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  • Sáez: la agria belleza del corredor de fondo

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La cosecha de creadores valencianos tiene sus tendencias internas, a menudo a semejanza de lo que sucede fuera, pero desde luego a la vanguardia que permite su falta de complejos. Por ejemplo, la cada vez más extendida opción por minimizar la presencia del artista entre el receptor y el mensaje y, contradiciendo cualquier precepto de personal branding, parapetarse tras una marca restándole toda relevancia al quién frente a la obra. Sin entrevistas, sin intermediarios.

    El street art, del que hace tiempo somos referencia, inició ese camino pero no es tan habitual poder encontrar un símil en la música contemporánea. Sáez no está tan lejos de adquirir una postura subversiva, aunque a veces parece querer diluirse cuando justo acaba de publicar uno de los discos del año para la escena local. Reconoce que la inercia de cuantos músicos y productores le rodean -y no son pocos- le ha llevado a revelar el disco que, para él, es «una terapia personal. Una lucha contra mí». El álbum está en la calle y esta noche, a las 22 horas y en Las Naves, sube a seis músicos al escenario para materializarse todavía más.

    Quien escucha el álbum Camina conmigo (Autoeditado, 2015) se enfrenta a once canciones con salida en el rock progresivo y final en un mensaje emocional, profundamente personal hasta doler, surgido de una bajada a los mísmisimos infiernos del autor. «Una de las cosas más increíbles que me ha pasado con el disco ha sido que uno de mis amigos, al escuchar uno de los temas, me dijera: <<has escrito la canción de mi vida>>. En ese momento me di cuenta de que una historia, por mía que fuera, podía conectarse con otros sentimientos», asegura el cantante, guitarra y hasta batería en la grabación a Valencia Plaza.

    El disco infinito

    Fue hace unos ocho años cuando, al escribir una canción para la que fue su banda de rock (Álvarez), descubrió un pozo de inspiración. Los años desencadenaron situaciones más gravosas y, hace tres años, «cuando creo que empezaba a recuperar la calma», grabó ‘Monstruo’. La canción ha sobrevivido hasta el playlist final con otros temas registrados durante muchos meses de trabajo, con una amalgama de sesiones, productores e incluso etapas en el proceso que no han hecho sino alimentar la expectativa sonora ahora cumplida.

    Carlos Soler y el propio Javier Sáez han combinado los puestos de producción, con una segunda línea de control sobre lo que acontecía comandada por el también productor de directo y guitarra de la banda Guillermo Sanz y el también asesor de la mezcla y autor de buena parte de los teclados Pau Paredes. El combo se completa con el batería (en tres temas) y percusionista del disco Pau Vila, junto a Sanz, los dos principales apoyos musicales sobre los que Sáez ha dejado recaer algo de peso de un álbum tan personal. 

    Todos ellos han sobrevivido a un último año de mezcla: «hasta tres han llegado a tener las sesiones de grabación abiertas en sus ordenadores», apunta Sáez todavía con cierto temblor por ser consciente de la fragilidad con la que ha liderado un proyecto que en cualquiera de sus fases de grabación, producción y mezcla pudo quedarse a mitad de llegar a ningún sitio. El resultado se inicia con ‘Fuego’, instrumental que desencadena todo un álbum que atraviesa canciones más espontáneas dentro del contexto, como ‘Adiós’, ‘Camina conmigo’ o ‘Elixir’, y encuentra sus puntos álgidos en la sencillez de ‘Pronto’, la polifonía luminosa de ‘Quédate aquí’ o la maraña de conflictos internos y guitarras de ‘Monstruo’.

    Escucha el disco de Sáez en Spotify y Bandcamp.

    El camino que va en todas direcciones

    «No me he preocupado lo más mínimo por las cuotas de realidad en el disco. He vomitado y es lo que ha salido, más agrio supongo que otra cosa», asegura Sáez. El mimo con el que aparecen cada una de las capas de cada tema, con una presencia melódica innegable y una base de rock fundamental, contrasta contra el agrio que él mismo advierte. Es la gran belleza de un disco cocinado a un fuego tan lento que se escapa de comparativas. «Y, de hecho, no me preocupé por el orden de las canciones. Sabía cómo tenía que empezar, pero el resto era todo lo que quería decir y ya está dicho». 

    En el interior del álbum un homenaje y una dedicatoria condicionan la escucha del mismo, aunque la temática del disco ahora es para Sáez un feliz quebradero de cabeza: «no sé qué haré. Cogeremos los directos que vengan porque alrededor del álbum percibo algunas expectativas, pero me preocupa más si volveré a componer. Aquí tenía algo que contar y lo he contado, me he vaciado, está todo fuera. ¿Ahora de qué escribo? No sé si volverá a suceder y me cuesta un mundo pensar en algo que vaya más allá del día de hoy», añade. Admite, de hecho, que compañeros de viaje como Sanz han sido fundamentales, aunque en el disco ha aparecido la figura de Soler (también Damien Lott) «al que me parezco mucho. Nos hemos reído hasta troncharnos en el estudio, hemos llorado y nos entendemos una barbaridad. Ha sido fundamental».

    Vacaciones, días libres, fines de semana y rincones de tiempo durante tres años no adquieren el menor protagonismo en esta tirada de canciones que suena empastada como si nada hubiera sucedido entre el sonar de una y otra. El sentido, pero sobre todo la intención, conectan todas las piezas representadas a través de la obra fotográfica de Dolores Villar en el ábum, con el diseño de Fluye Estudio. Paisajes efímeros que, por cierto, «son todo horizontes. No muestran objetivos de ningún tipo, sino una sencillez de formas y cierta calma, que es el estado en el que vivo ahora después de todo… después de todo esto». 

  • Carena Editors deja en la estacada a 50 escritores en una posible estafa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Más de medio centenar de escritores e ilustradores valencianos han dado un paso al frente y han denunciado lo que podía ser una estafa editorial: Carena Editors, empresa que durante el último año se ha visto sometida a diferentes procesos de venta y cambio en sus órganos de dirección, ha dejado de pagar a estos profesionales los derechos económicos y ventas por sus obras en lo correspondiente al año 2014.

    La situación, que era conocida desde hacía meses en el sector editorial y que estuvo a punto de estallar durante la pasada Feria del Libro de Valencia, había llevado a los afectados a mantener meses de tensión tratando de ponerse en contacto «por todas las vías posibles (teléfono, email, burofax) con la nueva dirección», tal y como han informado en un comunicado público.

    Las excusas para una demora del pago acabaron por convertirse en un caso omiso a los ahora demandantes, que en el caso de los derechos de autor se refieren a cantidades que la editorial ya ha cobrado por la venta de los libros en 2014. Este más de medio centenar de escritores e ilustradores (aunque solo una treintena firma el comunicado de denuncia), algunos de ellos a la cabeza en las ventas en cuanto a la producción editorial local se refiere, aseguran no haber recibido ingreso alguno.

    Su anterior propietario asegura también haber sido estafado

    Carena Editors había permanecido durante los últimos 25 años como uno de los referentes de la producción local. Incluso, durante los dos últimos años había sumado un número considerable de publicaciones, incluso en la etapa que ya no estaba dirigida por su fundador Marcos G. Zacarés. La editorial incluía, especialmente, numerosos títulos vinculados a la cultura, la historia y las tradiciones valencianas.

    Zacarés se jubiló en 2012 y «vendió la editorial a Enrique Olmos, quien no comercializó el stock y contrató decenas de nuevos libros a sus respectivos autores. La actividad continuó tras la etapa de Zacarés y los autores «han acudido a presentaciones y ferias del libro para promocionar y firmar ejemplares, que además se han vendido en  innumerables librerías repartidas por toda la geografía española, destacando la valenciana, como El Cortes Inglés, Paris-Valencia, Fnac, Casa del Libro, Soriano». 

    Sin embargo, el propio Olmos asegura ser víctima de la actual situación ya que, a finales de 2014, decidió vender Carena Editors a María Angeles Gervilla, empresaria situada en Ontinyent y vinculada al sector a través de su imprenta: «ella era quien me imprimía buena parte de las publicaciones. Carena no tenía problemas económicos, pero cada vez dábamos más cabida a la ficción y queríamos estar presentes en Madrid y Barcelona, donde apenas vendíamos», asegura Olmos en declaraciones Valencia Plaza tras leer el comunicado de los afectados.

    «Cualquier editorial salda los derechos en torno al mes de marzo o abril y Carena Editors se vendió en febrero, cuando llegamos a un acuerdo que se elaboró muy rápido y en el que fui el primer engañado». Olmos asegura no haber recibido el pago por el traspaso «que era una cantidad ridícula», pero se siente afectado ya que «el trato era que iba a estar a nómina de la empresa y a seguir trabajando en la dirección planteada con libertad». Nunca llegó a estar dado de alta en la Seguridad Social, siempre según su versión, y tampoco ha percibido ningún emolumento por su labor.

    El anterior propietario trató de averiguar qué sucedía con los pagos que autores «y también proveedores, porque hay más afectados», no recibían. «Me dijo que no había liquidez» y Olmos asegura que trabajó «durante cuatro meses al máximo, hasta conseguir 60.000 euros de facturación en ese periodo de tiempo. Cuando me enteré de que ni aun así había pagado los compromisos, decidí comunicar a los autores a través de un mail la situación y ofrecerles reunirse conmigo, aunque solo tres de los firmantes mostraron su disponibilidad».

    El último capítulo, en manos de Gervilla

    A espaldas de la venta que Olmos no comunicó («ese fue mi gran error, tengo una carga moral por ello», asegura a Valencia Plaza), los autores se dan la voz de alarma entre sí cuando a inicios del presente año la empresa no hace frente a sus obligaciones económicas. Es más, las relaciones se distancian y empieza a complicarse tener el menor contacto con el que fuera director que pasa a contestar -en algún caso- «con absurdas invenciones».

    Todas las sospechas se desatan cuando el pasado mes de junio él mismo comunica que meses en febrero de 2015 vendió Carena Editors a Gervilla, la propietaria de Gráficas Barcino. Olmos asegura no tener «ningún compromiso legal ante los impagos» y la propietaria no responde a los pagos. Los autores, en ese momento, se hacen conscientes que Gervilla está detrás de la liquidación del semanario catalán El Triangle

    La situación, hecha pública este miércoles 4 de noviembre de 2015, incluye una declaración de intenciones por parte de los autores que en declaraciones a Valencia Plaza aseguran estar apesadumbrados -más allá de los citados intereses personales- «por perder un referente para los escritores locales, una editorial donde podíamos dar salida a títulos basados en la cultura y la vida de la ciudad y el territorio».

