Categoría: Tele

  • ¿De qué sirve un 40% de share para ganar unas elecciones?

    La audiencia televisiva sierve de mucho para ganar unas elecciones en 2019. Esa es la respuesta en corto. Anoche la televisión lineal, con sus detractores y amenazas, dio síntomas de estar tan viva como en los 90. Al menos en España, porque el próximo domingo celebramos las decimocuartas elecciones generales y, este lunes, la radiotelevisión pública organizó un debate más que sonado. En primer lugar, porque su emisión ya generó una previa de titulares convertida en campaña promocional. En segundo lugar, porque la audiencia obtenida ha sorprendido a todos los analistas: 8,8 millones de espectadores de media y más de 500.000 tuits, dato que equipara el show con lo más comentados del año en el medio (final de Champions y Eurovisión).

    Con todo y con ellos (Sánchez, Casado, Iglesias y Rivera), el de anoche fue el noveno debate más visto de nuestra historia televisiva. El décimo, para que se sitúen, enfrentó a Solbes y Pizarro, a quienes entre todos ya hemos debido olvidar. El de anoche se situó lejos de los Zapatero/Rajoy (2008, 13 millones de espectadores), Rubalcaba/Rajoy (2011, 12 millones) o González/Aznar (1993, 9,6 millones) y, sin embargo, superó los 14 millones de espectadores acumulados. ¿Y cuántos más si añadimos los que verán el programa a través de la televisión a la carta?. En directo, 3 de cada 10 ciudadanos con sofá en el territorio español vio al menos un minuto del debate. Y eso es mucho. Muchísimo, según los expertos que hemos concitado para preguntarnos de qué sirve un 40% de share para ganar unas elecciones.

    Primer logro para el rédito electoral: los jóvenes vieron el debate

    En estos tiempos de superproducciones de Beyoncé en Netflix y Caminantes Blancos, los datos cualitativos quizá sean los más interesantes. «Los jóvenes no pasan de la televisión si se les ofrecen contenidos que les interesen, y el debate electoral evidencia que les interesa el debate político”. Lo dice Borja Terán, periodista especializado en el medio. La franja de edad más atraída por el programa fue la de mayores de 64 años, según el informe de audiencias de Barlovento. Sin embargo, el siguiente grupo congregado fue el de los jóvenes de entre 13 y 24 años. “La gente joven no ha dejado de ver la televisión tradicional. El problema es que la televisión tradicional ha dejado de buscar a la gente joven, porque ha interpretado que un público más envejecido sostiene las audiencias”.

    La crítica televisiva Mariola Cubells abre aún más el foco: “Es hora de cambiar la manera de llamar a las cosas. Televisión es todo y contenidos audiovisuales se consumen más que nunca, así que cuando acudimos al tópico de que los jóvenes han dejado de ver la tele, hablamos del soporte tradicional. Ven contenidos de televisión como nunca en la historia del audiovisual”. Y una muestra evidente de ello es que, cuando ese contenido se sirve en el canal lineal, y siempre y cuando les interese, los jóvenes acuden allí a verlo. Terán recuerda otro caso con la televisión pública de por medio: Operación Triunfo.

    ¿Por qué este dato es relevante? Porque en el imaginario general ya se ha instaurado la idea de que estas son las elecciones de los indecisos. Según el CIS, 4 de cada 10 españoles no sabe a quién votará (10 puntazos más que en 2016), pero si concretamos en la franja de menores de 24 años la indecisión se dispara hasta los 6 de cada 10. Si el segundo grupo de espectadores del debate en La1 fue el de los menores de 24 años, la conclusión es blanca y en botella: el debate electoral sirvió de mucho para los cuatro partidos. Lejos del tópico al que apuntaba Cubells, los jóvenes tuvieron su dosis de información con respecto a los principales interrogantes en la futura gestión pública. Si los presidenciables acertaron con dialéctica y escenografía, lo sabremos el próximo domingo antes de la medianoche.

    Segundo logro (y principal): “Es un datazo”

    Teresa Díez Recio, analista digital para distintas televisiones, apunta que “lo más relevante es el incremento de 3,5 millones de espectadores de un lunes a otro. El dato es altísimo y muestra un enorme interés por el debate, recuperando la televisión una importancia central. Estos datos ya se asemejarían a unas cifras que solo supera una final de Champions, pero si acudimos al impacto social, el dato es todavía más relevanteSuperar el medio millón de tuits, como confirma Kantar, asemeja la emisión a una final de Gran Hermano e incluso Eurovisión ”. El talent show más viejo de las televisiones europeas marca el pico de interacciones sociales con un programa de televisión y el debate electoral de este lunes lo ha superado.

    Para entender los datos y su trascendencia cabe recordar que quien emitía era la televisión pública. Eso significa que la escenificación shakespiriana de Albert Rivera y su silencio —con sintonía de fondo— sonó exactamente igual a través de once cadenas públicas y privadas. Quizá por eso, el volumen de interacciones “es superior al de unos Premios Goya, pese a lo que genera por sí sola su alfombra roja. Y superior como he dicho a una final de Gran Hermano, que sigue siendo el rey de los realities, porque Supervivientes y otros no consiguen ni acercarse a sus cifras de impacto en redes”. Bien mirado, Xabier Fortes quiso aproximar el show desde la moderación a estos parámetros cuando dijo: «Les recuerdo que pueden faltarse al respeto educadamente». Quedó demostrado que no hacía falta.

    “El 40% de ayer es un datazo. Para la pública, para la privada, para el directo, para el diferido… Ya lo quisieran para sí algunas plataformas”, concluye Cubells. Terán, que conviene en el éxito de la emisión, recuerda ahora el sentido de la lucha encarnizada por su posesión la semana pasada: “ Por eso era tan importante organizar el debatepara Televisión Española y Atresmedia, porque les pone en el mapa de un gran acontecimiento. Evidencia que la televisión lineal del futuro va a seguir siendo el motor del entretenimiento que nos acompaña”.

