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  • En manos de TripAdvisor

    La economía en torno a los viajes no ha dejado de crecer tras el crack de Lehman Brothers. Año tras año, las cifras solo aumentan y el turismo ya es uno de los factores de consumo más altos y extendidos del mundo: el crecimiento del sector ha superado el del PIB mundial. Ese es el titular del informe realizado por la Oxford Economics en cooperación con TripAdvisor, empresa que ha entregado todos sus datos para valorizarse gracias a la institución líder en estudios de este tipo. La influencia de esta web en el sector da vértigo: afectó de manera directa en el gasto de 460.000 millones de euros en 2017. Dicho de otra manera: la plataforma influyó en las decisiones de 433 millones de viajes a partir de las cifras consolidadas de aquel año*.

    El estudio de la OE dice que casi uno de cada 10 empleados en todo el mundo está respaldado por la actividad turística. Sin embargo, en la Comunitat Valenciana el impacto es mayor: según la Generalitat, genera el 12% del empleo directo y el 11,6% del PIB valenciano. Un PIB que, año tras año, se comercializa cada vez más online. Y ahí es donde TripAdvisor roza el monopolio en la influencia de las decisiones. Según otro exhaustivo y reciente estudio de comScore, la plataforma aglutina el 70% de las consultas mundiales, pero, sobre todo, el 60% efectivo de los pagos. La multinacional con sede en California, además de una red social, es la pasarela de pago más habitual del sector en el mundo.

    Además, la influencia monopolística de TripAdvisor España es mayor que en el resto de grandes destinos. Mientras que el 74% de sus usuarios visitan la plataforma para contratar un hotel en cualquier rincón del globo, si lo hacen en España, la consulta se eleva al 93%. La hotelería y la hostelería conviven con esta cuello de botella para su negocio. Una convivencia que, aunque solo fuera por volumen, ya sería conflictiva. Pero hay motivos para el desencuentro, al menos desde el ámbito privado. A día de hoy, es un hecho que una parte de la economía valenciana y de sus empleos está filtrada y afectada al segundo por una única plataforma. En manos de TripAdvisor.

    Una relación en conflicto

    “Nuestros clientes no están en contra de TripAdvisor, pero reclaman su derecho a no participar en la plataforma. Es muy sencillo: permita que si un establecimiento no quiere figurar en su listado, no figure. Porque esto no son las Páginas Amarillas, precisamente”. Así inicia su alegato Carlos Salinas, profesor de Derecho Mercantil en la Universitat de València y socio fundador de MA Abogados. Es el letrado que defiende la causa del Marina Beach de València. Su propietario, Antonio Calero, ha logrado algo que otros empresarios del sector han intentado antes: sentar a TripAdvisor ante un tribunal español (Audiencia Provincial de Barcelona). ¿Las razones? El daño a la imagen de su negocio a través de difamaciones y críticas supuestamente falsas en la web.

    Calero y TripAdvisor admiten estar dispuestos a llegar hasta el último tribunal posible en una carrera de desgaste económico y público que obtendrá su primera sentencia en unos meses. Salinas, experto en causas de comercio internacional y cada vez más ducho en estos conflictos online, describe para Plaza cómo sucede el proceso: “un cliente tiene la capacidad de dar de alta un establecimiento. A partir de ahí, cualquiera puede ir agregando contenido, que no olvidemos que es lo que hace grande a TripAdvisor, que se posicione espectacularmente en Google. Contenido inédito gratis. Entonces, el empresario descubre que está en la plataforma y puede reclamar el perfil. Una vez lo hace, ha de dedicar una ingente cantidad de recursos a atender peticiones, reclamaciones, etcétera. Está cautivo del sistema”. El problema, en el caso del Marina Beach, es que el local, además, tiene un difícil encaje: es restaurante de mantel, es club con piscina, es terraza de copas y es discoteca. Las quejas singulares por alguno de todos estos servicios acaban influyendo en cualquiera de los otros espacios.

    “En cualquier caso, todas las causas que existen de este tipo, son un enfrentamiento de David contra Goliath. Los equipos jurídicos de TripAdvisor o Amazon –defiende también otra causa en València contra esta plataforma comercial– son brutales”. A su demanda, cabe reconocer que existen dos vías para cancelar la existencia del negocio en TripAdvisor: que el negocio desaparezca (y se justifique, documentalmente) o que sufra un cambio profundo por reforma, nombre o propiedad. La única posibilidad de interlocución al respecto, una vez tomada la decisión de abandonar el sistema, pasa por la interlocución con Estados Unidos. Sin embargo, hablar con TripAdvisor España no ha sido complicado. ¿Qué tiene que decir la plataforma más influyente de la constante sospecha de convivir con el fraude?

    Al habla con TripAdvisor

    “Recibimos 250 comentarios cada minuto en todo el mundo, pero antes de que nada se publique, todo pasa un control antifraude cada vez más complejo”. El lema más actualizado de la plataforma es: “sabemos que para que una opinión sea útil tiene que ser auténtica”. Desde Madrid admiten que “cientos de técnicos”, en una colmena global y multidisciplinar, trabajan en oficinas por todo el mundo para evitar la sospecha. Hay control de IP’s, cortafuegos de palabras malsonantes y filtros automáticos que combinan distintas variables. Sin embargo, a día de hoy, por ejemplo, se puede acusar sin pruebas de delitos al propietario de un restaurante y que el comentario permanezca. Más allá de este extremo, se pueden comprar reseñas en positivo a golpe de clic.

    Desde la revista Plaza mostramos a TripAdvisor algunos de estos proveedores de reseñas online. Paquete básico: 1 reseña, 12 euros. Business: 10 reseñas, 115 euros. Premium: 30 reseñas, 340 euros. Ofrecen confidencialidad, edición, informes y hasta alientan a que se escriba cada cual su reseña. Al gusto. Comprobamos la efectividad del sistema. En caso de no incluir el texto, la empresa llama y realica un cuestionario básico que inspira el texto final. El proceso debemos hacerlo para establecimientos distintos, incluso fuera de la Comunitat Valenciana. En caso de que el día de mañana TripAdvisor descubra a un usuario fraudulento –en realidad, son usuarios aparentemente reales, con una actividad más o menos activa en la plataforma– puede suspender y penalizar en el ranking al establecimiento.

    Descrito el proceso y mostrada la plataforma, TripAdvisor admite que todo lo que pueden hacer –y hacen– pasa por denunciar el hecho y colaborar con la Policía. Y ponen en valor una sentencia pionera en Italia, donde el año pasado el dueño de una de estas webs que ofrecen críticas positivas fue condenado a 9 meses de prisión y una multa de 8.000 euros. Desde 2015, la multinacional californiana ha puesto fin a 60 compañías de venta de reseñas en el mundo. Ninguna de ellas en España, donde la proliferación de críticas en positivo sigue produciendo una distorsión del sistema. En ciudades medianas, desde Vinarós a Torreviaja, desde Peñíscola a Cullera, la compra de unas decenas de reseñas positivas puede trastocar decisivamente un ranking.

    Sospechas y certezas sobre ElTenedor

    Para una parte del sector turístico, el conflicto de influencia con TripAdvisor no tiene tanto que ver con su plataforma, sino con su influencia comercial en el sector. Convertida ya definitivamente en una red social de viajeros, la más importante del mundo con más de 500 millones de usuarios, lo cierto es que la plataforma ejerce de enlace a compras relacionadas de todo tipo. Y con un gran margen de acceso en ese marketing de afiliados al máximo nivel. Pero no solo eso: es la propietaria de la que en 2014 era la plataforma de reservas más importante en Europa, Lafourchette, compañía francesa que compró por algo más de 100 millones de euros y que era propietaria de su versión española: ElTenedor.

