Categoría: Tele

  • Risto Mejide: «A Podemos no le hace falta una cara para contar su mensaje»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Risto Mejide ha venido a Valencia a hablar de su franquicia. Aunque considera la ciudad como su «segunda casa», donde viven algunos de sus familiares y a la que viene a menudo, el presentador, escritor y publicista se encuentra rodeado de una burbuja de visitantes del Salón Internacional de la Franquicia. La -aparentemente- irresistible posibilidad de hacerse una foto con la estrella televisiva permite que la marca Drops&You, la franquicia de perfumerías de la que es socio, manche muros de Facebook, scrolls de Instagram y demás redes sociales. Incontables impactos a su favor.

    Este es su último proyecto empresarial y, de nuevo, lo hace de la mano de Marc Ros.  en el que se embarca junto a Marc Ros, su socio en la agencia Aftershare.tv y con el que comparte proyectos desde 2007. Son casi las dos de la tarde y la batería de entrevistas fugaces va tocando a su fin. Ha presentado su propio perfume para la marca: «fresco, agreste, amaderado, floral y con un toque de Musk». La presentación ha congregado al grueso de asistentes en Feria Valencia y se muestra satisfecho con el feedback de los interesados en Drops&You. Aprovechamos para realizarle algunas cuestiones en torno a comunicación, empresa y poder político:

    -Hace tan solo unos años proponías como un ejemplo a seguir por parte de los empresarios a Marcos de Quinto, en relación a cómo un responsable de una gran compañía (presidente de Coca Cola España) podía comportarse en las redes sociales. Luego llegó el ERE de su empresa y de Quinto abandonó -argumentándolo- Twitter. ¿Estamos todavía decidiendo si ese es un espacio para los ejecutivos?
    -Cada uno decide cómo se viste y Twitter no es un traje para cualquier empresario. Jamás le he dicho a ninguno de ellos que deba estar, pero si quiere estar, si va con su carácter, adelante. Por otro lado, hay que entender que Twitter es una jaula de grillos y tienes que aceptar que vas a leer cosas que no te van a gustar.

    -En tu libro No busques trabajo (Editorial Gestión 2000) se habla de personal branding. ¿Las empresas han de aceptar que, desde ya, se componen de marcas personales?
    -Le doy la vuelta a la que propones: si no tienes una marca personal, en cuestión de años no te va a querer contratar nadie.

    -La construcción de una marca personal supone, inevitablemente, escoger ideas y defenderlas públciamente. ¿Se acepta que vas a granjearte unos cuantos enemigos sí o sí?
    -Sí. Yo puedo hablar de mi caso, que es el que más conozco. A mí, personalmente, me gusta meterme en líos incluso cuando no salgo bien parado. En la tele lo demuestro: no siempre salgo bien y a veces me dan collejas que me dejan bailando. 

    -¿Entiendes que haya empresas con recelo a que las marcas personales de sus empleados sean más musculadas que las suyas propias?
    -No. Las empresas con las que trabajo quieren incluir la mayor cantidad de talento y marcas personales interesantes. En el caso de los medios de comunicación, especialmente: buenas firmas y para tener una marca global más poderosa.

    -En otro ámbito de poder, recientemente se publicaba una encuesta en la Comunitat Valenciana que aseguraba que el candidato con mayor intención de voto para ser president de la Generalitat era «el candidato de Podemos». ¿Tiene sentido que la persona que acumula mayor intención de voto no tenga cara, no tenga un equipo claro ni unas ideas concretas para esta región?
    -Sí. Podemos sí tiene un mensaje y eso es lo que se transmite, y no hace falta una cara para contarlo. El 15-M tampoco tenía una cara y fue mucha gente la que comulgó con el movimiento. Los personalismos en política son peligrosos. Otro asunto es cuando se ponen o se pongan a construir una realidad, pero de momento Podemos acierta en decir lo que la gente espera escuchar. Lo hace fetén.

    -Es un escenario completamente distinto en la política.
    -Los partidos que las diferentes encuestas muestran que están en auge son los que nunca han gobernado: Podemos, Ciutadans en Cataluña, UPyD… Lo que sucede es que en gran medida se genera un voto de castigo contra los que sí han gobernado. 

  • Ana Morgade: «La tele es un negocio en el que no siempre importa lo bien que hagas las cosas»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El próximo sábado 4 de octubre Ana Morgade estrena en el Espai Rambleta su obra ‘Morgadeces‘ (21h). Hilarante y descarada, la actriz y cómica madrileña se enfrenta así al que será su primer espectáculo en solitario, «sin nadie más en el escenario al que se le pueda echar la culpa de que la función no haya ido bien«, como apunta ella misma a ValenciaPlaza.com.

