Etiqueta: música pop

  • Gaizka Mendieta: el eterno verano de un hombre tranquilo

    Publicado originalmente en la revista Plaza

    Gaizka Mendieta (Bilbao, 1974) logró un par de cosas en València que ahora, con apenas unos años de distancia, parecen imposibles: ser el capitán de los mejores años en la historia del club de Mestalla y hacerlo como un líder tranquilo. Ese es el motivo por el que los renglones de su biografía —entonces, antes y ahora­— no se alinean con el interés de los medios. En un verano en el que hemos tolerado que la sección de deportes se redujera a una boda, varios delitos fiscales y una trama de corrupción, conversar con el ‘6’ acerca de sus pasiones es un balón de oxígeno para los que todavía creemos en el fútbol.

    En las tascas se dice que los de Bilbao nacen donde les da la gana, pero en esto Gaizka también posee su propio relato. Andrés, su padre, fue portero del CD Castellón, y la provincia fue su último destino tras su paso por varios equipos (incluido el Real Madrid CF, donde no llegó a jugar). El deporte estuvo presente desde la cuna en el mejor centrocampista de la Liga de Campeones en 2000 y 2001 aunque, para disgusto familiar, abandonase el fútbol por el atletismo. Campeón autonómico y subcampeón de España de 1.000 metros, becado y listo para lograr medallas, decidió volver a calzarse las botas.

    — La próxima temporada se cumplirán diez años de su retirada. ¿Había planificado ese momento?

    —Lo cierto es que no. En aquel momento me estaba separando y si me iba a jugar fuera no iba a poder ver a mis hijas. Eso era innegociable y seguirá siéndolo hasta que sean mayores. Así que me tomé un par de años para dedicarle tiempo a la familia, me quedé a vivir en Inglaterra y empecé a colaborar con algunas cadenas de televisión aquí. También me saqué el carné de entrenador y soy embajador de La Liga por el mundo. A partir de ahí he ido haciendo cosas que me han ido atrayendo, como ser empresario de hostelería, jugar partidos de legends, pinchar música… la verdad es que ahora mismo toco todas mis pasiones. Gracias a mi carrera como futbolista tengo la suerte de tener muchas oportunidades. En estos momentos tengo un equilibrio importante y para romperlo tendría que aparecer un proyecto muy sólido. 

    —¿Se refiere a convertirse en entrenador?

    —El fútbol es una de mis pasiones pero ahora mismo supondría cortar con todo esto para dedicarme en exclusiva. El trabajo de entrenador requiere mucho de ti y mi vida volvería a estar dedicada al 100% a ello. Tal y como yo lo veo, ser entrenador no es ser jugador; es más complejo, es más exigente. No sé cuándo ni cómo, pero es una faceta que me gustaría experimentar. Me gustaría estar al otro lado y ver si soy capaz de aportar o ayudar con lo que llevo dentro, pero ahora mismo tendría que llegar algo irrechazable.

    —Alguna vez ha dicho que nunca imaginó hasta dónde llegaría con este deporte.

    —Es que nunca me lo planteé. Nunca lo pensé. Nunca me imaginé que iba a conseguir todo lo que he conseguido. 

    —De haber continuado como atleta, ¿hasta dónde cree que habría llegado?

    —Cuando lo dejé tenía el récord autonómico de 1.000 metros y era subcampeón de España de mi categoría. Hasta que lo dejé se me daba bastante bien, tenía bastantes becas, pero nunca lo sabremos [sonríe]. 

    —El deporte siempre ha estado presente en su vida.

    —Y seguirá. Empiezas de pequeño practicando todo lo habido y por haber y ya vas eligiendo. No concibo una forma de vivir sin deporte.

    —Está en buena forma física. ¿Se cuida tanto como antes?

    —No. No es que me cuide, es que es una forma de entender la vida. No soy profesional y me doy mis caprichos. De vez en cuando te puedes permitir un exceso. Se pagan y cuestan, pero hay que disfrutar de la vida. 

    «SI CUANDO VIVÍA EN VALÈNCIA ME ESCAPABA ALGÚN FIN DE SEMANA A LONDRES PARA COMPRAR DISCOS O IR A UN CONCIERTO, IMAGÍNATE LO QUE SUPONE VIVIR AQUÍ»

    —En sus apariciones como embajador de La Liga se le aprecia una especial sensibilidad por las etapas formativas. ¿Cómo ha cambiado este aspecto desde su época hasta la actualidad?

