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  • Ferran Adrià: «Las empresas españolas no son menos eficientes que las americanas, pero aquí nos castigamos»

    Publicado originalmente en Guía Hedonista

    Ferran Adrià presentó ayer en Valencia su proyecto con Disney y elBulliFoundation: el libro y app Tu cuento me suena. Hace apenas unos meses, de la mano de la Fundación Telefónica, instaló una exposición efímera en torno a la evolución de elBulli, considerado un punto de inflexión para la gastronomía mundial y el mejor del mundo durante casi una década, ocasión que aprovechamos en Valencia Plaza para pulsar su estado de hiperactividad una vez dejada atrás su etapa puramente gastronómica.

    Embarcado en varios proyectos ligados a la creatividad, la la innovación y, sobre todo, divulgación de el sinfín de verticales que maneja elBulliLab, la frenética actividad de Adrià se compagina con la docencia que imparte en la Universidad de Harvard desde hace ocho años. Esto no le ha impedido enfocarse durante el último año en este doble producto, libro y app, que aborda una de las cuestiones que más preocupan al revolucionario chef: la alimentación saludable. 

    -¿Por qué un proyecto sobre alimentación saludable pero, en este caso, enfocado al aprendizaje en familia?
    -Porque la gente aprende a cocinar, pero no comprende lo que cocina. Pongo dos ejemplos muy sencillos: todo el mundo dice que utiliza productos naturales para cocinar y que si son ecológicos mejor. Bueno, eso es imposible, porque la gente come tomates y el tomate natural nace en los Andes; ha sido el hombre el que lo ha modificado porque en su estado natural es, directamente, incomestible. O lo diré de otra forma: no existe el zumo natural de naranja. En los árboles no hay jugo. 

    -¿Es una cuestión semántica?
    -No lo es. Es una cuestión de manipulación. No se puede vincular lo natural con lo sano; ahí está el problema. Tampoco se puede vincular lo natural con lo que a uno le gusta. Como le gusta, pues es sano… El otro ejemplo que quería poner para evidenciar que la gente no tiene conocimiento sobre lo que cocina: no hace guacamole porque no es tradicional. Hace croquetas de jamón porque son tradicionales. Pues mire, las croquetas son de Francia en todo caso. Y explícale tú a un niño, después de internet, qué sentido tiene eso de la tradición porque, que yo sepa, cada una de las abuelas que cocina arroz en Valencia tiene ‘su arroz’. Y es igual de válido. ¿Cuál es la ortodoxia, entonces? El conocimiento, por contra, lo que te da es liberad. Para eso sirve el libro o la app.

    -Tecnología para usar en familia. ¿Es un reto en ese sentido?
    -Sí. Hemos querido proponer la app para usar en familia en un momento donde se critica que la tecnología no une a las personas. Las separa. Depende de cómo la usemos. En esta app vas haciendo un cómic porque vas haciendo fotos de las recetas que puedes imprimir, que puedes poner a Sipderman a Mickey Mouse. Esto es fundamental, porque los niños crean, interactúan y se lo pasan pipa. Y cuando ven a Ferran Adrià… pues bien, pero con Iron-Man o a Elsa, pues se motivan más. 

    -El papel de los niños en la divulgación de la cocina se ha disparado, incluso ocupando espacios de encuentro profesional. ¿Le parece bien su participación en este tipo de espacios o su presencia creciente en televisión?
    -A cada formato hay que pedirle lo que es. A mí me gustan mucho los programas de televisión que se hacen, como puede ser MasterChef Junior. Como la app, es entretenimiento y aguantar un formato de divulgación y comprensión de la cocina no es nada fácil. Y ellos, en la tele, no tienen a Mickey Mouse. Pero es entretenimiento. Necesitas una parte de conocimiento más amplia para ser libre. Necesitas comprender, sino te van a faltar patas. Por eso en nuestro caso hay app y hay libro. Otra cosa, con respecto a la pregunta, es si estamos mezclando el mundo profesional o el mundo de la alimentación. Cuando están todos los targets juntos… bueno, mezclar todo es un lío. 

    -¿Usted ha dejado de participar en ese tipo de encuentros profesionales?
    -Digamos que estoy retirado de eso, aunque sé perfectamente quién soy: soy cocinero, a mucha honra. Pero no participo en estos eventos activamente. Ahora se está montando uno en Madrid, para febrero, muy interesante porque es solo sobre gestión Me parece increíble que no existiera. Es importante que haya foros así de ámbito profesional porque al final una receta está en internet, ¿sabes o no? Sn embargo, es más difícil tener una conversación con alguien que ha tenido éxito.

