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  • Carmen Aguilera y Wyoming: “Que la gente diga que se informa solo a través de El Intermedio evidencia una anomalía”

    Publicada originalmente en Culturplaza.com

    El vigilante cubre con su cuerpo el único acceso del auditorio. Con los brazos extendidos, se balancea para abarcar el paso. Está nervioso y lo demuestra poniéndose de puntillas una y otra vez. Quiere saber hasta dónde llega la cola, pero no lo ve. Baja sobre sus talones y suda. Grita: “está lleno, por favor… Está hasta arriba”. Le intento explicar que hay un asiento reservado para mí, que “soy de prensa”, que sé que “he llegado un poco justo…”. Al final, una mirada desde el interior de la sala me rescata de su labor. 

    Me abro paso entre una maraña de cuerpos jóvenes. Tienen entre 18 y 22 años y no esperan turno en el casting de la próxima edición de Gran Hermano. Tampoco se agitan a la entrada de un macroconcierto de Operación Triunfo. Quieren acceder a la Sala d’Actes Sanchis Guarner de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València. Allí van a impartir una conferencia Carmen Aguilera y El Gran Wyoming, respectivamente directora y cara visible del programa televisivo El Intermedio

    Hay trazas de justicia poética en la escena sucedida el pasado viernes 2 de marzo: Wyoming y Manuel de la Fuente –el profesor de Comunicación Audiovisual que ha propiciado el evento – comparten una profunda y documentada admiración por Frank Zappa. El inabarcable compositor estadounidense es uno de los iconos más controvertidos de la historia del rock, pero también uno de los personajes más influyentes en la crítica y el uso de la televisión al servicio de la contracultura. Su semilla ética y política está detrás de los guiones de Los Simpsons, los documentales de Michael Moore y de este encuentro.

    De la Fuente –responsable de varios libros sobre Zappa en español– y el también docente Santiago Renard completan la mesa redonda que acolchona la ponencia: Televisión en tiempos de crisis: Cómo se realiza ‘El intermedio’. Lo que sigue es la transcripción de algunas de las intervenciones más interesantes de la directora del programa y su presentador. Antes y a modo de prólogo, se añade una breve conversación con los protagonistas tras una ponencia interrumpida de manera constante por los aplausos.

    -En la charla habéis comentado lo mucho que os sorprende que una parte de vuestro público, habitualmente, os diga que se informa a través de El Intermedio. Habéis sugerido que es una evidencia de la paupérrima oferta periodística que ofrecen los telediarios. ¿Creéis que desde la situación de oligopolio entre la televisión pública estatal, Mediaset y Atresmedia es reversible esa situación? ¿Creéis que en España podremos volver a ver informativos de televisión con unos estándares de calidad similares a los británicos, franceses o escandinavos?

    -Carmen Aguilera: “He de reconocer que soy la optimista de esta pareja, así que he de decir que sí. Creo que existe la posibilidad de que la situación actual se revierta. Los telediarios que conocemos, que vemos actualmente, se reducen en esencia a titulares y a una gran cantidad de sucesos. Lo que podemos decir desde la experiencia propia en El Intermedio es que cuando le das a la audiencia buena información, la absorbe. ¡Y no solo la absorbe, la va reclamando! Para que la situación se pudiera revertir habría que empezar por recuperar unos informativos de calidad en el ente público. No cabe olvidar que no hace tantos años fueron especialmente buenos». 

    -Wyoming: “Yo también he de decir que sí, pero, como todas, esta cuestión está en manos de los ciudadanos. Si de algo me he dado cuenta con el tiempo, con los años más y más, es del convencimiento de que todo pasa por los ciudadanos. Ahora, más que nunca, son los ciudadanos los que han de provocar cambios totalmente al margen de partidos y de sindicatos. Si ha de revertirse, será porque los ciudadanos se movilizan. Esto ha de suceder porque estamos viviendo una situación como la del Consejo de Informativos de Televisión Española que, en un acto de enorme valentía, está denunciando sistemáticamente la manipulación que sufre la televisión pública”.

    -Los estudiantes han dejado claro durante el turno de preguntas que El Intermedio y Salvados se sitúan como sus únicos dos referentes de información en la televisión. Pensando en cualquiera de los canales de concesión estatal, ¿hay margen para un programa que hibride estos dos formatos en prime time? Es decir, que se dedique a la información diaria, pero con la vocación documental del proyecto de Jordi Évole y Ramón Lara.

    -Aguilera: “Nosotros somos ese programa. Somos más híbrido de lo que parece. Un formato como el de El Intermedio nos permite hacer una revista de información muy periodística. La actualidad y la audiencia que tenemos nos permiten parar en seco y aproximarnos mucho al formato de Salvados. Muchas veces, con algunas de los reportajes denuncia que hacemos, pensamos que si durasen 20 minutos más estaríamos en una línea muy parecida. Por eso creo que nosotros ya somos ese formato. La ventaja del nuestro frente a Salvados creo que es precisamente esa, que la ambivalencia de información y humor lo soporta todo». 

    -Sin embargo, es la actualidad la que marca esos dos registros. Nunca podéis prever con días de antelación si un programa se balanceará más hacia el humor o hacia el reportaje puramente informativo.

    -«Exacto. Es la agenda la que marca ese porcentaje, por describirlo así».

    -La sociedad valenciana está asistiendo al alumbramiento de un nuevo servicio de radio y tele públicas, después del cese en el derecho a la información de noviembre de 2013. Si estuviera en vuestras manos, si hubiera una cuestión irrenunciable por encima del resto, ¿qué haríais vosotros con una radiotelevisión pública que nace?

    -Wyoming: “Lo más importante, sobre todas las cosas, aprovechad que se parte de cero. Eso es lo más importante. Entender que es el momento para aprovechar y crear de cero una televisión real y al servicio de los ciudadanos. Ese es el sentido que puede tener una televisión o una radio pública y en la actualidad está totalmente desvirtuado. Como hemos hablado en la charla, la información nunca es un servicio; es un derecho. Alguien lo tiene que ofrecer a la sociedad y ha de ser primordialmente el ente público”.