    —Entendemos que el fútbol no se sostiene sin una etapa formativa fuerte. Por eso insistimos. Es de ahí de donde surge el éxito que nutre a los clubes de cualquier división. España, afortunadamente, se nutre de jugadores nacionales, pero cuando viajas fuera, por ejemplo a países como China, te das cuenta de cómo ellos no tienen eso e invierten mucho en ello. Más allá de nuestro éxito con la Selección gracias a los jugadores, España es una potencia como formadora. Mucha gente habla de los jugadores españoles, pero a nivel formativo y de coaching tenemos un alto nivel. 

    —Ahora los jugadores más jóvenes tienen una actividad de patrocinio y comunicación desconocida hasta la fecha. 

    —No creo que sea algo exclusivo del mundo del fútbol. Pero bueno, dime qué lees o qué escuchas y te diré quién eres. Pues dime a quién sigues en redes sociales y te diré un poco cómo eres. Es verdad que hay mucha tendencia a exhibirse, pero los futbolistas no son menos. No es una faceta que a mí me atraiga. Creo que desde el fútbol hay que mostrar unos valores diferentes porque la vida no es eso.  

    —¿Le preocupa que esas presiones económicas y mediáticas lo desvirtúen?

    —Eso le preocupa a todo el mundo, pero creo que no. Hay muchos futbolistas en activo y muchos entrenadores que insisten en sus valores: respeto, humildad, trabajo, etcétera. Eso es lo que te lleva al éxito. Si te alejas, te alejas del éxito. Es en lo que hay que insistir en las fases formativas. 

    —Trabaja en los medios ingleses. De su modelo de periodismo deportivo, ¿qué importaría a España?

    —En Reino Unido la prensa deportiva es muy respetuosa con el exprofesional, pero creo que no lo es solo con el deportista… es con la persona. Hay un respeto absoluto, especialmente si ha aportado éxitos al país o a la ciudad. Hagas lo que hagas, la gente tiene eso siempre presente. Creo que por eso me he encontrado a gusto trabajando en medios británicos, aunque he colaborado con cadenas de televisión de África, Asia, Medio Oeste y toda América. En España tendemos a politizarlo todo. Por ejemplo, cuando Raúl fue a la inauguración de una tienda del Barça como trabajador para La Liga. Es algo que supongo que irá cambiando.

    —Tiene el carné de entrenador y da por supuesto que probará la experiencia en algún momento. ¿Cuál sería su fórmula?

    —Diálogo y honestidad con el jugador y con uno mismo. Al final el jugador, tanto el que juega como el que no, quiere la verdad y con la verdad se va por delante. He tenido casos de entrenadores que no han dicho la verdad y al final pierden el vestuario. Al final es liderar a un grupo y para lograrlo necesitas que esté unido; para que esté unido, tienes que lograr que todos luchen por los mismos objetivos. Es la única manera de aguantar bien toda la temporada. El reto principal de un entrenador hoy en día es ese, aunque ahora todos van acompañados de un preparador físico, un médico, etcétera.  

    —Cuando fue jugador del Valencia CF la fórmula tenía mucho que ver con un paso natural del filial al primer equipo y jugadores con experiencia para posiciones específicas. ¿Cree que ese es el modelo más adecuado para el club ahora?

    —En mi época esa era la dinámica y sirve para el 80% de los clubes, pero no para todos. Si estás en un equipo que ficha, como puede ser el caso de Madrid, Barça, Chelsea u otros, entonces lo que necesitas es una red de scoutings por el mundo. Todo depende del club para el que trabajes y tu rol, porque no es lo mismo tener una responsabilidad como entrenador que como director deportivo. 

    «SIEMPRE HE CONSIDERADO QUE EL FÚTBOL NO ES LO ÚNICO, PERO COMO PROFESIONAL LOS PROYECTOS DEPORTIVOS SON LO MÁS IMPORTANTE»

    —Además del fútbol, la cultura es otra de sus pasiones. ¿Fue algo que tuvo en cuenta para quedarse a vivir en Inglaterra?

    —Efectivamente, la cultura británica y la estadounidense siempre me han atraído. Pero cuando llevas catorce años residiendo en un país son más cosas… Influyen factores culturales, deportivos y sociales. Siempre he tenido una conexión con la cultura británica. De lo contrario no llevaría tanto tiempo viviendo aquí. 

    —¿Y la música?

    —Si cuando vivía en València me escapaba algún que otro fin de semana a Londres para comprar discos o ver algún concierto, imagínate lo que supone vivir aquí. La música forma una gran parte de la cultura británica. Se ve en la importancia que se le da y la repercusión que tienen las bandas en Gran Bretaña y a nivel internacional. La música es una parte muy importante en mi vida y es algo que puede ayudarte mucho a sentirte a gusto en un sitio. 

