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  • Paco Roca y José Manuel Casañ: «Han hecho falta 30 años para que la música y el cómic nos hayamos vuelto ‘a hablar’»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com junto a Javier Cavanilles

    Paco Roca y José Manuel Casañ son amigos, aunque no de aquellos ‘de toda la vida’. Ramón Palomar les unió hace años en las tertulias de Abierto a Mediodía (99.9 fm València), el programa en el que aúna a los nombres propios con más genio de su generación. Allí las discusiones se convirtieron en opiniones compartidas para, más tarde, extender la conversación en la linde que une a un autor con vocación diurna y a otro de pasión nocturna: la sobremesa. 

    En el extinto y añorado restaurante Chez Lyon idearon un álbum de música y otro de historias gráficas. Juntos, pero retroalimentados. El primero estaba llamado a dominar al segundo, tras elegir 11 estilos en torno a los que Seguridad Social haría su particular homenaje a las músicas –y personajes– que han determinado su carrera. Sin embargo, Roca, motivado por someterse a un proyecto totalmente distinto a su marca, arrastró a Casañ hasta un terreno más arriesgado y experimental para ambos. Ese lugar es La encrucijada (Astiberri, 2017).

    Roca ha sabido insertar su estilo desnudándose a sí mismo y a su compañero de aventura, pero sin quedar en evidencia. Construye todo a partir de sus dudas con el proyecto, con el interés que puede tener para nadie su visión sobre los universos de la historieta y de la música. Inicia y culmina un recorrido metalingüístico de las disciplinas y, de paso, eleva a un escalón superior el LP más conceptual de Seguridad Social. Porque, pese a sus muchos recopilatorios en el mercado, ninguno recopila de mejor manera su deambular musical durante casi 40 años de aprendizaje.

    El resultado les desborda como referentes. Está más allá del interés propio de sus seguidores en el mundo del cómic o la música. La admiración entre ambos creadores, la retroalimentación entre disciplinas, la inquietud por el arte y su historia, el peso de las industrias y su bulimia, pero sobre todo el poder infinito del mestizaje cultural son los principales ingredientes de un potente disco-cómic. Aprovechamos su lanzamiento para escucharles conversar, continuando con esa escena de diálogo constante en la obra. Una conversación a la que se suma Miguel Perelló, director y productor del documental paralelo Crossroads que se proyecta este fin de semana en los cines ABC Park.

    [Llegan hablando. Siguen haciéndolo tras las fotos. Continúan después de acomodar los abrigos sobre las estanterías Casa del Libro. Ni siquiera hay una primera pregunta, así que dejamos que todo suceda en estilo indirecto].

    -Paco Roca: «Las distribuidoras tienen mucho poder. En la música y en los libros. En La encrucijada está reflejado eso, ¿no?, que el público mira el precio del libro o del CD y piensa, ‘joder, cómo se lo están llevado estos, tal…’. A los autores les llega una pequeña parte. A mí un 10%».

    José Manuel Casañ: «A mí eso o menos. ¡De los que se venden!».

    Paco Roca: «Por suerte me hice amigo de los familiares de Escobar [José Escobar Saliente, autor de series míticas como Zipi y Zape o Carpanta] y me enteré que recuperaron los derechos cuando Ediciones B compró los editoriales. Hasta ese momento, cada vez que se hacía una peli o un videojuego, la editorial les daba lo que les parecía bien porque, contractualmente, era 0″.

    José Manuel Casañ: «Ni pedirles permiso o revisar lo que estaban haciendo con sus personajes».

    Paco Roca: «Bueno, vosotros tenéis lo de los derechos de autor, que cada vez que suena una canción en la radio o la ve mucha gente en un concierto, aumenta los beneficios. Aquí lo de los royalties…».

    José Manuel Casañ: «¿Ves?, pero ahora nos hemos equilibrado todos, porque como ya no vendemos discos…».

    -Paco Roca: «¡A la baja! [ríen todos]. Claro, habéis tenido que bajaros para que nos igualemos. ¡Ya podía haber sido al alza, no? Bueno, es que… pero mira, eso sí tiene de bueno. En los 80, en València mucho, pero en más sitios, el cómic era undeground y la música undeground era muy popular. Estaban súper relacionados».

    -José Manuel Casañ: «Totalmente. Mira los fanzines, que eran súper importantes y me encanta que ahora estén resurgiendo».

    -Paco Roca: «Han hecho falta 30 años para que la música y el cómic nos hayamos vuelto ‘a hablar’. Porque después de la dictadura las disciplinas convivían por completo. El cine, la música, los cómics. Pero la música undeground empezó a popularizarse más y más. Los grupos como Seguridad Social ya pasabais a vender decenas de miles. Luego, cientos de miles. Tú sabes que si entonces vas a la discográfica y le dices, ‘no, oye, que es que voy a hacer un disco conjunto con un dibujante que va a hacer un cómic y los vamos a vender a la vez…’. Nada, te hubieran dicho que te olvidaras de todo esto».

