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  • Santiago Auserón: «La violencia no es un contenedor ardiendo, es una familia hundida por las preferentes»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Santiago Auserón actúa este viernes en Valencia con ‘Casa en el Aire’, la formación a dúo junto al guitarrista Joan Vinyals que repasa lo mejor de sus cinco álbumes bajo el heterónimo de Juan Perro. Con especial atención a Río Negro (La Huella Sonora, 2011), su último disco publicado y cuyas canciones fueron rodadas durante conciertos de 2009 y 2010, Auserón adelanta que en sus directos de este año empieza a ‘girar’ nuevas composiciones, antesala del que será su próximo trabajo de estudio. Un adelanto en exclusiva y al alcance de los que compartan el próximo viernes en el Espai Rambleta el último acto del celebrado 15 aniversario de la revista musical Efe Eme.

    La actividad del ex líder de Radio Futura, que este próximo mes de julio cumplirá 60 años, se despegó hace más de dos décadas de la de esta popular banda que en los 80 dominó desde ‘La Movida’ buena parte de las atenciones discográficas y mediáticas del momento. Sobre el cambio de rumbo y la profunda investigación en torno al ritmo y la métrica de la música popular, Auserón ha desarrollado una carrera ‘en solitario’ que ha ido sumando adeptos lentamente, tras un vacío de masas inicial. Con paso firme hacia la recuperación de las raíces latinas en su primera etapa como Juan Perro y un viaje de vuelta al blues y el rock de Nueva Orleans con Río Negro, su visión musical muestra un amplísimo conocimiento (ensayo incluido) que no ha conseguido ahogar al ‘trobador’ en las turbias aguas de la erudición. Una experiencia más allá de lo artístico, vital, compartida con otras inquietudes como la filosofía (es licenciado y escribe su tesis para doctorarse), gracias a la cual ha conseguido desarrollar una lúcida y dulce madurez.

    -Decía Jaime Urrutia recientemente que el establishment de los 80 en España mal acostumbró al público a ver en fiestas populares, por ejemplo, a Gabinte Caligari y Radio Futura gratis. Con la distancia que otorga el tiempo, ¿en qué crees que os equivocasteis los que estábais participando de ello?
    -Es cierto que se llegó demasiado lejos en en la mediatización de lo que hacíamos, pero España necesitaba nuevos estímulos, estaba abierta a nuevas ideas. La llamada ‘nueva música española’ se transformó en una mercancía muy rentable y esto planteaba serios problemas desde el punto de vista creativo. Condicionaba su futuro tal y como estaba evolucionando.

    -Un apoyo, quizá, sobredimensionado de las instituciones a la llamada ‘Movida’. ¿No parece que estemos viviendo ahora justo una reacción contraria a esta posición?
    -Ahora no tienen reparo en estrangular a la cultura. Hemos llegado al extremo oposuesto, tras el gasto de dinero público de forma desmesurada para todo lo que tuvieran un fin mediatizado. Y si lo hacen es porque han descubierto que la cultura es un elemento incómodo, que los creadores no son fáciles de manejar. La idea es apoyar aquello que sí es fácil de mediatizar a su favor. Prefieren poner ese cerco, dificultar su práctica, pero se equivocan tanto… se equivocan profundamente porque desde hace milenios la poesía y el canto es lo único que ha perdurado. El lenguaje y la música es lo único que tiene el ser humano para renovar su energía psíquica y la riqueza material, deberían saber, no sirve de nada, no se disfruta sin esa energía psíquica. Están conduciendo a la sociedad hacia la tristeza y la tristeza conduce al caos… al puto caos, si se me permite decirlo. Les recomiendo que se lo vuelvan a mirar, porque en términos puramente económicos, es obvio que existe una industria de la música en español en el mundo, un idioma que no hace falta comentar ya qué posición ocupa. Y esto es algo que me sorprende, porque cuando estamos tejiendo esas redes con los países de habla hispana, desarrollando la industria de la música en este sentido, siempre acabamos desbaratándolo todo.