    —¿Lo tuvo en consideración al fichar por el Middlesbrough?

    —No. Siempre he considerado que el fútbol no es lo único, que hay más cosas, pero como profesional los proyectos deportivos son lo más importante. Prueba de ello fue que viniera a un club como Middlesborugh. El primer año fue duro… no tomas esas decisiones basadas en gustos musicales. Las tomas por el proyecto deportivo y por dónde vas a vivir con tu familia, si vale la pena. Todo lo demás es un añadido. 

    —A lo largo de su carrera, ¿ha compartido su afición por el rock y el pop con compañeros de vestuario?

    —Es verdad que no había muchos futbolistas con los que compartiera estos gustos, estos estilos, pero tuve la suerte de encontrar algunos. No muchos. La música en mi época era algo más personal. No se ponía en el autobús, como hoy en día. Era algo más privado y eso también es importante; que cada uno tenga su espacio más allá de compartir algo puntualmente. 

    —En València es conocida su amistad con el vendedor de discos, locutor y dj Juan Vitoria. ¿Qué papel tuvo en sus diez años aquí?

    —Importante, supongo. Juan es una enciclopedia del rock y me ha aportado mucho. Me ha descubierto bandas a las que no hubiera llegado, pero sobre todo me ha ayudado a entenderlas, a ver cosas desde dentro. Hemos compartido muchos conciertos y muchos momentos. Ha sido una figura importante para mí en València y en mi vida, pero también hubo más amigos con los que compartí esa afición, conciertos… lo que pasa es que Juan es muy conocido y su nombre llama más la atención [sonríe].

    —Cuenta la leyenda que no era extraño ver a Mendieta en conciertos de bandas valencianas.

    —Siempre que no interfiriera en mi actividad profesional, iba a cualquier evento musical que podía. Es verdad que a veces se hacía difícil porque creaba más alboroto que otra cosa, pero bueno, en la escena musical en la que yo me movía ya conocías a mucha gente y entendían que estabas en un momento más personal. Me sentí bastante respetado. Y si no, siempre había algún rincón en el que, con un buen gorro, uno se camuflaba. 

    —¿Cuáles fueron aquellas primeras recomendaciones? Las esenciales.

    —Cuando llegué a València, con diecisiete o dieciocho años, empecé a comprar discos porque podía permitírmelo. Hasta entonces tenía algún vinilo y muchos casetes. Empecé escuchando a The Doors, The Velvet Underground, Iggy y los Stooges… Todas esas grandes bandas de los 60 y 70. Eso lo combiné con muchas bandas de la escena de València, de esa época que yo considero más o menos dorada, con La Habitación Roja, por ejemplo. Con ellos todavía tengo amistad, como con Los Planetas. 

    —Ellos le nombraron en una de sus canciones más memorables y un buen día de 2015 se subió al escenario al FIB para tocar la guitarra con ellos. ¿Cómo lo recuerda?

    —Ya los había visto en directo dos veces antes de aquella canción, pero cuando sacaron el single de Un buen día nos conocimos. No recuerdo quién nos presentó, pero supongo que vendrían a presentar Unidad de desplazamiento a València y comimos juntos. En 2015 coincide que estoy en Benicàssim [la familia Mendieta vive allí], quedamos a comer porque somos amigos y Jota me suelta que por qué no toco la guitarra con ellos. Tengo un par de Fenders, pero desde que nacieron mis hijas, el tiempo libre… Les dije, si queréis voy al ensayo y lo valoramos. Me pasé dos días tocando los cuatro acordes y fui al ensayo. Ellos dijeron que no desentonaba mucho, pero yo creo que sí [ríe]. Toqué la canción y fue una experiencia increíble… inolvidable. He jugado en estadios con 100.000 personas, pero la forma de conectar con la gente es totalmente distinta. Es difícil describirlo con palabras. Además, Los Planetas volvían al FIB después de unos cuantos años, acababa de tocar Blur y luego actuaba Portishead. En el escenario principal. A veces lo pienso y todavía me parece que estoy soñando.

    «SIEMPRE QUE NO INTERFIRIERA EN MI ACTIVIDAD PROFESIONAL, IBA A LOS CONCIERTOS QUE PODÍA. LA GENTE ENTENDÍA QUE ESTABAS EN UN MOMENTO MÁS PERSONAL»

    —En el FIB hizo su debut como dj. ¿Cómo ha desarrollado esa faceta desde entonces?

