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  • Don Rogelio J: cómo crear un falso musical experimental, grabarlo y llevarlo a escena

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Don Rogelio J es uno de los artistas valencianos más extensivos de lo que va de siglo. Es tatuaje («por las mañanas»), es cómic, es ilustración, es rock and roll, es fanzines, es hombre orquesta y ahora también es teatro. La primera dramaturgia de su puño inquieto es Bucles de arrabal, el último disco de su proyecto musical Tumba Swing. Esto es: un falso musical experimental en el que aborda la magia y crisis del proceso creativo. Cómo surge una canción, de dónde viene, como se desarrolla, qué conflictos provoca y hasta dónde alcanza cuando toma forma. Esta convulsión vuelve a los teatros valencianos con él en escena y acompañado de sus socios (Quique Medianoche, Lluis Folch) en Aullido Atómico, banda de la que forma parte y cuya interminable última gira (Decadencia) interrumpió la presentación de este proyecto.

    «Es musical, es falso en ese sentido y es experimental. Es que no hay otra forma de definirlo». Así comenta Don Rogelio J la naturaleza de Bucles de arrabal que podrá disfrutarse como obra de teatro, concierto, performance, spoken word y proyecciones en la sala Carme Teatre los días 25 y 26 de mayo. Este gran contador de historias revisitó el formato one-man band con Tumba Swing aunque para este proyecto dramatúrgico tuvo que rodearse de sus aliados para llevar hasta el público el trabajo de estudio. Una representación escénica y sonora en la que está presente el humor negro que atraviesa en gran medida toda su creación. En este caso, en un álbum conceptual que transita «ese camino adoquinado de rosas y espinas que es el absurdo pero vital proceso creativo».

    El proyecto, que formó parte de Graneros de Creación de Espacio Inestable junto a Espai Rambleta, vuelve un año después a las salas de teatro valencianas con la misma ambición de producción: son los propios músicos los que, desde el escenario, lanzan las proyecciones, interpretan la música, controlan la mesa de luces y gestionan la experiencia completa del espectador. No es exactamente teatro ni mucho menos un musical, pero si que parte de su estructura para contar una historia la mar de interesante que no deja de autoparodiarse por el camino. 

    El underground está muy presente en esa autoparodia y lo que parte de un concepto de musical para todos los públicos encuentra sus nichos. Pero Don Rogelio J no se rinde ante el carácter de entretenimiento. De show. Quique es el compañero que más le acompaña en la parte dramática («Jussi se mantiene más al margen»), pero el autor reconoce que el teatro le ha resultado un escenario natural desde hace mucho tiempo: «mi hermana mayor estudió arte dramático y yo me he pasado muchos años siendo el niño que salía en la obra, el adolescente que salía en la obra».

    Él admite la naturalidad con la que ha dado el salto a una disciplina más que, hasta ahora, no había abordado desde la dramaturgia. Más allá de una colaboración durante el último año con el colectivo de teatro político A tiro hecho, este debut se suma a sus proyectos en marcha que incluyen («además de tatuar por las mañanas«) un cómic para Ediciones Valientes que será una historia corta, «de unas 40 páginas», además de otra novela gráfica larga cuya temática todavía no quiere desvelar. 

    «Es cierto que estoy en demasiadas movidas, pero entiendo que quien me sigue a través de redes, etcétera, se siente atraído por cómo el personaje de Don Rogelio J se va alimentando de tantas inquietudes». Su poderosa fase como dibujante tiene una proyección densa y rabiosa en torno al negro y sus producciones tanto de cómic como de fanzine son esperadas en escaparates tan consolidados como Tenderete. Él asegura que nota cómo unos encargos llevan a otros y las disciplinas se comunican. Ahora se siente cómodo dentro del teatro alternativo: «la gente del medio reconoce que es un formato novedoso, que bebe un poco de todos los palos que uso, y que también puede funcionar en formatos más reducidos conmigo solo como Tumba Swing».

    El falso musical experimental se reserva también mucho margen para la improvisación, porque Don Rogelio J también tiene la necesidad de hacer de cada espectáculo algo nuevo. La historia narrada y sobre todo cantada se entrelaza con doce instrumentos –grabados en solitario por Don Rogelio J en el disco–: melódica, armónica, harpa deboca, theremin, stylophone, percusiones con cubos de basura… Hay sonidos rockabilly, pero también es justo decir que la propuesta es un punto de inflexión en el sonido desvencijado que acompañaba hasta la fecha a TumbaSwing. Más cálido y de alguna manera con ese poso escénico, musicalmente es un trabajo minimalista en el que el spoken word y las letras van habitando la experiencia del espectador.

    Al final, todo ello sirve para tender una reflexión sobre la sociedad de consumo desde la sonrisa y desde la tragedia. Una reflexión individual vivida, en este caso a través de proyecciones, narraciones, canciones y sonidos y que abre de nuevo su deambular por teatros a partir de su paso este fin de semana por Carme Teatre.

  • Maternidad, guerra, videojuegos y muerte: al habla con Isabelle Stoffel y Sigfrid Monleón

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Isabelle Stoffel y Sigfrid Monleón vuelven a València con un proyecto conjunto; una historia que parte de la convulsión vital de una piloto de cazas al quedarse embarazada. La pareja de dramaturgos aspira a reeditar las mieles de público y crítica cosechadas con La rendición, versión de la propia Stoffel a partir de las memorias íntimas de Toni Bentley –dirigida por Monleón– que les llevó a encadenar años de representaciones y teatros internacionales. Ambos repiten rol y método –monólogo, con un laborioso trabajo en el diseño escenográfico y sonoro– para abordar un relato muy actual y con una marcada carga de género. 

    En tierra es la adaptación de la aclamada Grounded de George Brant, ganadora del Smith Prize como reconocimiento al teatro político americano. Maternidad, guerra, videojuegos y muerte se cruzan en esta historia en presente de indicativo que combina referencias clásicas y contemporáneas. De La odisea a 1984, el embarazo imprevisto de la militar pone punto y final a su carrera en el aire. A partir de ese momento pasa a formar parte de «las terrícolas» y se convierte en un piloto de drones. 12 horas de jornada laboral frente a la pantalla en los que da caza a terroristas a los que sigue a veces durante 15 días. Cuando acaba, después de participar en una guerra, vuelve a casa para jugar con su hija y unos ponis rosas que inspirarán canciones de Tulsa –parte del elenco artístico tras la propuesta–. 

    Grounded se estrenó en el festival de Edimuburgo de 2013 y desde entonces no ha parado de crecer su popularidad. Representada en una gran cantidad de países, en este momento se prepara una versión operística en el Metropolitan de Nueva York y Anne Hatthaway ha comprado los derechos para convertirla al cine, después de haber interpretado a esta mujer de las Fuerzas Aéreas estadounidense en Broadway. La versión de Stoffel que estará en el Teatre Rialto de València del 27 de abril al 6 de mayo se estrenó el pasado mes de octubre en el Off Niemeyer y ya suma una gira con más de 20 representaciones. 

    Hablamos con los principales responsables de esta adaptación que ha contado con el productor y músico Suso Saiz como responsable del espacio sonoro, Silvia de Marta en la escenografía, Pilar Velasco en el diseño de luz, entre otros.

    -En este caso, ¿en qué se distingue la versión del texto original de Brant?
    -Isabelle Stoffel: En este caso es una versión bastante fiel. Se dice que un idioma maneja una mentalidad y en mi caso, en mi casa, se vive en distintos idiomas [Stoffel nació en Basilea, Suiza, y domina varias lenguas] así que la principal distinción está en el lenguaje. Es muy fiel, pero deja que el lenguaje guíe un poco mejor el camino. 

    -No se cita explícitamente a George Orwell, pero da una lectura muy orwelliana de aquello en lo que se han convertido las guerras.
    -Stoffel: No se cita, pero está hablando de esa sociedad panóptica de hoy en día. La guerra de los drones ya va por su año 17. Es la guerra más larga que existe actualmente porque ya no se fija entre dos países, sino contra el terrorismo. Por ese motivo, Estados Unidos ataca allá donde cree hallar una amenaza terrorista. Podría ser en la Plaza del Ayuntamiento de València. 82 países ya tienen drones militares, como sucede en España, y suponen ese ojo en el cielo que nos puede sugerir a Orwell. La obra trata de fijar la atención en esa idea de vigilancia, pero dando un paso más allá con una mujer al frente del relato bélico. No estamos acostumbrados a que la ficción parta de la mujer par hablar de las guerras, aunque ya hay algún caso, como Homeland.

    -¿Qué carga extra imprime a esa visión de género la maternidad ante semejante contexto?
    -Stoffel: La vida de la piloto queda reducida a manejar un dron. Ella, que es lo máximo dentro de la jerarquía militar de las Fuerzas Aéreas, piloto de caza, nota como no tiene la misma responsabilidad. Se siente degradada profesionalmente. Sin embargo, se va a enfrentar a la muerte igualmente. Va a matar, sentada frente a una pantalla, volviendo a casa a dormir con su hija. Eso va a generar una reflexión en el público en distintas direcciones… 

    -Es posible que el público pueda caer en un juicio sobre ella rápidamente. ¿Cómo preparaste el papel?
    -Stoffel:
     El reto más grande era situarme exactamente donde está. Estar en la piel de la protagonista y no juzgarlo. Estar. Son convicciones muy distintas a las mías, pero me gusta meterme en la piel de quien piensa distinto a mí. Ella mata a gente y eso es algo que hay que abordar sin juicio. Y no son muertes cualesquiera… Mata a personas a las que sigue durante días, semanas. Casi tiene la sensación de convivir con esas personas. Por eso se genera esa lectura perversa. El reto como actriz era estar en su lugar y no intelectualizar sus decisiones. A esto ha ayudado que la obra original esté tan bien escrita. 

    -Es una escritura singular de la que se destaca el ritmo. De hecho, tiene raíces en beat box, el rap… ¿la manera en la que está escrita originalmente tiene vocación por conectar con nuevos públicos?
    -Monleón: 
    Yo creo que sí. Es un monólogo escrito en presente de indicativo, cuando la forma más habitual es el pretérito. Utiliza ritmos donde la síncopa está muy presente y esa sensación de ritmo tiene un encaje perfecto con los temas que aborda, con la idea de actualidad. El ritmo del propio texto ya forma parte de la propuesta del autor. Está escrita en verso, sin signos de puntuación, haciendo uso de repeticiones, omisiones, generando la búsqueda de la respiración… Eso imprime carácter ya a las escenas. Además de ese ejercicio de estilo, es un poema épico contemporáneo que ya ha funcionado estupendamente en funciones para un público juvenil. De alguna manera, parece un estímulo al que están acostumbrados.

    -Hablando de ritmo, habéis contado con el productor y músico Suso Saiz y con Miren Iza (Tulsa) para el trabajo sonoro. ¿Cómo os sentís con el resultado?
    -Monleón: 
    Bueno, en el caso de Miren somos fans, somos amigos y queríamos que ella pudiera participar de la obra. Por otro lado, Saiz ha hecho el diseño sonoro. Yo creo que debe ser el único músico español que ha tocado con Brian Eno y es capaz de decodificar ese mundo tecnológico, un ambiente electroacústico que es la base de la obra. Esta adaptación de En tierra le debe mucho al diseño de luz y sonido. La canción infantil que aporta tulsa conecta al personaje con un momento arcano familiar. Es un contraste total con lo que viene proponiendo Suso. No hay silencios.

    -El equivalente del silencio en el cine sería el negro según el canon tradicional. ¿En este caso, era imposible que interrumpierais el ritmo de la obra con uno de esos negros?
    -Monelón: 
    Algo así porque al final, aunque hay sonidos que evocan esa sensación de silencio puntualmente, no lo hay. Ha utilizado sonidos de motores de aire acondicionado, del espacio, armonías complejas… En la obra es muy protagonista toda la sensación que transmite el audio. Es un sentimiento. A mí me gusta mucho, pero puedo decir, porque lo sé, que Suso está encantado con el trabajo que nos ha dado para esta obra.

