Etiqueta: sociología

  • Dóciles, desiguales e intolerantes

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Cada generación creer ser la sociedad más compleja que haya existido nunca. Está en su derecho, diría yo. A una distancia de años luz con respecto a la de sus madres, por no hablar de la de sus abuelos. Que es muy difícil todo. Qué difíciles las relaciones, qué difícil lo de los estudios, lo de conseguir curro, lo de ¿comprarse? Una casa… Lo pensaron nuestros padres, pero nunca se lo dijeron a nuestras abuelas. La comunicación era distinta, diría yo. Sin embargo, hay evidencias incontestables de que esta última hornada de malcriados (o sea, nosotros) está llamada a colapsar por desigualdad con los anteriores. Y, cómo no, son evidencias económicas. El humanismo que nos queda ya solo existe entre la sábanas y en la última de nuestras condescendientes resistencias: la lectura.

    Hemos vivido una infancia plácida. Los felices 90, que así los llaman los filósofos de nuestro tiempo: los economistas. Nos otorgaron una placidez suprema. Quizá excesiva. En las tardes de programación infantil de cada una de las televisiones autonómicas, pese a la violencia que tanto preocupaba con Bola de Drac, la verdad es que vivimos con sublime liviandad. La Nocilla no era cancerígena porque aún corríamos por la calle. Todavía quedaba algún descampao donde jugar a la pelota sin que una señal del ayuntamiento lo prohibiese y nuestros adultos veían las consolas con distancia y aburrimiento. Imitarles no era pasar el fin de semana encerrados entre Netflix, Twitter o salir a comprar cosas compulsivamente. Éramos felices y estábamos sanos. Quizá porque nadie quiso martirizarnos al concluir que es salón donde podíamos jugar con las manos durante tantas horas sería la única propiedad de nuestras vidas.

    El pasado año un estudio reveló que la renta neta mediana de los millenials es de 3.000 euros frente a los 63.400 de nuestros hermanos mayores (la Generación X). En las mismas variables de edad y tiempo, sin distorsiones de precio o momento vital incorporadas. Somos el país más desigual de la Unión Europea por ingresos (o sea, vital) gracias a que Grecia no abandonó el club. Hay 2.000 municipios en España con más jubilados que trabajadores (ojo que la la Comunidad Valenciana tiene 532 pueblos). Hay una resistencia atroz e insolidaria al relevo generacional en las empresas. Hay una empatía sindical por esa resistencia convertida en un muro para la afiliación a sus causas de menores de 35 años. Hay jubilados muy preocupados porque con su exangüe pensión no pueden alimentar a los familiares que les preceden, pero la urgencia de la cesta de la compra aisla un debate plural sobre el fondo de estas desigualdades.

    En esta campaña electoral nos toca escuchar defensas apasionadas sobre la maternidad. Nos hablan de protección de la vida, de conciliación laboral y de hacer lo imposible –que en que es imposible, coincidimos todos– para que en 2033, a la vuelta de la esquina, no tengamos una población con un tercio de jubilados. Jubilados, por cierto, a 30 o 40 años de fallecer, de lo cual nos alegramos. En esta campaña electoral eterna la creación de unidades de producción (anteriormente conocidas como niños o niñas) no habla ni dios de tumbar la Reforma Laboral de 2012. Y resulta que si no tenemos hijos no es por la presión derivada de soportar una desigualdad extrema entre salarios, capacidad de gasto, ahorro y ausencia de vivienda en propiedad. ¿Pero quién quisiera hablar de la Reforma Laboral de 2012 pudiendo distraer los minutos de telediario con el aborto o la eutanasia?

    Nos creen intolerantes. Ajenos a casi todo. Incapaces de salir a la calle. Tienen razón en muchas cosas. Los jóvenes movilizamos muy mal el voto. Hemos asumido el espíritu del malcriado y pasamos largos equinoccios sin saber si este tablero de juego es nuestro o nos lo han prestado. Es normal. Es normal cuando convivimos con unidades de producción del Antiguo Régimen. Unidades de producción que rinden a un ritmo inferior, pero sostienen un estatus económico (propiedades + salarios) gracias a nuestra docilidad. Entonces descreemos. No debe ser nuestro mundo este. Debe ser otro. Y en cada finca, un problema. Por ejemplo, en las Américas, donde las protecciones sociales no llegaron con nuestro legendario expolio civilizante, los millenials homónimos se hipotecan hasta los 50 por un título universitario. Si tienes en tu casa un título universitario y me estás leyendo, párate un momento y piensa cómo te sentirías a los 50 habiéndote reducido a la nada por ‘eso’.

