Etiqueta: artistas

  • Carmen Calvo: el arte en busca del modelo

    Publicado originalmente en la revista Plaza

    A Carmen Calvo (Valencia, 1950) le encanta pasar inadvertida en su ciudad. Quizá ésa es una de las razones por las que, en su estudio situado a escasos doscientos metros del IVAM pero todavía más próximo a la casa donde vio la luz por primera vez, la pintora fundamental del arte contemporáneo en España durante las últimas cuatro décadas vive y crea aquí. Polifacética, inquieta hasta el mestizaje de disciplinas como el collage, la intervención pública, el videoarte o la fotografía, entre otras, es considerada por sus coetáneos como «una esponja intelectual». Su carácter risueño y próximo contrasta con la esencia de su legado: una obra que genera inquietud, que provoca una reflexión interna, «que es perversa» o «que asusta», en sus propias palabras.

    La obra de Calvo no es precisamente una bicoca comercial. Pese a ello, trabaja con diez galerías de arte, cinco de ellas fuera de España. En el momento de la redacción de este artículo, expone en la Galerie Thessa Herold, junto al Museo Nacional Picasso de París. En la capital francesa, hace ahora treinta años, vivió durante casi una década de inspiración truncada por un regreso prematuro dada la enfermedad de su madre: «tengo alma de Tía Tula».

    Desde que a principios de los años 90 abrazara la fotografía «como una técnica pictórica más», se ha acentuado un carácter capaz de homogeneizar una obra tan ecléctica: «si hay algo que siempre he buscado, que dibujaba desde muy pequeñita y hasta este momento, es al modelo». Y, sobre éste, la ruptura de su propia mirada, la alteración de su esencia natural y la búsqueda «de las dobles lecturas». Con ello Calvo ha denunciado la violencia, ha trastocado el sentido de imágenes que hacen referencia a la cultura popular y ha incentivado una revisión por los objetos más cotidianos a partir de la duda.

    Ese es el otro cimiento fundamental de su obra: la objetología. «Mi hermano me empezó a pagar unas clases de pintura. Allí una maestra nos hacía un ejercicio de ‘retentiva’: mostraba un objeto durante poco tiempo, observábamos y lo retiraba. Entonces, teníamos que dibujarlo». Y permanece en la infancia como punto de partida para hablar desde su carrera hasta su momento actual, «más viva que nunca».

    (El artículo completo, en el número de mayo de 2016 de la revista Plaza)

  • Kiko Veneno: «La música ocupa en esta sociedad un lugar por debajo de sus posibilidades»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com (mayo de 2015)

    Kiko Veneno lleva 40 años sin bajarse de la carretera de la música. Desde que en 1975 se encontrara de forma más o menos fortuita con los hermanos Raimundo y Rafael Amador, este compositor y músico gironés de nacimiento, pero sevillano de adopción, no ha dejado de publicar álbumes en compañía de iconos de la música española tan transcendentales como Santiago Auserón, Paco de Lucía y Camarón.

    Precisamente, su presencia en la grabación de La leyenda del tiempo (1979), el disco definitivo y transgresor de Camarón, estuvo marcado por su propuesta de ‘utilizar’ a Lorca para aplicarle la música que entre todos hacían a sus letras. «Recuerdo que mi compañero en la universidad Fernando León se subía todos los días a un banco y recitaba a Lorca con su vozarrón extraordinario. Luego, cerca de la grabación de La leyenda empecé a darme cuenta de que las letras de Lole y Manuel, que era junto a Triana lo que más escuchaba, eran muy lorquianas así que me parecía que teníamos que hacerlo». Mucha gente también lo recuerda, sencillamente, como el compositor de la canción ‘Volando voy’ (que no fue la única).