    La también ayudante de dirección, guionista y ‘rostro televisivo’ asegura estar lejos de su punto de saturación laboral y avanza el que será el núcleo de su espectáculo: «esta cabeza tiene muchas ideas. ¡Ideas muy buenas, aunque no lo creáis! Voy a compartir todos esos remedios que se me ocurren y que hacen falta en el mundo, porque España está un poco… que necesita un ‘abrillantao’«.

    Dedicada casi desde el principio de su carrera dramática (se formó como actriz en la prestigiosa escuela de Cristina Rota en su Madrid natal) al humor, Morgade asegura que «la improvisación ha sido la fórmula para evitar tener que escribir todo lo que soy capaz de pensar y decir a lo largo del día». Catapultada definitivamente al marco de rostros televisivos reconocidos por Buenafuente, actualmente es una de las copresentadoras de Zapeando en la sobremesa de Cuatro.

    Hasta hace tan solo unas semanas también formaba parte del reparto de Con el culo al aire, una serie de comedia que pese a su púbico fiel y las tres temporadas que le precedían fue cancelada abruptamente este pasado verano.

    -¿Cómo recibisteis la noticia de la cancelación de la serie?
    -Pues con mucha pena, como el resto del reparto creo. Era una andadura larga para como está la televisión, y el público de la serie estaba muy pendiente de su futuro, pero… se acabó. He aprendido con el tiempo que cada ‘producto’ tiene su tiempo y que la tele es un negocio en el que no importa siempre lo bien que lo hagas. Importan otras cosas, como los audímetros [los aparatos con los que se miden las audiencias de la TDT], que yo no conozco a nadie que haya visto uno. Son como los Reyes Magos o El Ratoncito Pérez. Pero la cuestión es que cuando sucede toca brindar por los que se van y por lo nuevo que vendrá.

    -Y no te falta trabajo, pero antes estuvo el teatro. ¿Has notado una caída importante en los recursos para producir programas de televisión tal y como pasó con las escénicas?
    -Dejé el teatro porque me empezaron a pagar poco. Poco y mal. Cuando llegué a la tele ya estábamos en crisis y también era poco, y luego también mal. Pero he aprendido a manejarme a mí misma en ese contexto. De vez en cuando oyes a alguien que dice que si comían caviar y limpiaban el suelo con champán, pero no sé muy bien a qué se refieren.

    -¿Convives cada vez mejor con esa fugacidad de contenidos y momentos, de hoy estar rompiendo audímetros y mañana desaparecer de la parrilla?
    -Los cómicos, los actores y el farandulismo en general, tenemos que asumir que somos autónomos de la vida. Asumes que te van a despedir más veces de las que te van a contratar. Pero ojalá mejore la cosa, oye. Espero que cambie.

    -Reto, oportunidad… ¿qué buscas con ‘Morgadeces’, la risa a boca abierta o un juego de ritmos con el público?
    -Un poco de todo. Lo importante es que estoy sola en el escenario por primera vez y eso me gusta, porque a veces creo que lo he hecho bien pero como siempre hay alguien más conmigo no lo sé. Ahora no habrá comparativas: seré lo mejor que haya.

    -Pretendes dar soluciones. ¿También a la crisis?
    -En ‘Morgadeces’ no toco mucho el tema de la crisis porque bastantes bromas nos gasta ésta todos los días. Más bien me aproximo a pequeñas o grandes realidades de todo el mundo. Propongo soluciones porque tengo unas ideas muy locas, pero, en serio, creo que a base de mis pequeñas ‘morgadeces’ puedo hacer una contribución positiva a este mundo. Tenía muchas ganas de compartir todo esto…

    -¿Quién contagia a quién, público a humor o humor a público?
    -El público español es estupendo porque permite que, aunque no nos vaya bien en casi nada, seamos pioneros en el humor. Creo que tiene una interesante capacidad autocrítica.

    -Cuando hablas de pioneros, ¿en quién estás pensando?
    -En los chicos de Muchachada Nui, en Miguel Noguera, en Venga Monjas o en Loulogio, por ejemplo. El humor ha cambiado mucho en España en muy poco tiempo.

    -Pero ellos crecen en gran medida porque producen un humor que se apoya en Internet, donde la confianza y el tiempo funcionan de una forma muy distinta a la televisión.
    -Lo que está claro es que a las tres de la tarde no puedes decir cualquier cosa, porque estás metido en la mitad de hogares españoles. Se apoyan en nuevos medios, pero están revolucionando las formas y hay un público numeroso que lo está disfrutando y que provoca que se contagie a la televisión.