    «EL FUTURO PARA LOS MÚSICOS VA A PASAR POR FORMAR PARTE DE ALGO ASÍ COMO UNA DE ESAS ESCUDERÍAS. SER DE SPOTIFY, DE NETFLIX…», JOSÉ MANUEL CASAÑ

    -José Manuel Casañ: «Aquí también podemos hacer la lectura de que estamos volviendo a cierto origen. Fíjate: la música grabada nace para vender tocadiscos. Robert Crumb lo explicaba en Mis problemas con las mujeres, ¿no? [Roca asiente sonriendo y sabe la anécdota que se avecina], en aquel relato del amante de vinilos antiguos y tal. En Estados Unidos, antes de la Gran Depresión, durante los años 20, los afroamericanos ya pueden comprar tocadiscos. Hay que vender tocadiscos. Entonces, emborrachan a unos cuantos artistas, les llevan a Chicago, graban sus canciones y a vender tocadiscos. Fíjate, fíjate: de repente, la música, poco a poco, empezó a poder volar por sí misma y salir del lugar donde muchos la reconocíamos todavía, de las cajas de vinilos en las tiendas de electrodomésticos, de venderse la música entre lavadoras. Bueno, pues estamos volviendo a pararnos… en otro sitio. Tú lo explicas muy bien en el libro…»

    -Paco Roca: «Sí, vamos, que ahora los vendetocadiscos son Apple, Netflix, Amazon, Telefónica, Spotify…»

    -José Manuel Casañ: «De hecho, yo creo que el futuro para los músicos va a pasar por formar parte de algo así como una de esas escuderías. Ser de Spotify, de Netflix… ellos producirán. Hemos pasado de los vendedores de electrodomésticos a los de conexiones, pero de verdad que no está tan lejos».

    -Paco Roca. «Entonces o ahora, de lo que soy consciente es de que Seguridad Social ha formado parte de algo así como la banda sonora de mi vida. Por eso la inquietud también, que hay tanto de admiración, de tratar de entender las fobias o las formas de alguien que crea algo que para mí es un poco un terreno mágico. Creo que se aprende mucho de ver cómo otro autor enfrenta esas disciplinas, cómo lo vive y por qué vive de ello. Para mí esto también ha sido el lujo de sacar la cabeza del estudio y observaros, ver cómo funcionáis».

    -José Manuel Casañ: «Y la conclusión es que no es tan diferente el espíritu creativo. Tenemos los mismos problemas y partimos de la misma soledad, aunque yo luego tenga a la banda en el estudio para arroparlo con arreglos».

    -Paco Roca: «Yo invertí el dinero del Premio Nacional en crear mi estudio ideal, para estar tranquilo, donde trabajo en soledad…»

    -José Manuel Casañ: «¡Yo el dinero me lo fundí en viajes!» [todos ríen].

    -Paco Roca: «Es muy curioso que las ideas al final siempre surjan en soledad, ¿no? Un papel o una guitarra, de día yo, de noche tú… Luego tú puedes hacerlo crecer con la banda, eso sí. Yo no tengo ese apoyo. De nadie. Y creo que eso me hace mucho más dubitativo porque no tengo a nadie que me dé una opinión sincera».

    «CON LOS AÑOS TE DAS CUENTA DE QUE LO IMPORTANTE ES TENER UNA MIRADA PROPIA DEL MUNDO. A PARTIR DE AHÍ, PUES YA VENDRÁ LO DEMÁS», PACO ROCA.

    -José Manuel Casañ: «Es importante que las tengamos porque somos muy permeables, ¿sabes? Me he dado cuenta de que dejamos que muchas cosas nos influyan. Nos influyen muchos mundos constantemente, porque leemos y escuchamos mucho y nos dejamos apasionar. ¿Entonces, qué es La encrucijada? Bueno, sé que este mismo cómic y este disco dentro de cinco años o dentro de 10 hubiera sido completamente otro. Solo somos dueños del momento actual».

    -Paco Roca: «Nos dejamos influir, pero tampoco es preocupante… Bueno, me preocupa transitar el mismo camino que alguien haya transitado exactamente. Por ejemplo, cuando estaba terminando La casa leí La isla del padre de Fernando Marías, que es amigo, y le dije, ‘joder, Fernando, creo que me has jodido el cómic’. Me dije que era absurdo, y tiene razón, porque mi padre, nuestros momentos y nuestras circunstancias nunca podían haber sido los mismos».

    -José Manuel Casañ: «Cuando empecé en la música yo estaba acojonado con eso. Se me ocurrían tantas canciones y con tanta facilidad que me daba pánico que ya existieran. Que aquello lo hubiera escuchado en otro sitio. O la idea, o el título, o el tema tratado. Claro, si te pones así, temas o títulos, habré repetido 40.000 sin saberlo. Pero tenemos claro que el inicio de la carrera de todo artista debe partir de imitar a tus maestros. Si sigues investigando, adquieres personalidad. Pero no debes engañarte, nunca nada sale de la nada; nunca nada te llega de ningún lado».

    -Paco Roca: «A mí me pasa que voy a dar charlas a los institutos, a Bellas Artes, a sitios… y siempre percibes que la inquietud del joven ilustrador, su principal obsesión, es encontrar un estilo propio. La idea de tener un grafismo que se reconozca enseguida. En la novela gráfica, ser [Mike] Mignola; en el humor, ser Forges. Con los años te das cuenta de que eso no es lo importante. Lo importante es tener una mirada propia del mundo. A partir de ahí, pues ya vendrá lo demás. Porque el estilo puede ir cambiando. El Roto no es el roto por su grafismo; El Roto es El Roto por su forma de ver las cosas. Podría cambiar de estilo gráfico progresivamente y seguiría siendo El Roto».

