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  • Las 100 secuelas imposibles de la historia del cine que CinemaScupe ya ha escrito

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Este jueves se presenta –por enésima vez tras la Fira del Llibre, pero primera en la genial Librería Bartleby; 19:30h–Secuelas Imposiblesel primer libro del trío humorístico CinemaScupeJavi Bóinez, Sixto X. García y Raúl Salazar elevan su activismo trash sobre el séptimo arte hasta las estanterías en formato de libro ilustrado (afortunadamente, por este último). Un álbum de humor que encaja perfectamente junto al superventas Sinopsis de cine (Ángel Sanchidrián, 2014), pero igualmente de canto entre las habituales antologías de lo mejor del cine fantástico, comedia o ciencia ficción.

    Prologado contra su voluntad por Nacho Vigalondo, este colectivo (de tres tíos) ha trasladado hasta el formato editorial algunos de sus mejores nuevos chistes. No obstante, destaca en la publicación cómo las ilustraciones se alternan con bromas de impresión en una edición muy cuidada; el tópico esta vez cumple con la expectativa. En gran medida, Bóinez, García y Salázar aprovechan la comedia escrita para regodearse en sus películas TP favoritas y ajustar cuentas con algunas decepciones. 

    Al final, entre los 100 títulos seleccionadas para imaginar su secuela imposible, no hay ni uno solo al que no le saquen punta y le enfrenten a su lado más ridículo. Por todos esos motivos, la publicación funciona independientemente de si el lector ha visto cada una de las películas (aunque la risa se acrecienta si uno conoce el film con tanto detalle como los autores). La que sigue es una pequeña lista de bromas como muestra de lo mucho que se ha divertido el triunvirato de la chufla fílmica en este debut literario.

    Coñitas robadas para completar el artículo y no dejar la cosa en tres párrafos porque qué vergüenza (todos los derechos supuestamente registrados por CinemaScupe)

    En la secuela de El padrino (¡ahora también abuelo!) descubrimos que Vito Corleone no ha muerto y que en la Navidad lo más importante sigue siendo la familia. Holly Golightly ahora pasa las tardes muertas en un Starbucks «y sigue siendo puta». En Fuller Monty –además de una conveniente cita de Hobbes– asistimos al impacto de la pornografía online entre los exitosos strippers. El niño de El sexto sentido 2 es capaz de adivinar los finales de M. Night Shyamalan en apenas tres minutos, Ben Kingsley aprende a ser influencer en la segunda parte de Gandhi y la secuela de Doce del patíbulo se rueda en Soto del Real. Allí pronuncia M. Rajoy una de esas frases –todavía no filmadas– memorables en la ficticia historia del cine: «cuanto mejor peor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio en taquilla».

    De manera aleatoria, el tridente valenciano del humor audiovisual (ahora en papel) califican con estrellitas todas estas Secuelas imposibles. No existen, pero ellos ya animan a que nadie les siga la corriente con sus inesperados giros en la producción. Como por ejemplo, el de Willow 2, en la cual su protagonista da el estirón durante la segunda entrega, o el travestismo consciente de Sra. Doubtfire en su particular secuela en la que descubre que ya no ha de vestirse de mujer para mantener la custodia. Hay dosis de humor negro en La lista de Schindler 2, Carlos Boyero no se libra de su propia caricatura y Mi vecino Totoro 2 se convierte en un drama vodevílico y castizo a causa de una derrama. 

     Inquieta la sinopsis –y que pueda llevarse a cabo– de ¡Viven! 2, que Eduard Punset protagonice la catastrófica consecuencia de la ya de por sí catastrófica Waterworld o que la secuela de JFK se narre a golpe de tuit. Los CinemaScupe ajustician a Kevin Smith en Clerks 3 (ahora que tiene dinero y no sabe utilizarlo para hacer cine), Clint Eastwood en Con Perdón (dedicado a «ser un cuñao») y hasta encuentran la forma para mostrar su admiración platónica por Charlie Kaufman.

    Editado por Fandogamia, sus autores firmarán libros, posavasos y ipads y aportarán nuevos chistes durante la charleta típica y previa a la venta de ejemplares (12 pavos) este jueves a partir de las 19:30h en la Calle Cádiz número 50 de València.