    Colapsaremos. Hemos de ir aceptándolo. Somos buenísimos riéndonos de nosotros mismos, así que lo aceptaremos. Hay un mundo que se agota y no es el nuestro, pero cuando se agote, ya no estaremos. No serviremos. Un mundo que nos ha enseñado todo, pero sobre todo a descreernos y a ser intolerantes. Colapsaremos. Será por haber sustituido al aprendiz por el becario. Será por esas madres y padres a las que les pareció bien que sus hijos no cobrasen durante 6 meses o dos años, sin saber que estaban arruinando desde la sobreprotección lo mucho que quedaba por ganar en espacios comunes. Y vendrán tiempos fuertes. No queda nada para que una masa de personas mayores nos juzgue por no blindar los recortes en Sanidad frente a los de la Educación. La Educación pública seguirá serrándose lentamente los tobillos. Ya nos hicieron tomar estas decisiones con la Cultura y no nos hemos recuperado.

    O somos o nos han hecho intolerantes a nosotros mismos. La última vez que atisbé que fuera algo remediable era 16 o 17 de mayo de 2011. O entonces ya era demasiado tarde o éramos demasiado pocos como para remediar lo que somos.

  • València y la anomia: el diseño, ACTV y el origen del Bacalao (con C)

    Publicado originalmente en El País

    En la historia de la Ruta todo sucede más o menos por casualidad. El movimiento en sí, para ser más precisos, no responde a la estrategia de nadie

    Ahora que este diario de grabación ha superado la mitad y antes de que se me olvide, he de decir lo estimulante que es descubrir cómo los actos más ingenuos acaban influyendo en el relato de una historia que involucra a muchos. En esta historia, la de la Ruta del Bakalao, todo sucede más o menos por casualidad. El movimiento en sí, para ser más precisos, no responde a la estrategia de nadie. Nadie propone ningún objetivo ni trata de emular lo que sucede en ninguna otra ciudad. Surge así en todo su esplendor porque sus protagonistas son los jóvenes sedientos de explorar sus nuevas libertades y en un lugar alejado del foco mediático.

    Que Juan Santamaría volviera a València después de haberse mudado a Escocia, casado y temporalmente retirado de los platos, quizá sea uno de los hechos fortuitos más decisivos. Pero la historia de este hombre –el DJ fundacional que supo dar con la fórmula para hacer progresivamente masivo el uso de la música moderna como música de fiesta– es una historia que se hilvana en casi todas las etapas de la Ruta. Él (otra vez) dio promoción a aquella idea del Bacalao (con C). Cabeza visible e ideólogo de la tienda de discos Zic Zac, por la que pasaban las bandas estatales e internacionales que actuaban cada semana en València, escuchaba a un chico de Sagunto gritar: “¡vaya Bacalao!”, “açò si que és un Bacalao…”.

    El ilustre anónimo acompañaba a un DJ de la capital del Camp de Morvedre. A Santamaría le hizo gracia la idea del Bacalao: “el bacalao sale de aquí”, “aquí se parte el Bacalao”, “¿tienes algo de Bacalao? Sí, creo que por ahí dentro –en la tienda– hay algo de Bacalao”. Dos aspectos son los más reveladores en esa historia. El primero, que Bacalao nunca tuvo ninguna conexión con referirse a música electrónica. Era música moderna y, de hecho, lo que imperaba era la música rock del momento. Como nos comenta en la serie el periodista musical Eduardo Guillot, incluso, en maxi singles como Spirit in the Sky de Doctor & the Medics, la multinacional que lo editaba incluyó una etiqueta en su portada que ponía Bacalao. Esa es el segundo aspecto, el de una marca que funcionó incluso en el ámbito comercial.

    En este sexto episodio nos detenemos un momento en la historia para recuperar nombres que, en paralelo, influyeron decisivamente en el movimiento. En general, una de las premisas para analizar todo lo sucedido durante la Ruta es tratar de comprender cómo funcionaba la comunicación sin Internet. Y por supuesto, sin redes sociales. Los canales de distribución del mensaje entre los jóvenes se podrían reducir a tres: cartelería, fanzines y radios de FM sin licencia. No obstante, como el flujo de capitales de las discotecas sí tenía cierto volumen –aunque vivían al límite porque no había estrategia alguna– los contratados para esa cartelería, flyers y diseño eran los miembros de una generación de diseñadores valencianos de repercusión internacional.

