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  • ‘Boyhood’. La adolescencia funde Oscars y listas

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Este viernes se estrena Boyhood (Momentos de una vida), una de las películas del año. Ganadora del Gran Premio del Festival de San Sebastián como mejor película del año y del Oso de Plata en Berlín, es, sobre todo, la principal candidata a aparecer en todas las listas de ‘lo mejor de 2014′. Escrita y dirigida por Richard Linklater, el film cumple algunos objetivos de un interés dudoso para el espectador, como haber convertido en una narración natural un rodaje dilatado durante 12 años. Eso sí, a razón de una semana por temporada.

    Ellar Coltrane, actor que da vida a Mason, inició su vinculación al rodaje y la historia de la película en mayo de 2002, cuando tenía seis años. Su físico es el eje a través del cual se desarrolla el rodaje y Linklater edita a su antojo los hitos y pasajes más cotidianos de una adolescencia para acabar conformando una buena película, en la que su planteamiento y producción -pese a lo que pudiera parecer- no eclipsan el sentido de la misma. Por su parte, Patricia Arquette e Ethan Hawke ejercen de padres divorciados capaces de hacer descarrilar y encarrilar el film a lo largo de sus casis tres horas.

    En cualquier caso, el espectador, a poco que haya avanzado en su sensibilidad audiovisual, es capaz de reconocer que el verdadero protagonista de la película es su director, también premiado en Berlín como mejor realizador del año. Porque Boyhood es, en esencia, una película de autor, rodada y -sobre todo- montada con una alta inteligencia cinematográfica, capaz de catapultar una inversión de 1,8 millones de euros (150.000 dólares al año) hasta las calificaciones de ‘obra maestra’ en buena parte de la crítica.

    Linklater decidió emprender este proyecto a partir de las experiencias acerca de la infancia que le transmitía su hija, Lorelei Linklater, a la postre la hermana mayor Mason en la película. Imposibilitado, según él mismo, para escoger una franja de edad dentro de la experiencia pensó en rodar el paso desde la niñez hasta la edad adulta. Un reto para el cual, el director, tuvo que realizar un ejercicio de confianza con los actores, ya que el sindicato hollywoodiense impide que se firmen contratos superiores a los siete años y, además, aceptando que alguno de los principales ejes de la historia desapareciera por cualquier motivo -voluntario o imprevisto- de la semana anual de rodaje.

    Pero lo cierto es que, más allá de que Linklater sea el único director capaz de convertir a Ethan Hawke en un actor válido, hay que valorar los mimbres que el director y guionista utiliza para asaltar al espectador. El primero de ellos es la adolescencia, retratada de forma ejemplar, en la que respira sosegadamente la principal ocupación de un chaval de Texas a esas edades: perder el tiempo. Difícilmente estos espacios de nada, de resituación constante frente a la familia, los amigos, la escuela y uno mismo, pueden resultar interesantes en pantalla. Sin embargo, Linklater lo consigue.

    El ya recurrente feísmo de clase media (¿o es media baja?) estadounidense, con el mugriento deambular de las familias que pasan del canon marital al divorcio como estructura económica, es la segunda pata del asunto. La familia, en sí, se erige como uno de los mundos que Mason descubre, sobre el que se apoya y tiene sus primeras relaciones, pero también contra el que se enfrenta para acabar abandonando como último capítulo de esta historia. Pese al costumbrismo, pese a la aparición de los nada amenos pesos de la responsabilidad como tutores, Arquette y Hawke se aprovechan de una de las virtudes de Linklater sobre el film: permitir que los actores estiren, reescriban y reinterpreten sus escenas a su antojo.

    Esa colaboración surge en gran medida para dar rienda suelta a Coltrane, un niño actor sin experiencia del que Linklater pretendía explotar toda su naturalidad. Esta puerta abierta hacia el personaje de Mason permite que exploremos visiones mucho más sugestivas sobre la infancia y la adolescencia de un niño introspectivo, silenciosamente inteligente y hasta cierto punto tranquilo. El espectador está más habituado a relatos del tipo The Bling Ring (Sofia Coppola, 2013) o Spring Breakers (Harmony Korine, 2013), sexualizados, realityshowizados y, sobre todo, frenéticos.

