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  • Risto Mejide: «A Podemos no le hace falta una cara para contar su mensaje»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Risto Mejide ha venido a Valencia a hablar de su franquicia. Aunque considera la ciudad como su «segunda casa», donde viven algunos de sus familiares y a la que viene a menudo, el presentador, escritor y publicista se encuentra rodeado de una burbuja de visitantes del Salón Internacional de la Franquicia. La -aparentemente- irresistible posibilidad de hacerse una foto con la estrella televisiva permite que la marca Drops&You, la franquicia de perfumerías de la que es socio, manche muros de Facebook, scrolls de Instagram y demás redes sociales. Incontables impactos a su favor.

    Este es su último proyecto empresarial y, de nuevo, lo hace de la mano de Marc Ros.  en el que se embarca junto a Marc Ros, su socio en la agencia Aftershare.tv y con el que comparte proyectos desde 2007. Son casi las dos de la tarde y la batería de entrevistas fugaces va tocando a su fin. Ha presentado su propio perfume para la marca: «fresco, agreste, amaderado, floral y con un toque de Musk». La presentación ha congregado al grueso de asistentes en Feria Valencia y se muestra satisfecho con el feedback de los interesados en Drops&You. Aprovechamos para realizarle algunas cuestiones en torno a comunicación, empresa y poder político:

    -Hace tan solo unos años proponías como un ejemplo a seguir por parte de los empresarios a Marcos de Quinto, en relación a cómo un responsable de una gran compañía (presidente de Coca Cola España) podía comportarse en las redes sociales. Luego llegó el ERE de su empresa y de Quinto abandonó -argumentándolo- Twitter. ¿Estamos todavía decidiendo si ese es un espacio para los ejecutivos?
    -Cada uno decide cómo se viste y Twitter no es un traje para cualquier empresario. Jamás le he dicho a ninguno de ellos que deba estar, pero si quiere estar, si va con su carácter, adelante. Por otro lado, hay que entender que Twitter es una jaula de grillos y tienes que aceptar que vas a leer cosas que no te van a gustar.

    -En tu libro No busques trabajo (Editorial Gestión 2000) se habla de personal branding. ¿Las empresas han de aceptar que, desde ya, se componen de marcas personales?
    -Le doy la vuelta a la que propones: si no tienes una marca personal, en cuestión de años no te va a querer contratar nadie.

    -La construcción de una marca personal supone, inevitablemente, escoger ideas y defenderlas públciamente. ¿Se acepta que vas a granjearte unos cuantos enemigos sí o sí?
    -Sí. Yo puedo hablar de mi caso, que es el que más conozco. A mí, personalmente, me gusta meterme en líos incluso cuando no salgo bien parado. En la tele lo demuestro: no siempre salgo bien y a veces me dan collejas que me dejan bailando. 

    -¿Entiendes que haya empresas con recelo a que las marcas personales de sus empleados sean más musculadas que las suyas propias?
    -No. Las empresas con las que trabajo quieren incluir la mayor cantidad de talento y marcas personales interesantes. En el caso de los medios de comunicación, especialmente: buenas firmas y para tener una marca global más poderosa.

    -En otro ámbito de poder, recientemente se publicaba una encuesta en la Comunitat Valenciana que aseguraba que el candidato con mayor intención de voto para ser president de la Generalitat era «el candidato de Podemos». ¿Tiene sentido que la persona que acumula mayor intención de voto no tenga cara, no tenga un equipo claro ni unas ideas concretas para esta región?
    -Sí. Podemos sí tiene un mensaje y eso es lo que se transmite, y no hace falta una cara para contarlo. El 15-M tampoco tenía una cara y fue mucha gente la que comulgó con el movimiento. Los personalismos en política son peligrosos. Otro asunto es cuando se ponen o se pongan a construir una realidad, pero de momento Podemos acierta en decir lo que la gente espera escuchar. Lo hace fetén.

    -Es un escenario completamente distinto en la política.
    -Los partidos que las diferentes encuestas muestran que están en auge son los que nunca han gobernado: Podemos, Ciutadans en Cataluña, UPyD… Lo que sucede es que en gran medida se genera un voto de castigo contra los que sí han gobernado. 

  • Ana Morgade: «La tele es un negocio en el que no siempre importa lo bien que hagas las cosas»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El próximo sábado 4 de octubre Ana Morgade estrena en el Espai Rambleta su obra ‘Morgadeces‘ (21h). Hilarante y descarada, la actriz y cómica madrileña se enfrenta así al que será su primer espectáculo en solitario, «sin nadie más en el escenario al que se le pueda echar la culpa de que la función no haya ido bien«, como apunta ella misma a ValenciaPlaza.com.

    La también ayudante de dirección, guionista y ‘rostro televisivo’ asegura estar lejos de su punto de saturación laboral y avanza el que será el núcleo de su espectáculo: «esta cabeza tiene muchas ideas. ¡Ideas muy buenas, aunque no lo creáis! Voy a compartir todos esos remedios que se me ocurren y que hacen falta en el mundo, porque España está un poco… que necesita un ‘abrillantao’«.

    Dedicada casi desde el principio de su carrera dramática (se formó como actriz en la prestigiosa escuela de Cristina Rota en su Madrid natal) al humor, Morgade asegura que «la improvisación ha sido la fórmula para evitar tener que escribir todo lo que soy capaz de pensar y decir a lo largo del día». Catapultada definitivamente al marco de rostros televisivos reconocidos por Buenafuente, actualmente es una de las copresentadoras de Zapeando en la sobremesa de Cuatro.

    Hasta hace tan solo unas semanas también formaba parte del reparto de Con el culo al aire, una serie de comedia que pese a su púbico fiel y las tres temporadas que le precedían fue cancelada abruptamente este pasado verano.

    -¿Cómo recibisteis la noticia de la cancelación de la serie?
    -Pues con mucha pena, como el resto del reparto creo. Era una andadura larga para como está la televisión, y el público de la serie estaba muy pendiente de su futuro, pero… se acabó. He aprendido con el tiempo que cada ‘producto’ tiene su tiempo y que la tele es un negocio en el que no importa siempre lo bien que lo hagas. Importan otras cosas, como los audímetros [los aparatos con los que se miden las audiencias de la TDT], que yo no conozco a nadie que haya visto uno. Son como los Reyes Magos o El Ratoncito Pérez. Pero la cuestión es que cuando sucede toca brindar por los que se van y por lo nuevo que vendrá.

    -Y no te falta trabajo, pero antes estuvo el teatro. ¿Has notado una caída importante en los recursos para producir programas de televisión tal y como pasó con las escénicas?
    -Dejé el teatro porque me empezaron a pagar poco. Poco y mal. Cuando llegué a la tele ya estábamos en crisis y también era poco, y luego también mal. Pero he aprendido a manejarme a mí misma en ese contexto. De vez en cuando oyes a alguien que dice que si comían caviar y limpiaban el suelo con champán, pero no sé muy bien a qué se refieren.

    -¿Convives cada vez mejor con esa fugacidad de contenidos y momentos, de hoy estar rompiendo audímetros y mañana desaparecer de la parrilla?
    -Los cómicos, los actores y el farandulismo en general, tenemos que asumir que somos autónomos de la vida. Asumes que te van a despedir más veces de las que te van a contratar. Pero ojalá mejore la cosa, oye. Espero que cambie.

    -Reto, oportunidad… ¿qué buscas con ‘Morgadeces’, la risa a boca abierta o un juego de ritmos con el público?
    -Un poco de todo. Lo importante es que estoy sola en el escenario por primera vez y eso me gusta, porque a veces creo que lo he hecho bien pero como siempre hay alguien más conmigo no lo sé. Ahora no habrá comparativas: seré lo mejor que haya.

    -Pretendes dar soluciones. ¿También a la crisis?
    -En ‘Morgadeces’ no toco mucho el tema de la crisis porque bastantes bromas nos gasta ésta todos los días. Más bien me aproximo a pequeñas o grandes realidades de todo el mundo. Propongo soluciones porque tengo unas ideas muy locas, pero, en serio, creo que a base de mis pequeñas ‘morgadeces’ puedo hacer una contribución positiva a este mundo. Tenía muchas ganas de compartir todo esto…

    -¿Quién contagia a quién, público a humor o humor a público?
    -El público español es estupendo porque permite que, aunque no nos vaya bien en casi nada, seamos pioneros en el humor. Creo que tiene una interesante capacidad autocrítica.

    -Cuando hablas de pioneros, ¿en quién estás pensando?
    -En los chicos de Muchachada Nui, en Miguel Noguera, en Venga Monjas o en Loulogio, por ejemplo. El humor ha cambiado mucho en España en muy poco tiempo.

    -Pero ellos crecen en gran medida porque producen un humor que se apoya en Internet, donde la confianza y el tiempo funcionan de una forma muy distinta a la televisión.
    -Lo que está claro es que a las tres de la tarde no puedes decir cualquier cosa, porque estás metido en la mitad de hogares españoles. Se apoyan en nuevos medios, pero están revolucionando las formas y hay un público numeroso que lo está disfrutando y que provoca que se contagie a la televisión.

    -¿Cómo enmarcas ese humor?
    -Es algo que va mucho con nosotros, con el esperneto, una especie de despropósito tosco que nos divierte mucho.

    -¿Entiendo que alguno de los nombrados hay algunos que no tienen cabida en televisión?
    -Es que según el horario, hay público que podría poner a la Constitución por delante cada minuto. Internet ofrece esa libertad, pero el teatro también.

    -¿Por qué también el teatro?
    -En el teatro hay un pacto tácito en público y actores: el pago. Es un gesto material, pero también es como decir: ‘venga, me voy a tragar todo lo que digas porque ya he confiado en ti’. Otra cosa es que les guste…

    -¿Aprovechas entonces para apretar más el acelerador en ‘Morgadeces’?
    -Sí, me tomo unas cuantas licencias. Bastantes.