    -¿Cómo enmarcas ese humor?
    -Es algo que va mucho con nosotros, con el esperneto, una especie de despropósito tosco que nos divierte mucho.

    -¿Entiendo que alguno de los nombrados hay algunos que no tienen cabida en televisión?
    -Es que según el horario, hay público que podría poner a la Constitución por delante cada minuto. Internet ofrece esa libertad, pero el teatro también.

    -¿Por qué también el teatro?
    -En el teatro hay un pacto tácito en público y actores: el pago. Es un gesto material, pero también es como decir: ‘venga, me voy a tragar todo lo que digas porque ya he confiado en ti’. Otra cosa es que les guste…

    -¿Aprovechas entonces para apretar más el acelerador en ‘Morgadeces’?
    -Sí, me tomo unas cuantas licencias. Bastantes.

    -¿Cuando estudiaste interpretación ya sabías que querías hacer humor?
    -Lo cierto es que no era mi idea. Yo quería ser una actriz dramática afamadísima. Y lo intentaba, me metía en el papel… ¡pero mis compañeros se descojonaban! He hecho cosas como actriz dramática, pero cada uno tiene sus virtudes… Creo que si puedo actuar y esto me da de comer, para mí es como la cuadratura del círculo porque hago lo que más me gusta.

    -¿Cuáles son tus ‘malas’ preferidas de la historia del cine?
    -¡Las de Disney no pueden ser mejores! Ariel está bien, pero Úrsula mola mucho más. ¿Pero es que quién quiere ser bueno en el teatro o en el cine?

    -Además del humor, está tu faceta dentro de la improvisación, con la cual has trabajado mucho. Esto además tiene uno de tus vínculos con la ciudad de Valencia, tu participación en la compañía L’Om-Imprebís.
    -Así es. Además de participar en temporadas y obras en teatros como el Talia, fue muy importante para mí formar parte de L’Om-Imprebís, que no creo que sea una de las mejores compañías a partir de la improvisación de España, sino del mundo. Llevo 18 años haciendo ‘impro’ (¡tengo 20!) y me doy cuenta que L’Om-Imprebís tiene a uno de los artistas más prolíficos y currantes que conozco, su director Santiago Sánchez.

    -Por dónde sigue la gira de ‘Morgadeces’ tras su estreno en La Rambleta.
    -Al parecer ya está cerrado que pasaremos en Zaragoza y más adelante también es seguro que haremos temporada en Madrid. Es importante estar allí, porque sino me cuesta explicarle a mi madre con qué exactamente me gano la vida. 

  • Miguel Noguera: «Mi forma de estar en el mundo tiene que ver con desmontarlo»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Como animales sociales, es inevitable aceptar que compartimos un background de conocimientos con los que nos rodean. Conocimientos a través de la cultura popular, del boca a boca, de la educación primaria, de la estructura familiar global, de la religión, los best-sellers, la imitación y la televisión. ¿Qué sucede si toda esa imaginería almacenada en nuestro cerebro empieza a deformarse a través de explosiones entre las ideas, mezclando sujetos imposibles, cambiando radicalmente el orden de lo moralmente bueno y malo?

    Miguel Noguera (Las Palmas de Gran Canaria, 1979) es un artista que ha vehiculado su necesidad por comunicar, por expresarse, a través del humor. En una carrera fulgurante, con la publicación de varios libros devorados por una generación de inconformistas capaces de darle mucho bombo a sus mensajes a través de las redes sociales, Noguera ha reconstruido el formato del monólogo para proclamar un juego colectivo en el que él, como un chamán de ese movimiento de ideas mentales, altera el orden de los factores para producir en el público imágenes llenas de tensión. El espectáculo se llama ‘Ultrashow’ y, aunque no es la primera vez que pasa por la ciudad de Valencia, estará accesible este próximo sábado a partir de las 20:00h en Radio City.

    Humor de lo absurdo, transgresión escénica, ocio delirante, Ultraviolencia y Ser madre hoy (publicados por Blackie Books) han sido dos de los citados libros que más han prosperado en la curiosidad de los españoles. Las ideas tergiversadas, las imágenes increíbles, pasan a alcanzar una experiencia superior con el directo de Noguera con el cual conversamos antes de que vuelva a saquear la mentalidad de los valencianos este fin de semana (también estará firmando ejemplares de su último libro, Mejor que vivir, en el bar La Bitti de la Plaza Xùquer el domingo a partir de las 18 horas).