    —Como era la primera vez, vino mucha gente. Fue impresionante. Mucho afecto. Pinchamos con vinilo los tres [Juan VitoriaArizona Dylan y Gaizka Mendieta, aka Gasteiz Gang]. El proyecto duró un año porque Arizona empezó la universidad y los compromisos de los tres lo hacían muy difícil. Juan pincha asiduamente en diferentes clubs de València. Yo también lo hago cuando puedo. He pinchado en varios festivales [FIB, SOS…], en las dos últimas finales de la Champions, en una fiesta privada del festival de Cannes… intento exprimir esas experiencias. Para mí, lo más interesante es unirlas. Unir el fútbol, la música y distintas pasiones. Me gusta lo que sucede cuando hay sinergias entre todo lo que hago.

    —Una de las facetas menos conocidas es la de empresario inmobiliario y hostelero. ¿Cómo surgió la posibilidad?

    —Si vives en Londres acabas yendo a restaurantes con producto español. Es algo que te falta cuando vives fuera. Así conocí a los dueños de Ibérica Restaurantes, que tienen un producto muy bueno. A partir de la relación personal como cliente me ofrecieron entrar y no me lo pensé dos veces. Tenemos ocho restaurantes en Reino Unido y vamos a abrir dos más. Además, he estado con Dabiz Muñoz en StreetXO desde el principio. De hecho, acabo de salir hace poco. Y, si no pasa nada, estoy planeando un nuevo proyecto con Quique Dacosta, pero estamos en los primeros pasos. En todos esos proyectos, desde distintos puntos, el planteamiento para que esté dentro es parecido: conocer un mercado que tiene oportunidades y necesidades que se pueden cubrir. 

    —En los restaurantes de Ibérica hay muchos españoles. ¿Hay inquietud por los efectos del brexit?

    —La gente que tiene contrato indefinido no tiene ese temor, pero los que acaban de llegar, quizá, pueden tener dudas sobre cómo se va a resolver. Pero no los españoles; cualquier ciudadano europeo que reside y trabaja allí. Nosotros esperamos que la relación entre Reino Unido y Europa se altere lo menos posible. También pensando en los británicos que no solo viven sino que trabajan en Europa. Desde luego, serán decisiones muy sopesadas.   

    * Este artículo se publicó originalmente en el número 34 (VIII/17) de la revista Plaza

  • Polock: “Si hemos llegado hasta aquí es para hacer lo que nos dé la gana”

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    A finales de este año se cumplirá una década del iniciático Polock EP. El frenético punto de partida de la banda de rock valenciana contagiaría su primer álbum, Getting Down from the Trees (Mushroom Pillow, 2010), con el que acaba de conectarse tanto tiempo después su último y recién estrenado disco: Magnetic Overload (Sony, 2017). «Ha pasado media vida», comenta Papu Sebastián en esta conversación al reflexionar qué ha sido del grupo durante este tiempo que ha encontrado en esta última colección de canciones una versión madura, sosegada, mucho más sugerente y propia que aquel arranque. 

    Esta primera década, estos tres primeros discos publicados en tres continentes, les han granjeado vivencias y conciertos en Estados Unidos, Japón y buena parte de Europa. También las dos primeras bajas en la alineación titular que se había mantenido desde aquel 2007. Sin Alberto Rodilla ni Sebas Benavente, Pablo Silva, Marc Llinares y Papu Sebastián han sacado adelante un álbum que parece haber liberado sus ideas del foco de presión y las expectativas generadas durante los primeros años de formación. Un álbum que les ha servido para fichar por Sony, del que ya han extraído una retahíla de vídeos a partir de sus canciones y que presentarán en festivales hasta el final de verano. 

    A partir de septiembre, el disco tendrá su oportunidad como grower (esos álbumes que encuentran a su público definitivo con los meses y las escuchas) en las salas de concierto del Estado. Para entonces la nueva formación se habrá asentado sobre los escenarios, pero también algunas de las ideas que les sitúan tras el punto de inflexión que se intuye tras las respuestas durante esta conversación. Una resituación que, de puertas hacia dentro, no ha afectado a los cimientos. El local de ensayo en la huerta de Alboraia ha pasado de lugar de encuentro a base de operaciones y nombres como Fernando Boix [productor], Alberto Díaz [técnico de sonido en directo] o Carla Fuentes [arte del disco y promoción] han mantenido la fidelidad y progresión junto al proceso.