    -Aguilera: “Creo que me sumo en gran medida… En todos los casos, las autonómicas empezaron a virar poco a poco a lo largo de sus diferentes historias hacia el entretenimiento. Empezaron a dedicarse al entretenimiento por una evolución natural de audiencias, supongo. No digo que no tengan la oportunidad de entretener, pero ante una posibilidad como ésta, lo más importante por encima de todo es mirar a los ciudadanos. Entender la información como un derecho y fijar por encima de cualquier otra tensión que es una tele pública. El valor de la tele pública por encima de lo demás. Por supuesto, habrá que hacerla entretenida y amena, pero desde la identidad de un acceso a la información como derecho”.

    Extractos de la conferencia Televisión en tiempos de crisis: Cómo se realiza ‘El intermedio’.

    Un origen irrepetible

    -Aguilera: “Arrancamos en marzo de 2006, así que estamos a punto de cumplir 12 años. Llevamos 1824 programas en directo en este momento. 1824 programas en directo y en España es una cosa rarísima… Pero para entenderla hay que recordar que El Intermedio nació con laSexta, cuando la cadena se ponía en marcha, y por eso la presión que teníamos con la audiencia era muy baja. Empezamos con un 0,1% de share. Lo veía nuestra familia, prácticamente (‘la mía no, desde luego’, apostilla Wyoming)”.

    -Aguilera: “Este tipo de inicio nos permitió hacer mucha prueba y error. El programa de 2006 y el de ahora son muy diferentes. Nació como una extensión de una sección de Noche H, con Eva Hache en Cuatro. Era más frívolo y tenía el enfoque de aquella sección, La guerra de los medios. Era un momento en el que Tersch y Losantos mantenían una guerra y el mundo parecía totalmente distinto según a quien escucharas. Entrevistábamos a periodistas, analizábamos a los medios. La inflexión llegó con la crisis. En torno a 2008 empezó a cambiar todo y tuvimos agilidad. El Intermedio es como un transatlántico y no puede cambiar de un día para otro, pero se aclimató bien a la crisis. Fue girando hacia la información. Llegó la crisis y con ella la denuncia de los desahucios, de las desigualdades, del paro… Fuimos traduciendo esa realidad y nos permeabilizamos muy bien. Ese fue el éxito”. 

    -Wyoming: “Con ese prueba y error, nosotros tenemos una ventaja. Hay un punto interactivo que nosotros tenemos mientras que el informativo tiene una escaleta determinada. Mientras veníamos hacia València comentábamos que hay días en los que el informativo puede durar 10 minutos y otro dos horas. Pero dura siempre lo mismo. Nosotros no teníamos límites de escaleta. Nosotros nos permitíamos contar cosas a distintos ritmo. Dedicarle más tiempo, hacerlo más despacio… ese límite no lo teníamos”. 

    -Wyoming: “La teoría del prime time dice que la gente llega a casa cansada de trabajar. Que no quiere líos. Que no quiere saber nada. Vamos, que el público es gilipollas en sí. Lo que no tienen en cuenta es que esa persona que, efectivamente, tiene una jornada muy larga, durante el tiempo que está empleado, muy a menudo, no está en un proyecto que le cultiva. Y quiere saber”. 

    -Wyoming: “Nacimos en una cadena que no nos pedía nada. El Intermedio no existiría en circunstancias normales porque el fundamento del prime time es que hay que dar no-contenido. Luego el programa fue creciendo y sigue creciendo. El prime time deja a un público fuera. Se hace televisión para un 50%. Porque la gente, efectivamente, quiere saber. Y sabe. Ya se busca el medio que haga falta. Nosotros con este programa lo hemos conseguido”.

    La fotografía actual de los medios

    -Aguilera: “Es una anomalía que haya gente que diga que solo se informa a través de El Intermedio. Eso evidencia que algo se está haciendo mal en este país. Es cierto que, actualmente, nosotros tenemos una redacción muy reforzada. Medimos mucho periodísticamente lo que contamos porque hacemos críticas demoledoras. Por eso, tenemos que estar muy seguros de lo que sacamos. Contrastamos incluso por encima de lo publicado, porque si vamos a por un tema no solo vamos a tirar un titular: vamos a ir a hemeroteca, vamos a salir a la calle y hacer encuestas… Si nos equivocamos, tenemos que rectificar y es muy doloroso. Ya nos ha pasado”. 

    -Wyoming: “Sí ha cambiado la situación de los medios de comunicación en España. Ahora están en manos de grandes corporaciones. Antes había diarios independientes que tenían una línea editorial. El Alcázar, ABC o El País eran independientes. Desde Torcuato Luca de Tena (ABC) a Juan Tomás de Salas (Grupo 16, Diario16). Que fueran independientes no quería decir en ningún caso que fueran asépticos, que es una estupidez, porque son personas, tienen su punto de vista. Pero recibían presiones que se toleraban o no. Ahora, si por ejemplo ves el árbol de empresas al que pertenece el Grupo PRISA, dentro de sus propietarios, está en un rinconcito. Si desaparece de ese árbol de empresas, el árbol ni se tambalea. No pasaría nada. Aquí las empresas periodísticas ya no deciden absolutamente nada y esto sí es una novedad. Esto, de alguna manera, hace que se resienta la calidad de la información. Es algo que estamos pudiendo ver también en el caso del independentismo catalán”.

    -Wyoming: “Vivimos en un sistema menos plural de lo que pensamos. Es cierto que ahora hay buenos medios online y buenas redes [también online, se sobreentiende], pero a día de hoy hemos de aceptar que tienen poca incidencia en la sociedad. La gente sigue confiando en los grandes diarios”. 

    Cómo se hace El Intermedio

    -Aguilera: “Nuestro equipo es atípico: tenemos a 15 guionistas que trabajan por parejas. Según el tema, tienen adosado a uno o dos periodistas. Hay una primera reunión con los temas del día y se asignan a según qué equipos. Van trabajando sobre ello y a partir de las cinco de la tarde se corrige el guión. Hay mucho, mucho trabajo que se tira. Las razones principales son: no tratar siempre los mismos temas, no repetirse, ser originales, arriesgar en según qué casos, editorializar en algunos temas… Los guionistas de El Intermedio son muy humildes”

    -Aguilera: “El guión ha de salir en torno a las ocho y media. Nunca es demasiado pronto para Wyoming, pero la premisa es mejorarlo y tener algo de tiempo para ensayar, entre las ocho y media y las nueve y media. En esa pelea es en la que nos encontramos cada tarde él y yo. Hasta el momento en el que dice ‘Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad’, hasta ese momento, puede haber algún cambio, en el ensayo, pero cuando él lo dice, el guión es de hierro. Lo es porque, además, en el humor solo puedes trabajar desde la precisión matemática. Esto es sujeto, verbo y predicado. Si eso se duda, se acabó el efecto con el que habíamos estado trabajando todo el día”. 