    -Maternidad, guerra, videojuegos y muerte. En realidad, parecen temas de lo más cotidiano, pero el punto de vista de una piloto de caza retirada por haber quedado embarazada parece que influye en una perspectiva totalmente novedosa en torno a ellos. No obstante, algunos de esos temas, apenas ocupan espacio informativamente.
    -Stoffel: 
    A mí me inquieta mucho el papel que ha ido tomando la ficción en los últimos años. Porque ahora nos encontramos a un expolítico brasileño denunciando a Netflix por distorsionar la realidad. Vemos hasta qué punto la realidad sustituye a la información y me pregunto cuál va a ser el papel de la ficción en el futuro. En este caso, la ficción nos permite hablar de temas como la maternidad o la guerra, tan habituales, pero que ocupan espacios ínfimos de información. Hemos asimilado la guerra de drones, el asesinato a distancia, como una total normalidad humana. La adaptación y su puesta en marcha nace en gran medida de las ganas de Sigfrid y las mías por querar dar visibilidad a estos temas. Temas cercanos, pero extraños, en el que la visión de género también aporta mirada a todo el texto.

    -Es el siguiente eslabón tras el éxito de La rendición. ¿Os gustaría que permaneciera durante tanto tiempo de gira y que también diera el salto a América Latina? ¿Tiene madera para ello?
    -Monelón: 
    Yo pienso que sí. En este caso, además, partimos de lo que ya es una obra de teatro que ha tenido un éxito rotundo en el mundo. Se ha representado en una infinidad de países, se prepara una ópera y una película sobre ella. Creo que las historias sobre la vigilancia y la vigencia del relato femenino para hablar de estas cuestiones, el ritmo que tiene el texto y la adaptación que hemos hecho, la hacen muy interesante para el público. De hecho, acabamos de empezar a rodarla como aquel que dice y ya estamos en unas cifras de exhibición importantes. Nos encantará repetir éxitos con una historia así. 

  • María Cárdenas: «La crisis provocó que empezásemos a hacer lo que realmente queríamos»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    María Cárdenas abandonó las anchísimas playas de Necochea para estudiar Relaciones Internacionales en Buenos Aires. Tenía 17 años y en casa ya intuían que Argentina era la casilla de salida para volar muy alto. Antes de hacerlo también cursó Publicidad e inició su formación en Diseño, Imagen y Sonido. Y primero dio el salto a los Estados Unidos, donde vivió y trabajó en Miami y Nueva York. Convencida de que algún día continuaría su crecimiento en Europa, aprovechó que uno de sus mejores amigos vivía en Londres para encontrar una escala antes de hallar esa ‘habitación propia’ de la que Virginia Woolf había escrito. Pero aquel amigo se dedicaba al teatro y para cuando ella fue a cruzar el charco éste se había trasladado a València con una compañía.

    Era 1999 y ‘Iaia’ ni escribía, ni dirigía, ni interpretaba teatro, ni haría nada de todo eso hasta una docena de años más tarde. Su objetivo «era Londres», quería trabajar en el mundo de la Publicidad, ser creativa: «no pensaba en otra cosa». Sin embargo, la casualidad y los tiempos le dejaron de nuevo mirando al mar, aunque esta vez con el Cabanyal como telón de fondo. Desde allí siguió hacia delante, mientras su barrio de adopción y su país de nacimiento colapsaban al unísono por muy distintos motivos. Ninguno de los dos casos se interpuso en su camino porque como esta conversación demuestra ella es, ante todo, «sobrevivicionista».

    María nació María (Cárdenas Álvarez), aunque ese nombre resuena solo en los extremos de su biografía: en sus primeros años y desde hace unos meses. En casa siempre fue Iaia, el nombre que su hermano –un año mayor– le otorgó cuando intentaba llamar su atención (/ia, ia/). Ahora ‘María ha vuelto’ por dos motivos bien distintos; el primero, porque a su hija –y la de un chico llamado Xavo Giménez que fue a recogerla al aeropuerto aquel primer día de todo esto– le decían en clase que «cómo era eso de que su mamá se llamara iaia». El otro motivo, mucho menos importante, tiene que ver con el convencimiento de que ya es una autora: «por supuesto que me dio pudor que me dieran a mi el Max [por Sindrhomo]. Entre otras cosas ha servido para darme cuenta de que esto iba en serio». 

    De su vida, del estado de gracia en el que se encuentra La Teta Calva, de Xavo, de las artes escénicas en València y de algunos asuntos más. ‘Sin preguntas’, dejamos que sus respuestas hablen por ella. 

    Orígenes y sentido

    «Sé que mis abuelos son vascofranceses por mis apellidos, pero hasta que no llegué aquí nunca me pregunté por mis raíces. No soy de mirar hacia atrás y lo hago más desde que vivo en España. Aquí no se dan cuenta, pero son muy de mirar hacia atrás. En mi casa somos de cuarta generación argentina y no había costumbres españolas».

    «Vengo de otra mentalidad totalmente diferente. Pasé por Estados Unidos y este era un lugar más en el mundo. Para mí lo siguió siendo durante tiempo porque no tenía papeles. Cuando los tuve, al mes, ya estaba trabajando en una agencia de publicidad».

    «En València he hecho todo lo que no podía haber hecho en Argentina. Aquí hice siempre lo que quise hacer. En Argentina ni te lo planteas. Te planteas solo sobrevivir. Trabajar de lo que tú quieres es muy difícil. Por ejemplo, en publicidad, tienes que trabajar unos cuantos años gratis. Claro, querer eso y querer vivir sola… Yo en Argentina solo estudié».

    La llegada al teatro

    «Hasta que llegué aquí no había tenido relación con las artes escénicas. Para mí el teatro, al principio, era solo mi pareja, Xavo. Luego empecé a hacer mucha fotografía y conecté con el teatro. Hice muchas reportajes fotográficos de obras, muchas fotos promocionales para actores. Por eso, y sobre todo por Xavo, me fui metiendo».

    «Yo soy del buscavidismo. Le meto a todos los palos. Que hay que hacer decorados, hago; que hay que hacer publicidad, hago; que hace falta un vídeo, hago. Leía teatro y decía… ¡pero qué coñazo! Así que empecé a escribir teatro y me enamoré».

    «YO SOY DEL BUSCAVIDISMO. LE METO A TODOS LOS PALOS».

    «Siempre me gustó escribir. En la agencia era creativa. Siempre escribía y me metí en un curso con Paco Zarzoso porque para mi era un referente. Lo que había visto de él me había fascinado. Luego lo conocí y me enamoré más. Me encanta como dramaturgo y como persona, su locura y su mundo interno. Eso sería como en 2010».

    «Abrí el blog a partir de mi primer cáncer. Tenía la necesidad de contar algo propio por primera vez. Siempre escribía cosas alejadas de mí. Como fotógrafa o como creativa, siempre me ponía detrás del proyecto, pero esa vez necesitaba sacar un montón de cosas. Era terapéutico, pero no para mí; necesitaba desdramatizar las cosas a mi alrededor y compartirlo».

    «Ya había escrito La ronda del miedo con Paco Zarzoso, pero fue con el blog con lo que me di cuenta de que había que intentar llevar todo eso al teatro. Lo adapté, pero nunca se materializó. Aun así, fue el punto de inflexión para que todo empezase». 

    La Teta Calva y Xavo Giménez  

    «En ese momento, llegó el desastre económico en España, todo se hundió terriblemente, llegó mi enfermedad y nosotros decidimos montar la compañía. Parecía el peor momento imaginable, pero así fue».

    «En nuestros textos se respira esa positividad de fondo, ¡pero si nos llamamos La Teta Calva…! Queríamos que la compañía mantuviera siempre esa filosofía de nuestro punto de partida, de que las cosas hay que hacerlas hoy porque mañana no sabes qué será de ti. Hay que hacer las cosas y, a veces, hoy es el peor momento. Pero siempre hay salida».

    «Xavo es súper positivo. Para él no existe el fracaso. Yo he aprendido muchísimo de él. Desdramatiza las situaciones más difíciles.Por mi historia sé que siempre tiene que haber otro camino. Y aunque cada uno es de una manera, pero nos hemos ajustado en esa idea: tirar hacia delante. Esto tiene mucho que ver con los orígenes de ambos».

    «En Sindrhomo sí hay un objetivo de luchar contra todo, contra la locura que hay en esta sociedad. Sé que tiene mucho de mi lucha, de nuestra propia lucha. Siempre al final se filtran partes tuyas. Pero creo que nosotros hablamos mucho del perdedor. De los perdedores. Los que considera la sociedad que son ‘los perdedores’. Más allá de eso, creo que si he de encontrar un nexo de unión entre nuestras obras es que son cero pretenciosas».

    «En Sindrhomo se respira el conflicto del Cabanyal. En Las aventuras de T. Swayer…, tenemos una hija, así que, indefectiblemente, estábamos hablando sobre la educación. Ahora con Qué pasó con Michael Jackson [estreno en el Teatre el Musical los días 2 y 3 de febrero] estamos hablando del éxito… y es verdad que con La Teta Calva ha ido todo muy rápido. Es decir, los temas que nos tocan, acaban saliendo. Pero no es premeditado».

    La situación de las artes escénicas

    «EN VALÈNCIA NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A TENER A GENIOS A LOS QUE LES PAGAMOS MUY MAL».

    «Nosotros nacimos por la necesidad de generar trabajo. Y nos salió genial, esa es la verdad, porque hacemos lo que queremos hacer. Partimos de cero, por no decir… Tenemos nuestras aspiraciones, pero solo podemos decir que salió genial».

    «Las aventuras de T. Sawyer fue una experiencia magnífica y sigue siéndolo porque supuso trabajar con holgura de dinero [producción del Teatre Escalante]. Eso es: pagar a todos cuando hay que pagar, lo que hay que pagar y contar con los profesionales que deseas. Sí, fue así, pero esa no es nuestra realidad». 

    «Por supuesto que trabajar con dinero influye en que las cosas salgan mejor. En esta profesión nos hemos acostumbrado a pedir las cosas implicando a la gente ‘por si te apetece’, ‘a ver si te gusta el proyecto’… En las escénicas, aquí en València, nos hemos acostumbrado a tener a genios a los que les pagamos muy mal».

    «Cuando puedes crear sin limitaciones de producción, se nota en la factura, pero no en la filosofía. Nosotros ahí no podemos fallar».

    «Cuando uno recibe dinero público para una producción, más allá de que cuente con profesionales valencianos, que está bien, es que haya una altísima exigencia de calidad. Esa presión la sentimos, pero, sinceramente, confiamos en nuestro trabajo».

    «El dinero público no te obliga a la excelencia; a la excelencia te obligas siempre porque cuando hay una ayuda te obligas por la presión de haber recibido algo público, pero es que cuando no la hay, te obligas a la excelencia porque ese dinero lo tienes que generar».

    «Hay un momento de colapso en general con la cantidad de gente que sale formada. Somos muchos. Pero hablas con actores y gente de la profesión y lo ven como si fuera una realidad exclusiva nuestra. No lo es. También pasa en la publicidad, en la fotografía o el periodismo. No solo a nosotros».

    «A partir de la crisis muchas compañías y profesionales empezamos a hacer lo que realmente queríamos. Eso ha sido lo más positivo de la crisis. O lo único. Pero además fue necesario que pasara algo así en las artes escénicas».

    «Claro, se produjo una atomización de productos. Todo el mundo a la suya, pequeños proyectos, pequeñas salas. En ese sentido, creo que todo se va a ir equilibrando. Hubo una explosión que me parece súper sana, pero todo se va a ir decantando. Va a primar la calidad. Por ejemplo, se nota en Cabanyal Íntim o Russafa Escènica, que han sido festivales muy importantes para nosotros. Ahora el nivel de calidad está muy alto porque sabes que no puedes ir con cualquier cosa. Porque no puedes perder esa baza. Porque hay muy poco espacio».