    ElTenedor es a ojos de los usuarios un recomendador online con opción a reserva de mesas. Sin embargo, su impacto va mucho más allá: es el software más utilizado de España en el ámbito gastronómico. Por un fee (precio recurrente mensual) muy económico, restaurantes de todo tipo de ticket tienen un servicio inmejorable para ofrecer sus mesas online. Si la reserva es efectiva, TripAdvisor recibe dos euros por comensal. Javier de Andrés, premio nacional al Mejor Director de Sala y copropietario del grupo La Sucursal, pone en valor “el software imbatible de ElTenedor. Nosotros estamos muy contentos. Es muy ágil, accesible y nos genera una información valiosa sobre nuestra actividad. Además, elegimos la cantidad de información que compartimos con ellos”. Entre otros activos comerciales, ElTenedor, es decir, TripAdvisor, posee el bagaje comercial de los tickets de miles de restaurantes en Europa. Una información de horarios, estacionalidad, escandallo, precios, etcétera, cuyo valor sectorial y comercial es difícil de imaginar.

    Pero la influencia va más allá: ElTenedor también es prescriptor. Tiene su propia selección de restaurantes, su propio sistema de puntuación y, quizá lo más importante, una línea directa con los restaurantes. Desde esta plataforma y desde TripAdvisor combaten un “bulo” contra el que luchan desde que sucedió la compra: “no, si formas parte de ElTenedor no tienes derecho a que te quiten reseñas negativas en TripAdvisor”. Dos operadores valencianos con varios restaurantes en cada caso en la capital y en Gandía, precisan que lo que sí se crea con ElTenedor es “una línea directa de interlocución. Y eso no tiene precio”. Aunque prefieren no revelar su identidad, también admiten que TripAdvisor tiene esa suerte de línea directa a través de un sistema de pago: el servicio TripAdvisor Premium. Una atención preferente que se fundamenta en una página comercial más profesional y optimizable.

    No obstante, otros poseedores de la plataforma no están tan contentos como de Andrés. Por ejemplo, en el caso de María José Martínez, del restaurante gastronómico Lienzo, se acusa que la moneda propia de la plataforma, los yums, se hayan convertido en un problema: “si acumulas 20 euros de yums y vas a un restaurante, los 20 euros los asume el restaurante íntegramente”. Cabe destacar que ese sistema de premios al usuario no es obligatorio. Martínez, no obstante, distingue en los beneficios de ElTenedor frente a TripAdvisor: “las valoraciones en ElTenedor las hacen usuarios que han ido a tu restaurante. Ante eso, nosotros no podemos estar más a favor. En algún caso nos ha ayudado a mejorar y nuestra percepción es mucho más profesional”. Entre otras cuestiones, porque asegura seguir recibiendo propuestas para crear reseñas, algo que “no puede evitar que desconfíes del sistema”. Un sistema que sabemos, estadísticamente, es un embudo para el consumo hotelero, gastronómico y para el resto de gastos menores del sector turístico.

    La venta de reseñas positivas y negativas

    En primera persona, el caso de Lienzo o de los cocineros que prefieren no identificarse no es único. Nerea Monforte, copropietaria de la empresa familiar Mon Orxata, asegura acumular desgaste y frustración en su búsqueda por ‘salirse’ de TripAdivsor. Como en el caso de Calero, asesorada legalmente y en trámites, su solicitud es la de quedar excluida de la plataforma: “somos una empresa familiar y llevamos años gestionando las frustraciones de la gente. Para colmo, tenemos dos locales situados a unos pasos a pie, uno en frente del otro, y son la prueba de la arbitrariedad del sistema. Teniendo el mismo tipo de público y oferta, uno está relativamente bien valorado y el otro todo lo contrario. ¡Y trabaja el mismo equipo!”.

    Esos dos locales son Casa Orxata y Suc de Lluna, ambos en la parte superior de la galería comercial del Mercado de Colón. En su caso, la redirección de sus quejas es un código postal de Massachusetts, donde se encuentra la sede legal de la compañía. El desencanto por ausencia de un interlocutor válido de cara a sus pretensiones –en caso de tener cualquier conflicto con una crítica, sin ser Premium, TripAdvisor responde a través de un teléfono de atención al cliente– es mayor “cuando seguimos recibiendo ofertas, cara a cara, de escritura de reseñas positivas o negativas contra la competencia. Nuestra sensación es la de que no hay control y que nosotros no queremos participar de este modelo. No nos aporta nada, solo problemas”.

    Nuevas amenazas para TripAdvisor

    En respuesta a la revista Plaza, TripAdvisor admite que el caso de la sentencia italiana marca un precedente y alumbra el camino. Advierten que no se detendrán por recursos frente a quienes ofrecen estos servicios. Es más, los restaurantes saben que, en caso de ser cazados haciendo trampas, serán prácticamente excluidos de sistemas de puntuación. Banneados, en el argot técnico. Los propietarios de Lienzo y del grupo La Sucursal admiten que Google Business está empezando a destacar y despuntar en el posicionamiento. Parce que esta vez sí, Google quiere apropiarse del liderazgo y Monforte pone en valor un factor que parece determinante en la percepción de hoteleros y empresarios: Google localiza la presencia en el local de los reseñadores en los últimos días o semanas. Más allá de la paranoia por registro, este hecho supone un clic en la percepción del cliente ‘real’ frente al fraude.

    Por otro lado, desde TripAdvisor admiten acusar el desgaste de estos años y haber “valorado todo tipo de opciones. La inversión en sistemas antifraude de la compañía no se puede cifrar, pero es sustancial”, comentan a esta revista. Aún así, insisten: “si un establecimiento hace las cosas bien, tendrá buenas valoraciones. Si no…”. No obstante, sus amenazas actuales no son únicamente el enfrentamiento con una parte importante del sector, ni las sospechas no probadas de influencia de plataformas como ElTenedor, ni la llegada en tromba por posicionamiento de Google Business. Algunos de los más destacados propietarios de restauración en València y Alicante advierten que a ElTenedor le empiezan a surgir competidores “muy interesantes”. Es el caso del software CoverManager, cuya acción comercial nos aseguran se está multiplicando en la Comunitat Valenciana.

    La equidistancia institucional

    Las instituciones se muestran preocupadas por la lucha constante de los empresarios frente a TripAdvisor, pero relativizan. El desgaste no solo se hace notar en la multinacional y sus verticales; al otro lado, en el bando de los líderes sectoriales, parece haberse extendido una conciencia de que una parte del crecimiento económico tiene a esta multinacional y su competencia como aliados. Más expuestos que nunca, hay una parte del discurso que parece en sintonía con que esta auditoria constante de servicio y producto solo está haciendo mejorar la oferta.

    Hosbec, la Asociación Empresarial Hotelera de Benidorm y la Costa Blanca, tiene claro que este tipo de plataformas “han venido para quedarse y que han posicionado al cliente epicentro de la gestión de la hotelería”. Aunque atisban que Google “le está ganando terreno a pasos agigantados”, admite que las empresas se han visto obligadas a “diseñar políticas específicas para atender todos los comentarios vertidos”. Admite también, que el sistema causa “disfunciones puntuales, como por ejemplo clientes que solicitan servicios gratuitos a cambio de no poner un comentario negativo”, un sistema negligente que ha surgido recurrentemente en las conversaciones con muy distintas fuentes. Sin embargo, Hosbec valora que TripAdvisor invierta “cada día más” en “herramientas para detectar comentarios falsos y deliberadamente perjudiciales”, algo que ayuda a una situación de no retorno, aceptar la existencia de estos canales de información: “es una realidad a la que debemos adaptarnos si queremos continuar siendo competitivos”.

    Por parte de la Federación Empresarial de Hostelería de València, la FEHV, creen que por parte de la compañía es “necesaria una reflexión sobre los mecanismos de control que utiliza. El problema está en la gente que hace un mal uso del portal, a través de falsedades, amparándose en el anonimato o incluso en algunos casos con amenazas a los empresarios de poner críticas negativas en el portal sino les invitan o les aplican algún descuento, o incluso gente que ponen comentarios y no han acudido nunca a ese sitio a comer”. Este hecho, por ejemplo, ha sido denunciado pública o veladamente por empresarios como Calero y otros del entorno de las playas de la ciudad de València. “La herramienta tiene que ir adaptándose y, quizá, plantearse el localizar al cliente como hace Google My Business”.

