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  • La historia de las calles de València está llena de historias (y vacía de mujeres)

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La inquietud de Luis Fernández le ha devuelto a València parte de su historia a través de sus calles. Porque hasta la fecha conocíamos el relato oficial tras los personajes y hechos, pero desde que abrió su blog en 2013 este ingeniero topográfico se ha preocupado por contextualizar cada decisión. La toponimia local responde a decisiones históricas y, a menudo, políticas. Las calles y su historia, recientemente publicado por la editorial Drassana, recupera decenas de anécdotas del nomenclátor valentino y hablamos con su autor para entender mejor el contexto viario que nos rodea.

    -¿Cuando abriste el blog, te imaginabas que acabarías publicando un libro sobre ello?
    -Es curioso porque lo inicié como una afición. Obviamente, todo se deriva de mi profesión. Me planteaba cosas, me hacía preguntas, me encanta la toponimia urbana en general… De hecho, es curioso porque quería hacer algo divulgativo fijándome en gente como Vicent Baydal (prologa el libro y es editor de Drassana). Pero ya con la primera publicación vi que el impacto era muy fuerte. Desde el primer post vi una reacción importante de la gente, una necesidad de saber la intrahistoria de cada calle.

    -¿Por dónde empezaste?
    -Asistí a la primera edición de València Vibrant y allí Eugeni Alemany, en su monólogo, comentó que vaya birria de calle tiene Jaume I. Quise empezar por ahí, porque es verdad que es una calle que necesita contexto para entender por qué un personaje de esas características ha recibido como homenaje un espacio así. Y el contexto de la calle Conquista, del Moro Zeid…

    -¿Y enseguida se desató la fiebre por tu trabajo?
    -Nada más llevaba dos o tres artículos creo que pensé que sí acabaría publicando un libro. Había mucho interés y yo también quería conocer más historias. Enseguida me llamó Paco Cremades, de la 99.9 (Valencia radio) y más tarde de Radio Valencia (Cadena SER). Empecé a seguir la pista de muchas calles en el Archivo Histórico y a darle forma poco a poco al libro que ahora llega a las librerías.

    -En el prólogo, el mismo Baydal ya comenta que una de las principales carencias de la ciudad de València en su toponimia es la historia de sus mujeres. ¿Hasta qué nivel llega la desproporción?
    -De hecho, ahora estoy preparando un libro diferente desde el concepto. Lo estoy trabajando con la Administración pública y tratamos de que haya un número importante de mujeres… pero es imposible. A grandes números, si València tiene 3000 calles y de ellas 1800 son de personajes, el porcentaje de hombres y mujeres es del 93-7%. El nomenclátor de la ciudad es un reflejo de su historia… o, mejor dicho, de la historia que nos han contado. Las mujeres son reinas de épocas feudales o mujeres nobles. De hecho, hasta el periodo democrático apenas hay mujeres civiles. 

    -¿Tenemos una desproporción similar a la de otras grandes ciudades del Estado?
    -He estudiado ciudades como Madrid, Barcelona o Zaragoza y, de nuevo a grandes rasgos, estamos exactamente igual. Hay otras singularidades. València, por ejemplo, es singular porque fue la última de estas ciudades en dejar de ser republicana. Eso provocó una explosión más intensa de nombres nada más llegar el franquismo. 

    -¿Y con la llegada de la democracia?
    -Una ‘limpieza’ que fue casi la de un elefante en una cacharrería. Tanto fue así que se pararon. Quitaron muchas, pero se dejaron unas cuantas porque la sociedad empezó a molestarse y el Gobierno de la ciudad no concluyó con el propósito. Pero por supuesto desaparecieron la Plaza del Caudillo, Falangista Esteve…

    -Un caso singular en esa historia es el giro inesperado de la historia entre el Doctor Peset y Marco Merenciano.
    -Sí, porque, como cuento en el libro, de repente, después de que sus calles estuvieran cerca [habían sido maestro y alumno] se descubrió que Merenciano había delatado a Peset [fue fusilado durante la Guerra Civil]. Claro, ya había dudas con el papel de Merenciano, pero se convirtió en una situación insostenible que se ha resuelto recientemente. 

    -El libro es bastante estimulante a partir de los barrios menos céntricos de la ciudad.
    -Hemos querido huir del Centro Histórico porque pensábamos que era una zona más trillada. Se ha escrito mucho, aunque no siempre bien contextualizado…

    -¿Cuál es el barrio que más te ha llamado la atención?
    -Muchos, pero, por elegir uno, Nazaret responde a una toponimia clásica, pero dentro de una gran ciudad. Es singular: Calle Mayor, Calle Baja del Mar… Y eso se combina con un barrio muy combativo que tiene una gran representación de nombres de vecinos en su trama. Como los tranviarios o la fallecida Isabel Nebrada. La actividad de su asociación vecinal acaba bien representada en sus calles. 