    -¿Cuando estudiaste interpretación ya sabías que querías hacer humor?
    -Lo cierto es que no era mi idea. Yo quería ser una actriz dramática afamadísima. Y lo intentaba, me metía en el papel… ¡pero mis compañeros se descojonaban! He hecho cosas como actriz dramática, pero cada uno tiene sus virtudes… Creo que si puedo actuar y esto me da de comer, para mí es como la cuadratura del círculo porque hago lo que más me gusta.

    -¿Cuáles son tus ‘malas’ preferidas de la historia del cine?
    -¡Las de Disney no pueden ser mejores! Ariel está bien, pero Úrsula mola mucho más. ¿Pero es que quién quiere ser bueno en el teatro o en el cine?

    -Además del humor, está tu faceta dentro de la improvisación, con la cual has trabajado mucho. Esto además tiene uno de tus vínculos con la ciudad de Valencia, tu participación en la compañía L’Om-Imprebís.
    -Así es. Además de participar en temporadas y obras en teatros como el Talia, fue muy importante para mí formar parte de L’Om-Imprebís, que no creo que sea una de las mejores compañías a partir de la improvisación de España, sino del mundo. Llevo 18 años haciendo ‘impro’ (¡tengo 20!) y me doy cuenta que L’Om-Imprebís tiene a uno de los artistas más prolíficos y currantes que conozco, su director Santiago Sánchez.

    -Por dónde sigue la gira de ‘Morgadeces’ tras su estreno en La Rambleta.
    -Al parecer ya está cerrado que pasaremos en Zaragoza y más adelante también es seguro que haremos temporada en Madrid. Es importante estar allí, porque sino me cuesta explicarle a mi madre con qué exactamente me gano la vida. 

  • La empresa adjudicataria de la venta de horchata ambulante abandona las calles de Valencia

    Tapiza Dos del Automóvil S.L. abandona un negocio en el que no tenía experiencia porque no generaba suficientes ingresos

    «La historia ha acabado como todos esperábamos», asegura una de las fuentes interesadas en el reparto de puestos para la venta ambulante de productos típicos alimenticios de la Comunidad Valenciana. Tapiza Dos del Automóvil, S.L., empresa sin experiencia en el sector y que concurrió por sorpresa al sorteo de estas ‘plazas públicas’, obtuvo los espacios más privilegiados por su paso de público para, finalmente, esfumarse de las calles en poco más de un mes de los ocho que comprende la temporada (de marzo a octubre).

    La empresa domiciliada en la población de El Puig se dedicaba a «la fabricación, reparación, instalación o comercialización tanto al por mayor como al por menor de toda clase de tapizados» desde su fundación en el año 1994. Sin embargo, tras la adjudicación del Ayuntamiento de Valencia a través de su concejalía de tráfico (supervisora del citado sorteo y en cuyas instalaciones se realizó el mismo) la empresa sufrió dos cambios significativos: cambió a su administrador único original – de Emilio Leal Selvi a Amparo Roselló Chiral– y cambió el objeto de su actividadpasando a dedicarse a «la fabricación y elaboración de horchata, zumos, helados, bebidas, productos de panadería y pastelería, así como de otros productos alimenticios».

    En cuestión de semanas la empresa debía preparar unos carritos para transportar un producto «delicado», tal y como apuntan desde la Denominación de Origen Chufa de Valencia, «por sus peculiaridades para mantenerse en un estado óptimo para su consumo y su refrigeración». De hecho, la empresa que ostentó durante los 10 últimos años la venta ambulante de horchata en Valencia, Món Orxata, tardó casi un año en homologar su carrito con un sistema patentado de frío que no consume energía dado que estos deben permanecer en la calle.

    Los carritos de Tapiza Dos del Automóvil salieron a la calle a finales del mes de junio, desapareciendo de los puntos «menos ‘lucrativos’ durante el mes de julio. En agosto ya solo quedaba el de la Plaza del Ayuntamiento pero se esfumó en torno al día 10», apunta uno de los 40 elaboradores de horchata registrados por la DO. Precisamente los elaboradores y los agricultores han seguido de cerca la puesta en marcha de estos nuevos puestos ya que, tal y como avanzó ValenciaPlaza.comno había garantía alguna de que ni la chufa ni la horchata fuese valenciana. Igualmente, Tapiza Dos del Automóvil utilizó los recursos gráficos y la imagen corporativa de la DO Chufa de Valencia sin permiso de la institución.

    Aunque ni productores ni elaboradores ni empresarios de otras empresas interesadas en este objeto comercial aseguran tener una información clara acerca de lo sucedido, lo cierto es que todos coinciden en el relato: el negocio no era lo suficientemente lucrativo. Desde la DO Chufa de Valencia apuntan a que «es importante tener en cuenta que la distribución diaria del producto fresco, la puesta a punto de los carritos y su recogida también cada día y el hecho de la producción de horchata que todavía no sabemos de dónde procedía, tienen un coste importante. Difícilmente los beneficios pueden llegar en cuestión de pocos años, menos incluso pensando en meses».

    Por su parte, la interlocutora de todos los implicados, la responsable de licitaciones y ordenanzas Esmeralda Orero, ha desaparecido del escenario ya que presentó su dimisión el pasado mes de agosto. Según ha confirmado el Ayuntamiento de Valencia a este periódico digital, no hay todavía una propuesta para que la Junta de Gobierno local aprueba quén será su sustituto, por lo que la situación entra en un limbo sin solución a falta de un mes y poco más de 10 días para que acabe el plazo estipulado por la norma para la venta ambulante de horchata.

    Lo cierto es que el compromiso para su venta exigía que los puntos concedidos tras el sorteo se mantuvieran durante al menos cinco horas y cinco días a la semana abiertos al público. Este precepto fue incumplido prácticamente desde la segunda semana de la puesta en marcha de los puntos de venta de Tapiza Dos del Automóvil. Por este motivo y por los anteriormente descritos, desde el Ayuntamiento de Valencia oficialmente todavía no hay una reacción, pero fuentes próximas al equipo de trabajo entorno a estas licitaciones han podido asegurar a este medio que «se trabaja para reforzar la normativa y que situaciones como está no vuelvan a suceder, porque no benefician a nadie».

    Desde la DO Chufa de Valenca la sensación es aún peor. Los efectos «muy negativos» son dos: «se ha dejado de vender chufa, que es la materia prima y que gracias a esos puntos de venta daba una salida de producción, pero también el producto elaborado, la horchata, que también se ha dejado de vender. Aun así, lo que más nos preocupa es la pérdida de una puesta a pie de calle de un producto típico y que durante años tan bien ha funcionado con el turismo de la ciudad«.

    Las cifras precisamente de visitantes de la ciudad estarán entre las mejores de sus historia por cantidad a final de año, sin embargo 2014 se cerrará prácticamente como un año en blanco para la venta ambulante de horchata. «Nosotros entendemos que pueda haber una concurrencia pública para la venta ambulante porque no deja de ser aprovechar un espacio público para generar un beneficio privado. Lo justo parece un reparto», apuntan desde la DO Chufa de Valencia, «pero las garantías en cuanto a la experiencia en el sector, la vinculación a un productor y a un elaborador no pueden ser nulas«.

    En el replanteamiento más pensado que iniciado de cara al futuro concurso previo a marzo de 2015 por el momento no se ha tenido en cuenta la concurrencia de la propia DO como agente que valide cuestiones técnicas del producto, pese a que por norma ha de estar adscrito a esta organización, aspecto también incumplido por la ya desaparecida del mapa Tapiza Dos del Automóvil, S.L.

  • ‘Boyhood’. La adolescencia funde Oscars y listas

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Este viernes se estrena Boyhood (Momentos de una vida), una de las películas del año. Ganadora del Gran Premio del Festival de San Sebastián como mejor película del año y del Oso de Plata en Berlín, es, sobre todo, la principal candidata a aparecer en todas las listas de ‘lo mejor de 2014′. Escrita y dirigida por Richard Linklater, el film cumple algunos objetivos de un interés dudoso para el espectador, como haber convertido en una narración natural un rodaje dilatado durante 12 años. Eso sí, a razón de una semana por temporada.

    Ellar Coltrane, actor que da vida a Mason, inició su vinculación al rodaje y la historia de la película en mayo de 2002, cuando tenía seis años. Su físico es el eje a través del cual se desarrolla el rodaje y Linklater edita a su antojo los hitos y pasajes más cotidianos de una adolescencia para acabar conformando una buena película, en la que su planteamiento y producción -pese a lo que pudiera parecer- no eclipsan el sentido de la misma. Por su parte, Patricia Arquette e Ethan Hawke ejercen de padres divorciados capaces de hacer descarrilar y encarrilar el film a lo largo de sus casis tres horas.

    En cualquier caso, el espectador, a poco que haya avanzado en su sensibilidad audiovisual, es capaz de reconocer que el verdadero protagonista de la película es su director, también premiado en Berlín como mejor realizador del año. Porque Boyhood es, en esencia, una película de autor, rodada y -sobre todo- montada con una alta inteligencia cinematográfica, capaz de catapultar una inversión de 1,8 millones de euros (150.000 dólares al año) hasta las calificaciones de ‘obra maestra’ en buena parte de la crítica.

    Linklater decidió emprender este proyecto a partir de las experiencias acerca de la infancia que le transmitía su hija, Lorelei Linklater, a la postre la hermana mayor Mason en la película. Imposibilitado, según él mismo, para escoger una franja de edad dentro de la experiencia pensó en rodar el paso desde la niñez hasta la edad adulta. Un reto para el cual, el director, tuvo que realizar un ejercicio de confianza con los actores, ya que el sindicato hollywoodiense impide que se firmen contratos superiores a los siete años y, además, aceptando que alguno de los principales ejes de la historia desapareciera por cualquier motivo -voluntario o imprevisto- de la semana anual de rodaje.