    -¿Cómo te influyó el sentido docente de la Universitat de Barcelona cuando estudiaste Bellas Artes?
    -En cierto modo, la carrera de Bellas Artes en la UB es muy caótica. No hay muchos recursos, así que todo se basa bastante en lo que puedas crear a partir de tu libertad. Por ejemplo, si te metes en el departamento de pintura muchos créditos se van a resolver a partir de tus propios trabajos y de tus propias ideas. Pero, bueno, supongo que la libertad creativa es inherente a la situación de la Facultad.

    -¿Cómo te percibes ahora cuando piensas que estudiaste esta carrera? ¿Qué piensas de aquellos que la inician ahora?
    -Cuando yo la estudié ya se decía aquello de que no era una opción por la que fueras a encontrar muchas salidas laborales. Supongo que siempre ha sido así, y que todo depende de tu vocación o tu interés en las materias. El que estudia Bellas Artes se siente ilusionado, y así lo veo yo ahora, aunque no estaba muy claro que fuese a intentar nada que prosperase por el campor artístico.

    -Tuviste algún que otro reconocimiento en este sentido, antes de ponerte a crear a través de la escritura o el teatro. ¿Cuándo se inició este nuevo camino?
    -Tenía una actividad supuestamente artística y creativa, pero era algo que no competía con mi vida cotidiana. Si recuerdo que tomaba apuntes sin parar, pero contaba con que algún día iba a tener que buscar un trabajo en la hostelería, el marketing o algo así. Así que apuntaba mis ideas, las que pueden verse en el ‘Ultrashow’, sin mucho criterio, sin llegar a nada en concreto. Era algo confuso para mí.

    -¿Qué te permite el teatro con este material?
    -Está más próximo al arte contemporáneo lo que hago, supongo. Si escribes una novela, hay un guión y un patrón que debes seguir. Sin embargo, yo tengo bastante libertad a la hora de crear en este sentido. Hay ausencia de un marco formal.

    -Trastocas muchas ideas establecidas en el imaginario colectivo. De hecho, es fascinante tu perversión del mainstream y de la cultura popular. ¿Cómo trabajas?
    -Bueno, lo que hago es ir anotando todo lo que se me ocurre y creo que puede tener salida. Luego realizo un filtrado por el cual me quedo con lo mejor y lo divido en dos: lo que va a los libros y lo que va para los ‘ultrashows’.

    -Pero todo tiene una forma muy directa de llegar, unos recursos marcados para conseguir impactar en una buena cantidad de público.
    -No me molesta que sea así. Se me considera cómico y respondo a eso, con un espectáculo de comedia en el que no tengo voluntad de mistificar o de hacerlo oscuro. Ha de ser así, entretenido, rápido, sencillo, claro.

    -En efecto, son ideas muy concretas. ¿Queda lugar en este tipo de sociedad para lecturas y mensajes más densos, menos ‘despejados’?
    -Seguro que sí. Los hay. Esto está muy ligado a lo que la gente valora como humor. Sin embargo, a lo mí lo que me interesa es que esta forma de expresar ya estaba presente en el material que yo manejaba hace años.

    -Más o menos concisa, es una forma de expresarte constante, en la que se reconoce enseguida tu estilo.
    -Hiciese lo que hiciese, aunque me dedicara a cualquier otra cosa, artísticamente tengo la máquina siempre encendida. Es mi forma de estar en el mundo, que tiene que ver mucho con desmontarlo con mis comentarios sobre el mismo.

    -Podría estar en ti de otra forma, pero de una manera no muy ortodoxa estás constantemente publicando y de gira con los ‘ultrashows’. ¿Cómo te visualizas en este ‘papel’?
    -Tengo la influencia positiva de trabajar en algo que me gusta. O, dicho al revés, no tengo la influencia negativa de trabajar en algo que no me gusta. Y esto ha hecho que haya aprendido a fijarme más en lo que hago, y tal. Pero me preguntan a menudo por qué tal lo llevo: «debes estar encantado, vives en el teatro». Creo que hay una sobrevaloración positiva y no me puedo despegar de ello.

    -Escritura, radio, teatro. ¿En qué disciplina te has sorprendido más a ti mismo, dentro de la progresión de los últimos años?
    -En el teatro, seguro. No pensé que fuera a hacer de esto un medio de vida.

    -Durante estos años a los que hacíamos referencia te has cruzado con algunos artistas de diferentes disciplinas con los que has conseguido crear personajes muy interesantes. ¿Cuáles de todos ellos te han marcado más?
    -Los papeles de cine con Nacho (Vigalondo) y Carlos (Vermut) me han servido mucho. Además, Nacho es una persona a la que seguía, especialmente con su blog, y que creo que es uno de esos personajes aglutinador o catalizador de otros talentos, de los que se aprende una barbaridad. Es un puente entre personas y para mí es un honor conocerlos y divertirme con ellos cuando nos encontramos. Por cierto, la última vez fue en Valencia (en el Espai Rambleta en un show combinado).