    Tercera consideración: la realización retuvo audiencia

    Terán desconfía de una comparación histórica de shares. Al fin y al cabo, como todos insisten en recordar, aun siendo el noveno debate, nunca antes el video on demand, la cantidad, variedad y cantidad de canales disponibles para consumir televisión (por donde sea) ha sido la actual. No es comparable 1993 con 2019, pero tampoco 2008 ni 2011. Dicho esto, la cuta “falsea algunas realidades. La diferencia entre este debate realizado en 2019 o en 1999 es que en aquel año hubiera tenido una cuota todavía más alta ”. No obstante, el dato es “altísimo”. ¿Por qué esta vez la televisión lineal logró congregar a tanta audiencia sin ser una final de Champions o Gran Hermano?

    “La realización me encantó. Combinó todo el aprendizaje histórico de los debates televisivos con puntos de vista mucho más actuales. Los planos, la multipantalla, nos acercaban a la comunicación no verbal de los candidatos hasta dejarles en evidencia. Este tipo de juego visual, mucho más transversal en el lenguaje, atrapa a todo tipo de públicos”. Terán pone en valor una edición “muy viva, nada encorsetada. Fue un detalle crucial para que los espectadores se quedaran pese al debate, que fue muy previsible”. Con los discursos tan precocinados, sugiere, hubiera sido muy fácil que los espectadores se escaparan a los pocos minutos de haberse enchufado a la emisión.

    Los expertos coinciden en que lo vivido anoche en La 1 muestra a la televisión en vivo como “el medio más poderoso”. Todavía. Al menos, por lo que se refiere a grandes acontecimientos y a hechos transversales. La prueba de que “la televisión en vivo y en directo no va a morir”. Para el recuerdo también queda uno de esos errores digitales propios de nuestro tiempo: al guionista y diseñador Fran Granada se le quedaron enganchados los subtítulos de Friends durante la emisión del debate. El resultado te fascinará.

  • Generación Babalà: así fue el primer club televisivo de los ‘millennials’ valencianos

    Publicado originalmente en El País

    La televisión de los 90 en España se apoyó en una fórmula irrepetible. A saber: el oligopolio del mercado, la valentía de la ignorancia en productoras y canales, el dinero público en semitransparencia y la edad media de sus equipos. Eso y lo bien parecida que era la excentricidad y el arte en una televisión –al fin– libre. Para muestra, una precuela: La Bola de Cristal, con Alaska, Santiago Auserón o Kiko Veneno. A su consecuencia, los programas infantiles en las nuevas televisiones públicas: Club Súper 3 (TV3, 1991), La Banda (Canal Sur, 1994), Xarabín Club (TVG, 1994) o Cyberclub (Telemadrid, 1997). Y antes de todos estos, A la Babalà, el programa infantil de el extinto Canal 9 (1990).

    Esos eran los contenedores que armonizaban la emisión de series tan distintas como Bola de DracEls guardians de la GalaxiaLes tres bessones o Doraemon. La fiesta del croma y los concurridos platós de directo convirtieron a sus presentadores en los primeros influencers de carne y hueso para la generación millenial. Eran auténticas estrellas de rock que, además, hablaban su propia lengua. Levis 501, pantalones de campana, Ruta del Bakalao y Los Planetas. Todo a su debido tiempo y con la licra como material conductor para un escaparate de intensa influencia en una generación de valencianos que, más que millenials, son la Generación Babalà (o, como poco, ambas cosas).PUBLICIDAD

    A la babalà: los inicios sin experiencia

    El nombre se lo puso su primer director, José Ramón García Bertolín, inspirado por unos apuntes de las oposiciones que estudiaba su esposa: “Tenía una lista de expresiones en desuso. Esta me pareció tan bonita… Explica como hacen las cosas los niños, a lo loco”. Él también fue quien propuso que su presentadora fuera “esa chica joven que enseñaba a los colegios las instalaciones de la nueva tele”, como cuenta la propia Fani Grande. Su compañero, Diego Braguinsky, había sido el rostro de Canal 9 en su mensaje de bienvenida y participaría durante décadas tanto como presentador de programas (Amor a primera vista) como, sobre todo, actor de series (L’Alqueria Blanca).

    Grande acompañaba a los niños por los nuevos platos donde jugaban a realizar programas no escritos. “Lo último que esperaba era que me cogieran. Me quedé muy sorprendida porque no tenía ninguna experiencia en cámara, pero acepté porque me gustó mucho la idea. Teníamos a Carles Cano y Carles Gámez de guionistas”, referentes hoy en día como escritor de literatura de infantil y como periodista, respectivamente. La azafata reconvertida en actriz y presentadora asegura que su recuerdo más poderoso fue “la cara de asombro y de felicidad, la entrega de cada carita, cómo aplaudían…”.

    Se refiere a un programa vespertino, con decorados y premios diseñados por Alicia Caparrós (els quiquets!) en el que los colegios competían y había premios como un televisor o un telescopio. Cualquier niño a inicios de los noventa con uno de esos dos artilugios en su habitación podía pasar como el más guay de la clase.

    Hoy escritora y bloguera, Grande recuerda que cuando abrió su cuenta en Twitter, en 2012, el reencuentro con la generación Babalà fue “una de las cosas más felices de mi vida pública. Tanto que, aunque cueste creerlo, he vuelto a ver en algunas caras esa admiración por una época televisiva”. Pero en aquel tiempo TV3 apretó el acelerador y abrió su ancho catódico al Club Súper 3 con Petri, Noti y Tomàtic. Tres personajes con mucha personalidad y sus propias historias de ficción. El croma, que era toda una innovación, dotaba de escenarios infinitos a las ideas de un club –esa era la clave– en la que se potenció la interacción de los niños a través de la carta, el fax y el teléfono. Pese a los muchos contenidos compartidos gracias a las compras de la FORTA, TV3 contó con ingentes recursos para doblaje y sonido. En un territorio de lengua compartida, las autonómicas empezaron a competir (años después, el Gobierno valenciano capó la señal llegada desde Cataluña) y en Canal 9 a imitar el modelo norteño.