    La relación con las instituciones

    «Las instituciones y el ámbito privado son dos mundos muy distintos. Por suerte, ahora está Roberto García [director adjunto de artes escénicas de l’Institut Valencià de Cultura]. Es dramaturgo y director, conoce bien la situación al otro lado, así que trata de hacer un acercamiento de las realidades, pero… son todavía muy lejanas».

    «MARIBEL BAYONA ME DIJO CUANDO ME DIERON EL MAX, NO LO HAS GANADO TÚ, LO HEMOS GANADO TODAS»

    «Lo que no se puede esperar es que al cambiar a dos personas, aunque sean directores de área, vaya a cambiar esa relación. Se es consciente de qué se exige y se intentan acercar posturas. Se intenta. 

    «Patricia Pardo, Eva Zapico, Mafalda Bellido, Maribel Bayona… hay muchas otras. Somos muchas al frente de proyectos que están siendo reconocidos. Maribel, cuando me dieron el Max, me dijo: no lo has ganado tú, lo hemos ganado todas. Ese sentimiento…»

    «Ahora desde la Generalitat han creado un laboratorio para dramaturgas. Intentan que tengamos visibilidad. Estas cosas son importantes para nosotras. Sin embargo, bueno.. qué quieres que te diga, me jode un poco. Esto de ‘solo para dramaturgas’. Yo sé que nos da visibilidad, pero qué quiere decir, que si fuera para todos, lo que saldría adelante sería mayoritariamente de hombres. Entiendo la intención, la respeto y la agradezco, pero me jode porque parece que si nos juntan con los hombres no vayamos a sobresalir. Pero bueno, entiendo que todavía estamos en el punto social y profesional en el que estamos».

    «Antes de los Max nos reunimos con el conseller de Cultura [Vicent Marzà]. Lo único que le dije es que a mí el mundo de las ayudas me parece bien… o no, pero que vamos, que más allá de eso, lo que necesitamos es que se invierta en difusión. Inversión en conseguir y crear público. De qué me sirve a mí meterme un palizón de viaje, 10 horas, para tener a tres personas. O a seis, o a 10. Sí, puedo cobrar caché, pero para qué. Los que hacemos teatro no estamos aquí para cobrar caché. Obviamente, necesitamos dinero para vivir, pero lo otro es lo importante. Más allá de que te de bajón personal, es que no es la fórmula. Denigra a la profesión. Es denigrante. Es una falta de respeto y de un apoyo real».

    A partir del Max

    «Mi vida sigue exactamente igual después de ganar el Max. ¿Qué se ha modificado? Que ahora tocas a puertas y se abren siempre. Mucho más que antes. Pero las puertas nunca habían sido un problema para nosotros porque, la verdad, nosotros ya nos generábamos el trabajo». 

    «Influye el Max, pero también influye T. Swayer. Que nosotros recibiéramos un dinero público y que hiciéramos algo verdaderamente bueno, eso, quiero pensar, también influye. Penev ya estuvo nominada a los Max y acaba de volver de Mercosur. El trabajo quiero pensar que nos da tanto o más que el Max».

    «Hemos empezado a trabajar con los ‘nos’, pero de verdad que es complicado. Las ideas aparecen y te enamoras. Quieres hacerlo enseguida porque no puedes evitar aplicarle una música, una escenografía. Intentamos trabajar con los ‘nos’ en adelante».

    «¿Qué hacer con Penev? Renació para Mercosur. Ahora hay alguna cosa más… Está en fase de retiro, pero claro, si se reclama, pues bienvenido sea. Nosotros aprendemos de las distribuidoras y ellas nos piden que no salgamos a cenar [ríe]. Cada vez que salimos a cenar con un vinito se nos ocurre alguna producción. Y nos enamoramos. Y queremos hacerla. El año que viene ya tenemos tres nuevas producciones. Ya hay que dejar todo para 2019″.

    «En La Teta Calva sé que vivimos una realidad privilegiada ahora mismo, aunque ha llegado por propio esfuerzo. Pero nos cruzamos con gente como Marea Danza [acaban de dirigir su nueva producción, Amelia] y eres consciente de que hay compañías que necesitan ese empujón para salir que necesitaste tú. Te acuerdas de que estabas ahí hace nada. Y lo haces». 

  • El musical sobre Jorge Javier Vázquez es un capítulo de ‘Black Mirror’

    Publicado originalmente en El País

    La fiebre por las distopías está desatada. Aunque no existen estudios empíricos, parece razonable que si cruzas a una masa de personas cultivada, las dotas de herramientas de comunicación tan anómalas como Facebook y les haces tolerar que Trump gobierne bases militares en 150 de los 200 países que caben en el mundo, las distopías sean un valor refugio para la humanidad. Es una reacción natural; es el espíritu de supervivencia. Si aquello en lo que nos han convertido es imposible de digerir, disfrutemos dejando que la ficción nos avance un capítulo sobre el abismo inmediato.

    Es fácil aceptar que cualquier millenial devore Los juegos del hambre (Suzanne Collins), la saga Divergente (Veronica Roth) o, si hay mayor suerte entre sus mentores, Battle Royale (Koushun Takami) y La larga marcha (Richard Bachman/Stephen King). Es igual de fácil reconocer la eficacia con la que han influido las grandes distopías contra el sistema: 1984, George Orwell; Fahrenheit 451, Ray Bradbury; Walden dos, B.F. Skinner; Watchmen, Alan Moore. Lo que parece menos sencillo es aceptar cuando el futuro nos alcanza. Porque la fotografía de la sociedad española actual y su cultura que refleja el éxito de Jorge Javier Vázquez como actor, cantante y productor de teatro no debería estimularnos menos que aquel capítulo de Black Mirror (Charlie Brooker) en el que un talent show materializaba una tragedia a partir de la televisión de hoy.PUBLICIDAD

    Ese tipo de hombre, al frente de los programas más vistos de un país, parece haberse convencido tanto de su poder a través del teatro que podría abandonar la televisión

    Entre los próximos días 16 de diciembre y 8 de enero concluye en el Olympia de Valencia la gira de Iba en serio, «el musical sobre Jorge Javier Vázquez» (sic). Con precios que oscilan entre los 25 y los 61 euros, un rápido vistazo a los 22 pases que tendrá el espectáculo permite comprobar que al menos dos tercios de las entradas ya se han vendido. El sold out se repetirá un día tras otro en sus taquillas, como ya ha sucedido en ciudades como Málaga, Madrid, Sevilla, Alicante o Barcelona, entre otras. Un fenómeno comercial que inició su deambular con las siguientes críticas:

    Entre la falta de responsabilidad y la falta de respeto que Jorge Javier le demostró ayer a la profesión, pues así vamos. Falta de respeto porque J.J. se atrevió con todo: con la interpretación, con el baile y ¡con el cante! Pero bueno que para cantar, bailar y actuar, hace falta mucho, señor Vázquez, a ver si se entera”. La opinión de Málaga

    No importa que la vida del presentador se parezca tanto a la vida de cualquiera que pase por la calle o que tampoco parezca que el figura tenga mucho que contar; ni que Vázquez se atasque más que mi viejo Citroën, ni que se mueva como si la faja le apretara demasiado, ni que lo que sucede en escena resulte aburrido como para desmoralizar a las ovejas. El público aplaude entusiasmado a su Jorge Javier, al mismo que tiene en su salón a todas horas, y con eso basta”. Málaga Hoy

    Músicas que ilustran la vida del presentador y que él, con sus limitaciones vocales e interpretativas, canta en directo. Vida que puede ser la intrahistoria sentimental y musical de aquellos homosexuales españoles que, como Jorge Javier Vázquez, eran niños de barrio de aluvión cuando murió Franco y ejercieron su opción sexual en democracia”. Huffington Post

    Devolverle el teatro al pueblo: una distopía hecha realidad en seis capítulos

    La que sigue es una estructura de ficción a partir de las declaraciones, datos y lo acontecido en torno al éxito de público de Iba en serio.

    La distopía verificada puede iniciarse a partir de este clic. En el otoño de 2013, J.J se desnuda emocionalmente en el programa El convidat de TV3. Allí, un hombre visiblemente adinerado “se ve siendo cantante por todo el mundo. Por eso ahora estudia música con una profesora particular”. De los ejercicios y lo que se desprende de la escena enlazada les dejamos sacar sus propias conclusiones, pero acepten que es el punto de partida de la historia en la que J.J., a sus 45 años, decide cumplir un sueño. El sueño del mismo personaje que cuenta a su favor con una media de cuatro horas diarias en la televisión más vista de España, parámetro que acabará por descompensar el cuento hasta lograr “que todas las funciones que hemos hecho terminen con todo el público en pie”.

    En el uso contemporáneo de una relato que avanza y retrocede en el tiempo, el siguiente episodio sirve para demoler los prejuicios del espectador. En la distopía hispánica las plateas erguidas se han sucedido en las Canarias y en Zaragoza, en las ciudades citadas, pero también en el Kursaal de San Sebastián (1.600 entradas el pase) o el Arriaga de Bilbao (1.200 almas en pie). Había caldo de cultivo suficiente para tal audiencia más allá de Sálvame, antes de Gran Hermano 17La vida iba en serio, la autobiografía de J.J. en la que se inspira el musical y que publicó Planeta en 2012, vendió un cuarto de millón de libros en apenas unos meses. En la segunda semana había alcanzado su sexta edición. Esa vida sobre la que pivotan tantas estimas ha llevado a señoras de 45 años por primera vez al teatro: “a mí eso me produce una satisfacción tremenda. Que esa señora vaya por primera vez a una taquilla, sepa lo que es comprar una entrada, vivir con emoción traspasar esa puerta, sentarse en el patio de butacas…”.

    El ‘sold out’ se repetirá un día tras otro en Valencia, como ya ha sucedido en ciudades como Málaga, Madrid, Sevilla, Alicante o Barcelona

    Una definición más o menos aceptada de distopía es la que dice: “sociedad ficticia indeseable en sí misma”. El tercero de los capítulos habla de ese futuro presente, el de una sociedad inimaginable, sin haberse sentido atraída por el teatro desde nunca, revertido por un héroe capacitado para reventar el sistema desde dentro. La contracultura del futuro distópico sufre un volantazo contra los efectos del prime time, las redes sociales y una repercusión desmedida a causa de la industria del clickbait. Para lograrlo, J.J., que produjo antes de impulsar su máquina para hacer dinero devolver el arma del teatro al pueblo, erige esta obra sobre tres columnas infranqueables: Juan Carlos Rubio, que mientras se publicaban las críticas dirigía a un altísimo José Sacristán en la última obra para Broadway de David Mamet; Julio Awad, responsable de algunos de los mejores musicales de la Gran Vía madrileña; Kiti Mánver, la actriz que hace de su madre y que a menudo sostiene todo sobre el escenario. Los dos últimos, galardonados este año con los Premios de Teatro Musical.

    “Siempre me ha gustado el teatro como espectador y no había reunido el valor suficiente para hacerlo. Pero ha llegado el momento». La frase, literal, extraída de su hoja promocional, puede dar paso al cuarto episodio, con aquellos 45 días de ensayos tras toda una vida “sin ensayar nada”. El que también fuera periodista de Pronto y SuperPop con multipseudónimo, logra sobreponerse contra la represión (familiar y coyuntural) que le acompañó en Badalona. También, contra la represión de quienes más adelante, cumplidas muchas metas, le acusaron de intrusismo: “me hace mucha gracia que los actores hablen de intrusismo cuando muchas veces han tenido que trabajar de camareros… ¡y los camareros no tienen derecho a quejarse de que los actores… ¿no?”. Qué menos que uno de esos capítulos para desarrollar la opresión laboral y del sistema económico.