    Veneno contesta a ValenciaPlaza.com tan solo unos días antes de volver a actuar en Valencia, este sábado 9 de mayo en Las Naves. Llega con una versión de directo muy particular, ‘+ solo que la una’, «porque siempre me he rodeado, incluso durante mi carrera en solitario, de músicos en el escenario. Todo empezó con una invitación del Círculo de Bellas Artes de Madrid en el que hago un recorrido por todas mis canciones en orden cronológico, desde los años 60 y 70 hasta mi último disco».

    Él mismo pone en valor «el silencio de los teatros, la señal de respeto que es una posición magnífica para que al cantante se le pueda ver todo el corazón». Esa propuesta se ha ido extendiendo y ahora Veneno vuelve a sus orígenes en los que él mismo asegura que casi le costó 15 años darse a conocer a partir de sus canciones. Sin embargo, su conversación labrada en torno a los guitarrazos (ya no solo con ‘la española’; acústicos y eléctricos) deriva en ideas políticas, sociales y filosóficas a las que merece la pena desproveer de los varios interrogantes que las preceden.

    EL ‘HORROR TÉCNICO’ EN LA MÚSICA ESPAÑOLA

    «Recuerdo los problemas técnicos que teníamos en los 70 y los 80 como un horror. De hecho, recuerdo todos mis orígenes en torno a la música como un horror del que solo me salvaba con la voluntad y la ilusión. Cuando acudías a un estudio aquello era un horroroso encontronazo con la realidad. La parte técnica era lamentable, en directo y en el estudio. Especialmente problemático era todo en los estudios, donde te pasabas todo el día esperando que un aparato dejara de hacer ruido o grabando rápido porque esta otra máquina ‘se calienta y deja de funcionar’. De hecho, no es hasta 1992, en Londres, cuando estoy en un estudio [en la grabación de Échate un cantecito] y me dedico finalmente a grabar. No hay ruidos y todo el tiempo es para la música porque, técnicamente, todo está listo para ello».

    «Al final la música en España, frente a los muchos problemas técnicos, acababa saliendo adelante desde el amateurismo, la artesanía, la insistencia individual y la goblalización, porque los músicos no han tenido más remedio que aprender. Aun así, teneidno en cuenta también la evolución de los técnicos profesionales en España, no vamos a llegar nunca a cogernos al nivel en este sentido de Estados Unidos. La influencia de esto a la hora de crear una industria ha sido trascendental, seguramente».

    El lugar inerte de la música

    «Por si fuera poco, yo era hippie, pero lo era cuando los hippies ya estaban de vuelta. Cuando empezamos a hacer música y me encontré con Rafael y Raimundo resulta que en España ya estaba entrando la música techno. ¡Y muy fuerte! Siempre íbamos con el pie cambiado… [ríe]. Lo bueno de los hippies, lo que no se dice tanto, es que aquella era una visión del mundo hedonista, individualista también. El concepto de liberación era estar de acuerdo contigo mismo como persona única».

    «Es cierto que durante los años 80 de alguna forma había una tendencia libertaria cultural, pero con la llegada de las multinacionales de la discografía a España se empieza a capitalizar. Las estrategias neoliberales van tomando fuerza y los gobiernos saben en todo el mundo que hay que desmontar la cultura, que es una tarea muy importante. Ya pasó de otra forma en el pasado… volvemos a Lorca: lo mataron el primero. Eso es significativo, así actúan los gobiernos. Mira si había políticos o militaras y mataron primero al poeta».

    «Los medios de comunicación han tenido mucho que ver a la hora de maltratar a la música para que, con la ayuda de los gobiernos, acabae por ser ‘nada’. Es una cosa insiginificante en la cultura de nuestro país. ¿Qué canciones memorables se han hecho en España durante los últimos 5 o 6 años? ¿Algún éxito del verano? ¿Algún himno indie? La música ocupa un lugar por debajo de sus posibilidades en la sociedad».