    Babalà Club: Dragon Ball, croma, rap y bakalao

    El 2 de marzo de 1991 se emitió en Canal 9 el primer episodio de Dragon Ball que junto a Dr.SlumpMusculmán, Shin Chan y Doraemon sería una de las series japonesas por las que se libraría una batalla de audiencia entre autonómicas. Las tiendas de fotocopias, que por aquel entonces eran un negocio de lo más boyante, mantenían una línea B de ingresos con unas carpetas de anillas por las que podías llevarte a personajes y escenas de aquellas series en blanco y negro (especialmente de la de Goku, Vegeta y Satanàs cor menut o Satanàs cor petit, según tu lugar de residencia). Las variedades dialectales iban discriminando públicos y la guerra por las cuotas de pantalla y los horarios estaban lanzadas con la franja infantil. La valenciana pareció resentirse y RTVV lanzó un casting para replicar la idea del trío de aventureros disparatados sobre un croma. De hecho, Club Súper 3 fue el primer programa en España en usarlo y Babalà Club el segundo. Algo para lo que abandonó –y fue una separación decisiva– los estudios de Canal 9 en Burjassot.

    En octubre de 1992, Ricardo Jordán, Carme Juan i José Vicente Baynat se convirtieron en Xoni, Poti y Tiriti, respectivamente. Elegidos entre más de 100 candidatos en aquel casting, los personajes empezaron a mezclar música actual e histrionismo. Croma-key y libertad de pensamiento a unos kilómetros de Burjassot. Y si hoy nos parece de lo más avanzado coger los cuentos clásicos para darles una vuelta y contar una historia loca toqueteando estereotipos, YouTube nos permite recordar que en las tardes de pan con nocilla, Bola de Drac y “¿ya has hecho los deberes?”, se podía disfrutar de una Caperucita Roja revisitada así.

    Jordan recuerda para El País algunas anécdotas y advierte el aprendizaje suyo y de otros actores “a un medio nuevo. La repercusión nos alucinaba bastante viniendo del teatro”. El ahora también productor ya llevaba unos años trabajando, pero dar el salto del teatro a la televisión fue un impacto acusado: “los niños me pedían por la calle que volara porque eso era lo que veían que hacía en pantalla… sobre el croma, claro”. Xoni era un marciano con patillas largas, sin cejas y cabeza rapada. Junto a Poti y Tiriti las versiones de rap y de techno –otra muestra de las influencias de la Ruta, como en las promos de Dragon Ball– se sucedían para estimular a los jóvenes. Sin complejos, mientras que la música para adultos era todavía de otro tiempo y en playback, los mensajes y las producciones musicales para el programa infantil no tenían límites.

    Tener el carné del Babalà

    En realidad la idea más importante del programa había germinado por otra vía y, sí, con la acusada referencia de la televisión catalana: A la babalà pasaba a ser Babalà Club (Club Súper 3 es a día de hoy el club con mayor número de socios registrados de Europa. De cualquier tipo). La idea de comunidad, la idea de un carné de socio que te daba acceso a un grupo, la idea de un clan de la diversión que te unía a niños de otras poblaciones, de otras ciudades, que también veían desmembrarse aquellos cuerpos (Bola de Drac), que les parecía muy bien que un superhéroe se impulsara a base de pedos (Musculmán) o que una serie tuviera una presencia escatológica constante (Dr.Slump), aquel carné que te hacía formar parte del grupo lo era todo. Y, encima, en época de alegría en el gasto público con cargo a contribuyentes futuros, el carné te permitía recibir un VHS el día de tu cumpleaños y, según la época, otros pequeños regalos que te hacían sentir de lo más especial. ¿Cómo no ibas a pasar las tardes rendido a lo que quisieran ‘echarte por televisión’? ¡Ya formabas parte de todo aquello y nadie te juzgaba –como en clase– por tu altura, tus gafas, tus orejas, tu pelo o tu movilidad! Lo único importante era ser una niña o un niño.

    El poder de estos clubs es difícilmente mesurable todavía. Xoni, Poti y Tiriti publicarón casetes y CD’s, hicieron conciertos y galas y realizaron las grabaciones especiales para el VHS. En horario infantil de los 90 (o sea, toda la tarde), Dragon Ball pasó a su serie Z, llegaron Las tortugas ninja y Els guardians de la Galaxia, un western futurista muy querido en la Comunitat. Estas tres series alcanzaron picos de audiencia entre los años 1993 y 1996, aunque el poder de su público estaba en el contexto del programa: todas las fuentes con las que ha hablado Tentaciones de El País para este reportaje recuerdan el impacto del comportamiento de aquel clan desinhibido en los directos y especiales. En fiestas como las Navidades (con ExpoJove, en Feria València), Falles o Fogueres de Sant Joan, los aquelarres de diversión eran difícilmente controlables. Nada muy distinto a la fiebre por CantajuegosBob EsponjaPepa Pig o La Patrulla Canina, pero de producción pública y propia. La generación entre los 16 y los 64 bits, era todavía capaz de sorprenderse ante el material intangible de la televisión y que consumía horas y horas de sueños en su propia lengua.

    La era Abradelo

    La idea del club de fans, de un público cautivo capaz de aceptar cada lanzamiento por encontrarse dentro del contexto, no perdió fuelle con el cambio de Gobierno autonómico. Todo lo contrario. En 1996, los tres presentadores son sustituidos por una reformulación del programa que pasa a llamarse Babalà. Con un breve paso de Paqui Rondán como presentadora única, la actriz y chica Lazarov María Abradelo se pone al frente del programa infantil. La madrileña que estaba arrasando con un programa de karaoke (Canta, canta) por los pueblos de la Comunitat, en pleno prime time, acogió la posibilidad como una oportunidad que califica como “la mejor experiencia de mi vida”. Durante 10 años, Abradelo sorteó las críticas a su periodo de aprendizaje del valenciano y compatibilizó sus programas líderes de audiencia con la franja infantil: “para Canal 9 era importantísimo porque los niños son los dueños del mando a distancia. Ahora que soy madre lo sé”

    “Trabajar para el público infantil ha sido siempre mi deseo. En 1993 ya la pedí a Valerio Lazarov hacerlo en Telecinco, donde tenía un contrato por tres años. Creo que él no me veía en ese papel. Pero tenía claro que quería acabar haciendo programas para niños porque es la audiencia más sincera y la más agradecida. Por eso, cuando me lo dijeron en Canal 9 mi única preocupación fue compatibilizarlo con mis horarios de prime time en directo”, comenta a Tentaciones. Abradelo abandonó Madrid “en una época en la que en Canal 9 se invirtió mucho económicamente y me convencieron para trabajar aquí”, relación con València que todavía le une y se ha convertido en su lugar de residencia. “Yo sabía que iba a tener feeling con los niños. Los directos eran bestiales, por el impacto y por la ilusión de todos ellos. Ahora que llevo a mi hija al colegio, del que he sido tutora voluntaria durante 10 años, hay madres que me paran y me dicen, ‘yo crecí contigo’, ‘mi hija aprendió valenciano contigo’. Nada me puede hacer más ilusión”.

