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  • Nacho López Murria estrena con Tórtel su primer musical

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Lo debían hacer, pero -sobre todo- lo han hecho. Nacho López Murria y Tórtel han creado un musical, el primero para ambos como tal. Su colaboración en aquel Manual de plantas de interior que disfrutamos durante semanas en la Librería Bartleby fue solo el primer paso, al que siguió una experiencia audiovisual para promocionar el trabajo del músico que acaba de lanzar Transparente, su cuarto disco

    Los procesos creativos, en cualquier caso, han ejercido de precuela de lo que ahora se presenta como Las fabulosas canciones para desaparecermusical escénico que presentarán en Las Naves los próximos días 10, 11, 12 y 13 de noviembre. El espacio de creación contemporánea ha ejercido de promotor y sede del desarrollo de una propuesta por la que entrevistamos al dramaturgo, a una semana del estreno. 

    -No es la primera vez que trabajáis juntos. Precisamente por eso, ¿cómo ha sido el desarrollo creativo esta vez?

    -Creo que cada proyecto, tanto en Manual de plantas de interior como el videoclip, han sido procesos muy diferentes. Por supuesto, en este es en el que hemos invertido más tiempo.

    -¿Cómo surgió?
    -Llevábamos unos años rumiando la posibilidad de hacer una obra musical… Hemos intentado tener mucho feedback durante ese tiempo: Tórtel ha ido leyendo todas las versiones de la obra, que ha habido muchas, y tanto él como Rafa Segura [también miembro de la compañía CanallaCo] han ejercido de tutores cuando me bloqueaba. Creo que hemos aprendido mucho y hemos tratado de corregirnos mutuamente con mucho cariño.

    «YO LE DECÍA A TÓRTEL <<TIENES QUE VER RENT>>, PERO SEGURO QUE NI LO VIO… Y ESO TAMBIÉN ES BUENO PORQUE AL FINAL TE ALEJAS DE TODA REFERENCIA E INTENTAS HACER LO QUE TÚ QUIERES»

    -Como dramaturgo, ¿cuál ha sido el reto de trabajar dentro del marco musical?
    Tanto Tórtel como yo teníamos claro qué líneas queríamos seguir. Hemos respetado mucho la estructura clásica de los musicales pero no deja de ser una obra con canciones. También teníamos bastante claro qué tipo de sonido queríamos y el hecho de que la obra transcurra en un karaoke te marca cómo tienen que sonar. La suerte es que en el reparto las voces son muy variadas al igual que sucede con las canciones y eso hace que cada una hable por sí sola. Aunque sea una obra de pequeño formato, el nivel técnico y artístico es muy alto y supone un trabajo en el que no hay descanso por ninguna parte. Pero sarna con gusto no pica…

    -¿Tenías referencias de musicales para esta obra? ¿Y de comedias?
    -Como ya he comentado antes, sí, en cuanto a estructura sobre todo. Hemos mencionado muchos musicales pero, sinceramente, que hayamos tenido uno o varios muy claros en los que fijarnos no. Yo le decía a Tórtel <<tienes que ver Rent (Chris Columbus, 2005)>>, pero seguro que ni lo vio… Y eso también es bueno porque al final te alejas de toda referencia e intentas hacer lo que tú quieres, salga bien o salga mal. Pero por ejemplo, comentábamos “tiene que haber una canción que hable sobre esto en concreto, porque en casi todos los musicales hay una así”, y de alguna manera intentamos ser conscientes de las “normas” de los musicales. En cuanto a comedias…, bueno. Somos muy fanáticos de las pelis más clásicas de Woody Allen, Noah Baumbach, de los Duplass… Creo que hemos mantenido toda referencia artística, incluyendo novela gráfica y algo del manga.

    SIEMPRE HEMOS TENIDO UN PÚBLICO Y ADEMÁS UN PÚBLICO MUY JOVEN, PERO HAY VECES QUE YA NO DEPENDE DE LA COMPAÑÍA EL HECHO DE QUE LA OBRA SIGA HACIENDO RUIDO

    -¿Qué ha supuesto la puesta en marcha de un musical para la compañía?
    -Llevábamos un tiempo desaparecidos y sabemos que hemos dado mucha la tabarra estos años. Creo que siempre hemos intentado probar, aprender, trabajar desde el cariño… Es un nuevo paso, siendo conscientes de que parece que cada vez es más difícil conseguir un objetivo. Ha habido mucha gente durante los últimos años que nos han respaldado mucho y eso es de agradecer. Sinceramente, teníamos mucho miedo en volver. No hablo de competencias en absoluto, pero sí que es verdad que hay tantas propuestas (y tan buenas) ahora mismo para tan poco público que da vértigo pensar en si irá bien o si irá mal. No es cuestión de tener éxito pero sí de que lo que haces llega y sirve para algo.

    -¿Qué planes tenéis con la obra más allá del estreno y días en Las Naves? ¿Cuál vislumbras que es su circuito natural? Ciudades, teatros…
    -Esto también da cierto vértigo. Creo que todos queremos estrenar y estar como mínimo un año rodando y haciendo bolos. Ahí es donde de verdad un espectáculo crece. En ese sentido siempre hemos tenido poca suerte. Siempre hemos tenido un público y además un público muy joven, pero hay veces que ya no depende de la compañía el hecho de que la obra siga haciendo ruido y es una pena cuando ves que lo que haces funciona para ese público y no se puede dar a conocer a más gente más allá de Valencia. Por lo tanto, no voy a vislumbrar, no vaya a ser que me dé contra una pared. Por el momento espero que guste, que funcione, que la gente se lo pase bien, que saque su propia lectura de la obra y que hemos intentado que hayan unas cuantas y después, ya veremos. Ojalá salgan bolos para que el esfuerzo de todo un año se vea recompensado para toda la gente que está tanto en el escenario, como detrás trabajando sin parar.

    QUERÍAMOS CONTAR UNA HISTORIA SOBRE MUSAS, PERO REIVINDICANDO DESDE EL PRINCIPIO QUE UNA MUSA NO ES ÚNICAMENTE UN OBJETO DE INSPIRACIÓN O DE DESEO

    -¿Existe una adaptación sin música en directo? O, dicho de otra manera: ¿existe una grabación de estudio del apartado musical?
    -Bueno… no existe, la verdad. De momento nos hemos centrado en el estreno y en las funciones en Las Naves. Por mi parte me gustaría no tener que hacer el musical sin música en directo. No quiero decir que se desvirtúe, pero creo que pierde mucha magia. Tórtel, Xema Fuertes y Alfonso Luna se lo han pasado pipa haciendo la música y la verdad es que, sabiendo que únicamente son dos músicos en directo, parece que haya una banda entera. Vamos, que son unos cracks.

    -Ahora que vuelves a mencionar a Tórtel… ¿has firmado el libreto junto a él? ¿Cómo habéis repartido los papeles, quién ha llevado el peso de la historia?
    -Bueno, la idea base se la propongo yo, pero abierto a que Tórtel proponga más que ideas. Él continuamente me sugería qué mensajes queríamos transmitir al público. Siempre me pasaba recortes de ensayos o reportajes que venían a coalición con nuestra historia. Queríamos contar una historia sobre Musas, pero reivindicando desde el principio que una Musa no es únicamente un objeto de inspiración o de deseo y queríamos pelear para llevar este contexto algo más mundano y adaptado a la realidad actual. Nuestras Musas son de carne y hueso, como bien dice una de las canciones, no van semidesnudas, no son simples superheroínas Marvel. Creo que eso es lo que se pretende vender y siempre ha sido así con la figura de la mujer. Y todo esto lo hemos llevado contando una historia de una Musa que quiere saltarse las reglas establecidas de su mundo encontrando su propia voz y haciendo lo que ella siempre ha soñado por encima de todo. En cuanto a la música, cualquiera que vaya a un concierto sabrá la diferencia de escuchar un disco en su casa a escucharlo en vivo y en directo. Creo que ahí está la respuesta. Y ya que estamos intentando crear un mundo mágico, qué mejor magia que la música en directo…

    -¿En qué espacios has hecho la investigación de la historia? ¿Qué te rodea en cuanto a locales de ensayo, músicos…? ¿Tórtel se ha involucrado en ese tipo de contextos e historias?
    -Creo que los espacios en los que muevo están en lo que leo, veo y escucho. De vez en cuando voy al Karaoke ‘Al Alba’, pero mi ‘investigación’ por así llamarla, reside en lo que uno absorbe culturalmente hablando. Inevitablemente en esta ficción incluyes sin querer tus estados de ánimo o transformas tu realidad en parte de la historia. En cuanto a la implicación de Tórtel, ha estado ahí como guía diciendo <<esto no es así>> o <<esto pasa de esta manera>>. Como ya he comentado, él ha ido leyendo cada página cada día que iba escribiendo la obra, sobre todo porque era necesario para que él pudiera desarrollar su trabajo de composición y porque él también necesitaba sentir que las palabras y los conflictos de los personajes también fueran suyos.