    “El valor de la reputación de un sector no puede quedar en manos de ningún monopolio, debe residir en la elección de los turistas para vivir su experiencia”, avanza la Agència Valenciana de Turisme. Sin embargo, comprende y contextualiza la vigencia de TripAdvisor empezando por la defensa de la libertad de expresión, “que debe garantizarse siempre. Los turistas son dueños soberanos de sus opiniones, como también lo son a la hora de dejarse influenciar en su toma de decisiones por plataformas online”. Desde la Generalitat creen que estas plataformas han servido para “democratizar la información”, pero admiten que “complicado garantizar la objetividad y neutralidad para no perjudicar al sector”.

    La desafección del sector con la plataforma se deja notar a través de sus voces críticas. Como sucede con las reseñas, la queja sobresale en la conversación. TripAdvisor, con 15 años de vida, ha encontrado un filón de posicionamiento gracias a ello por contenido inédito gratuito (creado por los usuarios) y permanencia en página. El caso valenciano parece algo más agriado que el resto, pero quizá existe una razón más o menos objetiva: según los datos totales de 2018, la valenciana es la autonomía peor valorada en la plataforma de entre las más turísticas. Canarias, La Rioja, Andalucía, Asturias, Extremadura, Baleares, Galicia, País Vasco, Cataluña y Comunidad de Madrid, por este orden, tienen mejor valoración media. Un ranking que desmonta la idea de que el precio marca los éxitos de la plataforma, ya que en varias de ellas el gasto por viaje es inevitablemente superior.

    *Más información sobre el estudio de Oxford Economics

    El estudio de Oxford Economics es el más reciente y ambicioso para tener en cuenta el impacto de TripAdvisor. No solo cruza los datos de la plataforma, sino que su dimensión es global incluyendo la data del Consejo Mundial de Viajes y Turismo de la Asociación de Viajes de EEUU, de la Comisión Europea de Viajes, de la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas y de 51 bases de datos nacionales, entre las que se encuentran las de los principales destinos del mundo. Por lo que se refiere a la data de TripAdvisor, Oxford Economics ha comparado datos de usuarios en la plataforma desde 2004. El resultado es uno de los más fiables sobre el alcance de la economía mundial del turismo que incluye tanto a las empresas como a sus empleados.

  • Pasear a los perros

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Le prometí al capitán de esta goleta que, amainadas las urnas, haría “algo diferente” desde mi tronera, aquí, los lunes. Se lo prometí a él ya que, genéticamente, estoy diseñado para concederle a un tercero más tiempo y de mejor calidad que a mí mismo. Aún así, me ha costado quince días levantarme de esa jornada de reflexión que es para un periodista el lunes post electoral: la devastación de la conciliación familiar –tras esperar que la ciudadanía echara nada menos que cinco sobres al cajón– al menos ha servido para intuir quiénes somos y cómo pensamos a fecha de 2019. Repuesto del año en campaña que inició Pedro Sánchez y su gobierno de ministros dimisionarios, ahora vengo yo con el ánimo de una Fania All Star; con más necesidad de reírme que de llorar.

    Las urnas no explican todo lo que somos y sigue siendo necesaria la contemplación en los parques. A eso voy, porque de allí vengo: en febrero, un pasado político que se antoja más lejano que las puertas de Tännhauser, el entonces y ahora alcalde de València dijo: “hay más niños que perros”. El apocalipsis ginecológico, tradicionalmente en boca de hombres, no contaba con este volantazo estadístico. Porque resulta que los chuchis se censan y tenemos a 93.000 organismos con chip meándose por toda la ciudad. A diario. Les veo hacerlo mientras que, al otro lado de la correa, alguien hace como si nada, o sea, con la mirada perdida en el móvil. Uno a veces no sabe si allí mismo se estarán limando asperezas para que Irán y Estados Unidos no entren en guerra nuclear. Y mientras se nos mean encima, sucede lo importante: la indiferencia con el, hasta ahora, mejor amigo del hombre (ya ven que el eslogan pertenece a un tiempo no feminista).

    Recuerdo perfectamente las necesidades sociales que giraban en torno a la posesión de un perro. Sí, sí: posesión. Los perros se regalaban por cumpleaños o en la primera comunión. Había a quien le caía un walkman y había a quien le ‘daban’ un perro. O perra, que para eso ya éramos inclusivos, pero sin saberlo, que sirve de poquito. ¡Qué suerte! ¡Un perreti en casa! Hoy en día son políticamente incorrectos los conceptos “amo”, “dueña” y “chucho” y por contra está totalmente aceptado que durante los paseos, cada día, estos compañeros de vida no les dirijan ni una triste mirada. Salen de casa con el aifón en la mano y así vuelven. Y no son una ni dos. Hagan lo que les digo, contemplen en los parques, y deprímanse con el espectáculo. 

    En los felices 90 queríamos tener un perro porque, más allá del disfrute físico por estrujamiento, peinado o juego, había una serie de necesidades sociales que el perro también cubría. En esencia, la relación con el vecindario. Mis amigos con perro empezaron a ligar muy pronto. Descubrieron mucho antes que yo que para lo del ligue no era lo más importante tener el busto de Beckham. Y además de que les diera el sol e hicieran algo de ejercicio, según la potencia del can, lo verdaderamente importante es que establecían una relación más allá de las humanas y basada en las horas de afecto. No dudo que, en el más trágico de los momentos, se llore la muerte de un perruchi, pese a que sus paseos se hagan con la mirada puesta en el WhatsApp, ¿pero qué dice de nosotras que tengamos más perros que nunca –por cierto, más adoptados que nunca– y que paseemos públicamente nuestra indiferencia hacia ellos?

    Lo peor de todo es que el móvil contraviene una posibilidad del todo deseable: la de llevar una botella en la mano donde no se tiene la correa. Al final habrá que resolver lo de las micciones impunes como con todo: vía multa. Y si todo se tiene que resolver de aquella manera, ¿nos hará falta dar ese paso creando una policía gestora del tiempo sano y evitar que, por el bien de todos, vivamos conectados 24 horas a la nada? Porque quizá, tan grave como la indiferencia canina, es la cantidad de nada que se consume. Sí, hay decenas de millones de personas creando contenido para YouTube, pero eso solo es una pista: ¿qué porcentaje del inabarcable contenido creado no es exactamente una completa pérdida de vida? Y no me refiero a la distancia con el entretenimiento, sino a la celebración del ruido blanco mental como éxito de todos.

    Hay bastante de cierto en las teorías del mindfulness, pese a que me dé alergia compartir ideología con gurús que habitualmente desayunan homeopatía con aguacate. Como demuestra la ingente cantidad de estudios recogidos en Focus, el ensayo de Daniel Goleman, el cáncer intelectual de nuestro tiempo es la falta de atención. Porque parece como si el precio a pagar por tener a mano información de alta calidad (más que nunca, mejor que nunca) sea que ésta se encuentre tapada por toneladas de basura. Y es algo que no solo afecta a los aspectos formativos de la vida, sino a la vida misma. A la relación con el entorno, con todo lo que va más allá de nosotros y de los humanos, con cualquier aspecto y hasta con los perros. Paseamos a nuestros perros, pero se nos ha olvidado lo que significa. Y ha pasado en apenas 10 o 12 años, en un abrir y cerrar de ojos. Significa mucho pasear a los perros. Y habla de nosotras. O eso creo.

  • gLovers

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Adrián y Laia están enamorados. Al menos, eso creen. Enamorados en la forma en la que alguien se enamora antes de los 20. Ahora llevan casi dos años juntos. Nunca han dicho que sean novios, pero a ojos de sus amigos lo son. Ellos prefieren evitar esa palabra. Parece como si no pudiera definir la manera en que, desde hace tiempo, ella y él se han dejado caer por completo en el otro. Han encontrado otra: “simbiosis”. Es rara, pero les gusta desde que ella la subrayó en su libro Biología 2 de Bachillerato: “asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común”.