    Un artículo tuyo en la versión online de la revista JotDown ha despertado una polvareda de comentarios en Internet. ¿Lo que peor asumes de la democracia española es ‘la careta’ con la que se toman las decisiones?
    -Efectivamente. Es una absoluta apariencia de democracia en la que los responsables, que se consideran públicamente demócratas, no creen en la soberanía popular. Es una democracia en apariencia, porque el Gobierno de turno toma decisiones autoritarias una vez está al mando, según le es conveniente: indultos de amigos y conocidos, reforma laboral a su antojo, privatización de los servicios públicos básicos. Se llaman demócratas, sí, pero no se fían de la palabra ‘pueblo’, de lo que puede hacer la sociedad con ellos. El pueblo siempre tiene capacidad de regeneración, mientras que las clases dirigentes corruptas…

    -En tu artículo invitabas a los jóvenes españoles a emigrar. ¿Por qué?
    -Durante todos estos años he encontrado españoles en todas partes, con dificultades, en Berlín, en Los Angeles, en ‘el DF’… En sus ojos veo una chispa que no veo aquí, la de la lucha y la de haber ‘salido’ supongo. Y no todos son países ni condiciones en los que están mejor. Por ejemplo, la juventud en México se enfrenta a un índice de violencia salvaje, pero allí está claro quiénes son los malos: llevan una pistola en la mano. Con esto quiero decir que aquí estamos confundidos con quiénes son los malos de la película. Además, es muy importante hablar del concepto de violencia, porque la violencia no es un contenedor ardiendo, que por supuesto no lo queremos ver nadie y que no justifica nada, pero la verdadera violencia, la violencia real del día a día es, por ejemplo, una familia hundida por las preferentes. Y ya no es solo la gente que se suicida, que parece que es lo único capaz de causar impacto en los medios; aquí la violencia es la que han sufrido miles y miles de familias por las consecuencias de una estafa, por gente corrupta que se ha aprovechado de las cajas de ahorro para apropiarse de estructuras sociales a su favor. ¡Precisamente de las cajas de ahorro!, que nacieron para generar una circulación local de la riqueza. Han empobrecido las expectativas de vida de la gente y mucho y esto es biopolítica. Es una violencia muy grave.

    -Regresando a los límites creativos que imponía el sistema en el que se desarrollaba Radio Futura, has declarado en numerosas ocasiones que había barreras con la dinámica de trabajo que teníais. Esto motiva en gran medida la aparición de Juan Perro y, tras 20 años, ¿crees haber conseguido ese espacio para aprender y componer que buscabas?
    -La estrategia llamada Juan Perro respondía a esa necesidad: más tiempo para crear. Radio Futura tenía tanto éxito que mi tiempo se reducía a una quinta parte para poder investigar. Y no solo sobre música, también sobre filosofía. Así que la opción era reducir los ingresos a una quinta parte también, multiplicando el tiempo, y en ese camino estamos. Sabía que no iba a ser sencillo, y no lo ha sido, pero me apasionan los retos [risas]. Todo empezó al conocer a los soneros cubanos. Tenía la información de todo un siglo de una música que me llamaba, que me pedía hacer algo y me di cuenta de que me tenía que dedicar a ello al 100%, que necesitaba mucho más tiempo aunque eso supusiera un nuevo camino. No me arrepiento, ni siquiera del nombre, que ha costado mucho hasta que la gente lo ha aceptado.

    -Un trabajo de investigación hacia las raíces de nuestra música que ha culminado en ensayo (El ritmo perdidoEd. Península, 2012) ¿Cómo ha sido la experiencia de ‘escribir’ todo este conocimiento?
    -No hay que confundir la investigación con la faceta musical. El ‘tochito’ que he publicado contiene pasajes densos en los que hablo de documentos que tienen siglos y hay que demostrar documentalmente que existe una relación de ritmos que provienen de África. No hay otra forma diferente para hacerlo que aportando toda la información, aunque la cosa acabe por ocupar 450 páginas. Estas respuestas parten detratados árabes o medievales para los que, obligatoriamente, me he visto obligado a hacer argumentaciones elaboradas. Pero quiero dejar claro que no quiero imponer al oyente la obligación de licenciarse en nada. Eso sí, si a algunos les interesan estas ideas, tanto mejor.

    -Un tránsito entre las raíces que, finalmente, la música de Juan Perro ha ensamblar, con la ‘negritud’ hispana de un lado y el blues de Nueva Orleans al otro.
    -Es que los puentes que van al oriente cubano son los que nos hacen entender el circuito que existe entre las dos orillas de la música. Darme cuenta de que había una comunidad de ritmos, de armonías con las músicas afrolatinas, es lo que me ha llevado a entender finalmente la conexión entre ambas caras. Es lo que trato de hacer evidente ahora, en los conciertos como el de este viernes o con la Zarabanda (su gran formación de directo). Por eso vuelvo a insistir en que no es solo un asunto teórico, si no que la música lo convirtió en motiviación para investigar; problemas prácticos para resolver con el verso castellano.  