    La empresa ha cerrado recientemente el acceso a todas las secciones de su web, así como su página en Facebook.

    Un extracto del comunicado

    «Los autores de Carena Editors nos sentimos defraudados y embaucados. Pretendemos hacer llegar a todas las personas que aman y trabajan con libros (lectores, distribuidores, librerías, etc.), la precaria situación en la que nos encontramos, derivada de una nefasta gestión de la empresa que en su día fue un referente en temas relacionados con nuestra cultura, y en definitiva, en el sector editorial».

    Los firmantes del comunicado son Ana Botella, Salvador Blanco, Mª Luz Bravo, Emilio Calderón, Monserrat Cano, Alba Capilla, Bel Carrasco, Mercedes Casquero, Joan Castelló, Julio Cob, Kilian Cuerda, Anabel Escribano, Herminia Esparza, Carlos Ferris, José V. García Torrijos, Mariano López, Empar Marco, Eloy Moreno, Roxi Nacher, Mónica Parra, Albert Pitarch, Salvador Raga, Javier Sanchis, Francisco Segura, Rafael Simón, Rafael Solaz y Miguel Tejedor.

  • María Adánez: “El público no abandona el teatro porque todos necesitamos sentir realidades de verdad”

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La vida «disfrutona» de Emilia Pardo Bazán llega a las tablas valencianas de la mano de Insolación, la obra que protagoniza María Adánez en el Teatre Principal del 28 de octubre al 1 de noviembre. Así se refiere a ella la propia actriz, convencida de las múltiples cualidades de una mujer -Pardo Bazán- «que mantuvo una personalidad arrolladora sin preocuparle de qué la tacharan».

    De la mano del productor Celestino Aranda y junto al actor José Manuel Poga, la obra está situada a finales del siglo XIX, cuando una noble viuda gallega afincada en Madrid, en la víspera de las fiestas de San Isidro, se topa con Diego Pacheco, un joven gaditano con fama de conquistador. La comedia romántica que surge entre los dos es también punto de partida para diferentes analogías, como el de la mujer que lucha contra el establishment social o el de los caracteres personales enfrentados y encontrados entre el norte y el sur de España.

    La historia de Francisca Asís Taboada, el personaje central de la obra, tiene además muchas conexiones con la autora del texto. Como Pardo Bazán, la mujer de sociedad es gallega pero reside en la capital, pero sobre todo tiene un conflicto amoroso que resolver, que en el caso de la escritora se sabe está dedicado a uno de sus amantes. Para Adánez, que atiende la entrevista de Valencia Plaza, «es la historia de una lucha titánica por dejar los sentimientos a un lado y regirse por una razón que tiene mucho que ver con la mujer de esa época».

    -¿Cómo ves a Pardo Bazán a través de su texto?
    – Como una mujer ‘disfrutona’ de la vida, influida por un sentido de la sexualidad muy libre y, sobre todo, influyente en la historia. Por eso estuvo metido en política e influenció hasta llegar al sistema educativo.

    -¿Y el mensaje de su texto? ¿Tiene con todo ese componente femenino?
    – Tiene mucho de mujer poderosa, de libertad y de liberación. No sé si es un texto femenino, pero sí hay deseo, un deseo que no sé si tiene que ver con el sexo. Ella narra el deseo.

    -La mayor parte de las dramaturgias sigue teniendo firma de hombre y, recientemente, ha desaparecido Ana Diosdado que hizo el montaje de tu primera obra en el teatro (Casa de Muñecas, Ibsen) en la que compartías escena con Amparo Baró (fallecida también en 2015). Tan solo tenías seis años, ¿pero cómo las recuerdas?
    -Inteligentes, libres y referentes dentro de la profesión como pudo serlo Pilar Miró.

    Insolación llegó a estar censurada en su época por la visión de la mujer independiente, pero aporta muchas otras lecturas políticas, como la relación norte sur.
    -Es otro ingrediente muy interesante. Ella es una mujer del norte, rígida en las formas, que de alguna forma siente mucho más de puertas hacia dentro. Él es un hombre de Cádiz, pícaro, conquistador, rubio y de ojos azules… Ella lo describe y lo escenifica de una forma que deja claro que le encantaba Andalucía y a su forma aborda esas ‘dos españas‘.

    -¿Influye también el clima en el carácter?
    -Por supuesto. El clima puede cambiar la forma en la que nos expresamos y somos, pero es tan importante como el factor educación.

    -¿Cómo se visualiza en la obra?
    -Especialmente me gusta una tertulia que hay al inicio en la que trata de abordar qué somos en España, cómo nos hemos creado tal y como somos, y si tenemos algo de los pueblos del norte o somos latinos. Es bonita esa reflexión, que tiene razones por ambas partes…

    -¿Y cómo lo ves tú o cómo te ves tú?
    -Creo que como decía Ortega y Gasset, uno es uno mismo y sus circunstancias. Somos, sobre todo, lo que hemos recibido desde la educación. En lo personal, creo que la riqueza de esas dos realidades es poder estar en una feria y dejarte llevar, sumergirte en todo ese ambiente y no sentirte extraño si estás en otro momento en la ópera. La capacidad de adaptarse y disfrutarlo, eso creo que es lo más interesante.

    -La obra tiene su propio clima a través de una escenografía llena de intenciones, pero que asume riesgos y a la que el trabajo de luz le aporta mucho. ¿Cómo la has percibido en estos meses acompañando a vuestro trabajo?
    -Partiendo de que la dramaturgia es muy fiel al original, era todo un riesgo no pintar una pradera para mostrarla. Toda la propuesta escénica de Insolación está muy medida y consigue que no haga falta interponer puertas para que el público ‘las vea’. Me gusta especialmente porque compite con una sociedad que tiene mucha información visual y fomenta que la gente tenga que crear cierto imaginario con la obra, además del trabajo de iluminación de Juan Gómez Cornejo, la música de Luis Miguel Cobo o el vestuario de Almudena Rodríguez, que son los tres exquisitos.

    -Todos ellos profesionales de las artes escénicas que estáis de enhorabuena, a tenor de los datos publicados este martes en el Anuario SGAE 2015, que reflejan que el teatro acaparó un 8,2% más de audiencia el pasado año. ¿Por qué, frente a los múltiples estímulos y las posibilidades de ocio y entretenimiento a la carta, el teatro sigue atrayendo a un público tan considerable?
    -Pese a todo este universo digital lleno de dobles vidas, de realidades virtuales y en el que unos cuantos controlan qué somos y cómo somos a través de las redes sociales, algo que estoy segura ha de tener unos efectos secundarios nocivos, las personas necesitamos sentir realidades de verdad. El teatro es eso, emociones vividas, cara a cara, y tiene mucho de vivir el presente, de poder oler, oír y tocar lo que está pasando. Me alegran los datos, pero sobre todo me asusta pensar que puede haber un mundo que no sea así.

  • Ricard Camarena y Francesc Rifé. Corredor mediterráneo creativo

    Publicado originalmente en la revista Plaza (octubre de 2015)

    El cocinero valenciano y el diseñador catalán son dos de los principales arietes creativos en su oficio, desde el ámbito nacional hasta la repercusión global. Un viaje profesional que se ha convertido en experiencia personal, ya que mantienen una prolongada amistad que discurre en paralelo a sus hitos conjuntos. El último, Habitual, el quinto restaurante que ambos ‘abren’ en Valencia

    Hace diez años que el nombre de Ricard Camarena empezó a colarse en las guías gastronómicas más prestigiosas de España, tan solo unos años después de que decidiera quedarse con el bar de la piscina de Barx, su pueblo. El cocinero en ciernes y su mujer, la jefa de sala Mª Carmen Bañuls, apostaron todo por Arrop, el restaurante que desde Gandia les elevó a la categoría de estrella Michelin y que fue también el que propició su salto a la capital valenciana, instalándose en la cocina del Caro Hotel y conociendo al diseñador e interiorista Francesc Rifé en aquel 2008.

    Desde entonces, el tándem Camarena-Rifé ha ejercido de dúo para poner en pie locales que han influido en la cocina y el interiorismo nacional y, quizá, internacional. Al extinto Arrop Ricard Camarena le siguió Ricard Camarena, el gastronómico que sostiene el récord al haber conseguido una estrella Michelin en apenas tres meses y que es la referencia de la casa. Más tarde, Canalla Bistro, Central Bar y el salto a adquirir los locales de la planta baja en el Mercado de Colón donde ahora abre su proyecto más ambicioso: 120 comensales por servicio y 60 más que llegarán con la terraza.

    Comparten viajes, cruzan whatsapps, y ambos son auténticos devotos de la cocina. Ahora, sentados a la mesa, cara a cara y sin platos de por medio, conversan en torno a un café para Plaza acerca de sus proyectos trayectoria conjunta, de conceptos de diseño y gastronomía, de Habitual y de cómo su oficio les ha ido convirtiendo en gestores de equipos, aunque eso signifique salirse de su hábitat natural, ese que estira la creatividad, roza y a veces toca la propuesta artística.

    De la vocación a la dirección de equipos

    Ricard Camarena: No lo llevo bien. Es un sacrificio sentarme… me toca las pelotas. Es así, porque cocinar es lo fácil para nosotros. No hacerlo es apartarnos de aquello para lo que estamos preparados. Pero me obligo a pensar que para que 10 manos estén activas, dos tienen que estar quietas. Sé que lo que menos me hace estar produciendo es limpiar tres pescados, hacer diez litros de fondo… hay que planificar, gestionar y, sobre todo, crear para que no se detenga la rueda.