    Pero lo cierto es que, más allá de que Linklater sea el único director capaz de convertir a Ethan Hawke en un actor válido, hay que valorar los mimbres que el director y guionista utiliza para asaltar al espectador. El primero de ellos es la adolescencia, retratada de forma ejemplar, en la que respira sosegadamente la principal ocupación de un chaval de Texas a esas edades: perder el tiempo. Difícilmente estos espacios de nada, de resituación constante frente a la familia, los amigos, la escuela y uno mismo, pueden resultar interesantes en pantalla. Sin embargo, Linklater lo consigue.

    El ya recurrente feísmo de clase media (¿o es media baja?) estadounidense, con el mugriento deambular de las familias que pasan del canon marital al divorcio como estructura económica, es la segunda pata del asunto. La familia, en sí, se erige como uno de los mundos que Mason descubre, sobre el que se apoya y tiene sus primeras relaciones, pero también contra el que se enfrenta para acabar abandonando como último capítulo de esta historia. Pese al costumbrismo, pese a la aparición de los nada amenos pesos de la responsabilidad como tutores, Arquette y Hawke se aprovechan de una de las virtudes de Linklater sobre el film: permitir que los actores estiren, reescriban y reinterpreten sus escenas a su antojo.

    Esa colaboración surge en gran medida para dar rienda suelta a Coltrane, un niño actor sin experiencia del que Linklater pretendía explotar toda su naturalidad. Esta puerta abierta hacia el personaje de Mason permite que exploremos visiones mucho más sugestivas sobre la infancia y la adolescencia de un niño introspectivo, silenciosamente inteligente y hasta cierto punto tranquilo. El espectador está más habituado a relatos del tipo The Bling Ring (Sofia Coppola, 2013) o Spring Breakers (Harmony Korine, 2013), sexualizados, realityshowizados y, sobre todo, frenéticos.

    Algunas de las joyas de la película se encuentran especialmente en la infancia, sobre la que este precepto, el de dejar a Coltrane expresarse, lleva al film a redescubrir espacios de ingenuidad, casi épicos, ajenos a las tribulaciones que los padres del protagonista pueden tener, y en las que el descubrimiento de la vida es un viaje apasionante para el espectador.

    No menos interesante es justo el paso siguiente, cuando Mason comienza a enfrentarse a la realidad cotidiana de unos padres divorciados, en las que Arquette consigue una progresión de personaje al alcance de muy pocas actrices. Sumergida en su rol, solo el transcurso de su historia hubiera sido suficientemente válido para aplaudir la película. Las mudanzas, las reflexiones acerca de su proximidad y su distancia en torno a Mason, la búsqueda de hombres más buenos para sus hijos que para ella y el papel que juega su ex convierten a la figura materna en otro de los núcleos más nutritivos de Boyhood.

    Aprovechar un periodo muy corto de tiempo para acumular las vivencias de 12 años provoca un interés extraordinario en el espectador. La vultuosidad orgánica de la película logra que los personajes, como en la vida real, aparezcan y desaparezcan, surgiendo así el foco del primer amor y desvaneciéndose y fragmentándose en distintas experiencias a lo largo de los años. Pero el film tiene tiempo para todo: drogas, amigos, enemigos, cambios de humor sin justificación, desilusiones, bodas y actos sociales, mudanzas, bromas, embarazos y un sinfín de temas repetidos una y mil veces en el cine, pero nunca antes con una puesta en escena tan original.

    Y es que, seguramente, el planteamiento de producción y la citada omnipresencia sobre la película de su director, hacen de la propuesta un pasaje refrescante, enriquecedod. Porque en Boyhood hay humor y tragedia, pero también costumbrismo convertido en una serie de hechos extraordinarios. Todo ello a través de una década, la de los años 2000, que queda perfectamente reflejada a través de una banda sonora a la altura (Tweedy, Arcade Fire, Cat Power…) y la curiosa incursión de las nuevas tecnologías en la vida de los personajes.

  • Las colas interminables en el IVAM son invisible

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    «Durante la etapa de la actual directora, el IVAM se ha posicionado como el sexto museo de arte contemporáneo más visitado del mundo, según el ranking publicado por The Economist«. Las palabras no pertenecen a ningún analista del mercado del arte sino a Alberto Fabra, president de la Generalitat Valenciana, que anunció así públicamente la salida de Consuelo Císcar.

    La marcha de la ya exdirectora del Institut Valencià d’Art Modern no significaba, según el máximo representante de los valencianos, «ninguna crítica» a su gestión. De hecho, oficialmente fue ella quien renunció por carta a su cargo tras 10 años al frente del que, pese a todo, todavía es la joya de la corona en la oferta de arte en la ciudad de Valencia (o al menos a la par del San Pío V).

    Este jueves adelantamos en ValenciaPlaza.com las claves económicas que sacan a la luz las Cuentas Anuales del ejercicio 2013. El estudio incluye: el Balance, las Cuentas de Pérdidas y Ganancias, el Patrimonio Neto, el Estado de Flujos de Efectivo y la Memoria del ejercicio con todos los datos hasta el mismo 31 de diciembre de 2013.

    Sin embargo, son dos indicadores los que al cruzarse provocan una descompensación difícilmente justificable en la actividad del IVAM: el número de visitantes en el año 2013, 1.156.280, con el dinero recaudado por la venta de entrada, 34.613 euros. Teniendo en cuenta que las entradas al museo cuestan 2 euros en régimen general, 1,5 euros para grupos y 1 euro con la reducción para estudiantes y poseedores del carné jove, ¿quién visitó el IVAM el año pasado?

    Lo cierto es que jubilados, pensionistas, grupos culturales y personas con discapacidad tienen la entrada gratuita al museo. ¿Ellos son mayoría entre los visitantes del IVAM? Otra opción es que el más de 1.100.000 personas que a buen seguro no pagaron por disfrutar del edificio de Guillem de Castro acudieran al mismo en domingo ya que el último día de la semana la entrada es gratuita. Si así fuera, más de 21.000 personas deberían haber colapsado el edificio y su entorno incomprensiblemente dedicado al tráfico de vehículos. Casi la mitad de abonados que ocuparán este año Mestalla estarían cada domingo a lo largo de las 9 horas diarias (de 10 a 19 horas) que permanece abierto el centro. Pero no, no fue así.

    Las cenas de empresa, conciertos, conferencias, talleres, la realización de el Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina (que este año ya se traslada a la Filmoteca de Valencia), otras proyecciones, otros certámenes, presentaciones de distinta índole y el público que proviene del alquiler de espacios para eventos (ya sea los premios de una revista de moda o un acto de relaciones públicas de algún interés privado) son parte del montante total de asistentes. Aun así, trabajadores del centro aseguran que en ese «conteo» las actividades para escolares son una parte más que notable de la cifra: recuerden, 1.156.280 personas visitando el edificio en 2013.

    La cifra nos sitúa solo por detrás del Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Reina Sofía, pinacotecas madrileñas situadas año tras año en guías para devotos y neófitos del arte, pero que además tienen una visible peculiaridad: las colas. Colas que cruzan calles. Colas de horas y cientos de personas. Colas de lunes a domingo, ininterrumpidamente. Colas en invierno y colas en verano. Colas escolares, de turistas o jubilados, pero colas. ¿Han tenido ocasión de ver las colas entorpeciendo el tráfico a menudo en el IVAM? ¿Y de vez en cuando? ¿Y alguna vez?

    Tomando al Museo del Prado como referente comparativo, según sus propios datos de 2013 recibió a 2.306.966 personas en 362 días para una superficie de 41.000 metros cuadrados. De otro lado, el IVAM recibió, según sus propios datos de 2013, a 1.156.280 personas en 308 días (no abre los lunes y se suman los festivos mínimos) en una superficie de 18.200 metros cuadrados. Es decir, que -sin tener en cuenta la cualidad o cantidad de los fondos; 27.000 frente a 10.500 obras- la densidad del IVAM por espacio es igual o superior a la del Prado.

    Partiendo de la propia experiencia y teniendo en cuenta los datos, ¿dónde están las colas del IVAM? O mejor, ¿dónde hace la gente la cola? Siguiendo la percepción de la propia experiencia, una vez esa gente esta dentro, ¿se esconden o los esconden?

    La clasificación de The Economist a la que hacía referencia Alberto Fabra se ha repetido como un mantra durante la regencia de Císcar en el IVAM. Cada vez que las cifras de visitantes salían a relucir se generaba un rumor de incredulidad, de preguntas frustradas acerca de los metodos de «conteo» de personas. ¿Cuál es el método para extraer la cifra? ¿Es necesario discriminar los asistentes a la cafetería, la biblioteca, un concierto de jazz en la terraza o cualquier evento de los visitantes del museo? ¿Cómo funcionan los tornos de los diferentes accesos del edificio? ¿Contamos a personas individuales o se suman entre sí a lo largo del día/mes/año? ¿Cuál es el porcentaje de escolares que visita el IVAM dentro del total de visitantes? ¿Y de turistas?

    Desde su origen, las cifras de asistencia al centro han sido altas y como si de un milagro se tratara -‘la competencia’ sí sufre sus fluctuaciones- su gráfica no ha hecho más que crecer, ya sea rápida o más tranquilamente. En 2013, Valencia tuvo 792.303 habitantes y recibió a 3.980.000 turistas, según los datos oficiales. Sumando al 1.774.201 habitantes de su área metropolitana como no turistas -aunque si pernoctan en la ciudad, teóricamente lo son- tenemos un resultante de 6.546.504 personas en la ciudad a lo largo de los 365 días del pasado año. ¿Una de cada seis visitó el IVAM? A tenor de la cifra, el canon de 36.000 euros anules que paga la cafetería (3.000 al mes, según las cuentas oficiales) parece de lo más apetecible con casi 4.000 clientes pasando a diario por la puerta de un establecimiento sin competencia de uso en un radio considerable.