    -Quizá, con quien más ha impactado el fruto de tu unión ha sido con Venga Monjas. ¿Qué relación tienes ahora con ellos?
    -Ahora mismo somos amigos y nos vemos a menudo. La verdad es que es curioso como hay un vínculo que fluye de forma natural con ellos, aunque no nos conocíamos. Desde siempre me ha parecido que con sus vídeos, con su humor, se recortan del resto de una forma muy clara y me gusta mucho lo que hace. Además, me gusta como no se nos tiene por qué relacionar en primera instancia, sino que ambas perspectivas se suman creativamente. La afinidad, supongo, tiene que ver con que tienen un sentido del humor que a mí me hace mucha gracia.

    -Cuando os juntáis, como amigos, ¿estiráis tanto las bromas? ¿os saturáis?
    -La verdad es que tanto ellos como yo, bromeando, somos intensos. Tampoco los veo tanto, porque si estuviera todo el día con ellos nos cansaríamos. Pero cuando nos juntamos es inevitable bromear y tal. Es muy agradable.

    -¿Está en vuestra personalidad esa broma constante?
    -La verdad es que no. Fuera del humor, de cuando estoy haciendo humor, creo que soy bastante seco. Para mí es una especie de juego de lenguaje. Cuando estoy con ellos, por ejemplo, surge mucho. Pero vamos, que también hablamos de temas serios.

    -¿Crees que era necesario darle una vuelta al canon tan prodigioso -en cuanto al rédito económico- del monólogo?
    -Si ha sucedido algo de eso, no ha sido de forma consciente. No me he subido a un escenario con eso en mente nunca, aunque puede ser que inconscientemente, dentro de ese terreno de la comedia, puede que se vea algún tipo de diferenciación. Pero no estoy en contra del monólogo más establecido, por llamarlo así. Hay gente muy buena que trabaja sus guiones y los lleva a cabo perfectamente.

    -La gente que acude a verte sabe que no se enfrenta a un monólogo convencional. Bajo esta premisa, ¿qué es lo más bizarro que te han dicho alguna vez después de un ‘Ultrashow’?
    -Pues sorprendentemente hay gente muy agradecida al terminar. Creo que ven lo que se van a encontrar en YouTube y saben a qué se acercan. Pero bueno, una vez, un periodista que me entrevistó me dijo que le parecía desgradable lo que hacía, porque estaba deseando que acabara en todo momento. Que, aunque le parecía más o menos fascinante, quería que se acabara ya «tanta mierda». Y me pareció curioso y siniestro, pero entendí su reflexión.

    -Mencionas vídeos en YouTube. ¿Has encontrado a algún humorista que te haya sorprendido y que hayas podido conocer a través de este canal?
    -Carlos Padial me habló de Steven Wright. Me sorprendió mucho, porque no conozco la comedia americana. Las formas que utilizaba en los años 80 eran muy interesantes, con un contenido muy cercano. Había algo de su espíritu que era muy formal, pero no era muy gracioso. Interpretaba, sencillamente, pensamientos espectaculares.

  • El Gran Wyoming: «La era digital ha matado al famoso»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Casi nadie conoce a José Miguel Monzón Navarro, pero casi toda España reconocería a El Gran Wyoming. A sus 58 años lleva treinta en la cara pública de la vida, especialmente en televisión aunque también ha sido actor de cine, escritor y columnista. Bueno, y médico licenciado, aunque solo ejerció durante el servicio militar.

    Sin embargo, su mundo de cara a la galería tuvo como punto de partida el grupo de música Paracelso. Junto al ya fallecido Maestro Reverendo (Ángel Muñoz Alonso) y otros amigos, se inició en una inquietud que todavía mantiene viva y le ha acompañado -a diferencia de otras- a lo largo de toda su vida.

    Actualmente vive una nueva juventud televisiva, en la que ha sido líder de audiencia y ‘producto fracaso’ a lo largo de las últimas décadas. Con uno de los mejores equipos de guionistas de la TDT, el de ‘El Intermedio’, Wyoming ha alcanzado un auténtico récord para laSexta sin tener en cuenta los acontecimientos deportivos: 13,7%, con un pico de 3.756.000 espectadores. El programa satírico y combativo ya ha conseguido superar unas cuantas ocasiones a ‘El Hormiguero‘, líder durante los últimos años del Access-time (los programas que se emiten entre las 21:30 y las 22:30h).

