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  • Tinder explota en España y ‘se liga’ a 4.500 nuevos usuarios al día

    La app crece exponencialmente en EEUU y ya ataca con fuerza el mercado del ‘dating’ en Europa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El sonido que precede a este artículo marca una barrera de conexión para gran parte de los hogares españoles con una nueva realidad social: la que sucede a partir de la aparición de Internet. El característico y chisporroteante sonido de los módems de 56k abrió paso a un primer acceso doméstico a otras relaciones sociales, las que durante años sucedieron desde el correo electrónico a la web 1.0, desde los foros hasta los chats, desde las ‘redes sociales’ hasta las herramientas de dating (citas).

    Precisamente, este último eslabón ha presenciado la llegada del tsunami Tinder que en poco más de un año ha sumado millones de usuarios en Estados Unidos. Incubado desde los campus universitarios hacia el resto de la sociedad -una de las analogías que le unen a Facebook– y todavía lejos de los 200 millones de usuarios del líder de su sector, Badoo, la app aterrizó en España el pasado mes de diciembre. Siguiendo el habitual efecto ‘bola de nieve’ de las redes sociales, esta comunidad crece actualmente a un ritmo de 4.500 nuevos usuarios por día, según los datos que la empresa ha facilitado a ValenciaPlaza.com.

    «Los porcentajes entre chicos y chicas son muy similares, aunque nosotros trabajamos indistintamente en hacer que crezcan todos los públicos posibles», asegura Jorge Abian, country manager de Tinder en España. La estructura de la empresa es la de utilizar a este embajador maestro a través del cual se articulan polos de comunicación por eventos y ciudades así como en campus universitarios, discotecas o zonas de ocio.

    «Cuando aparecimos en septiembre teníamos 300 descargas diarias y ahora estamos con un ritmo de 4.500. El crecimiento es muy satisfactorio en España, aunque lo cierto es que en países como Francia o Italia está siendo similar», añade Abian. La plataforma penetra de forma muy rápida en Europa gracias a que «compartimos un lenguaje de comunicación con su origen, Estados Unidos y Reino Unido». El country manager de Tinder España reconoce que algunos otros mercados, como por ejemplo el ruso, tienen un factor de penetración mucho más lento.

    LAS CLAVES DE SU EXPANSIÓN

    La aplicación disponible para iOS (iPhone) y Android tiene varios factores clave que están favoreciendo su rápida extensión en el competitivo mercado de las herramientas de contacto directo:

    El origen universitario de su extensión que conecta con los círculos de público objetivo que mayor presencia y actividad tienen en las redes sociales.

     -Una interfaz especialmente sencilla: aparece la fotografía (no tiene por qué ser de su cara o cuerpo; puede ser un paisaje, una ilustración…) y el usuario decide si le interesa interactuar (corazón verde) o descartar la posibilidad (equis). En caso de querer interactuar, si la otra persona accede se genera un Match y a partir de ahí surge una conversación que una de las partes puede bloquear cuando quiera y que ambos pueden dejar fluir de forma indefinida.

    Basado en la geolocalización: si la conversación puede suceder de una forma más o menos rápida, la gran ventaja es que el salto a una cita ‘de carne y hueso’ puede ser cuestión de minutos ya que se muestran los usuarios dentro de los intereses del perfil que más próximos se encuentran a éste.

    Una presencia notable de mujeres en la plataforma: en la gran mayoría de herramientas para contacto entre desconocidos (eDarling, Meetic, Badoo…) lo cierto es que muchos usuarios perciben que hay un mayor número de hombres frente a las mujeres, sea cual sea su orientación sexual.

    Las credenciales de seguridad de Facebook: al iniciar Tinder se elige entre una y tres fotos de tu perfil en la red social más utilizada del mundo. También a diferencia de algunas de las ‘grandes potencias’ del sector, heredadas de la época web, en este caso Facebook ya filtra las fotografías de tal forma que el usuario es responsable de la propiedad intelectual de la imagen, no puede contener contenido sexual ni violento.

    Sin presión por la monetización de la plataforma: lo cierto es que Tinder pertenece a la multinacional IAC. Aunque durante las últimas semanas el grupo ha tenido algunos vaivenes con respecto a la madura startup, lo cierto es que Greg Blatt, presidente del conglomerado, aseguró que «aunque Tinder es lo suficientemente grande como para generar beneficio económico, creo que hay otras prioridades». Para Abian, lo cierto es que no hay presión sobre este aspecto «y creo que puede tardar mucho tiempo en que la aplicación pueda tener algún tipo de pasarela de pago porque no está en los planes de Tinder».