    En València Destroy: la historia no contada de la Ruta del Bakalao hablamos con Dani Nebot, Premio Nacional de Diseño, o Marisa Gallén, Medalla de la Faculta de Bellas Artes de San Carlos. Ambos formaron parte de La Nave y compartieron vida profesional y personal con Paco Bascuñán y Quique Company, como ellos mismos y Julio Andújar comentan, fue finalmente Company el que desarrolló durante muchos años la imagen de una de las discotecas más coherentes en este sentido: ACTV. Situada en la playa de la Malvarrosa, capricho de Andújar que ya había montado un local de bailes de salón y una terraza de diseño, ACTV fue creciendo progresivamente como discoteca. Andújar quería un club de videoarte e invirtió una millonada en lograrlo, pero todavía era demasiado pronto. Más tarde Vicente Pizcueta con una fiesta y los DJ’s Fran Lenaers, Toni Vidal y Arturo Roger en distintas épocas, harían que ACTV ocupara la terraza y todo el local de las antiguas Termas Victoria.

    El trabajo de marca de Company para ACTV elevó el nivel de todo el ecosistema. La inversión en comunicación y publicidad empezó a desatarse. Company realizó constantes carteles –a partir de colores planos, degradados y formas rectangulares propias de la época, con fotografía inserta utilizando el collage–, pero también pinturas y algún vídeo. En un largo periodo, Company se dedicó casi por entero a ACTV, generando una cantidad de afiches que todavía comercializa Andújar. Pero no fue el único y, aunque la lista sería extensísima dado que también era extensísima la lista de discotecas, destaca el Premio Nacional de Cómic y Goya al mejor guion adaptado (ArrugasPaco Roca.

    Toda esta actividad frenética en torno a la Ruta va generando cierta profesionalización. Los empresarios van madurando su idea de hacer dinero y los márgenes deseados son mayores. Las salas cada vez están más llenas y la música ha empezado a virar en una extraña conexión de prototechno –iniciado por la electrónica de los nuevos románticos– y Electronic Body Music. El polo de atención, muy lentamente, va a pasar de Londres a Berlín, aunque en València está a punto de generarse una ruptura con todas las fuentes de inspiración. Mientras por la ciudad pasan una cantidad de conciertos que ahora serían inasumibles, todo el caldo de cultivo disfruta de una anomalía en el Estado de derecho muy poco estudiada desde la sociología en España: la anomia.

    La ausencia de leyes y normas tenía un origen, como explica de manera detallada en el sexto episodio el catedrático de filosofía del derecho y filosofía política Javier de Lucas. Los pactos hablados de la Transición ofrecían una continuidad a jueces y policía. Una continuidad por la cual estos seguían operando de manera similar y sólo una paulatina y lenta llegada de reformas en los códigos servirá para que eso vaya cambiando. Mientras tanto, durante al menos 15 años, esa anomia mantiene el estado de convivencia de manera muy similar en términos generales.

    Sin embargo, para el sustrato underground, esa anomia es oxígeno. La libertad de horarios, la libertad de movimientos, de reunión y, sobre todo, de expresión, desata la creatividad. Es sólo para unos pocos, pero esa ausencia de restricciones y de supervisión, la ausencia de una sobreprotección de las instituciones, es uno de los rasgos más interesantes que acompañan al fenómeno.También decidimos que fuera la anomia la que diera título a este episodio.

  • Tinder explota en España y ‘se liga’ a 4.500 nuevos usuarios al día

    La app crece exponencialmente en EEUU y ya ataca con fuerza el mercado del ‘dating’ en Europa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El sonido que precede a este artículo marca una barrera de conexión para gran parte de los hogares españoles con una nueva realidad social: la que sucede a partir de la aparición de Internet. El característico y chisporroteante sonido de los módems de 56k abrió paso a un primer acceso doméstico a otras relaciones sociales, las que durante años sucedieron desde el correo electrónico a la web 1.0, desde los foros hasta los chats, desde las ‘redes sociales’ hasta las herramientas de dating (citas).

    Precisamente, este último eslabón ha presenciado la llegada del tsunami Tinder que en poco más de un año ha sumado millones de usuarios en Estados Unidos. Incubado desde los campus universitarios hacia el resto de la sociedad -una de las analogías que le unen a Facebook– y todavía lejos de los 200 millones de usuarios del líder de su sector, Badoo, la app aterrizó en España el pasado mes de diciembre. Siguiendo el habitual efecto ‘bola de nieve’ de las redes sociales, esta comunidad crece actualmente a un ritmo de 4.500 nuevos usuarios por día, según los datos que la empresa ha facilitado a ValenciaPlaza.com.