    Más allá de las palabras, una imagen define su estadio de confianza: de cuatro de la tarde a doce de la noche, de martes a domingo, Adrián y Laia trabajan abrazados. Son glovers. Ese es el término que utiliza una empresa de mensajería para referirse a los autónomos que curran para ellos. La pareja es un código en un mapa circulando a cierta velocidad por València. La vida colgada de un algoritmo y las necesidades de recogida y entrega de bultos. Él conduce y ella se ha convertido en la paquete más eficiente. Pronostica rutas fluidas y, así, aunque apenas superan los 700 euros limpios al mes, sobreviven mientras Laia estudia Derecho.

    Pertenecen a ‘diferentes especies’ a ojos del Estado. Él es venezolano y lleva mucho tiempo en situación irregular. Por eso, ella es la autónoma y “colaboradora” a ojos de la empresa. Él empiesza “a glovear” unas horas antes de que Laia salga de clase. Desde hace un par de semanas ha cubierto él solo la ruta para que estuviera liberada durante sus primeros exámenes en la Universidad. Se ha notado. Ella se encarga de recoger y entregar, mientras él apenas detiene el vehículo. Por separado son menos eficientes y sospechan que la agilidad ha empezado a penalizar al que es uno de los códigos más valiosos para la empresa en su ciudad. La única bonificación recibida hasta ahora por ello es la de elegir horario y tener trabajo constante.

    En estas semanas sin tardes de abrazos, ambos han tenido algo más de tiempo para pensar. Sobre todo porque, hace unos días, Laia recibió una carta de la Seguridad Social en la que se le advertía de que su caso estaba siendo investigado como un posible hecho de ‘falso autónomo’. La primera reacción fue de enfado con la Administración. No olvidemos que es la misma que considera irregular a Adrián. Gloverar permite que él trabaje. Incluso, que estén juntos. Sin embargo, la carta ha abierto la espita de la sospecha. Laia no cree que pueda compaginar la carrera con un trabajo distinto y él…

    Si dejan la moto, no habrá paro. Si siguen, tampoco habrá vacaciones y cada mes está más cerca el fin de las bonificaciones en la cuota de autónomo. ¿Cómo van a seguir adelante si esa cuota mensual sube a 283,30 euros? No tienen un salario fijo y hay quincenas (la empresa retribuye cada 15 días) en las que el número de repartos cae hasta sisarles 150 euros de la previsión habitual. Para que la remuneración sea interesante, al menos han de trabajar 10 horas al día, seis días a la semana. Desde que empezaron, el precio de la gasolina ha subido, pero ni las cuotas ni las bonificaciones se han modificado. Y, lo peor de todo, es que han asumido que ahora no pueden parar: comparten un piso con otra pareja, 250 euros de alquiler con gastos incluidos.

    De momento, tampoco nadie les ha tendido la mano desde ninguna organización sindical. El sistema, en gran medida, salvo que algún día alguien les capte en la calle, les hace invisibles. La situación de Adrián tampoco les anima a interactuar en exceso con otros repartidores. Circulando a cierta velocidad de un lugar a otro de València, la Kymco Gran Dink de 125 cc (2005, 78.000 km) podría empezar a dar problemas en breve. Si se estropea, quizá tuvieran que pedir algún pequeño préstamo. Ya lo han pensado, ¿pero cómo iban a devolverlo? Y eso que la familia de Laia la deja exenta de quebraderos de cabeza con los pagos de la Universidad, que pese a ser pública, ella no hubiera llegado a costearse.

    Pese a lo mucho que trabajaron durante las lluvias de noviembre, Laia y Adrián solo se han caído una vez. Un espejo, un rascón y el susto. Esa es, de todas, la gran incógnita. Qué pasaría si la próxima vez que se vayan al suelo no hay tanta suerte. Después de tantos meses abrazados sobre la moto, este parón por exámenes ha despertado las primeras incógnitas en una relación abocada a desarrollarse en torno al trabajo. Convertidos en simbiontes que sacan provecho de la vida en común, el ruido del tráfico y la incertidumbre de sus pensamientos contrastan con la asepsia de su código moviéndose sobre el mapa. Recogida y destino. Aunque ellos desparezcan del mapa, la aplicación seguirá funcionado y nosotros consumiendo sin hacernos las preguntas más evidentes.

  • Influencers, sus hijos y la publicidad encubierta

    Publicado originalmente en Guía Hedonista

    La publicidad online ha vivido al pairo del control que el sector publicitario se autopatrocina ante el Estado y ejerce a través de Autocontrol. Ese es el nombre de la plataforma que vela porque el contenido de cualquier inserción promocional, por tierra, mar o aire, sea «veraz, legal, honesto y leal». Todo impacto, menos aquel que circulaba en el espacio online y para la cual, el mismo sector, no ha tenido ninguna prisa por regular. De manera consciente, han pasado años desde que las agencias han iniciado sus estrategias de marketing a partir de influencers para colocar con audiencias millonarias –seguidores– productos nada aconsejables para la dieta habitual, pero bambando sin la menor indicación de que allí hay patrocinio en las redes sociales. Indistintamente, galletas 0% materia grasa, zumos detox y hasta el fuet de turno. Como si de una elección libre y desinteresara se tratase, pero con el impacto de un altavoz personal con una gran capacidad de llegada en millones de personas.

    Han sido precisamente otros influencers, los divulgadores en nutrición, los que han ido poniendo a cada cual en su sitio durante ese tiempo. Sin embargo, en las últimas semanas han sucedido un par de colisiones en la cronología de los acontecimientos que bien merecen una reflexión sobre nuestros hábitos de consumo alimenticio y publicitario. Sobre todo, de este último. La impunidad con la que el sector publicitario ha hecho uso de esos espacios de amplia comunicación para colocar sus intereses sin que estos llegaran al público como intercambios de dinero tiene los días contados: la nueva Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico propondrá multas de hasta 30.000 euros para los influencers que no adviertan en el post de turno que lo que allí sucede es publicidad. Y la razón es tan vieja como la rueca: en una sociedad de la comunicación justa, no es posible la publicidad encubierta.

    Lo grave de la situación se ha evidenciado con algunos de los últimos post del divulgador científico Aitor Sánchez, más conocido como Mi dieta cojea (nombre de su libro más popular y de usuario en las redes sociales). Sánchez señaló recientemente el agravante en el que habían incurrido algunas de esas súper marcas personales al ‘añadir’ a sus hijos a las imágenes promocionales por las cuales las marcas les pagaban. Como generando una validación difícilmente de mayor valía que la de incluir en la alimentación de sus hijos aquellos productos que él califica con toda propiedad «malsanos». Algo que ocurría además, con el sonrojo con el que cualquiera advierte un día que, de repente, ocho de las 50 cuentas más seguidas de España decide comer galletas Fontaneda de manera sincronizada y, una semana después, fuete de Casatarradellas. Por supuesto, con alguna excepción, sin advertir que lo que allí sucede es publicidad. ¿Quién quiere hacer spots en televisión con este margen de penetración y tergiversación de la realidad?

    En la primera de sus publicaciones, Sánchez replicó tal cual las imágenes. Los rostros de los menores no habían sido ocultados por sus padres o tutores, por lo que mientras que ellos no habían cometido ninguna falta, seguramente Sánchez sí lo había hecho. Los fotógrafos de prensa con los que trabajamos nos advierten que, a día de hoy, publicar la imagen de un menor incluso para los medios de comunicación es prácticamente imposible. De hecho, curiosamente o no, solo los tutores legales –y de momento también en sus redes sociales– podrían tener esa posibilidad. Así que la polémica se centró en esto dejando en un segundo plano aquello que quería denunciar el divulgador: que la publicidad de alimentos «malsanos» era una agresión a la salud pública. Y lo es, porque, además, quién lo hace utiliza su posición de poder para extender unos hábitos de consumo deformados. Deformados en favor de un interés mercantil y que no están desligados de que una gran mayoría de las enfermedades y muertes en las sociedades de países como España estén relacionadas con graves conflictos conductuales en el estilo de vida.

