soledad? ¿Quién no se olvidó?
    -Las víctimas le tienen mucha estima a unas 100 o 200 personas que fueron o a todas o a muchas de las manifestaciones del 3 de julio. Eran pocos, pero para ellos eran muchos. Les ayudaron. Se sentían acompañados por esa mínima gente y, quizá con un papel interesante, les hizo no perder la esperanza. Pero también Laura Ballester con su trabajo periodístico para Levante o El Mundo cuando publica en 2011 el estudio de HM & Sanchis… había también periodistas en prensa aguantando el tema, aunque quizá se atomizaba todo, algo que pudimos comprobar con el impacto de Salvados.

    -¿Cuándo se resuelve esta historia?
    -Cuando la justicia actúe. Las víctimas han llevado hasta el límite sus posibilidades como función social. Lo han conseguido todo y más. Todo lo que podían conseguir. Ahora está todo en manos de la justicia para ver si el caso se cierra o no.

  • ‘Biblioteca bufa valenciana’: al descubierto la absurda y millonaria publicación de libros de la Administración

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Generalitat Valenciana, Corts, sindicaturas, consellerias, Biblioteca Valenciana, fundaciones y museos. El aparataje administrativo valenciano generó la publicación de 375.000 libros cuyos costes son tan millonarios como desconocidos, en gran medida por la cantidad de entidades y años que comprende la generación de esta biblioteca del absurdo en la que hay, por ejemplo, 65.000 librillos de recetas en los que la ex consellera Mª Angels Ramón-Llin i Martínez les desea -en la primera página- «buen provecho».

    La maquetación, edición e imprenta de una parte considerable de los mismos fue adjudicada de forma discriminada, sin someterse a concurso público, generando el citado gasto no detallado en conjunto que no ha sido detallado en la presentación de los datos de almacenaje por parte del director general de Relaciones con las Cortes, Antonio Torres, y el director general de Administración Local, Antoni Such.

    El sinsentido de esta biblioteca recoge 2.100 títulos publicados a partir de una «política editorial errática y arbitraria», según han apuntado Torres y Such señalando al anterior Consell. Legislaciones y estatutos obsoletos (unos 10.000, ahora listos para su destrucción) o catálogos de arte, como los de Julio González, que rondan en el mercado los 260 euros, editados en un formato de lujo como policromía y a razón de 700 páginas por cada uno de sus tres volúmenes; se editaron cientos, se han vendido 10. Este caso ya contenía referencias en Las 62 barbaridades de Císcar en el IVAM que denuncia Intervención, que avanzó Valencia Plaza.

    375.000 libros pagados por los valencianos y «pudriéndose» en 900 palés

    La mayoría de estas publicaciones están «descatalogadas y que están pudriéndose en el almacén», datan «de hace treinta años, del principio de la autonomía», ha asegurado Torres. Los libros están almacenados en cajas y apilados en 900 palés en una nave situada en el polígono de Riba-roja, por la que la Generalitat paga desde hace dos años una mensualidad de 4.500 euros mensuales a la empresa privada Loginser, colaboradora de Correos, un contrato que finaliza en mayo de 2016.

    Entre los 2.100 títulos almacenados destacan las publicaciones del Institut Valencià d’Art Modern. Los catálogos de arte, publicados con las condiciones citadas en el caso de Julio González, se editaban por miles sin atender al menor criterio de objetivos de distribución o venta. Buen ejemplo de ello son los Quaderns del IVAM, 20 títulos de los que se publicaban una media de 45.000 ejemplares por cada uno de ellos, con un coste en torno a los 100.000 euros por título.

    La red de bibliotecas municipales asumirá una parte del catálogo

    Aunque los responsables han reconocido que no descartan ninguna solución a medio y a largo plazo, por el momento es la red de bibliotecas municipales la que asumirá una parte de ese catálogo. En lotes de 60 libros, valorados en 1.300 euros por lote, ya son 244 las peticiones que han recibido por parte de los 542 municipios con este tipo de dotación en la Comunitat Valenciana. 