    -¿Cómo ha sido la evolución del trabajo con los actores con respecto a este estadio de tragicomedia musical? Es decir, ¿cómo lo diferenciarías con respecto a tus trabajos anteriores?
    -Es la primera vez en la que me he peleado con muchos archivos de Word con diferentes versiones de la obra. Creo que es un bonito quebradero de cabeza. Siempre he sido muy impulsivo o evitaba reescribir por miedo a no acabar nunca. Con los años me he dado cuenta de lo importante que es. He eliminado mucha información dejando patente lo necesario y sobre que todo que los seis personajes tuvieran sus conflictos muy claros y cuándo tenían que suceder. Debo decir que en el trabajo de mesa con los actores, se han ido desarrollando e incluso fijando nuevos caminos que han favorecido el mensaje y las tramas de Las fabulosas canciones… Me gusta escuchar y entender las lecturas que hacen los actores y lo necesario que es para que el trabajo crezca. En cuanto a la diferencia, creo que la comedia, que es algo que nos gusta mucho trabajar en la compañía, está pero de una manera más sutil. Que el drama aparece, pero buscando la cotidianidad. 

    -¿Es tu primera obra desde Manual para plantas de interior? ¿En qué has estado trabajando estos últimos años?
    -Pues como mucha gente que intenta sobrevivir del teatro, trabajando en muchas cosas no relacionadas con el medio. Tuve una época que quería ‘desaparecer’. Me estanqué a nivel creativo o le cogí miedo a ponerme manos a la obra con otra obra teatral. Supongo que al ver el esfuerzo que implica llega un momento en que te cansas y necesitas respirar. He estado trabajando en publi haciendo guiones, he dirigido dos cortometrajes y coodirigido junto con Jakie Guillén el videoclip de ‘En defensa propia’ de Tórtel. Recuperé algunos textos breves para estrenarlos y para seguir aprendiendo en la dirección, he escrito para mí solo y con amigos, proyectos audiovisuales que ojalá algún día puedan ver la luz… Estuve una época en Madrid dirigiendo una versión de No estamos together y volví a la terreta que es donde mejor se está….

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    Las fabulosas canciones para desaparecer ahonda en la “tragedia” (con mucha comedia) de Álex, una fantástica musa que, tras cientos de años siendo objeto de inspiración, decide dejar su función para trabajar de camarera en un karaoke. Allí conocerá a Elio y Santi, dos músicos que lo último que buscan es el reconocimiento y la fama. Pero Álex, en contra de las prohibiciones de su mundo mágico, se convertirá en la cantante del grupo… 

    Este nuevo proyecto, un hito importante en la trayectoria CanallaCo, está protagonizado por los actores Helena Font, Rafa Segura, Héctor Fuster, María Zamora, Paco Sarro y Silvia Rico contará, además, con la actuación en directo de los músicos Xema Fuertes Alfonso Luna.

  • Iván Ferreiro: «En mis canciones estoy dejando escrito un diario emocional sincero y honesto para mis hijos»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El lector empedernido de ciencia ficción publica Casa, un disco plagado de referencias literarias y audiovisuales para hablar del reencuentro consigo mismo durante los dos últimos años de su vida. Desde un estado -quizá temporal- de «paz con la humanidad», amplia uno de los mejores repertorios del pop español actual

     Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) se baja del monovulumen con una sonrisa y la mano tendida. Anuncia así su estado de ánimo en apenas dos gestos. La escena se sincroniza con las escuchas preceptivas de Casa (Warner, 2016), un disco que la crítica ya ha percibido como luminoso y expiativo. «Ni soy el puto Paolo Coelho ni me gusta. No soy un santurrón, joder, pero los discos son mi terapia psicológica del momento», alega. Lo cierto es que su nuevo LP amplía las variables de uno de los cancioneros más estables del pop español, hilvanado a base de ideas tan claras que cualquiera las asume como propias. De la transparencia de Canciones para el tiempo y la distanciahasta la agria virtud de Picnic extraterrestrepasando por las tristeza de Las 7 y media

    La conversación se sucede mientras Amaro, que siempre fue mucho más que su hermano, hace check-in en el hotel. De él acabará hablando en una conversación sobre «todos los que importan«, sus hijos y una concepción del amor «desde la soledad» con embajada en este nuevo trabajo. Una soledad «más interesante» que algún reto social, canónico y en pareja que no le ocupa desde hace casi dos años. Desde esa fotografía, como podría suceder casi con cualquier disco anterior, la conversación deriva a través de las constantes referencias a la ciencia ficción en la literatura, pero también en el cine o las series. De hecho, ‘Casa, ahora vivo aquí‘, canción que abre el álbum, es el título del último capítulo de la segunda temporada de The Leftovers (HBO, 2014-). 

    La serie de Damon Lindelof y Tom Perrotta propone una de sus excusas favoritas en la ficción: la distopía social a partir de la que se desarrollan historias de amor en todas direcciones. Y sirve como punto de partida:

    -Decía Antonio Gala algo así como que quien no vive enamorado está muerto. Enamorado aunque devastado, enamorado aunque a solas, pero enamorado como estado vital inevitable. Casa parece hablar de estados de plenitud desde esas otras realidades del amor que no tienen que ver con la pareja socialmente exigida.
    -Es que a veces hay que enamorarse de uno mismo también. Amaro dice que cuando nos enamoramos de alguien es porque nos enamoramos de uno mismo, porque esa otra persona nos mira como nos gustaría que nos vieran. Durante estos dos años he hecho el ejercicio de tratar de enamorarme de las cosas que me iba encontrando. Me iba enamorando más de mis hijos, pero también de muchos otros, de sitios… Porque parece que esta sociedad nos dice que solo podemos estar enamorados una vez y para toda la vida, de una persona. Pues mira, no. La vida sigue después de esas etapas y es una vida plena. No me la estoy tragando, ¿sabes? La estoy devorando y es igual o más interesante porque, además, ya se ha hablado demasiado sobre el amor romántico. Hablamos poco del estado eufórico de la soledad. Si estás viviendo una época en pareja, la abrazas todo lo que puedas. Si estás solo, abrazas a todas las que puedas [ríe y se pide una Coca- Cola. Se enciende el primer pitillo].

    -Los cuatro primeros versos del disco dicen: /Vuelvo a casa, de la zozobra de mi corazón. Viví en dos mundos, en las fronteras de la realidad/. ¿De dónde vuelve a casa Iván Ferreiro con este disco?
    -De esos dos años que te decía, en los que me he dado cuenta de que soy capaz de querer a muchas personas. Ahí vuelvo.

    -Parece una declaración de intenciones tangible contra las estructuras sociales del amor. ¿Tiene algo de eso? ¿Algo de desestructura de la pareja? ¿De poliamor?
    -No me gusta mucho follar por follar… Cuando he estado más abierto en ese sentido, digamos, he querido bastante a todas las personas con las que he estado. Y digo esto porque lo del poliamor… eso es complicado a largo plazo, pero todo es por nuestra mentalidad. Y yo sé que he tenido varias mentalidades al respecto a lo largo de estos años. Lo que puedo decir es que el mundo va a ir abriéndose a esto.

    -Es la idea más clara del disco, pero también la de ser algo así como un audiolibro de pequeños viajes.
    -Es que llevo de viaje todos estos años. La vida es un viaje constante, por etapas. A veces piensas que estás en uno de esos viajes y resulta que ya ha empezado otro, pero en conjunto es un viaje; todo el rato. Y hay mucho de viajes en el disco, porque vuelvo a todos esos sitios donde estoy en casa. Por ejemplo, los escenarios. Para mí estar en los escenarios es estar en casa en casa también. Los viajes se hacen desde la cabeza, porque a veces te marchas muy lejos y mentalmente ni te has movido, pero otras estás en tu casa y te pegas un viaje infinito. En definitiva, si estás bien, vas a estar en casa todo el rato. Esa es la idea. ¡Y hoy tendría cuatro sitios donde estar en casa aquí! [De todos ellos, entre los que estaba visitar a su gran amigo Xoel López que actuaba en el Deleste, los Ferreiro optaron por acompañar a Leiva en su concierto de la sala Repvblicca con todo el papel vendido].

    «SE HABLA POCO DEL ESTADO EUFÓRICO DE LA SOLEDAD»

    -Hace algunos años, en la grabación de Confesiones de un artista de mierda, aseguraste que había canciones de Los Piratas que ya no podías cantar porque te sentías demasiado lejos de sus letras, del Iván que estaba hablando. Hacías referencia a ‘Filofobia’, en concreto. ¿Te ha empezado a pasar con las canciones de tu carrera en solitario?
    -Al contrario. Las canciones viejas en el escenario me ayudan un montón. A menudo, resuelvo marrones con ellas. Las estoy cantando y oigo como esa historia escrita hace mucho tiempo me dice algo. Me doy cuenta de que tengo canciones de que hablan de lo mismo que vivo años después, que se repite, pero que lo hacen desde otra edad, desde otra situación. Por eso, sin darme cuenta, creo, las canciones entran y salen del repertorio según el momento en el que estoy. 