    Sánchez reculó, tapó las caras de los menores se disculpó y pidió que se hablara del otro tema: de promocionar alimentos mal sanos y aprovechar una posición de poder comunicacional para extender hábitos negativos para salud (y la economía) públicas. La principal dialéctica llegó a partir de la repostera Alma Obregón. En una alocución sobre la exigencia de libertad para comunicar lo que buenamente le plazca, con el resquemor de poner en tela de juicio la alimentación de su hijo, la cocinera levantó una ola de reacciones en defensa del mal comer. En defensa de alimentar a cada hijo como viniera en gana la cosa. Una vez más, la incapacidad por acudir al debate de fondo brilló con todo su esplendor. 

    Lo sorprendente de la reacción –no tanto de la repostera, quien tiene todo el derecho a réplica y a argumentarse (aunque en el fondo de la cuestión no lleve las de ganar)– fue el ataque a Sánchez. Un ataque contra la divulgación científica que, como no podría ser de otra manera, lo que trata es de señalar que los emporios alimentarios sostienen desde hace más de un siglo la creación de un sistema alimenticio nocivo para la sociedad. Nocivo para la economía de todos y en la que el uso de una posición de poder para sostener aquello que nos mata lentamente, positivo no es. Obregón y el resto deben hacer con su libertad lo que verdaderamente les plazca. Lo hacemos. Tenemos placeres y necesidades culpables y somos el animal ambiental más influenciable por su entorno posible. Por eso, la gestión pública también debe estar al servicio de evitar que una mala conducta se extienda. En este caso no solo se extiende, sino que se multiplica exponencialmente bajo ese autoncontrol todavía inexistente en el espacio online.

    Por desgracia, la reacción de una parte de la sociedad a aquello que nos cuesta oír –y más hacer; dejar de comer basura– sigue siendo la de matar al mensajero. El ejercicio de desaprender un siglo de malos hábitos alimenticios no es sencillo, pero frente a este solo hay dos actitudes posibles: la de aceptar que progresivamente debemos hacer desaparecer ese establishment que nos engaña a su favor para comer ‘alimentos’ innecesarios o bien dejar que la alimentación y la falta de ejercicio físico se convierta en nuestra principal causa de muerte. Como alguna vez ha dicho el propio Sánchez, los humanos nos matamos desde hace siglos con bastante pericia. Sin embargo, nuestra civilización se va a definir por ser la primera en matarse a sí misma. O aceptamos que el entorno en el que comprendemos la alimentación y el modo de vida está viciado en favor de una industria que solo beneficia a sus accionistas o sucumbiremos como especie a nuestro propio ridículo.

  • Flavita Banana: «¿Quién quiere ser coherente toda su vida?»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El próximo sábado Flavita Banana recogerá el Premio Humor Gráfico 2017 de Splash! Sagunt, el festival de cómic de la Comunitat Valenciana. El reconocimiento se suma a muchos otros, entre los que destaca el apoyo diario del público que Flavia Álvarez-Pedrosa(Barcelona, 1987) se ha granjeado en los últimos tres años. Su obra maneja una fórmula exacta para definir un mundo de personajes imperfectos y ambientes caústicos; el mismo mundo en el que vivimos deshojado por un humor que que suena a puñetazo de realidad. Una alquimia que cuenta con textos milimétricos, de apenas unas pocas palabras (y a veces ninguna), y un trazo sencillo de tinta negra sobre fondo blanco. 

    A veces visceral, a veces sensible, a menudo irónica, también sardónica, pero nunca críptica, sus dardos se clavan con facilidad en una audiencia dispar que crece como la espuma. Sin embargo, su éxito va más allá cuando sus publicaciones se convierten en símbolo de identificación. Autora para medios como S Moda, El Salto, Orgullo y Satisfacción o Mongolia, sus libro Las cosas del querer (Lumen) y Archivos Estelares (Astiberri) son dos de los álbumes de humor gráfico en castellano más vendidos de los últimos tiempos pese a que solo cuentan con unos meses de vida.

    -En el pasado era habitual ver viñetas convertidas en pancartas durante algunas manifestaciones. Por ejemplo, de El Roto por el ‘No a la guerra’ de 2004 o en la Huelga General de 2012. El pasado 8-M sucedió lo mismo con algunos de tus trabajos y en muy distintas ciudades. ¿Qué te pasa por la cabeza al ser consciente de ello?
    -Hay una dualidad bastante fuerte en torno a esto. Por un lado, mi parte más emocional está encantada. De alguna manera me siento muy bien al pensar que he podido ayudar a generar un lenguaje con el que la gente conecta. ¿Qué he podido aportar? Una herramienta, un detonante. Algunas imágenes han supuesto un detonante, creo. Son resúmenes de lo que la gente ya pensaba o sentía. Por otro lado, en mi parte racional, siento una presión enorme. Mi objetivo nunca ha sido el de ser la líder de nada o generar una narrativa adoctrinante. Quien esté de acuerdo con mi trabajo y quiera, que lo difunda, pero parece que se me vaya adosando una responsabilidad…

    -¿Y cada vez pesa más?
    -Mucho más. Lo noto más. Noto la presión de tener cada vez más cuidado con lo que digo porque, de alguna manera, sabes que se está esperando de ti en ciertos aspectos.

    -¿Incluso como para pensar que el reto, ahora que ya eres una autora consolidada, se ha convertido en seguir aprovechando todo el ancho de libertad disponible?
    -Exacto. Y soy muy consciente, ¿eh?, que a ver si ahora por tener la posibilidad de expresarme voy a convertir toda la capacidad en una fórmula maniatada porque se espera de mí que dé con la fórmula exacta. 

    -En esas imágenes de las manifestaciones, pero también en el público que te sigue y que comparte tus ideas, hay una transversalidad generacional muy amplia. ¿Hasta qué punto el humor tiene esa capacidad de tocar todas las paredes a la vez?
    -El humor es el lenguaje que demuestra cierta madurez. Y hablo de humor y no de mofa, de manera consciente. El humor denota que alguien ha entendido totalmente todos los elementos que le rodean y es capaz de hacer malabares con ellos. Hay muchas maneras de hacer humor. También con mofa, de una manera sarcástica, con maldad, un humor sano… El humor tiene esa capacidad de llegar a todo tipo de grupos a la vez, de arriba hasta abajo y de un lado u otro. Esa es su gran capacidad para generar un diálogo agradable entre unos y otros que a través de este lenguaje demuestran que pueden reír las bromas propias y ajenas.

    -Hablábamos de tus viñetas como un mensaje referencial para algunas reivindicaciones, pero cada vez más te invitan a dar charlas en aulas. ¿Cómo las afrontas, sabiendo que hace apenas unos años estabas ahí? 
    -Lo cierto es que cuando doy charlas a estudiantes, en general, soy bastante crítica con el sistema educativo. No creo en las jerarquías ni en la autoridad. No creo en el sistema de autoridad por el cual 30 personas creen a pies juntillas la opinión de una sola. En el caso de las escuelas de arte, creo que no hay mucho problema. Lo importante para un estudiante de arte es salirse de la norma, que tenga el culo inquieto. Es cierto que a veces se ha dado la situación de tener a los profesores y decirles a los alumnos, ‘eh, oye, no le hagáis caso a estos cuatro que están aquí’ [ríe]. Pero los profesores de una escuela como la Massana [donde ella estudió] lo entienden perfectamente. No creo en la autoridad, pero sí creo en la experiencia y creo que es muy importante dar pasos escuchando a al gente que sabe cómo ayudarte a mejorar. Es importante atravesar unas bases formativas para acabar haciendo lo que te de la gana. Si quieres dibujar mal, como yo, primero hay que dibujar bien. Pensando en esto te diría que a la vez que cada día hay más dibujantes y que es un oficio reconocido por su presencia en las redes, puedes distinguir con facilidad quién ha estudiado arte y quién no. 