     Sin industria, con capitalismo

    «No es solo con la música; en el cine pasa igual. Berlanga se pasó media vida diciéndolo, que no eran capaces de generar una industria sólida y es muy importante. A partir de generar una industria que influye en el poder peudes ver cómo los avances ténicos se van desarrollando, pero no hemos conseguido tener esa posibilidad de industria. La idea era la de generar teorías de mercado neoliberales, dividir a las personas en capas, homogenizarlas y prepararlas en todo momento para el consumo. Esta fragmentación provoca que lo individual no tenga nada que ver sobre lo ya comentado con los hippies. Allí nos cuidábamos los unos a los otros y, sobre todo, éramos conscientes que el concepto de liberación era estar de acuerdo contigo mismo y no formar parte de una sociedad que te trata como a un número… como a borregos».

    «La cultura no es otra cosa que comunicación. Crear realidad, conciencia, saltarte las barreras la alieanción. Y todo esto sucede ahora mientras la sociedad vive una huida hacia adelante con el capitalismo. Hay personas con 40 años que ya no vuelven a trabajar o jóvenes siendo camareros a miles de kilómetros de distancia. Pero esto es tan grave como darse cuenta que los empleos actuales son rutinarios, que apenas tienen un servicio útil para la sociedad. Frente a la tecnificación contra la tecnología no se ha producido un ejercicio de redistribución de las tareas humanas y esa es la base para que en el futuro inmediato exista gente súper rica, una pequeña clase media que pueda ahorrar y una gran mayoría de desempleados. ¡Y a comer bocadillos al parque!».

    «Frente a todo ello hay gente que cree que el capitalismo sacará su cara generosa, pero eso solo ha sucedido una vez, tras la Segunda Guera Mundial con políticas expansivas que demostraron que se puede dar trabajo y generar sustento en Europa. Por eso creo que va a reventar, porque no van a cambiar y estan explorando los límites de la violencia. Cuando haya síntomas o consecuencias de violencia, entonces revertirán la situación».

  • La alicantina Elena López Riera, a la Quincena de Realizadores de Cannes

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Pocos son los realizadores que cada año pasan por la Quincena de Realizadores de Cannes. Este 2015 solo lo hará Fernando León de Aranoa, con su largometraje Un día perfecto (con Benicio del Toro, Tim Robbins y Olga Kurylenko en el reparto) y Elena López Riera, una alicantina que con su cortometraje Pueblo (Garidi Films y Vermut Films) ha metido cabeza en la sección paralela más importante del principal mercado del cine.

    Aunque había recibido la noticia días antes, lo cierto es que este martes por la mañana López Riera comprobaba como su nombre aparecía en toda la prensa especializada del mundo: «he tenido pesadillas pensando que al final todo sería una broma», contesta desde Suiza a ValenciaPlaza.com, el país donde reside. Llegó allí en 2008 para realizar su tesis y entre Ginebra y París ha prosperado participando del coelctivo lacasinegra, responsable del largometraje Pas à Genève .

    La realizadora alicantina, oriunda de Orihuela, justifica las pesadillas: «soy muy ‘sentía’ y de alguna forma eso también está en Pueblo«. La trama del cortometraje ahora seleccionado mezcla ingredientes de juventud desubicada, Semana Santa, rituales, nocturnidad y todo el poso social y personal de la realizadora a través de su pueblo. «Es una relación de amor odio. Cuando estás allí piensas que no puede haber nada peor, pero cuando estás lo ves con otros ojos y eres capaz de analizar lo bueno y lo malo».

    En una narración vinculada a la religión y a la juventud, López Riera deja entrever a sus referentes, como Pier Paolo Pasolini: «humildemente he querido realizar el ejercicio que él propone en películas como El Evangelio según San Mateo (1964), porque para mí es muy importante retratar a la gente sin maldad, a la misma altura». Para ello, los planos vinculados a las procesiones de Semana Santa se han rodado con un aspecto documental: «la cámara es visible todo el tiempo, pero queríamos que existiera esta visión».