    -Después de un mes promocionando el disco parece también algo recurrente oírte responder sobre la vigencia de tus hijos en las letras, como si en esta ocasión escribieras para ellos.
    -No escribo las canciones para ellos o pensando en ellos, lo que sí espero es que todas mis canciones sean para ellos. Es decir, que cuando sean adultos, que ahora son adolescentes, cuando quieran, las escuchen y tengan la capacidad de ver las letras desde su punto de vista. Y que me pregunten por cosas concretas y les explique. Y les diré, pues mira en esta canción no te acordarás pero a Leiva le estaba pasando esto, y en esta otra, ¿te acuerdas que estaba Xoel siempre por casa?, pues eso… Que sé que de alguna manera en mis canciones estoy dejando escrito un diario emocional sincero y honesto para mis hijos. Y me alegra, ¿sabes? Porque… [se queda en silencio unos segundos. Es la primera vez que se interrumpe la conversación incluso desde antes de que saliera del coche], bueno… pienso en las fotos, ¿sabes? Las fotos que nos hacemos en familia son un engaño. En el fondo, ves la foto y, joder, ese día hubo tres discusiones, el otro estaba de mala hostia… las canciones no mienten. Se transforman, eso sí, y no te acuerdas del peinado que llevabas ese día, pero contienen todo lo que había que decir.

    «NI SOY EL PUTO PAULO COELHO NI ME GUSTA»

    -Has hecho una referencia interesante al modo en que entran y salen las canciones anteriores del repertorio. ¿Cuál es el patrón de comportamiento?
    -Es por lo que hablábamos de ‘Filofobia’, como ejemplo… Creo que me pasa con las canciones que tienen ira, que las dejo fuera. Me gustan las canciones a las que les puedo cambiar el sentido con los años, en las que no tengo que acordarme de un momento concreto. De alguna manera, las canciones que no me sirven, las aparco. Con algunas sucede que este año no tienen sentido, pero en la próxima gira han de estar dentro. Lo que es cierto es que a estas alturas he reflejado ya bastantes sentidos de la emoción. En el momento actual, la parte más amarga la quiero eliminar un poco. Estoy en un momento más bien dulce, de comunión, en paz con la humanidad.

    -Sí. De hecho, igual que en estas semanas de promoción te han preguntado por la cuestión de tus hijos, parece haber cierto consenso en calificar el disco como luminoso y de expiación.
    -Sí. Joder. Ni soy el puto Paulo Coelho ni me gusta. No soy un santurrón, joder, pero los discos son mi terapia psicológica del momento. Por eso en Picnic extraterrestre todo era más amargo, y disfruté mucho haciéndolo, sacando mucha mala hostia todo el rato. Porque hay momentos en los que está bien ponerse agrio y dar patadas, joder. Eso también es una forma de expiación y está en todas mis canciones. Pero este les parece más luminoso a todos. Yo lo que creo es que ayuda a entender que los otros no eran tan oscuros. Mi único disco triste, de hecho, es Las 7 y media, aunque acaba peleando, ¿sabes? Con ‘Días azules’ y tal. A veces sales de las mierdas a hostias y otras abrazando.

    -¿Y ahora como le contesta Iván Ferreiro a las cosas, en el día a día, en 2016?
    -Pues hay temporadas en las que te apetece decirle a la gente lo que pinas y otras en la que te apetece guardarte. Esos momentos que tienes en los que te dan ganas de decirle a alguien que además de muy enrollao es un capullo, esos, me los quiero guardar. Estoy en esas. Estoy más tranquilo.

    «A ALAN MOORE ES A QUIEN HABRÍA QUE DARLE EL PREMIO NOBEL»

    -El hilo conductor entre esas etapas, de esos viajes, son las referencias literarias y cinematográficas en tus canciones. Esos guiños que, más allá de los géneros, son sobre todo a la ciencia ficción.
    -Es que solo leo ciencia ficción. Cuando tengo una conversación sobre lecturas con alguien y se lo digo, a menudo, me miran decepcionados, como pensando, menudo gilipollas… [ríe]. Antes mencionabas el verso de la zozobra de mi corazón y hasta esa expresión está cogida de la serie de libros de Mundo anillo (Larry Niven), porque cuando Louis Wu conoce a una chica que le gusta recuerda enseguida la zozobra del corazón que ya pasó anteriormente. Pero sí, es que la ciencia ficción tiene ideas muy potentes. El género permite que podamos ver a las personas de una manera más profunda, que nos veamos un poco ‘desde fuera’. Y Casa tiene muchas referencias a la ciencia ficción, como por ejemplo, también, a Pórtico (Frederik Pohl, 1977). Porque la ciencia ficción no va de hablar de naves espaciales, sino que traslada a los humanos a una situación medio extraña para ver que, incluso en esos momentos y circunstancias, el ser humano es el mismo. Cambiamos una cabina por un teléfono móvil o por un viaje interestelar, pero tenemos las mismas reacciones. ¿De qué va Interstellar (Christopher Nolan, 2014), precisamente? Pues no va de otra cosa que de la relación de un padre y una hija. De amor padre-hija, joder, solo que le metemos el relativismo de Einstein por medio y dejamos que esa franja de ideas nos de una sensación más vertigionosa. La ciencia ficción lo abarca todo, como demostraba el artículo de Jot Down sobre los libros para regalar a los que creen que no les gusta la ciencia ficción.

    -Y, de entre ellas, tu filia por las distopías. En ‘El pensamiento circular’ insertas al doctor Manhattan, el inabarcable personaje de Watchmen (Alan Moore, 1986-1987).
    -Es que es la gran obra, joder. Le hemos dado un Nobel a Dylan y Alan Moore… Alan Moore me interesa más que el 90% de los autores que tienen un Nobel. Watchmen debería ser una lectura obligatoria en el sistema educativo y no El Quijote, que es una obra increíble a la que uno le va a sacar mucho más cuando tenga, qué se yo, 30 años. Te hacen leerlo con 15 años y tienes suerte si no le coges manía a la literatura, porque no te enteras de nada. Pero Watchmen lo tiene todo y te genera esa ansiedad por saber más, por resolver más. Habla del cambio de identidad, de un ser cuántico que es metalingüístico en el cómic, porque es la representación del propio cómico. Y tienes al doctor Manhattan que se tiene que ir a Marte, ajeno a la realidad, para salvar a la raza humana.. y tienes al cabrón del Comediante, que lo odias, porque representa todo lo que odias, pero es que es el único que entiende la realidad, que decide ser el maldito Comediante y ponerse una chapita con un smiley para hacer la guerra por su cuenta… Es que estaría horas hablándote de Watchmen, de todo lo que he pensado con ella y lo que he aprendido. A Alan Moore es a quien habría que darle el premio Nobel.

    [El título de sus discos Confesiones de un artista de mierda y Picnic extraterrestre es también el de dos novelas. La primera, seguramente la más brillante de uno de los grandes autores de la ciencia ficción, Philip K. Dick, aunque en este caso fuera del género; la segunda, de Arkadi y Borís Strugatski, una de las más populares y originales de la sci-fi soviética en mitad de la Guerra Fría]

    -Entre otros asuntos, Watchmen, como el Batman de Frank Miller, sirvió para que pudiéramos ‘usar’ a los superhéroes para hablar de nosotros.
    -De lo que no se aprovecha el cine, no sé por qué. Es muy triste que las películas de superhéroes se dediquen casi en exclusiva a la acción. Al final, creo que mi peli de superhéroes favorita es El protegido (M. Night Shyamalan, 2000). El otro día la vi con mis hijos y fliparon, porque se mete en esa idea en la que el supervillano puede ser el mejor amigo del superhéroe. El otro día en una entrevista recordaba que mi primer enemigo fue ese niño al que no conocía, que me daba miedo, y que acabó siendo mi amigo. Por eso me gusta esa historia y por eso me gusta cómo el ‘traje’ de la ficción en los superhéroes sirve para hablar del miedo, de la valentía, de la responsabilidad… de los valores. Por eso me gusta tanto Spiderman 2 (Sam Raimi, 2004) que tiene momentos gloriosos, como cuando para el tren sin capucha y la gente lo pasa por encima, en una escena en la que se ve cómo la sociedad le está diciendo, no importa quién eres, acabas de hacer algo increíble y nosotros te vamos a respetar tal y como eres… [llega Amaro e Iván le dice que estamos hablando de Watchmen, que «nos podemos pasar aquí horas como te metas tú «. Ríen y convenimos volver ‘a la Casa’].