    -En tu propuesta artística el dibujo es un trazo sencillo, algo que ayuda a generar ese impacto único con unas pocas palabras o frases. ¿Hasta qué punto crees que la sencillez de tu dibujo ha ayudado a que alcances a un público tan masivo?
    -Las causas de esta proyección son varias. En efecto, hay una parte importante de economía del esfuerzo, de tiempo, de cierta vagancia e impulsividad a la vez por mi parte. La necesidad más real es que he necesitado ver plasmada la idea de una manera rápida. Necesito sacarlo. Con el tiempo esta rapidez se ha convertido en algo placentero. El gesto mismo con el pincel y la tinte me resulta muy agradable. Por eso la intención inicial no está marcada por la vagancia, aunque la haya, sino por conocer también al espectador en su vagancia. Una vagancia de consumo que es general y que es natural. Leer imágenes también es todo un esfuerzo, así que, cuanto más sencillas sean, cuanto más directas, antes habré captado su atención. 

    -¿Cómo empezaste a reducir textos en las viñetas? ¿En qué pensaste?
    -Antes había mucho más texto, algo que también me llevaba a un relato más autobiográfico a partir de los detalles. Fui destilando y me di cuenta de que si lograba resumir esas ideas tan largas podía alcanzar pequeñas verdades más amplias. Así, poco a poco, fui desprendiéndome de todo lo accesorio. 

    -No sé si sabrías porcentuármelo, ¿pero hasta qué punto la poda, la resta, es esencial en tu trabajo?
    -Es la base porque todo parte de una idea general. Vamos a poner un ejemplo: el hecho de que, al inicio de una relación, las pequeñas cosas en tu pareja son las que inicialmente te resultan atractivas y a medida que el tiempo pasa son las cosas que más te molestan. Esto pueden ser un porrón de palabras, pero lo único importante esa la idea general. Así que yo me apunto eso y voy dándole vueltas durante unos días en mi cabeza. En dos o tres tengo una frase que pueda funcionar con la imagen casi como un proverbio.

    -O como un tuit…
    -Digo proverbio porque soy muy vieja. ¡Soy más vieja de lo que me pintan! [ríe].

    -¿Hasta qué punto necesitas soledad para ese trabajo proverbial?
    -Hasta un punto muy alto. Necesito soledad para crear. Cuando ya tengo la idea bastante formada y sé cómo lo quiero dibujar, en ese momento en el que estoy volcando, ahí hay como una hora u hora y pico en el que necesito que ni me toque nadie [ríe]. Me pongo bastante… yo, conmigo, dentro… y necesito absoluta soledad y silencio. Eso y mucho papel. 

    -Hace 12 meses estabas promocionando Las cosas del querer y en algunas entrevistas apuntaban a la idea de que, apenas 12 meses antes, a inicios de 2016, eras una desconocida en el humor gráfico. Tú misma eres consciente del crecimiento que has tenido durante 2017. ¿Te preocupa la manera en la que gestionar el foco de atención como creadora que hay sobre ti?
    -Creo firmemente en que todo es cíclico. José Luis Sampedro, al que seguía como novelista y que era economista, recalcaba mucho la idea de lo cíclico. El último año ha sido vertiginoso, así que ser consciente de esa idea de ciclo da bastante comodida y confort después del ajetreo. Ahora estoy en la curva descendiente de ese ciclo. Yo misma estoy harta del foco que tiene que ver con dar la cara por lo que hago, de estar en bocas… de lo que no estoy harta es de dibujar y de crear. Ahí la curva no es ni un poco descendente. Reconozco que soy yo misma la que está provocando cierto freno para ganar más tranquilidad. Tranquilidad para poder crear más.

    -Además, se te atribuye el papel de tener en posesión una voz generacional. ¿Es una reducción de los medios? ¿Qué opinas tú?
    -Es una reducción de los medios, sin duda. Limita muchísimo y no es cierta. Desde que empecé a dedicarme al humor gráfico he hecho temas muy generales. He trabajado para prensa y medios grandes en los que he hablado de todo, pero ha habido siempre cierta atención por señalar o destacar más aquellos dibujos en los que hablaba de feminismo. Para algunos todo se ha reducido a eso y para mí era una posibilidad más con la que me siento muy cómoda, hablando de feminismo o de cómo nos sentimos las mujeres con nuestro cuerpo… He publicado y publico viñetas de política, de actualidad, de vida y de muerte, de relaciones de pareja… Esa es otra, que cuando publicas algo sobre relaciones de pareja, parece que estés hablando de un tema de mujeres. ¡Que es de todos! [ríe]. Pero, en fin, si hay una parte de la población que necesitaba esa imaginería feminista o generacional y la interpreta así, yo contenta con eso. 

    -Lo que pareces haber demostrado es que había una serie de sensibilidades que necesitaban un discurso…
    -No sé si es un nicho, si es algo cuantificable. No hay una respuesta correcta respecto a temas como el feminismo, porque cualquier voz que se exprese en torno a ello, para mí, puede ser interesante. Para el feminismo hay tantas respuestas como personas.

    -Es posible que en tu caso hayan encontrado una aceptación de las contradicciones que genera y un relato coherente entre sí.
    -La falta de coherencia con respecto a estos temas, al feminismo o las percepciones de las personas con su propio cuerpo, son de lo más naturales. Nuestro problema es vivir y creer en que es posible un sistema estructurado, fijo. El sistema perfecto es incorrecto, es imperfecto. Por eso estoy en contra de cualquier liderazgo, de las categorías y de todo lo rígido. Todo lo que nos viene dado como sociedad, por motivos estructurales, por esa jerarquía rígida, es patriarcal. Esa idea es la que nos lleva a asociarlo a lo masculino. Me gusta hacer hincapié en esto porque el feminismo, la idea de un cambio es para generar una sociedad con más aceptación, con más capacidad para la contradicción, para entender que hay ideas distintas que se deben conciliar, que no hay un mundo correcto y otro incorrecto, sino que hay amor en un sentido de capacidad de aceptación general. Con temas que parecen más puntiagudos, como puede ser el feminismo o la imagen de uno mismo, la coherencia en gran medida parte de decir, ‘eh, si tú estás bien, todo está bien’. Todavía seguimos estructuras demasiado rígidas y me gustaría que la gente se relajase. Las cosas cambian y la coherencia es un concepto absurdo. ¿Quién quiere ser coherente toda su vida? ¿Qué normas te vas a echar encima para meterte en ese baúl.

    -Es cierto que las redes se han convertido en un arma para cualquier ilustrador, pero en tu caso, con esa capacidad de contactar con un público tan diverso, son un filón para la difusión de tu obra. También están blindadas a la publicidad o a los trabajos para terceros…
    -¡Me alegra que te hayas dado cuenta! Rechazo toda la publicidad y eso quiere decir que rechazo la riqueza. Las ofertas son astronómicas y cada vez más, por esa negación, precisamente. Pero las redes son el salón de mi casa. Es mi perfil, es mi cuenta y ahí estamos todos. Por el bienestar y disfrute de los demás y del mío propio, me niego a ganar dinero con otras personas porque las ofertas para ese uso nunca son porque les interese tu trabajo, sino tus seguidores.

    -Este fin de semana estarás en Splash! Sagunt recogiendo el Premio Humor Gráfico 2017. ¿Cómo te hacen sentir este tipo de reconocimientos?
    -Muy contenta, la verdad. Tanto a nivel personal, individual, como por el hecho de que se reconozca a alguien joven y que además es mujer en una categoría general en relación al humor. Durante mucho tiempo ha parecido estar dedicada solo a hombres. 

    -En tu caso apenas hace unos años que decidiste dedicarte al humor gráfico. Si nos lee alguien que, como tú, haya estudiado arte y diseño y está pensando en dar ese paso, ¿qué ingredientes debe incluir en la fórmula?
    -Si hay varios ingredientes en la pócima, el principal es tener humor y eso sé que lo tienes o no. En mi caso el humor siempre estuvo ahí. Del momento en que eso se canalizara a través de las viñetas hará solo tres o cuatro años…, pero había materia prima.