    Foto: EVA MÁÑEZ-¿En qué está exactamente?
    -En tratar de explicar qué hacemos en elBulliLab, que no es nada sencillo. Tenemos el tema de las escuelas creativas para lograr averiguar cómo llegar con el conocimiento a primaria y secundaria, el tema de Esade con quien trabajamos en generar una auditoría de proceso creativo, con Elisava generando un método de eficiencia. ¿La gente puede pensar, qué aportáis? Bueno, tenemos una metodología en torno a todo lo que es creatividad y esto hay que bajarlo a un tipo de discurso más allá de psicólogos o neuropsicólogos, porque meten unos rollos. ¿Puede ser creativo un futbolista? ¿Y Usain Bolt? ¿La ciencia es siempre creativa? ¿Qué hay entre creación e innovación? Estamos en ello: generando herramientas y un discurso entendible.Foto: EVA MÁÑEZ -¿Aplicable a las pymes de la hostelería?
    -Por supuesto que sí. El concepto de de creación está ligado al de gestión porque las empresas del futuro solo serán posibles desde la cogestión. Es decir, que todos los miembros saben de la gestión y están motivados. Necesitamos tener a todos en estado creativo. En elBulli a la hora de la comida a mi lado se sentaba el que fregaba platos. La razón era que yo quería que se sintiera partícipe, que habláramos. Así puedes mantener a todos con una actitud creativa. Y no es fácil porque cada sector o cada empresa es un mundo, con una parte más procesal y otra más libre. Pero es posible, en cualquier caso. Mira… la restauración y el periodismo somos dos profesiones que controlamos mucho lo que sucede en momentos de caos. Resolvemos.

    -¿En cualquier tamaño de empresa?
    -Sí, aunque sea más complejo cuando, como en Telefónica, tienes miles de trabajadores. Cuando tienes 500, de entrada, no te vas a saber el nombre de todos. Eso ya es distinto. Pero es un modelo de eficiencia que se puede comunicar incluso en esas empresas, que se va sintetizando. Yo he colaborado con Google, Microsoft, Disney… y te aseguro que Telefónica, que se va mimetizando de todo esto que estamos creando, es al menos igual de eficiente. Lo que pasa es que a esas otras empresas las tenemos idealizadas. Las empresas españolas no son menos eficientes que las americanas, pero aquí nos castigamos.

    -¿Y qué aporta Ferran Adrià en ese proceso? ¿Cuál se ha ido convirtiendo en el valor añadido en estos años, vinculado a la generación de auditorías, procesos de eficiencia para empresa, creativos…?
    -Aporto una manera sencilla de explicar las cosas. He tenido la gran suerte de tener una visión global… de adquirirla. Piensa: he tenido relación con la ciencia, mucha; con la empresa, sí, con las citadas, con Nestlé, Pepsico…; con diseñadores, sí; con el mundo del arte, totalmente; artesanías, lo mismo. Me quedaba un poco el mundo de la educación, pero ya llevo 8 años en Harvard y sigo aprendiendo. Todo esto me sirve para llegar a la libertad del artista y si pienso qué me interesa del arte, es eso: la libertad.

    -Esos métodos que elaboran, esa ciencia, ¿se podría aplicar a las administraciones públicas?
    -Bueno, uno ha de conocer sus limitaciones… Si cuando empezamos con el proyecto de elBulliLab me dicen que vamos a llegar hasta donde estamos, no me lo creo. Y sé de dónde vengo, que en el año 1994 estaban ahí Juan Mari Arzak y Ferran Adrià en París, en la Gold Mayor, donde nos veían y nos decían ‘sois españoles, ¿no? Qué buenos tomates’. Y ahí se acababa la gastronomía española. Ahora leo a algunos que dicen ‘estos se piensan que han inventado la pólvora’. Pues, oiga, sí. En España éramos un cero patatero en el mundo de la gastronomía. Al menos desde el 1.500. Digo todo esto porque empezamos siempre por los pocos. También en lo que hacemos ahora. Nosotros vamos a unas empresas. Esto es como con las cuestiones solidarias. Si yo veo que alguien hace algo a mí me puede mover, me puede motivar, puedo necesitar hacer una cosa parecida. Y como siempre empezamos por los pocos y van siendo más, luego miles. Pues hay que empezar por lo que hacemos. Nosotros ahora nos enfocamos a dónde nos enfocamos, si eso a futuro lo pueden ver otros…

  • Mario Sandoval: «La gastronomía sustituirá este siglo a los fármacos»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Entre la actividad de un tratante de ganado y la innovación tecnológica puntera en la gastronomía mundial tan solo han transcurrido dos generaciones. El centro de desarrollo es el mismo, eso sí: Humanes, un pueblo al sur de Madrid en el que desde hace 60 años los abuelos de Mario Sandoval iniciaran una actividad que ampliarían sus padres y en la que ahora él se eleva como el verso suelto de la cocina.

    ‘Arqueólogos de los sabores’, así se autodenominan los hermanos Sandoval, y es que la investigación a partir de la cocina con los productos más próximos está en el ADN del proyecto: fueron sus padres los que ya crearon una raza propia de cochinillos, cruzando a los cerdos Peitrain y Duroc, «porque la combinación de ambos generaba un animal cuya capa de grasa bajo la piel era mucho más fina que la habitual». Su carne es uno de los motivos por los que japoneses, entre otros interesados, viajan a este pueblo pegado a la provincia de Toledo.

    Y de las raíces familiares brotan las tres columnas de la cocina de Coque, el restaurante emblema: sano, sabroso y sostenible. Una lucha para la cual la inversión en investigación y desarrollo «no espera un retorno. No se calcula exactamente lo que se invierte», apunta Mario Sandoval, invitado a los encuentros Innova y Acción de los Antiguos Alumnos de la Universitat Politècnica de València.