    -José Manuel Casañ: «Lo que sí que no puedes negar es que sí que pesa la madurez, porque da seguridad, porque da intención, porque eres más consciente de lo que estás haciendo o de lo que sigues estudiando. También para divertirte de otra manera,… no sé. El disco de La encrucijada ha sido muy divertido. Abordar los estilos puros, para contar una época, un personaje. No he tenido miedo a caer en el cliché porque soy muy atrevido, pero creo que si que he marcado distancia a que la canción no acabara siendo un tópico. Es difícil, porque si quieres hablar de Santana tiene que sonar a Santana; lo mismo con Bob Marley».

    «LA MIXTURA ES LO IMPORTANTE AQUÍ: LA MIXTURA EN LOS ESTILOS QUE SE REFLEJAN EN EL DISCO Y LA MIXTURA EN LAS REPRESENTACIONES DEL CÓMIC», JOSÉ MANUEL CASAÑ

    -Paco Roca: «Hemos elegido, en cualquier caso. En cada momento de la historia de la música con un artista determinado. En el soul dudamos con James Brown o Sam Cooke, pero nos quedamos con Cooke».

    -José Manuel Casañ: «Es un lujo hacer este tipo de elecciones en un proyecto tan bonito. Tengo la sensación de haber estado preparándome para este disco toda mi vida. Y mira que he arriesgado en la vida, que me he dado hostias bonicas, pero pienso en todas las etapas de nuestro aprendizaje como Seguridad Social y… está todo ahí. Cuando he imitado a los Clash, a los Pistos o a los Ramones y, de repente, te encuentras en Francia haciendo una gran gira y dices… ¿bueno, pero qué estoy aportando yo  a todo esto? Entonces te das cuenta que no solo está bien que escuches a Peret, sino que tienes la gran posibilidad de mezclar el punk y la rumba. Y así es como nace ‘Chiquilla’. Un trabajo que antes, por otros derroteros, ya habían probado Veneno, Smash o Garrotín, cada uno con lo suyo. Aquí en el disco se ven todas esas estaciones de paso. Ninguno de los estilos deja de ser una mezcla de muchas mezclas anteriores, algunas que vienen del folk irlandés y de una música negra, todo a la vez. La mixtura es lo importante aquí: la mixtura en los estilos que se reflejan en el disco y la mixtura en las representaciones del cómic que has hecho para cada estilo».

    -Paco Roca: «Y la historia de cómo lo hemos hecho, porque fui yo el que decidí que las interminables conversaciones de trabajo en realidad eran lo que daba apoyo a que ‘hablásemos’ de toda esta música. Y el estudio de grabación como un espacio de creación que era todo un hallazgo para mí. Ver cómo se enriquece la canción… ¡en el cómic no hay nada de eso! Tú empiezas y tú acabas. Claro que, no hay interferencia de nadie. Los músicos lo hacen crecer como se ve bien en el documental de Miguel. Luego está el momento de interpretación con el público, otra vuelta de tuerca más».

    -José Manuel Casañ: «Menos mal que apareció Miguel para completar la tercera pata del audiovisual. Porque si bien es cierto que la música desde que nació MTV está huérfana si no va acompañada de vídeo, que parece que ni existes, teníamos el grandísimo riesgo de caer en el topicazo de hacer once canciones y once videoclips. Si el concepto era tan diferente para nosotros, para el vídeo también tenía que ser diferente. Menos mal que apareció Miguel y decidió él lo que había que hacer con eso».

    -Miguel Perelló: «Bueno, la película es precisamente esto: recoger esas conversaciones que unen a personas distintas, en facetas distintas que se unen para comprenderse. Hemos añadido las conversaciones de otros que son especialistas o amigos, pero que han aportado mucho».

    -Paco Roca: «Menos mal que optamos por recoger el espíritu de las conversaciones, porque el germen eran once relatos, ¿eh? 11 canciones, 11 historias».

    -José Manuel Casañ: «Has logrado que la melodía del libro sea la conversación. ¡Que hemos hablado de Sócrates a Calpurnio!» Hemos hablado de todas las etapas y estilos, de cómo llega George Harrison descubre el sitar y el impacto que tiene esto a partir del los Beatles… Lo único, claro, es que aquí me has dejado en pelota viva. O sea, yo en Seguridad Social siempre interpreto con cierto velo. Siempre hay una pátina. No soy yo el que se representa, pero en el cómic, tanto tú como yo aparecemos tal cual nos expresamos. ¡No soy un personaje!».

    -Paco Roca: «Tú sabes que La encrucijada es algo que solo podríamos haber hecho juntos. No hubiera salido de otra manera. Nunca hubiéramos llegado a algo así en solitario, cada uno en lo suyo. ¡Como Mick Jagger y Keith Richards en los Rolling Stones, que pueden ser muy buenos individualmente, pero llegan a donde llegan solo con los Rolling! [ríen todos]. Sabes que en todo esto de la creación artística siempre hay algo de azar…».