    Esta solución dará salida, teniendo en cuenta que algunos municipios ya tienen más de una biblioteca, a unos 18.000 ejemplares. Such ha asegurado que en el primer trimestre de 2016 se buscarán «más soluciones. Lo importante ahora era poner en circulación estos libros, que debe ser el principal objeto de su publicación; que sean útiles para la gente».

    De hecho, la Comisión Técnica de Publicaciones, que se reunirá en breve, revisará los objetivos de maquetación. «Para empezar, utilizaremos los servicios de maquetadores y de edición, sin tener que contar con empresas externas para este propósito», ha añadido Such. Preguntados en torno a si esa misma Comisión había presentado algún tipo de queja o alarma a lo largo de los años en los que se ha producido una cantidad de libros similar a la que dejó Ptolomeo II en la Biblioteca de Alejandría, los representantes han asegurado que sus avisos no alcanzaban a las decisiones de publicación que pudieran provenir de sindacturas, fundaciones, museos y entidades independientes.

    Torres (i) y Such (d) ofrecen los datos y valoraciones ante los medios de comunicación

    Además, se han comprometido a que la realidad editorial digital pesará a la hora de reconsiderar esos objetivos y el marco legal de publicaciones institucionales. También se distribuirán algunos de los libros almacenados en las librerías Llig de la Generalitat ubicadas en Castellón, Valencia y Alicante y en su servicio online.

    Torres ha avanzado que se «cambiará totalmente» la política de publicaciones y ediciones de la Generalitat, que estará fundamentada en criterios estrictamente técnicos y con temas que interesen a la ciudadanía y, para ello, se activará la comisión técnica, compuesta por «todos los que tienen algo que ver con las publicaciones».

    Adjudicaciones millonarias sin concurso público

    Torres ha dicho que puede haber irregularidades, ya que muchas de las obras almacenadas fueron adjudicadas sin someterse a concurso público y editadas fuera de la Comunitat Valenciana. «Hemos visto que no ha habido una política clara en relación con las publicaciones de la Generalitat«, ha afirmado el responsable socialista, quien considera que se ha producido una política «completamente arbitraria y cualquier conselleria u organismo público ha hecho la publicación que ha querido, sin tener en cuenta ningún tipo de criterios técnicos».

    A su juicio, «lo peor es que se han publicado libros para llevarlos directamente de la imprenta al almacén y durante años ahí se han quedado sin que sirvan» y, en muchos de ellos «se ve que el libro está directamente relacionado con la firma de la introducción. Expresidentes, exconsellers o ex altos cargos, todos quieren que su nombre aparezca y ya han cumplido el objetivo».

    Más ejemplos de la absurda librería

    En el almacén también han sido encontrados más de 50.000 ejemplares de unos cuadernos de buenas prácticas para el metal o el juguete, 5.700 ejemplares de un libro sobre la película «Bienvenido Mister Marshall», 7.500 ejemplares del «ya obsoleto» Estatuto básico del empleo público o más de 12.000 mapas de infraestructuras -obsoletos en cierta medida- de transportes de la Comunitat.

  • Carena Editors deja en la estacada a 50 escritores en una posible estafa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Más de medio centenar de escritores e ilustradores valencianos han dado un paso al frente y han denunciado lo que podía ser una estafa editorial: Carena Editors, empresa que durante el último año se ha visto sometida a diferentes procesos de venta y cambio en sus órganos de dirección, ha dejado de pagar a estos profesionales los derechos económicos y ventas por sus obras en lo correspondiente al año 2014.

    La situación, que era conocida desde hacía meses en el sector editorial y que estuvo a punto de estallar durante la pasada Feria del Libro de Valencia, había llevado a los afectados a mantener meses de tensión tratando de ponerse en contacto «por todas las vías posibles (teléfono, email, burofax) con la nueva dirección», tal y como han informado en un comunicado público.

    Las excusas para una demora del pago acabaron por convertirse en un caso omiso a los ahora demandantes, que en el caso de los derechos de autor se refieren a cantidades que la editorial ya ha cobrado por la venta de los libros en 2014. Este más de medio centenar de escritores e ilustradores (aunque solo una treintena firma el comunicado de denuncia), algunos de ellos a la cabeza en las ventas en cuanto a la producción editorial local se refiere, aseguran no haber recibido ingreso alguno.

