Etiqueta: wikipedia

  • Google News, Internet, los huevos y las gallinas

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Un país muestra al mundo su fragilidad democrática cuando unas pocas empresas se sientan junto al Gobierno y aprueban una ley para proteger sus intereses particulares sin tener en cuenta los intereses generales. Ni es una situación que pertenezca al pasado ni a una dictadura centroafricana ni protege a los periodistas ni da cobijo a la deontología ética de ningún oficio. Es España, es la nueva Ley de Propiedad Intelectual y es la forma en la que los principales editores de prensa tratan de compensar su torpeza para sobreponerse a la triple crisis del periodismo en nuestro país: económica, tecnológica y generacional.

    Todo ello se manifiesta de forma lamentable después de que Google decida poner fin a su servicio Google News para los medios de comunicación españoles. Lo hará después de que el Gobierno del Estado haya impuesto una tasa «para la protección» de los editores de prensa. Un canon no cifrado, vigente a partir del 1 de enero de 2015, con carácter retroactivo y que vendría a controlar una sociedad gestora al estilo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Un símil de garantías que ha granjeado un presente brillante para sus industrias asociadas.

    En la práctica, el grupo ValenciaPlaza.com no se verá especialmente afectado por la decisión. De hecho, el cierre de agregadores de noticias -para evitar el futuro pago de la tasa- como Menéame afecta hasta tres veces más al medio que el cierre del servicio de Google News. No obstante, entre todos ellos, apenas han derivado un 4% de los casi 30 millones de páginas vistas este año entre las tres cabeceras digitales de la empresa. Afecta, eso sí, a la realidad del entorno de los medios online y su incontrolable reacción tras la decisión de una herramienta de búsqueda rápida y efectiva para los usuarios.

    Porque el verdadero afectado por la desaparición del servicio es el internauta, aquella o aquel que busca en Google una palabra o serie de palabras y pretende encontrar el resultado más acertado. Hasta este momento, los resultados que se vinculaban a la actualidad o sobre los que, en los últimos días o semanas, se había generado un reportaje con contenido inédito relevante, aparecían sobre el resto de páginas ajenas a estos conceptos. Esta preselección desaparecerá a partir del 16 de diciembre, la fecha en la que Google News cesa su filtraje. Las búsquedas se mezclarán con Wikipedia, webs institucionales e información documental de cualquier tipo, sin criterios de actualidad, valor de los elementos multimedia y generando una distorsión del acceso a la actualidad que raya -pese a lo que diga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte- la agresión al derecho a la información.

    EL ORIGEN DEL CONFLICTO Y SUS CONSECUENCIAS

    El verdadero problema entre los grandes editores de prensa españoles y Google no tiene mucho que ver con Internet, sino con el hecho de que un mercado de acceso restringido como siempre había sido el periodístico pasara a ser accesible por arte del ADSL. Pero hay que profundizar todavía un poco más, hasta los valores fundacionales del gigante californiano, para entender cuál es el verdadero problema de partida de que la información pase a ser de competencia abierta.

    El 27 de septiembre de 1998, Larry Page y Sergey Brin abrieron a la world wide web un motor de búsqueda llamado Google. No solo hacía años que el uso de Internet se había extendido, sino que el nicho de mercado al que se encaraba este proyecto universitario convertido en empresa parecía dominado por empresas como Altavista, Yahoo! o Lycos.

    Los dos jóvenes entusiastas haciendo su trabajo de fin de carrera en la Universidad de Stanford estaban muy lejos de contar con presiones comerciales o empresariales para distinguir entre un Blogger y un medio de comunicación. Si el primero publicaba antes y aportaba una extensión de contenido y elementos visuales y SEO importantes, ¿por qué iba a posicionarse sobre éste un gran medio llegando después que el primero?

    Claro que, durante más de una década a los medios esto no les preocupó porque nunca creyeron que Internet fuera a formar parte de su core businessLas grandes corporaciones editoriales soñaban una realidad en la que la gente accedía a la información acudiendo a sus cabeceras, por afinidad a las marcas periodísticas; porque sí. Lo cierto, es que cada año la tendencia era cada vez más distinta. La gente oía algo en la radio, lo veía en la tele o le llegaba a través de un hilo de chat en MySpace o Microsoft Messenger. Entonces lo googleaba y allí, durante muchos años, otras webs se aprovechaban de la inacción de los grandes medios para posicionarse sobre estos.