    -José Manuel Casañ: «[Interrumpe] ¡No creo en el azar! Como mucho creo en el azahar».

    -Paco Roca: «¡Pues en este proyecto había azahar, entonces!».

    -José Manuel Casañ: «También había azahar en los 80 en España. Esto que nos pasó aquí.. aquí que debió ser el único lugar en el mundo en el que a la vez, de golpe, como veníamos de lo que veníamos, se juntaron rockersmodsskins, nuevos románticos… y teníamos que convivir todos. Nos mirábamos mal, cada uno con sus pintas, pero teníamos que convivir en los mismos espacios porque éramos cuatro en cuatro sitios». 

    -Paco Roca: «Todo era undeground en aquel momento. Todo era menos pretencioso y creo que se tomaba todo menos en serio. Todas las disciplinas, en el mejor sentido, se tomaban menos en serio. Las industrias culturales no estaban desarrolladas y había una especie de romanticismo y colaboracionismo que fue muy fértil».

    -José Manuel Casañ: «Es la viñeta del Big Bang que está en el libro. Pero bueno, yo puedo decir que en ese momento de crecimiento, de industria, yo no dejé de ser 100% libre en cuanto a independencia artística. Siempre he tenido libertad con una gran compañía en España o con una multinacional. Optamos por DRO-Gasa y nos fue mejor que con una multi, ojo, porque pensamos que una grande en España podría encontrar relaciones con otras similares en cada país y llegó un momento que vendíamos más en Francia que en España [Introglicerina, 1990]. Luego nos absorbió Warner y las relaciones internacionales fueron a peor porque ahí dependía de que le gustara al tipo de Warner México. Mira que, cuando sucedió, pensé ‘bueno, oye, a lo mejor es el momento de estar en una multi’, pero nada. Fue muy frustrante».

    -Paco Roca: «Era un momento muy potente para vosotros, recuerdo. También con algunas canciones que que a lo mejor hoy os llevarían a la cárcel».

    -José Manuel Casañ: «A mí y al que me retuitee. Que nadie ponga nada de eso que va al talego. Pero tiene que ver con la viñeta del Big Bang tan buena, que nosotros queríamos romper con lo establecido y veníamos de dónde veníamos. Por eso creo que en aquel momento todavía teníamos que ser un tanto más arriesgados y derribar muchos muros. De alguna manera, había que hacer más fuerza. Ahora bien, con las redes sociales hemos perdido mucha ironía, mucho humor y mucho sarcasmo. Herramientas que hemos tenido ahí, toda la vida, y que en el momento internet sabes que se van a volver en contra tuya. Vamos camino de ser unos cuadriculaos. ¡Divirtámonos, que es nuestro momento! ¡Vivamos un poquito!».

    -Paco Roca: «A mí lo único que me preocupa de eso es que esté rota la idea de que hace cada artista y otra la persona que está detrás. Es decir, el juicio a la obra. Que no tiene nada que ver…»

    -José Manuel Casañ: «[Interrumpe] Con lo cabrones que podemos llegar a ser como personas, ¿dices? [todos ríen]».

    -Paco Roca: «Digo que, cambiando de tema, se nos han quedado estilos en el tintero, pero claro…»

    -José Manuel Casañ: «Pero habría que darle mucha vuelta a la cosa. ¿Estilos? Seguro, de los que deberíamos tocar, el disco, el rap, la world music… ¡uf!, se me ocurren unos pocos. No hemos descartado una segunda parte, ¿no?».

    -Paco Roca: «No, pero habría que darle mucha vuelta, como dices. En La encrucijada llegamos hasta el presente e incluso esbozamos ideas hacia el futuro. Tendría que ser algo distinto… tengo mis dudas».

    -José Manuel Casañ: «Eso ya lo sé; si hay algo que me has enseñado en estos años es lo de la duda crítica [todos ríen], ojo, que es molona, que no hay que quedarse con lo tercero o lo cuarto que parece bueno. Que hay que ir un poquito más allá».

  • Mariscal: «Hablar de estados, como hace ‘Arturo’ Mas, es hablar de conceptos del siglo XIX»

    Publicada originalmente en la revista Plaza en agosto de 2015

    Es el diseñador valenciano más reconocido del mundo, aunque él mismo cuestione semejante realidad. Lo cierto es que el diseño es sólo uno de sus mil sombreros como profesional, que abandonó Valencia en cuanto pudo y al que el «reconocimiento», desde el término hasta su significado, le genera verdadera alergia.

    No menos cierto es que acaba de inaugurar la enésima retrospectiva de su obra, esta vez en su venerada Tokio, o que el gran estudio que ha capitaneado durante los últimos 25 años se encuentra en fase de liquidación. Una etapa turbulenta que le ha atropellado a la crepuscular edad de 65 años.

    «Ha sido lo más duro que me ha tocado vivir, por lo que he estado deprimido y he podido superarlo con medicación», confiesa entre pausados cigarrillos y sentado en una de las mesas ahora vacías del estudio. La gran sala donde hasta treinta profesionales trabajaban hace apenas cuatro años permanece en penumbra tras una tormenta comercial capaz de reducir la estructura de Estudio Mariscal hasta su apellido, primer y único trabajador. Él y freelances por proyecto, lejos de la ‘fábrica fantástica’. «Un lugar sin tabiques, con muchos sofás, donde se trabajaba de forma abierta». De nuevo un vistazo a la sala de máquinas: silencio.