    «Los porcentajes entre chicos y chicas son muy similares, aunque nosotros trabajamos indistintamente en hacer que crezcan todos los públicos posibles», asegura Jorge Abian, country manager de Tinder en España. La estructura de la empresa es la de utilizar a este embajador maestro a través del cual se articulan polos de comunicación por eventos y ciudades así como en campus universitarios, discotecas o zonas de ocio.

    «Cuando aparecimos en septiembre teníamos 300 descargas diarias y ahora estamos con un ritmo de 4.500. El crecimiento es muy satisfactorio en España, aunque lo cierto es que en países como Francia o Italia está siendo similar», añade Abian. La plataforma penetra de forma muy rápida en Europa gracias a que «compartimos un lenguaje de comunicación con su origen, Estados Unidos y Reino Unido». El country manager de Tinder España reconoce que algunos otros mercados, como por ejemplo el ruso, tienen un factor de penetración mucho más lento.

    LAS CLAVES DE SU EXPANSIÓN

    La aplicación disponible para iOS (iPhone) y Android tiene varios factores clave que están favoreciendo su rápida extensión en el competitivo mercado de las herramientas de contacto directo:

    El origen universitario de su extensión que conecta con los círculos de público objetivo que mayor presencia y actividad tienen en las redes sociales.

     -Una interfaz especialmente sencilla: aparece la fotografía (no tiene por qué ser de su cara o cuerpo; puede ser un paisaje, una ilustración…) y el usuario decide si le interesa interactuar (corazón verde) o descartar la posibilidad (equis). En caso de querer interactuar, si la otra persona accede se genera un Match y a partir de ahí surge una conversación que una de las partes puede bloquear cuando quiera y que ambos pueden dejar fluir de forma indefinida.

    Basado en la geolocalización: si la conversación puede suceder de una forma más o menos rápida, la gran ventaja es que el salto a una cita ‘de carne y hueso’ puede ser cuestión de minutos ya que se muestran los usuarios dentro de los intereses del perfil que más próximos se encuentran a éste.

    Una presencia notable de mujeres en la plataforma: en la gran mayoría de herramientas para contacto entre desconocidos (eDarling, Meetic, Badoo…) lo cierto es que muchos usuarios perciben que hay un mayor número de hombres frente a las mujeres, sea cual sea su orientación sexual.

    Las credenciales de seguridad de Facebook: al iniciar Tinder se elige entre una y tres fotos de tu perfil en la red social más utilizada del mundo. También a diferencia de algunas de las ‘grandes potencias’ del sector, heredadas de la época web, en este caso Facebook ya filtra las fotografías de tal forma que el usuario es responsable de la propiedad intelectual de la imagen, no puede contener contenido sexual ni violento.

    Sin presión por la monetización de la plataforma: lo cierto es que Tinder pertenece a la multinacional IAC. Aunque durante las últimas semanas el grupo ha tenido algunos vaivenes con respecto a la madura startup, lo cierto es que Greg Blatt, presidente del conglomerado, aseguró que «aunque Tinder es lo suficientemente grande como para generar beneficio económico, creo que hay otras prioridades». Para Abian, lo cierto es que no hay presión sobre este aspecto «y creo que puede tardar mucho tiempo en que la aplicación pueda tener algún tipo de pasarela de pago porque no está en los planes de Tinder».

    Sin faltas de ortografía: aunque Abian asegura que esto se debe a que «siempre queremos causar buena impresión al conocer a alguien; no cerrarnos puertas», algunos usuarios muestran su sorpresa sobre la corrección de buena parte de las conversaciones. Uno de los factores que podría influir es su promoción en círculos universitarios y de ahí otros ámbitos derivados de una educación media o alta, pero lo cierto es que en prácticamente todos los foros se destaca este aspecto como una característica frente a otras plataformas de dating.

    OTRAS CERTEZAS SOBRE TINDE EN PLENO DESPEGUE

    El perfil mayoritario en Tinder es el de una franja entre los 18 y los 24 años, aunque prácticamente tiene el mismo número de usuarios que el de la franja entre 25 a 34 años, según los datos facilitados por la sección española de la compañía. Eso sí, entre estas dos franjas se acumula el grueso de los usuarios de la app. Aunque el comportamiento en España, según sus datos, es muy similar al del resto de países europeos.