    Sin faltas de ortografía: aunque Abian asegura que esto se debe a que «siempre queremos causar buena impresión al conocer a alguien; no cerrarnos puertas», algunos usuarios muestran su sorpresa sobre la corrección de buena parte de las conversaciones. Uno de los factores que podría influir es su promoción en círculos universitarios y de ahí otros ámbitos derivados de una educación media o alta, pero lo cierto es que en prácticamente todos los foros se destaca este aspecto como una característica frente a otras plataformas de dating.

    OTRAS CERTEZAS SOBRE TINDE EN PLENO DESPEGUE

    El perfil mayoritario en Tinder es el de una franja entre los 18 y los 24 años, aunque prácticamente tiene el mismo número de usuarios que el de la franja entre 25 a 34 años, según los datos facilitados por la sección española de la compañía. Eso sí, entre estas dos franjas se acumula el grueso de los usuarios de la app. Aunque el comportamiento en España, según sus datos, es muy similar al del resto de países europeos.

    Sin embargo, un estudio concreto sobre algunos usuarios españoles demostró que su percepción era la de ser utilizado para relaciones ‘no formales’, en las que otros componentes más allá de un posible encuentro sexual se tienen en cuenta y cuya permanencia ronda la hora diaria.

    Por otro lado, es cierto que uno de los aspectos sobre los que más se incide desde la rama española de Tinder es en la necesidad de escuchar al usuario. De hecho, esto ha provocado la llegada de Tinder Moments, una suerte de eventos en los que la aplicación muestra temporalmente la posibilidad de realizar fotos que desaparecen en 24 horas y en la que la gente comparte su experiencia en un mismo lugar (se ha realizado en discotecas, zonas de ocio, playas…). Las fotos que ilustran este reportaje pertenecen al reciente Tinder Moments realizado en diferentes localizaciones de Ibiza, en la que, coordinado por Tinder España, se sumaron otras delegaciones de la empresa como las de Reino Unido, Alemania o Italia.

    «La aplicación va mucho más allá del flirteo. Si estoy de viaje de negocios en París y veo a quién tengo a mi alrededor, puedo conectar con alguien con quien dar un paseo o ver algo interesante de la ciudad que no conozco. De hecho, esa vinculación a los viajes es algo que en origen no estaba delimitado como una vertical clara para Tinder, pero gracias a los comentarios y la interactuación de los usuarios ahora estamos canalizándola e integrándola en la experiencia de la plataforma», añade Abian.

    CÓMO LO PERCIBEN LOS USUARIOS

    Tres usuarios -dos chicas y un chico; todos en la franja de los 24 a los 32 años- de la aplicación con los que ha podido contactar este periódico digital coinciden en definirla como «una app adictiva» y «frenética». Para las chicas es también «una potente herramienta de autoestima», ya que «no implica que finalmente tengas que quedar con nadie, aunque la posibilidad siempre parece muy próxima», relata una de ellas.

    «La uso diariamente. De hecho, no sé cuál es el índice de uso, pero me considero un usuario bastante activo y puedo decir que la gente tiene un uso bastante variado. Me he encontrado gente mucho más pendiente de conseguir una ‘cita sexual’ exclusivamente en otras plataformas, aunque reconozco que yo sí la uso con este fin y es con la que más cómodo me encuentro«, añade el usuario anónimo que atiende a ValenciaPlaza.com.

    «Facebook no te permite conocer gente nueva«, añade una de las dos usuarias consultadas por este digital -todos prefieren mantener el anonimato-, «pero lo más relevante para mí es la proximidad. Eso me da cierta confianza, aunque más allá de las fotos y los gustos comunes que se pueden comprobar con la app lo cierto es que es una forma de contactar muy directa… ¡tuve una cita en menos de una hora», añade.

  • Googlearte: tu historial de navegación dice que ‘te tocas’

    La mitad de los españoles busca el nombre de su próxima cita en Google, pero ¿y cuántos buscan el suyo propio? Presentamos un decálogo para manipular tu presencia online

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Se acaba 2013 y la humanidad aún no ha resuelto alguna de sus dudas más trascendentales. Por ejemplo, ¿en qué país se siguen rodando los anuncios de la teletienda? Es inquietante pensar que objetos clave para el futuro de la especie (picadoras, sartenes, anillazos) existían hace 20 años y sus anuncios llegan hasta nosotros ahora, con tanto retraso. Y como no es posible almacenar físicamente toda esa artillería de trastos «+ gastos de envío», cabe insistir ¿en qué rancho amish tienen encerrada a toda esa gente vestida con hombreras, gaseada con laca y llena de alegría consumista? ¿Eh?

    Relajando el tono, es agradable reconocer que buena parte del mundo sí ha conseguido superar el año 1992. Desde entonces hasta nuestros días, Internet ha modificado por completo la forma en la que sobrevivimos al entorno natural. Oficios de ciencia ficción, costumbres táctiles y, entre tanta novedad, nuevas formas de concebir el ego y el sexo; esa moneda. Dalí y el Marques de Sade no saben lo que se han perdido.