    -Empezamos por una foto fija de estos más de 10 años. La banda ha pasado de cinco a tres miembros. ¿Qué ha sucedido?
     -Papu: “Whats Going On? [bromea y hace un silencio prolongado antes de responder]. En estos 10 años ha pasado… media vida, esa es la sensación. Este disco se empezó a gestar ya entre los tres. Estábamos en otra sintonía, predispuestos a trabajar en estas canciones, en esta onda que queríamos conseguir. Cada uno también, después de 10 años, se pone en la balanza y ve la situación. Ve lo que aporta o deja de aportar, lo que está sucediendo con la evolución del grupo… Creo que ha sido una separación de lo más natural. Se veía venir. También está en relación con las expectativas y con el desgaste incluso personal. Es positivo renovarse siempre, a no ser que te vaya increíblemente bien… Las cosas se apagan de forma natural si no hay cambios».

    -Ya que mencionas las expectativas, ¿el cambio está relacionado con la falta de un éxito mayor? El EP y vuestros dos primeros discos eran propuestas muy sólidas, pero quizá no se han reflejado en una base de trabajo estable para la banda.
     -Pablo: “Desde luego, si hubiéramos estado de gira continua con el segundo disco no se hubiera descolgado gente. No ha sido el caso. Ha habido mucho tiempo intermedio, mucho tiempo para venir al local, mucho impás…”

    -¿El cambio os ha servido para estimularos, para reactivar el proyecto?
     -Pablo: “Totalmente. Hemos tenido la sensación de poder replantear las bases y hacerlo muy bien a partir de los tres, que estamos muy en sintonía”.

    -Papu: “Este ‘empezar de nuevo’ ha sido muy motivante. Incluso por grabar el disco los tres solos, cosa que no habíamos hecho antes. Ha tenido mucho que ver esa posibilidad de estar en el local de ensayo 24 horas si hacía falta días, semanas, meses…”.

    -Si pensáis en estos primeros 10 años, ¿con qué os quedáis?
     -Pablo: “Con todo lo que hemos viajado, porque de otra manera hubiera sido imposible. Esa experiencia ya es la hostia independientemente. También en el aspecto técnico de crecimiento; ahora afrontamos las grabaciones de una manera mucho más clara. Antes se hacía casi buscando la fórmula y ahora sabemos cómo hacerlo”.

    -Marc: “Ahora llegamos a la grabación sabiendo lo que queremos. Ahorramos tiempo y desgaste”.

    -Y, en este momento, de repente, una major. ¿Cómo surge el fichaje por Sony?
     -Papu: “Fue muy motivante porque ya estábamos los tres, era el principio de esta nueva etapa y no teníamos discográfica. El dinero que nos quedaba lo invertimos en grabar tres canciones [‘Roll the Dice’, ‘Out of the Blue’ y una tercera no incluida en el álbum] y eso es lo que le llegó a Sony. Les gustó mucho y tuvimos un par de reuniones en Madrid. Empezamos a conocernos, a hablar de lo que queríamos hacer y así surgió. Lo más curioso es que, en mitad de todo ese proceso, nos contaron que habían estado pensando en ficharnos cuando actuamos en el MTV Winter [2009]. Conversaciones en Sony mientras nosotros, claro, estábamos en València sin enterarnos de nada”.

    -¿Qué le aporta una ‘multi’ a un grupo como el vuestro en pleno 2017?
     -Papu: “Polock hace exactamente lo mismo que hacía antes en el sentido creativo: hacemos los temas que queremos, elegimos el orden, dónde grabarlo, dónde masterizar, qué videoclips hacer… lo que cambia es que detrás de todo ello hay un equipo potente. Ahora nos costean los videoclips o video lyrics, que aunque no sea una gran cifra, es importante. Hay una persona dedicada a la parte web, otra que lleva todo el tema del merchandising desde la producción, una persona que se ha encargado del proceso del vinilo que por fin con este disco hemos podido sacar…”

    -Es una relación a distancia. A lo largo de vuestra carrera hemos sabido que teníais planes para estableceros en Madrid e incluso fuera de España… pero aquí seguís. ¿Por qué? ¿Es más difícil estar en la industria desde València?
     -Pablo: “Es más difícil desde aquí. Más difícil para moverte, tener reuniones, que te muevan, que surjan cosas… Y es más fácil porque tenemos un local de puta madre. Venimos y estamos muy a gusto”.

    -Papu: “Lo único bueno de València, de hecho, es esta comodidad. Al menos no hay tantísima oferta cultural como en una gran capital, pero el local… este espacio sería imposible. En Madrid supondría coger un tren hora y media de ida y hora y media de vuelta y pagar 600 o 700 euros al mes. Pero, claro, no nos engañamos: estar aquí no es estar ‘ahí’. València puede ser un buen sitio para épocas de grabación, pero cuando sacas un disco debes estar allí”.