    -Estamos en Valencia, una ciudad donde has grabado y mucho, con Piratas y en solitario, con Juan Luis Giménez y con Vicente Sabater. ¿Cómo han ido rolando tus obsesiones dentro del estudio a lo largo de estos casi 30 años de carrera?
    -Pues imagínate que Casa es un disco grabado en casa… He pasado por todas las manías y obsesiones posibles, pero ahora estoy totalmente liberado. He dejado definitivamente que el productor produzca. En este caso, Ricky [Falkner] lo hace todo y desde Val Miñor – Madrid: Historía y cronología del mundo (2013, su anterior disco) juraría que ya no he vuelto a meter las narices en nada de nada. Juan Luis y Vicente creo que me lo enseñaron todo, ¿sabes? Eso es lo que pienso cuando pienso en ellos, porque me prepararon de alguna forma para que pudiera trabajar más tarde con Suso [Saiz]. Suso me preparó para pasar a Ricky, y así. Pero en los dos últimos discos he dejado de opinar, porque ser ‘jefe’ es saber elegir quién trabaja contigo y dejarles hacer lo que has buscado en ellos. Todos los que están en la banda, que es increíble los músicos que hay en la banda, me quieren y saben que hago lo posible porque disfruten. En la producción, por eso, cuanto más me meto, peor va la cosa, porque son ellos los que deben hacer. Con Ricky veo una canción en concreto y pienso, esa bajada de armonía, esa guitarra de The Cure, está ahí porque me he callado. Así que me relajo grabando, en el estudio.

    -¿Podríamos decir que es un rasgo de madurez en el estudio?
    -Sí, pero poco a poco…

    -En la época de las grabaciones más memorables con Juan Luis y Vicente, que Los Piratas sonara en los40 era una cosa casi natural. ¿Encontrar en las radiofórmulas canciones de pop y rock, de música orgánica casi, se ha convertido en un imposible durante los últimos 15 años?.
    -Está cambiando eso, ¿eh? Es cierto que en los40 sonaban Los Piratas con total normalidad y que eso tenía una influencia clave. Hemos pasado años oscuros, pero ahora está entrando gente nueva en la radio y otras inquietudes. Por ejemplo, ahora M80 se ha abierto a grupos como Love of Lesbian, a la música que nosotros hacemos… en los40 le han dado un programa a Arturo Paniagua y Casa ya ha sonado allí. El actual es un momento interesante, porque empezamos a liberarnos de haber estancado a las músicas. También nos hemos desentacado mentalmente algunos de nosotros, porque cosas que no pasaban antes empiezan a pasar… estoy pensando en que ahora hemos escrito canciones para Raphael, para Sergio Dalma, y son personas que a la conversación que hemos tenido sobre Watchmen se pueden unir perfectamente. Te hablará de otros libros, de otros poetas y de otras músicas, pero cuando los conoces ves que tienen obsesiones muy parecidas a las tuyas. Por eso comprendo que el estancamiento de géneros haya separado demasiado a las personas, que existiera esa ola, pero todo eso se está desmoronando, afortunadamente. 

    -Tu carrera en solitario se consolidó sobre ese escenario.
    -Es que moló mucho, porque muchos demostramos que, de repente, podíamos hacer carrera sin sonar en la radio. 

    -Para acabar asistiendo a una situación un tanto surrealista desde el punto de vista comercial o industrial: que los festivales acogieran a decenas de miles de asistentes, varias veces a lo largo del verano, y que esos artistas no aparecieran en medios masivos.
    -Creo que eso también está cambiando porque nos estamos abriendo todos. Los que quieren hacer dinero con el asunto son conscientes de que hay un público interesado y que tienen que fijarse, que hay que verlo. No obstante, la explosión de festivales ha sido y es una burbuja. Porque hay muchos, sencillamente, aunque eso nos ‘conteste’ que hay público. Pero es cierto que podemos pensar que hemos dejado huérfana a una generación a la que le hubiera gustado la música de Xoel, de Vetusta Morla, de Sidonie, de Izal ahora… A todo esto, desde otro lado, ha ayudado que dejáramos de ver a los que buscaban música ‘gratis’ en internet como ladrones. Spotify, vaya. Eso ha demostrado que hay muchas sensibilidades y oyentes suficientes. Mi sensación es que si nos metiéramos ahora mismo en cualquiera de las casas de esta calle nos encontraríamos con una lista de reproducción en Spotify con Nina Simone, Lady Gaga, Serrat y Radiohead. ¿Me equivoco?

  • Edu Comelles, el inagotable embajador del arte sonoro que opera desde Valencia

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Hace justo una década que Edu Comelles (Barcelona, 1984) se sumergía en el Royal Institute of Art de Estocolmo para experimentar con el grabado y la estampación. Ultimaba su etapa académica en Bellas Artes, de la que ahora es doctor por la Universitat de Barcelona, cuando, de repente, se topó con un seminario de audiovisuales en Suecia.

    -«Entré y pregunté, ¿aquí que hacéis? Me dijeron que hacían vídeo y que hacían sonido. Sentí curiosidad y me pasé encerrado seis meses allí dentro. Entonces, volví a Barcelona y entregué lo que había grabado… era un CD«.

    Antonia Vilà, profesora de Comelles, encajó el viraje, aunque convencer al resto de docentes para concluir con esta disciplina el último año que le quedaba no fue sencillo. «Ahora mismo, un estudiante de Bellas Artes que trabaje con sonido no tendría el menor problema», completa. Pero Comelles no niega que los experimentalistas de la música se manejan entre dos ámbitos de desentendimiento: mientras que en los grandes centros de arte contemporáneo la presencia de esta disciplina es  marginal, el establishment de la propia industria musical apenas tiene conexiones con estos creadores.

    Aun así, advierte el principal gazapo: «el sector no está profesionalizado. Igual que los pintores cuentan, mal que bien, con un sector de galerías y museos, el arte sonoro recae sobre un saco complejo: el de las artes no académicas». Y es que el sector profesionalizado, el de la música contemporánea, «lo está porque se compone de profesores, una minoría de intérpretes de orquesta y algún solista estrella. Nosotros estamos al margen de conservatorios y academias». El auténtico underground de la clásica, cuenta con un perfil «autodidacta, en el que los grandes creadores se dedican a otras cosas: son electricistas, abogados, diseñadores o cualquier otra cosa. El gran contraste es que a nivel local, nacional e internacional hay una creatividad desbordante y se están creando auténticas maravillas». 

    De Valencia al mundo a través del sonido

    A DIFERENCIA DE PROGRAMAR CONCIERTOS, «COMISARIAR ES CREAR UN RELATO, ABORDAR UNA IDEA A PARTIR DEL DIRECTO»

    Ese es el escenario en el que Comelles opera. Es músico, intérprete, creador, comisario (que no programador) de conciertos, cataliza a una parte notable de la escena nacional a través de su sello (etéctera) Audiotalaia, pero sobre todo es uno de los referentes del ámbito también en un sentido académico. Completó su formación con el Master Superior en Diseño de Sonido por la Universidad de Edimburgo y el de Artes Visuales y Multimedia por la Universidad Politécnica de Valencia, destino que acabaría convirtiéndose en su base de operaciones: «durante el primer año pensaba que no iba a quedarme aquí», pero apenas «en la primera semana o diez días conocí La Gallera y supe que quería hacer algo en ese espacio».

    Desde entonces, Comelles ha sido el agente dinamizador de buena parte de la escena de arte sonoro en Valencia y ahora también en la Comunitat Valenciana. Pero también mucho más allá. Ha publicado trabajos en los sellos Resting Bell (Berlín), Test Tube (Portugal), Impulsive Habitat (Portugal) o Audiotalaia (España), aunque en este último caso podemos hablar de autoedición. El sello recoge más de 150 volúmenes, 82 discos inéditos bajo licencias creative commons y ha servido para poner en marcha buena parte de su labor como comisario de conciertos: «esa es la gran diferencia con un programador. La idea de comisariar conciertos es la de crear un relato, abordar una idea a partir del directo, incluso acompañar al artista a la hora de enfocar en el espacio». Actualmente, de hecho, sus conciertos mensuales en el Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC) van acompañados de un monográfico sobre el artista, una entrevista y el registro del concierto.

    Esta iniciativa reproduce exactamente el proyecto Off_Herzios que asumió -bajo concurso- el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana o la itinerancia de conciertos por las salas de arte contemporáneo de la ciudad. A diferencia de cualquier otra programación de música, «de 2010 a 2014 fuimos generando una escena valenciana del arte sonoro y las músicas extrañas. Sin embargo, en 2015 y debido a los recortes, nos quedamos fuera de la programación del Consorcio pese a que nos sosteníamos con un presupuesto sumamente modesto».

    Una nueva etapa en el EACC y Ensems

    HA EXPUESTO SU OBRA SONORA EN EL REINA SOFÍA DE MADRID, CCCB, EL MUAC MÉXICO DF Y UN LARGO ETCÉTERA

    La interrupción, afortunadamente, solo ha durado un año, aunque sus consecuencias han sido penosas: «lo increíble es que ahora aquí y fuera nos llenábamos la boca diciendo que Valencia era la capital en España del arte sonoro y las músicas experimentales entre 2010 y 2014. La gente de Barcelona, Madrid o Bilbao flipaba. Ahora es Barcelona, Madrid o Bilbao quiénes comparten esa capitalidad, porque aquí se ha perdido el público que hemos ido generando en La Clínica Mundana, Off_Herzios y los conciertos enla Sala La Gallera. Nuestras programaciones servían de punto de apoyo periódico entre festivales de cita anual como Nits D’Aielo o Pim Pam Pum entre otros, y eso hay que recuperarlo». Un momento dulce en el que tanto es como Carlos Flores, otro agente indispensable durante los últimos años para entender esa escena valenciana del arte sonoro, «llegamos a despreocuparnos por si venía público: nunca fallaba y cuanto más extravagante o arriesgada era la propuesta, mejor». 