    De ‘Arturo’ Mas a Ada Colau

    Ese combate se inició antes de que él mismo tuviera opción de evitarlo. En el colegio El Pilar de aquella Valencia de la larga posguerra todavía no se formaba de manera distinta a los niños con Trastorno de Déficit de Atención o dislexia, y Chavi (tal y como él lo escribe), que además tenía cierta falta en la vista, se levantó ante la frustración resolviendo todo con dibujos.

    Quien conoce a Mariscal más de cinco minutos le llama Chavi y sabe que sólo la salud jubilará una mente disruptiva contra lo establecido. Ese combate se inició antes de que él mismo tuviera opción de evitarlo. En el colegio El Pilar de aquella Valencia de la larga posguerra todavía no se formaba de manera distinta a los niños con Trastorno de Déficit de Atención o dislexia, y Chavi (tal y como él lo escribe), que además tenía cierta falta en la vista, se levantó ante la frustración resolviendo todo con dibujos.

    La peculiaridad familiar no le pasó inadvertida a este creador de iconos, hijo de Pilar Mariscal Enrique Errando, destacado hombre de derechas en la Valencia franquista. Número 13 de Falange, miembro de la Divisón Azul y Cruz de Hierro por méritos propios, Errando fue conocido en la ciudad en su papel como director del Sanatorio 18 de Julio, por su clínica en la Plaza del Caudillo (hoy de l’Ajuntament), pero también por tener once hijos.

    Éstos destacaron hace algunos años, reunidos por El País, la influyente disciplina militar del hogar y la marcada ausencia de sus progenitores al fallecer cuando casi todos eran aún unos niños. Mariscal conversa con Plaza rodeado de algunos de ellos. Tono, Pedrín y Santi llegaron a Palo Alto, el vivero creativo en el que se instala su estudio, a lo largo de los años 90. El lugar, por cierto, es un icono de la Barcelona creativa. Situado en el barrio de Poblenou, unas naves bajas de ladrillo rojo londinense y aspecto diáfano industrial berlinés cautivaron a Mariscal y a otros nombres de la cultura, como Fernando Salas, que habilitaron las naves e impulsaron una fundación para que, sencillamente, allí sucedieran cosas. Lejos de apagarse la llama, el Palo Alto Market es el último de sus éxitos, reuniendo cada primer fin de semana de mes a algunos de los mejores creativos de diferentes disciplinas en este entorno.

    MARISCAL: «HABLAR DE ESTADOS, COMO HACE ‘ARTURO’ MAS, ES HABLAR DE CONCEPTOS DEL SIGLO XIX Y ES, ADEMÁS DE UNA PÉRDIDA DE ENERGÍA, ALGO INJUSTO, MAL GESTIONADO, MAL PLANTEADO»

    El antes y el después de Palo Alto es una fiel fotografía de la Barcelona «que el equipo de (Pasqual) Maragall convirtió en la potencia que es ahora», dice Mariscal. Del escenario independentista del que la bulliciosa ciudad es también capital, el dibujante marca distancias: «La situación plebiscitaria de las elecciones del 27 de septiembre parte de una mala gestión de un sentimiento muy íntimo que existe en Cataluña desde siempre. Estoy al lado de todo lo que suponga crear una política común con Europa, restar un peso que ya no tiene sentido a París, a Roma o a Madrid y encontrar otra manera de reorganizarnos con una política común, un ejército común… Hablar de Estados, como hace ‘Arturo’ Mas, es hablar de conceptos del siglo XIX y es, además de una pérdida de energía, algo injusto, mal gestionado, mal planteado y en lo que termina habiendo unas intenciones que me duelen mucho».

    Mariscal, no obstante, es optimista con el actual escenario democrático en España. «Nunca he creído en una España [enfatiza la eñe] como un ente indivisible, y más después de haber peleado por poder votar, cosa que hago en todas y cada una de las elecciones. Precisamente, ése es el escenario deseable, el de una participación constante y el de una democracia desarrollada y ya». A escasos metros de Mariscal cuelga un retrato firmado por él mismo como apoyo a la candidatura de Ada Colau, cuya alcaldía en Barcelona celebra como la de Joan Ribó en Valencia: «No entendí, en el mejor de los sentidos, que fuera noticia que un alcalde fuera a llegar en bicicleta. El de Copenhague o el de Londres lo llevan haciendo desde hace años».

    Mariscal y Valencia

    La relación gráfica de Mariscal con Valencia es extensísima, en instituciones y más allá de ellas. Desde que su interiorismo del recordado Bar Dúplex de Cánovas derivase en la creación del taburete Dúplex, pasando por el actual logo de la Universitat de València, los de las dos ediciones valencianas de la America’s Cup, sus exposiciones en el IVAM y la Galería Punto, a algo más controvertido, como su marca y aplicaciones para Bancaja. A este trabajo para la extinta caja de ahorros le sobrevive un rumor entre miembros de la extinta caja de ahorros valenciana: que su plurimputado expresidente José Luis Olivas pintó de rojo y amarillo los ojos de aquel logo. «No lo recuerdo aunque no pongo la mano en el fuego por nada que tenga que ver con mi memoria», se disculpa Mariscal, que se muestra sorprendido por un cambio que se aplicó en buena parte de la comunicación del grupo pero del que no hay el menor rastro en todo el porfolio y manual de marca de su estudio. ¿Un cambio no consentido y a posteriori?