    Sin embargo, un estudio concreto sobre algunos usuarios españoles demostró que su percepción era la de ser utilizado para relaciones ‘no formales’, en las que otros componentes más allá de un posible encuentro sexual se tienen en cuenta y cuya permanencia ronda la hora diaria.

    Por otro lado, es cierto que uno de los aspectos sobre los que más se incide desde la rama española de Tinder es en la necesidad de escuchar al usuario. De hecho, esto ha provocado la llegada de Tinder Moments, una suerte de eventos en los que la aplicación muestra temporalmente la posibilidad de realizar fotos que desaparecen en 24 horas y en la que la gente comparte su experiencia en un mismo lugar (se ha realizado en discotecas, zonas de ocio, playas…). Las fotos que ilustran este reportaje pertenecen al reciente Tinder Moments realizado en diferentes localizaciones de Ibiza, en la que, coordinado por Tinder España, se sumaron otras delegaciones de la empresa como las de Reino Unido, Alemania o Italia.

    «La aplicación va mucho más allá del flirteo. Si estoy de viaje de negocios en París y veo a quién tengo a mi alrededor, puedo conectar con alguien con quien dar un paseo o ver algo interesante de la ciudad que no conozco. De hecho, esa vinculación a los viajes es algo que en origen no estaba delimitado como una vertical clara para Tinder, pero gracias a los comentarios y la interactuación de los usuarios ahora estamos canalizándola e integrándola en la experiencia de la plataforma», añade Abian.

    CÓMO LO PERCIBEN LOS USUARIOS

    Tres usuarios -dos chicas y un chico; todos en la franja de los 24 a los 32 años- de la aplicación con los que ha podido contactar este periódico digital coinciden en definirla como «una app adictiva» y «frenética». Para las chicas es también «una potente herramienta de autoestima», ya que «no implica que finalmente tengas que quedar con nadie, aunque la posibilidad siempre parece muy próxima», relata una de ellas.

    «La uso diariamente. De hecho, no sé cuál es el índice de uso, pero me considero un usuario bastante activo y puedo decir que la gente tiene un uso bastante variado. Me he encontrado gente mucho más pendiente de conseguir una ‘cita sexual’ exclusivamente en otras plataformas, aunque reconozco que yo sí la uso con este fin y es con la que más cómodo me encuentro«, añade el usuario anónimo que atiende a ValenciaPlaza.com.

    «Facebook no te permite conocer gente nueva«, añade una de las dos usuarias consultadas por este digital -todos prefieren mantener el anonimato-, «pero lo más relevante para mí es la proximidad. Eso me da cierta confianza, aunque más allá de las fotos y los gustos comunes que se pueden comprobar con la app lo cierto es que es una forma de contactar muy directa… ¡tuve una cita en menos de una hora», añade.

  • El Gran Wyoming: «La era digital ha matado al famoso»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Casi nadie conoce a José Miguel Monzón Navarro, pero casi toda España reconocería a El Gran Wyoming. A sus 58 años lleva treinta en la cara pública de la vida, especialmente en televisión aunque también ha sido actor de cine, escritor y columnista. Bueno, y médico licenciado, aunque solo ejerció durante el servicio militar.

    Sin embargo, su mundo de cara a la galería tuvo como punto de partida el grupo de música Paracelso. Junto al ya fallecido Maestro Reverendo (Ángel Muñoz Alonso) y otros amigos, se inició en una inquietud que todavía mantiene viva y le ha acompañado -a diferencia de otras- a lo largo de toda su vida.

    Actualmente vive una nueva juventud televisiva, en la que ha sido líder de audiencia y ‘producto fracaso’ a lo largo de las últimas décadas. Con uno de los mejores equipos de guionistas de la TDT, el de ‘El Intermedio’, Wyoming ha alcanzado un auténtico récord para laSexta sin tener en cuenta los acontecimientos deportivos: 13,7%, con un pico de 3.756.000 espectadores. El programa satírico y combativo ya ha conseguido superar unas cuantas ocasiones a ‘El Hormiguero‘, líder durante los últimos años del Access-time (los programas que se emiten entre las 21:30 y las 22:30h).

    El próximo sábado 22 de febrero actuará de nuevo en Valencia. Será en el Loco Club junto a sus  fieles Insolventes, en un concierto repleto de versiones de rock and roll, desde Chuck Berry a Siniestro Total, desde The Who hasta los Ramones, desde Leño hasta Jet. El concierto sirve de percha para acercarnos a sus visión del actual escenario, más allá del musical, en el que reparte opiniones sobre televisión, cine, música y, cómo no, política.