    María Abradelo: “Profesionalmente, es lo mejor que he hecho en mi vida”

    La inversión dio sus frutos y en la era Abradelo (1996-2006) más de 400.000 niños pasaron a tener el carné del Babalà. Es decir, una gran mayoría de la población infantil valenciana. La presentadora contaba con una especie de caravana para giras, azafatas y bailarinas incluidas y el despliegue económico no tocó techo durante años. “En mi curriculum hay años en los que hay programa de Babalà diario porque, además de platós (croma sempiterno) estaban los especiales, piscinas de verano, colegios… profesionalmente, es lo mejor que he hecho en mi vida”, concluye. El club se desbordó con el reparto de entradas a circos, cines, etcétera, además de los envíos de cumpleaños. Es el momento en el que, junto a a Abradelo, Babalà se convierte en un perro, un bull terrier animado que pasaría a ser el icono del programa hasta su extinción.

    El gos Babalà

    El número de cambios en el formato del programa es mucho mayor del que sus socios recuerdan. Tanto es así que, en la actualidad, Babalà se asocia al bull terrier que fue la mascota que acompañó a los presentadores con el cambio de siglo y no antes. En una etapa en la que el programa se manejaba con guionistas de la talla de Lola Domingo, Rafa Rodríguez, Sergi Juan, Ferran Blanch o Paco Ballester, el doblador del personaje animado, César Lechiguerodio el salto al interior de un enorme traje corpóreo de peluche. Ballester insiste que “el éxito de Babalà en las grabaciones externas es difícilmente asimilable ahora. Los críos se comportaban como si estuvieran viendo a los Reyes Magos. Para ellos el perro era como una estrella de rock al máximo nivel

    Volvería el enésimo cambio de formato, con Carme Juan de nuevo (Nina) y Toni Agustí (Pau), que más tarde interpretarían Paco Trenzano y Núria Herreroactual protagonista de la versión teatral de La llamada en el Teatro Lara de Madrid. El papel de Babalà seguía siendo tan importante e influyente que, ya en aquella época, actrices valencianas como Iris Lezcano u Olga Alamán se presentaron al casting que logró Herrero.

    -¿Por qué sus sketches eran capaces de influir a niños de muy distinta edad? -Paco Ballester: “En el guión intentábamos imbuir a Babalà de una mezcla entre inocencia e ingenuidad, propias de un niño, con cierta mala leche a la hora de tratar a Pau y Nina. Era una especie de niño grande que toma el pelo y, a la vez, se deja tomar el pelo. Creo que esa es la base del éxito que atraía tanto a niños de 3 á 5 años como a más mayores”.

    Herrero cuenta a Tentaciones: “yo tenía el carné de Babalà y recuerdo que me hacía mucha ilusión lo que te enviaban por tu cumpleaños. También tener aquella primera tarjeta y el día de tu aniversario ver la tele por la mañana porque aparecía tu nombre”. Ballester y Herrero recuerdan que en aquella época, tras el paso de Abradelo, se decide llevar la grabación del programa a Alicante pese a que todo el equipo es de València. Semanas complejas y momentos de euforia y estrellas del rock algo más complicados, como la Noche de Reyes “que Sus Majestades bajaron en helicóptero en mitad de una plaza de toros con la arena entrando a los ojos de los niños y la escenografía volándose”. Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy intentaron algo parecido una vez y tampoco pareció muy buena idea.

    Rafa Rodríguez, actual editor del digital cultural Verlanga, asegura que “los dirigentes de Canal 9 nunca supieron el brillante en potencia que tenían con Babalà, un icono que, además, fue pasando de generación a generación sin acusar los innumerables cambios de formato. Nunca se aprovechó ese tirón, ni desde un punto de vista de merchandising, ni de establecer sinergias con los colegios o escoletes, ni a la hora de desarrollar nuevos contenidos televisivos. Nunca se hizo un club tan potente como el de Club Súper 3”. Eso sí, el guionista pone en valor la libertad que les ofrecían sus directores: “nos incitaban a proponer cualquier cosa que se saliera de lo normal. Recuerdo un guión bastante irreverente que adaptaba el Tirant lo Blanch para niños en dos minutos, en el que había de todo, desde gamberrismo divertido a reflexiones sobre su identidad sexual”.

    Él nos recuerda la influencia de los guionistas a través de la banda sonora de los sketches: “pensar que algunos niños crecieron escuchando a Blondie, Family o Los Planetas tiene su gracia”. ¿Y ahora? Reconocerán a su alrededor a niños que mantienen su fidelidad a Bob Esponja durante años. La permeabilidad a nuevos contenidos, a nuevos cánones parece más limitada, aunque la diversidad de canales es tan amplia que los casos son difícilmente comparables. Esa es la clave de la generación millenial, que compartió un rumbo en el que, aún teniendo en apariencia el mando (a distancia), fue teledirigida a unas vivencias comunes y que les siguen uniendo en conversaciones y ciertos gustos. Malos y buenos. Un club con el que, además de valores, intuyeron las tendencias de moda, capturaron modelos de referencia, cantaron reggae, rock, rap y bakalao, ampliaron enormemente su vocabulario y al que están tan agradecidos que hoy muchos todavía conservan el carné en sus carteras.

    De los treinta y muchos a los veintilargos, la huella de Babalà entre los millenials valencianos es acusada. Tanto que, en la era Facebook, existen grupos muy agitados que exigen la vuelta de Bola de Drac con la llegada de À Punt (la nueva radiotelevisión pública valenciana) y hasta en tiempo de elecciones lograron que el president Ximo Puig se comprometiera públicamente a que así fuera. La ‘nueva RTVV’ no hará uso de la marca Babalà y será La Colla la que trate de cautivar a los más pequeños a partir de su inminente vuelta a la TDT. De momento, ya ha empezado a acumular contenidos en su web donde podemos encontrar ecos del pasado con la producción propia Els Bíters. Los tiempos cambian, también sus protagonistas, pero el croma resiste.

