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  • La Tomatina será el primer evento accesible en Google Street View

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El Ayuntamiento de Buñol lidia desde hace décadas con una dulce condena: que uno de los actos de sus fiestas populares sea uno de los eventos más conocidos del planeta. Tanto que Google, una de las compañías más grandes del mundo y seguramente la más influyente en el entorno online, descolgara el teléfono el pasado mes de julio para proponer a sus gestores llevar a cabo un doodle con la Tomatina. El doodle, una sustitución del logo de su popular motor de búsqueda -la web más visitada del mundo-, estuvo este miércoles presente en más de 20 países durante 24 horas, pero solo fue el inicio de un contacto entre las partes que ha llevado a que La Tomatina sea el primer evento registrado por Google Street View.

    El sistema gracias al cual un usuario de -casi- cualquier parte del mundo puede recorrer las calles de una infindiad de ciudades, ha querido dar un salto creativo y, motivados por la agencia que gestiona los patrocinios y comunicación de La Tomatina, ser el primer evento en estar accesible desde este sistemaSocarrat Studio, la empresa al frente de una fuerte demanda sobre derechos de imagen, necesidades y recursos técnicos para rodajes y viajes hasta La Tomatina, no pudo dejar la ocasión «para hacerles llegar todas las ideas que habíamos tenido durante tiempo. La suerte es que la llamada, en este caso, surgiera primero de ellos», apunta Vicente Sanfeliu, uno de los socios de la misma.

    La fiesta nació, como muchos saben, en 1945, por lo que este miércoles cumplió 70 años. Unos adolescentes quiseron arreglar sus discrepancias a tomatazo limpio y, un año más tarde, repetir con alegría la hazaña. No muchos recuerdan que llegó a prohibirse en 1957, pero fue tal el arraigo del pueblo que tan solo dejaron de celebrar esta batalla roja durante un año. Luego llegó un hito en su conocimiento para toda España. Cuando todavía solo había dos canales y el pequeño de la casa se levantaba a cambiar compulsivamente de uno a otro, el programa ‘Informe Semanal’ de TVE sentaba cátedra. En el todavía verano de 1983 el periodista Javier Basilio realizó un reportaje que hizo correr la atracción de aquella fiesta de la irracionalidad, la pasión y la diversión por toda España. Y de España al mundo y del mundo a la Red.

    Tanto es así que el proyecto ha derivado cada vez más, tal y como confirma Sanfeliu, una «especial atención por todo lo que sucede en las redes sociales. Es una auténtica explosión». Si uno de los valores de La Tomatina es juventud, ayer canadienses, australianos, indios, coreanos del sur, japoneses, estadounidenses, alemanes o franceses, entre 96 nacionalidades, compartieron su experiencia, fotos y comentarios en cada una de sus redes sociales online. Una campaña de comunicación impagable que, además, ha acabado por dejar a La Tomatina sin retransmisión en directo para España.

    «Cuando cerró Canal 9 no podíamos entender que no hubiera retransmisión de La Tomatina, así que asumimos la producción audiovisual nosotros mismos [en 2014]. Este año hemos aceptado que esa comunicación no puede pertenecernos a nosotros por una cuestión de recursos y de tiempo, mientras que hemos volcado toda nuestra atención hacia las redes… y además ha llegado la propuesta de Google», añade Sanfeliu. Google ayer estuvo presente con diferentes acciones en la Tomatina para un plan único, que ningún otro evento del mundo ha logrado con este gigante de la comunicación.

    EL DESPLIEGUE DE GOOGLE EN LA TOMATINA

    Por un lado, La Tomatina será -cuando el procesamiento de imágenes termine- el primer evento accesible desde Google Street View. El usuario llegará a Buñol y, como una opción adicional, podrá recorrer la calle principal por la que discurre la fiesta. Una calle que fue registrada por uno de los vehículos de Google que salió tras los camiones llenos de tomate y que «llamó mucho la atención de los participantes», apunta Sanfeliu. Esta atracción llevó a muchos a subirse y, aunque es cierto que llevaba menos ‘escolta’ que los caminiones «ya que estos tienen una seguridad especial porque puede haber un riesgo de aplastamiento», lo cierto es que Google confirmó que técnicamente se había realizado todo el trabajo de Street View.