    Algunas de las joyas de la película se encuentran especialmente en la infancia, sobre la que este precepto, el de dejar a Coltrane expresarse, lleva al film a redescubrir espacios de ingenuidad, casi épicos, ajenos a las tribulaciones que los padres del protagonista pueden tener, y en las que el descubrimiento de la vida es un viaje apasionante para el espectador.

    No menos interesante es justo el paso siguiente, cuando Mason comienza a enfrentarse a la realidad cotidiana de unos padres divorciados, en las que Arquette consigue una progresión de personaje al alcance de muy pocas actrices. Sumergida en su rol, solo el transcurso de su historia hubiera sido suficientemente válido para aplaudir la película. Las mudanzas, las reflexiones acerca de su proximidad y su distancia en torno a Mason, la búsqueda de hombres más buenos para sus hijos que para ella y el papel que juega su ex convierten a la figura materna en otro de los núcleos más nutritivos de Boyhood.

    Aprovechar un periodo muy corto de tiempo para acumular las vivencias de 12 años provoca un interés extraordinario en el espectador. La vultuosidad orgánica de la película logra que los personajes, como en la vida real, aparezcan y desaparezcan, surgiendo así el foco del primer amor y desvaneciéndose y fragmentándose en distintas experiencias a lo largo de los años. Pero el film tiene tiempo para todo: drogas, amigos, enemigos, cambios de humor sin justificación, desilusiones, bodas y actos sociales, mudanzas, bromas, embarazos y un sinfín de temas repetidos una y mil veces en el cine, pero nunca antes con una puesta en escena tan original.

    Y es que, seguramente, el planteamiento de producción y la citada omnipresencia sobre la película de su director, hacen de la propuesta un pasaje refrescante, enriquecedod. Porque en Boyhood hay humor y tragedia, pero también costumbrismo convertido en una serie de hechos extraordinarios. Todo ello a través de una década, la de los años 2000, que queda perfectamente reflejada a través de una banda sonora a la altura (Tweedy, Arcade Fire, Cat Power…) y la curiosa incursión de las nuevas tecnologías en la vida de los personajes.

  • 43 curiosidades para celebrar el 20 aniversario de ‘Pulp Fiction’

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    La segunda y más celebrada película de Quentin Tarantino por parte de público y crítica ha cumplido recientemente 20 años. La historia arrancó precisamente en el Festival Internacional de Cine de Cannes donde consiguió la Palma de Oro. Es en este punto exacto donde iniciamos una recopilación de anécdotas sobre una película que, de llegar este próximo fin de semana a las carteleras, sería tan vigente como aquel mes de mayo de 1994.

    1. Cuando Clint Eastwood leyó el veredicto del jurado (la Palma de Oro era para Pulp Fiction) una mujer (una crítica de cine, se asegura) gritó desde el público que la película era «¡un bodrio!». Tarantino le contestó con una peineta.

    2. La historia de Pulp Fiction, en su formato de borrador, fue escrita por el director de Tennessee antes que Resevoir Dogs (1992), aunque esta acabó realizándose dos años antes y sirviendo como puerta caliente de cara al público y los medios. De hecho, Pulp Fiction ya se recibió en Cannes con una gran expectación, con colas para poder ver el film al que muchos tuvieron que acceder una vez estrenada en las salas convencionales. Otra línea asegura que la historia de Reservoir Dogs estaba incluida en las anotaciones previas de Pulp Fiction y acabó siendo desarrollada como historia independiente.

    3. Uno de los aspectos que más llama la atención de esta película coral es su reparto y aquí empieza el baile de nombres: Bruce Willis rechazó el papel de Vincent Vega (John Travolta). El guión se lo hizo llegar -e insistió a petición de Tarantino- Harvey Keitel, a la postre Sr. Lobo en la película.