    El próximo sábado 22 de febrero actuará de nuevo en Valencia. Será en el Loco Club junto a sus  fieles Insolventes, en un concierto repleto de versiones de rock and roll, desde Chuck Berry a Siniestro Total, desde The Who hasta los Ramones, desde Leño hasta Jet. El concierto sirve de percha para acercarnos a sus visión del actual escenario, más allá del musical, en el que reparte opiniones sobre televisión, cine, música y, cómo no, política.

    EL ESCENARIO, EN RUINAS

    «Vivimos bajo un régimen enemigo de la cultura. No aceptan que sea un derecho; ahora es un artículo de lujo. Y no es solo por la política cultural. Los libros de texto de los escolares han pasado de tener un 4 a un 21 por ciento de IVA y esa también es una forma de azotar la cultura. En concreto, es de una crueldad infinita. Pero aquí no pasa nada porque los señores que toman esas decisiones, a los que votan los que ‘no olvidan de dónde venimos’, llevan a sus hijos a un colegio en Suiza, con clases de equitación y esquí por la tarde. Y mientras las partidas a la educación privada están intactas».  

    «Hace unos pocos años no podía imaginar que salieran despedidos como si nada los directores de La Vanguardia, El Mundo y El País en menos de dos meses. Esto tiene mucho que ver con que los diarios pasaran a formar parte de grandes corporaciones, hace años. El tiempo del periodismo ligado a una ideología ha pasado. Antes se compraba el ABC porque uno sabía que era el periódico del señor Luca de Tena, y sabía lo que eso conllevaba. El último que tuvo un concepto editorial e ideológico ligado a una cabecera fue Diario 16, creo, con Tomás de Sala: reunir a unos pocos pero potentes accionistas y funcionar con independencia. La independencia en el periodismo ya no es posible. La prensa pertenece a esas grandes corporaciones en las que el periódico en sí supone una cifra insignificante del negocio total. Y el entramado más grande que existe es el del grupo Prisa, donde El País ocupa un rinconcito».

    «El partido que gana unas elecciones no tiene mucho que ver con el sentimiento de la mayoría de los ciudadanos. Si descuentas la abstención [28,54% en la Comunitat en 2011] y lo que suma el sistema electoral ventajista para los grandes partidos, al final resulta que los que gobiernan y con mayoría son votados por una minoría. Aun así, lo más importante es entender por qué la gente vota. Manuel Fraga ya lo dijo: «nunca tenemos que olvidar de dónde venimos» y estos señores van a votarse pase lo que pase, hagan lo que hagan. Y hay una parte del pueblo que recuerda de dónde viene y prefiere votar a su ladrón, porque, al menos, es suyo».

    LA ESTIGMATIZACIÓN DEL CINE ESPAÑOL

    «Si me han alegrado los Goya que ha recibido David Trueba [amigo de Wyoming y compañero de aventuras en televisión con El peor programa de la semana] es porque soy partidario de que los buenos al final estén representados. Me gusta cuando veo el palmarés y veo a todos: Almodóvar, Uribe, Amenábar, Fernando Trueba… y que ahora ya está David. Además me gusta mucho que hayan premiado a David porque es una película pequeña, luminosa y optimista. Es un cine que me gusta mucho y que creo que no suele salir bien parado en este tipo de reconocimientos. Lo único que no me gusta y que me parece que es inevitable es lo de que una película se lleve muchos premios. Pero esto funciona así, si a una académico le gusta la película, pues le gusta en su conjunto y la premia a ‘Mejor dirección de la producción’. ‘Oiga, ¿estuvo usted allí para ver cómo se organizaban?’».

    «El cine todavía está pagando el ‘No a la guerra’ porque quien manda a la hora de cambiar ese concepto son los medios de comunicación. Creo que debemos ser el único país en el mundo que ha orquestado una campaña contr un entorno profesional, para criminalizar a unos actores. A algunos se les olvida que también somos ciudadanos y que salimos a la calle. Y es muy grave, porque hay radios muy importantes que estas semanas han seguido criminalizándonos. Hablo de emisoras importantes, no me refiero al friki de Federico Jiménez-Losantos, que nos llama terroristas proetarras. Yo me he quejado mucho en el sindicato de actores sobre esto, porque tenemos una serie de abogados allí que no sé para qué están… No quiero que me criminalicen gratuita e injustamente por ejercer libremente una profesión. En fin, que, hablando de este tema, me acuerdo de los versos de Machado: «Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una«.