    -Hay mucha gente en el mundo que tiene esa capacidad con el humor, ¿pero cómo se trabaja?
    -Es cierto que, afortunadamente, mucha gente en el mundo tiene una vis cómica. Pero que eso funcione más allá, que tenga en cuenta una serie de normas o técnicas para que a nivel gráfico funcione, hace falta un proceso de formación. Es una vis que se alimenta, sobre todo, de consultar una y otra vez con los maestros 

    -Entre la más reciente generación de viñetistas hay autores que confiesan no haber consumido prensa diaria. ¿Cuáles eran esos referentes?
    -En mi caso siempre iba tratando de ver las viñetas de los periódicos como fuera. Era consciente del oficio y me flipaba, especialmente en diarios generalistas. Pensaba que había ahí alguien que se dedicaba a hacer un dibujo cada día o cada semana. Más allá de eso, sí he sido una gran consumidora de humor gráfico. Mucho más que de cómic o novelas gráficas, ahí no… Pero de humor gráfico, sí. De Quino, Sempe…

    -¿Y por qué autores harías una cola para escuchar una conferencia o recibir un autógrafo?
    -Pienso en los viejos siempre… Maitena, seguro, y Claire Bretécher. No me gusta la autoridad ni la idolatría, pero hay algunas personas como ella con las que sé que me quedaría en blanco si tuviera la oportunidad de hablar con ella. Tengo pocos ídolos y casi todos ya están muertos… 

    -Por cierto, alguna vez has comentado que no estabas cómoda con el heterónimo de Flavita Banana. ¿Ahora que tienes tanto músculo comunicativo propio, darías el paso?
    -Uf… es que mis apellidos no los quiero usar y cambiarlo requiere mucho esfuerzo. Mi nombre a secas tampoco puedo [Flavia], porque ya estarán todas las redes sociales cogidas… He ido aceptándolo y no tengo mayor problema, salvo cuando alguien se dirige a mí y me llama Flavita, ¡a la cara! Y eso pasa demasiado a menudo… [ríe].

  • Tinder explota en España y ‘se liga’ a 4.500 nuevos usuarios al día

    La app crece exponencialmente en EEUU y ya ataca con fuerza el mercado del ‘dating’ en Europa

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    El sonido que precede a este artículo marca una barrera de conexión para gran parte de los hogares españoles con una nueva realidad social: la que sucede a partir de la aparición de Internet. El característico y chisporroteante sonido de los módems de 56k abrió paso a un primer acceso doméstico a otras relaciones sociales, las que durante años sucedieron desde el correo electrónico a la web 1.0, desde los foros hasta los chats, desde las ‘redes sociales’ hasta las herramientas de dating (citas).

    Precisamente, este último eslabón ha presenciado la llegada del tsunami Tinder que en poco más de un año ha sumado millones de usuarios en Estados Unidos. Incubado desde los campus universitarios hacia el resto de la sociedad -una de las analogías que le unen a Facebook– y todavía lejos de los 200 millones de usuarios del líder de su sector, Badoo, la app aterrizó en España el pasado mes de diciembre. Siguiendo el habitual efecto ‘bola de nieve’ de las redes sociales, esta comunidad crece actualmente a un ritmo de 4.500 nuevos usuarios por día, según los datos que la empresa ha facilitado a ValenciaPlaza.com.

    «Los porcentajes entre chicos y chicas son muy similares, aunque nosotros trabajamos indistintamente en hacer que crezcan todos los públicos posibles», asegura Jorge Abian, country manager de Tinder en España. La estructura de la empresa es la de utilizar a este embajador maestro a través del cual se articulan polos de comunicación por eventos y ciudades así como en campus universitarios, discotecas o zonas de ocio.

    «Cuando aparecimos en septiembre teníamos 300 descargas diarias y ahora estamos con un ritmo de 4.500. El crecimiento es muy satisfactorio en España, aunque lo cierto es que en países como Francia o Italia está siendo similar», añade Abian. La plataforma penetra de forma muy rápida en Europa gracias a que «compartimos un lenguaje de comunicación con su origen, Estados Unidos y Reino Unido». El country manager de Tinder España reconoce que algunos otros mercados, como por ejemplo el ruso, tienen un factor de penetración mucho más lento.

    LAS CLAVES DE SU EXPANSIÓN

    La aplicación disponible para iOS (iPhone) y Android tiene varios factores clave que están favoreciendo su rápida extensión en el competitivo mercado de las herramientas de contacto directo:

    El origen universitario de su extensión que conecta con los círculos de público objetivo que mayor presencia y actividad tienen en las redes sociales.

     -Una interfaz especialmente sencilla: aparece la fotografía (no tiene por qué ser de su cara o cuerpo; puede ser un paisaje, una ilustración…) y el usuario decide si le interesa interactuar (corazón verde) o descartar la posibilidad (equis). En caso de querer interactuar, si la otra persona accede se genera un Match y a partir de ahí surge una conversación que una de las partes puede bloquear cuando quiera y que ambos pueden dejar fluir de forma indefinida.

    Basado en la geolocalización: si la conversación puede suceder de una forma más o menos rápida, la gran ventaja es que el salto a una cita ‘de carne y hueso’ puede ser cuestión de minutos ya que se muestran los usuarios dentro de los intereses del perfil que más próximos se encuentran a éste.

    Una presencia notable de mujeres en la plataforma: en la gran mayoría de herramientas para contacto entre desconocidos (eDarling, Meetic, Badoo…) lo cierto es que muchos usuarios perciben que hay un mayor número de hombres frente a las mujeres, sea cual sea su orientación sexual.

    Las credenciales de seguridad de Facebook: al iniciar Tinder se elige entre una y tres fotos de tu perfil en la red social más utilizada del mundo. También a diferencia de algunas de las ‘grandes potencias’ del sector, heredadas de la época web, en este caso Facebook ya filtra las fotografías de tal forma que el usuario es responsable de la propiedad intelectual de la imagen, no puede contener contenido sexual ni violento.

    Sin presión por la monetización de la plataforma: lo cierto es que Tinder pertenece a la multinacional IAC. Aunque durante las últimas semanas el grupo ha tenido algunos vaivenes con respecto a la madura startup, lo cierto es que Greg Blatt, presidente del conglomerado, aseguró que «aunque Tinder es lo suficientemente grande como para generar beneficio económico, creo que hay otras prioridades». Para Abian, lo cierto es que no hay presión sobre este aspecto «y creo que puede tardar mucho tiempo en que la aplicación pueda tener algún tipo de pasarela de pago porque no está en los planes de Tinder».

    Sin faltas de ortografía: aunque Abian asegura que esto se debe a que «siempre queremos causar buena impresión al conocer a alguien; no cerrarnos puertas», algunos usuarios muestran su sorpresa sobre la corrección de buena parte de las conversaciones. Uno de los factores que podría influir es su promoción en círculos universitarios y de ahí otros ámbitos derivados de una educación media o alta, pero lo cierto es que en prácticamente todos los foros se destaca este aspecto como una característica frente a otras plataformas de dating.

    OTRAS CERTEZAS SOBRE TINDE EN PLENO DESPEGUE

    El perfil mayoritario en Tinder es el de una franja entre los 18 y los 24 años, aunque prácticamente tiene el mismo número de usuarios que el de la franja entre 25 a 34 años, según los datos facilitados por la sección española de la compañía. Eso sí, entre estas dos franjas se acumula el grueso de los usuarios de la app. Aunque el comportamiento en España, según sus datos, es muy similar al del resto de países europeos.

    Sin embargo, un estudio concreto sobre algunos usuarios españoles demostró que su percepción era la de ser utilizado para relaciones ‘no formales’, en las que otros componentes más allá de un posible encuentro sexual se tienen en cuenta y cuya permanencia ronda la hora diaria.

    Por otro lado, es cierto que uno de los aspectos sobre los que más se incide desde la rama española de Tinder es en la necesidad de escuchar al usuario. De hecho, esto ha provocado la llegada de Tinder Moments, una suerte de eventos en los que la aplicación muestra temporalmente la posibilidad de realizar fotos que desaparecen en 24 horas y en la que la gente comparte su experiencia en un mismo lugar (se ha realizado en discotecas, zonas de ocio, playas…). Las fotos que ilustran este reportaje pertenecen al reciente Tinder Moments realizado en diferentes localizaciones de Ibiza, en la que, coordinado por Tinder España, se sumaron otras delegaciones de la empresa como las de Reino Unido, Alemania o Italia.