    -Aguilera: “Las líneas rojas son: no hacemos sucesos y no atacamos a los débiles. El humor es un arma contra los poderosos. Cuando el tema es más grave, se dramatiza a través del género o la forma de actuar. No incluímos a gente extraña, friqui. Somos muy respetuosos con eso…”.

    -Aguilera: “La incorporación de Sandra Sabatés fue muy importante cuando giramos a un formato más informativo. Sandra es una profesional absolutamente fiable y tiene esa capacidad de, cuando te da una noticia, te la crees. Es una prescriptora de información estupenda. Además, nos ayuda a aportar nuevas secciones como entrevistas. Es una suerte trabajar con una mujer tan seria y profesional”.

    -Aguilera: “Puedo decir que nadie nos mira la escaleta. Nadie nos dice qué temas podemos tratar. Y si suenan teléfonos, como directora no me entero. Los productores ejecutivos hacen de intermediarios. Trabajo con total libertad. Otra cosa es la presión que nos metamos nosotros mismos. La presión que nos metamos por la audiencia, porque cada día te desayunas con el dato. Cada día. Es una presión tremenda porque ves minuto a minuto y analizas qué ha sucedido, mientras que no debes dejar que esa presión cambie el programa”.

    -Wyoming: “Ahí estamos y ninguna otra cadena nos imita. Eso me lleva a pensar que cuando desaparezca El Intermedio desaparecerá el formato. Ahora vivimos en una isla, afortunadamente, de la cual nos nutrimos”.

    -Wyoming: “Quiero decir una cosa. Ella es la responsable. Es la autoridad principal y la veis aquí con esta pinta de buena persona, tranquila. Bueno, pues es real. Es tan así de tranquila. No hay histerias”.

    La televisión actual

    -Wyoming: “En la televisión actual no sale gente normal, pero esto se dice poco. Sale solo gente diciendo sandeces, personajes extrañísimos. Se representa a una juventud que no me interesa nada. Cogen el reality y del reality un debate que da una supuesta visión de la realidad. Esa realidad es puramente televisiva. La gente normal no sale en televisión y se ha creado una legión de personas, los tertulianos, que opinan por la gente. Por eso creo que la televisión se ha vuelto completamente ajena a los ciudadanos”.

    -Wyoming: “Lo dramático es que llevar a escritores, teólogos o ensayistas a hablar en televisión. ¿Cómo puede ser insólito? Gente que ha dedicado una vida a la docencia, a saber de una cosa, que tienen una verdad… ¡pues que la expongan! Lo insólito es que esto sea insólito. Eso es lo dramático. La televisión no refleja en absoluto el mundo en el que vivo. La televisión se dedica a ‘cómo rellenar esta hora para que otro no lo cuente’. La pantalla nunca había tenido tanto sentido con su significante: apantallar la realidad. A eso se dedica la televisión. La gente que sale es anormal y esto es lo que no debe ser”.

    -Wyoming: “No sé cómo se puede seguir pensando que las televisiones son privadas. Todas son públicas. Existen por concesión pública. Otra cosa es que incumplan sistemáticamente los pliegos. Pero todas son concesiones del Estado. Por eso el ministro de turno puede descolgar el teléfono y recordarle a quien toque que dentro de dos años tiene que renovar la concesión”.

    El compromiso 

    -Aguilera: “La gente detecta enseguida que programas como Salvados o El Intermedio tienen un compromiso social. Que son sensibles a los derechos sociales. No somos equidistantes. Cuando nos metemos en algunos charcos lo hacemos hasta el fondo. Nos comprometemos con muchas historias, pero, por otro lado, es un trabajo descorazonador. La gente se acerca a nosotros en busca de ayuda y en España es infinita la cantidad de casos con gente que lo pasa mal. A nosotros nos escriben permanentemente. Pequeños dramas que son tremendos. Como programa nacional nosotros no abarcamos, no llegamos a hacerle caso a todo. Percibimos claramente que hay mucha gente que está muy huérfana, pero creemos que es la Administración quien debe atenderla”.

    -Wyoming: “Para mí la vida ya es un coñazo. Estoy todo el día haciéndome fotos y, de verdad que es insoportable. La gente se cree que yo tengo poder. Me cuentan todo tipo de cosas. Me vienen padres con el curriculum, que te ruegan que les contrates… ¡como si estuviera en tu mano! Es muy frustrante. La gente se confunde mucho. A veces, a través de redes, me llegan comunicados de que el Gobierno va a acabar con El Intermedio y es reflejo de que muchos piensan que es insólito que haya durado tanto. Eso es positivo porque demuestra que tenemos una barrera delante. Va a ser difícil que se lo carguen como hicieron con Caiga Quien Caiga. Aquella vez me dijeron que el formato estaba agotado y luego lo intentaron replicar dos o tres veces más. En aquel caso hubo una razón que nunca me han contado, pese a que me reunieron para ello, pero nunca me supieron decir. Se metieron en un jardín que generó mucha protesta”. 

    La capacidad de penetración del humor

    -Wyoming: “El otro día un señor en una gasolinera me dio las gracias por el programa. Le dije que muy bien, pero que llevamos 11 años criticando a los mismos, que por lo menos los del principio ya podían estar en el trullo. Que seguimos con los mismos protagonistas, pero con fechorías nuevas. Y me dijo una cosa, me dijo: ‘no te equivoques, lo importante es el consuelo que dáis’. Yo pensé, ¿cómo? ¿Un consolador? Yo… que siempre había tenido muy mala fama en este aspecto… Pensé que hay gente que realmente se encuentra en una situación complicada, que vive una realidad y que ve que a su alrededor todo lo que sucede es para joderle”.

    -Aguilera: “En esto tiene mucho que ver el humor. Que le cuenten todas las historias terribles del día con humor, es una herramienta de crítica potente. El humor se dice que tiene esa capacidad de ser la venganza contra el poderoso. Con la que decimos, ‘qué horror’, pero aún así nos podemos echar unas risas”.

    -Wyoming: “Si yo soy el consolador, ¿podemos decir que el humor es el lubricante?”.