    -Hablemos de algunos de los casos que se incluyen en el libro. Empiezas por Jaume I…
    -Es cierto que mucha gente se sorprende de la calle que tiene Jaume I ahora, pero hay que contextualizar siempre con el ‘cuándo se rotula’. Hoy no tiene relevancia, pero cuando se rotuna es una zona del nuevo ensanche, ni siquiera existe la calle Colón. Era la mejor calle en el mejor barrio posible. Era la primera vez que un estado liberal propone el nombre de un personaje ilustre así.

    -Y en una zona de expansión urbanística.
    -Era una calle en el primer pelotazo inmobiliario del siglo XIX.

    -Otra historia curiosa es la que titulas Sublevados de la casba; el Grupo Antonio Rueda.
    -Es un grupo de franquistas que recibe sus calles en los años 72 o 73 del siglo XX. La sensación en aquel momento fue la de dar el último coletazo de autoridad. Veían que el franquismo se acababa y, casi 40 años después de acabarse la guerra, deciden darle unas calles a algunos caídos del bando Nacional. Eran unos asesinados y por eso han sido muchos los valencianos que se han preguntado por qué había que quitar sus nombres. La razón es histórica: efectivamente, no hicieron nada. Solo fijan un hecho que nos dividió. Pérez Casado, como comentaba antes, entró como un elefante en una cacharrería, pero la ‘limpieza’ se paró antes de los nombres del Grupo Antonio Rueda. Quizá porque aquellos señores no hicieron nada. Son mártires del bando Nacional que solo murieron. 

    -¿Qué es lo más interesante de la relación entre Fallas y calles?
    -Las Fallas nacen del propio pueblo que se organiza para darles vida. Pese a los cambios de régimen y las apropiaciones, las Fallas mantienen en sus llibrets nombres de vías y dejan una parte de la historia escrita al margen del relato oficial. Por ejemplo, gracias a las fallas sabemos que tuvimos una calle Preciados que intentaba imitar a la madrileña del mismo nombre. 

    -En el libro descubrimos que Landerer fue un astrónomo. Jerónimo Muñoz también es valenciano y astrónomo con calle. ¿Qué oficios tienen representación y hoy nos llamarían la atención?
    -Es curioso que, según la época, los responsables de poner nombres a las calles que voy citando en el libro toman como decisión poner las profesiones. Por ejemplo, escogen rotular Calle del Sainetista Arniches. Y, como rótulo, es el único sainetista, pero también tienen calle Bernat i Bladoví o Escalante… así que hay varios sainetistas con calle.

    -Un evento que destaca en la toponimia de València es de luctuoso recuerdo para la ciudad: la Riuà.
    -Hay una parte del callejero que hace referencia directa al hecho, pero es que hay que entender que ese hecho, directamente, modifica la ciudad. Cambian calles y espacios. Se crean barrios nuevos y eso favorece la llegada de nombres relacionados. Por ejemplo, son conocidas las calles que pasaron a tener nombre de ciudades o países en agradecimiento por su apoyo. Había que trasladar el mensaje de que España se había volcado con València… y la realidad es que no en todos los casos hubo tanto apoyo. 

    -Hacia el final del libro no esquivas la todavía polémica de una calle para Rita Barberá. ¿Llegará antes o después?
    -Llegar, llegará. Lo que pasa es que en el contexto actual se valoran muchas cosas. Ya hablé en su día en la radio del tema. Los funcionarios tienen por norma no otorgar las calles cuando los personajes están vivos, pero tampoco recién muertos. Pueden recibir homenajes y todo tipo de reconocimientos en vida, pero las calles no forman parte de ello como norma general. Hay que verlo con perspectiva y ningún alcalde de València podrá decir en su historia que estuvo un cuarto de siglo al frente del Consistorio. 

    -Lo que está claro es que no sucederá en esta legislatura.
    -Joan Ribó no le pondrá una calle a Rita Barberá. En todos los casos hay una intención política en la escritura de la toponimia de las ciudades. Desde siempre y ahora también. Barberá, por ejemplo, puso el nombre de una calle a Azaña con una gran presión social por parte de Izquierda Unida y PSOE. Y la puso en Orriols, tan alejada de cualquier centro de atención como le fue posible. 

    -Sin querer amortizar la primera, ¿habrá segunda entrega del libro?
    -He contado las mejores 30 historias que tenía, pero según ha finalizado, ahora mismo, creo que ya tengo unas 30 más igual de potentes. Calles con mucha miga. Creo que habrá segundo volumen… ¡y hasta un tercero, quizá!