    Su anterior propietario asegura también haber sido estafado

    Carena Editors había permanecido durante los últimos 25 años como uno de los referentes de la producción local. Incluso, durante los dos últimos años había sumado un número considerable de publicaciones, incluso en la etapa que ya no estaba dirigida por su fundador Marcos G. Zacarés. La editorial incluía, especialmente, numerosos títulos vinculados a la cultura, la historia y las tradiciones valencianas.

    Zacarés se jubiló en 2012 y «vendió la editorial a Enrique Olmos, quien no comercializó el stock y contrató decenas de nuevos libros a sus respectivos autores. La actividad continuó tras la etapa de Zacarés y los autores «han acudido a presentaciones y ferias del libro para promocionar y firmar ejemplares, que además se han vendido en  innumerables librerías repartidas por toda la geografía española, destacando la valenciana, como El Cortes Inglés, Paris-Valencia, Fnac, Casa del Libro, Soriano». 

    Sin embargo, el propio Olmos asegura ser víctima de la actual situación ya que, a finales de 2014, decidió vender Carena Editors a María Angeles Gervilla, empresaria situada en Ontinyent y vinculada al sector a través de su imprenta: «ella era quien me imprimía buena parte de las publicaciones. Carena no tenía problemas económicos, pero cada vez dábamos más cabida a la ficción y queríamos estar presentes en Madrid y Barcelona, donde apenas vendíamos», asegura Olmos en declaraciones Valencia Plaza tras leer el comunicado de los afectados.

    «Cualquier editorial salda los derechos en torno al mes de marzo o abril y Carena Editors se vendió en febrero, cuando llegamos a un acuerdo que se elaboró muy rápido y en el que fui el primer engañado». Olmos asegura no haber recibido el pago por el traspaso «que era una cantidad ridícula», pero se siente afectado ya que «el trato era que iba a estar a nómina de la empresa y a seguir trabajando en la dirección planteada con libertad». Nunca llegó a estar dado de alta en la Seguridad Social, siempre según su versión, y tampoco ha percibido ningún emolumento por su labor.

    El anterior propietario trató de averiguar qué sucedía con los pagos que autores «y también proveedores, porque hay más afectados», no recibían. «Me dijo que no había liquidez» y Olmos asegura que trabajó «durante cuatro meses al máximo, hasta conseguir 60.000 euros de facturación en ese periodo de tiempo. Cuando me enteré de que ni aun así había pagado los compromisos, decidí comunicar a los autores a través de un mail la situación y ofrecerles reunirse conmigo, aunque solo tres de los firmantes mostraron su disponibilidad».

    El último capítulo, en manos de Gervilla

    A espaldas de la venta que Olmos no comunicó («ese fue mi gran error, tengo una carga moral por ello», asegura a Valencia Plaza), los autores se dan la voz de alarma entre sí cuando a inicios del presente año la empresa no hace frente a sus obligaciones económicas. Es más, las relaciones se distancian y empieza a complicarse tener el menor contacto con el que fuera director que pasa a contestar -en algún caso- «con absurdas invenciones».

    Todas las sospechas se desatan cuando el pasado mes de junio él mismo comunica que meses en febrero de 2015 vendió Carena Editors a Gervilla, la propietaria de Gráficas Barcino. Olmos asegura no tener «ningún compromiso legal ante los impagos» y la propietaria no responde a los pagos. Los autores, en ese momento, se hacen conscientes que Gervilla está detrás de la liquidación del semanario catalán El Triangle

    La situación, hecha pública este miércoles 4 de noviembre de 2015, incluye una declaración de intenciones por parte de los autores que en declaraciones a Valencia Plaza aseguran estar apesadumbrados -más allá de los citados intereses personales- «por perder un referente para los escritores locales, una editorial donde podíamos dar salida a títulos basados en la cultura y la vida de la ciudad y el territorio».

    La empresa ha cerrado recientemente el acceso a todas las secciones de su web, así como su página en Facebook.

