Categoría: Reportajes

  • En manos de TripAdvisor

    Publicado originalmente en la revista Plaza de julio de 2019

    La economía en torno a los viajes no ha dejado de crecer tras el crack de Lehman Brothers. Año tras año, las cifras solo aumentan y el turismo ya es uno de los factores de consumo más altos y extendidos del mundo: el crecimiento del sector ha superado el del PIB mundial. Ese es el titular del informe realizado por la Oxford Economics en cooperación con TripAdvisor, empresa que ha entregado todos sus datos para valorizarse gracias a la institución líder en estudios de este tipo. La influencia de esta web en el sector da vértigo: afectó de manera directa en el gasto de 460.000 millones de euros en 2017. Dicho de otra manera: la plataforma influyó en las decisiones de 433 millones de viajes a partir de las cifras consolidadas de aquel año*.

    El estudio de la OE dice que casi uno de cada 10 empleados en todo el mundo está respaldado por la actividad turística. Sin embargo, en la Comunitat Valenciana el impacto es mayor: según la Generalitat, genera el 12% del empleo directo y el 11,6% del PIB valenciano. Un PIB que, año tras año, se comercializa cada vez más online. Y ahí es donde TripAdvisor roza el monopolio en la influencia de las decisiones. Según otro exhaustivo y reciente estudio de comScore, la plataforma aglutina el 70% de las consultas mundiales, pero, sobre todo, el 60% efectivo de los pagos. La multinacional con sede en California, además de una red social, es la pasarela de pago más habitual del sector en el mundo.

    Además, la influencia monopolística de TripAdvisor España es mayor que en el resto de grandes destinos. Mientras que el 74% de sus usuarios visitan la plataforma para contratar un hotel en cualquier rincón del globo, si lo hacen en España, la consulta se eleva al 93%. La hotelería y la hostelería conviven con esta cuello de botella para su negocio. Una convivencia que, aunque solo fuera por volumen, ya sería conflictiva. Pero hay motivos para el desencuentro, al menos desde el ámbito privado. A día de hoy, es un hecho que una parte de la economía valenciana y de sus empleos está filtrada y afectada al segundo por una única plataforma. En manos de TripAdvisor.

    Una relación en conflicto

    “Nuestros clientes no están en contra de TripAdvisor, pero reclaman su derecho a no participar en la plataforma. Es muy sencillo: permita que si un establecimiento no quiere figurar en su listado, no figure. Porque esto no son las Páginas Amarillas, precisamente”. Así inicia su alegato Carlos Salinas, profesor de Derecho Mercantil en la Universitat de València y socio fundador de MA Abogados. Es el letrado que defiende la causa del Marina Beach de València. Su propietario, Antonio Calero, ha logrado algo que otros empresarios del sector han intentado antes: sentar a TripAdvisor ante un tribunal español (Audiencia Provincial de Barcelona). ¿Las razones? El daño a la imagen de su negocio a través de difamaciones y críticas supuestamente falsas en la web.

    Calero y TripAdvisor admiten estar dispuestos a llegar hasta el último tribunal posible en una carrera de desgaste económico y público que obtendrá su primera sentencia en unos meses. Salinas, experto en causas de comercio internacional y cada vez más ducho en estos conflictos online, describe para Plaza cómo sucede el proceso: “un cliente tiene la capacidad de dar de alta un establecimiento. A partir de ahí, cualquiera puede ir agregando contenido, que no olvidemos que es lo que hace grande a TripAdvisor, que se posicione espectacularmente en Google. Contenido inédito gratis. Entonces, el empresario descubre que está en la plataforma y puede reclamar el perfil. Una vez lo hace, ha de dedicar una ingente cantidad de recursos a atender peticiones, reclamaciones, etcétera. Está cautivo del sistema”. El problema, en el caso del Marina Beach, es que el local, además, tiene un difícil encaje: es restaurante de mantel, es club con piscina, es terraza de copas y es discoteca. Las quejas singulares por alguno de todos estos servicios acaban influyendo en cualquiera de los otros espacios.

    “En cualquier caso, todas las causas que existen de este tipo, son un enfrentamiento de David contra Goliath. Los equipos jurídicos de TripAdvisor o Amazon –defiende también otra causa en València contra esta plataforma comercial– son brutales”. A su demanda, cabe reconocer que existen dos vías para cancelar la existencia del negocio en TripAdvisor: que el negocio desaparezca (y se justifique, documentalmente) o que sufra un cambio profundo por reforma, nombre o propiedad. La única posibilidad de interlocución al respecto, una vez tomada la decisión de abandonar el sistema, pasa por la interlocución con Estados Unidos. Sin embargo, hablar con TripAdvisor España no ha sido complicado. ¿Qué tiene que decir la plataforma más influyente de la constante sospecha de convivir con el fraude?