  • Silvia Herreros de Tejada: “En el siglo XXI nos creemos muy feministas y a lo mejor no lo somos tanto”

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Sir James Matthew Barrie es uno de los autores que mayor afición a la lectura ha generado desde que escribiera el inmortal personaje de Peter Pan. También es uno de los casos más paradigmáticos de autoría soterrada bajo la creación de una sola obra, uno de los primeros literatos bajo el foco de las crónicas de sociedad y con la pesada losa de la fama agotando una carrera que explotó cuando apenas rondaba los 40. Silvia Hereros de Tejada, una de las mayores investigadoras en torno a su vida y textos, acaba de publicar su primera novela, precisamente, en torno a los 40. Una novela que, en dos de sus personajes, que combina una pareja en el pasado -el propio Barrie y Cynthia- y otra en el presente -David y Moira- enfrentándose a esa figura psicológica establecida y recurrente desde los 80: el Síndrome de Peter Pan.

    La mano izquierda de Peter Pan (Espasa, 2017) es una bio-ficción que gira ante la imposibilidad de que la sociedad acepte a la mujer con el Síndrome de Peter Pan. Una mujer que, por motivos profesionales, por motivos personales, se enfrente a los 30, los 40 o cualquier otra edad, negando su envejecimiento, tratando de estar tan activa y en la misma posición ante el mundo que cuando era joven. El hombre, tanto en la literatura como en cualquier otra disciplina narrativa, no solo ha poseído esta posibilidad, sino que ha encontrado la justificación para aceptar el abandono de la familia, la huida hacia delante, ese anhelado y hasta estético volver a empezar. No obstante, avanzado el siglo XXI, con el relato feminista más presente que nunca en las artes y en los medios, ¿por qué seguimos sintiendo rechazo a que la mujer tenga esa derecho?.

    Herreros de Tejada recibió una beca para su estancia e investigación en UCLA y en Yale, universidad en la que trabajó en torno al archivo personal de J. M. Barrie. Allí descubrió a Lady Cynthia Asquith, una secretaria y personaje poco o nada estudiado, pero fundamental para comprender la vida del autor después del éxito mundial de Peter Pan. Pese a que ésta es la primer incursión de la española en la ficción literaria (licenciada en Filología Inglesa, máster en Literatura Comparada y doctora en Estudios Fílmicos), su influencia en la biografía hasta ahora conocida en torno a Barrie podría trascender un trabajo que, independientemente, aborda con una prosa muy actual ámbitos como la competitividad en el ámbito académico, el éxito y su influencia en el desarrollo profesional o las relaciones de pareja en torno a las letras.

    -La novela gira en torno a la posibilidad a la mujer con el Síndrome de Peter Pan y la reacción negativa de la sociedad. A partir de la creación de los personajes de Cynthia y de Moira, a partir de tu propia percepción, ¿hemos avanzado mucho entre el inicio del siglo XX y el XXI?
    -«Yo creo que estamos en algún punto intermedio sin haber alcanzado ese lugar. Para nada. El Síndrome de Peter Pan ahora se llama adultescencia, pero cuando se acuñó en los 80 se llamaba así y tenía anidado el de Wendy para las mujeres. El que mola es el de Peter Pan. El de Wendy es el que habla de las mujeres que tratan a sus parejas como si fueran sus madres. En ningún momento a lo largo del siglo se le concede a la mujer la oportunidad de la eterna juventud. La crisis de los 40 se ha reflejado en innumerables ocasiones en el cine. Por ejemplo, Kevin Spacey en American Beauty (Sam Mendes, 1999). Sin embargo, cuando en la vida real vemos a una mujer que puede tener ese Síndrome de Peter Pan, todavía sentimos rechazo. La sociedad lo siente. La sociedad no está acostumbrada y estamos empezando ahora, desde hace 10 años, a hablar claramente de este tema».

    -Es una novela con una fuerte carga feminista. ¿Lo buscabas?
    -«Me ha salido una novela muy feminista sin yo quererlo. En ningún momento pensé en hacer una reivindicación sobre el papel de la mujer. Sé que está en la novela y es como si hubiera descubierto que soy feminista a los 40 años [ríe]. A mitad de la novela, trabajando los personajes de Cynthia y Moira, me di cuenta de que en el siglo XXI nos creemos muy feministas y a lo mejor no lo somos tanto. Y lo digo porque todas esas mujeres que tenemos el Síndrome de Peter Pan, como yo, no nos encajamos bien en la sociedad, seguimos sin aceptarlo y entendiendo que lo que haga el hombre en la pareja, en la empresa, o en las univerisdades, en todas partes, lo que haga él, es lo es más importante. Pues no siempre, claro». 

    -Después de 15 años de trabajo académico en torno a J. M. Barrie, ¿por qué esta bio-ficción en torno al personaje?
    -«Es una necesidad personal y, sinceramente, es un personajazo. Después de las adaptaciones al teatro, una tesis, un ensayo… de repente, sentí la necesidad de escribir mi propia versión de Peter Pan en novela».

    -¿Has sentido la presión de ser una estudiosa del autor manejando un material sensible para fans y para académicos?
    -«Sí. De hecho, el mayor halago que me han hecho es que la novela está poco documentada, pero tuve mucho pudor con la parte de la novela de personajes que sí han existido. Con Barrie además hay mucha polémica sobre su identidad sexual, sobre sus hipótesis como pederasta, que mi versión es que no lo es, o sobre si era homófobo… Sobre la relación con Cynthia… es un amor extraño [ríe]».