    El quinto capítulo se adentra en el texto de la obra, pese a ser, según su protagonista, «un recorrido emocional por los 40 años de la vida de cualquier persona”. Es importante entender que, no sin cierta épica contra lo establecido, J.J. sobrepone su éxito de masas al desprecio de programadores y gestores culturales del momento. Se pudo comprobar este mismo año 2016 en Alicante, donde el nuevo director del Principal, el dramaturgo, productor y profesor de teatro, Francesc Sanguino, la incluyó en el top ten de representaciones “inapropiadas” para un teatro público. Contra los ataques, J.J. demuestra la fortaleza de exhibirse por completo: “ser sincero y ser honesto te da muchísima libertad”. Qué mayor sinceridad que la de haber convertido en autobiografía y musical las entretelas de una vida, los sueños junto a una madre que es cómplice –sobre y bajo las tablas- y sirve de caballo de Troya para convencer a todas las generaciones de espectadores. La comparsa imbatible.

    El último de los episodios bien puede mostrar al Jorge Javier Vázquez a punto de concluir la primera gira de su musical, Iba en serio, en el gran teatro de Valencia. El mismo hombre que llegó a Madrid y que, como ha descrito varias veces, lo primero que hizo fue ir a ver El último tranvía interpretado por Lina Morgan. Y luego a Paloma San Basilio, a la que ‘cantará’ en el mismísimo musical. El mismo hombre que hace ahora un año entró a la casa de Gran Hermano –que hoy ‘dirige’- para invitar a los concursantes al estreno de su musical, quizá como un guiño al público al que se dirige. Ese tipo de estrategias, ese tipo de hombre al frente de los programas más vistos de un país, ese tipo de gigante más que catódico que dicen –y sirve como caramelo en la boca para ansiar una segunda temporada- parece haberse convencido tanto de su poder a través del teatro que podría abandonar la televisión.

    Y una cápsula del tiempo

    «Esto supera la ficción, debe ser la realidad«. La idea que recibe a cualquiera que entre en el Facebook de J.J. sirve como cierre para este artículo intergéneros con el que nos gustaría que no descarten la posibilidad de haber alcanzado un estadio del futuro con el que solo algunas distopías nos habían ayudado a tener pesadillas.

  • Nacho López Murria estrena con Tórtel su primer musical

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Lo debían hacer, pero -sobre todo- lo han hecho. Nacho López Murria y Tórtel han creado un musical, el primero para ambos como tal. Su colaboración en aquel Manual de plantas de interior que disfrutamos durante semanas en la Librería Bartleby fue solo el primer paso, al que siguió una experiencia audiovisual para promocionar el trabajo del músico que acaba de lanzar Transparente, su cuarto disco

    Los procesos creativos, en cualquier caso, han ejercido de precuela de lo que ahora se presenta como Las fabulosas canciones para desaparecermusical escénico que presentarán en Las Naves los próximos días 10, 11, 12 y 13 de noviembre. El espacio de creación contemporánea ha ejercido de promotor y sede del desarrollo de una propuesta por la que entrevistamos al dramaturgo, a una semana del estreno. 

    -No es la primera vez que trabajáis juntos. Precisamente por eso, ¿cómo ha sido el desarrollo creativo esta vez?

    -Creo que cada proyecto, tanto en Manual de plantas de interior como el videoclip, han sido procesos muy diferentes. Por supuesto, en este es en el que hemos invertido más tiempo.

    -¿Cómo surgió?
    -Llevábamos unos años rumiando la posibilidad de hacer una obra musical… Hemos intentado tener mucho feedback durante ese tiempo: Tórtel ha ido leyendo todas las versiones de la obra, que ha habido muchas, y tanto él como Rafa Segura [también miembro de la compañía CanallaCo] han ejercido de tutores cuando me bloqueaba. Creo que hemos aprendido mucho y hemos tratado de corregirnos mutuamente con mucho cariño.

    «YO LE DECÍA A TÓRTEL <<TIENES QUE VER RENT>>, PERO SEGURO QUE NI LO VIO… Y ESO TAMBIÉN ES BUENO PORQUE AL FINAL TE ALEJAS DE TODA REFERENCIA E INTENTAS HACER LO QUE TÚ QUIERES»

    -Como dramaturgo, ¿cuál ha sido el reto de trabajar dentro del marco musical?
    Tanto Tórtel como yo teníamos claro qué líneas queríamos seguir. Hemos respetado mucho la estructura clásica de los musicales pero no deja de ser una obra con canciones. También teníamos bastante claro qué tipo de sonido queríamos y el hecho de que la obra transcurra en un karaoke te marca cómo tienen que sonar. La suerte es que en el reparto las voces son muy variadas al igual que sucede con las canciones y eso hace que cada una hable por sí sola. Aunque sea una obra de pequeño formato, el nivel técnico y artístico es muy alto y supone un trabajo en el que no hay descanso por ninguna parte. Pero sarna con gusto no pica…

    -¿Tenías referencias de musicales para esta obra? ¿Y de comedias?
    -Como ya he comentado antes, sí, en cuanto a estructura sobre todo. Hemos mencionado muchos musicales pero, sinceramente, que hayamos tenido uno o varios muy claros en los que fijarnos no. Yo le decía a Tórtel <<tienes que ver Rent (Chris Columbus, 2005)>>, pero seguro que ni lo vio… Y eso también es bueno porque al final te alejas de toda referencia e intentas hacer lo que tú quieres, salga bien o salga mal. Pero por ejemplo, comentábamos “tiene que haber una canción que hable sobre esto en concreto, porque en casi todos los musicales hay una así”, y de alguna manera intentamos ser conscientes de las “normas” de los musicales. En cuanto a comedias…, bueno. Somos muy fanáticos de las pelis más clásicas de Woody Allen, Noah Baumbach, de los Duplass… Creo que hemos mantenido toda referencia artística, incluyendo novela gráfica y algo del manga.

    SIEMPRE HEMOS TENIDO UN PÚBLICO Y ADEMÁS UN PÚBLICO MUY JOVEN, PERO HAY VECES QUE YA NO DEPENDE DE LA COMPAÑÍA EL HECHO DE QUE LA OBRA SIGA HACIENDO RUIDO

    -¿Qué ha supuesto la puesta en marcha de un musical para la compañía?
    -Llevábamos un tiempo desaparecidos y sabemos que hemos dado mucha la tabarra estos años. Creo que siempre hemos intentado probar, aprender, trabajar desde el cariño… Es un nuevo paso, siendo conscientes de que parece que cada vez es más difícil conseguir un objetivo. Ha habido mucha gente durante los últimos años que nos han respaldado mucho y eso es de agradecer. Sinceramente, teníamos mucho miedo en volver. No hablo de competencias en absoluto, pero sí que es verdad que hay tantas propuestas (y tan buenas) ahora mismo para tan poco público que da vértigo pensar en si irá bien o si irá mal. No es cuestión de tener éxito pero sí de que lo que haces llega y sirve para algo.

    -¿Qué planes tenéis con la obra más allá del estreno y días en Las Naves? ¿Cuál vislumbras que es su circuito natural? Ciudades, teatros…
    -Esto también da cierto vértigo. Creo que todos queremos estrenar y estar como mínimo un año rodando y haciendo bolos. Ahí es donde de verdad un espectáculo crece. En ese sentido siempre hemos tenido poca suerte. Siempre hemos tenido un público y además un público muy joven, pero hay veces que ya no depende de la compañía el hecho de que la obra siga haciendo ruido y es una pena cuando ves que lo que haces funciona para ese público y no se puede dar a conocer a más gente más allá de Valencia. Por lo tanto, no voy a vislumbrar, no vaya a ser que me dé contra una pared. Por el momento espero que guste, que funcione, que la gente se lo pase bien, que saque su propia lectura de la obra y que hemos intentado que hayan unas cuantas y después, ya veremos. Ojalá salgan bolos para que el esfuerzo de todo un año se vea recompensado para toda la gente que está tanto en el escenario, como detrás trabajando sin parar.

    QUERÍAMOS CONTAR UNA HISTORIA SOBRE MUSAS, PERO REIVINDICANDO DESDE EL PRINCIPIO QUE UNA MUSA NO ES ÚNICAMENTE UN OBJETO DE INSPIRACIÓN O DE DESEO

    -¿Existe una adaptación sin música en directo? O, dicho de otra manera: ¿existe una grabación de estudio del apartado musical?
    -Bueno… no existe, la verdad. De momento nos hemos centrado en el estreno y en las funciones en Las Naves. Por mi parte me gustaría no tener que hacer el musical sin música en directo. No quiero decir que se desvirtúe, pero creo que pierde mucha magia. Tórtel, Xema Fuertes y Alfonso Luna se lo han pasado pipa haciendo la música y la verdad es que, sabiendo que únicamente son dos músicos en directo, parece que haya una banda entera. Vamos, que son unos cracks.

    -Ahora que vuelves a mencionar a Tórtel… ¿has firmado el libreto junto a él? ¿Cómo habéis repartido los papeles, quién ha llevado el peso de la historia?
    -Bueno, la idea base se la propongo yo, pero abierto a que Tórtel proponga más que ideas. Él continuamente me sugería qué mensajes queríamos transmitir al público. Siempre me pasaba recortes de ensayos o reportajes que venían a coalición con nuestra historia. Queríamos contar una historia sobre Musas, pero reivindicando desde el principio que una Musa no es únicamente un objeto de inspiración o de deseo y queríamos pelear para llevar este contexto algo más mundano y adaptado a la realidad actual. Nuestras Musas son de carne y hueso, como bien dice una de las canciones, no van semidesnudas, no son simples superheroínas Marvel. Creo que eso es lo que se pretende vender y siempre ha sido así con la figura de la mujer. Y todo esto lo hemos llevado contando una historia de una Musa que quiere saltarse las reglas establecidas de su mundo encontrando su propia voz y haciendo lo que ella siempre ha soñado por encima de todo. En cuanto a la música, cualquiera que vaya a un concierto sabrá la diferencia de escuchar un disco en su casa a escucharlo en vivo y en directo. Creo que ahí está la respuesta. Y ya que estamos intentando crear un mundo mágico, qué mejor magia que la música en directo…

    -¿En qué espacios has hecho la investigación de la historia? ¿Qué te rodea en cuanto a locales de ensayo, músicos…? ¿Tórtel se ha involucrado en ese tipo de contextos e historias?
    -Creo que los espacios en los que muevo están en lo que leo, veo y escucho. De vez en cuando voy al Karaoke ‘Al Alba’, pero mi ‘investigación’ por así llamarla, reside en lo que uno absorbe culturalmente hablando. Inevitablemente en esta ficción incluyes sin querer tus estados de ánimo o transformas tu realidad en parte de la historia. En cuanto a la implicación de Tórtel, ha estado ahí como guía diciendo <<esto no es así>> o <<esto pasa de esta manera>>. Como ya he comentado, él ha ido leyendo cada página cada día que iba escribiendo la obra, sobre todo porque era necesario para que él pudiera desarrollar su trabajo de composición y porque él también necesitaba sentir que las palabras y los conflictos de los personajes también fueran suyos.

    -¿Cómo ha sido la evolución del trabajo con los actores con respecto a este estadio de tragicomedia musical? Es decir, ¿cómo lo diferenciarías con respecto a tus trabajos anteriores?
    -Es la primera vez en la que me he peleado con muchos archivos de Word con diferentes versiones de la obra. Creo que es un bonito quebradero de cabeza. Siempre he sido muy impulsivo o evitaba reescribir por miedo a no acabar nunca. Con los años me he dado cuenta de lo importante que es. He eliminado mucha información dejando patente lo necesario y sobre que todo que los seis personajes tuvieran sus conflictos muy claros y cuándo tenían que suceder. Debo decir que en el trabajo de mesa con los actores, se han ido desarrollando e incluso fijando nuevos caminos que han favorecido el mensaje y las tramas de Las fabulosas canciones… Me gusta escuchar y entender las lecturas que hacen los actores y lo necesario que es para que el trabajo crezca. En cuanto a la diferencia, creo que la comedia, que es algo que nos gusta mucho trabajar en la compañía, está pero de una manera más sutil. Que el drama aparece, pero buscando la cotidianidad. 