    Al habla con TripAdvisor

    “Recibimos 250 comentarios cada minuto en todo el mundo, pero antes de que nada se publique, todo pasa un control antifraude cada vez más complejo”. El lema más actualizado de la plataforma es: “sabemos que para que una opinión sea útil tiene que ser auténtica”. Desde Madrid admiten que “cientos de técnicos”, en una colmena global y multidisciplinar, trabajan en oficinas por todo el mundo para evitar la sospecha. Hay control de IP’s, cortafuegos de palabras malsonantes y filtros automáticos que combinan distintas variables. Sin embargo, a día de hoy, por ejemplo, se puede acusar sin pruebas de delitos al propietario de un restaurante y que el comentario permanezca. Más allá de este extremo, se pueden comprar reseñas en positivo a golpe de clic.

    Desde la revista Plaza mostramos a TripAdvisor algunos de estos proveedores de reseñas online. Paquete básico: 1 reseña, 12 euros. Business: 10 reseñas, 115 euros. Premium: 30 reseñas, 340 euros. Ofrecen confidencialidad, edición, informes y hasta alientan a que se escriba cada cual su reseña. Al gusto. Comprobamos la efectividad del sistema. En caso de no incluir el texto, la empresa llama y realica un cuestionario básico que inspira el texto final. El proceso debemos hacerlo para establecimientos distintos, incluso fuera de la Comunitat Valenciana. En caso de que el día de mañana TripAdvisor descubra a un usuario fraudulento –en realidad, son usuarios aparentemente reales, con una actividad más o menos activa en la plataforma– puede suspender y penalizar en el ranking al establecimiento.

    Descrito el proceso y mostrada la plataforma, TripAdvisor admite que todo lo que pueden hacer –y hacen– pasa por denunciar el hecho y colaborar con la Policía. Y ponen en valor una sentencia pionera en Italia, donde el año pasado el dueño de una de estas webs que ofrecen críticas positivas fue condenado a 9 meses de prisión y una multa de 8.000 euros. Desde 2015, la multinacional californiana ha puesto fin a 60 compañías de venta de reseñas en el mundo. Ninguna de ellas en España, donde la proliferación de críticas en positivo sigue produciendo una distorsión del sistema. En ciudades medianas, desde Vinarós a Torreviaja, desde Peñíscola a Cullera, la compra de unas decenas de reseñas positivas puede trastocar decisivamente un ranking.

    Sospechas y certezas sobre ElTenedor

    Para una parte del sector turístico, el conflicto de influencia con TripAdvisor no tiene tanto que ver con su plataforma, sino con su influencia comercial en el sector. Convertida ya definitivamente en una red social de viajeros, la más importante del mundo con más de 500 millones de usuarios, lo cierto es que la plataforma ejerce de enlace a compras relacionadas de todo tipo. Y con un gran margen de acceso en ese marketing de afiliados al máximo nivel. Pero no solo eso: es la propietaria de la que en 2014 era la plataforma de reservas más importante en Europa, Lafourchette, compañía francesa que compró por algo más de 100 millones de euros y que era propietaria de su versión española: ElTenedor.

    ElTenedor es a ojos de los usuarios un recomendador online con opción a reserva de mesas. Sin embargo, su impacto va mucho más allá: es el software más utilizado de España en el ámbito gastronómico. Por un fee (precio recurrente mensual) muy económico, restaurantes de todo tipo de ticket tienen un servicio inmejorable para ofrecer sus mesas online. Si la reserva es efectiva, TripAdvisor recibe dos euros por comensal. Javier de Andrés, premio nacional al Mejor Director de Sala y copropietario del grupo La Sucursal, pone en valor “el software imbatible de ElTenedor. Nosotros estamos muy contentos. Es muy ágil, accesible y nos genera una información valiosa sobre nuestra actividad. Además, elegimos la cantidad de información que compartimos con ellos”. Entre otros activos comerciales, ElTenedor, es decir, TripAdvisor, posee el bagaje comercial de los tickets de miles de restaurantes en Europa. Una información de horarios, estacionalidad, escandallo, precios, etcétera, cuyo valor sectorial y comercial es difícil de imaginar.