    -El personaje que se revela ante los cientos de miles de seguidores de Peter Pan es el de Cynthia. ¿Cuánto ha incorporado la autora a su biografía y cuánto ha encontrado entre los archivos del autor para componer a este personaje?
    -«Había material real, pero había muchos espacios en blanco. Mucha gente me pregunta qué me he inventado y es un personaje tan fascinante… Para los conocedores de la vida de Barrie hay una figura de mujer por encima de todo, que es Sylvia Llewelyn Davies, la madre de los famosos niños Llewelyn Davies que inspiran la obra. Ella representaba el icono victoriano de la madre perfecta, la esposa perfecta, la mujer buena y dulce, dedicada por completo a su marido y a sus hijos… Cynthia es la femme fatale. Ella ya se ocupó de borrar sus rastros en la vida de Barrie. Es decir, yo que he tenido acceso a todas las cartas del autor, puedo leer todas sus cartas a Cynthia, pero ninguna en la otra dirección».

    -¿No existen?
    -«No. Ella las quemó».

    -¿Y qué se sabe de ella a través del archivo de Barrie? ¿Cuál es el rol determinante de esta secretaria aristócrata en su vida adulta?
    -«Ella encargó a una amiga suya que editara las cartas de Barrie para publicarlas. Esas cartas que yo he estudiado tenían marcas en lápiz con la palabra “omitir”. Cada vez que en esas cartas hay un gesto personal o demasiado íntimo, una mano ajena ha puesto esa palabra».

    -Hasta tu novela, ¿quién es Cynthia en la biogafía de Barrie?
    -«Es una gran desconocida en la vida de Barrie. Y a los fans les parece una bruja, porque no tiene relación con ese universo de niños al que se le adscribe».

    -¿Como escritora, apoyarte en su personaje ha servido para dinamizarte la historia? ¿Hubiera sido más difícil poner a Barrie como eje de la acción?
    -«Hubiera sido imposible. Mi salvación ha sido el personaje de Cynthia. Escribir una novela sobre Barrie es imposible, porque le conozco tanto que… hubiera sido muy complicado. Cynthia me ofreció otra perspectiva y me regaló mucha libertad creativa. Pero sí, tuve muchas crisis por abordar la vida de alguien que sí ha existido». 

    -Es uno de los primeros escritores mundialmente conocidos, con éxito y la condición de millonario. ¿Cómo le afectó todo esto a J.M. Barrie?
    -«Era un tío famosísimo en su época. El primer escritor que se ha considerado millonario, porque sus obras de teatro se representaban todos los años en Navidades en todas las ciudades inglesas y en un montón de sitios en Estados Unidos. Le encantaba tener una secretaria que fuera aristócrata, salir en las crónicas de sociedad… le ponía mucho el rollo burgués, su relación con la realeza [que la tuvo], pero el personaje se lo comió por completo. El lado luminoso es que él pudo ascender. Pudo adoptar a unos niños que pertenecían a la alta burguesía inglesa, pero no pudo escribir nada que le interesara a nadie como Peter Pan. Tuvo esta gran frustración».

    -Y, en torno a esa edad adulta más sombría, aparece Cynthia. ¿Qué papel ocupó ella?
    -«Le dejó todo a ella en el testamento, cuando podría haberlo hecho con esos niños. Esto fue súper polémico en las crónicas de sociedad. No conseguía escribir nada y la mujer que le acompañaba era Cynthia. Era esa figura en la sombra. Por todas esas razones, tuvo mucho que ver en su obra posterior a Peter Pan. Algunas se evidencian en Mary Rose, una novela posterior que es un trasunto de Peter Pan en mujer».

    -Ella también era escritora. ¿Por qué no trascendió su obra?
    -«Ella, por sí misma, no era una gran escritora. Tuvo algún pequeño éxito que tampoco trascendió porque no le dedicó tiempo ni fue su ocupación. No estaba muy preocupada por ello. Barrie le hizo un regalo de amor que fue donarle todo su archivo a su muerte y eso es todo un gesto. No obstante, a mí ella me interesa mucho como femme fatale. Es manipuladora, ambiciosa, con el prestigio de quedarse con su legado… Y esto, a partir de la novela y para mi sorpresa, he de decir, que genera problemas de empatía. Estoy encontrándome con mujeres que no encajan el valor del personaje».

    -Una reacción que habría que estudiar… También es una relación entre escritores, como con la segunda pareja situada en la actualidad. ¿Por qué te interesó escribir en torno a las relaciones entre estudiosos y literatos?
    -«Cuando pensé esta novela, la idea original, el amor solo estaba entre Barrie y Cynthia, pero durante mi investigación una amiga me preguntó por mi trabajo durante tres meses en una biblioteca en Yale. Mi madre también preguntaba y todos se preguntaban por mi pareja que se había quedado en España. Es decir, que también interesaba toda esa relación de amor en torno a la literatura y a lo que nos sucede a los que estamos en ese ámbito. De ahí surgió esta segunda parte comedia con unas gotas de sitcom. Los que hacemos estas cosas de biblioteca, sí, tenemos muchas fantasías».