    El problema es muy serio. Valencia aparece en incontables guías y ránkings a partir de la cifra oficial. ¿La audita el Ministerio de Cultura? La citadas fuentes aseguran que no, así que ¿de qué sirve la cifra? Durante los últimos ocho años el presupuesto del museo ha menguado tanto que en su 25 aniversario, celebrado este mismo 2014, tiene la menor capacidad económica de su historia y la menor ayuda estatal imaginable. ¿Habrán reparado los responsables del Ministerio en que casi doblamos al Macba y sacamos cabeza a Thyssen y Guggenheim a la vez que nuestro impacto en medios -por no entrar en el difuso pero visible campo de las redes sociales- es notablemente inferior al de los tres citados? Y, sobre todo, ¿genera confianza esa cifra con la experiencia que los valencianos tienen en el IVAM? Por cierto, los tres últimos museos citados han reconocido pérdidas de visitantes varias veces durante los últimos años.

    Las visitas a un museo deberían estar privadas de una cualificación por cantidad de visitantes, seguramente. ¿Qué analisis tenemos sobre la apreciación de quien acude al IVAM? ¿Existe la desafección como valor contable? ¿En qué grado? ¿Importa y generará un mayor interés por el museo y los que allí exponen?

    El pasado fin de semana José Miguel García Cortés fue nombrado nuevo director del centro. Parece un momento clave para terminar de una vez por todas con las cifras de visitantes del IVAM que cualquiera que tenga ocasión de disfrutarlo no puede entender. ¿3.750 personas al día? ¿420 personas a la hora? ¿Es posible realizar un análisis sobre el trabajo de los profesionales del centro con cifras que no atienden a la realidad del museo? ¿Se puede generar un proyecto normalizado y honesto sin tener en cuenta este impacto? Y, de paso, ¿se ha estado alguien riendo de nosotros hasta ahora?

  • Tinder explota en España y ‘se liga’ a 4.500 nuevos usuarios al día

    La app crece exponencialmente en EEUU y ya ataca con fuerza el mercado del ‘dating’ en Europa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El sonido que precede a este artículo marca una barrera de conexión para gran parte de los hogares españoles con una nueva realidad social: la que sucede a partir de la aparición de Internet. El característico y chisporroteante sonido de los módems de 56k abrió paso a un primer acceso doméstico a otras relaciones sociales, las que durante años sucedieron desde el correo electrónico a la web 1.0, desde los foros hasta los chats, desde las ‘redes sociales’ hasta las herramientas de dating (citas).

    Precisamente, este último eslabón ha presenciado la llegada del tsunami Tinder que en poco más de un año ha sumado millones de usuarios en Estados Unidos. Incubado desde los campus universitarios hacia el resto de la sociedad -una de las analogías que le unen a Facebook– y todavía lejos de los 200 millones de usuarios del líder de su sector, Badoo, la app aterrizó en España el pasado mes de diciembre. Siguiendo el habitual efecto ‘bola de nieve’ de las redes sociales, esta comunidad crece actualmente a un ritmo de 4.500 nuevos usuarios por día, según los datos que la empresa ha facilitado a ValenciaPlaza.com.

    «Los porcentajes entre chicos y chicas son muy similares, aunque nosotros trabajamos indistintamente en hacer que crezcan todos los públicos posibles», asegura Jorge Abian, country manager de Tinder en España. La estructura de la empresa es la de utilizar a este embajador maestro a través del cual se articulan polos de comunicación por eventos y ciudades así como en campus universitarios, discotecas o zonas de ocio.

    «Cuando aparecimos en septiembre teníamos 300 descargas diarias y ahora estamos con un ritmo de 4.500. El crecimiento es muy satisfactorio en España, aunque lo cierto es que en países como Francia o Italia está siendo similar», añade Abian. La plataforma penetra de forma muy rápida en Europa gracias a que «compartimos un lenguaje de comunicación con su origen, Estados Unidos y Reino Unido». El country manager de Tinder España reconoce que algunos otros mercados, como por ejemplo el ruso, tienen un factor de penetración mucho más lento.

    LAS CLAVES DE SU EXPANSIÓN

    La aplicación disponible para iOS (iPhone) y Android tiene varios factores clave que están favoreciendo su rápida extensión en el competitivo mercado de las herramientas de contacto directo:

    El origen universitario de su extensión que conecta con los círculos de público objetivo que mayor presencia y actividad tienen en las redes sociales.

     -Una interfaz especialmente sencilla: aparece la fotografía (no tiene por qué ser de su cara o cuerpo; puede ser un paisaje, una ilustración…) y el usuario decide si le interesa interactuar (corazón verde) o descartar la posibilidad (equis). En caso de querer interactuar, si la otra persona accede se genera un Match y a partir de ahí surge una conversación que una de las partes puede bloquear cuando quiera y que ambos pueden dejar fluir de forma indefinida.

    Basado en la geolocalización: si la conversación puede suceder de una forma más o menos rápida, la gran ventaja es que el salto a una cita ‘de carne y hueso’ puede ser cuestión de minutos ya que se muestran los usuarios dentro de los intereses del perfil que más próximos se encuentran a éste.

    Una presencia notable de mujeres en la plataforma: en la gran mayoría de herramientas para contacto entre desconocidos (eDarling, Meetic, Badoo…) lo cierto es que muchos usuarios perciben que hay un mayor número de hombres frente a las mujeres, sea cual sea su orientación sexual.

    Las credenciales de seguridad de Facebook: al iniciar Tinder se elige entre una y tres fotos de tu perfil en la red social más utilizada del mundo. También a diferencia de algunas de las ‘grandes potencias’ del sector, heredadas de la época web, en este caso Facebook ya filtra las fotografías de tal forma que el usuario es responsable de la propiedad intelectual de la imagen, no puede contener contenido sexual ni violento.

    Sin presión por la monetización de la plataforma: lo cierto es que Tinder pertenece a la multinacional IAC. Aunque durante las últimas semanas el grupo ha tenido algunos vaivenes con respecto a la madura startup, lo cierto es que Greg Blatt, presidente del conglomerado, aseguró que «aunque Tinder es lo suficientemente grande como para generar beneficio económico, creo que hay otras prioridades». Para Abian, lo cierto es que no hay presión sobre este aspecto «y creo que puede tardar mucho tiempo en que la aplicación pueda tener algún tipo de pasarela de pago porque no está en los planes de Tinder».

    Sin faltas de ortografía: aunque Abian asegura que esto se debe a que «siempre queremos causar buena impresión al conocer a alguien; no cerrarnos puertas», algunos usuarios muestran su sorpresa sobre la corrección de buena parte de las conversaciones. Uno de los factores que podría influir es su promoción en círculos universitarios y de ahí otros ámbitos derivados de una educación media o alta, pero lo cierto es que en prácticamente todos los foros se destaca este aspecto como una característica frente a otras plataformas de dating.

    OTRAS CERTEZAS SOBRE TINDE EN PLENO DESPEGUE

    El perfil mayoritario en Tinder es el de una franja entre los 18 y los 24 años, aunque prácticamente tiene el mismo número de usuarios que el de la franja entre 25 a 34 años, según los datos facilitados por la sección española de la compañía. Eso sí, entre estas dos franjas se acumula el grueso de los usuarios de la app. Aunque el comportamiento en España, según sus datos, es muy similar al del resto de países europeos.

    Sin embargo, un estudio concreto sobre algunos usuarios españoles demostró que su percepción era la de ser utilizado para relaciones ‘no formales’, en las que otros componentes más allá de un posible encuentro sexual se tienen en cuenta y cuya permanencia ronda la hora diaria.

    Por otro lado, es cierto que uno de los aspectos sobre los que más se incide desde la rama española de Tinder es en la necesidad de escuchar al usuario. De hecho, esto ha provocado la llegada de Tinder Moments, una suerte de eventos en los que la aplicación muestra temporalmente la posibilidad de realizar fotos que desaparecen en 24 horas y en la que la gente comparte su experiencia en un mismo lugar (se ha realizado en discotecas, zonas de ocio, playas…). Las fotos que ilustran este reportaje pertenecen al reciente Tinder Moments realizado en diferentes localizaciones de Ibiza, en la que, coordinado por Tinder España, se sumaron otras delegaciones de la empresa como las de Reino Unido, Alemania o Italia.

    «La aplicación va mucho más allá del flirteo. Si estoy de viaje de negocios en París y veo a quién tengo a mi alrededor, puedo conectar con alguien con quien dar un paseo o ver algo interesante de la ciudad que no conozco. De hecho, esa vinculación a los viajes es algo que en origen no estaba delimitado como una vertical clara para Tinder, pero gracias a los comentarios y la interactuación de los usuarios ahora estamos canalizándola e integrándola en la experiencia de la plataforma», añade Abian.

    CÓMO LO PERCIBEN LOS USUARIOS

    Tres usuarios -dos chicas y un chico; todos en la franja de los 24 a los 32 años- de la aplicación con los que ha podido contactar este periódico digital coinciden en definirla como «una app adictiva» y «frenética». Para las chicas es también «una potente herramienta de autoestima», ya que «no implica que finalmente tengas que quedar con nadie, aunque la posibilidad siempre parece muy próxima», relata una de ellas.

    «La uso diariamente. De hecho, no sé cuál es el índice de uso, pero me considero un usuario bastante activo y puedo decir que la gente tiene un uso bastante variado. Me he encontrado gente mucho más pendiente de conseguir una ‘cita sexual’ exclusivamente en otras plataformas, aunque reconozco que yo sí la uso con este fin y es con la que más cómodo me encuentro«, añade el usuario anónimo que atiende a ValenciaPlaza.com.