    Francesc Rifé: Es eso; lo pensamos, lo hablamos, pero como no nos pare un cáncer… tenemos mucha marcha los dos. Así que estoy igual. La diferencia es que tú tienes todo a un kilómetro de distancia, como aquel que dice, y yo lo tengo a cientos o miles. Los clientes se creen que somos 100 en el equipo o que yo tengo 72 años. Cuando nos reunimos, a veces, preguntan <<¿dónde está el Rifé?>>, y digo… ¡pues soy yo! Ya no dibujo en una mesa, a veces lo hago en un avión, a veces solo pienso en la solución… Pero no puedo evitar meter las narices en todo lo que sucede en el estudio, porque cada proyecto es interesante porque es distinto. Como los tuyos, que haces cada restaurante con un nuevo concepto. ¡Que yo ya he hecho conferencias hablando solo de ti!

    RC: Pues tendrás que invitarme a alguna.

    FR: Cada proyecto es diferente. Tanto que incluso me he tenido que prostituir para hacer alguna cosa que…

    RC: Lo dices por Canalla Bistro…

    FR: Estoy contento de haber conseguido, al final, crear un concepto a partir de unas tablas de las cajas de madera de las naranjas. Me parecía poco consistente, pero al final todo estaba integrado con el lenguaje de la materia prima, porque nada puede recordar más a Valencia que unas cajas de naranjas.

    El tiempo que la infancia le gana al talento

    RC: A la postre, soy buen cocinero cuando cuando me puse a ello ya sabía cuál era un buen producto. Acompañaba a mi abuelo por los mercados de los pueblos y eso ha provocado un recorrido que, ‘a toro pasao’, me hace pensar que tenía algo ganado desconocía. Hay cocineros que se ponen a comprar y no saben que esa manzana, esa judía, esa textura de la berenjena es la buena.

    FR: Lo mío no viene de cuna. Mi abuelo era ebanista y mi padre, más listo supongo, se convirtió en comercial del mueble. Por eso vengo a Valencia desde los 10 años, a la Feria del Mueble cuando era [enfatiza] ‘la Feria del Mueble de Valencia’.

    RC: Pero eso deja poso dentro de ti, aunque no quieras.

    FR: No, no. Yo venía a comer las gambas que no me comía en ningún sitio. Mis padres me engatusaban con eso. Yo me dedicaba al hockey patines, era bueno, jugaba en la Selección Española y era todo mi mundo. Hasta que me lesioné. Había que estudiar algo, así que empecé empresariales y duré 15 días. Entonces, como durante los veranos para escaquearme de la fábrica mis padres me apuntaban a clases de dibujos, tiré por ahí… y descubrí un mundo. Y, bueno, es cierto que en verdad mis padres se pasaban el día hablando de diseño de muebles, en casa y en el trabajo, pero creo que no me enteraba mucho.

    RC: Sí, hombre. Se queda en la memoria. No nos enteramos, pero tienes cosas vistas. Aunque no tengas criterio, haces ‘biblioteca’.

    FR: Sí, supongo que se queda en la memoria. Cuando me pongo a pensar en esos veranos dibujando me veo sin plantearme nada. Y ahí estaba, rotulando…

    RC: ¿Con Rotring?

    FR: ¡Yo era una máquina! Trabajaba con cuatro o cinco rotrings en la mano, a la vez. Buscaba el detalle en el dibujo porque pensaba, como ahora, pero con el 1,5, el 2, el 3… ahora pienso, ¡pero si eso no lo veía nade! Es una intención, una actitud, por lograr el detalle que ya estaba en mí.

    De Valencia al mundo

    FR: El punto de inflexión fueron los Adrià, Santamaría o Arzak. Fue un boom, el del mundo del chef, idéntico al de la arquitectura minimalista: llegó un momento en el que no sabías distinguir el bueno del malo. Por eso te pregunto siempre, porque a veces te ponen el plato y no sé cómo…

    RC: De hecho, yo creo que viajamos juntos porque sabes que te vamos a llevar a comer nosotros [hace referencia a Mari Carmen Bañuls que deambula por Habitual y a veces atiende a la conversación].

    FR: Es que yo soy el gastrónomo de mis amigos. El 99% de las veces me toca a mi organizar dónde vamos y con vosotros no tengo que pensar nada. Buscamos un local que nos pueda interesar a nivel concepto, oferta gastronómica, sin que importe si es barato… y siempre Nueva York. Pero mejor allí que en Japón, donde a veces cuesta encontrar comida japonesa.

    RC: Cuando vayamos juntos no pensamos elegir ni uno. Te va a tocar hacer la ruta completa, porque con todo lo que has vivido allí.

    FR: Es curioso porque, cuando fui allí por primera vez, iba fascinado por ver lo que sucedía en Japón, por su arquitectura, y me dijeron <<o haces lo que se hace en Europa o ya te puedes largar>>. Luego he descubierto que, no es que la influencia sea Japón, sino que la gente que me ha marcado profesionalmente, se ha formado allí o usa sus fórmulas.

    RC: ¿Y cómo es eso?

    FR: Pues principalmente ideas como que de un solo material se haga todo un proyecto. En España, por ejemplo, estamos acostumbrados a utilizar 18 materiales para hacer un conjunto. Aquí hay locales que, utilizando bien uno solo de los materiales que hay, habrían logrado algo más potente. Y así es Oriente, más purista, más sobrio, más minimal en el buen sentido de la palabra.

    El diseño invisible

    RC: Desde que trabajamos en el restaurante Arrop Ricard Camarena [que se situó en el Caro Hotel de Valencia ] ya pienso en que cada uno de los nuevos proyectos lo vamos a hacer contigo. Aquello fue una obra interminable y es lo que sucede con los proyectos de larga duración: o te acabas matando o te quieres.

    FR: Bueno, también importa lo que sucede después: si con el paso del tiempo y los reconocimientos te hubieras convertido en un chef soberbio, un ‘estrellado’, hubiera saltado la personalidad y no hubiéramos hecho nada más. La única forma de sobrevivir en este momento de crisis es tener una identidad, como cada uno de los restaurantes Camarena, como en Habitual, por ejemplo. Con el perforado de alguna forma estamos invitando a que la gente se asome, a romper con esa tendencia de escaparate que hay en la planta baja del Mercado de Colón a través de un elemento que habla de cocina: el círculo. Todo lo que sucede en la cocina tiene forma de círculo: los platos, el gorro del chef, los vasos, las ollas, los tapones.

    RC: Eso es lo que se ve, pero todo está todo el trabajo invisible para el acondicionamiento acústico. El esfuerzo a nivel de interiorismo es tan bestia que a veces tienes miedo de que desvirtúe el concepto.

    FR: Podría estar hablando durante horas de acústica en los restaurantes. Ahora está toda esa moda de no poner manteles o de tener suelos de hormigón, cuando son elementos que van a cambiar la acústica, la experiencia con respecto a la cocina. Hace más esto que tener el techo lleno de espuma.

    A la vanguardia para devolverle “lo que se merece” a las raíces

    RC: Si ponemos en valor a los productores no es porque esa ‘pata’ del proyecto Habitual sea más importante que el resto. No lo es que, por ejemplo, tengamos dos toneladas del tomate que hemos ‘creado’ junto a ellos en conserva para los platos del local. Hay diseño, experiencia, creación, sorpresa de cara al cliente. Aun así, lo importante es concienciar de alguna forma a la gente de que no podemos vivir de espaldas a lo que sucede a 100 metros de la Ronda Norte de Valencia. Tenemos que, humildemente, devolverle al campo lo que se merece con una economía justa.

    FR: Y se percibe. Habitual es un sitio donde vas a comer fácil, con una calidad brutal y, bueno, sí, de forma habitual. Eso te exige a la hora de diseñar para no caer en una estética fácil, para saber contarlo.

    RC: Yo soy feliz porque me siento profeta en mi tierra. Ésta es la propuesta más heavy que hemos hecho, a la que más tiempo, de lejos, le hemos dedicado, esperándonos incluso meses para abrir. El proyecto estaba en mente desde que nos quedamos los locales, pero el momento es ahora: estamos maduros, tenemos gente en el equipo con la que podemos hacerlo y Valencia cuenta con un factor, el turismo, que nos ha abierto esa posibilidad. Si pensara en el millón de habitantes de Valencia y su área metropolitana, no abriría. Es una ciudad muy agradecida estacionalmente, porque entre el mejor y el peor mes hay un 15% de diferencia en la facturación. Y, después de todo, es de la que más satisfecho estoy. Veo todo en consonancia, equilibrado, súper contento con el modelo de carta, con el local ‘del Rifé’… vamos a ver qué pasa.

    FR: ¿Pero es el último en Valencia?

    RC: ¡Ay, déjame! Yo que sé… [mira a su mujer que asiente]. Pues sí [ríen]. Al menos ahora tenemos faena para rato, para sacar esto también adelante. No es un triple salto mortal. Si no funciona nos dejará muy tocados, pero no nos matará. Cualquier negocio llega colgado el cartelito de riesgo, así que no hay nada que no podamos asumir. Y sobre todo eso, que ahora tenemos mucha faena por delante como para pensar en ello. Estaremos tranquilos… [vuelve a mirar a su mujer], aunque sea un par de meses.

  • Gervasio Sánchez: «El periodismo ha dejado de vigilar al poder para convertirse en su mejor aliado»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Aunque lleva 31 años en la profesión, Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) es “periodista desde la cuna” y lo será “hasta la tumba”. Así se define a sí mismo, en mitad de una conversación acerca de los ejes fundamentales que conectan tres décadas de fotoperiodismo al más alto nivel, cruzando el mundo con el foco puesto en el peor momento de la historia de la humanidad en lo que se refiere a conflictos bélicos: “a principios de año ACNUR advirtió que este era el año con el mayor número de refugiados de la historia, incluyendo los momentos posteriores a la Segunda Guerra Mundial”. De los 13 millones de desplazados de 1945 a 1948 a los 15 millones actuales, aunque “estos son temas que no interesan a los directores de los medios de comunicación”.

    Sin fisuras, Sánchez mantiene una mirada punzante tras presentar ante esos mismos medios -de los que participa y a los que fiscaliza con su crítica constante- la cruda ‘Mujeres. Afganistán’. Esta exposición, que se abre ahora en el Centre Cutural la Nau de Valencia, muestra la violencia endémica y estructural del país asiático a través de su fotografía y de los textos de Mònica Bernabé, la única periodista española que informa permanentemente desde Afganistán. La exposición es, en esencia, un relato periodístico rico, sorprendente y capaz de provocar la reflexión cada vez más difícil de surgir a través de la prensa, la radio o la televisión. Los días 29 y 30 de septiembre, Sánchez y Bernabé viajarán hasta Valencia para realizar unas visitas guiadas.