    EL ESCENARIO, EN RUINAS

    «Vivimos bajo un régimen enemigo de la cultura. No aceptan que sea un derecho; ahora es un artículo de lujo. Y no es solo por la política cultural. Los libros de texto de los escolares han pasado de tener un 4 a un 21 por ciento de IVA y esa también es una forma de azotar la cultura. En concreto, es de una crueldad infinita. Pero aquí no pasa nada porque los señores que toman esas decisiones, a los que votan los que ‘no olvidan de dónde venimos’, llevan a sus hijos a un colegio en Suiza, con clases de equitación y esquí por la tarde. Y mientras las partidas a la educación privada están intactas».  

    «Hace unos pocos años no podía imaginar que salieran despedidos como si nada los directores de La Vanguardia, El Mundo y El País en menos de dos meses. Esto tiene mucho que ver con que los diarios pasaran a formar parte de grandes corporaciones, hace años. El tiempo del periodismo ligado a una ideología ha pasado. Antes se compraba el ABC porque uno sabía que era el periódico del señor Luca de Tena, y sabía lo que eso conllevaba. El último que tuvo un concepto editorial e ideológico ligado a una cabecera fue Diario 16, creo, con Tomás de Sala: reunir a unos pocos pero potentes accionistas y funcionar con independencia. La independencia en el periodismo ya no es posible. La prensa pertenece a esas grandes corporaciones en las que el periódico en sí supone una cifra insignificante del negocio total. Y el entramado más grande que existe es el del grupo Prisa, donde El País ocupa un rinconcito».

    «El partido que gana unas elecciones no tiene mucho que ver con el sentimiento de la mayoría de los ciudadanos. Si descuentas la abstención [28,54% en la Comunitat en 2011] y lo que suma el sistema electoral ventajista para los grandes partidos, al final resulta que los que gobiernan y con mayoría son votados por una minoría. Aun así, lo más importante es entender por qué la gente vota. Manuel Fraga ya lo dijo: «nunca tenemos que olvidar de dónde venimos» y estos señores van a votarse pase lo que pase, hagan lo que hagan. Y hay una parte del pueblo que recuerda de dónde viene y prefiere votar a su ladrón, porque, al menos, es suyo».

    LA ESTIGMATIZACIÓN DEL CINE ESPAÑOL

    «Si me han alegrado los Goya que ha recibido David Trueba [amigo de Wyoming y compañero de aventuras en televisión con El peor programa de la semana] es porque soy partidario de que los buenos al final estén representados. Me gusta cuando veo el palmarés y veo a todos: Almodóvar, Uribe, Amenábar, Fernando Trueba… y que ahora ya está David. Además me gusta mucho que hayan premiado a David porque es una película pequeña, luminosa y optimista. Es un cine que me gusta mucho y que creo que no suele salir bien parado en este tipo de reconocimientos. Lo único que no me gusta y que me parece que es inevitable es lo de que una película se lleve muchos premios. Pero esto funciona así, si a una académico le gusta la película, pues le gusta en su conjunto y la premia a ‘Mejor dirección de la producción’. ‘Oiga, ¿estuvo usted allí para ver cómo se organizaban?’».

    «El cine todavía está pagando el ‘No a la guerra’ porque quien manda a la hora de cambiar ese concepto son los medios de comunicación. Creo que debemos ser el único país en el mundo que ha orquestado una campaña contr un entorno profesional, para criminalizar a unos actores. A algunos se les olvida que también somos ciudadanos y que salimos a la calle. Y es muy grave, porque hay radios muy importantes que estas semanas han seguido criminalizándonos. Hablo de emisoras importantes, no me refiero al friki de Federico Jiménez-Losantos, que nos llama terroristas proetarras. Yo me he quejado mucho en el sindicato de actores sobre esto, porque tenemos una serie de abogados allí que no sé para qué están… No quiero que me criminalicen gratuita e injustamente por ejercer libremente una profesión. En fin, que, hablando de este tema, me acuerdo de los versos de Machado: «Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una«.

    EL VALOR DE LA MOVIDA

    «La Movida, artísticamente, era muy naif. Estaba protagonizada por gente joven que no sabía mucho de nada. Tanto es así que la mayoría de los discos de los grupos de la movida los grababan músicos profesionales y no los que aparecían en la portada. Pero aquello coincidía con el verdadero fin de la dictadura, que fue no fue precisamente en 1975. A mí me han pegado una paliza por llevar el pelo largo, así que sé de lo que hablo. De policías dándonos porrazos en 1979 por no hacer bien la cola, según ellos, para ver a Frank Zappa en el Pabellón Deportivo del Real Madrid. Y de repente se pasa a una sensación de libertad en muy poco tiempo que se manifiesta a través de lo estético. Hay gente ‘de color’, con la cara pintada, homosexuales en la calle, gente que sale de golpe a expresarse porque vivía amordazada, crestas, más color… antes el color solo llegaba a las ciudades con las fiestas del pueblo».