    Ahora ha sido la 38ª edición del Festival Internacional de Música Contemporánea Ensems, cuya programación completa se presentará este viernes, la que ha reinsertado a Comelles para comisariar algunos de los conciertos de vanguardia. En total serán cinco dobles conciertos, cuatro de ellos en espacios únicos de la ciudad, entre los que vuelve a encontrarse la Gallera, los claustros del Centre del Carme o los Baños del Almirante, entre otros. «Los conciertos que hemos propuesto y realizado durante estos años tienen un componente puramente vivencial. Es el valor añadido, lo que distingue al público que con muy poco se fidelizó y se convirtió en crítico».

    Comelles, que acaba de publicar Agost en el que hay colaboraciones como Fernando Junquera (Negro), Avelino Saavedra o Sara Galán, con la que ha actuado como dúo en Cello + Laptop, ha expuesto su obra sonora en el Museo Reina Sofía de Madrid, el CCCB de Barcelona, en el MUAC de Ciudad de México, el Sierra Centro de Arte o LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón. Y, entre un buen puñado de actuaciones por Europa, actuó junto a Galán en el prestigioso Sónar de 2013. Precisamente, ha avanzado en las investigaciones en torno a los modelos expositivos para dar cabida al arte sonoro y actualmente también ha desarrollado sus propios modelos de micrófonos y auriculares que también vende desde Audiotalaia.

    La oportunidad del IVAM

    «JOHN CAGE SE ENTIENDE MEJOR EN EL ENTORNO DE LAS BELLAS ARTES QUE EN EL DE LOS CONSERVATORIOS»

    Con todo, Comelles se apena de haber «destrozado la mayoría de vínculos» de la citada escena. «En el momento más complicado no ha existido un colchón institucional que evitase que todo eso se perdiera». En este sentido, y consultado específicamente por el papel del IVAM al respecto, el artista y comisario lo tiene claro: «estamos hablando de un museo de referencia que tiene un fondo de artes visuales espectacular. Así que, claro que tiene sentido que tenga una programación de arte sonora arriesgada».

    No obstante, Comelles no ‘echa la culpa’ al propio centro, sino al ecosistema creativo de las artes sonoras: «el sector creativo lo compone un magma extraño de gente nada academicista. Y, mientras que las artes visuales han superado la posmodernidad, ciertos sectores de la música no. Es así. Hay menos reticencias entre los artistas visuales a la posmodernidad, gracias al todos los “ísmos» y arte conceptual, etcétera. John Cage, que sería un punto de partida para muchos creadores sonoros, un referente, se entiende mejor en el entorno de las Bellas Artes que en el de los conservatorios».

    Comelles remata que mientras que «el arte visual ha aceptado que no hay lenguajes únicos, que cualquier medio puede ser un lenguaje, la música no lo ha hecho de forma tan transversal». Sobre la carencia del IVAM, él ve una oportunidad: «es una de las instituciones que tiene la gran posibilidad de levantar la vista e incluir artes que le son mucho más cercanas que algunas de sus programaciones musicales, aunque asumo que hay compromisos institucionales y que lo que hacen siempre puede tener un concepto o idea de desarrollo”.

  • Los Zigarros: ¿y si la última gran banda de rock fuera valenciana?

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Han sido dos años y medio de vértigo, sobre todo si se descuentan los muchos que Ovidi Álvaro Tormo llevan con una guitarra eléctrica colgada al cuello. Los Zigarros publicaron a inicios de 2013 un disco homónimo y debut que ahora se reedita con cinco temas en directo y acompañado de un DVD, todo ello extraído de su gira como escuderos de Fito & Fitipaldis. En este breve espacio de tiempo, los otrora miembros de Los Perros del Boggie, teloneros de AC/DC en 2010, se han convertido en uno de los nombres más recurrentes del rock en España, en época de sequía de nuevos nombres para el género, a fuerza de algo más de 150 conciertos con Adrián Ribes a la batería y Nacho Tamarit al bajo.

    «Todo lo que has hecho antes influye en quien acabas siendo y no son solo factores musicales», apunta Ovidi a ValenciaPlaza.com este lunes, pocas horas antes de volver a presentar el álbum en Valencia.  Años de andanzas por garitos de Dénia, Xàbia, Moraira, Benidorm, Gandia o Alicante, sumando lentamente una cuadrilla de padrinos que siendo admirados primero, han acabado por convertirse en parte de «la familia». Fito Cabrales o Carlos Tarque (M-Clan) son, junto al productor Carlos Raya, tres de sus principales baluartes en esta vertiginosa carrera. «Ha sido flipante todo lo que nos ha pasado. Hemos subido mogollón de escalones y ahora nos damos cuenta de que estamos en boca de todos, como un grupo ya establecido. Y sí, la sensación es que ha pasado de golpe, que han pasado muchas cosas», continúa Ovidi.

    -El pasado sábado actuaron ante 20.000 personas en la Plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid. ¿Se acostumbra uno a este tipo de adrenalina artística?
    -Lo cierto es que sí. Te haces a todo en la vida. Con Fito al principio costaba algo más hacer pabellones, que eran seis o siete mil personas. Así toda la gira. Luego había algún pico de 10.000 personas y, al final, en Barcelona, Bilbao y Madrid 20.000 personas. Y es más fácil que antes, aunque es igual de maravilloso todas las veces.

    -Como frontman, ¿cómo te ayuda esta costumbre de enfrentarte a un gran público?
    -Me ayuda porque todo me sale más natural.

    -En los conciertos de la gira junto a Fito & Fitipaldis los conciertos son más cortos, en torno a 45 minutos. ¿Echáis de menos un concierto más largo?
    -No. Nos gustan los conciertos cortos, los discos cortos y, en general, la parte más rockera. Es lo que queremos explotar.

    -¿Eso afectará al próximo disco de alguna forma?
    -Sí, porque va a ser mucho más rockero. No es el momento para los medios tiempos y las baladas en Los Zigarros.

    El disco, según comenta Ovidi, cuenta con unos plazos marcados de grabación para el próximo mes de diciembre y estaría listo para marzo de 2016. En él se destilará una forma de escribir y de narrar que combate directamente con la gran masa musical que actualmente impera en las radiofórmulas. Su tono, el tono de Los Zigarros, es una bocanada de aire fresco incluso en la línea de las bandas con las que suelen compartir escenario. Basta dejarse llevar a través de su Facebook con las narraciones que hace de lo más cotidiano, a menudo en un formato poético muy libre, pero que mantienen encandilado a un público con cierta ansia de crudeza, rock y honestidad.

    -Es posible que el actual sea un momento en el que el rock ha dejado de tener incidencia sobre la población española. Hay bandas, pero apenas trascienden a través de sus canciones. No existe la posibilidad de un ‘Carolina’ de M-Clan. ¿Lo pensáis, lo habláis? ¿Cómo veis esta realidad?
    -Son preguntas que nos hacemos continuamente. Lo atribuyo a que la causa es una causa más amplia, social. Es algo de esta era. Es una cuestión de este siglo en el que vivimos en un conservadurismo mundial y un completo aborregamiento. El rock and roll no tiene cabida, pero hay que verlo de una forma más amplia. Por ejemplo, en la televisión antes había espacio APRA personajes más transgresores como Leo Bassi. Personajes que, de alguna manera, contaban cosas distintas. Por eso el programa de Santiago Segura y Alaska me pareció de puta madre, lleno de cosas artísticas, surrealistas, horteras… todo mezclado. Era distinto, como en los ochenta. Quizá por eso ha durado tan poco [Radiotelevisión Española no renovó el programa para la presente temporada].

    -¿Los rockeros están condenados a recordar tiempos mejores?
    -Echo de menos que sucedan cosas excitantes. Vivimos en un fascismo mundial brutal, aunque en América e Inglaterra existe una industria discográfica que soporta esto mucho mejor. Allí son capaces de tener incluso circuitos con rock más duro, pero aquí en España hay lo que hay: para llegar al público hay que hacer canciones más bandas.

    -Y a vosotros no os surgen.
    -Va todo el mundo con las acústicas y parece como una obsesión por quitarle volumen a todo, quitarle rebeldía a todo… es una cuestión de actitud. Que haya garitos en la zona de Levante con conciertos de guitarras eléctricas está perdido. Y, a la vez, hay un montón de locales con extranjeros en los que hay rock, blues y la gente de 70 años, los clientes, no se asustan precisamente.