    4. El papel de Butch estaba ideado para un ‘auténtico’ boxeador y sonaron los nombres de Sylvester Stallone, Mickey Rourke y Matt Dillon. Finalmente, Tarantino reescribió el papel para que fuera el propio Willis el que se quedara en la película, pero con el rol que más le interesaba.

    5. Tarantino propuso a Miramax Films (la productora de la película) a Holly Hunter y Meg Ryan como candidatas a hacerse con el papel de Mia Wallace. Aun así, la que más cerca estuvo de serlo según los implicados fue Julia Louis-Dreyfus que no pudo aceptar dado su compromiso con la exitosa serie de comedia televisiva Seinfield. Los hermanos Weinstein propusieron a Uma Thurman el papel de su vida y fue tal la desesperación con la que Tarantino se acogió a esta opción -tras varios rechazos- que le leyó su papel por teléfono con tal de convencerla. 

    6. En la película, por cierto, Mia y Marcellus Wallace nunca se dirigen la palabra.

    7. Si Ving Rhames acabó encarnando a Marcellus Wallace es porque Max Julien se negó a rodar la polémica escena de la violación.

    8. Pulp Fiction encumbró a los hermanos Bob y Harvey Weinstein como los nuevos magnates del cine independiente. Los ‘capos’ de Miramax Films invirtieron 8 millones de dólares y recaudaron -y esto solo en referencia a lo que suposo la taquilla global del estreno durante aquel año- 200 millones de dólares.

    9. De los ocho millones de coste, cinco fueron a pagar directamente los sueldos de los actores. En el apartado técnico, producción y decorados, Tarantino se las arregló con tan solo tres millones.

    10. Volviendo al personaje de Travolta, las escenas de Vincent Vega en el baño no son casuales en cuanto al personaje. La historia deja claro que es heroinómano y esta sustancia química produce estreñimiento.

    11. En la preparación de personaje, Tarantino hizo que el trasnochado protagonista de Grease Fiebre del sábado noche contactara con un auténtico heroinómano. En concreto, un amigo personal del director. Éste, según ShortList, le dijo que probara a tomar incontables chupitos de tequila y luego sumergirse en agua hirviendo para tratar de acercarse a una sensación similar a la del ‘subidón’ de la heroína. Travolta lo hizo, pero a su manera: junto a su mujer y en el jacuzzi de un hotel.

    12. Travolta cobró solo 150.000 dólares por su trabajo

    13. Travolta le clava a Mia Wallace la jeringa de adrenalina para reavivarla en una escena físicamente impactante. De hecho, Tarantino en alguna ocasión ha asegurado que era de las que más le preocupaba. La realidad que se ha ido filtrando en diferentes entrevistas del director es que esa escena está filmada de forma inversa: Travolta extrajo el objeto punzante de ella y no lo introdujo. Luego fue cuestión de invertir el sentido de los fotogramas.

    14. Ambos personajes (Vincent y Mia) disfrutan de su escapada en la noche en la que se inicia buena parte de la trama de la película subidos en un Chevelle Malibu rojo. El increíble descapotable era propiedad de Tarantino, pero ahí no acaba la anécdota. Éste coche fue robado durante el rodaje de la película y recuperado el pasado año 2013, siendo entregado a su legítimo dueño (Quentin Tarantino) sin que se sepa por cuántas manos ha pasado desde 1994. El número de bastidor había sido modificado.

    15. El mismo Honda Civic que utiliza Butch (Bruce Willis) para ir a su casa en busca del reloj de su padre («colgado en el cangurito»), aparece tanto en Jackie Brown como en Kill Bill.

    16. El famoso pasaje bíblico de Ezequiel 25:17 no existe tal cual. Tarantino incorporó unas líneas de Abierto hasta el amanecer al original religioso, del que se respetan íntegramente las dos últimas frases:

    «Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan destruir a mis hermanos. Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti».

    17. El personaje de Esmarelda Villalobos está interpretado por Angela Jones. La actriz estadounidense desarrolló el mismo papel (es una suerte de cameo-spin-off dentro de Pulp Fiction) en la película Curdled, en la que la conductora de taxi es una auténtica asesina. La película de 1991, de la que Tarantino fue productor ejecutivo y pertenece al catálogo de Miramax, se comercializó en España con el curioso nombre de Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre.