    -Pero estáis aquí…
     
    -Marc: “En Madrid está la discográfica, el management y la posibilidad de estar en la calle, en conversaciones, provocar conversaciones…”

    Papu: “Madrid es el espacio que más conocemos, que está cerca. Con Rising Up si que nos planteamos irnos a vivir a Berlín. Algunos en la banda no lo veían tan claro y el grupo se acabó olvidando de la idea”.

    -Es una decisión práctica y algo romántica, como la idea de seguir apostando por el formato álbum. ¿Qué opináis sobre perpetuar ese sistema?
     -Papu: “Nos gusta el rollo álbum, pensar en el vinilo… ahora es cierto que ha cambiado todo. Creo que tampoco tiene mucho sentido esperar un grupo para 10 canciones tal y como nosotros lo hacemos. Creo que es más interesante grabar un EP con cuatro temas, otro más tarde y al final hacer un recopilatorio con ello”.

    Pablo: “Sí, pero al final somos muy románticos con eso. Nos llama la atención el otro modelo, pero nos puede más la idea de hacer un álbum”.

    Papu: “Y que parece que si sacas un EP no es tan destacable”.

    Pablo: “Para los medios… No te reseñan igual una canción o un EP que un álbum”.

    -En lo que también mostráis empeño es en manteneros próximos al rock, pese a que en la escena estatal el peso de los 80 y las exigencias biorrítmicas de los festivales han calado profundamente. ¿Lo veis así?
     -Papu: “La sonoridad de los 80 no es que nos vuele la cabeza, precisamente. Los veo más fríos; cajas de ritmo más bestias, la entrada de lo digital, reverbs… Con nuestra música creo que buscamos justo lo contrario. Estamos totalmente en los 70”.

    -Pablo: “Pero en una revisión de los 70. Por ejemplo, nos gusta Foxygen que pueden estar en esa dinámica. Son otras estructuras, otro punto de vista, aunque estemos mirándonos en los 70”.

    -Lo que sí parece evidente es que Rising Up se ha quedado algo aislado entre vuestro primer y tercer disco. ¿Cómo veis vosotros esa evolución musical de Polock?
     –Magnetic Overload está más conectado al primer disco. No son exactamente esos beats frenéticos. Entonces, éramos más jóvenes, no habíamos reposado tanto las ideas y el primer álbum era… más efusivo. Sin embargo, Rising Up es un rompecabezas. Un puzzle imposible… muy bien hecho, pero lleno de ideas y más ideas. Este disco es mucho más directo, mucho más rock, mucho más próximo a Getting Down From the Trees”.

    -¿Con qué discos sentisteis más presión, con Rising Up o con Magnetic Overlaoad?
     -Pablo: “Sin duda, con el segundo. Existe una presión ahora, también, claro, pero este… era distinto. Ha sido creado con mucha ilusión”.

    Papu: “El grupo estaba más unido en este disco que en Rising Up. Este es un disco gestado aquí, en el local, entre los tres, mientras que Rising Up está lleno de ideas de distinto momentos, llegadas de otra forma. En este disco hay temas que han salido de corrido, que se han compuesto por completo en tres días. Por eso tengo la sensación de que es más rock”.

    -¿Y qué sucedió con Rising Up?
     -Pablo: “Rising Up no tuvo el apoyo de la discográfica que debía haber tenido. Salió de aquella manera…. A los seis meses tuvo un repunte porque salió en el Fifa [FIFA 2015, videojuego simulador de fútbol]. Y entonces tuvo la gente tuvo la oportunidad de escucharlo, pero muestra que se llegó tarde y que no se apoyó como debería. Si al público no le das la oportunidad de que te escuche es imposible esperar mucho”.

    -Si fuisteis conscientes de lo sucedido, ¿qué os planteasteis para no repetir los mismos errores? Además de que ya no tuvierais relación contractual con Mushroom Pillow.
     -Papu: “Con los anteriores discos era más loco el trabajo. Estábamos meses con las canciones. En este, antes de empezar, volviendo a casa en coche, nos pusimos unas reglas para ser más efectivos a la hora de grabar y encontrar una cohesión. Unas normas para encontrar un concepto y cumplir con ello. Las reglas eran muchas, pero básicamente, queríamos una mayor presencia de guitarras y menos teclados; menos melodías en número, pero más directas, menos guitarras de funk, más riffs…”

    Pablo: “En el primero había más riffs, pero en el segundo se nos perdían los riffs entre capas. Metíamos cuatro arreglos que molan sobre un riff que ni se entiende. Desde antes de grabar este último disco queríamos que hubiera melodías ‘importantes’ en las canciones”.