    Las visitas, de hecho, son un pequeño ejemplo del compromiso que Sánchez mantiene con las personas y lugares que fotografía, de los que escribe La exposición es el último de los peldaños alcanzados por él en su labor como informador, de una honestidad brutal que no ejerce como virtud, sino como actitud desde que se iniciara en el relato de guerra en América Latina a finales de los años 80. Ha publicado sus fotos y artículos para el Heraldo de Aragón, La Vanguardia, Tiempo y el servicio en español de la BBC, además colaborar con la Cadena SER. Ha “olido la guerra”, como él mismo dice, en Irak, Yugoslavia, Afganistán, Angola, Camboya o Sierra Leona, entre otros países. Ha publicado una docena de libros, expuesto su trabajo en diversas ocasiones y recibido una extensa lista de reconocimientos entre los que quizá destacan el reconocimiento de la UNESCO a su labor o el Ortega y Gasset de fotoperiodismo en 2009.

    Precisamente, fue en aquella ocasión cuando Sánchez, en presencia de las altas instituciones del Estado, realizó un brutal discurso de apenas cuatro minutos que finalizaba así: “Yo también tengo un sueño [tras mencionar a Martin Luther King]: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte”. La industria armamentística es la primera de las cuestiones transversales a cualquier guerra sobre las que Sánchez reflexionó la pasada semana para Valencia Plaza, tratando de conectar percepciones y las complejas realidades vividas a lo largo de 30 años de trabajo, saltando de un conflicto bélico a otro.

    Y, de repente, los refugiados. La convulsión siria para Europa

    “No es la primera vez que hay un desplazamiento de refugiados tan grande como el de Siria. Por ejemplo, ya hubo millones de desplazados en Irak durante la primera gran guerra o en los años 80 en Afganistán tras la invasión soviética, su guerra civil y la llegada de los talibanes. La diferencia con los refugiados sirios es que, por proximidad o posibilidades, han llegado hasta Europa. Cuando tenemos la china en el zapato, entonces ‘nos molesta’. Los europeos hemos llegado a un punto de hipocresía, de cinismo y de egoísmo por el que muy pocas veces nos interesan los conflictos armados que ‘no nos tocan’. Ha ocurrido siempre, pero ahora están en Europa y entre ellos no solo hay sirios; hay iraquíes, kurdos, afganos, eritreos, iraníes, etíopes, centroafricanos…

    ¿DÓNDE ESTABAN LOS GOBIERNOS EUROPEOS? ¿DÓNDE ESTABAN LOS FUNCIONARIOS DE LA UNIÓN EUROPEA? ¿DÓNDE ESTABAN LOS ESPECIALISTAS EN MIGRACIÓN?

    “En julio estaba Sarajevo y me vino a entrevistar una persona que me advirtió que, a su paso por Belgrado, había visto la estación de trenes abarrotada de sirios. Era el 9 de julio. ¿Dónde estaban los gobiernos europeos? ¿Dónde estaban los funcionarios de la Unión Europea? ¿Dónde estaban los especialistas en migración? ¿Dónde estaban los asesores que cobran una millonada por, a menudo, no hacer su trabajo? Estaban de vacaciones y no han empezado a tomarse las cosas en serio hasta que no han vuelto de ellas. Estamos asistiendo a una situación europea vergonzosa en la que hemos llegado al extremo de buscar chivos expiatorios, como lo hacemos con Hungría, aunque haya actuado de una forma torpe y prepotente”.

    La industria armamentística: mutis mediático

    “Desde la famosa foto del niño ahogado me han hecho una treintena de entrevistas. Aunque en todas he hablado de la industria armamentística, solamente ha habido declaraciones sobre ello cuando la entrevista ha sido en directo. Lo he incluido, deliberadamente. Por ejemplo, Julia Otero me hizo una entrevista muy bonita de siete minutos, en directo, donde recordé que el negocio de la muerte lo hacen las principales potencias europeas, porque el mercado de armas ligeras más importante del mundo es el europeo. Y luego están países como Estados Unidos, China o Rusia, que son los grandes negociantes de la muerte, pero de esto no se habla. Mientras las grandes potencias económicas dominen el mercado de las armas, no hay nada que hacer”.

    «CUANDO LOS NIÑOS SOLDADO DE SIERRA LEONA HABLABAN DE USAR A LAS MUJERES SE REFERÍAN A VIOLARLAS. BUENO, PUES JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO ‘USABA’ EN ESE SENTIDO LA PALABRA PAZ»

    “Para que el mercado continúe, tiene que haber conflictos abiertos y eso es algo de lo que no se quiere hablar nunca en lo medios. Tampoco en España, que es una potencia mundial. Lo digo siempre: en este país durante el gobierno de Zapatero se sextuplicó el negocio armamentístico. Y luego él iba dando lecciones de pacifismo… Cuando los niños soldado de Sierra Leona hablaban de usar a las mujeres se referían a violarlas. Bueno, pues José Luis Rodríguez Zapatero ‘usaba’ en ese sentido la palabra paz. Los negocios con armas más alucinantes que se han hecho nunca en este país se han hecho bajo mandato socialista. Ahora con Rajoy hemos pasado de 2.400 a 3.900 millones de euros en venta de armas, algo que hace conectar a Rajoy y Zapatero como aliados de los boyantes negocios de la muerte, por eso nunca se habla del tema en la prensa proPP o proPSOE”.

    “Hay un vínculo directo entre el mayor negocio de armas de la historia y la cifra récord de refugiados. Es la situación más dantesca de la historia, con guerras que duran décadas como en Afganistán o dictaduras apoyadas por Estados Unidos como la de la familia Al Asad en Siria. Las armas se venden deliberadamente a países en conflictos abiertos o a países que pueden triangularlas; es decir, revenderlas a esos países. Es algo de lo más grave y frente a lo que Europa actúa de una forma hipócrita”.

    “Si no se habla de esto en los medios es por la relación que hay entre medios y bancos. Las guerras benefician a la industria armamentística, y no me meto con quien trabaja en esas empresas, pero esto ocurre porque hay bancos que financian esos negocios. ¿Cuál es el banco que financia el mayor volumen de producciones de armas? El Banco Santander. Son los que ponen ‘la pasta’ en los medios, pagan la publicidad y algunos incluso son propietarios de esas empresas de comunicación. Esto sucede porque en las pirámides de mando de los medios de comunicación hay cada vez más pusilánimes. Colocan a personas cada vez más cobardes ante este tipo de situaciones. Y lo digo por la inmensa mayoría de los medios, no por uno en concreto”.

    Los niños de la guerra

    “A los niños no les he dedicado más tiempo que a otros afectados por las guerras, pero es que están ahí en medio. Son parte del conflicto. Uno de cada cinco muertos en Sarajevo era niño. Son los que se ahogan ahora por miles en el mediterráneo, los que mueren por cólera en África… como cuando estábamos en Ruanda que morían centenares cada día. Están detrás de las minas y de los conflictos como las desapariciones forzosas”.

    “Un niño sirio dijo hace poco, cayéndose de sueño, que ni se le abrían los ojos, <<no queremos irnos de Siria. Acaben con la guerra y volveremos al país>>. En Occidente hay que dejarse de tanta parafernalia y escuchar a las personas. Nadie se gasta miles de euros en pagar a la mafia porque sí. Huyen de una muerte segura. Huyen de situaciones que ocupan a generaciones enteras. Sus abuelos eran pobres. Sus padres eran pobres. Ellos no quieren eso para sus hijos. ¿Es tan difícil de entender? ¿Tenemos la cabeza tan dura? ¿No podemos ponernos en el lugar de los demás? ¿No sabemos que los españoles se fueron a la inmigración hace 60 años porque aquí había un país de mierda? Hay que tener empatía con las victimas ya y no abordar las conversaciones con respecto a este tema como si estuvieramos en una taberna”

    Las mujeres y la guerra

    «LA MUJER NO ES DISTINTA AL HOMBRE EN ESE SENTIDO, QUE ES UN ANIMAL SALVAJE QUE CUANDO TODO SE DESMORONA SE CONVIERTE EN UN CRIMINAL»

    “La mujer juega en la guerra, en el conflicto armado en sí, un papel secundario. Hay mujeres combatienes, por supuesto. Las he conocido y a las que les gusta, les gusta matar, eso tengo por seguro. Porque ser mujer no significa que no te guste matar. Basta recordar el papel de las guardianas nazis en los campos de concentración, su mano tras la muerte o las violaciones. La mujer no es distinta al hombre en ese sentido, que es un animal salvaje que cuando todo se desmorona se convierte en un criminal. Es difícil, casi imposible, encontrar el hombre valiente. Este es uno de los aspectos más dramáticos de mi vida profesional: he conocido a muy poca gente que muera por no matar. La inmensa mayoría mata por no morir. Y en eso no hay distinción de sexos. A veces se piensa que si la mujer tuviera más poder militar sería mejor. Eso no se puede demostrar. En la cárcel de Abu Gharib la directora era una mujer. Las torturas más brutales se hacían bajo las consignas de una mujer».

    La guerra en manos de los periodistas

    “Siempre ha habido periodistas y fotoperiodistas que han hecho decente e indecentemente su trabajo. Por suerte, la inmensa mayoría lo hace bien, pero pasa también en esa pirámide de pusilánimes en los medios de comunicación que se permite el mal periodismo. Es cierto que hay muchos que se callan ante basuras. Es verdad. Que no reivindican a un compañero cuando hay algo grave en su contra. Sí, hay cobardía. Pero el problema es que hay un 5%, por decir una cifra, que ha destrozado esta profesión velando por intereses empresariales. Personas amorales e inmorales, que se cargan la profesión. Son los que, cuando han recibido durante los últimos meses reportajes sobre Siria, han decidido que no había espacio no había espacio ni tiempo para ello”.