    Cuando los medios se dieron cuenta, siempre tarde -y dos o tres años más tarde en España- muscularon con becarios las ediciones digitales y se pusieron a crear contenido específico para ganar visitas: sexo, Hitler, soft news, fotogalerías de discotecas o presentadores de televisión y un exhaustivo repaso a los timelines en Instagram de Miley Cyrus o Rihanna. Los incrementos de visitas, exponenciales. El arma de doble filo: que los medios, gracias a Google News, posicionan por encima de contenidos de páginas no incluidas en la categoría de Google. Por ello, además de las suculentas áreas temáticas para generar visitas, entraban en liza otros contenidos recurrentes y esculpidos en SEO: el tiempo, los deportes, los directos de fútbol, los sucesos, los programas de televisión, el cine online…

    Google ha ido ‘pillando’ los trucos y mejorando su algoritmo. Las triquiñuelas que antes funcionaban para generar clicks a partir de Google News ya no sirven y los principales beneficiados de los cambios en el PageRank (el ranking interno de Google sobre los medios) han sido precisamente las grandes compañías editoriales. Pero en España esto no era suficiente. La carrera -¿o la guerra?- por las visitas ha llevado a medios de gran prestigio a volcar íntegramente sus contenidos en papel en sus webs, hecho que sucede a día de hoy. Hecho, por cierto, sin el menor sentido comercial. La razón es la de acumular mayor contenido inédito y evitar ‘fusilamientos’ de información. Y gustar cada día más a Google (PageRank de nuevo), claro.

    Sin embargo, esta aceptación del universo Google más monopolístico se compaginaba con la redacción de una ley que ha acabado por tumbar el sistema. Y lo más grave para los medios, que pretendían que España fuera una excepción y provocara un pago por agregadores de contenido para paliar su déficit comercial, es que ahora van a perder la gallina de los huevos de oro: el tráfico en español que les ha llegado históricamente y hasta el próximo martes 16 desde los países hispanohablantes. No solo desde estos, también desde todos aquellos lugares en los que una búsqueda se hace en español.

    Ese es el particular drama que se avecina para los grandes medios, unido a un tráfico base muy importante desde España. También es la principal diferencia para con ValenciaPlaza.com de todos estos y lo que, más que un rumor, una constante de reuniones en algunas de las redacciones, va a suponer despidos a partir del próximo mes de enero.

    EN DEFENSA DE QUIÉN

    La estrategia de los medios afiliados a AEDE (en los que las grandes cabeceras de España tienen todo el peso) se ha vuelto en contra de ellos más allá incluso de lo que puede afectar a su tráfico: la opinión pública parece haberse dado cuenta de que ahora cuando busque alguna información vinculada a la actualidad, la herramienta más eficaz del mundo no estará disponible. Y esto ha provocado una defensa desaforada de una empresa cuyas prácticas monopolísticas han sido sancionadas por la Unión Europea, entre otros, y que deja mucho que desear en este sentido.

    La defensa ahora de Google News es precisamente la defensa de un modelo de búsquedas vinculadas a los medios de comunicación creado por una empresa privada. Internet le precedía y le precedían otros sistemas de búsqueda. Los diarios precedían a Internet y… ¿a quién precede el derecho y uso de la información?

    En el citado 1998, Google se adelantaba 15 años al tiempo con un diseño ‘monopágina’ que ofrecía el servicio a un solo golpe de vista. Sin embargo, no era esta su principal virtud frente a sus competidores: el motor de búsqueda de la compañía estadounidense conseguía resultados rápidos y -sobre todo- satisfactorios para el usuario. ¿Pero cómo obtenerlos?

    Googlebot, el famoso y cambiante algoritmo de Google con el apodo de ‘la araña’, rastrea Internet desde su origen con miles de trabajadores implicados en ofrecer el mejor resultado posible al usuario. ¿Pero cómo? La fórmula de la Coca Cola del siglo XXI no se revela. ¿Y por qué? Porque si los jugadores (todos los que publican algo en la red) conocen las reglas del juego, no hay juego. ¿Y para qué? Pues porque haber creado la mejor herramienta para encontrar una aguja en el pajar de todos los tiempos es tanto como apoderarse del ‘tráfico’ de Internet. ¿Y qué significa ser el líder mundial del ‘tráfico’ online? Significa ser el contenedor más interesante para publicitarse a nivel global. O sea, ingresos por ordenar y mostrar de forma efectiva lo que otros crean.