    -¿Es tu primera obra desde Manual para plantas de interior? ¿En qué has estado trabajando estos últimos años?
    -Pues como mucha gente que intenta sobrevivir del teatro, trabajando en muchas cosas no relacionadas con el medio. Tuve una época que quería ‘desaparecer’. Me estanqué a nivel creativo o le cogí miedo a ponerme manos a la obra con otra obra teatral. Supongo que al ver el esfuerzo que implica llega un momento en que te cansas y necesitas respirar. He estado trabajando en publi haciendo guiones, he dirigido dos cortometrajes y coodirigido junto con Jakie Guillén el videoclip de ‘En defensa propia’ de Tórtel. Recuperé algunos textos breves para estrenarlos y para seguir aprendiendo en la dirección, he escrito para mí solo y con amigos, proyectos audiovisuales que ojalá algún día puedan ver la luz… Estuve una época en Madrid dirigiendo una versión de No estamos together y volví a la terreta que es donde mejor se está….

    ____

    Las fabulosas canciones para desaparecer ahonda en la “tragedia” (con mucha comedia) de Álex, una fantástica musa que, tras cientos de años siendo objeto de inspiración, decide dejar su función para trabajar de camarera en un karaoke. Allí conocerá a Elio y Santi, dos músicos que lo último que buscan es el reconocimiento y la fama. Pero Álex, en contra de las prohibiciones de su mundo mágico, se convertirá en la cantante del grupo… 

    Este nuevo proyecto, un hito importante en la trayectoria CanallaCo, está protagonizado por los actores Helena Font, Rafa Segura, Héctor Fuster, María Zamora, Paco Sarro y Silvia Rico contará, además, con la actuación en directo de los músicos Xema Fuertes Alfonso Luna.

  • Toni Cantó: «La cultura en política se usa como un instrumento para ganar votos»

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La actualidad parece empeñada en darle la razón a Toni Cantó (Valencia, 1965). Esta semana Fernando Savater, «un referente» para el actor, objeto de numerosas citas en sus intervenciones durante su etapa como diputado de UPyD (2011-2015), pedía el voto para Ciudadanos en unas hipotéticas terceras elecciones generales consecutivas. Compartiendo espacio entre titulares, el candidato del Partido Popular a la Xunta y presidente en funciones de la misma, Alberto Núñez Feijóo, se negaba a participar en el debate televisivo a cinco previsto en Radiotelevisión Española. ¿Las razones? Haber sido acorralado por sus rivales -y escamoteado según parte de los analistas- en el encuentro homónimo emitido en la Televisión de Galicia.

    La tramoya política, el trasunto que va de la fachada mediática (en pleno temporal de reputación a causa de la corrupción) hasta el lenguaje real de sus participantes cuando no está enchufada la cámara o la grabadora, ha inspirado la primera obra que Cantó ha subido -como dramaturgo y director- a un escenario: Debate. Con una respuesta de crítica y público de lo más agradecida a su paso por Madrid, el Teatre Talia acogerá esta función entre los días 28 de septiembre y 2 de octubre. En ella, Cantó retrata con crudeza la esencia del bipartidismo tras una prolongada investigación en torno a los debates televisivos, tras numerosas «entrevistas con realizadores de televisión» y otras comparsas de estos encuentros maniatados.

    En la obra, los representantes de los ‘dos grandes’ dan rienda suelta a una negociación que abunda en el juego sucio del sistema. Un sistema bipartidista, «extinto», acerca del que Cantó es «muy optimista» en su posibilidad de cambio ahora que cuenta con un punto de vista privilegiado:

    -La sensación con la obra, con el texto, viéndola representada, es que sé de lo que estoy hablando. De hecho, en alguno de los encuentros que hicimos con el público después de la función, unos encuentros que me gustaría poder repetir en Valencia, aparecieron políticos. Sé que mientras veían la obra se descojonaban porque estaban viendo cosas sobre el escenario que habían vivido más o menos de una manera cercana. 

    -Es un texto crudo, sanguinario sobre la situación del oficio como político. ¿Es un relato de ficción al que no estamos acostumbrados en España?
    -De lo que habla la obra es de la utilización de los medios públicos y muestra al nivel al que llegan los viejos partidos en eso de repartirse el pastel. El 99% del texto, de las cosas que suceden, son reales. Están inspiradas en entrevistas con realizadores de televisión, periodistas y políticos, en la investigación con todas estas personas que me contaban detalles de la negociación en los que la estética y los tiempos siempre prevalecen. Por ejemplo, que los planos cenitales estuvieran prohibidos porque tenían el suelo lleno de chuletas…

    -En resumen, esa es la sensación, la de que los debates sirven para muy poco en España de cara a la decisión del ciudadano, que los partidos llegan con todo pactado al mismo.
    -Es una sucesión de monólogos, no un debate. Los partidos van más a no perder que a ganar. Los partidos grandes van preocupados de que nadie les haga un agujero. Preocupados por minimizar daños. Para eso se pactan cosas de las que no se puede hablar, como la misma corrupción, algo que han aceptado en alguna ocasión los dos grandes grupos porque están podridos de la misma manera.

    -Rajoy no participó en el debate con los principales partidos por intención de voto en la campaña de las Elecciones Generales del pasado 20 de diciembre.
    -Es que nos han hurtado el derecho a tener un debate. Eso es impensable en otro país. Que Rajoy no acudiera a ese debate es impensable y tendría un coste electoral inaguantable para el Partido Popular. Que en una sociedad como la nuestra se forzara un debate bipartidista, como sucedió entre Rajoy y Pedro Sánchez es impensable. Lo natural es que aceptaran las normas propuestas por el medio de comunicación, equánimes pero independientes a esa negociación. Y lo de acudir los dos al debate, bueno… es la fórmula que tienen para tratar de sostener un Estado bipartidista. Siempre que puedan, ambos partidos tratarán de defender esa idea.

    «EL PP VA A SEGUIR LLEVANDO A GENTE COMO BARBERÀ AL SENADO O SORIA AL BANCO MUNDIAL»

    -Ha escrito esta obra y como parlamentario, en este momento, sigue activo en las comisiones de Cultura y Deporte y se integra en la de Corrupción. Con todo, ¿confía todavía en la posibilidad de cambiar el sistema del que habla Debate? ¿Cuál es el grado de esa confianza?
    -Muy elevado. Si no, lo dejaría. Sigo pensando que se puede desbloquear el sistema tal y como está actualmente y cambiar. De hecho, las elecciones han demostrado que es posible y nosotros hemos hecho nuestra pequeña demostración con los acuerdos del PSOE y el PP. Acuerdos en los que les hemos obligado a tomar medidas, siendo la alternativa a ellos y a Podemos, que sigue en su posición de gritar mucho para no cambiar nada. 

    -¿Cuál es la fotografía de situación en este momento, con todo el escenario político?
    -Seguir peleando para que haya Gobierno. Eso es lo primero. Es necesario que suceda porque el PP no va a cambiar nada por sí mismo. Va a ser un partido capaz de seguir queriendo llevar a gente como Rita Barberà al Senado o a José Manuel Soria al Banco Mundial. Ese es el PP y tiene que haber gente dentro del gobierno que le obligue a hacer cambios en la Administración, a regenerarse democráticamente y a generar políticas sociales más justas. Y lo mismo en el caso del PSOE.

    -Así que espera que no se produzcan unas terceras elecciones.
    -Espero que no sucedan. Esperaba que no sucedieran las segundas.

    -Si sucede, si suceden, ¿cómo describiría la situación?
    -Un ridículo mundial. Una muestra de incapacidad y de poca vergüenza por parte del PSOE, de Podemos y del PP. Somos los únicos que hemos demostrado que hay esfuerzos posibles.

    -En la obra un personaje dice: “¿Algún secretario de Estado te ha pedido alguna vez entrar por Cultura?”
    -La cultura sigue siendo la asignatura pendiente. Es la ‘asignatura María’, por así decirlo. Nunca la pide nadie y, si lo hace, es para hacer cultura ‘para los suyos’. Esto es muy típico, muy de la vieja política de izquierdas y derechas. Nunca se tiene en cuenta el valor de asociarla a la educación o la visión de, simplemente, hacer una política cultural justa y potente. Se utiliza como instrumento para ganar votos. Y la fórmula más rancia de la izquierda, la manera clientelar de los nacionalistas, que hacen cultura ‘para los suyos’ como decía. Ese es el gran drama de la política cultural.

    «ALMODÓVAR, CERVANTES O PICASSO HAN HECHO MÁS POR LA MARCA ESPAÑA QUE LOS MINISTERIOS DE PP Y PSOE JUNTOS»

    -En el caso del presidente del Gobierno en funciones, no se ha permitido ni una sola fotografía relacionada con ningún elemento de la cultura a lo largo de la legislatura, nunca en un teatro, con un libro, mencionando ningún artista vivo…
    -Es una torpeza. Es una gravísima irresponsabilidad de este Gobierno y no sólo del señor Rajoy, sino de Montoro con sus políticas fiscales o del propio ministro de Educación y Cultura que no hace nada por conectar precisamente esos dos mundos que dan nombre a su cartera. La industria cultural hace mucho por el país. Hace mucho más por la marca España que muchos sectores. Almodóvar, Cervantes o Picasso han hecho más por la marca España que los ministerios correspondientes del PP y el PSOE juntos. Por eso debería tener un peso específico en el PIB; un peso mayor. 

    -En su acuerdo con el PP (150 compromisos para mejorar España) sorprendió que aceptaran la máxima del partido de Rajoy por no rebajar el IVA para el cine. Se abrevió la situación con un IVA reducido en la próxima legislatura para los espectáculos «en directo». Aunque su compañera Marta Rivera ya mostró su decepción por haber tenido que asumir esta idea, ¿qué opinión le merece este pacto?
    -Fue una línea roja que impuso el PP en la negociación. Una línea roja que comunicamos a todos los representantes de la industria audiovisual dos días después y, creo, de aquella reunión quedaron satisfechos. Esto es una vendetta personal del PP. Nos sentamos con ellos para hablar sólo de esto, para entender cuáles eran los argumentos, pero no había razones. No dijeron nada. Ellos saben, y el sector también, que al día siguiente de que se conforme el Gobierno nosotros presentamos en el Congreso una modificación con la que van a estar de acuerdo el resto de partidos. 

    -En el caso de la Comunitat Valenciana el sector audiovisual vive especialmente pendiente de la reapertura de Radiotelevisió Valenciana. ¿Cómo está viviendo el proceso?
    -Por lo pronto, Compromís, PSOE y Podemos están engañando a los valencianos, incumpliendo las promesas de plazos que se autoimpusieron. Nosotros ya hemos dicho por activa y por pasiva que estamos a favor de una televisión autonómica para cada territorio que tenga una lengua propia, como es el caso del valenciano. Eso sí, no es una prioridad para nosotros. Y ha de ser sostenible y no el disparate que había antes…

    -Antes mencionaba la idea de lo que supone la cultura para la marca España. En el caso de Valencia, de la Comunitat, su situación de marca… [interrumpe]
    -Sí, el PP hizo un trabajo importante para que la marca fuera la más negativa y una cosa que no tiene nada que ver con todos los valencianos que conozco. 

    -¿Ve a la Comunitat con una estrategia clara para que la cultura regenere su tejido industrial y pueda ser una base de impulso para la economía?
    -Lo que veo es que no se está haciendo un trabajo serio por dotar al turismo de un valor añadido fundamental como es la cultura. No se está haciendo por visibilizar el potencial de la cultura en la vida de los ciudadanos y siempre acaba ofreciendo la cultura como escaparate, además de lo que comentábamos antes. PSOE, Compromís y Podemos hacen lo mismo de siempre: programar la cultura para los suyos, instrumentalizarla. 

    -¿Hay una receta mágica para generar esa aproximación de la sociedad a la cultura, como apuntaba?
    -La cultura tiene la necesidad de ser un espejo de los ciudadanos, por ello debe engarzarse con la educación, pero sobre todo con la práctica cultural. No sólo se han de generar asistentes, sino gente que participe. Necesitamos espacios para que los ciudadanos pinten, bailen, canten o se expresen, que se expresen artísticamente hablando. Ese es un cambio de chip de cara a la cultura por el que he peleado mucho dentro del programa de Ciudadanos.