    SOBRE LOS TERTULIANOS QUE LLENARON HORAS DE TELEVISIÓN Y RADIO CON SUS IMPRESIONES ACERCA DE LA IMAGEN DEL NIÑO SIRIO AHOGADO EN EL MEDITERRÁNEO: «SE TENDRÍAN QUE HABER CALLADO. HUBIERA SIDO MÁS VALIENTE NO HABLAR» 

    Y luego está el efecto tras la imagen del niño ahogado. Una orgía. Es impresionante como todos los tertulianos y los columnistas, que no tienen ni idea de a qué huele la guerra, hacen un concurso de a ver quién hacía la prosa más ingeniosa, mirándose a su ombligo. Es vergonzoso. Se tendrían que haber callado. Hubiera sido más valiente no hablar. Si te lo pide tu redactor jefe decir, <<no lo controlo>>. Ha sido vergonzoso… todos hablando, con ese compadreo del dolor que causa vergüenza ajena. ¿Qué pasa, que no se habían podido imaginar cómo se ahoga un niño? Hay decenas de imágenes de niños ahogados en Internet del conflicto sirio. Ahora, nuevas y previas. Así que estos periodistas entran en un obsceno mercadeo de la muerte para regalar postales reflexivas, cínicas. Y nadie por supuesto no ha hablado del mercado de armas. Todos estos listos no ha culpado a ninguno de los gobiernos españoles o europeos. ¿De qué vamos? ¿A qué jugamos? Es un show vomitivo en el que te quieren dar lecciones de moral y montan un circo para decirte por qué han metido o no a meter una foto en portada. Diarios como ABC que hacen portadas vergonzosas, como la de llamar proetarra a Eduardo Madina, dicen que no publican la foto en portada para no herir sensibilidades”.

    Me pregunto dónde está la actitud crítica del ciudadano medio. No se entera que la gente cuando se ahoga a veces a parece descuartizada por las alimañas. Troceados, sí. ¿La gente no se lo imagina? El niño que apareció ahogado, el de la popular foto, lo hizo unos minutos después de ahogarse. Estaba ‘en pefecto estado de revista’ y por eso se publicó tanto. Pienso en esa difusión y en su familia… en el padre. Si estuviera con él le diría, ‘se que has dicho que solo te queda morir, pero piensa en positivo: gracias a la muerte de tu hijo, en vez de entrar 40.000 van a entrar 160.000 personas a este continente de mierda”.

    Se ha creado una entente entre los poderes mediáticos, los poderes políticos y los poderes económicos que es lamentable. El periodismo ha dejado de vigilar al poder para convertirse en su mejor aliado. Se dedica a mostrar el mundo que los políticos quieren que se muestre”.

    El papel de la cooperación internacional y las ONG

    “Vivimos en un mundo mediático en el que para conseguir una subvención hay que tener cierto amigo. Las ONG a veces se confunden y creen que lo mejor es el impacto rápido, pero las que triunfan son las que tienen una trayectoria e, incluso cometiendo errores. Algunas, si rascas, entre las más prestigiosas, han cometido errores punibles e incluso tienen sus guerras internas por escalar en su jerarquía, pero no podemos ver el problema en aquellos que se dedican a poner tiritas a la guerra. Es lo que hacen estar organizaciones, donde hay muchos arribistas, y sin ellas sería peor la sangría. Los que tienen un papel fundamental en todo esto, para poner soluciones, son los ejércitos: ellos pueden montar grandes campamentos en poco tiempo, recoger a la gente en el Mediterráneo, preparar una comida para 1.000 o 2.000 personas y dejar de hacer maniobras absurdas o no hacer nada en frente del conflicto”.

    El papel de la justicia internacional

    “El sistema de justicia internacional no puede funcionar porque son los Estados los que impiden que funcione. De hecho, falta mucha gente, muchas manos, para que ese decorado pueda funcionar. Y hay mucha gente a la que juzgar. En Afganistán, por ejemplo, los compañeros de gobierno de Karzai son auténticos criminales de guerra y no están juzgados. ¿Qué pasó con lo sucedido en Ruanda? ¿Y en Bosnia? Los gobiernos han de aceptar que tienen una responsabilidad en que los juicios se eternicen. Porque los políticos miran para otro lado cuando son conscientes de que su indecisión provoca muertes, de que intervenir sin un proyecto de transición, como en Irak, solo provoca muertes y caos”.

    “Los gobiernos son responsables. Ahí están las multinacionales europeas o americanas que provocan que los gobiernos africanos se corrompan. Hay que legislar, porque Repsol, Telefónica o Endesa son de capital español, o los grandes bancos, y cuando alguno se sienta en Angola o en la República Centroafricana y las leyes de su país no impiden que se corrompa a esa gente, se está generando un grave problema internacional”.

  • Los Zigarros: ¿y si la última gran banda de rock fuera valenciana?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Han sido dos años y medio de vértigo, sobre todo si se descuentan los muchos que Ovidi Álvaro Tormo llevan con una guitarra eléctrica colgada al cuello. Los Zigarros publicaron a inicios de 2013 un disco homónimo y debut que ahora se reedita con cinco temas en directo y acompañado de un DVD, todo ello extraído de su gira como escuderos de Fito & Fitipaldis. En este breve espacio de tiempo, los otrora miembros de Los Perros del Boggie, teloneros de AC/DC en 2010, se han convertido en uno de los nombres más recurrentes del rock en España, en época de sequía de nuevos nombres para el género, a fuerza de algo más de 150 conciertos con Adrián Ribes a la batería y Nacho Tamarit al bajo.

    «Todo lo que has hecho antes influye en quien acabas siendo y no son solo factores musicales», apunta Ovidi a ValenciaPlaza.com este lunes, pocas horas antes de volver a presentar el álbum en Valencia.  Años de andanzas por garitos de Dénia, Xàbia, Moraira, Benidorm, Gandia o Alicante, sumando lentamente una cuadrilla de padrinos que siendo admirados primero, han acabado por convertirse en parte de «la familia». Fito Cabrales o Carlos Tarque (M-Clan) son, junto al productor Carlos Raya, tres de sus principales baluartes en esta vertiginosa carrera. «Ha sido flipante todo lo que nos ha pasado. Hemos subido mogollón de escalones y ahora nos damos cuenta de que estamos en boca de todos, como un grupo ya establecido. Y sí, la sensación es que ha pasado de golpe, que han pasado muchas cosas», continúa Ovidi.

    -El pasado sábado actuaron ante 20.000 personas en la Plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid. ¿Se acostumbra uno a este tipo de adrenalina artística?
    -Lo cierto es que sí. Te haces a todo en la vida. Con Fito al principio costaba algo más hacer pabellones, que eran seis o siete mil personas. Así toda la gira. Luego había algún pico de 10.000 personas y, al final, en Barcelona, Bilbao y Madrid 20.000 personas. Y es más fácil que antes, aunque es igual de maravilloso todas las veces.

    -Como frontman, ¿cómo te ayuda esta costumbre de enfrentarte a un gran público?
    -Me ayuda porque todo me sale más natural.

    -En los conciertos de la gira junto a Fito & Fitipaldis los conciertos son más cortos, en torno a 45 minutos. ¿Echáis de menos un concierto más largo?
    -No. Nos gustan los conciertos cortos, los discos cortos y, en general, la parte más rockera. Es lo que queremos explotar.

    -¿Eso afectará al próximo disco de alguna forma?
    -Sí, porque va a ser mucho más rockero. No es el momento para los medios tiempos y las baladas en Los Zigarros.

    El disco, según comenta Ovidi, cuenta con unos plazos marcados de grabación para el próximo mes de diciembre y estaría listo para marzo de 2016. En él se destilará una forma de escribir y de narrar que combate directamente con la gran masa musical que actualmente impera en las radiofórmulas. Su tono, el tono de Los Zigarros, es una bocanada de aire fresco incluso en la línea de las bandas con las que suelen compartir escenario. Basta dejarse llevar a través de su Facebook con las narraciones que hace de lo más cotidiano, a menudo en un formato poético muy libre, pero que mantienen encandilado a un público con cierta ansia de crudeza, rock y honestidad.

    -Es posible que el actual sea un momento en el que el rock ha dejado de tener incidencia sobre la población española. Hay bandas, pero apenas trascienden a través de sus canciones. No existe la posibilidad de un ‘Carolina’ de M-Clan. ¿Lo pensáis, lo habláis? ¿Cómo veis esta realidad?
    -Son preguntas que nos hacemos continuamente. Lo atribuyo a que la causa es una causa más amplia, social. Es algo de esta era. Es una cuestión de este siglo en el que vivimos en un conservadurismo mundial y un completo aborregamiento. El rock and roll no tiene cabida, pero hay que verlo de una forma más amplia. Por ejemplo, en la televisión antes había espacio APRA personajes más transgresores como Leo Bassi. Personajes que, de alguna manera, contaban cosas distintas. Por eso el programa de Santiago Segura y Alaska me pareció de puta madre, lleno de cosas artísticas, surrealistas, horteras… todo mezclado. Era distinto, como en los ochenta. Quizá por eso ha durado tan poco [Radiotelevisión Española no renovó el programa para la presente temporada].

    -¿Los rockeros están condenados a recordar tiempos mejores?
    -Echo de menos que sucedan cosas excitantes. Vivimos en un fascismo mundial brutal, aunque en América e Inglaterra existe una industria discográfica que soporta esto mucho mejor. Allí son capaces de tener incluso circuitos con rock más duro, pero aquí en España hay lo que hay: para llegar al público hay que hacer canciones más bandas.

    -Y a vosotros no os surgen.
    -Va todo el mundo con las acústicas y parece como una obsesión por quitarle volumen a todo, quitarle rebeldía a todo… es una cuestión de actitud. Que haya garitos en la zona de Levante con conciertos de guitarras eléctricas está perdido. Y, a la vez, hay un montón de locales con extranjeros en los que hay rock, blues y la gente de 70 años, los clientes, no se asustan precisamente.

    -De hecho, algo que os conecta con Fito es que tenéis público de muy distintas edades. ¿A que lo atribuís?
    -Cuando yo era un crío mi madre escuchaba a Elvis Presley y a mí me gustaba también. Es una música que, si se escucha, le gusta a todo el mundo. Es ritmo y es divertido. Y es cierto lo del público, de hecho nos hace mucha ilusión como algunos padres que han encontrado con nosotros cierta renovación del rock, de los sonidos que escuchaban, le ponen el disco a sus hijos y nos envían los vídeos con ellos cantando.