    «Facebook no te permite conocer gente nueva«, añade una de las dos usuarias consultadas por este digital -todos prefieren mantener el anonimato-, «pero lo más relevante para mí es la proximidad. Eso me da cierta confianza, aunque más allá de las fotos y los gustos comunes que se pueden comprobar con la app lo cierto es que es una forma de contactar muy directa… ¡tuve una cita en menos de una hora», añade.

  • Tres tatuadores por los que merece la pena dejarse la piel en València

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Si la década de los 90 fue un boom para los estudios de tatuaje en la ciudad de Valencia, la que le precedió no hizo sino multiplicar la oferta. La ciudad, quizá por la visible necesidad de sus vecinos por exponer su cuerpo al sol, quizá influenciados por una mezcla de carácter y solución climática, se despertó rápidamente al arte de la tinta sobre el cuerpo. Por ello, hablar de nombres propios o de estudios en Valencia es incurrir en un basto catálogo de posibilidades entre el que es difícil no destacar a un buen número de profesionales. 

    El negocio en sí, según muchos de los dibujantes y propietarios de estos locales, sufrió una auténtica «persecución» por parte de los inspectores de Sanidad. Por otro lado, ninguno de ellos cree que no fuera necesaria la mayor depuración posible de los procesos higiénicos, ya que la clandestinidad y el citado auge fomentaban los problemas y posibles desprestigios por daños evitables al oficio. Pero aun así, entre ellos, se repite una sentencia: «cada dos días, el inspector estaba en el estudio, revisándolo todo». Esto provocó que muchos, a veces por costes y a veces por una cuestión pragmática, de producción, decidieran reubicar sus talleres en casa.

    Por supuesto, el calor de la burbuja inmobiliaria aumentó el número de clientes que ahora, reducido, se muestra mucho más selectivo a la hora de elegir su tatuaje y su tatuador. En un punto intermedio entre la clandestinidad (por no encontrarse precisamente en las vías comerciales, sino en pisos) y la especialización se encuentran Pedro SánchezSento y Abel Alcoy. Son solo tres ejemplos -aunque notables- de una oferta que los tres, preguntados por el resto de posibilidades dentro de la ciudad, aseguran está a un nivel muy alto con respecto a la oferta en España e incluso en el sur de Europa. 

    SAN PEDRO SÁNCHEZ Y LA PIEL COMO LIENZO Y COMO RETO 

    Pedro Sánchez estudió Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València y, acabando sus estudios, se dio cuenta que tenía que empezar a buscar una salida laboral «de lo que fuera» antes de que las clases se acabaran. «Fue una absoluta casualidad, pero un compañero de clase me dijo que conociendo cómo dibujaba debería enseñar mi trabajo en un estudio de tatuaje que el conocía y que ahora ya no existe», aclara el propio Pedro Sánchez (Sanpedrosanchez en Facebook) a CulturPlaza.com.

    En el citado estudio, Pedro Sánchez tuvo la oportunidad de ser aprendiz durante dos años: «fue un auténtico lujo, porque la mayoría de tatuadotes se inician por su cuenta. Existe una gran cantidad de información en Internet y es normal que la gente se anime, pero hay una serie de pautas, de criterios, que solo se adquieren a través de la experiencia y que yo tenía a mi alrededor mientras trabajaba». La verdad es que en el desaparecido estudio, Pedro Sánchez empezó a trabajar casi en el momento en el que mostró su portfolio.

    «Para mí el tatuaje es solo una técnica más de dibujo. No lo contemplo de otra forma, excepto por la parte de la higiene», añade Sánchez. Su trabajo en el que las escalas de grises y el realismo en blanco y negro son los protagonistas muestran el trabajo de un artesano del dibujo, minucioso y perseverante con sus trabajos que escoge individualmente. «No acepto todo lo que me proponen, porque necesito ver que estoy realizando algo interesante tanto para quien se tatúa como para mí».

    Sánchez, que cree que «en Valencia están los mejores tatuadotes de blanco y negro de España», asegura que «por juventud y por la crisis económica, muchos de ellos están trabajando con los estudios integrados en sus propias casas». Él, que se autoconsidera «ilustrador y diseñador», reconoce que durante mucho tiempo el dibujo no ha estado precisamente integrado en el ámbito de trabajo de los diseñadores: «ellos tenían sus propios códigos, pero igual que los puede tener un ilustrador«. Sin duda, su resultado final, influenciado por artistas como Niki Norberg o Jeff Gogue se ve influenciado por tendencias nórdicas y del Este de Europa, según él mismo reconoce. 

    «Para mí la piel solo es un soporte más, pero eso sí, el más complicado. Aun así, ofrece muchas posibilidades, como las que vienen derivadas del volumen y que se estudian para aprovechar esta característica», añade Sánchez. Él mismo asegura que ese «lienzo» cambia radicalmente en cuestión de horas dependiendo de si la persona ha dormido o no bien, ha comido o no, o, incluso en el caso de las chicas, están en el periodo de menstruación.

    SENTO Y LA RENOVACIÓN DEL OLD SCHOOL

    Los estilos peramencen, pero las tencencias vuelan. Sento, tras 17 años dibujando sobre cuerpos, diferencia: «es distinto el trabajo sobre una persona que quiere hacerse un tatuaje porque lo visualiza igual que si se fuera a poner unas zapatillas. Nosotros realizamos proyectos que van más allá, en el que tratamos que el cliente sea consciente del estilo y de una serie de criterios a través de los cuales se completa la identidad del tatuaje».

    Este veterano -y a la vez joven- tatuador es un auténtico viajante de la profesión. «Es sorprendente ver cómo en una reunión en Australia se habla del nivel que hay en España. En las conferencias siempre hay cuatro o cinco españoles dando clases. Por lo que respecta a Valencia, en blanco y negro, por ejemplo, que tiene una fuerte demanda en nuestro país, solo con Xavi García ya estamos a un gran nivel». 

    Él mismo ha ido evolucionando su propia técnica y, aunque siempre ha estado próximo al old-school, seguramente el estilo en el que es referente en la ciudad, sí que ha ido modernizándose con el paso de los años. «Ahora mucho más que antes busco nuevas formas. Tengo necesidad por hacer nuevas cosas a partir de la base que ya domino», apunta. El resultado es un old-school renovado que no está nada lejos de algunas de las tendencias que ahora tienen mayor demanda.

    Reconoce que en los citados booms entraba a tatuar mucha gente sin criterios de estética ni la mejor formación en dibujo. Por eso entiende la llegada de figuras como Pedro Sánchez o, al fin y al cabo, «la realidad de que ahora el mercado exige que el tatuaje sea un estilo, lleve una firma». Aun así, Sento coincide en la adicción y el coleccionismo del tatuador: «al final, ves algo que te gusta en otro cuerpo y lo quieres para ti». Esto provoca algo curioso que es bastante habitual en los tatuadores: llevan dibujos de estilos que no son su especialidad. Algo que tiene sentido partiendo de la base de que ellos mismos no se van a poner la aguja.

    No obstante es curioso que, aunque Sento admite que «en todas las ciudades hay cierto pique entre los profesionales«, ellos mismos van redigirigiendo a los clientes cuando tienen una idea muy clara: «yo le puedo enviar un cliente a Xavi si quiere algo muy en su línea o a Abel si lo que está buscando es un tatuaje biomecánico«.

    ABEL SAMARUC Y EL TATUAJE BIOMECÁNICO

    Estas pasadas fallas el estudio de tatuaje Samaruc situado en Catarroja cumplió diez años. Abel Alcoy, el tatuador al frente del mismo, es el único valenciano especializado en tatuaje biomecánico: una suerte de códigos que combinan la realidad del cuerpo con la inspiración artística de la tinta. La corriente, influenciada tal y como reconoce Abel Alcoy por el recientemente fallecido H. R. Giger (el ideador del imaginario Alien), cita a Aaron Cain como el precursor de la técnica y el espejo del que partió hace unos 15 años como profesional. 

    «En el tatuaje biomecánico hay que trabajar mucho las texturas, para que el dibujo tenga fuerza«, añade Abel Alcoy. Las capas de color son una referencia, aunque él no cree que el color deba asustar a los clientes: «si te cuidas bien con la protección y exposición solar y el tatuador sabe lo que se hace, el tatuaje no tiene porque ser retocado. Algo que hay que tener muy en cuenta, que es buena parte de nuestro trabajo, es la mesura a la hora de controlar las líneas y su engrosamiento», añade Abel.

    Los tatuadores son especialmente previsores con este aspecto: una línea que hoy ocupa un milímetro puede aumentar hasta 1,3 en unos años o duplicarse con el paso de las décadas. «Los poros se abren y la piel cambia, por eso la persona que se tatúa ha de comprender que en el primer momento en el que se le ha realizado el tatuaje este solo está en su fase previa y es tras el primer año y en adelante cuando se empieza a adaptar a su forma deseada«.

    Abel Alcoy reconoce que la demanda de tatuaje biomecánico en Valencia «es baja», aunque sí acepta que aquellos interesados acuden a él como especialista. «Muchas veces todo se basa en que hayan visto otros trabajos míos y les guste lo que hago», añade el responsable de Samaruc. Aun así, Abel se deja llevar también por sus clientes con las tendencias más habituales: «ahora las chicas se hacen muchas enredaderas y hay una tendencia de plasmar las calaveras mexicanas de azúcar, tatuadas o rostros de mujer que dejan espacios a la forma de la calavera… los ciclos van muy rápidos y todo cambia en cuestión de meses».

    Pero Abel Alcoy también es dibujante y, tras estudiar en Artes y Oficios, se formó durante cinco años en una escuela profesional con el ánimo de convertirse en creador de cómics. La técnica de dibujo acabó, como en el caso de Pedro Sánchez, sobre la piel y como auténtica devoción. Hace algunos meses, junto a algunos amigos Abel viajó hasta Japón para disfrutar al ser tatuados por Horitoshi, uno de los más prestigiosos tradicionales del país asiático. «Lo único que hacen con la máquina son las líneas. Lo demás se hace con unos palos de madera que finalizan en agujas», apunta, aunque la clave está en la conexión que este tipo de tatuaje tiene con su especialización el estilo biomecánico: «todo lo que hacen está preparado para el lugar del cuerpo en el que se sitúa. Tiene en cuenta qué hay debajo y cómo funciona ese volumen».