    Ese es el otro gran conflicto, el beneficio de Google por haber creado un sistema cada vez más potente y que, en efecto, genera los mejores resultados frente a sus competidores. Ha creado otros servicios anexos y los ha puesto a su favor en estas búsquedas (desde YouTube a Google+), pero al fin y al cabo es el más usado en España a una distancia insalvable para el primero de sus perseguidores.

    Y aun un conflicto más en el caso de España: una red de grandes medios de comunicación dependientes de planificaciones públicas, de cánones privados y de cualquier otro salvoconducto que no pase por mejorar la comercialización de sus productos. Cuesta creer que esta ley aprobada en tiempo récord por parte de un Gobierno que encara un año de múltiple cita electoral no tenga nada que ver con la estrecha relación de las partes. Y aquí, de vuelta al punto de partida y la calidad democrática a partir de esta mancha en las libertades de acceso a la información. Porque cabe entender que, pese al valor periodístico que nadie discute, antes que la creación de cualquier contenido existe un marco que no limita su acceso.

  • Apagón en Wikipedia. Ley SOPA: ¿Quién manda en Internet?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    MADRID. Antes de que esta generación perdida ‘desaprenda’ cómo nos hemos organizado hasta ahora y descubra cómo ser más justa y menos desigual, el poderoso complejo industrial estadounidense de la cultura y el entretenimiento  está alentando un último golpe de autoritarismo: la ley SOPA (Stop Online Piracy Act).

    Esta ley, y su complementaria ley PIPA (Protect IP Act), cuyos debates se retoman la semana que viene en el Congreso de Estados Unidos, aspiran a ser las herramientas para desactivar páginas que alojen de forma ilícita contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, dentro o fuera de aquel país.

    Para visualizar fácilmente lo que suponen los detalles de su redacción, utilizaré un supuesto no ficticio: si una señora sudafricana abre un blog desde Durban cuya actividad atenta contra los derechos de cualquier empresa estadounidense en materia de propiedad intelectual, Google (residente en Estados Unidos) estará obligada a desindexarla; Visa, MasterCard, Wester Union o PayPal (residentes en Estados Unidos) cancelarán automáticamente cualquier pago pendiente ligado con la publicidad de la página; y, por supuesto, WordPress o Tumblr (residentes en Estados Unidos) eliminarán, sin cuarentena, la propia página.

    Del mismo modo, Facebook, YouTube, Twitter o cualquier otro servicio relacionado con la ciitada señora sudafricana, rastrearán y borrarán cualquier huella ligada, como cualquier otra empresa (he utilizado intencionadamente a las grandes para provocar ‘ojiplatismo’) afectada por una trama internacional contra los derechos de terceros, y que esta persona ha desatado de forma consciente o inconsciente. Los ejemplos, como cualquier actividad dentro o fuera de la red, son infinitos.

    Obviamente, este sistema amenaza el paradigma de Internet para todos – la Red  tal y como lo hemos concebido. La estructura de un sistema tan joven se convierte en un espacio vigilado a nivel mundial al servicio de una intelingencia (sic) colectiva (sic al cubo). Un espacio en el que, además, las empresas de servicios se transforman en copolicías del sistema, cambiando en gran medida la forma de concebir su propia actividad comercial al tener que destinar gran cantidad de recursos humanos y económicos al control minucioso del engranaje, so pena de titubear con ser eliminadas del sistema mundial.

    No deja de ser paradójico que empresas tan ligadas a lo que podíamos entender como la propiedad intelectual colectiva gracias a su aportación durante generaciones a través de esfuerzo personal y aventura empresarial, hayan confundido definitivamente la necesidad de legislar y proteger sus derechos (y los del autor, de paso) con la de idea de filtrar y determinar la propia estructura de Internet a su antojo.

    No deja de ser paradójico, también, que el sistema que se exporta con estas leyes a todo el mundo, en caso de prosperar, es exactamente la idea de Internet que disfrutan en este mismo instante en países como China o Irán.