    Además, se hicieron fotos de 360º que estarán también accesibles al acercarse a través de GSV al pueblo. De hecho, desde Socarrat Studio se propuso que se hicera un vídeo 360º, posibilidad tecnológica que Google ha probado por primera vez en el festival de música electrónica Tomorrowland. Sin embargo, al pertenecer a la división YouTube de la empresa, no dio tiempo suficiente para que se gestionaran los equipos y la producción, aunque Sanfeliu señala que «es probable que se haga en próximos años».

    Google, además, montó un photobooth para encontrar ‘tu medio tomate’, dinamizando precisamente la acción a través de las redes sociales. Y, en definitiva, un despliegue junto al doodle que completaba en pocas horas una campaña de comuniación a nivel global que cualquier fiesta popular en España quisiera para sí.

  • Google News, Internet, los huevos y las gallinas

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Un país muestra al mundo su fragilidad democrática cuando unas pocas empresas se sientan junto al Gobierno y aprueban una ley para proteger sus intereses particulares sin tener en cuenta los intereses generales. Ni es una situación que pertenezca al pasado ni a una dictadura centroafricana ni protege a los periodistas ni da cobijo a la deontología ética de ningún oficio. Es España, es la nueva Ley de Propiedad Intelectual y es la forma en la que los principales editores de prensa tratan de compensar su torpeza para sobreponerse a la triple crisis del periodismo en nuestro país: económica, tecnológica y generacional.

    Todo ello se manifiesta de forma lamentable después de que Google decida poner fin a su servicio Google News para los medios de comunicación españoles. Lo hará después de que el Gobierno del Estado haya impuesto una tasa «para la protección» de los editores de prensa. Un canon no cifrado, vigente a partir del 1 de enero de 2015, con carácter retroactivo y que vendría a controlar una sociedad gestora al estilo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Un símil de garantías que ha granjeado un presente brillante para sus industrias asociadas.

    En la práctica, el grupo ValenciaPlaza.com no se verá especialmente afectado por la decisión. De hecho, el cierre de agregadores de noticias -para evitar el futuro pago de la tasa- como Menéame afecta hasta tres veces más al medio que el cierre del servicio de Google News. No obstante, entre todos ellos, apenas han derivado un 4% de los casi 30 millones de páginas vistas este año entre las tres cabeceras digitales de la empresa. Afecta, eso sí, a la realidad del entorno de los medios online y su incontrolable reacción tras la decisión de una herramienta de búsqueda rápida y efectiva para los usuarios.

    Porque el verdadero afectado por la desaparición del servicio es el internauta, aquella o aquel que busca en Google una palabra o serie de palabras y pretende encontrar el resultado más acertado. Hasta este momento, los resultados que se vinculaban a la actualidad o sobre los que, en los últimos días o semanas, se había generado un reportaje con contenido inédito relevante, aparecían sobre el resto de páginas ajenas a estos conceptos. Esta preselección desaparecerá a partir del 16 de diciembre, la fecha en la que Google News cesa su filtraje. Las búsquedas se mezclarán con Wikipedia, webs institucionales e información documental de cualquier tipo, sin criterios de actualidad, valor de los elementos multimedia y generando una distorsión del acceso a la actualidad que raya -pese a lo que diga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte- la agresión al derecho a la información.

    EL ORIGEN DEL CONFLICTO Y SUS CONSECUENCIAS

    El verdadero problema entre los grandes editores de prensa españoles y Google no tiene mucho que ver con Internet, sino con el hecho de que un mercado de acceso restringido como siempre había sido el periodístico pasara a ser accesible por arte del ADSL. Pero hay que profundizar todavía un poco más, hasta los valores fundacionales del gigante californiano, para entender cuál es el verdadero problema de partida de que la información pase a ser de competencia abierta.

    El 27 de septiembre de 1998, Larry Page y Sergey Brin abrieron a la world wide web un motor de búsqueda llamado Google. No solo hacía años que el uso de Internet se había extendido, sino que el nicho de mercado al que se encaraba este proyecto universitario convertido en empresa parecía dominado por empresas como Altavista, Yahoo! o Lycos.