  • Más de 30 curiosidades acerca de ‘Trainspotting’ para celebrar su secuela

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Trainspotting (Irvine Welsh, 1993) es una novela heredera del realismo sucio, pero ante todo hija de su tiempo. En ella una pandilla de amigos pelea por sobrevivir a lo que son: escoceses («lo más bajo de entre lo más bajo, la escoria de la puta tierra, la basura más servil, miserable y más patética jamás salida del culo de la civilización«), heroinómanos y jóvenes. Esta última condición es, posiblemente, la que en aquellos ‘felices 90′ le hizo conectar con una generación ansiosa de refrendar su idea de vivir el presente al máximo y no mantener la menor responsabilidad por todo aquello que sucediera de su cuerpo hacia fuera. Una actitud aparentemente egoísta, pero sobre la que el autor deja claro de qué lado está porque, ¿quién había abandonado antes a quién entre esas dos partes?

    Apenas tres años después de que se publicara, el -entonces- director de teatro Danny Boyle cumplía 40 y estrenaba la adaptación cinematográfica de la novela de Welsh. Con un millón y medio de libras, las andanzas de Renton (Ewan McGregor), Sick Boy (Jonny Lee Miller), Tommy (Kevin McKidd), Spud (Ewen Bremmer) y Francis Begbie (Robert Carlyle) engancharían al público de una forma tan inmediata como lo hizo con el productor de la película Andrew Mcdonald, quien llevó hasta Boyle el film.

    Tras dos décadas preguntando al director inglés por una posible segunda parte de esta icónica película, con un tratamiento visual de videoclip y cuya banda sonora marcó a una generación, al fin hubo una respuesta afirmativa y con plazos: esta semana, en la presentación de Steve Jobs, la última película del también director de La playaSlumdog Millonaire o 127 horas, Boyle reconocía que ya solo les resta cuadrar las agendas de Lee Miller (protagonista en la serie Elementary) y Carlyle (actor de la serie Érase una vez) para rodar -y estrenar- en 2016.

    Se da por supuesto en los medios especializados que esa continuación será la que Welsh ya escribió en Porno, la secuela literaria de Trainspotting publicada en 2002. Con este motivo y tal y como hiciéramos con la reposición de Alien: el octavo pasajero(Ridley Scott, 1979) o el aniversario de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), recogemos más de treinta curiosidades para celebrar la llegada de esta esperada segunda entrega.

    1. ¿Qué demonios significa Trainspotting? Es una práctica sencilla: observar cómo los trenes atraviesan el horizonte. Popularmente, la expresión se utiliza para referirse a una actividad que no tiene sentido y Welsh hace una analogía en este caso con la heroína, ya que la señala como una práctica absurda, sin sentido… excepto para el que la está experimentando.

    2. Boyle admite que el libro le intimidaba. Se ha referido a él en años posteriores como «un Ulysses (James Joyce, 1922) moderno». No obstante, la adaptación corrió a cargo del guionista John Hodge.

    3. La singularidad sonora del escocés es un activo en la novela -donde se suman las jergas- y de la propia película. Lograron que gustase en Inglaterra, país de Boyle, donde los escoceses (país de Welsh y Hodge) no son precisamente queridos por su acento. Una curiosidad es que los 20 primeros minutos del film, en los que se desarrolla el también icónico discurso de Renton, fueron subtitulados en Estados Unidos para evitar que el público norteamericano abandonara las salas de cine por no entender nada.

    4. Hodge, que ha acompañado a Boyle en otros de sus films como La playa o Tranceserá el encargado de adaptar Porno.

    5. En Porno Welsh recoge a los personajes de Trainspotting y los desarrolla una década más tarde. La clave para esta segunda película es que, en la secuela literaria, Sick Boy es el protagonista. En cualquier caso, esta posibilidad le llega a Lee Miller en un momento dulce de su carrera.

    6. Precisamente, McGregor fue durante años una barrera para que esta secuela se hiciera realidad. El actor escocés iba a ser el protagonista de la La playa, pero en el último momento Boyle tuvo ocasión de rodar con un DiCaprio en estado de gracia (y con un impacto en taquilla directo). McGregor no quiso volver a saber nada de Boyle, sobre todo, una vez trascendió esta historia. Por fechas, cabe destacar que aquella decepción para el actor escocés le dio la posibilidad de ser el joven Obi-Wan Kenobi en Star Wars.

    7. Renton, el personaje de McGregor, lleva el pelo tintado en la película. El pelirrojo que luce el protagonista de películas como El escritor (Roman Polanski, 2010) no es natural, aunque al raparse no se aprecia excesivamente.

    8. Antes de llegar al cine, Trainspotting inició un camino en los teatros que seguiría años más tarde. El actor que daba vida a Renton era Ewan Bremmer que, finalmente, se reconvertiría a petición propia en Spud.

    9. McGregor, que ya estaba delgado en aquella época, perdió algo más de 7 kilos para interpretar el papel de Renton. Según ha contado en varias ocasiones, dejó de tomar lacteos y alcohol durante dos meses. Una curiosa dieta.

    10. La implicación del actor le llevó a internarse con adictos a la heroína y le planteó a Boyle la idea en firme de colocarse para saber qué se experimentaba. El director lo rechazó y, finalmente, McGregor aseguró no haberlo hecho.

    11. Lo que sí aprendió fue a cocinar la heroína, a prepararla para inyectársela. Es una acción que repite varias veces en la película, en la que utilizó glucosa en su lugar.

    12. Aunque es solo una de tantas memorables escenas en la película, muchos recuerdan el onírico viaje de Renton a través de un infecto retrete como uno de los momentos más genuinos de Trainspotting. La suciedad que impregna el inodoro no fue tan desagradable para McGregor en el rodaje, ya que en realidad todas las manchas son de chocolate. La música corrió a cargo de Brian Eno.

    13. El trabajo de Hodge para Trainspotting le valió la única nominación de la película para los Oscar, pero no hubo suerte. Aquel año la Academia de Hollywood había nominado a nombres de tanto peso para su industria como Arhtur Miller, Anthony Minghella, Kenneth Branagh y el ganador Billy Bob Thornton, por su genial El otro lado de la vida. Hodge ganó el BAFTA.

    14. Hodge trabajó en su Escocia natal en el ámbito de la medicina, tratando directamente con adictos a la heroína. Desde luego fue algo que pudo influir en su sensibilidad para el guión.

    15. Welsh hace un cameo en la película como traficante de unos curiosos supositorios para Renton. Más allá de lo anecdótico, el autor se mostró infranqueable cuando Mcdonald y Boyle le presentaron un primer proyecto con trazas intelectuales. Welsh no quiso que la inmediatiz y la puesta en valor del lenguaje juvenil se pervirtiera en la película y lo consiguió.

    16. El doblador de ese personaje en la versión española es… ¡Santiago Segura!.

    17. Welsh, que vivió la explosión de punk en Reino Unido y Escocia, fue guitarrista y cantante de la banda del género llamada The Pubic Lice and Stairway 13.

    18. De madre camarera y padre trabajador en el puerto de Edimburgo, Welsh expulsa en la novela un relato que no ha negado que tiene tintes autobiográficos.

    19. Entre la crítica literaria es habitual poner en valor como en Trainspotting, abras por donde abras la novela, puedes reconocer al personaje que está hablando. El valor técnico del desarrollo de personajes es impecable en la obra de Welsh.

    20. Aunque la noticia del rodaje de una segunda parte causó un gran impacto en las audiencias de Internet, lo cierto es que Boyle no ha dejado de referirse a ello a lo largo de su carrera al reconocer que había material de sobra para llevarlo a cabo. Sobre todo, teniendo en cuenta la maravillosa y densa novela que es Porno, la ya citada secuela literaria original.

    21. El humor negro y el scottish touch de Welsh hacen que la novela se adentre en uno de los mayores quebraderos de cabeza de las sociedades de la época, el SIDA. Una triste curiosidad es que Edimburgo tuvo durante años un repunte singular de infectados, a menudo derivados también de la población drogadicta. Mucho menos presente en los medios que en la actualidad, el VIH y sus escenarios se entrecruzan mostrando flashes de miedo, contagio y muerte.

    22. Esa realidad no está desligada de su vigencia en Edimburgo, una ciudad que se muestra cruda, hostil y fría en la novela, pero que encandila. De hecho, sigue siendo sorprendente como una ciudad de apenas medio millón de habitantes cuenta con una de las escenas musicales más influyentes desde los años 90 en Europa y uno de los grandes festivales de artes escénicas del mundo, el Fringe.

    23. La introducción de la película, el discurso ‘Elige la vida’ de Renton, es uno de los posters cinematográficos más vendidos de la historia. Y eso que no es el póster original del film, otro de los más recordados de la época.

    24. El póster oficial es obra de Marcos Blamire y Rob O’Connor. Aunque al principio se les invitó a imitar una imagen promocional de The Beatles en la que los Fab Four aparecían apiñados, lo cierto es que estos diseñadores apostaron por una muestra individual de los personajes. Ellos mismos reconocen que en aquel momento, cuando Carlyle y McGregor eran -y no tanto- conocidos, fue algo «arriesgado». Sin embargo, O’Connor apuntó en 2011 a Creative Review que «la novela de Welsh está escrita desde diferentes puntos de vista y nos pareció importante hacer hincapié en esa individualidad de las personalidades».

    25. El póster se mostraba en un formato panorámico, algo que le llevó a aparecer girado en algunas marquesinas de media Europa. No obstante, cabe destacar que en su edición promocional británica, se incluye (como en la imagen) una mención a los creadores de Shallow Grave (‘Tumba abierta’). Esta fue la opera prima de Boyle. La recomendable película ya cuenta con algunos ingredientes que la conectan con Trainspotting: McGregor, Hodge, drogas y jóvenes británicos de los 90. Boyle se llevó nada menos que la Concha de Plata al Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por su iniciático film.

    26. En el póster no aparece Kevin McKidd, el actor que intepreta a Tommy. Sencillamente, la sesión de fotos para la promoción le pilló de vacaciones. McKidd, que desarrollaría más tarde su faceta actoral, se estrenó en el oficio con Trainspotting.

    27. Boyle buscaba actores sin experiencia para llenar de frescura juvenil la película. Lo logró con McKidd y también con Kelly Macdonald, la joven intérprete que dio vida a Diane, una adolescente de 14 años. Macdonald, de 19, fue la elegida tras un larguísimo casting de actrices inexpertas, aunque ha sido una de las que a posteriori más actividad ha tenido en el cine después de Trainspotting.