    Pero la influencia va más allá: ElTenedor también es prescriptor. Tiene su propia selección de restaurantes, su propio sistema de puntuación y, quizá lo más importante, una línea directa con los restaurantes. Desde esta plataforma y desde TripAdvisor combaten un “bulo” contra el que luchan desde que sucedió la compra: “no, si formas parte de ElTenedor no tienes derecho a que te quiten reseñas negativas en TripAdvisor”. Dos operadores valencianos con varios restaurantes en cada caso en la capital y en Gandía, precisan que lo que sí se crea con ElTenedor es “una línea directa de interlocución. Y eso no tiene precio”. Aunque prefieren no revelar su identidad, también admiten que TripAdvisor tiene esa suerte de línea directa a través de un sistema de pago: el servicio TripAdvisor Premium. Una atención preferente que se fundamenta en una página comercial más profesional y optimizable.

    No obstante, otros poseedores de la plataforma no están tan contentos como de Andrés. Por ejemplo, en el caso de María José Martínez, del restaurante gastronómico Lienzo, se acusa que la moneda propia de la plataforma, los yums, se hayan convertido en un problema: “si acumulas 20 euros de yums y vas a un restaurante, los 20 euros los asume el restaurante íntegramente”. Cabe destacar que ese sistema de premios al usuario no es obligatorio. Martínez, no obstante, distingue en los beneficios de ElTenedor frente a TripAdvisor: “las valoraciones en ElTenedor las hacen usuarios que han ido a tu restaurante. Ante eso, nosotros no podemos estar más a favor. En algún caso nos ha ayudado a mejorar y nuestra percepción es mucho más profesional”. Entre otras cuestiones, porque asegura seguir recibiendo propuestas para crear reseñas, algo que “no puede evitar que desconfíes del sistema”. Un sistema que sabemos, estadísticamente, es un embudo para el consumo hotelero, gastronómico y para el resto de gastos menores del sector turístico.

    La venta de reseñas positivas y negativas

    En primera persona, el caso de Lienzo o de los cocineros que prefieren no identificarse no es único. Nerea Monforte, copropietaria de la empresa familiar Mon Orxata, asegura acumular desgaste y frustración en su búsqueda por ‘salirse’ de TripAdivsor. Como en el caso de Calero, asesorada legalmente y en trámites, su solicitud es la de quedar excluida de la plataforma: “somos una empresa familiar y llevamos años gestionando las frustraciones de la gente. Para colmo, tenemos dos locales situados a unos pasos a pie, uno en frente del otro, y son la prueba de la arbitrariedad del sistema. Teniendo el mismo tipo de público y oferta, uno está relativamente bien valorado y el otro todo lo contrario. ¡Y trabaja el mismo equipo!”.

    Esos dos locales son Casa Orxata y Suc de Lluna, ambos en la parte superior de la galería comercial del Mercado de Colón. En su caso, la redirección de sus quejas es un código postal de Massachusetts, donde se encuentra la sede legal de la compañía. El desencanto por ausencia de un interlocutor válido de cara a sus pretensiones –en caso de tener cualquier conflicto con una crítica, sin ser Premium, TripAdvisor responde a través de un teléfono de atención al cliente– es mayor “cuando seguimos recibiendo ofertas, cara a cara, de escritura de reseñas positivas o negativas contra la competencia. Nuestra sensación es la de que no hay control y que nosotros no queremos participar de este modelo. No nos aporta nada, solo problemas”.

    Nuevas amenazas para TripAdvisor

    En respuesta a la revista Plaza, TripAdvisor admite que el caso de la sentencia italiana marca un precedente y alumbra el camino. Advierten que no se detendrán por recursos frente a quienes ofrecen estos servicios. Es más, los restaurantes saben que, en caso de ser cazados haciendo trampas, serán prácticamente excluidos de sistemas de puntuación. Banneados, en el argot técnico. Los propietarios de Lienzo y del grupo La Sucursal admiten que Google Business está empezando a destacar y despuntar en el posicionamiento. Parce que esta vez sí, Google quiere apropiarse del liderazgo y Monforte pone en valor un factor que parece determinante en la percepción de hoteleros y empresarios: Google localiza la presencia en el local de los reseñadores en los últimos días o semanas. Más allá de la paranoia por registro, este hecho supone un clic en la percepción del cliente ‘real’ frente al fraude.