    -¿Y algún modelo exterior que le agrade especialmente?
    -[Piensa] Un poco de varios. Me gusta el modelo italiano de mecenazgo, por lo que genera de conexión con las empresas. El modelo francés me gusta por cómo se cuida, se mima y se promociona la cultura, por cómo se potencia. También por su escuela de teatro que frente a otras tendencias ha conseguido un nivelazo con una idea muy suya, con una grandeza impresionante y esto también es muy importante; redunda en un nivel cultural extendido. Me gusta el modelo ingles de la BBC por la seriedad, por la rigurosidad de sus trabajos y por cómo se financia. A nosotros nos toca mucho de mirar lo bueno de muchos modelos y tratar de copiar y adaptar lo mejor de estos. 

    -En el caso de la Comunitat hay una línea clara que es la del apoyo institucional a las creaciones en valenciano o de valencianos, en cualquier disciplina. ¿Cómo ve esa propuesta genérica?
    -Creo que de la misma manera que hay que cuidar y tener un ente autonómico que fomente el uso de la lengua, esa es otra forma de hacerlo. Me parece natural que se haga así, que se apoye así y suceda en una proporción normal para todas las artes, también las escénicas. Pero hay que evitar la tentación de que las compañías, en ese caso, se encierren en su comunidad. La cultura tiene que ser porosa para poder viajar, al menos, por toda España. Ahora mismo es imposible hacer teatro en castellano en Cataluña. Y es una rareza a la que nos hemos acostumbrado gradualmente y conocemos todos los que estamos en el mundillo porque lo hemos ido viendo venir. En el teatro público de Cataluña el tipo de director que hay tiene un carácter muy marcado para este sentido. Sin embargo, en Madrid los directores de teatro público son vascos, catalanes, valencianos… eso sólo genera riqueza.

    -Ahora que ya lleva unos años en el contubernio político, ¿cómo encaja su posición y cómo acepta que su caso dentro del mundo de la creación sea tan excepcional, que pocos actores, dramaturgos o directores dejen su actividad para tratar de ser representantes públicos en el ámbito estatal?
    -Eso se da porque hay que pagar un precio profesional muy alto. En este país, en eso, hay poca cultura democrática. Y posicionarse tiene un precio por el cual yo sé que muchos Ayuntamientos no me contratarán en la vida. En ese sentido, mi carrera profesional puede parecer mermada, pero lo tengo asumido. Tengo la suerte de saber que puedo vivir de mi trabajo siempre que quiera y eso también me permite, a su vez, vivir la política de una manera muy libre. Sé que cuando deje mi puesto al poco tiempo podría estar trabajando. 

    -Hace años que defendía no tener televisión y más tarde tenerla, pero sólo con un canal sintonizado para sus hijos. ¿Ya ve la tele en casa?
    -Tengo desde hace tiempo, aunque reconozco que prácticamente no la veo.

  • Martínez Luciano: «Las instituciones han de lograr que los creadores valencianos no tengan porque irse para hacer cultura»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Estos días se inicia la XXXIII edición de Sagunt a Escena, marcada por un estirón presupuestario y la llegada de su nuevo director, el ex responsable de Teatres de la Generalitat Juan Vicente Martínez Luciano. Doctor en Filología Anglogermánica, sigue siendo profesor de Filología Inglesa en la Universidad de Valencia. Allí desarrolla durante el curso la docencia relacionada fundamentalmente con el Teatro Contemporáneo en Lengua Inglesa. 

    Miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España, este traductor de H. Pinter, S. Beckett o T. Williams, regresa con Sagunt a Escena a la gestión pública en un supuesto cargo eventual que, todo indica, durará al menos unos cuantos años. A la espera de la ratificación tras esta edición de partida, conversamos con él sobre la escena teatral valenciana en su amplitud:

    -La última edición de los Premios Max dejó una cosecha de nominaciones y premios para las artes escénicas valencianas sin precedentes.
    -Creo que es la segunda vez que he vivido una experiencia similar. En el año 2000, aproximadamente, hubo una especie de gran cosecha con Pablo Zarzoso, Alejandro Jornet, Carles Alberola, Roberto García…No solo como autores, sino también como directores y actores montando grandes espectáculos. El año 2000 fue tan interesante para el momento de las artes escénicas aquí que cuando monté mi compañía la llame Dramaturgia 2000. No solo era un cambio de siglo, sino también un cambio de actitud en la Comunitat Valenciana respecto a las artes escénicas. Había una efervescencia, creativa y de público. Recuerdo que haciendo incluso cosas como lecturas dramatizadas en la SGAE aquello se llenaba hasta los topes. En toda la región pasaban cosas muy bonitas y de gran calidad. La Mostra d’Alcoi, el festival de MIM de Sueca y Sagunt a Escena eran nombres de referencia. Había verdadera dificultad para atraer producciones y espectáculos que vinieran a los 6 espacios públicos que teníamos [habla como director de Teatres de la Generalitat] por la demanda. 

    -¿Qué pensó cuando vio a los premiados de este año?
    -No fueron solo los premios ni las muchas nominaciones, fue ver como autores como Víctor Sánchez, encuentran una continuidad. Le tengo mucho cariño porque le tuve como alumno del Master de Gestión Cultural y dirigí su trabajo de fin de Master. Él ha logrado que su trabajo haya alcanzado ese reconocimiento en Madrid y por España. En el caso de Rosángeles Valls, el día que vi el estreno de Pinoxxio en Paterna, recuerdo que le dije que iba a llevarse muchos Max… ¡quizá también porque sé lo que puede encajar en estos galardones! Lo importante de todo ello es el reconocimiento exterior. Es importante porque ayuda a que los propios creadores vuelvan a tener confianza en ellos mismos. En las artes escénicas el efecto contagio es importantísimo. Cuando alguien aquí es optimista y su trabajo es reconocido es capaz de irradiar esa energía positiva a los que estamos alrededor y nutrirnos de ella. Se nota mucho. 

    -¿Qué ingredientes se sumaron para que se generase aquella generación del 2000?
    -En la dramaturgia valenciana tenemos una etapa previa con los Sirera y los Molins, una etapa importantísima, pero que tenía unos cauces muy determinados con la lengua y la recuperación de la tradición valenciana desde el punto de vista de la escritura. Esto provoca que luego haya una reacción con un lenguaje muy fresco. Es el fenómeno del año 2000, con muy buenos dramaturgos, de nivel nacional, al menos una docena. Lo bueno, lo diferencial quizá, es que no se dedicaron solo a escribir teatro. Se dedicaron a trabajar para que sus textos subieran a escena creando compañías, pensemos en Albena, en Jornet, en Zarzoso, en Arden, en otros… No solo había buenos textos, sino ganas de dejarse la pie por convertirlos a escena. Ese impulso se unió a que, también, se empezó a reconocer la calidad de las obras desde fuera y esa cantidad de premios acabó de conformar un poco la escena.

    -Con la distancia, da la sensación de que en todo aquel escenario tuvo mucho que ver la ayuda de la Administración.
    -Sin duda. Nunca se reconocerá bastante lo que significaron las ayudas públicas en aquel escenario, a todos los niveles. De creación, de autoría, a nivel de producción, coproducción, ayudas a la gira…. El cambio lo ubico desde 2004 hasta nuestros días. Hasta ese momento, fue importante porque efectivamente desde la Administración hubo una conciencia de que había que ayudar porque se creaba cultura, empleo y porque la gente lo pedía, porque el publico lo pedia. Yo recuerdo con cariño que esos seis espacios a los que antes me refiera estaban llenos de gente. 

    -¿Pero qué fue antes, la demanda, el apoyo o la creatividad?
    -La creatividad generó la demanda. La creatividad generó que no hubiera dudas sobre que había que apoyarlo. Cuando se empezó a ver que esa creatividad tenía reconocimiento a nivel estatal… la Administración no es tonta, así que decidió apoyarlo para también beneficiarse. En el teatro universal siempre se ha dado la situación de que que tu empiezas siendo un autor marginal hasta que tu calidad hace que la Administración te adopte y te convierta en la estrella del teatro público. Cinco años antes eras marginal, ahora eres el más representado de los actores. La administración valenciana hizo eso en aquella época.

    -Y, de hecho, los nuevos gestores públicos valencianos estaban allí la noche de los Premios Max.
    -Por una parte, es necesario que estén. Por otro lado, hay un rédito político. Si tu adoptas una actividad y esa actividad tiene éxito y es reconocida, pues te aprovechas tú también de ese rédito y sigues invirtiendo en ello.

    -Has estado en la Administración durante una época, encima de los presupuestos. Ahora lo estas desde la dirección de Sagunt a Escena. ¿Cuánta es la distancia presupuestaria entre ambos momentos?
    -Antes había muchos más recursos que ahora. No sé si éramos una comunidad mas rica, pero había mas. El festival se mueve en torno a los 250.000 euros de presupuesto, con la aportación de Generalitat, Diputación y Ayuntamiento, además de las 15 empresas que han aportado y que todas nos apuntan a que quieren seguir colaborando e incrementar su colaboración para el año próximo. En 2005, justo antes de que me cesaran, yo encargo la dirección artística del festival a Salva Bolta y en ese momento el maneja un presupuesto de 350.000 euros. 

    -¿En qué se convierte, qué significa esa distancia?
    -En que se pueden hacer las cosas con más tranquilidad. Pero hay que pensar ya en una producción propia. A mí me contrataron en marzo y ya no se podía pensar en ello, pero sé que el festival se ha de asentar sobre dos ejes: el primero, una coherencia con la programación porque no todo cabe en el teatro romano; el segundo, que esa diferencia distintiva ha de venir marcada por la producción y coproducción de cada año. A mí me gustan mucho los festivales de Mérida, Almagro, Olmedo, pero les falta un hilo conductor, eso que ahora se llama ‘el relato del festival’. Hay que huir del eclecticismo, hay que buscar una coherencia. Este año hemos tenido la suerte de que hubiera un número determinado de espectáculos que nos hiciera concurrir que el festival iba a versar sobre lo femenino. Ojalá todos los años fuera tan fácil encontrar ese hilo conductor.

    -O sea, que han sido las obras disponibles las que os han hecho elegir el hilo conductor de lo femenino.
    -Aunque hay mucha oferta, también podríamos haber optado por los clásicos españoles e ingleses, con la excusa del cuarto centenario Cervantes-Shakespeare. También había opción de optar por los héroes griegos. No ha sido solo lo que nos proponían, sino también lo que nosotros podíamos generar. Por ejemplo, a mi me parecía que había quedarle un empuje a una compañía que a mí me interesa muchísimo por su lenguaje, que es extraordinario, como es Perros Daneses. A esa ‘Fedra’ había que darle una oportunidad que tras nacer en Russafa Escènica, haber pasado por el Rialto, merecía estar en el teatro romano y ver cómo funcionaba. La compañía se ha volcado, le han dado un giro, añadido actores, ampliado escenografía… esa también es la misión del festival. Ya que no hemos podido hacer producción propia este año, debemos dar la oportunidad de que alguna compañía le de otra vuelta de tuerca a su propuesta.

    -Este ejemplo habla de tu relación como espectador del teatro alternativo. ¿En qué se debería convertir el Off Romà? ¿Ha de ser un cajón de sastre o hasta qué punto ha de generar una propuesta independientemente atractiva al romano?
    -Este año la intención ha sido la de proponer una oferta atractiva para un público familiar, teniendo en cuenta que va a suceder en espacios al aire libre y en horarios totalmente infantiles. A futuro, Sagunto es un lugar abierto a muchas posibilidades. Para empezar tiene dos casas de cultura perfectamente acondicionadas para hacer teatro en julio y en agosto. En estos espacios, en este sentido, tenemos que construir un Off que sirva de previa en algunos casos para dar el salto al romano. No hablo de generar una segunda división, pero es un lugar para desarrollar otro tipo de discursos. El Off ha de generar espectadores y desde el criterio de que no todo vale, precisamente. Este año hay danza de calle, cabaret, circo, teatro gestual. Espectáculos sencillos con una gran dosis de calidad y creo que eso ha de generar espectadores. No obstante, el Off es una de las grandes tareas, es lenta y quiero ver qué evolución vamos a poder alcanzar en dos o tres años. 