    La directora del corto Pueblo recuerda a todo el equipo que ha participado en el cortometraje, especialmente porque «la inversión en el mismo llegada desde España es la capitalización de los salarios«. Esta práctica supedita cualquier ingreso de los trabajadores al éxito del mismo. En un sentido estricto, Pueblo, un corto acerca de la juventud y las tradiciones de una ciudad alicantina como Orihuela «no ha contado con las ayudas dl IVAC ni el ICAA, pero sí con la de su homónimo suizo. 

    Aun así, López Riera defiende la independencia de los jurados y agradece el apoyo que supuso el premio a proyecto de cortometraje ofrecido por el Festival de Cine Europeo de Sevilla y su Universidad. El capital 100% suizo con el que se rodó el cortometraje (Fondation Romande, Migros y Loterie Romande) ha propiciado esta película, seleccionada ahora en Cannes, que tampoco fue incluida en el DVD de CulturArts con algunos de los mejores trabajos entre 2013-2014: «es algo que me apenó, pero no hay que darle más vueltas», añade la realizadora.

    Pueblo desarrolla aspectos que López Riera ve muy presentes a la hora de crear historias: «me interesan mucho los rituales, la tradición, y toda la escenografía de la Semana Santa, por ejemplo, me obsesiona. Tiene una puesta en escena muy potente y cinematográfica». Probablemente el aspecto más característico es haberlo mezclado con la realidad de su generación, un contraste cuaya estética «ha llamado mucho la atención en los pases privados que hemos hecho en Francia y en Suiza».

    Aun así, destaca el sentido dramático de la pieza: «yo soy así, muy trágica, exagerada a veces, e inevitablemente muestras la educación sentimental y cultural que has vivido. En España tocamos los extremos en caracteres, en lo trágico y en lo alegre, y es uno de los campos de trabajo que más me interesa junto a lo que supone todo esto para mi generación. Más allá de referentes, la principal inspiración de las historias que se me ocurren parten de la gente que me rodea«.

  • Cuestión de caché: ¿cuánto cuesta contratar a tu banda favorita?

    Un estudio de periodismo de datos a través de una agencia de contratación universitaria vierte unas cifras interesantes para comprender el estado del mercado en 2014

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En el espacio profesional de trabajo es bien conocido que las tallas de los cachés en la industria musical son un baile de cifras más o menos oculto que -algunos promotores dicen- se acaban pareciendo mucho a su precio final. El caché de un artista, no obstante, cambia notablemente teniendo en cuenta variables tan sencillas como si éste está de gira en el momento en el que se le requiere, si el emplazamiento puede incorporarse a una ruta ordenada de sus actuaciones (gira) en espacio y tiempo concreto, si los músicos que le acompañan están más o menos disponibles (así como sus técnicos en menor medida) o, por ejemplo, si quien contrata es una entidad sin ánimo de lucro, una institución pública o un macrofestival de capital privado y localizado en Tokio.

    Por las citadas variables y muchas otras, un caché fluctúa y así pues en el caso español el balanceo de precio es enorme entre una buena y una mala fecha (víspera de puente festivo, noche de Madrid-Barça, coincidente con un gran evento en la misma ciudad…), siendo un en un núcleo urbano pequeño o una gran ciudad, en invierno o en verano. Algunas bandas nacionales pasan de los 1.500 a los 6.000 en cuestión de meses, por no hablar de las que optan por el riesgo de la taquilla para subir por encima de esa cifra en los festivales multitudinarios. Otras que pueden tener un caché veraniego de entre 15.000 y 25.000 euros pueden llegar a dividir entre tres su presupuesto dependiendo de las diferentes razones profesionales y organizativas. Obviamente, la facilidad para romper el suelo de precio ha mejorado con la consolidación de la crisis de consumo en España.