    Por otro lado, desde TripAdvisor admiten acusar el desgaste de estos años y haber “valorado todo tipo de opciones. La inversión en sistemas antifraude de la compañía no se puede cifrar, pero es sustancial”, comentan a esta revista. Aún así, insisten: “si un establecimiento hace las cosas bien, tendrá buenas valoraciones. Si no…”. No obstante, sus amenazas actuales no son únicamente el enfrentamiento con una parte importante del sector, ni las sospechas no probadas de influencia de plataformas como ElTenedor, ni la llegada en tromba por posicionamiento de Google Business. Algunos de los más destacados propietarios de restauración en València y Alicante advierten que a ElTenedor le empiezan a surgir competidores “muy interesantes”. Es el caso del software CoverManager, cuya acción comercial nos aseguran se está multiplicando en la Comunitat Valenciana.

    La equidistancia institucional

    Las instituciones se muestran preocupadas por la lucha constante de los empresarios frente a TripAdvisor, pero relativizan. El desgaste no solo se hace notar en la multinacional y sus verticales; al otro lado, en el bando de los líderes sectoriales, parece haberse extendido una conciencia de que una parte del crecimiento económico tiene a esta multinacional y su competencia como aliados. Más expuestos que nunca, hay una parte del discurso que parece en sintonía con que esta auditoria constante de servicio y producto solo está haciendo mejorar la oferta.

    Hosbec, la Asociación Empresarial Hotelera de Benidorm y la Costa Blanca, tiene claro que este tipo de plataformas “han venido para quedarse y que han posicionado al cliente epicentro de la gestión de la hotelería”. Aunque atisban que Google “le está ganando terreno a pasos agigantados”, admite que las empresas se han visto obligadas a “diseñar políticas específicas para atender todos los comentarios vertidos”. Admite también, que el sistema causa “disfunciones puntuales, como por ejemplo clientes que solicitan servicios gratuitos a cambio de no poner un comentario negativo”, un sistema negligente que ha surgido recurrentemente en las conversaciones con muy distintas fuentes. Sin embargo, Hosbec valora que TripAdvisor invierta “cada día más” en “herramientas para detectar comentarios falsos y deliberadamente perjudiciales”, algo que ayuda a una situación de no retorno, aceptar la existencia de estos canales de información: “es una realidad a la que debemos adaptarnos si queremos continuar siendo competitivos”.

    Por parte de la Federación Empresarial de Hostelería de València, la FEHV, creen que por parte de la compañía es “necesaria una reflexión sobre los mecanismos de control que utiliza. El problema está en la gente que hace un mal uso del portal, a través de falsedades, amparándose en el anonimato o incluso en algunos casos con amenazas a los empresarios de poner críticas negativas en el portal sino les invitan o les aplican algún descuento, o incluso gente que ponen comentarios y no han acudido nunca a ese sitio a comer”. Este hecho, por ejemplo, ha sido denunciado pública o veladamente por empresarios como Calero y otros del entorno de las playas de la ciudad de València. “La herramienta tiene que ir adaptándose y, quizá, plantearse el localizar al cliente como hace Google My Business”.

    “El valor de la reputación de un sector no puede quedar en manos de ningún monopolio, debe residir en la elección de los turistas para vivir su experiencia”, avanza la Agència Valenciana de Turisme. Sin embargo, comprende y contextualiza la vigencia de TripAdvisor empezando por la defensa de la libertad de expresión, “que debe garantizarse siempre. Los turistas son dueños soberanos de sus opiniones, como también lo son a la hora de dejarse influenciar en su toma de decisiones por plataformas online”. Desde la Generalitat creen que estas plataformas han servido para “democratizar la información”, pero admiten que “complicado garantizar la objetividad y neutralidad para no perjudicar al sector”.

    La desafección del sector con la plataforma se deja notar a través de sus voces críticas. Como sucede con las reseñas, la queja sobresale en la conversación. TripAdvisor, con 15 años de vida, ha encontrado un filón de posicionamiento gracias a ello por contenido inédito gratuito (creado por los usuarios) y permanencia en página. El caso valenciano parece algo más agriado que el resto, pero quizá existe una razón más o menos objetiva: según los datos totales de 2018, la valenciana es la autonomía peor valorada en la plataforma de entre las más turísticas. Canarias, La Rioja, Andalucía, Asturias, Extremadura, Baleares, Galicia, País Vasco, Cataluña y Comunidad de Madrid, por este orden, tienen mejor valoración media. Un ranking que desmonta la idea de que el precio marca los éxitos de la plataforma, ya que en varias de ellas el gasto por viaje es inevitablemente superior.