    EL VALOR DE LA MOVIDA

    «La Movida, artísticamente, era muy naif. Estaba protagonizada por gente joven que no sabía mucho de nada. Tanto es así que la mayoría de los discos de los grupos de la movida los grababan músicos profesionales y no los que aparecían en la portada. Pero aquello coincidía con el verdadero fin de la dictadura, que fue no fue precisamente en 1975. A mí me han pegado una paliza por llevar el pelo largo, así que sé de lo que hablo. De policías dándonos porrazos en 1979 por no hacer bien la cola, según ellos, para ver a Frank Zappa en el Pabellón Deportivo del Real Madrid. Y de repente se pasa a una sensación de libertad en muy poco tiempo que se manifiesta a través de lo estético. Hay gente ‘de color’, con la cara pintada, homosexuales en la calle, gente que sale de golpe a expresarse porque vivía amordazada, crestas, más color… antes el color solo llegaba a las ciudades con las fiestas del pueblo».

    «Entiendo que el impacto estético y musical de La Movida haya perdurado. Durante los 60 y 70 se hizo en Estados Unidos y Reino Unido la música que se ha escuchado durante los siguientes 40 años. Aquí sucedió algo más o menos parecido, pero en mucho menos tiempo. Hay que reconocer que la política de Madrid de finales de los 80 fue muy importante. Fue importante que ‘se dejara hacer’, porque si no se deja hacer es imposible. El criterio ideológico progresista de Enrique Tierno Galván fue clave. Era un hombre mayor, pero especialmente tolerante, y al final lo de ‘a colocarse y al loro’ tenía mucha más relevancia de lo que podía parecer».

    EL GRAN WYOMING EN LA ERA DIGITAL

    «Con las nuevas tecnologías he tenido alguna experiencia inesperada. Son estas cosas que me pasan a mí por ser conocido. Un día iba a tocar con los Insolventes a Alcalá de Henares y mientras estamos haciendo la prueba de sonido viene una gente del sindicato y me dice: ‘vente a ver si nos puedes dar un saludo, que tenemos una concentración montada en la plaza de al lado. Ha venido gente de toda la provincia, funcionarios…’ no sé qué. Total que dejo la prueba de sonido a mitad, me dan una camiseta y me subo, y según me subo a saludar empiezan a aplaudir, que es lo peor que se le puede hacer a un artista. Entonces me pongo a hablar… al rato el vídeo se esta viendo en Australia».

    «El tema de la petición de fotos por la calle, en los bares, lo llevo mal. Es una tortura insoportable. Tanto que creo quela era digital ha matado al famoso. Le ha condenado a vivir recluido. A mí me afecta menos porque soy muy del bar, pero tengo bastantes amigos que no quieren salir a la calle. Salir a tomar una cerveza es insufrible. Y luego la gente no entiende el rechazo. Alguna vez, después de hacerme 200 fotos en una sola noche llega alguien, te la pide, le dices que no y te monta un pollo. Se acerca y te dice: «Wyoming, eres cojonudo. ¡Viva ‘El Intermedio’!, hazte una foto conmigo». Se la niegas y te pone de vuelta y media. Ahora se hace contigo una foto el fan y el que te odia, aunque sea para decirle a sus amigos ‘mira que foto me he hecho con este gilipollas’».

    «Estoy en Internet desde que se pagaba por minuto. Me parece un avance que ha cambiado el mundo y reconozco que he escrito un libro en tres meses cuando antes me hubiera costado un año. Pero sin embargo con Internet hay una gran mentira que me preocupa y es que la gente cree que tiene el conocimiento porque está accesible, y por este motivo no se preocupa por adquirirlo. Es igual que aquel que se compraba una enciclopedia antes y creía que ya tenía el conocimiento sin abrirla nunca. Pues mire, no funciona así».

    «Me he hecho cuenta en todas las redes sociales y de todas me he salido porque creo que el nombre lo tienen muy bien puesto: redes, no te puedes escapar. Para un famosillo como yo meterse en Twitter es muy rentable desde el punto de vista económico, pero no voy a estar en esas redes sociales porque tengo 58 años y eso quiere decir que tengo unas urgencias importantes: tengo mucho que leer, tengo mucho que estudiar y a esto otro no me va a dar tiempo. Si tuviera otra oficio, pues a lo mejor me animaba, pero ya he elegido».

    EL RENACIMIENTO DE WYOMING EN LA TELEVISIÓN

    «‘El Intermedio’ es un caso peculiar porque sus seguidores son casi militantes. Doblamos la audiencia de la cadena, por lo que supongo que retirar el programa [los rumores se suceden] parece un tanto absurdo. Pero nosotros no hemos recibido ningún comentario en ningún sentido desde que laSexta fue absorbida por Atresmedia. Tampoco en positivo, porque el programa lo produce Globomedia así que nosotros somos como una isla dentro del grupo. Cada día ves el dato de audiencia y piensas: «todo va bien».