    Su obra, Happy World, de la exposición en Seúl The Art Player

    Todas esas marcas preceden a la debacle del estudio que, casualmente o no, se inició simultáneamente a la inmersión de Chavi en el proyecto por el que muestra mayor satisfacción artística, la película de animación Chico & Rita, firmada junto a su amigo Fernando TruebaGoya a la mejor película de animación, mejor película en su categoría para el cine europeo y nominada al Oscar. La producción, en la que llegaron a trabajar hasta quinientas personas, puso al estudio Palo Alto al máximo rendimiento y obnubiló —cuentan— a Mariscal.

    Ni en este proyecto ni en otros habla nunca en términos de rentabilidad. «¿Podríamos habernos hecho ricos con el estudio? Pues sí, supongo que sí, pero no iba de eso. No íbamos de eso», y Chavi recuerda les escoletes d’estiu para los hijos de los trabajadores del estudio, que en Palo Alto «siempre había bocadillos y coca-colas» y admite que «de todo ello, antes de que llegara Google o Apple a darnos lecciones al respecto, sacábamos mucho partido creativo».

    «El teléfono dejó de sonar»

    Libertad total de horarios, libertad de vacaciones «que hacíamos coincidir con el calendario escolar. Para mí también era algo personal, una contestación a mi padre que siempre me decía que al hacerme mayor vería las cosas de otra forma, pues estaba demostrando que no estaba en lo cierto». Con todo, Mariscal es infranqueable a la hora de asegurar que ‘el problema’ no estaba en el estudio, sino fuera: «El teléfono dejó de sonar». Dejó de hacerlo, especialmente, en España: «Sólo nos quedó Brasil, Londres, Corea y Japón. No daba para todos».

    La curiosidad hizo a Mariscal, al que ni siquiera el eclipsante Cobi le restó una capacidad inagotable por fascinarse ante la vida (como fiel defensor de la necesidad de la muerte para la sociedad). A lo largo de una jornada de conversación hay fascinación y caras de asombro ante las nuevas generaciones, ante la limpieza en las calles de Tokio, ante la gente —»mi gente»— de La Habana, ante la idea de que los bebés lleven cinturón en los carritos y su consecuencia cívica, ante los inventos que le han cambiado su forma de trabajar (el fax, la fotocopiadora, Internet, el iPad…) e incluso mucha fascinación por haber logrado aceptar que es «dibujante». «La gente se sorprendería si supiera lo poco que hace que no me siento raro al reconocer que lo que hago son dibujos».

    EMOCIONAL, DIVERTIDO, VISCERAL, UNIVERSAL, 65 AÑOS MÁS TARDE, MARISCAL, CHAVI PARA CASI TODOS, NO SE ESCONDE ANTE NINGÚN REVÉS DE LA VIDA

    Emocional, divertido, visceral, universal, 65 años más tarde, Mariscal, Chavi para casi todos, no se esconde ante ningún revés de la vida. Tampoco oculta su falta de premeditación «para nada», que todo parte de aquel joven hippie «por el monte en Ibiza», que el LSD desencadenó parte de su creatividad, que pudo dibujar sin preocuparse del dinero «porque venía de una familia pudiente», que «no habrá otra oportunidad como Cobi», que los turistas en verano sacan lo peor de él, que en países como Corea de Sur (en 2013 organizó la mayor exposición en torno a su figura, The Art Player) su nombre va ligado al de España y que encara lo que le resta de ‘carrera’ sabiendo dónde está y quién es: «Mi patria es un lugar redondo que se llama Tierra y el reconocimiento es algo que te debes conceder tú mismo. Nadie como tú. Ése es el gran secreto y estoy tranquilo». 

  • Un film celebra los 100 años del tebeo valenciano

    Publicado originalmente en Culurplaza.com

    En un siglo de tebeos, los héroes de papel valencianos se han comido el protagonismo de sus dibujantes. La principal aportación de la ciudad al mundo del cómic, las historietas y los ‘cuadernos de aventuras’ han sido precisamente sus editores y dibujantes. De la producción y éxito nacional de series como Roberto Alcázar y Pedrín o El Guerrero del Antifaz (Editorial Valenciana) a Pequeño Pantera Negra (Maga)pasando por mantener a un dibujante titular en Marvel (Salvador Larroca) y, finalmente, nombrar hijo predilecto de la ciudad a uno de los autores internacionales de novela gráfica más vendidos del mundo (Paco Roca).

    Aun así, la mayoría de ellos son hombres anónimos. Anónimos, por cierto, casi sin excepción hasta la última década. Pero todo empezó de una forma más prosaica; religiosa, de hecho. Las estampitas de santos lanzadas en las procesiones iniciaron la inquietud por la lectura vinculada a las imágenes. Eran historias de un solo impacto, acompañadas de un texto breve. La explosión del número de imprentas en Valencia y en ciudades próximas como Xàtiva extendió la atención por estos grabados grabados  y Aucas.