    -De hecho, algo que os conecta con Fito es que tenéis público de muy distintas edades. ¿A que lo atribuís?
    -Cuando yo era un crío mi madre escuchaba a Elvis Presley y a mí me gustaba también. Es una música que, si se escucha, le gusta a todo el mundo. Es ritmo y es divertido. Y es cierto lo del público, de hecho nos hace mucha ilusión como algunos padres que han encontrado con nosotros cierta renovación del rock, de los sonidos que escuchaban, le ponen el disco a sus hijos y nos envían los vídeos con ellos cantando.

  • Kiko Veneno: «La música ocupa en esta sociedad un lugar por debajo de sus posibilidades»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com (mayo de 2015)

    Kiko Veneno lleva 40 años sin bajarse de la carretera de la música. Desde que en 1975 se encontrara de forma más o menos fortuita con los hermanos Raimundo y Rafael Amador, este compositor y músico gironés de nacimiento, pero sevillano de adopción, no ha dejado de publicar álbumes en compañía de iconos de la música española tan transcendentales como Santiago Auserón, Paco de Lucía y Camarón.

    Precisamente, su presencia en la grabación de La leyenda del tiempo (1979), el disco definitivo y transgresor de Camarón, estuvo marcado por su propuesta de ‘utilizar’ a Lorca para aplicarle la música que entre todos hacían a sus letras. «Recuerdo que mi compañero en la universidad Fernando León se subía todos los días a un banco y recitaba a Lorca con su vozarrón extraordinario. Luego, cerca de la grabación de La leyenda empecé a darme cuenta de que las letras de Lole y Manuel, que era junto a Triana lo que más escuchaba, eran muy lorquianas así que me parecía que teníamos que hacerlo». Mucha gente también lo recuerda, sencillamente, como el compositor de la canción ‘Volando voy’ (que no fue la única).

    Veneno contesta a ValenciaPlaza.com tan solo unos días antes de volver a actuar en Valencia, este sábado 9 de mayo en Las Naves. Llega con una versión de directo muy particular, ‘+ solo que la una’, «porque siempre me he rodeado, incluso durante mi carrera en solitario, de músicos en el escenario. Todo empezó con una invitación del Círculo de Bellas Artes de Madrid en el que hago un recorrido por todas mis canciones en orden cronológico, desde los años 60 y 70 hasta mi último disco».

    Él mismo pone en valor «el silencio de los teatros, la señal de respeto que es una posición magnífica para que al cantante se le pueda ver todo el corazón». Esa propuesta se ha ido extendiendo y ahora Veneno vuelve a sus orígenes en los que él mismo asegura que casi le costó 15 años darse a conocer a partir de sus canciones. Sin embargo, su conversación labrada en torno a los guitarrazos (ya no solo con ‘la española’; acústicos y eléctricos) deriva en ideas políticas, sociales y filosóficas a las que merece la pena desproveer de los varios interrogantes que las preceden.

    EL ‘HORROR TÉCNICO’ EN LA MÚSICA ESPAÑOLA

    «Recuerdo los problemas técnicos que teníamos en los 70 y los 80 como un horror. De hecho, recuerdo todos mis orígenes en torno a la música como un horror del que solo me salvaba con la voluntad y la ilusión. Cuando acudías a un estudio aquello era un horroroso encontronazo con la realidad. La parte técnica era lamentable, en directo y en el estudio. Especialmente problemático era todo en los estudios, donde te pasabas todo el día esperando que un aparato dejara de hacer ruido o grabando rápido porque esta otra máquina ‘se calienta y deja de funcionar’. De hecho, no es hasta 1992, en Londres, cuando estoy en un estudio [en la grabación de Échate un cantecito] y me dedico finalmente a grabar. No hay ruidos y todo el tiempo es para la música porque, técnicamente, todo está listo para ello».

    «Al final la música en España, frente a los muchos problemas técnicos, acababa saliendo adelante desde el amateurismo, la artesanía, la insistencia individual y la goblalización, porque los músicos no han tenido más remedio que aprender. Aun así, teneidno en cuenta también la evolución de los técnicos profesionales en España, no vamos a llegar nunca a cogernos al nivel en este sentido de Estados Unidos. La influencia de esto a la hora de crear una industria ha sido trascendental, seguramente».

    El lugar inerte de la música

    «Por si fuera poco, yo era hippie, pero lo era cuando los hippies ya estaban de vuelta. Cuando empezamos a hacer música y me encontré con Rafael y Raimundo resulta que en España ya estaba entrando la música techno. ¡Y muy fuerte! Siempre íbamos con el pie cambiado… [ríe]. Lo bueno de los hippies, lo que no se dice tanto, es que aquella era una visión del mundo hedonista, individualista también. El concepto de liberación era estar de acuerdo contigo mismo como persona única».

    «Es cierto que durante los años 80 de alguna forma había una tendencia libertaria cultural, pero con la llegada de las multinacionales de la discografía a España se empieza a capitalizar. Las estrategias neoliberales van tomando fuerza y los gobiernos saben en todo el mundo que hay que desmontar la cultura, que es una tarea muy importante. Ya pasó de otra forma en el pasado… volvemos a Lorca: lo mataron el primero. Eso es significativo, así actúan los gobiernos. Mira si había políticos o militaras y mataron primero al poeta».

    «Los medios de comunicación han tenido mucho que ver a la hora de maltratar a la música para que, con la ayuda de los gobiernos, acabae por ser ‘nada’. Es una cosa insiginificante en la cultura de nuestro país. ¿Qué canciones memorables se han hecho en España durante los últimos 5 o 6 años? ¿Algún éxito del verano? ¿Algún himno indie? La música ocupa un lugar por debajo de sus posibilidades en la sociedad».

     Sin industria, con capitalismo

    «No es solo con la música; en el cine pasa igual. Berlanga se pasó media vida diciéndolo, que no eran capaces de generar una industria sólida y es muy importante. A partir de generar una industria que influye en el poder peudes ver cómo los avances ténicos se van desarrollando, pero no hemos conseguido tener esa posibilidad de industria. La idea era la de generar teorías de mercado neoliberales, dividir a las personas en capas, homogenizarlas y prepararlas en todo momento para el consumo. Esta fragmentación provoca que lo individual no tenga nada que ver sobre lo ya comentado con los hippies. Allí nos cuidábamos los unos a los otros y, sobre todo, éramos conscientes que el concepto de liberación era estar de acuerdo contigo mismo y no formar parte de una sociedad que te trata como a un número… como a borregos».

    «La cultura no es otra cosa que comunicación. Crear realidad, conciencia, saltarte las barreras la alieanción. Y todo esto sucede ahora mientras la sociedad vive una huida hacia adelante con el capitalismo. Hay personas con 40 años que ya no vuelven a trabajar o jóvenes siendo camareros a miles de kilómetros de distancia. Pero esto es tan grave como darse cuenta que los empleos actuales son rutinarios, que apenas tienen un servicio útil para la sociedad. Frente a la tecnificación contra la tecnología no se ha producido un ejercicio de redistribución de las tareas humanas y esa es la base para que en el futuro inmediato exista gente súper rica, una pequeña clase media que pueda ahorrar y una gran mayoría de desempleados. ¡Y a comer bocadillos al parque!».

    «Frente a todo ello hay gente que cree que el capitalismo sacará su cara generosa, pero eso solo ha sucedido una vez, tras la Segunda Guera Mundial con políticas expansivas que demostraron que se puede dar trabajo y generar sustento en Europa. Por eso creo que va a reventar, porque no van a cambiar y estan explorando los límites de la violencia. Cuando haya síntomas o consecuencias de violencia, entonces revertirán la situación».

  • Falete: «La música no tiene espacio para las medias tintas»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    La televisión ha conseguido que la historia de Falete (Rafael Ojeda Rojas) parezca fácil de encasillar, siendo su figura una de las más controvertidas para un género musical lleno de incertezas: la copla. De este tipo de canción, basada en la pasión del intérprete y las letras -tan efectiva en los tablaos flamencos que cada vez son menos promocionados por las guías turísticas oficiales, pese a que sigan funcionando especialmente en ciudades como Madrid o Sevilla- parecía haberse cubierto un manto de desconexión generacional. Sin embargo, por el camino de los renovadores, en una carrera en la que hay más similitudes con las figuras de Bambino y Rocío Jurado que con las de las tonadilleras del couché, este artista ha ido ganándose el favor del público por las vías de la interpretación y la comunicación de masas.

    Hijo de artistas (su padre fue fundador y miembro destacado de los Cantores de Hispalis) a los 17 años pasó a formar parte de la compañía de la ChungaPaco Ortega estiró su carrera durante los siguientes años dentro de un recopilatorio de ‘Novísimos’ de la copla y para cuando su nombre compartía cartel en ocasiones con las grandes figuras de este circuito, la directora japonesa de teatro Yoko Komatsubara le fichó para diferentes obras puestas en escena en Tokio. Pasado, presente y… o Carmen fueron algunas de estas representaciones, actuando con Danzas de España por algunas de las principales capitales del mundo.