    Un extracto del comunicado

    «Los autores de Carena Editors nos sentimos defraudados y embaucados. Pretendemos hacer llegar a todas las personas que aman y trabajan con libros (lectores, distribuidores, librerías, etc.), la precaria situación en la que nos encontramos, derivada de una nefasta gestión de la empresa que en su día fue un referente en temas relacionados con nuestra cultura, y en definitiva, en el sector editorial».

    Los firmantes del comunicado son Ana Botella, Salvador Blanco, Mª Luz Bravo, Emilio Calderón, Monserrat Cano, Alba Capilla, Bel Carrasco, Mercedes Casquero, Joan Castelló, Julio Cob, Kilian Cuerda, Anabel Escribano, Herminia Esparza, Carlos Ferris, José V. García Torrijos, Mariano López, Empar Marco, Eloy Moreno, Roxi Nacher, Mónica Parra, Albert Pitarch, Salvador Raga, Javier Sanchis, Francisco Segura, Rafael Simón, Rafael Solaz y Miguel Tejedor.

  • Rita Barberá y su equipo gastan en comidas el triple de lo permitido por Alberto Fabra

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Entre otras medidas de austeridad, el presidente de la Generalitat Valenciana Alberto Fabra impuso para esta legislatura un límite de 20 euros en los ‘menús del día’ de los altos cargos de la Generalitat. Una medida pasada por alto puntualmente, pero que en general ha marcado la dinámica del Consell en este tipo de dietas y que ahora que se han revelado facturas de este gasto en el Ayuntamiento de Valencia muestra la distancia de pareceres también en esta materia por parte del gobierno autonómico y local.

    Este jueves el grupo Compromís en el Ayuntamiento ha hecho públicas las facturas de viajes, hoteles y comidas registradas a cargo de las arcas del consistorio por parte de los concejales, la alcaldesa y su equipo. De las 466 facturas, 113 pertenecen a gastos en comestibles, ya sea en restaurantes o para obsequios de Navidad como cajas de naranjas, vinos, mantequerías, etcétera. Todas ellas se pueden consultar a través de la web ritaleaks.compromis.net.

    En ellas figuran, entre otros abonos, 57.000 euros en billetes de avión, más de 41.000 en restaurantes, 81.000 en hoteles o 25.000 en gastos navideños. Desde Compromís también asegura que se han pagado con cargo al Ayuntamiento 60.000 euros en escoltas de la alcaldesa y candidata del PP a la reelección cuando esta se encontraba de vacaciones. 

    Mientras que ayuntamientos como el de Londres, por citar un ejemplo, mantienen una constante actividad online mostrando aspectos como con quién se producen los almuerzos institucionales, quién los paga y el detalle de cualquier obsequio que pueda ser ofrecido a su alcalde Boris Johnson, el acceso a estos gastos por parte del gobierno local valenciano se ha producido con aspecto de filtración por parte de uno de los grupos del consistorio, Compromís, que ha asegurado haber conseguido dichas facturas sin la colaboración del grupo local popular. Alfonso Novo, vicealcalde de la ciudad, declaró ayer que la información siempre ha estado accesible y que la ‘puesta en escena’ del grupo que lidera Joan Ribó es una «engañifa»

    UN TICKET MEDIO A 54,39 EUROS POR COMENSAL

    El ticket medio en las comidas oficiales es de 359,28 euros. Por comensal, los miembros de la alcaldía, concejales o la propia alcaldesa han dispuesto de un gasto medio de 54,39 euros. Eso sí, se dejan de lado tres almuerzos en el Hotel Las Arenas (dos de la alcaldía y otro de Rita Barberá) en el que no se especifica el número de comensales, por lo que no se pueden tener en cuenta para extraer la media, y cuyo total suma 3.864,71 euros. En estas tres facturas no se especifica si en dichos gastos había algún servicio anidado más allá del propio almuerzo, por lo que se entiende que fueron servicios de comida.