    EL I+D DEL EMPRESARIO

    Precisamente, Mario Sandoval abandonó la Universidad el mismo día en que empezó sus clases de Empresariales: «les di un disgusto a mis padres, pero si empiezo algo quiero terminarlo y tarde solo unas horas en darme cuenta de que mi sitio no estaba allí». La pasión por la cocina le llevó a aunar esfuerzos junto a Rafael y Diego, los hermanos con los que comparte un conglomerado de cinco empresas entre las que se incluye un catering de alto standing, que sirve entre otras empresas al Real Madrid, un servicio de elaboración de postres a medida y distribución por toda España, un bistró, un servicio de comunicación y asesoramiento gastronómico y demás propuestas. El ‘full concept’, no obstante, no ha distraído a Mario que en 2013 recibió el Premio Nacional de Gastronomía y cuya vocación por profundizar en una cocina saludable le lleva a trabajar ligado a los institutos tecnológicos.

    Recientemente, ha sacado mucho provecho de un desarrollo con una de las científicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con la que puede revolucionar el mundo del huevo: «ha sido para mí un alimento icónico, mágico… el momento más especial de la semana es cuando me frío dos huevos y los mojo con un buen pan«. Cabe recordar que el horno de Coque es otra de las señas de distinción de este restaurante con una Estrella Michelín.

    La idea era la de generar un producto derivado del huevo sano e innovador. Tras arrojar la toalla, tres años después de haber invertido dinero, tiempo e ideas en el proyecto conjunto con Marta Miguel, doctora del CISC, la flavoproteina cambio todo: «al añadir una encima a la clara de huevo, se rompen las proteínas y se genera una textura cremosa. A partir de ella podemos desarrollar cuajadas, quesos, flanes o sorbetes pero sin lactosa, con un producto sano y nuevo, que no contiene grasa, solo proteínas y agua».

    LA GASTRONOMÍA COMO FUENTE DE SALUD

    Sandoval asegura no estar ‘en el ajo’ de la investigación científicoculinaria para manejar patentes: «si de lo que invertimos recuperamos, fenomenal. No podemos pretender sacar rendimiento económico de todo. Además, por mi parte, también lo acojo como una parte de retorno a la cocina, como una aportación a las generaciones venideras». Por el momento, será el propio chef y el CSIC con un porcentaje subsidiario los que promoverán en el mundo esta solución. Un royalty (porcentaje de cada producto vendido) llegará a ambas partes, pero de momento en Coque los frutos de estos años de inversión dan rienda suelta a todo tipo de soluciones que dejan de lado los lácetos.

    El chef madrileño no se esconde al asegurar que en su casa «no se toma leche. El ser humano es el único que lo hace después del periodo de lactancia, y el hecho de que el resto de animales no lo haga no es casual. De ahí que esta solución del huevo sea tan valiosa, porque obtenemos exactamente las mismas texturas sin caseína y sin lácteos de por medio». Insiste e incide en que el aumento de enfermedades está vinculado al descuido de los productos saludables: «la industria intenta vender el mayor número de toneladas a través de la imagen, sea como sea el producto a nivel nutritivo».

    En este sentido, Sandoval reconoce que, precisamente, el siglo XXI está ha llamado a suponer una revolución en la cocina y en lo social: «este siglo va a nacer alguien que vivirá casi 200 años y eso tiene mucho que ver con la gastronomía. La tendencia y la evolución es la de generar productos más sanos, comer de forma consciente. La gastronomía está llamada a sustituir a los fármacos a lo largo del siglo«.

    INNOVACIÓN PARA DISTINGUIRSE

    El trabajo de investigación en la búsqueda de productos más sanos le ha llevado a elaborar con Emina vinos sin alcohol respetando todas las propiedades del mismo: «se elaboran crianzas y reservas, se extraen los polifenoles, el mosto, etcétera, y se le resta el alcohol. El sabor es prácticamente el mismo», apunta Sandoval. De hecho, el sabor es precisamente la principal obsesión de todas sus investigaciones, además de un objetivo mucho más comercial: «que lo que se coma en Coque sea único y no pueda encontrarse en otro restaurante». Y hasta allí que viajan comensales llegados desde Japón y Sudamércia.

    El próximo objetivo de Sandoval ya está en marcha y se presentará oficialmente durante la próxima Feria de San Isidro en Madrid. Aficionado a la Tauromaquia, el chef trató de averiguar por qué en España no se comía carne de toro bravo y con la donación de producto del único distribuidor en España de esta carne, Andrés Pajares, realizó investigaciones: «el toro lidiado tiene una carne más complicada, ya que el aumento de la bilirrubina durante la lidia hace que el PH sea más alto. Sin embargo, los muchos toros bravos que no se lidian tienen una carne excepcional a un gran precio». Por eso, Sandoval capitanea con diferentes empresas de toda España la elaboración de embutidos, cecinas y otras soluciones que «próximamente, espero, lleguen a los lineales de cualquier supermercado».