    -Y más setentero, posiblemente…
     -Papu: “Es cierto que todos los grupos españoles estaban haciendo algo mucho más ‘moderno’: más cajas de ritmos, muchos más teclados… nosotros queríamos y hemos hecho todo lo contrario. Más duro, más crudo todo, también. Hemos hecho lo que hemos querido y hemos sentido menos presión o una presión distinta, supongo”.

    Pablo: “Al final, si hemos llegado hasta aquí es para hacer lo que nos de la gana”

    Papu: “Si Polock ha llegado hasta aquí tiene mucho que ver con una voluntad personal. Con tozudez, con sacrificio… una locura interna difícil de explicar”.

    -Si hay dos personas que se han convertido en habituales para entender vuestro sonido esas son Alberto Díaz [técnico de sonido en directo] y Fernando Boix. Os pregunto por este último: ¿qué os lleva a repetir experiencia de producción con él?
     -Marc: “Fernando nos ayuda a acabar muchas veces las cosas, a ver el final de la canción, a cerrar. Es capaz de hacer sonar las baterías o las voces justo como las quieres dejar”.

    -Papu: “Es un productor que te acoge, ve tus canciones y las lleva donde tú quieres. Creo que también es importante el equipo con el que cuenta y nosotros somos de llevar ya las canciones terminadas al 98%. Si unes todo eso, a nosotros nos ayuda a cerrar las canciones especialmente tanto en baterías como en voz, porque casi todas las guitarras y teclados salen grabados de aquí”.

    -En los tres discos, quizá especialmente en los dos últimos, la temática sexual está presente en las letras. ¿Qué te gusta encontrar en esas ideas?
     -Papu: “Sí, me mola la verdad… Es una temática que siempre me parece divertida de afrontar en las letras. Tiene muchos lados, le puedes dar muchísimas vueltas y no hablar de amor como siempre. Tiene muchas más lecturas. Me gusta hablar también de relaciones en la noche, más allá de lo físico, de la hipocresía en la noche, de cómo nos comportamos de noche que siempre tiene un punto… de falsedad”.

    -Pablo: “El carácter de las canciones en Magnetic Overload le va muy bien. Son algo más letras y la subjetividad que te da la música es mucho más sexy, más elegante”.

    -Decía Javier Krahe, que obviamente viene al caso de nada, que los grupos españoles que cantan en inglés no le hacen especial caso a las letras. ¿Cómo ha evolucionado tu trabajo en torno a ello?
     -Papu: “Pues ha evolucionado mucho. Desde el primer EP… casi buscaba las canciones como soluciones. ¿Aquí qué?, pues… tangerinesunicorns. Me gusta mucho cómo funcionó esa inmediatez. Me gusta no hablar de cualquier cosa en una canción ahora, pensarlo especialmente y con temas que inevitablemente son más maduros porque no tengo 20 años; tengo 30. Era un disco más juvenil, pero igualmente le tengo estima».

    -En Rising Up le dedicasteis una canción a David Hockney y en Magnetic Overload a Ennio Morricone. Las dos, tituladas con sus propios apellidos. ¿Cuáles son las influencias no musicales de Polock y de qué artes surgen?
     -Papu: “Con Morricone estaba claro. Nos salió esa introducción y ya la grabamos así. La fuimos ampliando, dándole vueltas a la historia y buscábamos que una canción que tuviera ese toque western. No podía tener un nombre más potente que ‘Morricone’ porque era lo que nos había salido. Además, últimamente he estado relacionando mucho la serie Narcos con la canción de Sébastien Tellier ‘League Chicanos’. Creo que de ahí pueden salir cosas, pero me gusta mucho como aborda la letra y las ideas en torno a ese asunto. Me gusta mucho la temática de la gente que cruza la frontera… esa idea. De pelis, compartimos muchas, como Buffalo 66 de Vicent Gallo que tiene una canción muy influida en Rising Up”.

    Pablo: “Por ejemplo, los videoclips de ‘Everlasting’ y ‘Oh I Love You’ son referencias a películas de Martin Scorsese [Toro Salvaje y El cabo del miedo]. Son todos los recursos cinematográficos de los 70 y principios de los 80, metidos perfectos, en el sitio, haciendo mucha alusión a esas sensaciones”.

    Papu: “El video lyric de ‘Morricone’ parte de una escena de El graduado (Mike Nichols, 1967). Lo cierto es que siempre estamos relacionando las canciones con vídeos o con ideas visuales. Mucho más con el mundo cinematográfico que con la pintura, por ejemplo”.

  • London Grammar: cómo fabricar canciones redondas a los 20 años

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Si hubo un disco capaz de sacudir las últimas horas en los festivales del pasado 2013, ese fue Settle (Univesal Island Records). Disclosure publicó este trabajo hace ahora casi un año, rodeado de algunas voces femeninas capaces de sumarse al reto conseguido de recuperar el ‘dance’ para la música pop británica.