    Por eso, la lista que publicó el pasado viernes el medio especializado en ‘periodismo de datos’ Priceconomics se ha de coger con pinzas a la hora de sondear cómo está el mercado para algunos artistas a nivel internacional. Si bien con muchos de ellos parece que la cifra encaja perfectamente, con otros cuesta creer el caché por alto o bajo según el caso. La muestra fue realizada a través de una agencia de intermediación estadounidense (Degy Entertainment) especializada en montar eventos musicales para universidades. En este sentido, las cifras podrían estar algo infladas, ya que las universidades de Estados Unidos son de capital privado y las que pueden tener acceso a través de una agencia de intermediación con artistas facturan anualmente cantidades notables en decenas o cientos de millones de dólares. En teoría, los presupuestos para este experimento deberían tener una propuesta al alza y en muchos casos se puede comprobar como esa horquilla es a veces de hasta un 40% de diferencia entre el precio más bajo y el más alto propuesto por el mismo artista.

    Aun así, teniendo en cuenta esta muestra y que solo se hizo la cata de precios por esta vía, el listado es exhaustivo, aunque hemos seleccionado algunos de los nombres más destacados para aproximar al lector hasta un conocimiento de los estadios por caché en el mercado de 2014. Por su precio conocido en anteriores campañas y por su estado actual de gira/rotación, indicamos con un asterisco (*) cuales de ellos difícilmente parecen corresponder con la realidad ya sea por mostrarse excesivamente baratos (<) o caros (­>):

    POR ENCIMA DEL MILLÓN DE DÓLARES, SIN PRECISAR

    Bon Jovi

    Madonna

    Bruce Springsteen

    Taylor Swift

    James Taylor (cabe recordar que estuvo en la Feria de Julio de Valencia en 2009)

    Justin Timberlake

    Justin Bieber

    EN CIENTOS DE MILES DE DÓLARES

    Adele, a partir de 750

    Coldplay, a partir de 750

    Lady Gaga, a partir de 750

    Mumford & Sons, 500-750

    Rihanna, 500-750

    Foo Fighters, a partir de 500 (*<)

    Green Day, a partir de 500

    Katy Perry, a partir de 500

    The Killers, a partir de 500

    Imagine Dragons, 400-600

    Kanye West, 400-600(*<)

    Maroon 5, 400-600

    King of Leon, 400-500

    Linkin Park, 400-500

    Alicia Keys, 350-500

    Pear Jam, 300-500

    Drake, 300-500

    Shakira, 300-500

    Stone Temple Pilots, 250-400

    Bruno Mars, 200-400 (*<)

    Fun., 200-400

    Smashing Pumpkies, 200-400 (*­>)

    50 Cent, 250-350

    LMFAO, 250

    Juanes, más de 200

    One Direction, 150-200 (*<)

    Lorde, 150-250 (*­>)

    Robin Thicke, 150-250

    Muse, a partir de 150 (*<)

    Arcade Fire, a partir de 150 (*<) – En la foto superior

    Calvin Harris, a partir de 150 (*<)

    Ellie Goulding, 100-200

    Steve Miller Band, 100-200

    Pharrell Williams, 150-300 (*<)

    Alanis Morrisette, 100-150

    Florence & The Machine, 100-150

    Fall Out Boy, 100-150

    Cee Lo Green, 100-150

    Ben Harper, 100-150

    Weezer, 100-150 (*<)

    Bob Dylan, 150-300 (*<)

    The Flaming Lips, 100-125

    Phoenix, a partir de 100 (*<)

    Jane’s Adiction, 100

    Morrisey, 100

    Queens of the Stone Age, 75-100

    ‘GANGAS’: POR DEBAJO DE 100.000 DÓLARES

    En decenas de miles de dólares

    Arctic Monkeys, 75-100 (*<)

    MGMT, entre 85 y 100

    Incubus, entre 80 y 120

    Lana del Rey, a partir de 75 (*<)

    Norah Jones, entre 50 y 75

    Steve Aoki, entre 50 y 75

    Feist, entre 50 y 60

    Creedence Clearwater, entre 50 y 60

    Cake, más de 50

    Bastille, entre 40 y 60

    Andrew Bird, entre 35 y 45

    The National, entre 30 y 40 (*<)