  • El musical sobre Jorge Javier Vázquez es un capítulo de ‘Black Mirror’

    Publicado originalmente en El País

    La fiebre por las distopías está desatada. Aunque no existen estudios empíricos, parece razonable que si cruzas a una masa de personas cultivada, las dotas de herramientas de comunicación tan anómalas como Facebook y les haces tolerar que Trump gobierne bases militares en 150 de los 200 países que caben en el mundo, las distopías sean un valor refugio para la humanidad. Es una reacción natural; es el espíritu de supervivencia. Si aquello en lo que nos han convertido es imposible de digerir, disfrutemos dejando que la ficción nos avance un capítulo sobre el abismo inmediato.

    Es fácil aceptar que cualquier millenial devore Los juegos del hambre (Suzanne Collins), la saga Divergente (Veronica Roth) o, si hay mayor suerte entre sus mentores, Battle Royale (Koushun Takami) y La larga marcha (Richard Bachman/Stephen King). Es igual de fácil reconocer la eficacia con la que han influido las grandes distopías contra el sistema: 1984, George Orwell; Fahrenheit 451, Ray Bradbury; Walden dos, B.F. Skinner; Watchmen, Alan Moore. Lo que parece menos sencillo es aceptar cuando el futuro nos alcanza. Porque la fotografía de la sociedad española actual y su cultura que refleja el éxito de Jorge Javier Vázquez como actor, cantante y productor de teatro no debería estimularnos menos que aquel capítulo de Black Mirror (Charlie Brooker) en el que un talent show materializaba una tragedia a partir de la televisión de hoy.PUBLICIDAD

    Ese tipo de hombre, al frente de los programas más vistos de un país, parece haberse convencido tanto de su poder a través del teatro que podría abandonar la televisión

    Entre los próximos días 16 de diciembre y 8 de enero concluye en el Olympia de Valencia la gira de Iba en serio, «el musical sobre Jorge Javier Vázquez» (sic). Con precios que oscilan entre los 25 y los 61 euros, un rápido vistazo a los 22 pases que tendrá el espectáculo permite comprobar que al menos dos tercios de las entradas ya se han vendido. El sold out se repetirá un día tras otro en sus taquillas, como ya ha sucedido en ciudades como Málaga, Madrid, Sevilla, Alicante o Barcelona, entre otras. Un fenómeno comercial que inició su deambular con las siguientes críticas:

    Entre la falta de responsabilidad y la falta de respeto que Jorge Javier le demostró ayer a la profesión, pues así vamos. Falta de respeto porque J.J. se atrevió con todo: con la interpretación, con el baile y ¡con el cante! Pero bueno que para cantar, bailar y actuar, hace falta mucho, señor Vázquez, a ver si se entera”. La opinión de Málaga

    No importa que la vida del presentador se parezca tanto a la vida de cualquiera que pase por la calle o que tampoco parezca que el figura tenga mucho que contar; ni que Vázquez se atasque más que mi viejo Citroën, ni que se mueva como si la faja le apretara demasiado, ni que lo que sucede en escena resulte aburrido como para desmoralizar a las ovejas. El público aplaude entusiasmado a su Jorge Javier, al mismo que tiene en su salón a todas horas, y con eso basta”. Málaga Hoy

    Músicas que ilustran la vida del presentador y que él, con sus limitaciones vocales e interpretativas, canta en directo. Vida que puede ser la intrahistoria sentimental y musical de aquellos homosexuales españoles que, como Jorge Javier Vázquez, eran niños de barrio de aluvión cuando murió Franco y ejercieron su opción sexual en democracia”. Huffington Post

    Devolverle el teatro al pueblo: una distopía hecha realidad en seis capítulos

    La que sigue es una estructura de ficción a partir de las declaraciones, datos y lo acontecido en torno al éxito de público de Iba en serio.

    La distopía verificada puede iniciarse a partir de este clic. En el otoño de 2013, J.J se desnuda emocionalmente en el programa El convidat de TV3. Allí, un hombre visiblemente adinerado “se ve siendo cantante por todo el mundo. Por eso ahora estudia música con una profesora particular”. De los ejercicios y lo que se desprende de la escena enlazada les dejamos sacar sus propias conclusiones, pero acepten que es el punto de partida de la historia en la que J.J., a sus 45 años, decide cumplir un sueño. El sueño del mismo personaje que cuenta a su favor con una media de cuatro horas diarias en la televisión más vista de España, parámetro que acabará por descompensar el cuento hasta lograr “que todas las funciones que hemos hecho terminen con todo el público en pie”.

    En el uso contemporáneo de una relato que avanza y retrocede en el tiempo, el siguiente episodio sirve para demoler los prejuicios del espectador. En la distopía hispánica las plateas erguidas se han sucedido en las Canarias y en Zaragoza, en las ciudades citadas, pero también en el Kursaal de San Sebastián (1.600 entradas el pase) o el Arriaga de Bilbao (1.200 almas en pie). Había caldo de cultivo suficiente para tal audiencia más allá de Sálvame, antes de Gran Hermano 17La vida iba en serio, la autobiografía de J.J. en la que se inspira el musical y que publicó Planeta en 2012, vendió un cuarto de millón de libros en apenas unos meses. En la segunda semana había alcanzado su sexta edición. Esa vida sobre la que pivotan tantas estimas ha llevado a señoras de 45 años por primera vez al teatro: “a mí eso me produce una satisfacción tremenda. Que esa señora vaya por primera vez a una taquilla, sepa lo que es comprar una entrada, vivir con emoción traspasar esa puerta, sentarse en el patio de butacas…”.