    -Una de las ideas más interesantes de la novela es esa explosión que se produce entre los personajes cuando, en la edad adulta, con sus vidas más o menos establecidas, se conocen y se reconocen en torno a una misma inquietud. Parece algo inevitable, casi natural que, dada esta conexión, suceda ‘algo’ entre ellos.
    -«Yo me reflejo en el personaje de David, el profesor español, que, claro, a nadie le parece importante aquí. En Estados Unidos me recibieron como una eminencia, con una gran beca. Ahí se crea una dicotomía extraña, porque estás en Yale, investigando algo que es tan pequeño que… comprendes que si alguien tiene relación con eso, conecta mucho conmigo. Tú puedes estar casado con alguien que no entienda que dedique 15 años a Barrie. Sin embargo, conoces a alguien que entiende lo que haces y es casi natural que tengas un affaire. Estar en una biblioteca tres meses es estar en un mundo paralelo y encontrar a alguien en ese mundo es algo muy potente».

    -Es tu primera novela. ¿Te has sentido cómoda en el contexto de la bio-ficción?
    -«Me encanta la bio-ficción y el trabajo de David Lodge en este género. Para mi siguiente novela estoy pensando algo parecido con una escritora también muy desconocida».

    -¿Es también tu punto y final en torno a Barrie?
    -«Creo que sí. Esto ha culminado mi etapa con Barrie de alguna manera. Y creo que no existo sin Barrie ni Peter Pan, después de 15 años, pero necesitaba cerrar esta etapa con algo bello. Mi ensayo, que recibió algún premio muy importante, no lo leyó nadie. Por eso tenía esa necesidad de llevarlo a la ficción. Una novela en la que, además, hablo de mi y de mi relación con el autor».

    -Cada vez parece mejor aceptada la realidad de que la obra de Barrie en torno a Peter Pan es sombría. Hasta siniestra. Como estudiosa, ¿cómo encajas la lectura de Barrie y Peter Pan a través de Hollywood?
    -«La imagen de Barrie en Descrubiendo nunca jamás (Marc Foster, 2004) es repugnante. Pese a que es cierto que hay una imagen cada vez más siniestra, Hollywood insiste en la idea edulcorada. De hecho, acaban de poner en marcha un musical. Yo creo que no se presta a esa visión, porque el Capitán Garfio es un pirata que mata niños, para empezar. Es algo que no entiendo, pero, bueno, supongo que es una idea de que la fe infantil puede conectar con esa idea de que los sueños se cumplen. Es esa idea de cree en tus sueños y se cumplirán, que es tan falsa. Es la idea a la que le da vueltas Disney».

  • ‘Biblioteca bufa valenciana’: al descubierto la absurda y millonaria publicación de libros de la Administración

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Generalitat Valenciana, Corts, sindicaturas, consellerias, Biblioteca Valenciana, fundaciones y museos. El aparataje administrativo valenciano generó la publicación de 375.000 libros cuyos costes son tan millonarios como desconocidos, en gran medida por la cantidad de entidades y años que comprende la generación de esta biblioteca del absurdo en la que hay, por ejemplo, 65.000 librillos de recetas en los que la ex consellera Mª Angels Ramón-Llin i Martínez les desea -en la primera página- «buen provecho».

    La maquetación, edición e imprenta de una parte considerable de los mismos fue adjudicada de forma discriminada, sin someterse a concurso público, generando el citado gasto no detallado en conjunto que no ha sido detallado en la presentación de los datos de almacenaje por parte del director general de Relaciones con las Cortes, Antonio Torres, y el director general de Administración Local, Antoni Such.

    El sinsentido de esta biblioteca recoge 2.100 títulos publicados a partir de una «política editorial errática y arbitraria», según han apuntado Torres y Such señalando al anterior Consell. Legislaciones y estatutos obsoletos (unos 10.000, ahora listos para su destrucción) o catálogos de arte, como los de Julio González, que rondan en el mercado los 260 euros, editados en un formato de lujo como policromía y a razón de 700 páginas por cada uno de sus tres volúmenes; se editaron cientos, se han vendido 10. Este caso ya contenía referencias en Las 62 barbaridades de Císcar en el IVAM que denuncia Intervención, que avanzó Valencia Plaza.

    375.000 libros pagados por los valencianos y «pudriéndose» en 900 palés

    La mayoría de estas publicaciones están «descatalogadas y que están pudriéndose en el almacén», datan «de hace treinta años, del principio de la autonomía», ha asegurado Torres. Los libros están almacenados en cajas y apilados en 900 palés en una nave situada en el polígono de Riba-roja, por la que la Generalitat paga desde hace dos años una mensualidad de 4.500 euros mensuales a la empresa privada Loginser, colaboradora de Correos, un contrato que finaliza en mayo de 2016.