    18. Los cereales que toma Lance, el camello de Vincent Vega, son Fruit Brute, los preferidos de Tarantino y que también se dejan ver en Reservoir Dogs.

    19. Prácticamente todos los actores han hablado largo y tendido sobre el «mágico» rodaje de la película. Cabe poner en alza su factura y duración para unas posibilidades técnicas de tan solo tres millones de euros. En este sentido, Maria de Medeiros aseguró que «había un ambiente especial en el rodaje y todo el mundo era consciente de las posibilidades económicas del equipo, por lo que estábamos muy implicados». 

    20. Uma Thurman aseguró que Travolta, arquetipo de bailongo por sus papeles en musicales, estuvo «incómodo, tímido y avergonzado» durante el rodaje de la escena del twist entre Mia Wallace y Vincent Vega.

    21. Aunque ambos acuden a casa de los Wallace con el trofeo de campeones, casi imperceptiblemente, por la megafonía del salón de baile-restaurante se anuncia a otra pareja como los ganadores de la noche… un sutil error del guión.

    22. La habitación de la música de Tarantino: el director posee una especie de tienda de discos propia de cara a realziar sus bandas sonoras, tal y como ha declarado en una entrevista para The New York Times, en la que almacena álbumes clasificados por estilos y bandas. De esta forma, trata de sumergirse en distintas posibilidades ambientales con un amplio catálogo y en el caso de Pulp Fiction las elecciones giran en torno a cuatro estilos muy marcados: rock, surf, soul y pop.

    23. Tarantino quiso comprar el hit My Sharoona de The Knack para Pulp Fiction, pero sus derechos fueron adquiridos por Ben Stiller para su ‘noventera’ Reality Bites que llegó a las carteleras ese mismo año.

    24. La película fue escrita junto a Roger Avary, excompañero de trabajo en el videoclub de Los Angeles en el que las sesiones de cineforum eran interminables, según ‘la leyenda’. Además, cabe puntualizar que Pulp Fiction fue escrita en un cuchitril de Ámsterdam en menos de tres meses. Eso sí, une retales escritos años antes por Tarantino. Uno de ellos, como ya se ha citado, podría ser el origen de Reservoir Dogs, extraído para su primer largometraje.

    25. Tarantino hace diferentes referencias al cine clásico y a los modernos del cine. Hay dos homenajes deliberados a Alfred Hitchcock: el primero y más evidente es la escena en la que Butch (Bruce Willis) se cruza con Marcellus Wallace (Ving Rhames), el primero dentro del coche y el segundo cruzando la calle. La escena está calcada de Psicosis, de Hitchcock. Por otro lado, el maletín de Jules (Samuel L. Jackson) es un Macguffin¿Y qué es un Macguffin? Un objeto para el misterio que aparece en la narración, pero que no acaba siendo relevante pra la historia.

    26. El maletín, en sí, es otro homenaje al cine clásico. En concreto a la película El beso mortal (Robert Aldrich, 1955).

    27. ¿Y qué contiene el maletín? El guión de la película no lo resuelve (Mcguffin), aunque una teoría dice que originalmente sus creadores lo habían llenado de diamantes. Otra línea, mucho más cinematográfica, asegura que es el alma de Marcellus Wallace lo que resplandece, mientras que una posibilidad muy comentada en Internet y mucho más divertida asegura que es el traje de oro de Elvis Presley (ídolo de Tarantino) en la película True Romance.

    28. Otro homenaje declarado por Tarantino es el de la escena del twist en el restaurante ‘Jack Rabbit Slim’s’ -por cierto, todo decorados; no existe tal restaurante- en la que se puede re-visualizar una escena de Banda Aparte (Jean-Luc Godard, 1964). Aun así, la escena también tiene una reminiscencia total a otra escena de la película 8 ½, de Federico Fellini, cuyos bailarines son Mario Mezzabotta y Gloria Morin.