    El ‘sold out’ se repetirá un día tras otro en Valencia, como ya ha sucedido en ciudades como Málaga, Madrid, Sevilla, Alicante o Barcelona

    Una definición más o menos aceptada de distopía es la que dice: “sociedad ficticia indeseable en sí misma”. El tercero de los capítulos habla de ese futuro presente, el de una sociedad inimaginable, sin haberse sentido atraída por el teatro desde nunca, revertido por un héroe capacitado para reventar el sistema desde dentro. La contracultura del futuro distópico sufre un volantazo contra los efectos del prime time, las redes sociales y una repercusión desmedida a causa de la industria del clickbait. Para lograrlo, J.J., que produjo antes de impulsar su máquina para hacer dinero devolver el arma del teatro al pueblo, erige esta obra sobre tres columnas infranqueables: Juan Carlos Rubio, que mientras se publicaban las críticas dirigía a un altísimo José Sacristán en la última obra para Broadway de David Mamet; Julio Awad, responsable de algunos de los mejores musicales de la Gran Vía madrileña; Kiti Mánver, la actriz que hace de su madre y que a menudo sostiene todo sobre el escenario. Los dos últimos, galardonados este año con los Premios de Teatro Musical.

    “Siempre me ha gustado el teatro como espectador y no había reunido el valor suficiente para hacerlo. Pero ha llegado el momento». La frase, literal, extraída de su hoja promocional, puede dar paso al cuarto episodio, con aquellos 45 días de ensayos tras toda una vida “sin ensayar nada”. El que también fuera periodista de Pronto y SuperPop con multipseudónimo, logra sobreponerse contra la represión (familiar y coyuntural) que le acompañó en Badalona. También, contra la represión de quienes más adelante, cumplidas muchas metas, le acusaron de intrusismo: “me hace mucha gracia que los actores hablen de intrusismo cuando muchas veces han tenido que trabajar de camareros… ¡y los camareros no tienen derecho a quejarse de que los actores… ¿no?”. Qué menos que uno de esos capítulos para desarrollar la opresión laboral y del sistema económico.

    El quinto capítulo se adentra en el texto de la obra, pese a ser, según su protagonista, «un recorrido emocional por los 40 años de la vida de cualquier persona”. Es importante entender que, no sin cierta épica contra lo establecido, J.J. sobrepone su éxito de masas al desprecio de programadores y gestores culturales del momento. Se pudo comprobar este mismo año 2016 en Alicante, donde el nuevo director del Principal, el dramaturgo, productor y profesor de teatro, Francesc Sanguino, la incluyó en el top ten de representaciones “inapropiadas” para un teatro público. Contra los ataques, J.J. demuestra la fortaleza de exhibirse por completo: “ser sincero y ser honesto te da muchísima libertad”. Qué mayor sinceridad que la de haber convertido en autobiografía y musical las entretelas de una vida, los sueños junto a una madre que es cómplice –sobre y bajo las tablas- y sirve de caballo de Troya para convencer a todas las generaciones de espectadores. La comparsa imbatible.

    El último de los episodios bien puede mostrar al Jorge Javier Vázquez a punto de concluir la primera gira de su musical, Iba en serio, en el gran teatro de Valencia. El mismo hombre que llegó a Madrid y que, como ha descrito varias veces, lo primero que hizo fue ir a ver El último tranvía interpretado por Lina Morgan. Y luego a Paloma San Basilio, a la que ‘cantará’ en el mismísimo musical. El mismo hombre que hace ahora un año entró a la casa de Gran Hermano –que hoy ‘dirige’- para invitar a los concursantes al estreno de su musical, quizá como un guiño al público al que se dirige. Ese tipo de estrategias, ese tipo de hombre al frente de los programas más vistos de un país, ese tipo de gigante más que catódico que dicen –y sirve como caramelo en la boca para ansiar una segunda temporada- parece haberse convencido tanto de su poder a través del teatro que podría abandonar la televisión.

    Y una cápsula del tiempo

    «Esto supera la ficción, debe ser la realidad«. La idea que recibe a cualquiera que entre en el Facebook de J.J. sirve como cierre para este artículo intergéneros con el que nos gustaría que no descarten la posibilidad de haber alcanzado un estadio del futuro con el que solo algunas distopías nos habían ayudado a tener pesadillas.

  • Las televisiones locales no recogen ni una décima de la audiencia perdida por RTVV

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    VALENCIA. Un año y medio después del dramático cierre de Canal 9, con el cual la cadena consiguió un triste récord absoluto de audiencia (36% a las 12:19 horas del 29 de noviembre de 2013), la audiencia del principal canal de Radiotelevisión Valenciana, NouDos y Nou24 ha acabado por repartirse entre los canales generalistas nacionales y, en menor medida, entre las señales autonómicas de la TDT de la Comunitat Valenciana.

    Los datos facilitados por Barlovento Comunicación ValenciaPlaza.com muestran cómo las televisiones locales de las tres provincias no han sumado ni una décima de share tras el cierre de Canal 9. No obtenían esa primera décima del total en el global de 2013, tampoco lo lograron en 2014 y no ha sido distinto hasta la fecha en lo que va de 2015. El grueso del share heredado ha ido a parar, especialmente, a los canales generalistas.

    A partir de los datos registrados por Kantar Media, la suma de los canales de RTVV era del 4,7% de share, distribuidos por el 4,1% de Canal 9, 0,4% de Nou24 y 0,2% de NouDos. Si atendemos a la indicación de que, en gran medida, el trasvase ha sido a medios generalistas, los principales beneficiados por ese orden son La1 (+2,6%), Cuatro (+1,5%), LaSexta (+1,3) y 13Tv (+1,1%). Las cuatro superan en 2015 el uno por ciento derivado del cierre, aunque en el caso de la televisión participada en su mayoría por la Conferencia Episcopal Española, la audiencia se ha disparado en este último ejercicio, pasando del 1,4% de 2013 al 1,8% de 2014 y el actual 2,5% de 2015.

    MEDITERRÁNEO TELEVISIÓN, LA GRAN BENEFICIADA

    Por su parte, Mediterráneo Televisión (propiedad de Cope) recoge un 0,4% de la audiencia disponible tras el cierre de Canal 9 y el resto de canales de RTVV. De esta forma, la única licencia valenciana de emisión autonómica con contenidos propios y en valenciano genera así un incremento por el que, desde no acumular siquiera una décima antes del cierre de las televisiones públicas, ahora se mantiene con esas cuatro décimas de share en lo que va de 2015. La retransmisión en directo de las Fallas 2015, con un despliegue humano y de técnicos sin precedentes para la propia cadena, ha influido especialmente en redondear los datos al alza.