    Entre los 2.100 títulos almacenados destacan las publicaciones del Institut Valencià d’Art Modern. Los catálogos de arte, publicados con las condiciones citadas en el caso de Julio González, se editaban por miles sin atender al menor criterio de objetivos de distribución o venta. Buen ejemplo de ello son los Quaderns del IVAM, 20 títulos de los que se publicaban una media de 45.000 ejemplares por cada uno de ellos, con un coste en torno a los 100.000 euros por título.

    La red de bibliotecas municipales asumirá una parte del catálogo

    Aunque los responsables han reconocido que no descartan ninguna solución a medio y a largo plazo, por el momento es la red de bibliotecas municipales la que asumirá una parte de ese catálogo. En lotes de 60 libros, valorados en 1.300 euros por lote, ya son 244 las peticiones que han recibido por parte de los 542 municipios con este tipo de dotación en la Comunitat Valenciana. 

    Esta solución dará salida, teniendo en cuenta que algunos municipios ya tienen más de una biblioteca, a unos 18.000 ejemplares. Such ha asegurado que en el primer trimestre de 2016 se buscarán «más soluciones. Lo importante ahora era poner en circulación estos libros, que debe ser el principal objeto de su publicación; que sean útiles para la gente».

    De hecho, la Comisión Técnica de Publicaciones, que se reunirá en breve, revisará los objetivos de maquetación. «Para empezar, utilizaremos los servicios de maquetadores y de edición, sin tener que contar con empresas externas para este propósito», ha añadido Such. Preguntados en torno a si esa misma Comisión había presentado algún tipo de queja o alarma a lo largo de los años en los que se ha producido una cantidad de libros similar a la que dejó Ptolomeo II en la Biblioteca de Alejandría, los representantes han asegurado que sus avisos no alcanzaban a las decisiones de publicación que pudieran provenir de sindacturas, fundaciones, museos y entidades independientes.

    Torres (i) y Such (d) ofrecen los datos y valoraciones ante los medios de comunicación

    Además, se han comprometido a que la realidad editorial digital pesará a la hora de reconsiderar esos objetivos y el marco legal de publicaciones institucionales. También se distribuirán algunos de los libros almacenados en las librerías Llig de la Generalitat ubicadas en Castellón, Valencia y Alicante y en su servicio online.

    Torres ha avanzado que se «cambiará totalmente» la política de publicaciones y ediciones de la Generalitat, que estará fundamentada en criterios estrictamente técnicos y con temas que interesen a la ciudadanía y, para ello, se activará la comisión técnica, compuesta por «todos los que tienen algo que ver con las publicaciones».

    Adjudicaciones millonarias sin concurso público

    Torres ha dicho que puede haber irregularidades, ya que muchas de las obras almacenadas fueron adjudicadas sin someterse a concurso público y editadas fuera de la Comunitat Valenciana. «Hemos visto que no ha habido una política clara en relación con las publicaciones de la Generalitat«, ha afirmado el responsable socialista, quien considera que se ha producido una política «completamente arbitraria y cualquier conselleria u organismo público ha hecho la publicación que ha querido, sin tener en cuenta ningún tipo de criterios técnicos».

    A su juicio, «lo peor es que se han publicado libros para llevarlos directamente de la imprenta al almacén y durante años ahí se han quedado sin que sirvan» y, en muchos de ellos «se ve que el libro está directamente relacionado con la firma de la introducción. Expresidentes, exconsellers o ex altos cargos, todos quieren que su nombre aparezca y ya han cumplido el objetivo».

    Más ejemplos de la absurda librería

    En el almacén también han sido encontrados más de 50.000 ejemplares de unos cuadernos de buenas prácticas para el metal o el juguete, 5.700 ejemplares de un libro sobre la película «Bienvenido Mister Marshall», 7.500 ejemplares del «ya obsoleto» Estatuto básico del empleo público o más de 12.000 mapas de infraestructuras -obsoletos en cierta medida- de transportes de la Comunitat.

  • Carena Editors deja en la estacada a 50 escritores en una posible estafa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Más de medio centenar de escritores e ilustradores valencianos han dado un paso al frente y han denunciado lo que podía ser una estafa editorial: Carena Editors, empresa que durante el último año se ha visto sometida a diferentes procesos de venta y cambio en sus órganos de dirección, ha dejado de pagar a estos profesionales los derechos económicos y ventas por sus obras en lo correspondiente al año 2014.

    La situación, que era conocida desde hacía meses en el sector editorial y que estuvo a punto de estallar durante la pasada Feria del Libro de Valencia, había llevado a los afectados a mantener meses de tensión tratando de ponerse en contacto «por todas las vías posibles (teléfono, email, burofax) con la nueva dirección», tal y como han informado en un comunicado público.