    Justo en la acera encontraba se empezaban a generar otras historias que vinculaban el dibujo con el texto, como las de La Traca, la revista satírica de Vicente Carceller que marcó la pauta a finales de siglo XIX y explotó durante los inicios del siglo XX. Tal fue su vigencia que, durante las primeras décadas del pasado siglo fue la revista satírica más vendida «y creó escuela». Quien lo apunta es Quico Díaz, director de arte en cine y teatro, pero sobre todo fan del cómic y ahora director del documental Héroes del Tebeo Valenciano. La película se estrena el miércoles a las 11 horas en la Sala Luis García Berlanga de la Filmoteca de Valencia.

    Las Provincias se inicia con algunas de esas historietas en el suplemento Gente Menuda, pero es El Mercantil Valenciano el que consigue el primer gran éxito de las tiras infantiles como Colilla y su pato banderilla (Juan Pérez del Muro). «Colocaron hasta a una persona disfrazada de ‘Colilla’ en la puerta de la Lonja, vendiendo los tebeos», apunta Díaz. El documental parte desde este punto y cuenta como los editores como Carceller, que también sostuvo otras publicaciones como Clarín, o Méndez Álvarez lideraron la edición de revistas satíricas hasta que la Guerra Civil acabó con ellos. En sus casos, literalmente, ya que fueron fusilados.

    Pero el tebeo valenciano había hundido profundamente sus raíces y la gente, con la explosión de la alfabetización en las ciudades, había encontrado en los ‘cuadernos de aventura’ un refugio de ocio. Pintores como Enrique Pertegás, dinamizaban la industria y , nada más acabar la Guerra Civil, en plena carestía de papel, Editorial Valenciana se las ingenió para conseguir una cantidad lo suficientemente grande como para poner en el mercado nacional las historias de Roberto Alcázar y Pedrín, un hito de los años cuarenta.

    «Los cuarenta y los cincuenta fueron seguramente la etapa de esplendor del tebeo valenciano en el sentido de la edición y la producción. Éramos un referente a nivel nacional, con algunas de las historias más populares en España, como las que llegarían poco más tarde con Pumby Jaimito«, añade Díaz. Estos dos últimos títulos son responsabilidad de Juan Puerto y Soriano Izquierdo (como director artístico de las publicaciones), que contaron con numerosos dibujantes de humor valencianos. Más tarde, Manuel Gago, que trabajó en Editorial Valenciana, encumbraría títulos a partir de su propio sello, Maga, como El Club de los Cinco (Manuel Gago), o Pacho Dinamita (Miguel Quesada), Tony y Anita (Miguel Quesada).

    Le hegemonía de Editorial Valenciana y Maga, compartida con la barcelonesa Bruguera, fue acusando el paso del tiempo: «les costó adaptarse. No vieron el tirón de la ciencia ficción, de otro tipo de público que iba demandando otro tipo de narraciones. La sociedad cambiaba, la televisión se convirtió en un fenómeno de masas, y por si fuera poco las grandes editoriales, las valencianas y Bruguera, se enfrentaron a sus dibujantes por los derechos de sus originales». Lo que apunta Díaz fueron los juicios que solo ganó José Sanchis, el autor de Pumby, o incluso el propio Gago que perdió los derechos del Guerrero del Antifaz, de cuando trabajaba en Editorial Valenciana. «Hoy en día, finalmente, los derechos son de los familiares y autores», añade Díaz.

    Con las principales editoriales valencianas fuera de juego, los dibujantes no hicieron más que seguir apareciendo. «La evolución del tebeo valenciano es similar a la de España. De hecho, reconozco ahora analogías con los autores españoles que se vuelcan en el mercado exterior para poder desarrollar su vocación». Díaz recuerda casos como el de la producción de José Ortiz para revistas como CreepyEerie o Vampirella, en los años 70 y 80, o el fichaje posterior de Salvador Larroca por Marvel, para ser uno de los dibujantes titulares del guionista Chris Claremont.

    «En el documenta, Larroca cuenta como, tras un Salón Internacional del Cómic de Barcelona, ambos se bajaron a Valencia. Claremont le dijo que estaba harto de rascacielos y un número de Xtreme X-Men incluye escenas en la Plaza del Ayuntamiento o del Carmen», apunta Díaz. Así lo cuenta, en primera persona Larroca, reflejo de algo extensible al resto de nombres que actualmente sigue produciendo a nivel nacional e internacional: «son gente anónima, que pasa totalmente desapercibida por la calle, pero sobre todo humilde, accesible, muy humana».

    -Históricamente, ¿crees que los dibujantes de tebeos valencianos se han refugiado en ese anonimato para crear con cierta independencia?
    -«Creo que sí. Les ha gustado siempre ese papel, aunque no dejan de tener su amor propio. Por ejemplo, Rafael Boluda, me contaba que se emocionaba al ver su firma («R. Boluda») en el quiosco. No deja de ser el culmen de su trabajo y del sentido de su vida».

    Sento Llobell, Sergio Bleda o Paco Roca son, junto a Larroca, puntales de una generación que exporta eminentemente su talento: «es increíble, pero las novelas gráficas de Paco Roca se editan antes en Francia que en España, porque allí es un referente dentro de las librerías». El documental llega a la orilla con Tenderete, la feria valenciana de autoedición gráfica y sonora, con las transgresiones al entorno digital y una fotografía del escenario: muchos dibujantes, valorados nacional e internacionalmente, generando en el underground intelectual valenciano un poso memorable a través de fanzines y soportes fuera de mercado.