    Los nombres de esas voces, como los de AlunaGeorge o Sasha Keable, han pasado a ser ser conocidos por el gran público gracias a estos músicos y productores y canciones tan accesibles como ‘White Noise’ o ‘Voices’. Todos los implicados son, además, terriblemente jóvenes, tras apenas superar los 20 años.

    Incluso algo más jóvenes son los protagonistas del último corte del citado Settle, los ahora hype London Grammar. El trío británico se inició con la coincidencia en el sindicato de estudiantes de la Nottihgham University de la ahora ex auxiliar de peluquería Hannah Reid y el guitarrista Dan Rothman, educado peculiarmente en la Jewish Free School de Londres. Más tarde se uniría a ellos Dominic (Dot) Major, un joven de Northampton que hasta el inicio de la fulgurante carrera de London Grammar asegura pasaba la mayor parte del tiempo bebiendo en el campo.

    Concluidos sus estudios se empeñaron desde 2011 en tratar de encontrar su camino en la escena londinense, aunque no fue hasta la publicación de su EP Metal & Dust cuando empezaron a recibir el feedback desde dentro y fuera del Reino Unido. Con la progresión de los singles ‘Wasting My Young Years’, ‘Strong’ y la sonada colaboración en el cierre del álbum de debut de Disclosure, London Grammar publicó en septiembre If You Wait (autoedición con la supervisión de Ministry of Sound). El sello conocido por su vinculación con la música electrónica les ha tutelado de hecho desde 2012.

    LA ALARGADA SOMBRA DE THE XX

    El disco recoge lo mejor de su producción durante sus primeros dos años de vida, con unas letras capaces de mostrar una juventud azarosa y desasosegada. Con unas reminiscencias tanto por sus letras como por su música que no ocultan la alargada sombra de The XX sobre el pop juvenil de las islas, London Grammar muestra una notable afectación emocional (así se refieren a sus propias canciones) en la que el desamor es habitualmente el core lírico de este disco tan bellamente frágil.

    El disco ha rozado el número 1 en las listas de éxitos de Reino Unido (donde ha vendido más de 250.000 copias), Australia (donde han sido un auténtico fenómeno) o Escocia, países donde la voz de Reid -seguramente el rasgo más distintivo de la banda- ha sido capaz de sortear el primer impacto de las comparativas con la llamada ‘Generation post-XX’. Próximos al genial James Blake o a bandas como Daughter, próxima en casi todas la coordenadas posibles con estos, London Grammar ha conseguido filtrar lo mejor de esta última hornada con referencias brillantes que pueden viajar desde Portishead hasta Massive Attack no ocultan sus apego a artistas mucho más próximos como Radiohead o lo que se desprende de la versión de ‘Nightcall’ del francés Kavinsky. No es la única vez que se han dejado querer con ese ánimo por la reinterpretación; muy popular es su versión del mítico tema de los años 90 ‘Wicked Game‘ de Chriss Isaak que se pega a la perfección a la gran capacidad vocal de su cantante.

    El proceso creativo, según han confesado ya durante algunas escritoras, arranca con una base de piano creada por ‘Dot’ Major a la que va añadiendo capas de Rothman -el principal factor coincidente con The XX- para acabar soportando las melodías de Reid, quien también escribe aunque asegura que la inspiración llega de las historias conjuntas de los tres miembros de esta efervescente banda.

    EL RETO DE TANTOS

    Todavía tímidos y contenidos en sus apariciones públicas, su juventud les enfrenta a un constante careo con las publicaciones deseosas de vestirles con ropa de moda. Algo que contrasta con el confort con el que parecen haberse encontrado -a tenor de su éxito en las redes sociales- muchos de los jóvenes británicos con letras como las de ‘Wasting My Young Years‘.

    Como sucediera con The XX su música es capaz de conectar con un amplio espectro de público, sobre todo y pese a las letras sin tener en cuenta franjas de edad. Algo que les ha llevado en las últimas semanas a protagonizar uno de los vídeos más visitados en YouTube, el cuarto tráiler de la cuarta temporada de la todopoderosa serie de la HBO estadounidense ‘Juego de Tronos’ (con la canción ‘Devil Inside’). Si quedaba alguien en la gran masa por conocerles parece que ahora, de la mano de este agradecido guiño, la banda está llamada a ser uno de los fenómenos de este 2014. Y llamada también a deshacer el mito del grupo del que reciben tantas comparaciones y que con su segundo álbum Coexist (XL Recordings, 2012).