    Las excusas para una demora del pago acabaron por convertirse en un caso omiso a los ahora demandantes, que en el caso de los derechos de autor se refieren a cantidades que la editorial ya ha cobrado por la venta de los libros en 2014. Este más de medio centenar de escritores e ilustradores (aunque solo una treintena firma el comunicado de denuncia), algunos de ellos a la cabeza en las ventas en cuanto a la producción editorial local se refiere, aseguran no haber recibido ingreso alguno.

    Su anterior propietario asegura también haber sido estafado

    Carena Editors había permanecido durante los últimos 25 años como uno de los referentes de la producción local. Incluso, durante los dos últimos años había sumado un número considerable de publicaciones, incluso en la etapa que ya no estaba dirigida por su fundador Marcos G. Zacarés. La editorial incluía, especialmente, numerosos títulos vinculados a la cultura, la historia y las tradiciones valencianas.

    Zacarés se jubiló en 2012 y «vendió la editorial a Enrique Olmos, quien no comercializó el stock y contrató decenas de nuevos libros a sus respectivos autores. La actividad continuó tras la etapa de Zacarés y los autores «han acudido a presentaciones y ferias del libro para promocionar y firmar ejemplares, que además se han vendido en  innumerables librerías repartidas por toda la geografía española, destacando la valenciana, como El Cortes Inglés, Paris-Valencia, Fnac, Casa del Libro, Soriano». 

    Sin embargo, el propio Olmos asegura ser víctima de la actual situación ya que, a finales de 2014, decidió vender Carena Editors a María Angeles Gervilla, empresaria situada en Ontinyent y vinculada al sector a través de su imprenta: «ella era quien me imprimía buena parte de las publicaciones. Carena no tenía problemas económicos, pero cada vez dábamos más cabida a la ficción y queríamos estar presentes en Madrid y Barcelona, donde apenas vendíamos», asegura Olmos en declaraciones Valencia Plaza tras leer el comunicado de los afectados.

    «Cualquier editorial salda los derechos en torno al mes de marzo o abril y Carena Editors se vendió en febrero, cuando llegamos a un acuerdo que se elaboró muy rápido y en el que fui el primer engañado». Olmos asegura no haber recibido el pago por el traspaso «que era una cantidad ridícula», pero se siente afectado ya que «el trato era que iba a estar a nómina de la empresa y a seguir trabajando en la dirección planteada con libertad». Nunca llegó a estar dado de alta en la Seguridad Social, siempre según su versión, y tampoco ha percibido ningún emolumento por su labor.

    El anterior propietario trató de averiguar qué sucedía con los pagos que autores «y también proveedores, porque hay más afectados», no recibían. «Me dijo que no había liquidez» y Olmos asegura que trabajó «durante cuatro meses al máximo, hasta conseguir 60.000 euros de facturación en ese periodo de tiempo. Cuando me enteré de que ni aun así había pagado los compromisos, decidí comunicar a los autores a través de un mail la situación y ofrecerles reunirse conmigo, aunque solo tres de los firmantes mostraron su disponibilidad».

    El último capítulo, en manos de Gervilla

    A espaldas de la venta que Olmos no comunicó («ese fue mi gran error, tengo una carga moral por ello», asegura a Valencia Plaza), los autores se dan la voz de alarma entre sí cuando a inicios del presente año la empresa no hace frente a sus obligaciones económicas. Es más, las relaciones se distancian y empieza a complicarse tener el menor contacto con el que fuera director que pasa a contestar -en algún caso- «con absurdas invenciones».

    Todas las sospechas se desatan cuando el pasado mes de junio él mismo comunica que meses en febrero de 2015 vendió Carena Editors a Gervilla, la propietaria de Gráficas Barcino. Olmos asegura no tener «ningún compromiso legal ante los impagos» y la propietaria no responde a los pagos. Los autores, en ese momento, se hacen conscientes que Gervilla está detrás de la liquidación del semanario catalán El Triangle

    La situación, hecha pública este miércoles 4 de noviembre de 2015, incluye una declaración de intenciones por parte de los autores que en declaraciones a Valencia Plaza aseguran estar apesadumbrados -más allá de los citados intereses personales- «por perder un referente para los escritores locales, una editorial donde podíamos dar salida a títulos basados en la cultura y la vida de la ciudad y el territorio».

    La empresa ha cerrado recientemente el acceso a todas las secciones de su web, así como su página en Facebook.

    Un extracto del comunicado

    «Los autores de Carena Editors nos sentimos defraudados y embaucados. Pretendemos hacer llegar a todas las personas que aman y trabajan con libros (lectores, distribuidores, librerías, etc.), la precaria situación en la que nos encontramos, derivada de una nefasta gestión de la empresa que en su día fue un referente en temas relacionados con nuestra cultura, y en definitiva, en el sector editorial».