    Aunque los gastos más suntuosos se derivan de viajes y estancias en hoteles, más puntuales pero con facturas de mayor volumen, el gasto en comidas ha sido una constante desde el mismo año 2011 y sin interrupciones hasta mediados del año 2014. Vicente González Móstoles, Mercedes Caballero, María Jesús Puchalt, Silvestre Senent, Beatriz Simón, Marta Torrado, Cristobal Grau, Félix Crespo, Ana Albert, Alfonso Novo, Francisco Lledó, Carmen del Río, Miguel Domínguez, Vicente Jurado y Ramón Isidro hicieron uso de este tipo de gasto en dietas en alguna ocasión a lo largo de la legislatura.

    Por su parte, Rita Barberá solo aparece como titular de una de las comidas, aunque ‘Alcaldía’, un concepto nominal relativo a ella misma o a su equipo es el más repetido a lo largo de la legislatura: 74 de las 113 facturas relativas a comidas y bebidas. La concejal que más uso ha hecho a lo largo de la legislatura de este tipo de gastos con cargo al consistorio ha sido Mayrén Beneyto: 9 comidas distintas, un total de 43 comensales y una suma final de 2.072 euros.

    ALBORCH, ENTRE LAS FACTURAS

    Rita Barberá y su equipo gastan en comidas el triple de lo permitido por Alberto FabraEs curioso que, entre todas ellas, solo aparezca un nombre ajeno al grupo popular en el consistorio: el de Carmen Alborch. El 18 de marzo de 2011, uno de los días ‘fuertes’ de las fiestas falleras, la que fuera candidata a la alcaldía del grupo socialista cargó a las arcas del Ayuntamiento una factura de 537,84 euros para seis comensales. El restaurante era El Canyar, el segundo más visitado por los miembros del Ayuntamiento de Valencia y el cual no ofrece en su factura un detalle de los platos y bebidas que se consumen, pero cuyo resultado da un precio de 89,54 euros por comensal en esta comida.

  • YouTube, el archivo no oficial de Canal 9

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    ¿A quién pertenece el libre acceso a los fondos audiovisuales de Radiotelevisión Valenciana? La inversión pública en las extintas radio y la televisión valencianas ha generado casi 250.000 horas de imágenes (Canal 9 y el resto de canales de tele) y 1.300 de audio (Nou Ràdio y Si Ràdio). No obstante, antes de que sucediera el cierre, el ERE ya proponía el despido de los 18 documentalistas y 2 técnicos superiores de documentación del ente, reduciendo a seis personas el equipo correspondiente.

    Con el cierre, la conservación y uso de los archivos ha preocupado hasta el Consell Valencià de Cultura, que pidió hace meses comprobar en persona el estado de dicho archivo. Además, mostró su preocupación -sin más respuesta- «a lo sucedido con los archivos de los centros territoriales de Castellón y Alicante». Tal y como está previsto, el archivo audiovisual de Canal 9 irá a parar a la Filmoteca de Valencia.

    Aunque desde el Consell se rechazó la posibilidad de protegerlos como BIC (Bien de Interés Cultural), se defiende desde el cierre del ente que las leyes de Patrimonio Cultural Valenciano y la de Archivos ya protegen este legado. Sin embargo, lejos de que todavía sean destinados los recursos necesarios a la Filmoteca para su traslado definitivo, el acceso digital y en abierto a los mismos no ha entrado todavía en el debate público.

    Entre tanto, aficionados, ex trabajadores y ex técnicos de Canal 9, compilan y ‘cuelgan’ en YouTube una infinidad de vídeos extraídos de los 24 años de emisión. Destacan los vinculados a su cierre, cuota de máxima audiencia para la propia cadena, pero también contenidos amables de entretenimiento, televisión infantil, caretas de informativos o el paso de celebridades por la televisión valenciana. Estos son algunos de esos documentos accesibles desde la plataforma propiedad de Google:

    CABECERAS DE INFORMATIVOS

    Dos cuentas reúnen, especialmente, el mayor número de cabeceras de Canal 9 y cortinillas. La primera es RTVV en la memoria y la segunda Ràdio Televisió Valenciana Arxius, las dos creadas en cuestión de días el pasado verano. Aunque ambas contienen recopilaciones de distinto tipo con las citadas cabeceras, destacan las entradillas a informativo de 1989 (el año de su fundación), 1995200020052009 o 2013.