    Los dos jóvenes entusiastas haciendo su trabajo de fin de carrera en la Universidad de Stanford estaban muy lejos de contar con presiones comerciales o empresariales para distinguir entre un Blogger y un medio de comunicación. Si el primero publicaba antes y aportaba una extensión de contenido y elementos visuales y SEO importantes, ¿por qué iba a posicionarse sobre éste un gran medio llegando después que el primero?

    Claro que, durante más de una década a los medios esto no les preocupó porque nunca creyeron que Internet fuera a formar parte de su core businessLas grandes corporaciones editoriales soñaban una realidad en la que la gente accedía a la información acudiendo a sus cabeceras, por afinidad a las marcas periodísticas; porque sí. Lo cierto, es que cada año la tendencia era cada vez más distinta. La gente oía algo en la radio, lo veía en la tele o le llegaba a través de un hilo de chat en MySpace o Microsoft Messenger. Entonces lo googleaba y allí, durante muchos años, otras webs se aprovechaban de la inacción de los grandes medios para posicionarse sobre estos.

    Cuando los medios se dieron cuenta, siempre tarde -y dos o tres años más tarde en España- muscularon con becarios las ediciones digitales y se pusieron a crear contenido específico para ganar visitas: sexo, Hitler, soft news, fotogalerías de discotecas o presentadores de televisión y un exhaustivo repaso a los timelines en Instagram de Miley Cyrus o Rihanna. Los incrementos de visitas, exponenciales. El arma de doble filo: que los medios, gracias a Google News, posicionan por encima de contenidos de páginas no incluidas en la categoría de Google. Por ello, además de las suculentas áreas temáticas para generar visitas, entraban en liza otros contenidos recurrentes y esculpidos en SEO: el tiempo, los deportes, los directos de fútbol, los sucesos, los programas de televisión, el cine online…

    Google ha ido ‘pillando’ los trucos y mejorando su algoritmo. Las triquiñuelas que antes funcionaban para generar clicks a partir de Google News ya no sirven y los principales beneficiados de los cambios en el PageRank (el ranking interno de Google sobre los medios) han sido precisamente las grandes compañías editoriales. Pero en España esto no era suficiente. La carrera -¿o la guerra?- por las visitas ha llevado a medios de gran prestigio a volcar íntegramente sus contenidos en papel en sus webs, hecho que sucede a día de hoy. Hecho, por cierto, sin el menor sentido comercial. La razón es la de acumular mayor contenido inédito y evitar ‘fusilamientos’ de información. Y gustar cada día más a Google (PageRank de nuevo), claro.

    Sin embargo, esta aceptación del universo Google más monopolístico se compaginaba con la redacción de una ley que ha acabado por tumbar el sistema. Y lo más grave para los medios, que pretendían que España fuera una excepción y provocara un pago por agregadores de contenido para paliar su déficit comercial, es que ahora van a perder la gallina de los huevos de oro: el tráfico en español que les ha llegado históricamente y hasta el próximo martes 16 desde los países hispanohablantes. No solo desde estos, también desde todos aquellos lugares en los que una búsqueda se hace en español.

    Ese es el particular drama que se avecina para los grandes medios, unido a un tráfico base muy importante desde España. También es la principal diferencia para con ValenciaPlaza.com de todos estos y lo que, más que un rumor, una constante de reuniones en algunas de las redacciones, va a suponer despidos a partir del próximo mes de enero.

    EN DEFENSA DE QUIÉN

    La estrategia de los medios afiliados a AEDE (en los que las grandes cabeceras de España tienen todo el peso) se ha vuelto en contra de ellos más allá incluso de lo que puede afectar a su tráfico: la opinión pública parece haberse dado cuenta de que ahora cuando busque alguna información vinculada a la actualidad, la herramienta más eficaz del mundo no estará disponible. Y esto ha provocado una defensa desaforada de una empresa cuyas prácticas monopolísticas han sido sancionadas por la Unión Europea, entre otros, y que deja mucho que desear en este sentido.

    La defensa ahora de Google News es precisamente la defensa de un modelo de búsquedas vinculadas a los medios de comunicación creado por una empresa privada. Internet le precedía y le precedían otros sistemas de búsqueda. Los diarios precedían a Internet y… ¿a quién precede el derecho y uso de la información?