    Desde 2004 inicia su carrera en solitario, como intérprete, grabando versiones y canciones de compositores a los que elige. Con el buen cartel de una carrera que había crecido por la parte más internacional y pura del oficio, los grandes escenarios y el impacto del flamenco en las culturas orientales, Falete decidió renovar la copla, aunque asegura que estos cinco discos tan distantes entre sí «no forman parte de una estrategia». Con el formato íntimo ‘Mi cante y un piano’ actúa por primera vez en la ciudad de Valencia, este viernes a las 21 horas en el Ateneo Mercantil.

    -Renovar la copla. ¿Estrategia o premeditación?
    -No, no. Estrategia ninguna. Premeditación sí, toda la del mundo. A mí me gusta meditar sobre mí profesión. El artista está obligado a renovarse; renovarse o morir y las medias tintas no me gustan, no hay espacio para ellas. Por eso decido grabar recientemente [2012] Sin Censura (EMI Music).

    -Los géneros que abordas están precisamente habituados por artistas que juegan a ser ‘medias tintas’.
    -Respeto mucho a todo el que se sube a un escenario, a todo el que hace música, la haga en la forma que la haga. Eso sí, en la música hay artistas y obreros del arte. Todo el mundo tiene derecho a vivir y todo el mundo tiene derecho a hacer lo que le de la gana. Y el público es el juez más sabio. Mientras el público diga sí, adelante cada cual con su creatividad.

    -¿Y cómo puede distinguir el público entre el artista y el ‘obrero’?
    -El obrero tiene caducidad, por eso las medias tintas no sirven. El artista es eterno. Y un artista no es una voz, ni un vestuario, ni una buena decoración, ni una producción musical de primera… un artista es el conjunto de todas esas cosas y muchas otras en su justa medida.

    -Siempre que hablamos de música española y renovación hay un referente común que sirve para plantear la siguiente cuestión: Camarón. Para poder darle la vuelta a los géneros más puros, es necesario conocerlos vastamente. Por cierto, algo de lo que adolece la película sobre su figura, pero que aparece en cualquiera de sus biografías. ¿Es tu caso? ¿Le dedicas mucho tiempo a esa investigación?
    -Por supuesto. Los principios que un artista tiene deben estar muy claros y deben de ser ciertos. El artista debe demostrar respeto y conocimiento por la historia de su música. Y a partir de ahí, debes ir buscando… pero, la verdad, no supone ningún sobreesfuerzo. La chispa llega sola cuando vas escuchando y se te van ocurriendo nuevas ideas. Conocer la historia también te ayuda a no perder tu esencia, porque evolucione hacia donde evolucione sigue sonando a Falete. Esa es la clave.

    -Pese a que integres baladas, rancheras, canción melódica… ¿no te sorprende que el concepto Falete siga funcionando con ramas tan dispares?
    -¡Pero si yo soy el primer sorprendido! Lo que hago cuando entro en un nuevo estilo musical es masticarlo y digerirlo para el espectador. Y si lo hago bien, les transmito lo rico que está [risas]. Pero sí, me enfrento a un estilo como el bolero, que es suavecito y que debería chocar con mi temperamento, pero al final me dejo llevar y lo hago mío.

    -También con un piano como único apoyo musical sobre el escenario.
    -Hace dos años el maestro [pianista] Alejandro Cruz me propuso llevar adelante el espectáculo ‘Mi cante y un piano’ (el que presenta en Valencia) y le dije: no va a funcionar. Me preguntó por qué y le dije, «porque yo no soy Janette».

    -¿Y cuándo sucedió el clic para que aceptaras el envite?
    -Sucedió cuando ya estábamos en marcha. Era un recital en Osuna, en mi tierra [Sevilla], y empecé cantando una versión de Inocente pobre amigo, de Juan Gabriel. Cuando acabé fue tal la ovación que me dio el público que me di cuenta de que funcionaba y de que el maestro tenía razón. Y eso que en el escenario había un telón negro, una mesita y poco más.

    -Para sacar ese carácter temperamental con el que muchos te definen, ¿dejas que entre especialmente tu vida personal a la hora de interpretar?
    -Bueno, todo lo que vives tiene mucho que ver en lo que haces. Pero cuando ejecuto no estoy precisamente recordando a alguien o a algo. No estoy pensando en una etapa de mi vida… es cierto, que de los errores se aprende. Tenemos pros y contras, y al final no podemos ocultar quién somos.

    -Temperamento, pasión… cuando la copla alcanza el estadio televisivo esto se combina con el playback y resulta bastante frustrante para cualquier espectador.
    -Lo he pasado muy mal cuando me ha tocado hacerlo, porque no sé hacer playback. Apenas ha sucedido, pero lo paso fatal. Cualquiera que me haya visto en más de un concierto sabe que nunca canto una canción de la misma forma, así que es fácil entender que lo llevo fatal. Soy pésimo.

    -Podemos decir que, dentro de todo lo que haces como intérprete, es tu punto flaco.
    -Anoréxico, diría yo [risas].

    -A priori, te queda un disco más con el mismo grupo de producción y EMI Music (ahora Warner), y teóricamente por el mismo camino que Sin Censura.
    -En principio es así, pero no sé lo que voy a cantar. En este momento no sé si volveré a los orígenes, a cantar versiones y canciones del maestro Víctor Daniel, pero tengo ganas de hacer un disco distinto nuevamente. Veremos en qué queda la cosa, porque el artista tiene que hacer lo que sienta en cada momento. El arte tiene su parte de negocio, pero el artista manda.

    -Tus seguidores se sorprenderían si supieras que escuchas…
    -Música clásica. Me gusta tenerla de fondo, sobre todo cuando tengo una cena en casa íntima o con amigos. Pongo un CD en el salón y me gusta mucho poder estar escuchándola de fondo. Pero también me atrae y escucho mucha música hindú, por ejemplo, que tiene unas raíces que conectan con nuestro folclore.

    -Viendo tu deriva hacia la renovación… ¿descartas que ese tipo de música se cuele en un futuro en tus grabaciones?
    -Para nada, está muy vinculada y me gusta especialmente.

  • Santiago Motorizado: «Sería muy enriquecedor un mayor flujo de músicos entre España y Argentina»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    El mató a un policía motorizado, una banda de rock formada en La Plata (Argentina), actuará por segunda vez -con la formación completa- en la ciudad de Valencia. La primera ocasión fue en 2010, acompañados de Radar, el mismo grupo formado por miembros valencianos que sonará justo antes que los platenses en la sala Wah Wah esta noche (22:00h, 10 euros anticipada/13 euros en taquilla).

    Siendo una de las bandas referentes del indie-rock en Argentina y tras su paso por México, EMPM inició este mes de septiembre otra gira por España. A continuación de su paso durante las pasadas semanas por el festival Ebrovisión (Miranda de Ebro, Burgos), Huesca, Zaragoza y A Coruña, la formación recala de nuevo en Valencia donde llevan instalados algunos días. El pasado mes de mayo, su cantante, bajista y compositor Santiago Motorizado ya estuvo compartiendo humedad y noches de conciertos con esta ciudad, días después de haber actuado en el festival Primavera Sound de Barcelona, en un viaje acompañado por una caravana -en sentido literal- de músicos; los miembros de las bandas argentinas ‘107 Faunos’ y ‘Go-Neko!’.

    Después de pasar una tarde de fútbol y sol en la playa, esta misma semana, el propio Santiago Motorizado celebra haber encontrado un sello en España (Limbo Starr) interesada en editar el que es su último trabajo: La Dinastia Scorpio.

    -En comparación con vuestras anteriores grabaciones, la base rítmica del grupo parece mantenerse inalterable en La Dinastia Scorpio, pero las letras resultan algo más nostálgicas. ¿Fue algo premeditado?
    -La verdad es que no, pero sí es así. Incluso en algunas tienen momentos épicos, pero coincido en que no se ha mermado la parte más enérgica del grupo.

    -Las letras son una de las claves para el público que habéis logrado fidelizar en España. ¿Cómo vives tú, como autor de las mismas, la conexión con gente tan distante a tu realidad?
    -Es curioso, pero tengo la sensación de que la existencia de un gran número de traducciones literarias en España que llegan tal cual a nuestro país influyen en la forma en la que escribimos. Lo más importante de las letras, para mí, es que las escribo pensando en poderlas sentir fuerte cuando estoy sobre el escenario. Que mientras interpreto, no mes resbalen. Son historias propias o de gente que ha estado muy cercana a mí y cuyas vivencias he sentido como propias.

    -Hay una etiqueta sobre las letras que se repite: «urbanas». ¿Te gusta?
    -La verdad es que lo son. Son cosas que me perturban, que son sinceras, pero que están en la calle y junto a mí.

    -A veces son muy literales, como pegadas a un vocabulario concreto. ¿Hay algún autor que te haya influido?
    -Me influyen especialmente los artistas que me rodean en Argentina. Aprecio mucho cómo fluye la escena musical en España, donde los grupos tienen cierta ruta de salas, a diferencia de lo que sucede allí. Allí todo pasa por Buenos Aires… (ellos son de La Plata). En este sentido, me influye mucho todo lo que escucho de las bandas argentinas. La música es mi vida y lo que se crea a mi alrededor me cautiva. Incluso, con bandas que estuvieron cerca mía en el pasado. Por ejemplo, las letras de Rosario Bléfari (de la banda ‘Suárez’) que me parece una de las mejores poetas no sólo de la música, sino de la historia.