    Pero no son las únicas entradillas nostálgicas vinculadas a los servicios informativos. También se encuentran la cabecera de Dossiers durante más de una década, Notícies del mon con Empar Recatalà, las emisiones en prueba de 24/9La Revista, cámaras ocultas, Societat AnònimaOcupa’tMatí Matícortinillas y más cortinillas, y hasta la presentación del cambio de imagen (y de máxima responsable de la SAU)emitido apenas unas semanas antes de la decisión del cierre. Y, como no, l’Oratge (de 1991).

    BABALÀ Y LAS SERIES INFANTILES

    Uno de los programas que mejor feedback encuentra en las redes sociales es Babalà, más allá de algún comentario en la deep web que recuerda cuál llegó a ser la realidad salarial de María Abradelo para RTVV. Con Fani Grande y Diego Braguinsky se dio rienda suelta a la versión concurso del programa para dar paso a una etapa plagadas de musicales. En el caso de Babalà, la que presencia más allá de la pantalla (por ejemplo, con la constante activación de la marca en la feria infantil de Navidad ExpoJove) hizo que el arraigo de los niños valencianos, afiliados a un club mediante un carné y a los que se les enviaba de forma postal una carta y VHS por su cumpleaños, todavía perdure. En este caso, generando una cantidad ingente de vídeos en YouTube.

    En cualquier caso, tras una etapa de mayor elaboración e inversión especialmente durante los años con Abradelo al frente, el sentido musical del programa propio infantil de Canal 9 no desapareció hasta desdibujarse por inversión en los últimos años (hasta la etapa final del BabaClub). Aun así, siguen siendo las ficciones insertadas en el horario infantil las que acumulan sus cabeceras y escenas en YouTube: Bola de Drac (con una marcada presencia de música techno como dinamización de la promo), MusculmanDr.SlumpGuardians de la Galaxia

    ENTRETENIMIENTO

    La aportación de los programas de producción propia como entretenimiento se prolongan a lo largo del tiempo ahora a través de YouTube como signo de cohesión territorial. Enseguida se comprueba que los vídeos de El show de Joan Monleón cuentan sus vistas por miles, siendo uno de los iconos de la etapa inicial de Canal 9. Si Mediaset importó desde Canale 5 las Mamachicho hasta España, la televisión valenciana trataba de captar a su manera la atención con un programa especialmente low cost.

    Tan solo nueve años después llegarían momentos álgidos de gasto para el entretenimiento, como la entrevista a Belén Esteban del año 2000. El primero de los programas presentado por Ximo Rovira en 1997 (completo a partir de este enlace), en el que las celebrities presentadas -en valenciano- fueron Carmen Martínez-Bordiu, Sofía Mazagatos, Jorge Juste, Marlene Moureau, Carmén Ordóñez, Antonia Dell’Atte y como invitada especial Chábeli Iglesias. El formato marcó un precedente que, posiblemente, supone el mayor y dudoso legado de la televisión valenciana al resto de España.

    Pero la nómina de programas que perduran en la memoria y ahora en la Red es extensísima: Canta Canta, la retransmisión de los premios empresariales NovaTela MarineraAmor a primera vistaEn casa de BárbaraLa naranja metálicaEn connexióLas mil y una con Inés BallesterFem TeleEfecte PalomarGrafitiInés de Nit, el concurso Tria TresPasarel·laQueda’t amb mi La vida va.

    En algún punto intermedio entre los sucesos, la sociedad y la propia línea de programas de entretenimiento se encontraban casos como los de Punt de MiraParle Vosté Calle Vosté o Gent per gent.

    DEPORTES

    El tiempo corre especialmente rápido a partir de la actualidad deportiva. Equipos que aparecen y desaparecen, victorias y descensos, fichajes y hasta deportes que un día ocuparon retransmisiones y hoy apenas cuentan con espacio en el audiovisual, como el flagrante caso de la pilota valenciana. Sobre este deporte, entre otros archivos en YouTube, posiblemente destaca el Dossiers monográfico bajo el título Paraula de Cavallers:

    Entre todos ellos se encuentran pequeñas joyas como el ascenso de Lucentum a la ACB en el año 2000, recorridos profesionales como el de Ferran Pina a pie de campo, al documental 90 anys de sentiment sobre el Valencia CF. Las categorías inferiores, los derbis autonómicospromocionesMinut a minut con Paco Nadal, la exaltación de la Formula 1, los éxitos de Valencia Basket en la voz de Fermín Rodríguez, Passa-la y un sinfín de partidos, resúmenes y crónicas.