    -Aguilera: “El mérito de nuestros guionistas es increíble. A Wyoming es cierto que no le puedes dar un mal chiste, pero si le das un chiste de 6 o 7 de nota, él lo eleva a nueve. Buena parte del éxito tiene que ver con que hayamos configurado un equipo estupendo. Personas estupendas, talentosas y buenos compañeros. Se hace muy llevadero todo el proceso porque nos hacemos muy amigos”. 

    El estado de la libertad de expresión

    -Aguilera: “No creo que la libertad de expresión esté dramáticamente amenazada, pero hay un claro retroceso. Una involución que podemos ver con la inflamación del Código Penal a través de la Ley Mordaza, el tema de los delitos de odio, etcétera. Los jueces están muy sensibles y eres consciente de que hay búsquedas expresas de delitos a través de las redes. Por eso hemos de estar realmente vigilantes. Los derechos como la libertad de expresión son conquistas tremendas en la historia que no podemos perder. En cualquier caso, no todos los casos que conocemos son iguales, son distintos, pero todos apuntan a una desproporcionalidad. Las canciones de Valtonyc pueden ser desagradables, pero no puede pasar años en la cárcel por ellas. Debe haber otras soluciones”. 

    -Wyoming: “Hubo un caso anterior al que no se le dio la suficiente importancia: el caso de los titiriteros. Nadie conocía que había pasado exactamente. El tamaño de la pancarta por la que fueron públicamente juzgados era del tamaño de una tarjeta de visita. Esos profesionales estuvieron detenidos bastante tiempo, la Audiencia Nacional montó un pifostio y sabían que todo era falso. Dio igual que estuviera clarísimo. Dio igual. En Madrid sufrimos el mayor atentado de la historia de este país, el 11-M, y a la presidenta de su asociación de víctimas, Pilar Manjón, se le llama sistemáticamente puta, hija de puta, se le dice que su hijo no iba en el tren y se le amenaza de muerte o de violación. Jamás a ningún miembro de las fuerzas del orden se le ha oído decir siquiera que investiguen estos mensajes. No seamos ingenuos a la hora de hablar de la libertad de expresión. Hay unos señores que gobiernan y que toman una deriva política en contra de la Constitución”. 

  • Alberto González (Querido Antonio): «Vivimos en una censura democratizada»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    A falta de una mejor memoria colectiva, la Historia del Arte en general y la hemeroteca en particular nos sirven para recordar que los movimientos culturales que transgreden a su tiempo surgen en el undeground. Sin embargo, las vanguardias encargadas de violar el contexto social se han topado este siglo con una realidad comunicacional inédita en la Historia: internet. Allí opera una generación de artistas y pensadores que durante los últimos años ha empezado a definirse en torno a los buenos propósitos de ese legado en construcción: hacer uso y apología de sus libertades, deformar y detonar la corrección política, y sacudir a la obesa y precaria sociedad del bienestar.

    Este viernes, uno de esos agentes dobles, de los que operan desde una creación subversiva y cuyo mensaje se convierte en masivo a base retuits y grupos de WhatsApp, visitaba València. Lo hacía junto a su compañero en El Intermedio Fernando González (Gonzo) y en el contexto de Factoría Rambleta. Lo hacía con su nombre, Alberto González Vázquez, con el que ha publicado un par de libros (Humor cristiano y Todos los hijos de puta del mundo) y, entre otras tantas cosas, acaba de firmar el primer videoclip del nuevo álbum (Disco duro) de Joe Crepúsculo:

    Por él, titulares como «A Rajoy le explota la cabeza en el último videoclip de Joe Crepúsculo» cargaban este mismo viernes las filias y fobias en torno a Querido Antonio, el nombre con el que González Vázquez se ha hecho popular en el entorno online. Popular a partir de su trabajo como guionista y autor de satíricas cortinillas para el programa que presenta El Gran Wyoming, conocido también por sus viñetas para El Mundo Today e ideas para Orgullo y Satisfacción, autor de animaciones para textos de Juan José Millás o vídeos musicales de Miguel Bosé, aprovechamos su paso fortuito por la ciudad para conversar con él.

    -En televisión has trabajado con distintos equipos de guionistas. Desde el programa de sketches junto a Borja Cobeaga pasando por Muchachada Nui y ahora El Intemedio. ¿Qué rol has ocupado en esos equipos creativos?
    -Distinto rol, la verdad. Han sido programas muy diferentes. En un programa de sketches, por ejemplo, tu papel queda bastante difuminado. Y así fue el caso. En El Intermedio tengo un papel mucho más independiente, con una voz mucho más propia. Trabajo solo, en silencio, de hecho. Veo los brutos, los ejecuto a la vez. Con esos vídeos todo empieza y acaba en mí, así que todo esto funciona de puta madre si eres un poco autista. Resulta bastante interesante así.

    -Descrito así y teniendo en cuenta qué supone El Intermedio en el contexto televisivo, ¿eres consciente de estar en una especie de isla de libertad en pleno prime time?
    -Pues… no soy muy consciente de estas cosas, pero sí hago ese ejercicio de plantearme la suerte que tengo en este espacio de televisión. Si lo piensas objetivamente, se acerca bastante a lo que podría llamarse un trabajo ideal. Tengo una independencia absoluta más allá de las limitaciones obvias del trabajo en televisión. Me refiero a lo que tiene que ver con los horarios, los tiempos, las entregas… para todo el mundo. Así que sí, valoro bastante la libertad y difusión que me concede trabajar en un sitio así, haciendo lo que hago. Llevo 11 años haciéndolo y sigo disfrutando de ello.

    -¿Con el equipo, has comentado alguna vez que los buenos datos de audiencia quizá no duren para siempre?
    -Entre los compañeros, sí, claro. El programa lleva 11 años y desde hace 10 llevamos vaticinando la defunción de El Intermedio a un par de años vista. Siempre decimos, ‘bueno, en un par de años…’, y cada uno fantasea con lo que hará después. Pero no tiene fin. La coyuntura política ha facilitado el crecimiento de audiencia. Me refiero al hartazgo político. Y el programa es lo suficientemente flexible como para reconvertirse. Ha habido muchas novedades y eso es bueno. A la audiencia todo le cansa rápido, pero no para de haber novedades. Ahora tenemos un nuevo actor en escena, Trump, que es una constante de posibilidades.