  • 43 curiosidades para celebrar el 20 aniversario de ‘Pulp Fiction’

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    La segunda y más celebrada película de Quentin Tarantino por parte de público y crítica ha cumplido recientemente 20 años. La historia arrancó precisamente en el Festival Internacional de Cine de Cannes donde consiguió la Palma de Oro. Es en este punto exacto donde iniciamos una recopilación de anécdotas sobre una película que, de llegar este próximo fin de semana a las carteleras, sería tan vigente como aquel mes de mayo de 1994.

    1. Cuando Clint Eastwood leyó el veredicto del jurado (la Palma de Oro era para Pulp Fiction) una mujer (una crítica de cine, se asegura) gritó desde el público que la película era «¡un bodrio!». Tarantino le contestó con una peineta.

    2. La historia de Pulp Fiction, en su formato de borrador, fue escrita por el director de Tennessee antes que Resevoir Dogs (1992), aunque esta acabó realizándose dos años antes y sirviendo como puerta caliente de cara al público y los medios. De hecho, Pulp Fiction ya se recibió en Cannes con una gran expectación, con colas para poder ver el film al que muchos tuvieron que acceder una vez estrenada en las salas convencionales. Otra línea asegura que la historia de Reservoir Dogs estaba incluida en las anotaciones previas de Pulp Fiction y acabó siendo desarrollada como historia independiente.

    3. Uno de los aspectos que más llama la atención de esta película coral es su reparto y aquí empieza el baile de nombres: Bruce Willis rechazó el papel de Vincent Vega (John Travolta). El guión se lo hizo llegar -e insistió a petición de Tarantino- Harvey Keitel, a la postre Sr. Lobo en la película.

    4. El papel de Butch estaba ideado para un ‘auténtico’ boxeador y sonaron los nombres de Sylvester Stallone, Mickey Rourke y Matt Dillon. Finalmente, Tarantino reescribió el papel para que fuera el propio Willis el que se quedara en la película, pero con el rol que más le interesaba.

    5. Tarantino propuso a Miramax Films (la productora de la película) a Holly Hunter y Meg Ryan como candidatas a hacerse con el papel de Mia Wallace. Aun así, la que más cerca estuvo de serlo según los implicados fue Julia Louis-Dreyfus que no pudo aceptar dado su compromiso con la exitosa serie de comedia televisiva Seinfield. Los hermanos Weinstein propusieron a Uma Thurman el papel de su vida y fue tal la desesperación con la que Tarantino se acogió a esta opción -tras varios rechazos- que le leyó su papel por teléfono con tal de convencerla. 

    6. En la película, por cierto, Mia y Marcellus Wallace nunca se dirigen la palabra.

    7. Si Ving Rhames acabó encarnando a Marcellus Wallace es porque Max Julien se negó a rodar la polémica escena de la violación.

    8. Pulp Fiction encumbró a los hermanos Bob y Harvey Weinstein como los nuevos magnates del cine independiente. Los ‘capos’ de Miramax Films invirtieron 8 millones de dólares y recaudaron -y esto solo en referencia a lo que suposo la taquilla global del estreno durante aquel año- 200 millones de dólares.

    9. De los ocho millones de coste, cinco fueron a pagar directamente los sueldos de los actores. En el apartado técnico, producción y decorados, Tarantino se las arregló con tan solo tres millones.

    10. Volviendo al personaje de Travolta, las escenas de Vincent Vega en el baño no son casuales en cuanto al personaje. La historia deja claro que es heroinómano y esta sustancia química produce estreñimiento.

    11. En la preparación de personaje, Tarantino hizo que el trasnochado protagonista de Grease Fiebre del sábado noche contactara con un auténtico heroinómano. En concreto, un amigo personal del director. Éste, según ShortList, le dijo que probara a tomar incontables chupitos de tequila y luego sumergirse en agua hirviendo para tratar de acercarse a una sensación similar a la del ‘subidón’ de la heroína. Travolta lo hizo, pero a su manera: junto a su mujer y en el jacuzzi de un hotel.

    12. Travolta cobró solo 150.000 dólares por su trabajo

    13. Travolta le clava a Mia Wallace la jeringa de adrenalina para reavivarla en una escena físicamente impactante. De hecho, Tarantino en alguna ocasión ha asegurado que era de las que más le preocupaba. La realidad que se ha ido filtrando en diferentes entrevistas del director es que esa escena está filmada de forma inversa: Travolta extrajo el objeto punzante de ella y no lo introdujo. Luego fue cuestión de invertir el sentido de los fotogramas.

    14. Ambos personajes (Vincent y Mia) disfrutan de su escapada en la noche en la que se inicia buena parte de la trama de la película subidos en un Chevelle Malibu rojo. El increíble descapotable era propiedad de Tarantino, pero ahí no acaba la anécdota. Éste coche fue robado durante el rodaje de la película y recuperado el pasado año 2013, siendo entregado a su legítimo dueño (Quentin Tarantino) sin que se sepa por cuántas manos ha pasado desde 1994. El número de bastidor había sido modificado.

    15. El mismo Honda Civic que utiliza Butch (Bruce Willis) para ir a su casa en busca del reloj de su padre («colgado en el cangurito»), aparece tanto en Jackie Brown como en Kill Bill.

    16. El famoso pasaje bíblico de Ezequiel 25:17 no existe tal cual. Tarantino incorporó unas líneas de Abierto hasta el amanecer al original religioso, del que se respetan íntegramente las dos últimas frases:

    «Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan destruir a mis hermanos. Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti».

    17. El personaje de Esmarelda Villalobos está interpretado por Angela Jones. La actriz estadounidense desarrolló el mismo papel (es una suerte de cameo-spin-off dentro de Pulp Fiction) en la película Curdled, en la que la conductora de taxi es una auténtica asesina. La película de 1991, de la que Tarantino fue productor ejecutivo y pertenece al catálogo de Miramax, se comercializó en España con el curioso nombre de Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre.

    18. Los cereales que toma Lance, el camello de Vincent Vega, son Fruit Brute, los preferidos de Tarantino y que también se dejan ver en Reservoir Dogs.

    19. Prácticamente todos los actores han hablado largo y tendido sobre el «mágico» rodaje de la película. Cabe poner en alza su factura y duración para unas posibilidades técnicas de tan solo tres millones de euros. En este sentido, Maria de Medeiros aseguró que «había un ambiente especial en el rodaje y todo el mundo era consciente de las posibilidades económicas del equipo, por lo que estábamos muy implicados». 

    20. Uma Thurman aseguró que Travolta, arquetipo de bailongo por sus papeles en musicales, estuvo «incómodo, tímido y avergonzado» durante el rodaje de la escena del twist entre Mia Wallace y Vincent Vega.

    21. Aunque ambos acuden a casa de los Wallace con el trofeo de campeones, casi imperceptiblemente, por la megafonía del salón de baile-restaurante se anuncia a otra pareja como los ganadores de la noche… un sutil error del guión.

    22. La habitación de la música de Tarantino: el director posee una especie de tienda de discos propia de cara a realziar sus bandas sonoras, tal y como ha declarado en una entrevista para The New York Times, en la que almacena álbumes clasificados por estilos y bandas. De esta forma, trata de sumergirse en distintas posibilidades ambientales con un amplio catálogo y en el caso de Pulp Fiction las elecciones giran en torno a cuatro estilos muy marcados: rock, surf, soul y pop.

    23. Tarantino quiso comprar el hit My Sharoona de The Knack para Pulp Fiction, pero sus derechos fueron adquiridos por Ben Stiller para su ‘noventera’ Reality Bites que llegó a las carteleras ese mismo año.

    24. La película fue escrita junto a Roger Avary, excompañero de trabajo en el videoclub de Los Angeles en el que las sesiones de cineforum eran interminables, según ‘la leyenda’. Además, cabe puntualizar que Pulp Fiction fue escrita en un cuchitril de Ámsterdam en menos de tres meses. Eso sí, une retales escritos años antes por Tarantino. Uno de ellos, como ya se ha citado, podría ser el origen de Reservoir Dogs, extraído para su primer largometraje.

    25. Tarantino hace diferentes referencias al cine clásico y a los modernos del cine. Hay dos homenajes deliberados a Alfred Hitchcock: el primero y más evidente es la escena en la que Butch (Bruce Willis) se cruza con Marcellus Wallace (Ving Rhames), el primero dentro del coche y el segundo cruzando la calle. La escena está calcada de Psicosis, de Hitchcock. Por otro lado, el maletín de Jules (Samuel L. Jackson) es un Macguffin¿Y qué es un Macguffin? Un objeto para el misterio que aparece en la narración, pero que no acaba siendo relevante pra la historia.

    26. El maletín, en sí, es otro homenaje al cine clásico. En concreto a la película El beso mortal (Robert Aldrich, 1955).

    27. ¿Y qué contiene el maletín? El guión de la película no lo resuelve (Mcguffin), aunque una teoría dice que originalmente sus creadores lo habían llenado de diamantes. Otra línea, mucho más cinematográfica, asegura que es el alma de Marcellus Wallace lo que resplandece, mientras que una posibilidad muy comentada en Internet y mucho más divertida asegura que es el traje de oro de Elvis Presley (ídolo de Tarantino) en la película True Romance.

    28. Otro homenaje declarado por Tarantino es el de la escena del twist en el restaurante ‘Jack Rabbit Slim’s’ -por cierto, todo decorados; no existe tal restaurante- en la que se puede re-visualizar una escena de Banda Aparte (Jean-Luc Godard, 1964). Aun así, la escena también tiene una reminiscencia total a otra escena de la película 8 ½, de Federico Fellini, cuyos bailarines son Mario Mezzabotta y Gloria Morin.