    28. Aunque ahora cuesta desligar a Carlyle del personaje de Begbie, lo cierto es que fue una segunda opción tras el rechazo de Christopher Eccleston.

    29. Carlyle y Boyle trabajaron el personaje de Begbie como el de un gay frustrado, lleno de rabia. Welsh, por su parte, reconoció que su personaje mantenía en la novela -y también en la película- una confusión sexual que derivaba en una adicción a la violencia.

    30. Para tratar de motivar el espíritu de juventud y rebeldía, Boyle organizaba sesiones de cine con los actores y les facilitaba una corta lista de películas entre las que se encontraba The Hustler (Robert Rossen, 1961), La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971) o El exorcista (William Friedkin, 1973).

    31. Precisamente, Boyle ha mencionado en alguna ocasión que la impactante escena del bebé caminando por el techo y su giro de cuello están inspirados en la obra de Friedkin.

    32. Las variables de presupuesto y tiempo de la secuela distarán inevitablemente de su primera entrega. En aquella ocasión, Boyle manejó 1.550.000 libras y tuvo siete semanas y media para rodar.

    33. La banda sonora (listado completo) fue reconocida por Vanity Fair como la séptima más importante de la historia del cine, la décimo tercera para Rolling Stone o la décimo séptima para Entertainment Weekly. Son solo algunos ejemplos de su constante incursión en listas y reconocimientos, año tras año. El álbum tuvo tanto éxito de forma independiente al film que solo unos meses después, en 1997, EMI lanzó una segunda parte incluyendo temas que habían sido descartados -por tiempo o por criterio- para el film. De principio a fin, es posible que ‘Lust for Life’ (Iggy Pop), ‘Sing’ (Blur), ‘Deep Blue Day’ (Brian Eno), ‘Atomic’ (Blondie), ‘Perfect Day’ (Lou Reed) y ‘Born Slippy’ (Underworld) compongan la columna vertebral de un esquema sonora que acompaña a la realización de videoclip del film.

    34. Una influencia no reconocida para la planificación de la primera escena es el videoclip, precisamente, es el videoclip de la canción ‘Sabotage‘, uno de los temas más representativos de Beastie Boys. Si aquella fue una precuela de la escena, una secuela casi 20 años más tarde sería el genial y ultraviolento videoclip de Biting Elbows para su canción ‘Bad Motherfucker’.

    35. Boyle quería el tema original de Misión Imposible para la escena en la que Sick Boy y Renton divagan en el parque sobre una de sus muchas teorías de la vida, en las que el personaje de Lee Miller da rienda suelta a su obsesión con Sean Connery. Los derechos de la canción costaban el triple de lo que la película costó finalmente, así que la idea fue descartada.

  • Dos firmas valencianas impulsan un festival de ‘rockumentales’ en Estados Unidos

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En 1533 Hernán Cortés llegó hasta la actual California en busca de unos españoles amotinados. Cada uno de los exploradores que llegaron después trató de pasar a la historia bautizando lo que durante años se creyó que era una isla, pero es a Cortés -o a sus marineros- a quien se le atribuye el topónimo. Luego llegaría la creencia extendida hasta nuestros días de que el nombre surgía de los vocablos ‘cálida’ y ‘fórnax’, aunque fue el historiador Edward Everett Hale el que demostró en el siglo XIX que el nombre surgió de una secuela literaria, Las Sergas de Esplandián (Garci Ordóñez de Montalbo, 1510) del que aseguran fue el best seller del siglo XV, Amadis de Gaula.España perdió California a manos de los rusos por el norte y de los argentinos por el sur, pero cinco siglos más tarde la lengua y la cultura parece haber sido reconquistada. El último de no pocos casos de éxito es el de las cuatro empresas ‘valencianas’ que impulsan el próximo 11 y 12 de septiembre Rock&Doc, la primera edición de un festival de ‘rockumentales’ latinoamericanos. El rockumental, término que se utiliza para aglutinar a los documentales de música, sigue su particular y creciente interés entre melómanos y cinéfilos, pero instalará uno de los focos más importantes a nivel internacional acerca de los artistas de este origen.

    Las empresas Absolute Beginners y Boiling Braing situadas en Valencia y las establecidas en Los Angeles, Quixote (del también valenciano Guillermo Escalona) y 700g (todas unidas bajo el nombre Laboratorio Cultural Ultramarino), han logrado impulsar este Festival Latino de Documentales Musicales que además se celebrará en Los Angeles Theatre Center. Algunas de las películas más importantes del género estrenadas durante los últimos años, como The extraordinary ordinary life of Jose GonzalezSalicomaníaVega: Tu voz entre otras milEl símbolo y el cuate Paco de Lucía: La búsqueda. Esta última, realizada por el hijo del maestro Curro Sánchez, será presentada en el festival, en un país y una ciudad en la que el propio guitarrista cosechó éxitos durante décadas.

    La Panda Producciones, un colectivo de profesionales del audiovisual que ha participado en las recientes producciones de ficción 10.000kms y Open Windows completa el engranaje empresarial con un equipo ambicioso que pretende establecerse en Los Angeles para crear un evento destacado para el género a nivel internacional. El programa completo ya está cerrado y se puede consultar a través de su web.

    El festival, que cuenta con la colaboración de organismos públicos como Consulado Español en Los AngelesICEXSpain Arts CulturePromexico, y otros organismos como Fundación SGAE, contará también con los conciertos de bandas latinas de referencia, como Sonsoles, Dirty Cali, Vispera o LABrownies, entre otros.

  • ¿Por qué lo llaman ‘paella valenciana’ cuando quieren decir ‘arroz con cosas’?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El chef Jamie Bissonnette elabora el clásico rice with stuff, aunque lo llama «paella valenciana». Es un gancho comercial en la carta de sus restaurantes Toro en Boston y Nueva York donde es socio del popular chef Ken Oringer. Ambos conforman un «dream team» para medios digitales tan influyentes en Estados Unidos como Eater, el mismo que el pasado mes de junio colgaba un vídeo en el que Bissonnette elabora una «paella valenciana». No era la primera vez en que el reciente ganador del James Beard Award daba rienda suelta a su imaginación para utilizar este nombre con impunidad, logrando más de 200.000 visionados de la receta al publicarse hace tan solo unos días en Facebook, pero sí la primera vez que ha generado una airada reacción por parte de los lectores a este lado del charco; decenas de valencianos han iniciado una campaña espontánea contra el cocinero a base de comentarios e imágenes a lo largo de la Red.

    LA «PAELLA VALENCIANA» DE BISSONNETTE

    Bissonnette es un músico de hardcore frustrado, relato a partir del cual ha construido una imagen pública y una carrera en la que acapara no pocas atenciones en las redes sociales online. Con casi 50.000 seguidores entre sus cuentas en Twitter o Instagram, la coletilla mediática de la que se acompaña («the paella master«) es el punto de partida para la organización de eventos en algunos de los barrios más hipsters de Boston y Nueva York, en los que ejerce de embajador trendy de la «paella valenciana». En el citado y más reciente viral (en otro anterior resolvía cómo la spanish food le salvó de ir a la cárcel, dado que travestir la receta de la «paella valenciana» no constituye ni delito ni persecución internacional) la elaboración del nuestro plato más internacional es la siguiente:

    Arroz de Calasparra (o bomba como alternativa), verduras al capricho de la temporada (espárragos trigueros, cebolletas tiernas, pimientos… lo que surja), almejas del Atlántico, carabineros gallegos… La magia se inica con un sofrito a base de chorizo, al recipiente se le llama «sartén» en todo momento y todo sucede sobre una placa vitrocerámica a la máxima potencia, existe el objetivo de conseguir un arroz «al dente» y el asunto se remata cubriendo el resultado con de aceite de oliva en abundancia, justo antes de servir. Para mayor detalle, Bissonnette advierte a sus seguidores que, tal y como se sirve en sus restaurantes, el «socarrat» es un delicioso crujiente al que «no hay que tener miedo». Pese a ello, en el vídeo el propio «socarrat» se muestra como una base compacta y quemada, como una galleta en la que es imposible distinguir el arroz, lejos del habitual grano ennegrecido al que la cocción a leña nos tiene acostumbrados.

    En esencia, un claro ejemplo de un ‘arroz con cosas‘, esa definición popular cada vez más utilizadas por los valencianos ante semejantes hallazgos.

    UN CONFLICTO GASTRONÓMICO INTERNACIONAL

    Este caso, aupado por los comentarios que se acumulan en los vídeos, tuits y fotos de Bissonnette durante los últimos días, solo es un ejemplo más del conflicto internacional en torno a la marca «paella valenciana». Y su receta, la tradición y el arraigo de este plato con la región, no es una leyenda. Como ya describió Óscar Gómez en Gastronosfera, los ingredientes y la receta de la paella valenciana se documentan en la literatura culinaria desde el siglo XVIII [La fiesta del arroz, Vicente Esteve Albert (Ed. Gacitoe), Viaje a los arroces, Alfonso Ortuño (Ed. Maeva), Como piñones mondados, Néstor Luján (Ed. Folio), Biografía de la Paella, José María Pisa (Ed. De re coquinaria) El libro de la cocina española, Néstor Luján y Joan Perucho (Ed. Danae)] y se consolida en un lugar y un tiempo concretos: l’Albufera de Valencia, siglo XIX.

    La perversión de esta tradición puso en marcha hace dos años el proyecto Wikipaella. Este organización sin ánimo de lucro compuesta por ciudadanos, profesionales de la restauración y organismos, ha logrado repercutir en la prensa internacional los ingredientes que conforman la paella valenciana, el arroz a banda senyoret y el arroz de conejo y caracoles. Estas son las tres principales referencias extraídas a partir de una red de 166 restaurantes y 119 recetas particulares validadas por el organismo independiente. En el caso de la paella valenciana, este es el arco de ingredientes (solo se muestran ingredientes con más de un 5% de uso):

    El garrofó, la judía de ferradura o el romero son tres ingredientes predominantes y ajenos a la viral receta de Bissonnette. El conflicto es conocido por la Organizadora de Concursos Internacionales Gastronómicos, la OCI, al frente del Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca que celebra su final el próximo 12 de septiembre. Uno de sus organizadores, Ulises Menezo, destaca «la carrera de fondo que supone enseñar en todo el mundo cuál es la paella valenciana». Menezo, que trabaja desde los años 90 con diferentes empresas de exportación e importación en países asiáticos, destaca que «a los cocineros japoneses, por ejemplo, no puedes echarles la bronca por la paella que haces. Necesitas atraerlos y enseñarles el valor de la receta tradicional. Una vez lo conocen, ejercen de socios locales para transmitir la paella valenciana, pero también hay que entender su contexto».