    En el albor de estas posibilidades, el cibersexo se extendió como una ola de calor seco. Todo sucedía sobre aquellos ruidosos teclados color gris/crema. Como en un túnel del terror: salas llenas de seres sin rostro pero con ánimo de tocamiento. Morenzas81 y Kevins18 animaron los espacios para la recreación carnal vía yemas de los dedos y por el sentido visual del asunto. Todo bastante apetecible, excepto por la constante lucha hombre-máquina. Recuerden, módems y routers estampados contra el gotelé.

    Sin embargo, las ‘salas’ de Terra, IRC o Hispachat se vaciaron progresivamente. La adaptación del modelo YouTube a la industria del porno acabó por arruinar a Penthouse y las ‘agencias de contactos’ abandonaron el envío por correo de uvehacheeses deuvedeses -sí, qué cosas- por nuevos emporios multinacionales como Meetic o Badoo.

    Precisamente ha sido Meetic la que ha publicado un estudio realizado durante el año pasado entre 1.500 usuarios de Internet entre 18 y 65 años. Con sus resultados sabemos que nada menos que la mitad de los españoles ha buscado información en Google antes de tener una primera cita. Sí, el concepto ‘cita’ es cosa de Meetic, pero el dato es de lo más llamativo. El 89 por ciento, además, busca ampliar su contacto a través de las redes sociales online tras el primer acting. Lo que se conoce por un «agrédeme al feisbul (guiño, guiño)». Un comportamiento más visto que la lengua de Miley Cyrus.

    El estudio es tan interesante que revela cómo con la edad se nos pasa la tontería: entre los 18 y los 34 años se prefieren los mensajes como principal canal para el flirteo; a partir de los 35, llamada directa. Y es que la mitad de los solteros de Europa según esta empresa han conocido a alguna de sus relaciones a través de la Red. Lo de ‘El diario de Patricia’ era verdad. 

    Lo que no revela este estudio de Meetic es algo que va más allá del tocamiento ajeno: ¿qué hay del googleo propio? Porque, no nos engañemos: amiga, amigo, te googleas en la intimidad a la espera de los mejores resultados. Escribes nervioso tu nombre, trastabillándote y, de repente, pisas el ‘Intro’. El resultado es una suma de sensaciones más bien regulares: fotos anteriores a tu tratamiento con el ácido hialurónico, aquella entrevista en plan artista con el pelo verde, los resultados del torneo regional de dardos, las fotos de la boda de tu hermano, cuatro ex novios/as besándote a plena puesta de sol en l’Albufera. Todo mal.

    En esta situación de crisis, sabiendo que la mitad de tus futuras conquistas googlearán tu nombre, sabiendo que -tensión- cualquier responsable de recursos humanos googleará tu maldito nombre antes siquiera de entrevistarte para tan deseado puesto de trabajo, aquí tienes un decálogo de urgencia para subsanar a medio plazo tu controvertida existencia en Google:

    7 COSAS QUE HACER ANTE EL GOOGLEO DE TU NOMBRE

    1. Si te llamas Antonio García, Ana Jiménez o Luis Sánchez: no hay solución. Da por imposible competir con tanto clon nominal y ganar.

    2. Si te llamas Antonio Banderas, Ana Pastor o Jennifer López, tómatelo como un regalo en forma de anonimato.

    3. Si no compartes nombre con miles de personas ni con ninguna celebridad, puedes manipular el asunto. Empieza por abrirte un blog. Nada mejor para posicionar que el texto. Usa WordPress que es fácil y efectivo y, por favor, evita ser el/la gurú de nada, aunque lo seas. Hay superávit. 

    4. Consejo capital: Todo lo que metas en Google+ se va a posicionar especialmente bien. La foto de perfil, aparecerá seguramente entre las primeras. Si lo del blog va en serio, usa la etiqueta de autor de esta red social y verás cómo sube tu posicionamiento.

    5. YouTube también pertenece a Google = buen posicionamiento. Cuando subas los vídeos de aquella despedida de soltero, no uses nombres reales. Los motes van bien para el contexto y para no asustar a nadie.

    6. Tu perfil en Twitter y LinkedIn (especialmente tu CV, por obvio que sea) también pujarán fuerte a poco que los utilices. Estarán entre los primeros resultados de Google cuando tu deseada/o te busque. Ojillo.

    7. Si alguna vez alguien publicó algo sobre ti y quieres que desaparezca de Google, olvídate. En España sólo algunas sentencias -y una vez han sido en firme y han sobrepasado recursos- han conseguido que esta compañía borre un contenido. Superponte con el blog y consigue que otros creen contenido en torno a aquella carrera de 50 metros que ganaste en el cole a los 15 años. Es pan comido.