    -¿Así que queda probada la existencia de puentes entre el son y el rock?
    -Desde luego existe una clave cubana en el rock y hasta el swing o el jazz más cool, el neoyorkino por ejemplo, no tienen precisamente una diferencia abismal con el son. El puente que los separa, a veces, es una manera de interpretar, una actitud más fría o más caliente con la música. Pero la verdad no es solo que hay caminos comunes entre estas dos formas de hacer música, sino que existe una conexión real entre todos los estilos. No conozco ningún caso aislado.

    -Después de ahondar durante tanto tiempo en las raíces de la música, ¿te cuesta desarrollar una canción en su sentido más básico, una estructura sencilla para conectar con la gente?
    -No tiene nada que ver. ¡No quiero que nadie piense que ahora hay que ser un estudioso para escuchar a Juan Perro! [risas]. Es obvio que no es así, porque la música tiene que funcionar por sí sola. De hecho, lo más relevante es que las ideas que caben en una canción son muy discutibles… y muy discutidas por los músicos. Esa es la grandeza, porque es un medio muy ceñido cuyas limitaciones resultan muy interesantes.

    -La sencillez de la canción que en 2014 abordas en directo con dos formaciones, ‘Casa en el Aire’ y ‘Juan Perro & la Zarabanda. ¿Cómo vais a funcionar?
    -En la Zarabanda somos 18 personas trabajando, por lo que tenemos las fechas contadas, de momento. Poner en marcha esta maquinaria es costoso, pero a su vez está activo el proyecto retomado de ‘Casa en el Aire’, con Vinyals con el que puedo abordar sonoridades que me apetecen mucho para las canciones de Juan Perro. Puedo llegar al esqueleto de las mismas.

    -De nuevo mirando al pasado, ahora parece que se ha convertido en habitual que los músicos ‘de clásica’ flirteen con la música popular. El caso del violinista Ara Malikian, por ejemplo, es paradigmático. ¿En el inicio de tu carrera existía este tránsito con la música popular?
    -No, ¡por fin! Como espectador he disfrutado mucho viendo cómo músicos clásicos se dejan llevar en clubs haciendo variaciones de Mozart, Bach o Schubert y es impresionante. Es natural que los grandes músicos de clásica tengan esas reacciones, porque no quieren seguir toda su vida un programa mediatizado. A muchos, les apetece por ejemplo integrarse en una tendencia jazzística, para tener esa libertad que los que no sabíamos más que tocar dos acordes en su día conseguíamos a base de subirnos al escenario sin pensar a las primeras de cambio. De todas formas, lo más relevante de esto es que la importancia que tiene que todas las sensibiliaddes de la música intercambien datos. El clásico liberándose de ataduras formales y el músico popular poniéndose las pilas en un sentido técnico. 

    -Por cierto, una curiosidad: ¿has seguido la serie Treme de David Simon?
    -Por supuesto. La inspiración de Rio Negro llega tras visitar apresuradamente Nueva Orleans tras el paso del devastador huracán Katrina. Pensaba que se habría perdido todo ese gran foco de música, pero la verdad es que no y es algo que se ve en la serie. Más allá de las tramas propias de este tipo de ficciones, de pareja y líos, sirve como plataforma para hablar de una cuestión muy viva: la de la cultura de Nueva Orleans. Hay mucha música en esa ciudad y la ciudad está en sí muy viva.

    -Una actividad paralela a tu creación a la que hay que sumar que, por lo que hemos podido saber, vas acercándote al final de tu doctorado.
    -Bueno, no me lo tomo como una carrera o como una meta con la que cumplir en una fecha determinada. Sigo estudiando cada vez que tengo un rato libre, aunque reconozco que me cuesta concentrarme. Con los conciertos, termino haciéndolo cuando puedo y corro el riesgo de quemarme con esta dinámica. A veces tengo una semana libre y me pongo a trabajar en uno de los capítulos de mi nueva tesis, porque renuncié a la primera tras un principio fallido. Lo cierto es que en estos días de trabajo no solo utilizo el día para desarrollar las ideas, quizá porque con el día no me basta. Acabo soñando con lo que estoy escribiendo y pensando a todas horas porque el proyecto requiere de toda la concentración.

  • Daniel Alonso (Pony Bravo): «La industria es un atraso para la cultura»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    VALENCIA. Pony Bravo han conseguido premios, caricias de la crítica y el reconocimiento del público pese a no estar sometidos a ningún contrato ni ser socios de SGAE. Con su acento andaluz por bandera, su estilo es una suerte de kraut andalusí, pasando por psicodelia y dejes de otras mezclas anteriores ya filtradas por la tradición del rock de los 70 en Andalucía. Hablamos con Daniel Alonso, cantante y teclados de la banda: 

    -¿Os habéis puesto a pensar ya en el tercer disco? ¿Hay fecha, canciones, letras, necesidad por grabarlo?
    -Todavía no hay fecha, pero ya estamos trabajando en las canciones nuevas. 