    Díaz es miembro de la Asociación Valenciana del Cómic, especialmente activa en los últimos años y empeñada en dar a conocer el trabajo de todas estas generaciones de dibujantes, así como de un grupo de trabajo con el teórico y divulgador Ricardo Guillamón. De la misma, Carlos Ciurana ha sido parte importante como ayudante de producción en el documental y ayudante del divulgador en los estudios. El enfoque de este trabajo, abierto al público aficionado al cómico como al público en general, está muy presente en el documental y en las Jornadas de Cómic de Valencia, que se espera vuelvan a celebrarse esta próxima primavera por cuarta ocasión.

  • Max Vento: «El único problema para la industria del cómic es la sobreproducción»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    VALENCIA. Max Vento recopila en un volumen integral su álbum Actor aspirante. Después de tres años de espera tras el tercer y último libro de la serie, el autor valenciano afincado en Bélgica ha decido ampliar la historia original. Suma dos volúmenes, prologa la colección y, en definitiva, asegura haber «cerrado la etapa junto a Pablo Díaz-Strasser», según responde a CulturPlaza.com el propio autor.

    Actor aspirante narra las vivencias de un actor, el citado Díaz-Strasser, que trata de encontrar su lugar como profesional. Una comedia que se ha visto influida por el contexto de crisis económica sobre el que se ha ido desarrollando el trabajo de Vento: «Aunque reconozco que el contexto real se ha dejado ver en la historia, para mí no ha sido tangible esa idea de crisis. Creo que los profesionales como Vento o como yo mismo, los que nos dedicamos a profesiones un tanto difíciles de encajar desde el punto de vista práctico-productivo, no vivíamos en una burbuja económica. En este sentido, veo que la gente que podíamos decir que vivía a otro nivel poco a poco se asemeja al nivel alque vivíamos nosotros».

    El contexto de crisis, por cierto, sólo afecta al cómic «en la sobreproducción. Y es un problema, porque antes las editoriales querían publicar mucho. En países como Francia creció la demanda, pero ya no lo hace. Los lectores son los mismos y ahora las editoriales son mucho más selectivas», asegura Vento que tiene programada una serie de acciones para publicar su cómic en el mercado franco-belga.

    En España es Dolmen quien publica esta comedi que pra vento supone «un punto y final del personaje, aunque algunos de los lectores quizá sientan cierta frustración con la forma en la que acaba todo. Es un final abierto, en el que se intuye hacia donde se dirige la vida y la carrera de Pablo Díaz-Strasser, pero no con todas las certezas». El autor en este caso quiere dejar abierta esa idea dado que quiere transmitir la sensación de continuidad del personaje en los lectores.

    ALGUNAS IDEAS SOBRE LA RECOPILACIÓN INTEGRAL DEL AUTOR

    «Reconozco que Actor aspirante cada vez tiene más cosas de mí. Al principio si que trabajé sobre un personaje y lo desarrolle con todas sus cualidades propias. Era pura invención, pero inconscientemente y a lo largo de los años no he podido evitar reconocer historias que me iban pasando a mí o a los que me rodean».

    «He recopilado una gran cantidad de material para culminar este álbum, aunque gran parte de su proceso productivo lo dedico a destilar mi trabajo. Especialmente trato de estar libre cuando estoy escribiendo el guión. No quiero que se quede fuera ninguna idea. Sin embargo, voy limando el texto, dejándolo en lo esencia».

    «Lo más relevante del volumen integral es la evolución del personaje. El cambio es de actitud, de cómo afronta las cosas en la vida

    «El último capítulo sucede en Los Angeles (Estados Unidos), pero la historia principal se desarrolla en una ciudad europea grande. Sobre todo, hay influencias de Madrid. Aun así, hay guiños a la gente con la que he convivido en los mismos Estados Unidos o Bélgica y por eso también la novela está descolocalizada, porque la historia que queda al final es capaz de ser exportable a muy distintos países y personas».

    «Me gusta el diálogo con el lector, porque mi trabajo es muy solitario. Apenas hablo con nadie durante el día y me gusta esa interacción, aunque reconozco que el lector de cómics te suele transmitir que es de su agrado». 

    «Actualmente trabajo en una nueva historia. Está en pleno momento de ideación, plasmando algunas muestras. Sé que no tendrá mucho que ver con la historia actual, porque lo que verdaderamente es hacer algo de género. Sé que es arriesgado a nivel editorial, algunos dicen que puede ser un suicidio, pero lo necesito porque, sencillamente, paso mucho tiempo de mi vida trabajando en ello».

    LAS PRESENTACIONES DE ACTOR ASPIRANTE EN VALENCIA

    Max Vento presentará el cómic este jueves 12 en Futurama, la tienda de cómics de Guillem de Castro a las 19h. También estará en El Corte Inglés de Colón en la zona de cómics de 18:30 a 21h, firmando ejemplares y volverá a charlar con los lectores y presentar esta recopilación integral en la tienda especializada ‘Generación X‘, el día 21 de diciembre.