    29. En el capítulo de referencias y manifiestos, seguramente lo más notable sea el propio nombre de la película: Pulp Fiction, extraído de las revistas Pulp que se caracterizaban por su lenguaje e imágenes violentas y que sacudierona la sociedad estadounidense de mediados del siglo XX. La actitud y lenguaje textual y visual de la película cumple con el reconocimiento a estos ‘magazines’. Modesty Blaise, la que tiene entre sus manos Vincent Vega en el momento de su muerte, es solo una de ellas.

    30. Siniestro Total publicó una canción de dudoso efecto en la que se utilizan diferentes fragmentos de texto de la película y cuyo título está extraído de una frase del personaje Sr. Lobo: ‘Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía’.

    31. Las pistolas de Vincent Vega y Jules son el mismo modelo -y puede que, directamente, sean las mismas armas- que las que usa la banda de Reservoir Dogs.

    32. ¿Pero por qué Vincent Vega no se altera al oir entrar a Buch? ¿Le pertenece el arma que hay fuera? No. El arma pertenece a Marcellus Wallace, que lleva dos cafés cuando se cruza más tarde con Butch (el suyo y el de Vincent) y que aguarda con él en la casa -aunque sale un momento a comprar- la llegada del boxeador.

    33. La hamburguesa Big Kahuna no existe en realidad, pero si en la ficción: también aparece en Abierto hasta el amanecer, cuyo guión también es de Tarantino. La película, también de 1994, tiene numerosos cruces de escritura e historia con Pulp Fiction, ambas creadas simultáneamente en la mente del realizador.

    34. Tarantino escribió el papel de Lance (el camello) pensando en que sería interpretado por él, pero la necesidad de controlar y estar tras la cámara en la escena de la jeringuilla con la adrenalina hizo que finalmente ‘aceptara’ cambiar de rol e interpretar a Jimmy Dimmick.



    35. ¿Y quién estaba tras la cámara en esta y el resto de escenas de Jimmy Dimmick? Un semidesconocido -por aquel entonces- Robert Rodríguez.

    36. En una escena, Butch escoge entre un martillo, un bate de béisbol, una motosierra y una espada de samurai, eligiendo esta última. Su devoción por el cine oriental y sus homenajes posteriores no dejan lugar a dudas de la intencionalidad de esta elección.

    37. La popular cartera de Jules en la que se puede leer ‘Bad Mother Fucker‘ pertencía al propio Tarantino.

    38. Lo primero que suena al inicio de la película es un ‘rugido’ de motocicleta. Exactamente, la motocicleta con la que huyen Butch y Fabienne (Maria de Medeiros) hacia el final de la película.

    39. Existe una éxotica continuación del papel de Jules (Samuel L. Jackson) en la filmografía de Tarantino. En su parlamento final en Pulp Fiction confirma su retirada del crimen y anuncia su futuro como vagabundo. Pues bien, como un errante -así está catalogado el personaje- aparece Samuel L. Jackson en el segundo volumen de Kill Bill. Allí es, al inicio de la película, el pianista Rufus. 

    40. La palabra «fuck» se dice 265 veces en la película. Un récord, por aquel entonces, que Martin Scorsese ha batido varias veces posteriormente.

    41. Courtney Love aseguró que Tarantino les ofreció a ella y a Kurt Cobain interpretar los papeles de Lance (el camello) y su pareja, pero el propio realizador ha negado siquiera haber hablado nunca con el músico que falleció aquel mismo año de 1994.

    42. Aunque no es muy conocida -por razones que parecen evidentes- existe una adaptación satírica de Pulp Fiction llamada Plump Fiction en la que no solo aparecen escenas de esta película, sino de una parte de la filmografía de Tarantino (la reaiizada hasta 1997).

    43. Con una brutal dosis de ironía, cine negro y ultraviolencia, la película aprovecha su corte polémico para conseguir una fórmula muy compleja a la par que deseada: convertirse en una película de culto a la vez que en el primer gran blockbuster del cine independiente.

  • Cuestión de caché: ¿cuánto cuesta contratar a tu banda favorita?

    Un estudio de periodismo de datos a través de una agencia de contratación universitaria vierte unas cifras interesantes para comprender el estado del mercado en 2014

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En el espacio profesional de trabajo es bien conocido que las tallas de los cachés en la industria musical son un baile de cifras más o menos oculto que -algunos promotores dicen- se acaban pareciendo mucho a su precio final. El caché de un artista, no obstante, cambia notablemente teniendo en cuenta variables tan sencillas como si éste está de gira en el momento en el que se le requiere, si el emplazamiento puede incorporarse a una ruta ordenada de sus actuaciones (gira) en espacio y tiempo concreto, si los músicos que le acompañan están más o menos disponibles (así como sus técnicos en menor medida) o, por ejemplo, si quien contrata es una entidad sin ánimo de lucro, una institución pública o un macrofestival de capital privado y localizado en Tokio.

    Por las citadas variables y muchas otras, un caché fluctúa y así pues en el caso español el balanceo de precio es enorme entre una buena y una mala fecha (víspera de puente festivo, noche de Madrid-Barça, coincidente con un gran evento en la misma ciudad…), siendo un en un núcleo urbano pequeño o una gran ciudad, en invierno o en verano. Algunas bandas nacionales pasan de los 1.500 a los 6.000 en cuestión de meses, por no hablar de las que optan por el riesgo de la taquilla para subir por encima de esa cifra en los festivales multitudinarios. Otras que pueden tener un caché veraniego de entre 15.000 y 25.000 euros pueden llegar a dividir entre tres su presupuesto dependiendo de las diferentes razones profesionales y organizativas. Obviamente, la facilidad para romper el suelo de precio ha mejorado con la consolidación de la crisis de consumo en España.

    Por eso, la lista que publicó el pasado viernes el medio especializado en ‘periodismo de datos’ Priceconomics se ha de coger con pinzas a la hora de sondear cómo está el mercado para algunos artistas a nivel internacional. Si bien con muchos de ellos parece que la cifra encaja perfectamente, con otros cuesta creer el caché por alto o bajo según el caso. La muestra fue realizada a través de una agencia de intermediación estadounidense (Degy Entertainment) especializada en montar eventos musicales para universidades. En este sentido, las cifras podrían estar algo infladas, ya que las universidades de Estados Unidos son de capital privado y las que pueden tener acceso a través de una agencia de intermediación con artistas facturan anualmente cantidades notables en decenas o cientos de millones de dólares. En teoría, los presupuestos para este experimento deberían tener una propuesta al alza y en muchos casos se puede comprobar como esa horquilla es a veces de hasta un 40% de diferencia entre el precio más bajo y el más alto propuesto por el mismo artista.

    Aun así, teniendo en cuenta esta muestra y que solo se hizo la cata de precios por esta vía, el listado es exhaustivo, aunque hemos seleccionado algunos de los nombres más destacados para aproximar al lector hasta un conocimiento de los estadios por caché en el mercado de 2014. Por su precio conocido en anteriores campañas y por su estado actual de gira/rotación, indicamos con un asterisco (*) cuales de ellos difícilmente parecen corresponder con la realidad ya sea por mostrarse excesivamente baratos (<) o caros (­>):

    POR ENCIMA DEL MILLÓN DE DÓLARES, SIN PRECISAR

    Bon Jovi

    Madonna

    Bruce Springsteen

    Taylor Swift

    James Taylor (cabe recordar que estuvo en la Feria de Julio de Valencia en 2009)

    Justin Timberlake

    Justin Bieber

    EN CIENTOS DE MILES DE DÓLARES

    Adele, a partir de 750

    Coldplay, a partir de 750

    Lady Gaga, a partir de 750

    Mumford & Sons, 500-750

    Rihanna, 500-750

    Foo Fighters, a partir de 500 (*<)

    Green Day, a partir de 500

    Katy Perry, a partir de 500

    The Killers, a partir de 500

    Imagine Dragons, 400-600

    Kanye West, 400-600(*<)

    Maroon 5, 400-600

    King of Leon, 400-500

    Linkin Park, 400-500

    Alicia Keys, 350-500

    Pear Jam, 300-500

    Drake, 300-500

    Shakira, 300-500

    Stone Temple Pilots, 250-400

    Bruno Mars, 200-400 (*<)

    Fun., 200-400

    Smashing Pumpkies, 200-400 (*­>)

    50 Cent, 250-350

    LMFAO, 250

    Juanes, más de 200

    One Direction, 150-200 (*<)

    Lorde, 150-250 (*­>)

    Robin Thicke, 150-250

    Muse, a partir de 150 (*<)

    Arcade Fire, a partir de 150 (*<) – En la foto superior

    Calvin Harris, a partir de 150 (*<)

    Ellie Goulding, 100-200

    Steve Miller Band, 100-200

    Pharrell Williams, 150-300 (*<)

    Alanis Morrisette, 100-150

    Florence & The Machine, 100-150

    Fall Out Boy, 100-150

    Cee Lo Green, 100-150

    Ben Harper, 100-150

    Weezer, 100-150 (*<)

    Bob Dylan, 150-300 (*<)

    The Flaming Lips, 100-125

    Phoenix, a partir de 100 (*<)

    Jane’s Adiction, 100

    Morrisey, 100

    Queens of the Stone Age, 75-100

    ‘GANGAS’: POR DEBAJO DE 100.000 DÓLARES

    En decenas de miles de dólares

    Arctic Monkeys, 75-100 (*<)

    MGMT, entre 85 y 100

    Incubus, entre 80 y 120

    Lana del Rey, a partir de 75 (*<)

    Norah Jones, entre 50 y 75

    Steve Aoki, entre 50 y 75

    Feist, entre 50 y 60

    Creedence Clearwater, entre 50 y 60

    Cake, más de 50

    Bastille, entre 40 y 60

    Andrew Bird, entre 35 y 45

    The National, entre 30 y 40 (*<)

  • Miguel Noguera: «Mi forma de estar en el mundo tiene que ver con desmontarlo»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Como animales sociales, es inevitable aceptar que compartimos un background de conocimientos con los que nos rodean. Conocimientos a través de la cultura popular, del boca a boca, de la educación primaria, de la estructura familiar global, de la religión, los best-sellers, la imitación y la televisión. ¿Qué sucede si toda esa imaginería almacenada en nuestro cerebro empieza a deformarse a través de explosiones entre las ideas, mezclando sujetos imposibles, cambiando radicalmente el orden de lo moralmente bueno y malo?