    Foto: ESTRELLA JOVER

    -Tu trabajo ha provocado reacciones muy críticas, sobre todo a través de las redes sociales. ¿Alguna vez has llegado a ir a juicio por ello?
    -Al programa ha llegado alguna denuncia, pero era tan absurda… Si alguna vez ha llegado algo ha sido tan nimio que mi sensación es que solo ha servido para hacerle perder el tiempo a la justicia y sobre todo al tío que denuncia. Pero bueno, esas reacciones o esas denuncias tienen que ver con el absurdo en el que estamos viviendo en general. La persecución que tiene todo que ver con la Ley Mordaza. La persecución pública de la libertad de expresión. Y es algo que aterra bastante, que me atañe bastante. No en mi trabajo para El Intermedio, porque ahí tengo el parapeto del programa, pero sí como persona, cuando me expreso por mi cuenta. Por ejemplo, en Twitter. Pasas a tener todo el tiempo cierta cautela. Vivimos en una censura democratizada.

    -¿Es posible que la corrección política sea la consecuencia de esa Ley Moradaza? Es decir, que la democracia en su estado de maduración y corrección, haya propiciado que los censores se envalentonen.
    -Me resisto a creer que es así, porque me parecería una traición tan grave… Lo que asumo es que si digo tal o cual cosa hay 15 gilipollas que van a pedir mi cabeza en Twitter. Esas tormentas creo que están sobredimensionadas. Es cierto que vivimos en una época complicada. La censura democratizada que se ejerce sobre los autores, los linchamientos masivos en redes sociales, se ha convertido a veces en algo pero que una censura. Es una censura más abitraria que la de cualquier estado fascista. Ahora es muy fácil escandalizar a la gente y no sé nunca si es porque hay muchos tontos o porque con las redes sociales hay mucho ruido. Es bastante preocupante. 

    -¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
    -La libertad de expresión no ha sido un problema cuando ha sido ejercida por los medios de comunicación sobre los que se ejercía un control. Ahora, cualquiera tiene ‘su canal’, su ‘medio de comunicación’ y hace uso de la libertad de expresión. Resulta que eso se ha vuelto peligroso. Por eso tengo la sensación de estar viviendo una especie de germen o de semilla de lo que puede pasar en el futuro. Me refiero a controlar voces disidentes, a localizar a voces molestas. Y, de paso, todo esto, sin que nos paremos a pensar un rato en cómo funcionan o qué son las redes sociales.

    -¿Tienes la sensación de que la sociedad o tu entorno de creadores va entrando en una etapa de autocensura en las redes sociales?
    -Me resisto a creerlo, pero creo que, inevitablemente, sí. Es una pena porque es obvio que no puedo hacer los mismos chistes en Twitter que hago en privado. Antes del nacimiento de las redes sociales ya existían esos chistes en privado y creo que es algo de lo que se ha hecho un aprovechamiento muy ilícito. Me refiero a que, en aquel entonces, esa barrera, no estaba tan clara y, bueno, tampoco me parecería mal que no estuviera clara si la gente fuera capaz de asumir ese humor, esa idea más extrema. Pero no es el caso. Entonces, ven una idea tuya de 2009, de cuando Zapata tenía 120 seguidores en Twitter, y la usan hoy. A mí me parece una violación de la privacidad y del sentido de aquel mensaje en aquel momento. 

    -No suele haber  espacio para hacer entender que la gente cambia de opinión. Sobre todo, gente que durante el nacimiento y crecimiento de esas redes sociales ha tenido edades todavía no tan adultas.
    -Sí, claro. Generaciones que han crecido justo mientras todo esto sucedía. Que se abrieron el Facebook con 17 años y hoy tienen casi 30. O que tienen 17 ahora. ¿Cómo vas a juzgar igual a esa persona? Una persona que en esos años ha evolucionado muchísimo hasta ahora. Es algo que no hay tiempo para tener en cuenta. Pero claro, esto no lo podemos ver en el Twitter de José María Aznar cuando tenía 17 años. Para mí tendría un gran valor eso. Asomarnos a eso. Es una curiosidad.

    • APUNTES DE LA ENTREVISTA
    • La entrevista es telefónica. Mientras desayuna, a las 9am.
    • Alberto prefiere hacerla a esa hora porque luego su biorritmo se alinea con la frenética escritura de El Intermedio.
    • (Casi) Nunca ve el programa en casa.
    • Su trabajo es solitario y parte del visionando imágenes de agencia. -Su ‘musa’ es la Agencia EFE.
    • Además de guionista y viñetista, es el autor de un gran número de cortometrajes y videos en los que la claridad del mensaje se sobrepone a las precisiones técnicas audiovisuales.
    • A sus pensamientos y obras le rodean amigos en Madrid entre los que se encuentran artistas como Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga o el mismo Joe Crepúsculo.

    -La opinión pública tampoco tiene muy claro qué valor añadido aportan expresiones de libertad como Orgullo y Satisfacción [cerrará a final de año]. Quizá no está dispuesto a pagar por ello porque tampoco tiene muy claro qué le va a reportar hoy y en el futuro.
    -Es un caso que, sí, tristemente… es la libertad de expresión en su máxima expresión, valga la redundancia. Y de la que se benefician muy pocos, aparentemente. No es algo que la opinión pública perciba que va a influir en su vida diaria. Nuestro problema es esa percepción marginal. El problema de que nadie va a pelear por defender la libertad de expresión por ti. Nadie se pone a defender nada que no perciba que le afecta en particular. Así que esto se convierte en una batalla de muy pocos individuos dentro de una masa infinitamente mayor.

    -¿Y cómo se combate en esa batalla?
    -Negándose a claudicar. Hace nada tuve un amigo que tuvo un buen jaleo por Twitter, pensando en si borrar el tuit, disculparse y su puta madre. A mí son cosas que me parecen muy truculentas de esta sociedad, pero yo en estos casos, siempre digo lo mismo: el error es disculparse. Eso es dar la razón. Eso es ponerse ‘la mordaza’. Así que hay que aguantar y hacer una labor divulgativa de lo que ahí sucede porque siempre hay alguien que está dispuesto a escucharla y comprender [hay reflejos al grueso de esta conversación en el videoclip arriba enlazado].

    -¿Cuál sería el genotipo del violento en las redes?
    -La gente más agresiva, en un porcentaje altísimo, tiene una bandera en su avatar. La bandera de su región, la de España, el escudo de un equipo, el logo de un partido político… nadie se imagina hasta qué punto eso es una constante. Yo creo que merecería la pena estudiarlo. 