    No obstante, el crecimiento de la misma ha sido progresivo ya que el pasado ejercicio de 2014 tan solo subió dos décimas. A su producción propia hay que sumar, además, que a finales del pasado año esta televisión recibió casi un millón y medio en ayudas públicas enfocadas al fomento del valenciano. Estas ayudas, tal y como avanzó El País, se dividían en 450.445 euros vinculados al ejercicio de 2014 y 887.831 para el ejercicio de 2015.

    El otro canal autonómico del multiplex que se mantiene activo en RTVV pertenece a Las Provincias. El grupo editorial Vocento tiene realquilada su emisión a diferentes operadores privados que emiten una programación ‘enlatada’, desvinculada de la actualidad y, por mucho, del área regional para el cual está previsto su alcance a través de la TDT. La señal, no obstante, solo ha caído desde el cierre de Canal 9 y el resto de canales, pasando de 0,4% de share en 2013 al 0,3% en 2014 y el actual 0,2% en 2015.

    A toda esta reestructuración de las audiencias en la Comunitat Valenciana cabe sumar, en los datos de 2015, el efecto derivado del cierre de Xplora, Nueve, LaSiete, MTV, Intereconomía y Nitro. Entre todas ellas en la Comunitat Valenciana se repartían 7,1 puntos. No obstante, esos puntos se han trasladado en gran medida a las temáticas de pagoDivinity, Neox, Nova, Paramount Channel, Discovery Max y Energy, todas ellas con incrementos notables. Aun así, las generalistas se han repartido un punto porcentual más no recogido por todas ellas y que modifica parcialmente la lectura sobre ‘la herencia’ en audiencias de Canal 9.

  • YouTube, el archivo no oficial de Canal 9

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    ¿A quién pertenece el libre acceso a los fondos audiovisuales de Radiotelevisión Valenciana? La inversión pública en las extintas radio y la televisión valencianas ha generado casi 250.000 horas de imágenes (Canal 9 y el resto de canales de tele) y 1.300 de audio (Nou Ràdio y Si Ràdio). No obstante, antes de que sucediera el cierre, el ERE ya proponía el despido de los 18 documentalistas y 2 técnicos superiores de documentación del ente, reduciendo a seis personas el equipo correspondiente.

    Con el cierre, la conservación y uso de los archivos ha preocupado hasta el Consell Valencià de Cultura, que pidió hace meses comprobar en persona el estado de dicho archivo. Además, mostró su preocupación -sin más respuesta- «a lo sucedido con los archivos de los centros territoriales de Castellón y Alicante». Tal y como está previsto, el archivo audiovisual de Canal 9 irá a parar a la Filmoteca de Valencia.

    Aunque desde el Consell se rechazó la posibilidad de protegerlos como BIC (Bien de Interés Cultural), se defiende desde el cierre del ente que las leyes de Patrimonio Cultural Valenciano y la de Archivos ya protegen este legado. Sin embargo, lejos de que todavía sean destinados los recursos necesarios a la Filmoteca para su traslado definitivo, el acceso digital y en abierto a los mismos no ha entrado todavía en el debate público.

    Entre tanto, aficionados, ex trabajadores y ex técnicos de Canal 9, compilan y ‘cuelgan’ en YouTube una infinidad de vídeos extraídos de los 24 años de emisión. Destacan los vinculados a su cierre, cuota de máxima audiencia para la propia cadena, pero también contenidos amables de entretenimiento, televisión infantil, caretas de informativos o el paso de celebridades por la televisión valenciana. Estos son algunos de esos documentos accesibles desde la plataforma propiedad de Google:

    CABECERAS DE INFORMATIVOS

    Dos cuentas reúnen, especialmente, el mayor número de cabeceras de Canal 9 y cortinillas. La primera es RTVV en la memoria y la segunda Ràdio Televisió Valenciana Arxius, las dos creadas en cuestión de días el pasado verano. Aunque ambas contienen recopilaciones de distinto tipo con las citadas cabeceras, destacan las entradillas a informativo de 1989 (el año de su fundación), 1995200020052009 o 2013.

    Pero no son las únicas entradillas nostálgicas vinculadas a los servicios informativos. También se encuentran la cabecera de Dossiers durante más de una década, Notícies del mon con Empar Recatalà, las emisiones en prueba de 24/9La Revista, cámaras ocultas, Societat AnònimaOcupa’tMatí Matícortinillas y más cortinillas, y hasta la presentación del cambio de imagen (y de máxima responsable de la SAU)emitido apenas unas semanas antes de la decisión del cierre. Y, como no, l’Oratge (de 1991).

    BABALÀ Y LAS SERIES INFANTILES

    Uno de los programas que mejor feedback encuentra en las redes sociales es Babalà, más allá de algún comentario en la deep web que recuerda cuál llegó a ser la realidad salarial de María Abradelo para RTVV. Con Fani Grande y Diego Braguinsky se dio rienda suelta a la versión concurso del programa para dar paso a una etapa plagadas de musicales. En el caso de Babalà, la que presencia más allá de la pantalla (por ejemplo, con la constante activación de la marca en la feria infantil de Navidad ExpoJove) hizo que el arraigo de los niños valencianos, afiliados a un club mediante un carné y a los que se les enviaba de forma postal una carta y VHS por su cumpleaños, todavía perdure. En este caso, generando una cantidad ingente de vídeos en YouTube.

    En cualquier caso, tras una etapa de mayor elaboración e inversión especialmente durante los años con Abradelo al frente, el sentido musical del programa propio infantil de Canal 9 no desapareció hasta desdibujarse por inversión en los últimos años (hasta la etapa final del BabaClub). Aun así, siguen siendo las ficciones insertadas en el horario infantil las que acumulan sus cabeceras y escenas en YouTube: Bola de Drac (con una marcada presencia de música techno como dinamización de la promo), MusculmanDr.SlumpGuardians de la Galaxia

    ENTRETENIMIENTO

    La aportación de los programas de producción propia como entretenimiento se prolongan a lo largo del tiempo ahora a través de YouTube como signo de cohesión territorial. Enseguida se comprueba que los vídeos de El show de Joan Monleón cuentan sus vistas por miles, siendo uno de los iconos de la etapa inicial de Canal 9. Si Mediaset importó desde Canale 5 las Mamachicho hasta España, la televisión valenciana trataba de captar a su manera la atención con un programa especialmente low cost.