    «Entiendo que el impacto estético y musical de La Movida haya perdurado. Durante los 60 y 70 se hizo en Estados Unidos y Reino Unido la música que se ha escuchado durante los siguientes 40 años. Aquí sucedió algo más o menos parecido, pero en mucho menos tiempo. Hay que reconocer que la política de Madrid de finales de los 80 fue muy importante. Fue importante que ‘se dejara hacer’, porque si no se deja hacer es imposible. El criterio ideológico progresista de Enrique Tierno Galván fue clave. Era un hombre mayor, pero especialmente tolerante, y al final lo de ‘a colocarse y al loro’ tenía mucha más relevancia de lo que podía parecer».

    EL GRAN WYOMING EN LA ERA DIGITAL

    «Con las nuevas tecnologías he tenido alguna experiencia inesperada. Son estas cosas que me pasan a mí por ser conocido. Un día iba a tocar con los Insolventes a Alcalá de Henares y mientras estamos haciendo la prueba de sonido viene una gente del sindicato y me dice: ‘vente a ver si nos puedes dar un saludo, que tenemos una concentración montada en la plaza de al lado. Ha venido gente de toda la provincia, funcionarios…’ no sé qué. Total que dejo la prueba de sonido a mitad, me dan una camiseta y me subo, y según me subo a saludar empiezan a aplaudir, que es lo peor que se le puede hacer a un artista. Entonces me pongo a hablar… al rato el vídeo se esta viendo en Australia».

    «El tema de la petición de fotos por la calle, en los bares, lo llevo mal. Es una tortura insoportable. Tanto que creo quela era digital ha matado al famoso. Le ha condenado a vivir recluido. A mí me afecta menos porque soy muy del bar, pero tengo bastantes amigos que no quieren salir a la calle. Salir a tomar una cerveza es insufrible. Y luego la gente no entiende el rechazo. Alguna vez, después de hacerme 200 fotos en una sola noche llega alguien, te la pide, le dices que no y te monta un pollo. Se acerca y te dice: «Wyoming, eres cojonudo. ¡Viva ‘El Intermedio’!, hazte una foto conmigo». Se la niegas y te pone de vuelta y media. Ahora se hace contigo una foto el fan y el que te odia, aunque sea para decirle a sus amigos ‘mira que foto me he hecho con este gilipollas’».

    «Estoy en Internet desde que se pagaba por minuto. Me parece un avance que ha cambiado el mundo y reconozco que he escrito un libro en tres meses cuando antes me hubiera costado un año. Pero sin embargo con Internet hay una gran mentira que me preocupa y es que la gente cree que tiene el conocimiento porque está accesible, y por este motivo no se preocupa por adquirirlo. Es igual que aquel que se compraba una enciclopedia antes y creía que ya tenía el conocimiento sin abrirla nunca. Pues mire, no funciona así».

    «Me he hecho cuenta en todas las redes sociales y de todas me he salido porque creo que el nombre lo tienen muy bien puesto: redes, no te puedes escapar. Para un famosillo como yo meterse en Twitter es muy rentable desde el punto de vista económico, pero no voy a estar en esas redes sociales porque tengo 58 años y eso quiere decir que tengo unas urgencias importantes: tengo mucho que leer, tengo mucho que estudiar y a esto otro no me va a dar tiempo. Si tuviera otra oficio, pues a lo mejor me animaba, pero ya he elegido».

    EL RENACIMIENTO DE WYOMING EN LA TELEVISIÓN

    «‘El Intermedio’ es un caso peculiar porque sus seguidores son casi militantes. Doblamos la audiencia de la cadena, por lo que supongo que retirar el programa [los rumores se suceden] parece un tanto absurdo. Pero nosotros no hemos recibido ningún comentario en ningún sentido desde que laSexta fue absorbida por Atresmedia. Tampoco en positivo, porque el programa lo produce Globomedia así que nosotros somos como una isla dentro del grupo. Cada día ves el dato de audiencia y piensas: «todo va bien».