    29. En el capítulo de referencias y manifiestos, seguramente lo más notable sea el propio nombre de la película: Pulp Fiction, extraído de las revistas Pulp que se caracterizaban por su lenguaje e imágenes violentas y que sacudierona la sociedad estadounidense de mediados del siglo XX. La actitud y lenguaje textual y visual de la película cumple con el reconocimiento a estos ‘magazines’. Modesty Blaise, la que tiene entre sus manos Vincent Vega en el momento de su muerte, es solo una de ellas.

    30. Siniestro Total publicó una canción de dudoso efecto en la que se utilizan diferentes fragmentos de texto de la película y cuyo título está extraído de una frase del personaje Sr. Lobo: ‘Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía’.

    31. Las pistolas de Vincent Vega y Jules son el mismo modelo -y puede que, directamente, sean las mismas armas- que las que usa la banda de Reservoir Dogs.

    32. ¿Pero por qué Vincent Vega no se altera al oir entrar a Buch? ¿Le pertenece el arma que hay fuera? No. El arma pertenece a Marcellus Wallace, que lleva dos cafés cuando se cruza más tarde con Butch (el suyo y el de Vincent) y que aguarda con él en la casa -aunque sale un momento a comprar- la llegada del boxeador.

    33. La hamburguesa Big Kahuna no existe en realidad, pero si en la ficción: también aparece en Abierto hasta el amanecer, cuyo guión también es de Tarantino. La película, también de 1994, tiene numerosos cruces de escritura e historia con Pulp Fiction, ambas creadas simultáneamente en la mente del realizador.

    34. Tarantino escribió el papel de Lance (el camello) pensando en que sería interpretado por él, pero la necesidad de controlar y estar tras la cámara en la escena de la jeringuilla con la adrenalina hizo que finalmente ‘aceptara’ cambiar de rol e interpretar a Jimmy Dimmick.



    35. ¿Y quién estaba tras la cámara en esta y el resto de escenas de Jimmy Dimmick? Un semidesconocido -por aquel entonces- Robert Rodríguez.

    36. En una escena, Butch escoge entre un martillo, un bate de béisbol, una motosierra y una espada de samurai, eligiendo esta última. Su devoción por el cine oriental y sus homenajes posteriores no dejan lugar a dudas de la intencionalidad de esta elección.

    37. La popular cartera de Jules en la que se puede leer ‘Bad Mother Fucker‘ pertencía al propio Tarantino.

    38. Lo primero que suena al inicio de la película es un ‘rugido’ de motocicleta. Exactamente, la motocicleta con la que huyen Butch y Fabienne (Maria de Medeiros) hacia el final de la película.

    39. Existe una éxotica continuación del papel de Jules (Samuel L. Jackson) en la filmografía de Tarantino. En su parlamento final en Pulp Fiction confirma su retirada del crimen y anuncia su futuro como vagabundo. Pues bien, como un errante -así está catalogado el personaje- aparece Samuel L. Jackson en el segundo volumen de Kill Bill. Allí es, al inicio de la película, el pianista Rufus. 

    40. La palabra «fuck» se dice 265 veces en la película. Un récord, por aquel entonces, que Martin Scorsese ha batido varias veces posteriormente.

    41. Courtney Love aseguró que Tarantino les ofreció a ella y a Kurt Cobain interpretar los papeles de Lance (el camello) y su pareja, pero el propio realizador ha negado siquiera haber hablado nunca con el músico que falleció aquel mismo año de 1994.

    42. Aunque no es muy conocida -por razones que parecen evidentes- existe una adaptación satírica de Pulp Fiction llamada Plump Fiction en la que no solo aparecen escenas de esta película, sino de una parte de la filmografía de Tarantino (la reaiizada hasta 1997).

    43. Con una brutal dosis de ironía, cine negro y ultraviolencia, la película aprovecha su corte polémico para conseguir una fórmula muy compleja a la par que deseada: convertirse en una película de culto a la vez que en el primer gran blockbuster del cine independiente.