    Tan solo nueve años después llegarían momentos álgidos de gasto para el entretenimiento, como la entrevista a Belén Esteban del año 2000. El primero de los programas presentado por Ximo Rovira en 1997 (completo a partir de este enlace), en el que las celebrities presentadas -en valenciano- fueron Carmen Martínez-Bordiu, Sofía Mazagatos, Jorge Juste, Marlene Moureau, Carmén Ordóñez, Antonia Dell’Atte y como invitada especial Chábeli Iglesias. El formato marcó un precedente que, posiblemente, supone el mayor y dudoso legado de la televisión valenciana al resto de España.

    Pero la nómina de programas que perduran en la memoria y ahora en la Red es extensísima: Canta Canta, la retransmisión de los premios empresariales NovaTela MarineraAmor a primera vistaEn casa de BárbaraLa naranja metálicaEn connexióLas mil y una con Inés BallesterFem TeleEfecte PalomarGrafitiInés de Nit, el concurso Tria TresPasarel·laQueda’t amb mi La vida va.

    En algún punto intermedio entre los sucesos, la sociedad y la propia línea de programas de entretenimiento se encontraban casos como los de Punt de MiraParle Vosté Calle Vosté o Gent per gent.

    DEPORTES

    El tiempo corre especialmente rápido a partir de la actualidad deportiva. Equipos que aparecen y desaparecen, victorias y descensos, fichajes y hasta deportes que un día ocuparon retransmisiones y hoy apenas cuentan con espacio en el audiovisual, como el flagrante caso de la pilota valenciana. Sobre este deporte, entre otros archivos en YouTube, posiblemente destaca el Dossiers monográfico bajo el título Paraula de Cavallers:

    Entre todos ellos se encuentran pequeñas joyas como el ascenso de Lucentum a la ACB en el año 2000, recorridos profesionales como el de Ferran Pina a pie de campo, al documental 90 anys de sentiment sobre el Valencia CF. Las categorías inferiores, los derbis autonómicospromocionesMinut a minut con Paco Nadal, la exaltación de la Formula 1, los éxitos de Valencia Basket en la voz de Fermín Rodríguez, Passa-la y un sinfín de partidos, resúmenes y crónicas.

    CULTURA, TRADICIONES Y TERRITORIO

    Otra de las cuentas que acumulan un legado seleccionado de RTVV es Canyot, la misma cuenta que dio a conocer el viral de ‘el caloret’ aunque posteriormente TV Mediterráneo consiguiera su retirada al reclamar la propiedad de las imágenes. En su cuenta encontramos un mediometraje documental sobre Enric Valor, pero también programas en diferentes direcciones culturales, como S’estila o Trau la llengua. De este último apenas se pueden recuperar algunos fragmentos subidos por los propios entrevistados.

    Esta es, seguramente, una de las ramas más sensibles del material que poco a poco se va acumulando en YouTube. Por ejemplo, podemos ver prácticamente íntegras la retransmisiones de la Entrada Cristiana y la Entrada Mora de los ‘Moros y Cristianos de Alcoy’ del año 2000, emitida en Punt2. En la cuenta de Oscar Monllor Nadal se acumulan entradas de 19971998 o la de 2013 en Ontinyent. Pero también la primera retransmisión de la Tomatina o los más recientes reportajes de Cor de Festa.

    También desde el aspecto de territorio se acumulan, congelados en el tiempo, realidades como la de Manuel, un agricultor de Altura retratado por el programa De temporada. La identidad más local ha hecho que muy distintas cuentas hayan subido ‘sus’ vídeos de El poble del costat, y así Turismo de Eslida ha subido el de que ‘enfrenta’ a su pueblo con Artana, pero también encontramos estas rivalidades catódicas entre Pedreguer y OndaRequena y UtielBenidorm y la Vila-joiosa o Xàbia y Dénia, entre otros.

    También a partir del humor y en otra de las producciones de éxito recientes se encuentra Gormandía, y así vuelve estar accesible -a través de YouTube- el arroz marinero de Vinaròs, el del senyoret de Cullera o la paella típica de Sueca. De hecho, gracias a un trabajo de recopilación a partir de algún miembro del equipo, es posible recuperar a través de YouTube todos los capítulos de todas las temporadas de Gormandia. Cuando la app para tablets y móviles y ‘RTVV a la carta’ estaban activos, el programa ya era uno de los más ‘demandados’ por los internautas.

    Y grandes dosis de costumbrismo: las campanadas de fin de año, el viento durante la plantà de las FallasVostè Parla, las fiestas de la Magdalena,

    FICCIÓN

    L’Alqueria Blanca supuso un éxito sin precedentes para Canal 9 y ahora es fácil encontrar extractos de la serie, de los más cómicos a los más dramáticos. Pero hubo más y progresivamente van apareciendo a través de YouTube: Senyor retorAutoindefinitsNegocis de familia o Bon dia, bonica.

    EL CIERRE

    Lo nunca visto llegó con el cierre. Los portavoces de los partidos políticos representados en Les Corts se sentaban en una misma mesa para hablar del cierre de Radiotelevisión Valenciana al día siguiente de que Alberto Fabra, presidente de la Generalitat Valenciana, anunciara el cierre de RTVV. A la mesa también se sentó Serafín Castellano, secretario general del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, además del secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, el síndic de Compromís, Enric Morera y la coordinadora general de Esquerra Unida al Pais Valencià, Marga Sanz.

    Pero también momentos únicos, como el discurso de Eugeni Alemany el propio 6 de noviembre de 2013, el especial de Societat Anònima ‘Rebobinem RTVV‘; momentos surrealistasagridulceshistóricosreivindicativos desde otras cadenas y, como no, los últimos 12 minutos de emisión de Canal 9.

    Además, el propio canal de RTVV en YouTube, especialmente dedicado a las promos y a rescatar algunos momentos de programas, sigue abierto pese al cierre.