    -Antes has mencionado la participación de 15 empresas del Camp de Morvedre en el festival. ¿Se ha notado el cambio de aires para que se animasen a participar?
    -Sé que otros años no ha cuajado. Ha tenido que ver que esas negociaciones y reuniones se hayan hecho de la mano de la administración. A estas empresas les hace ilusión tener también un director artístico con el que reunirse y entender cuál es la propuesta. Cuando se reunieron conmigo así me lo transmitieron y hablamos de todas las posibilidades de colaboración. También ha sentado bien, porque así me lo han dicho, que más allá de mi curriculum, yo lleve 20 años viviendo en la zona. 14 años en Sagunto, de hecho. Sé lo que sucede los viernes en la Casa de la Cultura, los problemas que hay con la cementera o la idiosincrasia del Puerto de Sagunto. Que no fuera un recién aterrizado se que les animó y hemos logrado que, directamente, haya cuatro funciones del Off que las paguen los empresarios. Su actitud es la mejor y nos han dicho que no esperemos a mazo para ir a verles, que mantengamos la comunicación. 

    -Tu dirección fue anunciada como algo eventual, para ‘salvar’ la edición de 2016 y más tarde entrar en un proceso de decisión sobre el futuro de la dirección, pero todo lo que haces, todo lo que gestionas y planificas, no tiene esa fecha de caducidad presente. El secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, ya ha dejado entrever que la dirección del festival no tendría por qué salir a concurso o someterse al Código de Buenas Prácticas. ¿Cómo lo percibes tú?
    -No trabajo pensando en que vaya a acabar con esta edición. Trabajo pensando en las próximas ediciones y si viene otra persona, no pasa nada. Los festivales se han de trabajar con todo ese margen y es necesario que lo hagamos así también de cara a patrocinadores e instituciones. 

    -Una de esas relaciones a futuro puede salir de la reunión del 2 y 3 de septiembre en Sagunto, con la llamada de los representantes de festivales de España. 
    -Estamos gestionándolo con mucha ilusión y responsabilidad. Almagro ya ha dicho que viene, Mérida también, Focus como empresa también, el Centro Dramático Nacional, Paco Sanguino, los festivales de Elx y l’Alcudia, Sna Javier, Zaragoza que empezaba este año. En total, nos podremos reunir una docena de instituciones para ver qué podemos hacer juntos… va a ser extraordinario.

    -Por ejemplo, ¿coproducciones?
    -Imaginemos que, por ejemplo, quisiéramos traer al festival de Sagunto a la Royal Shakespeare Company a hacer Hamlet. Me lo acabo de inventar. Obviamente, sería imposible, pero si el Grec dice que sí, Zaragoza dice que sí y otros dicen que sí, si sacamos 10 fechas, pues a lo mejor es viable. En cualquier caso creo que es importante la intercomunicación entre todos nosotros.

    -¿Y más allá de España? 
    -Para los festivales españoles es muy importante oler qué sucede más allá de los Pirineos. En estos momentos, todo sucede entre Barcelona y Madrid. Algo también en Bilbao. Así que creo que pude haber espectáculos importantes para traer de fuera y para atraer desde fuera.

    -Hablamos de coordinación entre festivales nacionales, ¿pero qué hay de los valencianos? ¿Cómo ve que el festival Tercera Setmana haya nacido tan próximo a la Mostra d’Alcoi?
    -Creo que son compatibles, pero es una opinión personal. Creo que el tiempo les definirá. La Mostra debe seguir siendo genuinamente la muestra de teatro de lo que sucede en la Comunitat cada temporada. Es el escaparate aquí para mostrar a promotores de fuera lo que se hace y debe mantener también ese carácter de feria. Tercera Setmana no tiene mucho que ver. Al contrario: es coger al espectador valenciano y decirle, en 10 días va a ver usted todo lo que sucede en España con 20 espectáculos maravillosos. Estos dos y todos ellos son perfectamente compatibles: el de payasos de Xirivella, el MIM de Sueca, el de teatro de calle de Vila-real… La potenciación de festivales será una de las prioridades de la administración. Y así debe ser porque, aun pasándolo mal, ninguno ha fracasado en los últimos 25 años. Todos ellos han demostrado que tienen calidad suficiente para sobrevivir. 

    -¿Y cómo ve la llegada de Musix, la marca paraguas para los festivales de música que los promocionará en las ferias de turismo extranjeras?
    -Con mucha envidia. Espero que dentro de uno, dos o tres años, cuando se promocione la Comunitat en Fitur o donde sea, uno de los platos fuertes sean las artes escénicas. Está claro que en el mercado turístico los agentes ya no solo compran sol y playa y ójala ante ese escenario, en ese momento, miren hacia aquí y vena que nosotros tenemos, además de una maravillosa playa en el Puerto de Sagunto y muy buenas paellas, una Fedra extraordinaria o una Medea. Que se puedan vender esos paquetes de Sagunto, de Sueca, de Alcoi…

    -Ya que hablamos de acciones institucionales, ¿qué se debería conseguir a lo largo de los próximos años en materia de política cultural para con las escénicas?
    -Lo que hay que conseguir es que una persona como Víctor Sánchez, y hay más como él, como sucedió hace 20 años, no tengan que irse. Las instituciones han de lograr que los creadores no tengan porque irse para hacer cultura y puedan generar entretenimiento y diversión desde su origen. Que lo hagan de manera natural y que encuentren apoyo institucional. Que encuentren que este es el lugar para abrir su compañía, como le pudo suceder a Albena, o su sala, como Sala Russafa. Y conseguir que el creador tenga su espacio y su momento aquí y ahora y en la lengua en la que ha decidido crear. Lo digo porque en el caso de Víctor, por edad, por razón social, será en castellano, en el caso de Laura Sanchis, serán en valenciano. Es igual, hay terreno para todos. De hecho, somos privilegiados porque con las dos lenguas tenemos todo el mercado del norte y el oeste con una, y todo el este con la otra. Y esto no quiere decir que dar la oportunidad a los creadores de aquí evite que salgan fuera, al contrario. Es natrual que Víctor ahora esté invitado en una dirección al Centro Dramático Nacional, pero tendría que estar dirigiendo aquí y creando el siguiente texto aquí. Y estrenar en los teatros públicos, que ya le toca. 

    -Cambiando completamente de tercio, ¿qué le parece que la Conselleria de Cultura esté dentro de Educación? Dada la distancia presupuestaria, ¿cree que le perjudica ser esa hermana minúscila? ¿Preferiría una Conselleria de Comunicación y Cultura?
    -A mí me gustaría de Cultura y punto. Educación y Cultura deberían ir por separado y Comunicación y Cultura también, y eso que le tengo mucho respeto a lo que está haciendo el conseller Marzà. La distancia entre los recursos de Educación y los de Cultura hacen que sea imposible destinar tiempo a la gestión, por eso sería deseable que fueran por separado.

    -¿Cuánto nos ha perjudicado nuestra mala relación con el Ministerio de Cultura durante los últimos años?
     -Nos ha perjudicado desde hace mucho tiempo. Cuando yo era director de Teatres de la Generalitat el Gobierno de la Comunitat era del PP y el central era PSOE y no había un buen entendimiento. No afectó mucho en aquel momento porque aquí se vivía en otro mundo; vivíamos en el mundo del crédito. Pero hemos estado maltratados por la administración central desde antes y hasta ahora. Cuando la Comunitat y el Gobierno central estaban regidos por el mismo partido, por el PP, desde aquí Inmaculada Gil-Lázarao fue incapaz de mantener la financiación de Dansa Valencia. Donde debía haber más que un buen entendimiento, una conversación directa, ni siquiera se mantuvo eso que ya se tenía. Así que al final muchas veces este tipo de situaciones tienen que ver más con las personas que están detrás de ello. Si había dinero, bien. Si no había, pues se hacía menos, y si no había nada, pues no se hacía nada.

    -Y su efecto en Sagunt a Escena.
     -Y no solo en materia de presupuesto, sino el interés porque este festival siguiera siendo un referente, siguiera siendo tratado como tal por el Gobierno.

    -¿Cómo te has encontrado a los equipos de trabajo de Sagunt a Escena?
     -Un equipo genial, pero no se debe a este año. El pasado ya hubo por parte de la Conselleria y del Ayuntamiento de Sagunto que empezaron a devolver el ánimo a la gente con el programa Sagunt a Escena Creix. Me he encontrado con una actitud positiva de administración, de empresas y de espectadores, de la gente del propio Sagunto. Mi sensación es que he llegado con el terreno abonado.

    -¿Cuánto ha podido pesar en negativo toda esa etapa de la burbuja crediticia y el gasto en macroproduccions en la Comunitat?
     -Mucho, no te lo puedes imaginar. Ahora en cualquier comparecencia todo el mundo pregunta, <<¿y la Nave? ¿y la Ciudad del Teatro?>>. Es algo por solucionar, pero supongo que la gente, creo yo, no es consciente de lo que cuenta levantar esa persiana. Hay que pensarse muy bien qué quieres hacer con esa nave. Cuando en Londres se abrió la New Tate Modern no fue una decisión de la noche a la mañana: reuniones de expertos, informes… O los locales del Berlín Este reconvertidos en contenedores culturales. No son decisiones cualquiera. Se reúnen personas formadas y preparadas para hacer un presupuesto y saber si se quiere insonorizar, tabicar, posibilidades… Eso sí, nunca se volverán a ver unas Comedias Bárbaras como las de Bigas Luna. Nunca volveré a ver nada igual en ningún lugar del mundo, pero esto no se puede hacer todos los días. Pero, para entender cómo funcionaban las cosas, siendo director de Teatres un día se me propuso poner parqué flotante en toda la Nave. No tenía sentido así que yo dije que los caballos de Bigas Luna y los pastores alemanes que corrían detrás de las actrices patinarían. Era la fórmula para que no lo hicieran, suponiendo que detrás esa idea tenía a una empresa a la que había que darle trabajo por lo que fuera. En 2006 o 2007 se hicieron unos camerinos que… los mejores del mundo. Sin ningún plan. Años después, de repente, alguien llevó y se llevó toda la grifería. Ahora hay un guardia de seguridad cuidando de la escenografía de Calatrava. Cada día lo veo.

    -Para ti es una edición de debut. ¿Qué sensaciones tienes?
     -Buenas. Los responsables culturales del Institut Valencià de Cultura, Conselleria, Diputación y Ayuntamiento están contentos con el trabajo y yo también. Los agentes culturales de Sagunto han hecho un esfuerzo increíble, pero también los de esta casa [Teatres] tuvieron que esperar a que acabara la temporada en el Teatre Principal para llevarse buena parte del equipo técnico que ahora se está montando en Sagunto. Por eso cuando oigo a Natalia Menéndez, la directora del festival de Almagro, decir que si no le dan el 15% más se va y que 141 personas trabajan de manera directa en el festival… Aquí somos seis personas. Ella habla de su oficina de de Madrid, de la oficina de Almagro, de producción, comunicación… Aquí tenemos 10 o 12 técnicos que ahora, sin vacaciones, desmontan en julio y se llevan todo a Sagunto. Las acomodadoras empiezan el 23 de julio, acaban el 10 de septiembre y el 29 de ese mismo mes ya están en el Principal. Si no fuera por el entusiasmo de las personas sería

    -Como decías, estos últimos 20 años has vivido en el Camp de Morvedre. ¿Te sientes próximo a Sagunto y el festival te estimula lo suficiente como para no pretender ninguna otra posición en la gestión pública?
     -Es muy gratificante el trabajo que estoy haciendo. Creo que, por edad, ya no me corresponde el tipo de esfuerzo que requiere una dirección general o subdirección. Soy de los que cree que hay que dejar paso a las nuevas generaciones en esos lugares de trabajo, algo que también lo he hecho durante mi carrera universitaria. De hecho, uno de los grandes problemas en todas las administraciones es que se van creando barreras generacionales. Hay que darle cancha a la gente. Me veo como mínimo un año más en Sagunto. Tengo fuerzas para hacerlo.