    CULTURA, TRADICIONES Y TERRITORIO

    Otra de las cuentas que acumulan un legado seleccionado de RTVV es Canyot, la misma cuenta que dio a conocer el viral de ‘el caloret’ aunque posteriormente TV Mediterráneo consiguiera su retirada al reclamar la propiedad de las imágenes. En su cuenta encontramos un mediometraje documental sobre Enric Valor, pero también programas en diferentes direcciones culturales, como S’estila o Trau la llengua. De este último apenas se pueden recuperar algunos fragmentos subidos por los propios entrevistados.

    Esta es, seguramente, una de las ramas más sensibles del material que poco a poco se va acumulando en YouTube. Por ejemplo, podemos ver prácticamente íntegras la retransmisiones de la Entrada Cristiana y la Entrada Mora de los ‘Moros y Cristianos de Alcoy’ del año 2000, emitida en Punt2. En la cuenta de Oscar Monllor Nadal se acumulan entradas de 19971998 o la de 2013 en Ontinyent. Pero también la primera retransmisión de la Tomatina o los más recientes reportajes de Cor de Festa.

    También desde el aspecto de territorio se acumulan, congelados en el tiempo, realidades como la de Manuel, un agricultor de Altura retratado por el programa De temporada. La identidad más local ha hecho que muy distintas cuentas hayan subido ‘sus’ vídeos de El poble del costat, y así Turismo de Eslida ha subido el de que ‘enfrenta’ a su pueblo con Artana, pero también encontramos estas rivalidades catódicas entre Pedreguer y OndaRequena y UtielBenidorm y la Vila-joiosa o Xàbia y Dénia, entre otros.

    También a partir del humor y en otra de las producciones de éxito recientes se encuentra Gormandía, y así vuelve estar accesible -a través de YouTube- el arroz marinero de Vinaròs, el del senyoret de Cullera o la paella típica de Sueca. De hecho, gracias a un trabajo de recopilación a partir de algún miembro del equipo, es posible recuperar a través de YouTube todos los capítulos de todas las temporadas de Gormandia. Cuando la app para tablets y móviles y ‘RTVV a la carta’ estaban activos, el programa ya era uno de los más ‘demandados’ por los internautas.

    Y grandes dosis de costumbrismo: las campanadas de fin de año, el viento durante la plantà de las FallasVostè Parla, las fiestas de la Magdalena,

    FICCIÓN

    L’Alqueria Blanca supuso un éxito sin precedentes para Canal 9 y ahora es fácil encontrar extractos de la serie, de los más cómicos a los más dramáticos. Pero hubo más y progresivamente van apareciendo a través de YouTube: Senyor retorAutoindefinitsNegocis de familia o Bon dia, bonica.

    EL CIERRE

    Lo nunca visto llegó con el cierre. Los portavoces de los partidos políticos representados en Les Corts se sentaban en una misma mesa para hablar del cierre de Radiotelevisión Valenciana al día siguiente de que Alberto Fabra, presidente de la Generalitat Valenciana, anunciara el cierre de RTVV. A la mesa también se sentó Serafín Castellano, secretario general del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, además del secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, el síndic de Compromís, Enric Morera y la coordinadora general de Esquerra Unida al Pais Valencià, Marga Sanz.

    Pero también momentos únicos, como el discurso de Eugeni Alemany el propio 6 de noviembre de 2013, el especial de Societat Anònima ‘Rebobinem RTVV‘; momentos surrealistasagridulceshistóricosreivindicativos desde otras cadenas y, como no, los últimos 12 minutos de emisión de Canal 9.

    Además, el propio canal de RTVV en YouTube, especialmente dedicado a las promos y a rescatar algunos momentos de programas, sigue abierto pese al cierre.