    La OCI, que en los dos últimos años ha celebrado subsedes del concurso internacional de paella en Japón, China, Australia y Estados Unidos, ha logrado recientemente crear la Japan Paella Association. Menezo destaca que, en el caso de Japón «por citar un ejemplo, la comida tiene un componente muy elaborado en el aspecto visual. A los restaurantes les preocupa que sea una receta vistosa y el gran valor de la paella valenciana es su componente de sabor. Una vez lo conocen, hay mucho ganado, pero es cierto que nunca ha existido una gran campaña internacional para utilizar a nuesro favor la única marca que habla de Valencia en cualquier lugar del mundo».

    Para Guillermo Navarro, fundador de Wikipaella, «no hay excusas. Si alguien quiere hacer una paella valenciana, está muy clara cuál es la receta, cuáles son los procedimientos y cuáles son los ingredientes. Hay variables geográficas mínimas, como se puede ver en Wikipaella, y quien quiere hacer una buena paella en cualquier lugar del mundo la hace». El ejemplo al que todos los agentes internacionalizadores de la paella acuden para demostrar esta reflexión de Navarro es el restaurante Jaleo del chef José Andrés en Las Vegas. El cocinero español con más presencia en Estados Unidos, conocido en España por haber conducido un programa para Televisión Española y en aquel país por ser uno de los preferidos del matrimonio Obama, «ha construido un paellero tradicional en Las Vegas», apunta Menezo. Navarro añade: «ha venido a Rafael Vidal [Restaurante Levante] y le ha dicho, ‘quiero hacer la paella valenciana, dime cómo se hace y qué necesito».

    De hecho, en el menú del restaurante Jaleo la paella valenciana tiene como nombre «Paella valenciana Rafael Vidal» y está compuesta de base, según apunta la carta, de pollo, conejo y judías verdes. Menezo excusa de nuevo la problemática de una receta con conejo en los países asiáticos, donde éste es un animal de compañía. Navarro vuelve a insistir en que «no hay excusas. Igual que nosotros cuando acudimos a cualquier lugar del mundo y queremos comer una comida verdaderamente tradicional del lugar podemos comer ranas o insectos, la paella valenciana lleva conejo«. Que se prescinda del mismo es casi un mal menor ya que, como reconoce Menezo, en un país como Corea del Sur «intentan elaborar paellas que incluyan el kimchi [una col china transversal en su comida]». Menezo añade que otras recetas valencianas, «como el arroz del senyoret o la fideuà son mucho más fáciles de introducir en Asia porque tienen una base de pescado, muy importante en su cocina».

    EL PROBLEMA EMPIEZA EN MADRID Y EN BARCELONA

    Esta última idea le lleva a Navarro a concluir que «lo que hace Bissonnette está enfocado al postureo gastronómico, a plantar un evento al aire libre en Williamsburg [Nueva York] y poco más. Los foodies esstadounidenses, los que tienen interés por la paella valenciana y en Wikipaella tenemos embajadores en Nueva York que prueban lo que allí se hace, saben que ‘eso’ no es una «paella valenciana». Tanto Navarro como Menezo aceptan «cierta gravedad» en la posibilidad de que cocineros con una proyección de comunicación como Bissonnette «influyan en la imagen de la paella, pero lo que debemos hacer es invitarle al evento que el próximo año haremos en New Jersey para que conozca cuál es la verdadera paella valenciana», apunta Menezo.

    El Concurso Internacional de Paella Valenciana, que el próximo año repetirá en Tokyo, volverá a pasar por Australia y también estará en la citada ciudad de New Jersey, es un ejemplo de labor por la extensión de las posibilidades del plato tradicional valenciano. Un Caballo de Troya para el turismo al que las instituciones dejan expandirse sin que, por el momento, exista un plan o una estrategia para su posicionamiento en el mercado internacional.

    Lo preocupante, añade Menezo, es que «cualquier estrategia debe pasar antes por ser conscientes de la ‘paella valenciana’ que se come en Madrid y Barcelona. Si aquí al lado, en las grandes ciudades, se maltrata el mayor icono de la gastronomía española… ¿cómo vamos a pretender corregirlo a miles de kilómetros de distancia?».

    PERO ENTONCES, ¿CUÁL ES LA RECETA Y CUÁLES SON LOS INGREDIENTES?

    Wikipaella ya culminó hace un año su labor en busca de «la receta«, pero adjuntamos también la que se utiliza de forma oficial en el Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca, impulsada por Jesús Melero, en el por cierto este año participan cocineros llegados desde Japón.

    Ingredientes: (para 4 personas)
    400 gr. de arroz de Sueca
    800 gr. de pollo
    400 gr. de conejo
    1 docena de «vaquetes» (caracoles)
    400 gr. de garrofón
    150 gr. de tavella
    300 gr. de judías
    aceite de oliva
    1 diente de ajo pelado y picado
    1 tomate maduro triturado
    1 cucharada de pimentón
    azafran en hebras, sal, ramita de romero (optativa)

    Y ASÍ SE ELABORA

    Cortamos el pollo y el conejo a trozos regulares, los salamos, ponemos el aceite a calentar en la paella y lo sofreimos muy bien y lentamente los trozos de carne. Una vez sofrita la carne, añadimos la verdura y la sofreímos. A continuación se añade el ajo, el pimentón y el tomate. Seguidamente se le añaden 2 litros de agua, los caracoles engañados al sol. Todo esto se deja cocer durante 10 minutos. Después se ponen las hebras de azafrán y el arroz repartido por toda la superficie de la paella y se deja cocer a fuego muy vivo durante 8 minutos.

    A continuación se quita el fuego con la finalidad de que se cueza a fuego lento durante 10 minutos más, para que coja el punto de socarrat.

  • Carme Teatre reabre

    Uno de los principales escenarios off de las últimas décadas en Valencia tendrá una segunda oportunidad en un espacio más polivalente

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En mayo de 2014 la sala Carme Teatre echaba el cierre tras 19 años de actividad. El Ayuntamiento de Valencia, empeñado en reconocer como Zona Acústicamente Saturada cualquier local de Ciutat Vella aunque este -como era el caso- se encontrara alejado de la zona de actividad turística, no habilitó el diálogo reclamado desde esta sala dedicada al teatro más experimental e independiente, por lo que el escenario del Carrer Gutenberg inició su particular etapa de silencio tras tres décadas funcionando (incluida la etapa inicial del mismo, dirigida por Quique Belloch).

    «Tras el verano [de 2014] empezamos con la búsqueda de nuevos locales, pero con la intención de encontrar un espacio en el que pudiéramos llevar a cabo más actividades», apunta Raúl Lago, gestor cultural de Carme Teatre. Finalmente, y después cotejar diferentes locales, iniciaron las obras, inversión y programación del nuevo Carme Teatre, situado en el barrio de Tendetes y en el que la próxima semana se vuelve a levantar un telón de referencia para la ciudad.

    El nuevo espacio, situado en el Carrer de Gregori Gea número 6, tendrá ‘dos escenas’ para el público, tal y como apunta su director, Aurelio Delgado, a ValenciaPlaza.com: «vamos a poner en marcha la I Mostrad de l’Associació de Creadors d’Arts Escèniques Valencians, con algunas de las obras más representativas y compañías que han estado vinculadas al teatro contemporáneo y a Valencia«. Entre otros, Teatropello, La Lola Boreal, Perros Daneses o Teatro de Lo Inestable. La frenética actividad para el primer mes se puede consultar ya a través de su web.

    Esos dos espacios incluidos en el nuevo Carme Teatre se dividen en un teatro que repite las 80 localidades del original y una sala abierta y multidisciplinar, vinculada a la nueva oferta del centro. Aunque la intención es la de continuar con la constante producción y coproducción de obras de teatro, las cuales fueron contando desde 1993 con el propio sello de Delgado, ahora Carme Teatre incluirá talleres, charlas y conferencias, teatro familiar y espectáculos más vinculados a la noche, ya que a diferencia del restrictivo horario de actividad que cumplían en Ciutat Vella, en el caso del nuevo local de Tendetes podrán vincular las escénicas a otras variables más nocturnas.

    La importante inversión acometida por la empresa para cumplir con las normas hace  que este renacimiento de la sala se viva con ilusión, aunque Delgado destaca: «no damos por perdida la sala en El Carmen. Estamos esperando el momento idóneo para entablar una conversación formal con el nuevo Gobierno local, porque entendemos que el barrio merece continuar con una sala que ha tenido su servicio durante tantos años y que se ha arraigado tanto al lugar».

    Por el momento y como ejemplo de la nueva propuesta, en el nuevo espacio de Tendetes ya hay cursos de ‘Gráfica teatral’ (del 9 al 11 de septiembre), se está programando un regular teatro infantil y familiar que no tenía cabida en el anterior foro y se presentarán cursos de dramaturgia e interpretación, complementarios a la oferta formativa en la ciudad. «Para nosotros es un año cero«, asegura Delgado, «en el que vamos a partir de un aforo similar al original. Esto no creemos que cambia, porque nuestro teatro es de proximidad».

    Además, en el nuevo espacio se instalará la compañía de danza Increpacióncuya residencia ya se ha acordado con Carme Teatre y no está sujeta a temporalidad. La intención es que esta residencia se combine con otras de escénicas, estas sí sujetas a temporalidad, pero que conviertan el espacio en un lugar polivalente y especialmente activo.

    Con respecto a las nuevas producciones, Delgado prefiere no avanzar ninguno de los proyectos en los que trabajan «por superstición», pero asegura que con toda seguridad ya habrá alguna nueva propuesta lista para su estreno absoluto. Con Carme Teatre no solo vuelve un espacio crucial para el teatro off de la ciudad, sino que se reactiva uno de los agentes dinamizadores de producciones locales y público avanzado para las escénicas de la ciudad.