    «A Telemadrid dudo que le pase lo mismo que a Canal 9 porque tienen allí trabajando a todos los amigos de los que mandan. Han despedido a trabajadores, pero ni a un directivo. Digo yo, ¿cómo puede tener la misma necesidad de gestión una empresa que ahora tiene a menos personal y hace menos? Era una agencia de recolocación. Cuando Zapatero gano las elecciones, los que salieron de RTVE fueron a parar allí. Yo tengo verdadero orgullo de haber trabajdo en Telemadrid. El late night que hacía era líder de audiencia. Teníamos un 12% de share, gana Esperanza Aguirre, pasan dos años y la cadena pasa a tener el 4%. La gente no es tonta».

    «Durante dos años tuvimos el mejor informativo del mundo en el ente estatal, dirigido por Fran Llorente, según el premio internacional más prestigioso que se le da a este asunto (TV News Award). Profesionales de todo el mundo nos colocaron por delante de BBC, CBS y todas las demás. ¡Los primeros del mundo! Un año después de que entre el Gobierno de Rajoy la Unión Europea nos llama la atención por la manipulación en los informativos, en el ente, equiparándonos a países como Rumanía, Bulgaria y Ucrania. Claro que para aquellos dos años de excelencia se montó antes un consejo de sabios, con gente de fuera de España y de aquí que sabe mucho del tema. Que la gente no se engañe, se invirtieron recursos para conseguir ese producto de calidad que merecía la pena y ahora lo hemos perdido de la noche a la mañana. Noam Chomsky tiene un estudio muy interesante en el que analiza el número de sucesos en un informativo con la libertad de un estado: en las dictaduras los sucesos ocupan una gran parte del informativo, si hay libertad los sucesos tienen una participación insignificante.

    «A las cadenas privadas les exijo mucho más de lo que hacen con sus informativos, porque así lo exige el pliego: son concesiones públicas con algunas exigencias que, en gran medida, da la sensación de que se sortean a la torera».

    «Una cosa es ser feliz en la vida y otra un inconsciente. Hay que dejar de llamar contradicciones a lo que son mentiras y estafas. Lo que también tengo claro es que hay que evitar que toda esta gente y sus decisiones nos amarguen. No aspiro a vivir en un modelo de sociedad rodeado de inconscientes. Pero también es cierto que hay gente a la que la lucha constante le hace muy feliz. Por ejemplo, hay gente que es muy feliz yéndose al tercer mundo a trabajar. Nosotros en ‘El Intermedio’ nos metemos todos los días un trago ‘de cojones’ sobre noticias desagradables, pero me hace feliz hacerlo. Luego trato de desconectar con mi mecanismo de evasión, que es el rock and roll.

    LA MÚSICA Y UNA VISTA SOBRE VALENCIA

    «Es una suerte seguir viviendo como lo hacia a los 20 años. Lo digo especialmente pensando en la música, porque ni entonces ni este sábado en Valencia me planteo llenar el Madison Square Garden. Antes de salir al escenario no es que sienta nervios ni miedo, sino el placer de enfrentarme a un momento de sumo placer, en el que sabes que te lo vas a pasar de puta madre. Por eso nunca me pesan los viajes, porque el concierto es la meta y hay un mecanismo automático en el cuerpo que te hace entender que todo es parte de un proceso, con un fin. Claro que también ayuda que somos un grupo de amigos y que estamos deseando que llegue el día de concierto para salir a la carretera».

    «Nosotros somos un grupo de bar, exactamente lo que se encuentra un inglés o un australiano cualquier día por la noche en su ciudad. Lo que pasa es que en este caso contamos con el factor reclamo de la fama, lo que yo aporto al asunto. En este caso va a ver al artista de cerca, que es algo que aquí gusta no sé si mucho o demasiado».

    «Como dijo Billy Wilder, la bondad no te retrata. La normalidad no es noticia en un medio de comunicación, por eso es posible que cuando aparece Valencia en nuestro programa lo haga por algo que es una anomalía. Seguir la información de España día a día es un trago duro al que nos sometemos diariamente; a veces es insoportable. Pero es obvio que Valencia es mucho más que eso. Siempre que vengo tengo la sensación de estar rodeado de vitalidad. Es una ciudad con una vidilla espectacular y que se enfrenta al fin de semana con mucho aguante. ¡Pero si llegaron a ser una referencia mundial con la ruta del bakalao!, y esto de la marcha nocturna casa mucho conmigo, porque soy un hombre de bares. Eso sí, vengo notando que la crisis atenúa últimamente este tipo de comportamientos. También pasa en Madrid».