    Miguel Noguera (Las Palmas de Gran Canaria, 1979) es un artista que ha vehiculado su necesidad por comunicar, por expresarse, a través del humor. En una carrera fulgurante, con la publicación de varios libros devorados por una generación de inconformistas capaces de darle mucho bombo a sus mensajes a través de las redes sociales, Noguera ha reconstruido el formato del monólogo para proclamar un juego colectivo en el que él, como un chamán de ese movimiento de ideas mentales, altera el orden de los factores para producir en el público imágenes llenas de tensión. El espectáculo se llama ‘Ultrashow’ y, aunque no es la primera vez que pasa por la ciudad de Valencia, estará accesible este próximo sábado a partir de las 20:00h en Radio City.

    Humor de lo absurdo, transgresión escénica, ocio delirante, Ultraviolencia y Ser madre hoy (publicados por Blackie Books) han sido dos de los citados libros que más han prosperado en la curiosidad de los españoles. Las ideas tergiversadas, las imágenes increíbles, pasan a alcanzar una experiencia superior con el directo de Noguera con el cual conversamos antes de que vuelva a saquear la mentalidad de los valencianos este fin de semana (también estará firmando ejemplares de su último libro, Mejor que vivir, en el bar La Bitti de la Plaza Xùquer el domingo a partir de las 18 horas).

    -¿Cómo te influyó el sentido docente de la Universitat de Barcelona cuando estudiaste Bellas Artes?
    -En cierto modo, la carrera de Bellas Artes en la UB es muy caótica. No hay muchos recursos, así que todo se basa bastante en lo que puedas crear a partir de tu libertad. Por ejemplo, si te metes en el departamento de pintura muchos créditos se van a resolver a partir de tus propios trabajos y de tus propias ideas. Pero, bueno, supongo que la libertad creativa es inherente a la situación de la Facultad.

    -¿Cómo te percibes ahora cuando piensas que estudiaste esta carrera? ¿Qué piensas de aquellos que la inician ahora?
    -Cuando yo la estudié ya se decía aquello de que no era una opción por la que fueras a encontrar muchas salidas laborales. Supongo que siempre ha sido así, y que todo depende de tu vocación o tu interés en las materias. El que estudia Bellas Artes se siente ilusionado, y así lo veo yo ahora, aunque no estaba muy claro que fuese a intentar nada que prosperase por el campor artístico.

    -Tuviste algún que otro reconocimiento en este sentido, antes de ponerte a crear a través de la escritura o el teatro. ¿Cuándo se inició este nuevo camino?
    -Tenía una actividad supuestamente artística y creativa, pero era algo que no competía con mi vida cotidiana. Si recuerdo que tomaba apuntes sin parar, pero contaba con que algún día iba a tener que buscar un trabajo en la hostelería, el marketing o algo así. Así que apuntaba mis ideas, las que pueden verse en el ‘Ultrashow’, sin mucho criterio, sin llegar a nada en concreto. Era algo confuso para mí.

    -¿Qué te permite el teatro con este material?
    -Está más próximo al arte contemporáneo lo que hago, supongo. Si escribes una novela, hay un guión y un patrón que debes seguir. Sin embargo, yo tengo bastante libertad a la hora de crear en este sentido. Hay ausencia de un marco formal.

    -Trastocas muchas ideas establecidas en el imaginario colectivo. De hecho, es fascinante tu perversión del mainstream y de la cultura popular. ¿Cómo trabajas?
    -Bueno, lo que hago es ir anotando todo lo que se me ocurre y creo que puede tener salida. Luego realizo un filtrado por el cual me quedo con lo mejor y lo divido en dos: lo que va a los libros y lo que va para los ‘ultrashows’.

    -Pero todo tiene una forma muy directa de llegar, unos recursos marcados para conseguir impactar en una buena cantidad de público.
    -No me molesta que sea así. Se me considera cómico y respondo a eso, con un espectáculo de comedia en el que no tengo voluntad de mistificar o de hacerlo oscuro. Ha de ser así, entretenido, rápido, sencillo, claro.

    -En efecto, son ideas muy concretas. ¿Queda lugar en este tipo de sociedad para lecturas y mensajes más densos, menos ‘despejados’?
    -Seguro que sí. Los hay. Esto está muy ligado a lo que la gente valora como humor. Sin embargo, a lo mí lo que me interesa es que esta forma de expresar ya estaba presente en el material que yo manejaba hace años.

    -Más o menos concisa, es una forma de expresarte constante, en la que se reconoce enseguida tu estilo.
    -Hiciese lo que hiciese, aunque me dedicara a cualquier otra cosa, artísticamente tengo la máquina siempre encendida. Es mi forma de estar en el mundo, que tiene que ver mucho con desmontarlo con mis comentarios sobre el mismo.

    -Podría estar en ti de otra forma, pero de una manera no muy ortodoxa estás constantemente publicando y de gira con los ‘ultrashows’. ¿Cómo te visualizas en este ‘papel’?
    -Tengo la influencia positiva de trabajar en algo que me gusta. O, dicho al revés, no tengo la influencia negativa de trabajar en algo que no me gusta. Y esto ha hecho que haya aprendido a fijarme más en lo que hago, y tal. Pero me preguntan a menudo por qué tal lo llevo: «debes estar encantado, vives en el teatro». Creo que hay una sobrevaloración positiva y no me puedo despegar de ello.

    -Escritura, radio, teatro. ¿En qué disciplina te has sorprendido más a ti mismo, dentro de la progresión de los últimos años?
    -En el teatro, seguro. No pensé que fuera a hacer de esto un medio de vida.

    -Durante estos años a los que hacíamos referencia te has cruzado con algunos artistas de diferentes disciplinas con los que has conseguido crear personajes muy interesantes. ¿Cuáles de todos ellos te han marcado más?
    -Los papeles de cine con Nacho (Vigalondo) y Carlos (Vermut) me han servido mucho. Además, Nacho es una persona a la que seguía, especialmente con su blog, y que creo que es uno de esos personajes aglutinador o catalizador de otros talentos, de los que se aprende una barbaridad. Es un puente entre personas y para mí es un honor conocerlos y divertirme con ellos cuando nos encontramos. Por cierto, la última vez fue en Valencia (en el Espai Rambleta en un show combinado).

    -Quizá, con quien más ha impactado el fruto de tu unión ha sido con Venga Monjas. ¿Qué relación tienes ahora con ellos?
    -Ahora mismo somos amigos y nos vemos a menudo. La verdad es que es curioso como hay un vínculo que fluye de forma natural con ellos, aunque no nos conocíamos. Desde siempre me ha parecido que con sus vídeos, con su humor, se recortan del resto de una forma muy clara y me gusta mucho lo que hace. Además, me gusta como no se nos tiene por qué relacionar en primera instancia, sino que ambas perspectivas se suman creativamente. La afinidad, supongo, tiene que ver con que tienen un sentido del humor que a mí me hace mucha gracia.

    -Cuando os juntáis, como amigos, ¿estiráis tanto las bromas? ¿os saturáis?
    -La verdad es que tanto ellos como yo, bromeando, somos intensos. Tampoco los veo tanto, porque si estuviera todo el día con ellos nos cansaríamos. Pero cuando nos juntamos es inevitable bromear y tal. Es muy agradable.

    -¿Está en vuestra personalidad esa broma constante?
    -La verdad es que no. Fuera del humor, de cuando estoy haciendo humor, creo que soy bastante seco. Para mí es una especie de juego de lenguaje. Cuando estoy con ellos, por ejemplo, surge mucho. Pero vamos, que también hablamos de temas serios.

    -¿Crees que era necesario darle una vuelta al canon tan prodigioso -en cuanto al rédito económico- del monólogo?
    -Si ha sucedido algo de eso, no ha sido de forma consciente. No me he subido a un escenario con eso en mente nunca, aunque puede ser que inconscientemente, dentro de ese terreno de la comedia, puede que se vea algún tipo de diferenciación. Pero no estoy en contra del monólogo más establecido, por llamarlo así. Hay gente muy buena que trabaja sus guiones y los lleva a cabo perfectamente.

    -La gente que acude a verte sabe que no se enfrenta a un monólogo convencional. Bajo esta premisa, ¿qué es lo más bizarro que te han dicho alguna vez después de un ‘Ultrashow’?
    -Pues sorprendentemente hay gente muy agradecida al terminar. Creo que ven lo que se van a encontrar en YouTube y saben a qué se acercan. Pero bueno, una vez, un periodista que me entrevistó me dijo que le parecía desgradable lo que hacía, porque estaba deseando que acabara en todo momento. Que, aunque le parecía más o menos fascinante, quería que se acabara ya «tanta mierda». Y me pareció curioso y siniestro, pero entendí su reflexión.

    -Mencionas vídeos en YouTube. ¿Has encontrado a algún humorista que te haya sorprendido y que hayas podido conocer a través de este canal?
    -Carlos Padial me habló de Steven Wright. Me sorprendió mucho, porque no conozco la comedia americana. Las formas que utilizaba en los años 80 eran muy interesantes, con un contenido muy cercano. Había algo de su espíritu que era muy formal, pero no era muy gracioso. Interpretaba, sencillamente, pensamientos espectaculares.