    -Volvamos a hablar de tu actividad. ¿Ves el programa?
    -No. Casi nunca. Es una cuestión de biorritmo. Después de pasar todo el día allí y de estar al tanto por imperativo de todo lo que va a suceder, cuando llego a casa o cuando salgo del trabajo, lo último que quiero hacer es ‘seguir en el trabajo’. 

    -¿Cuál es tu fuente primordial de ideas para esas cortinillas?
    -Mi mayor fuente de inspiración es la Agencia EFE. Lo que hago, básicamente, es ver las imágenes de las agencias y pensar en ello. Solo. Mi sensación es que meto ideas en esos huecos de las imágenes. A menudo en los espacios donde nadie ve nada de esas ruedas de prensa que acaban en los telediarios. A mí me gusta así el trabajo, mirando esas imágenes en solitario. Espero que siga así.

    -¿Cómo surge ese ‘puesto de trabajo’?
    -La idea ha ido evolucionando, pero cuando empezamos no sabía muy bien qué iba a ser, qué iba a hacer. Las primeras propuestas eran algo así como mezclar cosas, cuanto más dispares mejor. La televisión no es algo inabarcable, es algo finito, y los contenidos son muy parecidos, así que mezclar a un político o a Ortega Cano con según qué otros brutos le da un dramatismo poderoso a la pieza. Es fácil, visto así. Y vas probando cosas todo el tiempo. Muchas no encajas, pero sigues. 

    -No ves El Intermedio, ¿pero ves televisión?
    -No mucho. Lo que me toca por imperativo laboral. La televisión que veo es HBO y Netflix.

    -En la extinta Canal Plus, dentro de su programa Lab, llegaste a tener un proyecto de serie con ciertas conexiones a tus vídeos para El IntermedioCien enfermedades incurables. ¿Qué fue de ella?
    -Ni siquiera llegó a suceder. Iba a ser una especie de… no sé. No llegó a definirse. Recuerdo que era una idea muy experimental y que nació justo antes de que empezara a haber recortes por todas partes. El proyecto Lab no salí a flote y se quedó un poco varado, aunque yo lo rescaté por mi cuenta. Saqué varios vídeos. Uno de ellos es el que nutre a Los reyes magos, que es de los más populares que he tenido. Todas esas ideas están por ahí colgadas.

    -Te lo pregunto porque dada la cantidad de material audiovisual que has creado durante estos años, tu conocimiento del medio y tus relaciones, ¿nadie te ha propuesto hacer una serie? ¿Tienes en mente esa posibilidad?
    -Bueno, es algo que está ahí. Es muy complicado, claro. Me parece un trabajo gigantesco… inabarcable. Me aterra. Acostumbrado a trabajar rápidamente para obtener resultados. En plan, ¿qué haré hoy? Haré siete vídeos que empiezan y que acaban. Y el retorno en unas horas me satisface mucho. Hacer el trabajo y obtener un feedback en cuestión de horas… creo que me he malacostumbrado a eso. Es mi terreno, mi zona de conforto. Lo que no sé es si lo ha sido siempre, pero como lo he trabajado y es algo que está en mi carácter, pensar en una serie… es un mundo.

    -En toda tu obra hay un rasgo distintivo, casi obvio: el mensaje por encima de todo. ¿Qué piensas de aquellos que te rodean en el audiovisual o en la ilustración y que supeditan la publicación de su trabajo a conseguir los recursos técnicos más altos?
    -Me he encontrado bastante con esto y me parece absurdo. Lo único que importa, desde mi punto de vista, es tener algo que contar. Soy muy desprejuiciado con eso. Me lo paso por el arco del triunfo. No me interesa. Lo fundamental es que lo que cuentas se entienda. Para conseguir eso, tienes que alcanzar un mínimo común denominador. Si me hubiera tenido que esperar a tener una Red One [una cámara profesional] para hacer cortos… estaría esperando todavía. No habría contado anda en mi vida. Y si no puedo contar con un ilustrador acojonante para contar cosas, pues le doy salida. El tema técnico lo he percibido mucho más en el cine. Los cortometrajistas tienen estas cosas. Pero bueno, ahora creo que se puede hacer una pieza con bastante calidad técnica, más que aceptable, hasta con tu móvil.

  • El Gran Wyoming: «La era digital ha matado al famoso»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Casi nadie conoce a José Miguel Monzón Navarro, pero casi toda España reconocería a El Gran Wyoming. A sus 58 años lleva treinta en la cara pública de la vida, especialmente en televisión aunque también ha sido actor de cine, escritor y columnista. Bueno, y médico licenciado, aunque solo ejerció durante el servicio militar.

    Sin embargo, su mundo de cara a la galería tuvo como punto de partida el grupo de música Paracelso. Junto al ya fallecido Maestro Reverendo (Ángel Muñoz Alonso) y otros amigos, se inició en una inquietud que todavía mantiene viva y le ha acompañado -a diferencia de otras- a lo largo de toda su vida.

    Actualmente vive una nueva juventud televisiva, en la que ha sido líder de audiencia y ‘producto fracaso’ a lo largo de las últimas décadas. Con uno de los mejores equipos de guionistas de la TDT, el de ‘El Intermedio’, Wyoming ha alcanzado un auténtico récord para laSexta sin tener en cuenta los acontecimientos deportivos: 13,7%, con un pico de 3.756.000 espectadores. El programa satírico y combativo ya ha conseguido superar unas cuantas ocasiones a ‘El Hormiguero‘, líder durante los últimos años del Access-time (los programas que se emiten entre las 21:30 y las 22:30h).

    El próximo sábado 22 de febrero actuará de nuevo en Valencia. Será en el Loco Club junto a sus  fieles Insolventes, en un concierto repleto de versiones de rock and roll, desde Chuck Berry a Siniestro Total, desde The Who hasta los Ramones, desde Leño hasta Jet. El concierto sirve de percha para acercarnos a sus visión del actual escenario, más allá del musical, en el que reparte opiniones sobre televisión, cine, música y, cómo no, política.

    EL ESCENARIO, EN RUINAS

    «Vivimos bajo un régimen enemigo de la cultura. No aceptan que sea un derecho; ahora es un artículo de lujo. Y no es solo por la política cultural. Los libros de texto de los escolares han pasado de tener un 4 a un 21 por ciento de IVA y esa también es una forma de azotar la cultura. En concreto, es de una crueldad infinita. Pero aquí no pasa nada porque los señores que toman esas decisiones, a los que votan los que ‘no olvidan de dónde venimos’, llevan a sus hijos a un colegio en Suiza, con clases de equitación y esquí por la tarde. Y mientras las partidas a la educación privada están intactas».  