    «A Telemadrid dudo que le pase lo mismo que a Canal 9 porque tienen allí trabajando a todos los amigos de los que mandan. Han despedido a trabajadores, pero ni a un directivo. Digo yo, ¿cómo puede tener la misma necesidad de gestión una empresa que ahora tiene a menos personal y hace menos? Era una agencia de recolocación. Cuando Zapatero gano las elecciones, los que salieron de RTVE fueron a parar allí. Yo tengo verdadero orgullo de haber trabajdo en Telemadrid. El late night que hacía era líder de audiencia. Teníamos un 12% de share, gana Esperanza Aguirre, pasan dos años y la cadena pasa a tener el 4%. La gente no es tonta».

    «Durante dos años tuvimos el mejor informativo del mundo en el ente estatal, dirigido por Fran Llorente, según el premio internacional más prestigioso que se le da a este asunto (TV News Award). Profesionales de todo el mundo nos colocaron por delante de BBC, CBS y todas las demás. ¡Los primeros del mundo! Un año después de que entre el Gobierno de Rajoy la Unión Europea nos llama la atención por la manipulación en los informativos, en el ente, equiparándonos a países como Rumanía, Bulgaria y Ucrania. Claro que para aquellos dos años de excelencia se montó antes un consejo de sabios, con gente de fuera de España y de aquí que sabe mucho del tema. Que la gente no se engañe, se invirtieron recursos para conseguir ese producto de calidad que merecía la pena y ahora lo hemos perdido de la noche a la mañana. Noam Chomsky tiene un estudio muy interesante en el que analiza el número de sucesos en un informativo con la libertad de un estado: en las dictaduras los sucesos ocupan una gran parte del informativo, si hay libertad los sucesos tienen una participación insignificante.

    «A las cadenas privadas les exijo mucho más de lo que hacen con sus informativos, porque así lo exige el pliego: son concesiones públicas con algunas exigencias que, en gran medida, da la sensación de que se sortean a la torera».

    «Una cosa es ser feliz en la vida y otra un inconsciente. Hay que dejar de llamar contradicciones a lo que son mentiras y estafas. Lo que también tengo claro es que hay que evitar que toda esta gente y sus decisiones nos amarguen. No aspiro a vivir en un modelo de sociedad rodeado de inconscientes. Pero también es cierto que hay gente a la que la lucha constante le hace muy feliz. Por ejemplo, hay gente que es muy feliz yéndose al tercer mundo a trabajar. Nosotros en ‘El Intermedio’ nos metemos todos los días un trago ‘de cojones’ sobre noticias desagradables, pero me hace feliz hacerlo. Luego trato de desconectar con mi mecanismo de evasión, que es el rock and roll.

    LA MÚSICA Y UNA VISTA SOBRE VALENCIA

    «Es una suerte seguir viviendo como lo hacia a los 20 años. Lo digo especialmente pensando en la música, porque ni entonces ni este sábado en Valencia me planteo llenar el Madison Square Garden. Antes de salir al escenario no es que sienta nervios ni miedo, sino el placer de enfrentarme a un momento de sumo placer, en el que sabes que te lo vas a pasar de puta madre. Por eso nunca me pesan los viajes, porque el concierto es la meta y hay un mecanismo automático en el cuerpo que te hace entender que todo es parte de un proceso, con un fin. Claro que también ayuda que somos un grupo de amigos y que estamos deseando que llegue el día de concierto para salir a la carretera».

    «Nosotros somos un grupo de bar, exactamente lo que se encuentra un inglés o un australiano cualquier día por la noche en su ciudad. Lo que pasa es que en este caso contamos con el factor reclamo de la fama, lo que yo aporto al asunto. En este caso va a ver al artista de cerca, que es algo que aquí gusta no sé si mucho o demasiado».

    «Como dijo Billy Wilder, la bondad no te retrata. La normalidad no es noticia en un medio de comunicación, por eso es posible que cuando aparece Valencia en nuestro programa lo haga por algo que es una anomalía. Seguir la información de España día a día es un trago duro al que nos sometemos diariamente; a veces es insoportable. Pero es obvio que Valencia es mucho más que eso. Siempre que vengo tengo la sensación de estar rodeado de vitalidad. Es una ciudad con una vidilla espectacular y que se enfrenta al fin de semana con mucho aguante. ¡Pero si llegaron a ser una referencia mundial con la ruta del bakalao!, y esto de la marcha nocturna casa mucho conmigo, porque soy un hombre de bares. Eso sí, vengo notando que la crisis atenúa últimamente este tipo de comportamientos. También pasa en Madrid».