    -En vuestro proceso creativo, ¿cómo se ordenan concepto, música y letras? ¿Ha cambiado el sistema desde vuestros inicios?
    -El sistema no es fijo, va cambiando con los años, hay veces que aparece la idea primero, luego la letra, luego los arreglos, y otras veces se trabaja sobre arreglos. Intentamos que haya mucho material basado en improvisaciones de los cuatro en el local de ensayo.

    -En vuestras letras hay un espíritu crítico, casi desterrado de la música independiente, con una mayor cantidad de público afín a historias costumbristas como las de Manel o Russian Red. ¿En el tercer disco la cosa va a más u os apetece relajaos?
    -Lo ideal para nosotros con las letras es intentar no repetir las mismas fórmulas de siempre, porque en teoría la música debe evolucionar, lo grupos no deberíamos hacer siempre las mismas letras, aunque eso venda más. En realidad, se trata de intentar evolucionar. Con intentarlo vale, porque es muy difícil conseguir avances en música popular, pero un poco de riesgo nunca viene mal, es más respetuoso con el público ese enfoque de riesgo que directamente irse a las fórmulas. 

    -Se os atribuyen muchas inquietudes, más allá de las musicales. Si algún día lográis vivir de esto, ¿querréis dejar todo lo demás?
    -Lo ideal es seguir trabajando con más gente. Se aprenden y se viven más cosas. No es muy sano centrarse sólo en el trabajo de uno.

    -La ministra Ángeles González-Sinde ha aparecido ya en diferentes carteles promocionales de vuestros conciertos, en uno de ellos con un fotomontaje como si hubiera sido arrestada por la Policía. Ahora que le quedan dos telediarios, ¿continuaréis el mito u os adaptaréis a la/el que venga?
    -Vamos a seguir pensando que compartir cultura de forma legal en Internet es fundamental para que salgamos del embrutecimiento cultural poco a poco, y que el copyright clásico y toda la industria rancia que lleva detrás son un atraso. El político de turno que ocupe un cargo es lo de menos, creo. Lo importante es la idea.

    -Aprovechando las referencias místicas, ¿a qué músico español resucitaríais para llevarle a La Mina (estudio en el que han realizado todas su grabaciones)?
    -Hay muchos…, Poch de Derribos Arias, Jesús de la Rosa de Triana…, hay grandes músicos en nuestra historia. 

    -Defendéis como pocos la creación independiente. ¿Puede un grupo español independiente – de las majors – tener la inquietud de hacer ‘rock de estadio’?
    -No lo sé, supongo que algún grupo habrá con ese sueño, y en música no hay barreras, puede pasar de todo.

    -Pony Bravo es también Fiera. ¿Hizo falta crear una nueva ‘marca’ para clasificar otras inquietudes? Algunas canciones de Déjese Llevar (Fiera – El Rancho, 2010) parecen tener un origen musical próximo a la banda original.
    -Bueno. lo ideal en música es que no haya marcas. El mercado y el marketing son otra cosa, pero si que hizo falta crear Fiera para intentar sacar esas otra inquietudes. Lo del origen musical común también es cierto en ocasiones, y es normal porque somos los mismos y trabajamos juntos, pero al final Fiera es otro grupo, son las canciones de Pablo Peña, y parte de unas influencias e ideas musicales propias.

    -Sois copyleft. Quizá algunos de vuestros seguidores no sean conscientes de lo que esto puede suponer en una carrera emergente, pero ¿os habéis parado a pensar cuánto dinero ha ingresado SGAE en vuestro nombre?
    -Claro que lo hemos pensado, pero lo tenemos claro y vamos a seguir con el mismo enfoque.

    -Si pudierais borrar algo de lo bueno o de lo malo desde 2005 hasta hoy en vuestra carrera juntos, ¿qué sería?
    -Hay muchos errores en el día a día, pero tampoco se trata de borrarlos porque al final aprendes. Lo de siempre: intentamos no pensar mucho en eso, lo justo para solucionar lo que no funcione.

    -¿Alguna noche valenciana se ha quedado especialmente marcada en vuestra bitácora? ¿Qué sucedió?
    -Yo espero que esa noche sea la de hoy, durante el concierto.

    -Una respuesta rápida, sin pensar: ¿Valencia?
    -Betunizer.