  • María Adánez: “El público no abandona el teatro porque todos necesitamos sentir realidades de verdad”

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La vida «disfrutona» de Emilia Pardo Bazán llega a las tablas valencianas de la mano de Insolación, la obra que protagoniza María Adánez en el Teatre Principal del 28 de octubre al 1 de noviembre. Así se refiere a ella la propia actriz, convencida de las múltiples cualidades de una mujer -Pardo Bazán- «que mantuvo una personalidad arrolladora sin preocuparle de qué la tacharan».

    De la mano del productor Celestino Aranda y junto al actor José Manuel Poga, la obra está situada a finales del siglo XIX, cuando una noble viuda gallega afincada en Madrid, en la víspera de las fiestas de San Isidro, se topa con Diego Pacheco, un joven gaditano con fama de conquistador. La comedia romántica que surge entre los dos es también punto de partida para diferentes analogías, como el de la mujer que lucha contra el establishment social o el de los caracteres personales enfrentados y encontrados entre el norte y el sur de España.

    La historia de Francisca Asís Taboada, el personaje central de la obra, tiene además muchas conexiones con la autora del texto. Como Pardo Bazán, la mujer de sociedad es gallega pero reside en la capital, pero sobre todo tiene un conflicto amoroso que resolver, que en el caso de la escritora se sabe está dedicado a uno de sus amantes. Para Adánez, que atiende la entrevista de Valencia Plaza, «es la historia de una lucha titánica por dejar los sentimientos a un lado y regirse por una razón que tiene mucho que ver con la mujer de esa época».

    -¿Cómo ves a Pardo Bazán a través de su texto?
    – Como una mujer ‘disfrutona’ de la vida, influida por un sentido de la sexualidad muy libre y, sobre todo, influyente en la historia. Por eso estuvo metido en política e influenció hasta llegar al sistema educativo.

    -¿Y el mensaje de su texto? ¿Tiene con todo ese componente femenino?
    – Tiene mucho de mujer poderosa, de libertad y de liberación. No sé si es un texto femenino, pero sí hay deseo, un deseo que no sé si tiene que ver con el sexo. Ella narra el deseo.

    -La mayor parte de las dramaturgias sigue teniendo firma de hombre y, recientemente, ha desaparecido Ana Diosdado que hizo el montaje de tu primera obra en el teatro (Casa de Muñecas, Ibsen) en la que compartías escena con Amparo Baró (fallecida también en 2015). Tan solo tenías seis años, ¿pero cómo las recuerdas?
    -Inteligentes, libres y referentes dentro de la profesión como pudo serlo Pilar Miró.

    Insolación llegó a estar censurada en su época por la visión de la mujer independiente, pero aporta muchas otras lecturas políticas, como la relación norte sur.
    -Es otro ingrediente muy interesante. Ella es una mujer del norte, rígida en las formas, que de alguna forma siente mucho más de puertas hacia dentro. Él es un hombre de Cádiz, pícaro, conquistador, rubio y de ojos azules… Ella lo describe y lo escenifica de una forma que deja claro que le encantaba Andalucía y a su forma aborda esas ‘dos españas‘.

    -¿Influye también el clima en el carácter?
    -Por supuesto. El clima puede cambiar la forma en la que nos expresamos y somos, pero es tan importante como el factor educación.

    -¿Cómo se visualiza en la obra?
    -Especialmente me gusta una tertulia que hay al inicio en la que trata de abordar qué somos en España, cómo nos hemos creado tal y como somos, y si tenemos algo de los pueblos del norte o somos latinos. Es bonita esa reflexión, que tiene razones por ambas partes…

    -¿Y cómo lo ves tú o cómo te ves tú?
    -Creo que como decía Ortega y Gasset, uno es uno mismo y sus circunstancias. Somos, sobre todo, lo que hemos recibido desde la educación. En lo personal, creo que la riqueza de esas dos realidades es poder estar en una feria y dejarte llevar, sumergirte en todo ese ambiente y no sentirte extraño si estás en otro momento en la ópera. La capacidad de adaptarse y disfrutarlo, eso creo que es lo más interesante.

    -La obra tiene su propio clima a través de una escenografía llena de intenciones, pero que asume riesgos y a la que el trabajo de luz le aporta mucho. ¿Cómo la has percibido en estos meses acompañando a vuestro trabajo?
    -Partiendo de que la dramaturgia es muy fiel al original, era todo un riesgo no pintar una pradera para mostrarla. Toda la propuesta escénica de Insolación está muy medida y consigue que no haga falta interponer puertas para que el público ‘las vea’. Me gusta especialmente porque compite con una sociedad que tiene mucha información visual y fomenta que la gente tenga que crear cierto imaginario con la obra, además del trabajo de iluminación de Juan Gómez Cornejo, la música de Luis Miguel Cobo o el vestuario de Almudena Rodríguez, que son los tres exquisitos.

    -Todos ellos profesionales de las artes escénicas que estáis de enhorabuena, a tenor de los datos publicados este martes en el Anuario SGAE 2015, que reflejan que el teatro acaparó un 8,2% más de audiencia el pasado año. ¿Por qué, frente a los múltiples estímulos y las posibilidades de ocio y entretenimiento a la carta, el teatro sigue atrayendo a un público tan considerable?
    -Pese a todo este universo digital lleno de dobles vidas, de realidades virtuales y en el que unos cuantos controlan qué somos y cómo somos a través de las redes sociales, algo que estoy segura ha de tener unos efectos secundarios nocivos, las personas necesitamos sentir realidades de verdad. El teatro es eso, emociones vividas, cara a cara, y tiene mucho de vivir el presente, de poder oler, oír y tocar lo que está pasando. Me alegran los datos, pero sobre todo me asusta pensar que puede haber un mundo que no sea así.

  • Isabelle Stoffel: «El sexo es una gran excusa para hablar de otros temas»

    Publicado originalmente en Valenciaplaza.com

    Dice Sígfrid Monleón que Isabelle Stoffel es capaz de interpretar mostrando a una mujer especialmente fuerte, con arrojo, y diluirse por un momento hasta transmitir auténtica fragilidad. Del poder a lo vulnerable, de lo volátil hasta lo trascendental, esta actriz suiza era conocida por el gran público gracias a su participación en las películas de Carlos Iglesias (Un franco catorce pesetasIspansi). No ha sido su único contacto con España, un país al que llegó huyendo del estricto orden suizo de las cosas [y las personas].

    Monleón y Stoffel pusieron en marcha su primer montaje teatral hace casi tres años: La rendición. Lo hicieron en el contexto del ‘Microteatro por dinero’, pero la obra -unas memorias muy íntimas de la polifacética pero sobre todo bailarina Toni Bentley- conquistó al Centro Dramático Nacional para más tarde permanecer en ciudades como Edimburgo, Barcelona y Buenos Aires. 

    De Madrid al mundo -porque fue en el Teatro María Guerrero de la capital donde explotaron este monólogo-, la historia de la trascendencia casi mística a través del sexo llega ahora a Valencia por primera vez. Estará en el Espai Rambleta los días 27 y 28 de diciembre y, aprovechando la cita, dejamos que Stoffell nos cuente su experiencia a través de todo este recorrido. 150 representaciones de una obra que, por si fuera poco, ella misma ha adaptado al castellano y al alemán.

    LA EXCUSA DEL SEXO

    «Si hemos conseguido atraer la atención de la gente durante tanto tiempo en ciudades distintas, diría que es porque lo que trata la obra es una cuestión universal. Además, el sexo es una gran excusa para hablar de muchos otros temas. También es un vehículo para hablar de la persona. Cuando lei el libro lo que más me gustó fue precisamente esto: el camino de autoconocimiento que es para ella [Toni Bentley] y por eso me puse en contacto con ella y le dije que yo ahí veía un monólogo genial».

    «Para todos creo que es muy difícil ponerle palabras al sexo, pero Bentley lo consigue. Ella quiere saber qué está pasando con ella misma y se eleva a través del sexo en un sentido trascendente. A algunos nos ha pasado, esta sensación de trascender, de llegar a algún sitio del cual es difícil hablar y todo a través del sexo. El público se identifica con este proceso, aunque no es fácil identificarse plenamente con el personaje».

    «Bentley fue muy generosa porque cuando le propuse adaptarlo me dijo: ‘hazlo tuyo’. Me desfondé en la adaptación. Me concenré en el hilo narrador de la historia que, aunque con mucho sexo, no deja de ser una historia de amor».

    SIN AGOTAMIENTO

    «Sigo disfrutando plenamente de la obra. Sigo notando como transmite al público y eso es lo más importante para mí. Durante estos años sólo he compaginado este personaje con la dirección teatral de otro monólogo que nada tenía que ver y en Suiza. Aun así, creo que La rendición está vigente y no dejará de estarlo mientras la gente siga reclamándola».

    «El texto es el que hace que la obra se eleve a otro nivel. Es muy rico, casi poético y para mí un campo de trabajo infinito sobre el que encuentro muchas formas de darle matiz a todas las partes. En este sentido, con las pequeñas variaciones, el público parece insaciable. Personalmente creo que, además, la gente quiere saber más de sexo porque quiere reconocer experiencias y acercarse a nuevas situaciones».

    «A todo esto ayuda el trabajo de Sigrid, que tiene un gran talento para transmitir calidez a los personajes. Los llena de alma y de amor y a la vez es capaz de mantener esta virtud con el trabajo en equipo. Es fácil de entender porque el llega del cine, de manejar equipos de hasta 90 personas, en el que es muy importante delegar. También es muy imporante aquí la tercera pata de la compañía, David Rico, el productor. Al fin y al cabo estamos los tres al frente de este proyecto».

    «Cuando actúo doy la obra al público y estoy muy tranquila. Por eso no me pesa cuando acaba y no siento agotamiento. Mi agotamiento fue durante la adaptación del texto porque escribir es un proceso largo en el cual vas cocinando diferentes sentimientos durante un tiempo. En el escenario, gracias al texto, me convierto en una especie de medium entre Bentley y el espectador».

    «A Valencia vamos con el montaje escenográfico que coprodujo el Centro Nacional de Arte Dramático. No es el mismo que ha viajado a Edimburgo o Buenos Aires, mucho más ligero. Es un espacio que me trae muy buenos recuerdos y que cuenta también con un vestuario precioso de Cristína Rdríguez».

    LA RENDICIÓN INTERNACIONAL

    «Las experiencias han sido increibles y distintas en las ciudades en las que hemos estado. En Madrid, quizá porque la gente todavía muy bien a qué se efrentaba, el humor era muy natural. La reacción era muy espontánea. En Barcelona más tarde fue parecido. En Edimburgo quedó marcado el carácter protestante de los espectadores porque, aunque funcionaba perfectamente la obra y su humor, el hecho de la trascendencia a través del sexo… precisamente la trascendencia era algo que se entendía de forma distinta allí».

    «En Buenos Aires la obra ha funcionado perfectamente y esto ya es un logro. Es una ciudad con una tradición brutal de teatro. Van casi con la naturalidad con la que en España se puede ver la tele. Tienen 380 teatros y, aun así, ha funcionado. Destaco que siendo un país con una gran cantidad de terapeutas por metro cuadrado, hemos encontrado mucho público por ahí… la obra es casi un tratado de autoanálisis».

    «Es cierto que salí de Suiza en busca de cierto caos social, pero ahora en España hay un exceso de esto. Lejos de mi país, pasado un tiempo, el de la novedad y los estimulos, cada vez valoro más mi lugar de origen. Empiezo a re-estimar a Suiza, aunque lo que más me gusta es el equilibrio entre el orden de la manera de trabajar y la espontáneaidad. No quiero ninguna de estas dos posibilidades en exceso».