    Los firmantes del comunicado son Ana Botella, Salvador Blanco, Mª Luz Bravo, Emilio Calderón, Monserrat Cano, Alba Capilla, Bel Carrasco, Mercedes Casquero, Joan Castelló, Julio Cob, Kilian Cuerda, Anabel Escribano, Herminia Esparza, Carlos Ferris, José V. García Torrijos, Mariano López, Empar Marco, Eloy Moreno, Roxi Nacher, Mónica Parra, Albert Pitarch, Salvador Raga, Javier Sanchis, Francisco Segura, Rafael Simón, Rafael Solaz y Miguel Tejedor.

  • Max Vento: «El único problema para la industria del cómic es la sobreproducción»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    VALENCIA. Max Vento recopila en un volumen integral su álbum Actor aspirante. Después de tres años de espera tras el tercer y último libro de la serie, el autor valenciano afincado en Bélgica ha decido ampliar la historia original. Suma dos volúmenes, prologa la colección y, en definitiva, asegura haber «cerrado la etapa junto a Pablo Díaz-Strasser», según responde a CulturPlaza.com el propio autor.

    Actor aspirante narra las vivencias de un actor, el citado Díaz-Strasser, que trata de encontrar su lugar como profesional. Una comedia que se ha visto influida por el contexto de crisis económica sobre el que se ha ido desarrollando el trabajo de Vento: «Aunque reconozco que el contexto real se ha dejado ver en la historia, para mí no ha sido tangible esa idea de crisis. Creo que los profesionales como Vento o como yo mismo, los que nos dedicamos a profesiones un tanto difíciles de encajar desde el punto de vista práctico-productivo, no vivíamos en una burbuja económica. En este sentido, veo que la gente que podíamos decir que vivía a otro nivel poco a poco se asemeja al nivel alque vivíamos nosotros».

    El contexto de crisis, por cierto, sólo afecta al cómic «en la sobreproducción. Y es un problema, porque antes las editoriales querían publicar mucho. En países como Francia creció la demanda, pero ya no lo hace. Los lectores son los mismos y ahora las editoriales son mucho más selectivas», asegura Vento que tiene programada una serie de acciones para publicar su cómic en el mercado franco-belga.

    En España es Dolmen quien publica esta comedi que pra vento supone «un punto y final del personaje, aunque algunos de los lectores quizá sientan cierta frustración con la forma en la que acaba todo. Es un final abierto, en el que se intuye hacia donde se dirige la vida y la carrera de Pablo Díaz-Strasser, pero no con todas las certezas». El autor en este caso quiere dejar abierta esa idea dado que quiere transmitir la sensación de continuidad del personaje en los lectores.

    ALGUNAS IDEAS SOBRE LA RECOPILACIÓN INTEGRAL DEL AUTOR

    «Reconozco que Actor aspirante cada vez tiene más cosas de mí. Al principio si que trabajé sobre un personaje y lo desarrolle con todas sus cualidades propias. Era pura invención, pero inconscientemente y a lo largo de los años no he podido evitar reconocer historias que me iban pasando a mí o a los que me rodean».

    «He recopilado una gran cantidad de material para culminar este álbum, aunque gran parte de su proceso productivo lo dedico a destilar mi trabajo. Especialmente trato de estar libre cuando estoy escribiendo el guión. No quiero que se quede fuera ninguna idea. Sin embargo, voy limando el texto, dejándolo en lo esencia».

    «Lo más relevante del volumen integral es la evolución del personaje. El cambio es de actitud, de cómo afronta las cosas en la vida

    «El último capítulo sucede en Los Angeles (Estados Unidos), pero la historia principal se desarrolla en una ciudad europea grande. Sobre todo, hay influencias de Madrid. Aun así, hay guiños a la gente con la que he convivido en los mismos Estados Unidos o Bélgica y por eso también la novela está descolocalizada, porque la historia que queda al final es capaz de ser exportable a muy distintos países y personas».

    «Me gusta el diálogo con el lector, porque mi trabajo es muy solitario. Apenas hablo con nadie durante el día y me gusta esa interacción, aunque reconozco que el lector de cómics te suele transmitir que es de su agrado». 

    «Actualmente trabajo en una nueva historia. Está en pleno momento de ideación, plasmando algunas muestras. Sé que no tendrá mucho que ver con la historia actual, porque lo que verdaderamente es hacer algo de género. Sé que es arriesgado a nivel editorial, algunos dicen que puede ser un suicidio, pero lo necesito porque, sencillamente, paso mucho tiempo de mi vida trabajando en ello».

    LAS PRESENTACIONES DE ACTOR ASPIRANTE EN VALENCIA

    Max Vento presentará el cómic este jueves 12 en Futurama, la tienda de cómics de Guillem de Castro a las 19h. También estará en El Corte Inglés de Colón en la zona de cómics de 18:30 a 21h, firmando ejemplares y volverá a charlar con los lectores y presentar esta recopilación integral en la tienda especializada ‘Generación X‘, el día 21 de diciembre.