    «Hace unos pocos años no podía imaginar que salieran despedidos como si nada los directores de La Vanguardia, El Mundo y El País en menos de dos meses. Esto tiene mucho que ver con que los diarios pasaran a formar parte de grandes corporaciones, hace años. El tiempo del periodismo ligado a una ideología ha pasado. Antes se compraba el ABC porque uno sabía que era el periódico del señor Luca de Tena, y sabía lo que eso conllevaba. El último que tuvo un concepto editorial e ideológico ligado a una cabecera fue Diario 16, creo, con Tomás de Sala: reunir a unos pocos pero potentes accionistas y funcionar con independencia. La independencia en el periodismo ya no es posible. La prensa pertenece a esas grandes corporaciones en las que el periódico en sí supone una cifra insignificante del negocio total. Y el entramado más grande que existe es el del grupo Prisa, donde El País ocupa un rinconcito».

    «El partido que gana unas elecciones no tiene mucho que ver con el sentimiento de la mayoría de los ciudadanos. Si descuentas la abstención [28,54% en la Comunitat en 2011] y lo que suma el sistema electoral ventajista para los grandes partidos, al final resulta que los que gobiernan y con mayoría son votados por una minoría. Aun así, lo más importante es entender por qué la gente vota. Manuel Fraga ya lo dijo: «nunca tenemos que olvidar de dónde venimos» y estos señores van a votarse pase lo que pase, hagan lo que hagan. Y hay una parte del pueblo que recuerda de dónde viene y prefiere votar a su ladrón, porque, al menos, es suyo».

    LA ESTIGMATIZACIÓN DEL CINE ESPAÑOL

    «Si me han alegrado los Goya que ha recibido David Trueba [amigo de Wyoming y compañero de aventuras en televisión con El peor programa de la semana] es porque soy partidario de que los buenos al final estén representados. Me gusta cuando veo el palmarés y veo a todos: Almodóvar, Uribe, Amenábar, Fernando Trueba… y que ahora ya está David. Además me gusta mucho que hayan premiado a David porque es una película pequeña, luminosa y optimista. Es un cine que me gusta mucho y que creo que no suele salir bien parado en este tipo de reconocimientos. Lo único que no me gusta y que me parece que es inevitable es lo de que una película se lleve muchos premios. Pero esto funciona así, si a una académico le gusta la película, pues le gusta en su conjunto y la premia a ‘Mejor dirección de la producción’. ‘Oiga, ¿estuvo usted allí para ver cómo se organizaban?’».

    «El cine todavía está pagando el ‘No a la guerra’ porque quien manda a la hora de cambiar ese concepto son los medios de comunicación. Creo que debemos ser el único país en el mundo que ha orquestado una campaña contr un entorno profesional, para criminalizar a unos actores. A algunos se les olvida que también somos ciudadanos y que salimos a la calle. Y es muy grave, porque hay radios muy importantes que estas semanas han seguido criminalizándonos. Hablo de emisoras importantes, no me refiero al friki de Federico Jiménez-Losantos, que nos llama terroristas proetarras. Yo me he quejado mucho en el sindicato de actores sobre esto, porque tenemos una serie de abogados allí que no sé para qué están… No quiero que me criminalicen gratuita e injustamente por ejercer libremente una profesión. En fin, que, hablando de este tema, me acuerdo de los versos de Machado: «Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una«.

    EL VALOR DE LA MOVIDA

    «La Movida, artísticamente, era muy naif. Estaba protagonizada por gente joven que no sabía mucho de nada. Tanto es así que la mayoría de los discos de los grupos de la movida los grababan músicos profesionales y no los que aparecían en la portada. Pero aquello coincidía con el verdadero fin de la dictadura, que fue no fue precisamente en 1975. A mí me han pegado una paliza por llevar el pelo largo, así que sé de lo que hablo. De policías dándonos porrazos en 1979 por no hacer bien la cola, según ellos, para ver a Frank Zappa en el Pabellón Deportivo del Real Madrid. Y de repente se pasa a una sensación de libertad en muy poco tiempo que se manifiesta a través de lo estético. Hay gente ‘de color’, con la cara pintada, homosexuales en la calle, gente que sale de golpe a expresarse porque vivía amordazada, crestas, más color… antes el color solo llegaba a las ciudades con las fiestas del pueblo».

    «Entiendo que el impacto estético y musical de La Movida haya perdurado. Durante los 60 y 70 se hizo en Estados Unidos y Reino Unido la música que se ha escuchado durante los siguientes 40 años. Aquí sucedió algo más o menos parecido, pero en mucho menos tiempo. Hay que reconocer que la política de Madrid de finales de los 80 fue muy importante. Fue importante que ‘se dejara hacer’, porque si no se deja hacer es imposible. El criterio ideológico progresista de Enrique Tierno Galván fue clave. Era un hombre mayor, pero especialmente tolerante, y al final lo de ‘a colocarse y al loro’ tenía mucha más relevancia de lo que podía parecer».

    EL GRAN WYOMING EN LA ERA DIGITAL

    «Con las nuevas tecnologías he tenido alguna experiencia inesperada. Son estas cosas que me pasan a mí por ser conocido. Un día iba a tocar con los Insolventes a Alcalá de Henares y mientras estamos haciendo la prueba de sonido viene una gente del sindicato y me dice: ‘vente a ver si nos puedes dar un saludo, que tenemos una concentración montada en la plaza de al lado. Ha venido gente de toda la provincia, funcionarios…’ no sé qué. Total que dejo la prueba de sonido a mitad, me dan una camiseta y me subo, y según me subo a saludar empiezan a aplaudir, que es lo peor que se le puede hacer a un artista. Entonces me pongo a hablar… al rato el vídeo se esta viendo en Australia».

    «El tema de la petición de fotos por la calle, en los bares, lo llevo mal. Es una tortura insoportable. Tanto que creo quela era digital ha matado al famoso. Le ha condenado a vivir recluido. A mí me afecta menos porque soy muy del bar, pero tengo bastantes amigos que no quieren salir a la calle. Salir a tomar una cerveza es insufrible. Y luego la gente no entiende el rechazo. Alguna vez, después de hacerme 200 fotos en una sola noche llega alguien, te la pide, le dices que no y te monta un pollo. Se acerca y te dice: «Wyoming, eres cojonudo. ¡Viva ‘El Intermedio’!, hazte una foto conmigo». Se la niegas y te pone de vuelta y media. Ahora se hace contigo una foto el fan y el que te odia, aunque sea para decirle a sus amigos ‘mira que foto me he hecho con este gilipollas’».