    «La aplicación va mucho más allá del flirteo. Si estoy de viaje de negocios en París y veo a quién tengo a mi alrededor, puedo conectar con alguien con quien dar un paseo o ver algo interesante de la ciudad que no conozco. De hecho, esa vinculación a los viajes es algo que en origen no estaba delimitado como una vertical clara para Tinder, pero gracias a los comentarios y la interactuación de los usuarios ahora estamos canalizándola e integrándola en la experiencia de la plataforma», añade Abian.

    CÓMO LO PERCIBEN LOS USUARIOS

    Tres usuarios -dos chicas y un chico; todos en la franja de los 24 a los 32 años- de la aplicación con los que ha podido contactar este periódico digital coinciden en definirla como «una app adictiva» y «frenética». Para las chicas es también «una potente herramienta de autoestima», ya que «no implica que finalmente tengas que quedar con nadie, aunque la posibilidad siempre parece muy próxima», relata una de ellas.

    «La uso diariamente. De hecho, no sé cuál es el índice de uso, pero me considero un usuario bastante activo y puedo decir que la gente tiene un uso bastante variado. Me he encontrado gente mucho más pendiente de conseguir una ‘cita sexual’ exclusivamente en otras plataformas, aunque reconozco que yo sí la uso con este fin y es con la que más cómodo me encuentro«, añade el usuario anónimo que atiende a ValenciaPlaza.com.

    «Facebook no te permite conocer gente nueva«, añade una de las dos usuarias consultadas por este digital -todos prefieren mantener el anonimato-, «pero lo más relevante para mí es la proximidad. Eso me da cierta confianza, aunque más allá de las fotos y los gustos comunes que se pueden comprobar con la app lo cierto es que es una forma de contactar muy directa… ¡tuve una cita en menos de una hora», añade.

  • Googlearte: tu historial de navegación dice que ‘te tocas’

    La mitad de los españoles busca el nombre de su próxima cita en Google, pero ¿y cuántos buscan el suyo propio? Presentamos un decálogo para manipular tu presencia online

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Se acaba 2013 y la humanidad aún no ha resuelto alguna de sus dudas más trascendentales. Por ejemplo, ¿en qué país se siguen rodando los anuncios de la teletienda? Es inquietante pensar que objetos clave para el futuro de la especie (picadoras, sartenes, anillazos) existían hace 20 años y sus anuncios llegan hasta nosotros ahora, con tanto retraso. Y como no es posible almacenar físicamente toda esa artillería de trastos «+ gastos de envío», cabe insistir ¿en qué rancho amish tienen encerrada a toda esa gente vestida con hombreras, gaseada con laca y llena de alegría consumista? ¿Eh?

    Relajando el tono, es agradable reconocer que buena parte del mundo sí ha conseguido superar el año 1992. Desde entonces hasta nuestros días, Internet ha modificado por completo la forma en la que sobrevivimos al entorno natural. Oficios de ciencia ficción, costumbres táctiles y, entre tanta novedad, nuevas formas de concebir el ego y el sexo; esa moneda. Dalí y el Marques de Sade no saben lo que se han perdido.

    En el albor de estas posibilidades, el cibersexo se extendió como una ola de calor seco. Todo sucedía sobre aquellos ruidosos teclados color gris/crema. Como en un túnel del terror: salas llenas de seres sin rostro pero con ánimo de tocamiento. Morenzas81 y Kevins18 animaron los espacios para la recreación carnal vía yemas de los dedos y por el sentido visual del asunto. Todo bastante apetecible, excepto por la constante lucha hombre-máquina. Recuerden, módems y routers estampados contra el gotelé.

    Sin embargo, las ‘salas’ de Terra, IRC o Hispachat se vaciaron progresivamente. La adaptación del modelo YouTube a la industria del porno acabó por arruinar a Penthouse y las ‘agencias de contactos’ abandonaron el envío por correo de uvehacheeses deuvedeses -sí, qué cosas- por nuevos emporios multinacionales como Meetic o Badoo.

    Precisamente ha sido Meetic la que ha publicado un estudio realizado durante el año pasado entre 1.500 usuarios de Internet entre 18 y 65 años. Con sus resultados sabemos que nada menos que la mitad de los españoles ha buscado información en Google antes de tener una primera cita. Sí, el concepto ‘cita’ es cosa de Meetic, pero el dato es de lo más llamativo. El 89 por ciento, además, busca ampliar su contacto a través de las redes sociales online tras el primer acting. Lo que se conoce por un «agrédeme al feisbul (guiño, guiño)». Un comportamiento más visto que la lengua de Miley Cyrus.

    El estudio es tan interesante que revela cómo con la edad se nos pasa la tontería: entre los 18 y los 34 años se prefieren los mensajes como principal canal para el flirteo; a partir de los 35, llamada directa. Y es que la mitad de los solteros de Europa según esta empresa han conocido a alguna de sus relaciones a través de la Red. Lo de ‘El diario de Patricia’ era verdad. 

    Lo que no revela este estudio de Meetic es algo que va más allá del tocamiento ajeno: ¿qué hay del googleo propio? Porque, no nos engañemos: amiga, amigo, te googleas en la intimidad a la espera de los mejores resultados. Escribes nervioso tu nombre, trastabillándote y, de repente, pisas el ‘Intro’. El resultado es una suma de sensaciones más bien regulares: fotos anteriores a tu tratamiento con el ácido hialurónico, aquella entrevista en plan artista con el pelo verde, los resultados del torneo regional de dardos, las fotos de la boda de tu hermano, cuatro ex novios/as besándote a plena puesta de sol en l’Albufera. Todo mal.

    En esta situación de crisis, sabiendo que la mitad de tus futuras conquistas googlearán tu nombre, sabiendo que -tensión- cualquier responsable de recursos humanos googleará tu maldito nombre antes siquiera de entrevistarte para tan deseado puesto de trabajo, aquí tienes un decálogo de urgencia para subsanar a medio plazo tu controvertida existencia en Google:

    7 COSAS QUE HACER ANTE EL GOOGLEO DE TU NOMBRE

    1. Si te llamas Antonio García, Ana Jiménez o Luis Sánchez: no hay solución. Da por imposible competir con tanto clon nominal y ganar.

    2. Si te llamas Antonio Banderas, Ana Pastor o Jennifer López, tómatelo como un regalo en forma de anonimato.

    3. Si no compartes nombre con miles de personas ni con ninguna celebridad, puedes manipular el asunto. Empieza por abrirte un blog. Nada mejor para posicionar que el texto. Usa WordPress que es fácil y efectivo y, por favor, evita ser el/la gurú de nada, aunque lo seas. Hay superávit. 

    4. Consejo capital: Todo lo que metas en Google+ se va a posicionar especialmente bien. La foto de perfil, aparecerá seguramente entre las primeras. Si lo del blog va en serio, usa la etiqueta de autor de esta red social y verás cómo sube tu posicionamiento.

    5. YouTube también pertenece a Google = buen posicionamiento. Cuando subas los vídeos de aquella despedida de soltero, no uses nombres reales. Los motes van bien para el contexto y para no asustar a nadie.

    6. Tu perfil en Twitter y LinkedIn (especialmente tu CV, por obvio que sea) también pujarán fuerte a poco que los utilices. Estarán entre los primeros resultados de Google cuando tu deseada/o te busque. Ojillo.

    7. Si alguna vez alguien publicó algo sobre ti y quieres que desaparezca de Google, olvídate. En España sólo algunas sentencias -y una vez han sido en firme y han sobrepasado recursos- han conseguido que esta compañía borre un contenido. Superponte con el blog y consigue que otros creen contenido en torno a aquella carrera de 50 metros que ganaste en el cole a los 15 años. Es pan comido.