    En el citado 1998, Google se adelantaba 15 años al tiempo con un diseño ‘monopágina’ que ofrecía el servicio a un solo golpe de vista. Sin embargo, no era esta su principal virtud frente a sus competidores: el motor de búsqueda de la compañía estadounidense conseguía resultados rápidos y -sobre todo- satisfactorios para el usuario. ¿Pero cómo obtenerlos?

    Googlebot, el famoso y cambiante algoritmo de Google con el apodo de ‘la araña’, rastrea Internet desde su origen con miles de trabajadores implicados en ofrecer el mejor resultado posible al usuario. ¿Pero cómo? La fórmula de la Coca Cola del siglo XXI no se revela. ¿Y por qué? Porque si los jugadores (todos los que publican algo en la red) conocen las reglas del juego, no hay juego. ¿Y para qué? Pues porque haber creado la mejor herramienta para encontrar una aguja en el pajar de todos los tiempos es tanto como apoderarse del ‘tráfico’ de Internet. ¿Y qué significa ser el líder mundial del ‘tráfico’ online? Significa ser el contenedor más interesante para publicitarse a nivel global. O sea, ingresos por ordenar y mostrar de forma efectiva lo que otros crean.

    Ese es el otro gran conflicto, el beneficio de Google por haber creado un sistema cada vez más potente y que, en efecto, genera los mejores resultados frente a sus competidores. Ha creado otros servicios anexos y los ha puesto a su favor en estas búsquedas (desde YouTube a Google+), pero al fin y al cabo es el más usado en España a una distancia insalvable para el primero de sus perseguidores.

    Y aun un conflicto más en el caso de España: una red de grandes medios de comunicación dependientes de planificaciones públicas, de cánones privados y de cualquier otro salvoconducto que no pase por mejorar la comercialización de sus productos. Cuesta creer que esta ley aprobada en tiempo récord por parte de un Gobierno que encara un año de múltiple cita electoral no tenga nada que ver con la estrecha relación de las partes. Y aquí, de vuelta al punto de partida y la calidad democrática a partir de esta mancha en las libertades de acceso a la información. Porque cabe entender que, pese al valor periodístico que nadie discute, antes que la creación de cualquier contenido existe un marco que no limita su acceso.

  • Googlearte: tu historial de navegación dice que ‘te tocas’

    La mitad de los españoles busca el nombre de su próxima cita en Google, pero ¿y cuántos buscan el suyo propio? Presentamos un decálogo para manipular tu presencia online

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Se acaba 2013 y la humanidad aún no ha resuelto alguna de sus dudas más trascendentales. Por ejemplo, ¿en qué país se siguen rodando los anuncios de la teletienda? Es inquietante pensar que objetos clave para el futuro de la especie (picadoras, sartenes, anillazos) existían hace 20 años y sus anuncios llegan hasta nosotros ahora, con tanto retraso. Y como no es posible almacenar físicamente toda esa artillería de trastos «+ gastos de envío», cabe insistir ¿en qué rancho amish tienen encerrada a toda esa gente vestida con hombreras, gaseada con laca y llena de alegría consumista? ¿Eh?

    Relajando el tono, es agradable reconocer que buena parte del mundo sí ha conseguido superar el año 1992. Desde entonces hasta nuestros días, Internet ha modificado por completo la forma en la que sobrevivimos al entorno natural. Oficios de ciencia ficción, costumbres táctiles y, entre tanta novedad, nuevas formas de concebir el ego y el sexo; esa moneda. Dalí y el Marques de Sade no saben lo que se han perdido.

    En el albor de estas posibilidades, el cibersexo se extendió como una ola de calor seco. Todo sucedía sobre aquellos ruidosos teclados color gris/crema. Como en un túnel del terror: salas llenas de seres sin rostro pero con ánimo de tocamiento. Morenzas81 y Kevins18 animaron los espacios para la recreación carnal vía yemas de los dedos y por el sentido visual del asunto. Todo bastante apetecible, excepto por la constante lucha hombre-máquina. Recuerden, módems y routers estampados contra el gotelé.