    EL GOBIERNO OBAMA DA LA ESPALDA A SOPA TAL Y COMO ESTÁ REDACTADA 

    Sin embargo, una vez más, la presión de la propia Red ha generado una respuesta oficial de la Casa Blanca, en la que asegura que se negará a que prospere cualquier iniciativa en el Congreso que “reduzca la libertad de expresión, aumente los riesgos cibernéticos y erosione la capacidad de innovación de la red”. Alentador, aunque su voto no es el único, ni siquiera el de todos los demócratas.

    El Gobierno Obama responde así a la tensión propiciada por el cierre hoy de varios servicios en Internet para Estados Unidos, entre los que destaca Wikipedia. Google, Facebook o Yahoo! han mostrado su oposición a este proyecto de ley públicamente, pero un cierre de 24 horas en estas empresas con ánimo de lucro supondría un gran golpe para sus cuentas, por lo que han desestimado sumarse al apagón.

    Jimmy Wales, cofundador de la enciclopedia colectiva online Wikipedia, la sexta página más visitada del mundo, calcula que pueden ser 100 millones de usuarios los que se vean afectados por dicho apagón. Conscientes -seguramente, como pocos- de la relevancia que puede tener la prosperidad de estas leyes en Estados Unidos, Wikimedia (la fundación gestora) no ha dudado en apagar su sistema para que este 18 de enero de 2012 los focos apunten a quién está, cómo lo está y por qué está detrás de la evolución de estas normas en este país. 

    QUIÉN PROMUEVE SOPA 

    Las populares revolving doors de Estados Unidos han permitido que un buen número de los abogados que trabajaron durante los últimos años en la MPAA (Motion Picture Associaton of America) y la RIAA (Recording Industry Association of America) se hayan convertido durante el Gobierno Obama en figuras clave del sistema judicial estadounidense. Estas dos asociaciones son precisamente el lobby impulsor de SOPA y PIPA y no cabe olvidar el apoyo recibido por buena parte de las industrias durante la campaña presidencial de 2008.

    En buena medida, y en contra de lo que el comunicado del Gobierno estadounidense pueda dar a entender al calor del revuelo social que recorre Internet en el país, estos juristas han llegado hasta la cúpula judicial de la mano de, entre otros, el vicepresidente Joe Biden, siempre fiel a las asociaciones arriba citadas con las que ha celebrado cada centímetro rescatado a su favor públicamente, o Hillary Clinton, secretaria del Departamento de Estado (y abogada especializada en propiedad intelectual, para completar su curriculum), que ha mostrado una ambigüedad positiva en favor de SOPA durante los meses de la redacción de la norma.

    La interminable lista de indicios para la sospecha del buen entendedor queda la sorprendente presidencia de Chris Dodd, senador con el Gobierno Obama, que ahora es, precisamente, presidente mediático de la MPAA. El gramo que colma la conspiración americana, tal y como relata Geraldine Juárez desde la bitácora ALT1040.

    WIKILEAKS O EL PARADIGMA DE LA INTERVENCIÓN POR PROVEEDORES

    Pero para entender qué es Internet y qué supone para todos no hay como dejar que nos equivoquemos, y por desgracia ya vamos acumulando nuestros errores. MasterCard, Visa, Western Union y PayPal cerraron el grifo a WikiLeaks, tal y como informó Associated Press en el verano de 2010.

    La organización sin ánimo de lucro, que ha publicado documentos que han cambiado la forma de entender el sistema político mundial, se encuentra al borde de la desaparición, sin poder ejercer más actividad que la de mantener los cientos de miles de documentos confidenciales publicados. Un claro ejemplo de intervención en el sistema, y sin el amparo de ningún ley en ningún país del mundo. 

    No obstante, prosperen o no SOPA y PIPA, de una u otra forma redactadas, 2012 está llamado a ser un año decisivo en Estados Unidos (también en España, aunque la asfixia invita a apagar otros fuegos) en materia de propiedad intelectual y legislación de la Red. Entre otros motivos, las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos pueden acelerar los procesos.

    Decisiones valientes, como las de Wikipedia y el resto de servicios que hoy cierran sus páginas en inglés o en Estados Unidos, ayudan a que los usuarios sean conscientes de la fragilidad de la ‘estructura Internet’, tal y como ha destacado también el prestigioso MIT Media Lab –instituto de Massachusetts, modelo en el desarrollo e inovación de contenidos y tecnología digital- que ha calificado a SOPA, en un comunicado oficial, como «la gran amenaza de la innovación en la red«.