  • ‘Múltiple’: el suspense de Shyamalan

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En este momento no logro recordar en qué capítulo del maravilloso podcast Todopoderosos Nacho Vigalondo dijo que a M. Night Shyamalan se le había ido la fuerza cinematográfica con su afán por hacer pesas. Ese equilibrio de fuerza en su fulgurante carrera se ha reequilibrado con Múltiple, la cinta que cuenta la historia del joven Kevin Wendell Crumb (James McAvoy) y su Trastorno de Identidad Disociativa. En esa lucha por la identidad interna, un punto de partida tan brillante como todos los que ha manejado el director indio hasta la fecha, 23 personalidades libran una inagotable batalla por sobreponerse entre sí.

    Entre todas las personas que conviven en un mismo cuerpo, Kevin alberga la mente de un pervertido capaz de secuestrar y sacrificar adolescentes. Ese peligro público tiene antídotos en varias de las demás personalidades e incluso una vis súperpoderosa y catártica que muy de tanto en cuanto se manifiesta para acabar con todo. Ese es el escenario en el que se desarrolla la nueva película de uno de esos directores que todavía es capaz de captar a miles de seguidores con su apellido. Un disfrute que queda reducido a escombros si el espectador visualiza sus trailers. Las majors (Universal, en este caso) siguen ninguneando al espectador con este acto terrorista contra el disfrute de la gran pantalla.

    Múltiple está lejos de esa tetralogía con la que Shyamalan se merendó el cine de entretenimiento: El sexto sentido (1999), El protegido (2000), Señales (2002) y El bosque (2004). En apenas un lustro aquel joven crecido en Pennsylvania demostró un vasto conocimiento del que su biografía en Twitter es la mejor síntesis: «My Mount Rushmore: Kubrick, Kurosawa, Hitchcock and Ray«. En su duodécima película como director, los reflejos con Psicosis tienen poco de teoría conspirativa y mucho de referencia esencial: la vida de un psicópata que cambia de personalidad al travestirse y asesinar a sus víctimas. Y la pista sirve para aceptar que Shyamalan, en esta ocasión, ha decidido enfundarse el traje de maestro del suspense sin complejos. Afortunadamente. De nuevo.

    Con ese dominio de la fundacional galería de trucosel indio-estadounidense desarrolla un film que vuelve a demostrarle como un cineasta superdotado, aunque todavía lastrado por algunas de sus más recientes manías. Por ejemplo, la de reírse de sí mismo. Si en La visita (2015) ese gesto nos dio una lección, en el final de Múltiple esta torticeramente encajado. Pero más allá de estas taras -la película hará las delicias de los cazadores de fallos de raccord– lo mejor es que la alianza con Blumhouse parece haberle liberado como creador hasta permitir que volvamos a disfrutar de una mirada tan contemporánea -dentro del cine convencional- que lo hace tan clásico. 

    Múltiple permite olvidar la desfachatez de su travesía por el desierto: Airbender, el último guerrero, 2010; After Earth, 2013. Un trabajo elevado por un McAvoy que hace parecer fácil aquello que el espectador intuye díficil, pero que es mucho (¡muchísimo!) más complejo de lo que acaba por parecer. Los personajes entran y salen de ese cuerpo afilando una historia claustrofóbica, llena de tensiones humanas y donde los resortes del género de terror se intuyen sin llegar a desatarse. Shyamalan juega con la audiencia a hacerle creer que se aproxima a una historia densa, aunque al contrario de lo que podrían hacer Christopher Nolan o David Fincher, por ejemplo, deja que sea el espectador el que avance por esos caminos tras los títulos de crédito. 

    Y aunque los temas en torno a los que gira el film bien podrían ofrecer la excusa para hablar de un tema tan moderno como la gestación y uso de la identidad, Múltiple obtiene ese mérito tan cuestionable que es acabar la película rodeando a la figura de su director. Un rasgo positivo en el que la posmodernidad nos permite poner por delante de la historia la forma en que se cuenta. De ahí tanta atención por su filmografía como un todo, cuando esta nueva etapa generada con la producción y consejo de Jason Blum nos permite recuperar el suspense sobre si Shyamalan, a sus 46 años, todavía no ha hecho más que iniciar una cosecha de films tan nutritivos como Múltiple.

    Mención a parte merecen los contenidos y perfectos trabajos de vestuario (del lanzaroteño Paco Delgado) y tipografía, en un icónico diseño de créditos que usa la multiplicidad de pantallas (24) para redundar en el concepto de la película.