    -¿Cómo es esa relación entre artistas en tu entorno?
    -La poesía de mis amigos, de los más cercanos, fue lo que me dio pie a iniciarme en la música y, sobre todo, a escribir. Empecé a partir de sus textos y me motiva ver qué hacen los aristas platenses y argentinos.

    -¿Y cómo es la relación con las bandas españolas?
    -Genial. Para nosotros, esta relación con otras bandas aquí es muy importante. Ojala pudiéramos viajar más, pero también bandas de aquí a Argentina. Bandas como ‘Los Planetas’, ‘Triángulo de Amor Bizarro’, ‘Hidrogenese’ o ‘Los Punsetes’. Un flujo de bandas entre ambos países creo que sería muy enriquecedor para todos, ojala se pudiera dar.

    -Hablas bien de los circuitos de músicos en España. ¿Qué te hace compararlos en positivo con los de Argentina?
    -Como te decía, todo pasa por Buenos Aires. Además, en un sentido artístico y social es muy distinto. Nosotros, mucho antes de venir a tocar al Primavera Sound, éramos seguidores de este festival; de festivales así. Allí no sucede algo de tanta magnitud. Un evento en el que se puedan reunir tantas bandas que admiro . Eso también es una diferencia.

    -Y ahora estáis aquí con un sello que os edita vuestro último trabajo y con una gira plagada de fechas. ¿Cómo fue el contacto con Limbo Starr?
    -Nos conocimos y nos enamoramos. También trabajamos con un sello local en México que nos distribuye (Intolerancia) y necesitamos que la gente que nos ‘saque’ trabaje como nosotros: de forma independiente, sin el ritmo acelerado de las grandes discográficas. Con David y Carmen (Limbo Starr) fue un amor a primera vista y estamos encantados con la edición del disco.

    -No son vuestros únicos ‘flechazos’ en España. A Radar les conocisteis -cosas de Internet- después de que se publicara un vídeo de un concierto en el que versionaban una canción vuestra.
    -Sí, y desde entonces empezamos a cruzar mails. Por aquel entonces quedaba muy lejos que pudiéramos venir alguna vez a España. Pero de repente llegamos al Primavera Sound (en 2010) y por supuesto quisimos organizar algo en Valencia. Gracias a ellos hemos llegado aquí y también son personas increíbles, que amamos.

    -Hablábamos de viajes y sinergias. Vosotros, pese a la vitola de independientes, no paráis de venir a España.
    -Es mi profesión y el grupo ha generado los recursos como para que pueda vivir de esto. No tengo muchos lujos, pero tampoco siento que los necesite.

    -Haciendo el viaje inverso, España-Argentina, hasta que la industria se perdió en era digital, todo lo que triunfaba aquí a nivel mainstream podía darse una buena gira por vuestro país. ¿Cómo se vivía allí?
    -Y… sí. Era así. Todo lo que tenía movimiento en España podía pegar allí, aunque tampoco tengo muchas referencias. El problema es que eso, no lo sé, quizá impedía que llegaran otras bandas. Allí teníamos mucho Serrat, Sabina… ¡Los Rodríguez!, que me encantan, pero yo hubiera preferido que llegaran Los Planetas.

    -Leer sobre vosotros es leer un sinfín de etiquetas: años 90, The Strokes, Los Planetas, Pixies y algunas otras a cada cual más distante. ¿Cuále es la que más gracia os ha hecho durante estos años?
    -(Ríe). La verdad es que han sido muchas, pero hubo una en Argentina que nos hizo mucha gracia. Decía: «los nuevos reyes del Pop». A mí me encanta el pop, para nada me molesta, pero el sentido del pop en Argentina no es como en España. A mí aquello me sonó inevitablemente a Michael Jackson.

  • Daniel Alonso (Pony Bravo): «La industria es un atraso para la cultura»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    VALENCIA. Pony Bravo han conseguido premios, caricias de la crítica y el reconocimiento del público pese a no estar sometidos a ningún contrato ni ser socios de SGAE. Con su acento andaluz por bandera, su estilo es una suerte de kraut andalusí, pasando por psicodelia y dejes de otras mezclas anteriores ya filtradas por la tradición del rock de los 70 en Andalucía. Hablamos con Daniel Alonso, cantante y teclados de la banda: 

    -¿Os habéis puesto a pensar ya en el tercer disco? ¿Hay fecha, canciones, letras, necesidad por grabarlo?
    -Todavía no hay fecha, pero ya estamos trabajando en las canciones nuevas. 

    -En vuestro proceso creativo, ¿cómo se ordenan concepto, música y letras? ¿Ha cambiado el sistema desde vuestros inicios?
    -El sistema no es fijo, va cambiando con los años, hay veces que aparece la idea primero, luego la letra, luego los arreglos, y otras veces se trabaja sobre arreglos. Intentamos que haya mucho material basado en improvisaciones de los cuatro en el local de ensayo.

    -En vuestras letras hay un espíritu crítico, casi desterrado de la música independiente, con una mayor cantidad de público afín a historias costumbristas como las de Manel o Russian Red. ¿En el tercer disco la cosa va a más u os apetece relajaos?
    -Lo ideal para nosotros con las letras es intentar no repetir las mismas fórmulas de siempre, porque en teoría la música debe evolucionar, lo grupos no deberíamos hacer siempre las mismas letras, aunque eso venda más. En realidad, se trata de intentar evolucionar. Con intentarlo vale, porque es muy difícil conseguir avances en música popular, pero un poco de riesgo nunca viene mal, es más respetuoso con el público ese enfoque de riesgo que directamente irse a las fórmulas. 

    -Se os atribuyen muchas inquietudes, más allá de las musicales. Si algún día lográis vivir de esto, ¿querréis dejar todo lo demás?
    -Lo ideal es seguir trabajando con más gente. Se aprenden y se viven más cosas. No es muy sano centrarse sólo en el trabajo de uno.

    -La ministra Ángeles González-Sinde ha aparecido ya en diferentes carteles promocionales de vuestros conciertos, en uno de ellos con un fotomontaje como si hubiera sido arrestada por la Policía. Ahora que le quedan dos telediarios, ¿continuaréis el mito u os adaptaréis a la/el que venga?
    -Vamos a seguir pensando que compartir cultura de forma legal en Internet es fundamental para que salgamos del embrutecimiento cultural poco a poco, y que el copyright clásico y toda la industria rancia que lleva detrás son un atraso. El político de turno que ocupe un cargo es lo de menos, creo. Lo importante es la idea.

    -Aprovechando las referencias místicas, ¿a qué músico español resucitaríais para llevarle a La Mina (estudio en el que han realizado todas su grabaciones)?
    -Hay muchos…, Poch de Derribos Arias, Jesús de la Rosa de Triana…, hay grandes músicos en nuestra historia. 

    -Defendéis como pocos la creación independiente. ¿Puede un grupo español independiente – de las majors – tener la inquietud de hacer ‘rock de estadio’?
    -No lo sé, supongo que algún grupo habrá con ese sueño, y en música no hay barreras, puede pasar de todo.

    -Pony Bravo es también Fiera. ¿Hizo falta crear una nueva ‘marca’ para clasificar otras inquietudes? Algunas canciones de Déjese Llevar (Fiera – El Rancho, 2010) parecen tener un origen musical próximo a la banda original.
    -Bueno. lo ideal en música es que no haya marcas. El mercado y el marketing son otra cosa, pero si que hizo falta crear Fiera para intentar sacar esas otra inquietudes. Lo del origen musical común también es cierto en ocasiones, y es normal porque somos los mismos y trabajamos juntos, pero al final Fiera es otro grupo, son las canciones de Pablo Peña, y parte de unas influencias e ideas musicales propias.

    -Sois copyleft. Quizá algunos de vuestros seguidores no sean conscientes de lo que esto puede suponer en una carrera emergente, pero ¿os habéis parado a pensar cuánto dinero ha ingresado SGAE en vuestro nombre?
    -Claro que lo hemos pensado, pero lo tenemos claro y vamos a seguir con el mismo enfoque.

    -Si pudierais borrar algo de lo bueno o de lo malo desde 2005 hasta hoy en vuestra carrera juntos, ¿qué sería?
    -Hay muchos errores en el día a día, pero tampoco se trata de borrarlos porque al final aprendes. Lo de siempre: intentamos no pensar mucho en eso, lo justo para solucionar lo que no funcione.

    -¿Alguna noche valenciana se ha quedado especialmente marcada en vuestra bitácora? ¿Qué sucedió?
    -Yo espero que esa noche sea la de hoy, durante el concierto.

    -Una respuesta rápida, sin pensar: ¿Valencia?
    -Betunizer.