    «Estoy en Internet desde que se pagaba por minuto. Me parece un avance que ha cambiado el mundo y reconozco que he escrito un libro en tres meses cuando antes me hubiera costado un año. Pero sin embargo con Internet hay una gran mentira que me preocupa y es que la gente cree que tiene el conocimiento porque está accesible, y por este motivo no se preocupa por adquirirlo. Es igual que aquel que se compraba una enciclopedia antes y creía que ya tenía el conocimiento sin abrirla nunca. Pues mire, no funciona así».

    «Me he hecho cuenta en todas las redes sociales y de todas me he salido porque creo que el nombre lo tienen muy bien puesto: redes, no te puedes escapar. Para un famosillo como yo meterse en Twitter es muy rentable desde el punto de vista económico, pero no voy a estar en esas redes sociales porque tengo 58 años y eso quiere decir que tengo unas urgencias importantes: tengo mucho que leer, tengo mucho que estudiar y a esto otro no me va a dar tiempo. Si tuviera otra oficio, pues a lo mejor me animaba, pero ya he elegido».

    EL RENACIMIENTO DE WYOMING EN LA TELEVISIÓN

    «‘El Intermedio’ es un caso peculiar porque sus seguidores son casi militantes. Doblamos la audiencia de la cadena, por lo que supongo que retirar el programa [los rumores se suceden] parece un tanto absurdo. Pero nosotros no hemos recibido ningún comentario en ningún sentido desde que laSexta fue absorbida por Atresmedia. Tampoco en positivo, porque el programa lo produce Globomedia así que nosotros somos como una isla dentro del grupo. Cada día ves el dato de audiencia y piensas: «todo va bien».

    «A Telemadrid dudo que le pase lo mismo que a Canal 9 porque tienen allí trabajando a todos los amigos de los que mandan. Han despedido a trabajadores, pero ni a un directivo. Digo yo, ¿cómo puede tener la misma necesidad de gestión una empresa que ahora tiene a menos personal y hace menos? Era una agencia de recolocación. Cuando Zapatero gano las elecciones, los que salieron de RTVE fueron a parar allí. Yo tengo verdadero orgullo de haber trabajdo en Telemadrid. El late night que hacía era líder de audiencia. Teníamos un 12% de share, gana Esperanza Aguirre, pasan dos años y la cadena pasa a tener el 4%. La gente no es tonta».

    «Durante dos años tuvimos el mejor informativo del mundo en el ente estatal, dirigido por Fran Llorente, según el premio internacional más prestigioso que se le da a este asunto (TV News Award). Profesionales de todo el mundo nos colocaron por delante de BBC, CBS y todas las demás. ¡Los primeros del mundo! Un año después de que entre el Gobierno de Rajoy la Unión Europea nos llama la atención por la manipulación en los informativos, en el ente, equiparándonos a países como Rumanía, Bulgaria y Ucrania. Claro que para aquellos dos años de excelencia se montó antes un consejo de sabios, con gente de fuera de España y de aquí que sabe mucho del tema. Que la gente no se engañe, se invirtieron recursos para conseguir ese producto de calidad que merecía la pena y ahora lo hemos perdido de la noche a la mañana. Noam Chomsky tiene un estudio muy interesante en el que analiza el número de sucesos en un informativo con la libertad de un estado: en las dictaduras los sucesos ocupan una gran parte del informativo, si hay libertad los sucesos tienen una participación insignificante.

    «A las cadenas privadas les exijo mucho más de lo que hacen con sus informativos, porque así lo exige el pliego: son concesiones públicas con algunas exigencias que, en gran medida, da la sensación de que se sortean a la torera».

    «Una cosa es ser feliz en la vida y otra un inconsciente. Hay que dejar de llamar contradicciones a lo que son mentiras y estafas. Lo que también tengo claro es que hay que evitar que toda esta gente y sus decisiones nos amarguen. No aspiro a vivir en un modelo de sociedad rodeado de inconscientes. Pero también es cierto que hay gente a la que la lucha constante le hace muy feliz. Por ejemplo, hay gente que es muy feliz yéndose al tercer mundo a trabajar. Nosotros en ‘El Intermedio’ nos metemos todos los días un trago ‘de cojones’ sobre noticias desagradables, pero me hace feliz hacerlo. Luego trato de desconectar con mi mecanismo de evasión, que es el rock and roll.

    LA MÚSICA Y UNA VISTA SOBRE VALENCIA

    «Es una suerte seguir viviendo como lo hacia a los 20 años. Lo digo especialmente pensando en la música, porque ni entonces ni este sábado en Valencia me planteo llenar el Madison Square Garden. Antes de salir al escenario no es que sienta nervios ni miedo, sino el placer de enfrentarme a un momento de sumo placer, en el que sabes que te lo vas a pasar de puta madre. Por eso nunca me pesan los viajes, porque el concierto es la meta y hay un mecanismo automático en el cuerpo que te hace entender que todo es parte de un proceso, con un fin. Claro que también ayuda que somos un grupo de amigos y que estamos deseando que llegue el día de concierto para salir a la carretera».

    «Nosotros somos un grupo de bar, exactamente lo que se encuentra un inglés o un australiano cualquier día por la noche en su ciudad. Lo que pasa es que en este caso contamos con el factor reclamo de la fama, lo que yo aporto al asunto. En este caso va a ver al artista de cerca, que es algo que aquí gusta no sé si mucho o demasiado».

    «Como dijo Billy Wilder, la bondad no te retrata. La normalidad no es noticia en un medio de comunicación, por eso es posible que cuando aparece Valencia en nuestro programa lo haga por algo que es una anomalía. Seguir la información de España día a día es un trago duro al que nos sometemos diariamente; a veces es insoportable. Pero es obvio que Valencia es mucho más que eso. Siempre que vengo tengo la sensación de estar rodeado de vitalidad. Es una ciudad con una vidilla espectacular y que se enfrenta al fin de semana con mucho aguante. ¡Pero si llegaron a ser una referencia mundial con la ruta del bakalao!, y esto de la marcha nocturna casa mucho conmigo, porque soy un hombre de bares. Eso sí, vengo notando que la crisis atenúa últimamente este tipo de comportamientos. También pasa en Madrid».