    Sin embargo, las ‘salas’ de Terra, IRC o Hispachat se vaciaron progresivamente. La adaptación del modelo YouTube a la industria del porno acabó por arruinar a Penthouse y las ‘agencias de contactos’ abandonaron el envío por correo de uvehacheeses deuvedeses -sí, qué cosas- por nuevos emporios multinacionales como Meetic o Badoo.

    Precisamente ha sido Meetic la que ha publicado un estudio realizado durante el año pasado entre 1.500 usuarios de Internet entre 18 y 65 años. Con sus resultados sabemos que nada menos que la mitad de los españoles ha buscado información en Google antes de tener una primera cita. Sí, el concepto ‘cita’ es cosa de Meetic, pero el dato es de lo más llamativo. El 89 por ciento, además, busca ampliar su contacto a través de las redes sociales online tras el primer acting. Lo que se conoce por un «agrédeme al feisbul (guiño, guiño)». Un comportamiento más visto que la lengua de Miley Cyrus.

    El estudio es tan interesante que revela cómo con la edad se nos pasa la tontería: entre los 18 y los 34 años se prefieren los mensajes como principal canal para el flirteo; a partir de los 35, llamada directa. Y es que la mitad de los solteros de Europa según esta empresa han conocido a alguna de sus relaciones a través de la Red. Lo de ‘El diario de Patricia’ era verdad. 

    Lo que no revela este estudio de Meetic es algo que va más allá del tocamiento ajeno: ¿qué hay del googleo propio? Porque, no nos engañemos: amiga, amigo, te googleas en la intimidad a la espera de los mejores resultados. Escribes nervioso tu nombre, trastabillándote y, de repente, pisas el ‘Intro’. El resultado es una suma de sensaciones más bien regulares: fotos anteriores a tu tratamiento con el ácido hialurónico, aquella entrevista en plan artista con el pelo verde, los resultados del torneo regional de dardos, las fotos de la boda de tu hermano, cuatro ex novios/as besándote a plena puesta de sol en l’Albufera. Todo mal.

    En esta situación de crisis, sabiendo que la mitad de tus futuras conquistas googlearán tu nombre, sabiendo que -tensión- cualquier responsable de recursos humanos googleará tu maldito nombre antes siquiera de entrevistarte para tan deseado puesto de trabajo, aquí tienes un decálogo de urgencia para subsanar a medio plazo tu controvertida existencia en Google:

    7 COSAS QUE HACER ANTE EL GOOGLEO DE TU NOMBRE

    1. Si te llamas Antonio García, Ana Jiménez o Luis Sánchez: no hay solución. Da por imposible competir con tanto clon nominal y ganar.

    2. Si te llamas Antonio Banderas, Ana Pastor o Jennifer López, tómatelo como un regalo en forma de anonimato.

    3. Si no compartes nombre con miles de personas ni con ninguna celebridad, puedes manipular el asunto. Empieza por abrirte un blog. Nada mejor para posicionar que el texto. Usa WordPress que es fácil y efectivo y, por favor, evita ser el/la gurú de nada, aunque lo seas. Hay superávit. 

    4. Consejo capital: Todo lo que metas en Google+ se va a posicionar especialmente bien. La foto de perfil, aparecerá seguramente entre las primeras. Si lo del blog va en serio, usa la etiqueta de autor de esta red social y verás cómo sube tu posicionamiento.

    5. YouTube también pertenece a Google = buen posicionamiento. Cuando subas los vídeos de aquella despedida de soltero, no uses nombres reales. Los motes van bien para el contexto y para no asustar a nadie.

    6. Tu perfil en Twitter y LinkedIn (especialmente tu CV, por obvio que sea) también pujarán fuerte a poco que los utilices. Estarán entre los primeros resultados de Google cuando tu deseada/o te busque. Ojillo.

    7. Si alguna vez alguien publicó algo sobre ti y quieres que desaparezca de Google, olvídate. En España sólo algunas sentencias -y una vez han sido en firme y han sobrepasado recursos- han conseguido que esta compañía borre un contenido. Superponte con el blog y consigue que otros creen contenido en torno a aquella carrera de 50 metros que ganaste en el cole a los 15 años. Es pan comido.