    **Más información sobre el estudio de Oxford Economics

    El estudio de Oxford Economics es el más reciente y ambicioso para tener en cuenta el impacto de TripAdvisor. No solo cruza los datos de la plataforma, sino que su dimensión es global incluyendo la data del Consejo Mundial de Viajes y Turismo de la Asociación de Viajes de EEUU, de la Comisión Europea de Viajes, de la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas y de 51 bases de datos nacionales, entre las que se encuentran las de los principales destinos del mundo. Por lo que se refiere a la data de TripAdvisor, Oxford Economics ha comparado datos de usuarios en la plataforma desde 2004. El resultado es uno de los más fiables sobre el alcance de la economía mundial del turismo que incluye tanto a las empresas como a sus empleados.

  • Cultura a la baja

    Publicado originalmente en la revista Plaza (agosto de 2019)

    El cierre de algunos comercios de nueva creación se sirve como síntoma de un estancamiento en el mercado cultural. Los datos más actualizados evidencian una caída en el gasto, mientras la Renta o el Salario Mínimo Interprofesional ha aumentado. ¿Las causas? Los expertos apuntan al poder adquisitivo real y la resituación de la Cultura como un servicio cada vez más alejado de la compra individual 

    Este verano se cierra un curso de alto interés para el análisis del consumo cultural: se cumplen cuatro años de un cambio en los tres gobiernos ligados a la capital valenciana. Gobiernos del cambio en Generalitat, Diputación y Ayuntamiento, cuya llegada a la gestión pública era demandada por los sectores creativos de manera unánime. Más o menos afines a sus pensamientos, la continuidad política de los ejecutivos provocó –como poco– una suma de distorsiones que, en algún caso, cuentan con un presente y futuro de presuntos delitos y seguimiento en tribunales (Caso IVAM). En el caso de la ciudad, el cuarto de siglo en manos del mismo grupo acumuló un balance histórico lleno de contradicciones. Finalmente, definido por el tijeretazo tras la crisis: de la penúltima a la última legislatura del Partido Popular, el recorte fue del 86%.

    ¿Cómo pudo sobrevivir la gestión cultural de València a un recorte del 86%? Sobre todo, teniendo en cuenta que el Palau de la Música no se cerró ni hubo despidos. Ni allí, ni en los museos de la ciudad, por ejemplo. Producción, programación y producción cayeron en picado y la asfixia derivó en un fenómeno que todavía no se ha estudiado lo suficiente: la creación de un sinfín de festivales urbanos, pero también de iniciativas privadas. Bares culturales, librerías con actividades constantes, galerías enfocadas a nuevos compradores y comercios atípicos. El instinto de supervivencia afectó al sector, beneficiando a una población que, en el peor momento de inversión pública, vivió un inicio de década al alza en la oferta. Sus bambalinas eran la profunda precarización del sector, definida en el ensayo El entusiasmo de Remedios Zafra. Ese encofrado de cristal para artistas y creadores es sobre el que se sostiene su modelo comercial.

    Por eso, si se acepta que el inicio de década fue un espejismo, es natural que desde la Academia y desde lo privado se pregunten hacia dónde va la Cultura. Hacia dónde va su mercado. Más allá de la actualidad comparada, con ciudades homónimas en su contexto a València (Rotterdam, Edimburgo, Vancouver), una parte de los problemas se solidificó con la ausencia de relevo por parte de la política local de esa reacción instintiva. La puesta en marcha de festivales urbanos por doquier y de comercios en torno a la Cultura de inicios de la década no obtuvo una respuesta paraguas del Ayuntamiento, que ha ido recuperando el 86% del presupuesto esquilmado poco a poco. Muy poco a poco. Hoy, todavía, el Palau de la Música consume en su solo edificio el 56% directo de todo el presupuesto de la ciudad para Cultura.

    La percepción sobre la cultura vivida y disfrutada por una buena parte de la ciudadanía no tiene relación con el Palau. A menudo, como demuestra cualquier comparativa por volumen de público, está más próxima a la extraordinaria capilaridad creada por los festivales urbanos desde la iniciativa privada. Arístides Rosell, portavoz de la Plataforma de Iniciativas Culturales y Urbanas de València, la PICUV, es claro con su diagnóstico de relaciones durante estos cuatro años: “los ciudadanos pueden hacerse una idea de la interacción del Ayuntamiento con los festivales con la típica imagen de un electrocardiograma. Altos y bajos, picos de máxima intensidad y todo lo contrario. Los picos pertenecieron al inicio de legislatura. El suelo, hacia los dos últimos años”.

    Si en algo coinciden los agentes es en lo mucho que supuso que se abrieran las puertas del Consistorio, que se entablase diálogo. Ahora bien, son entre críticos y escépticos por unanimidad sobre en qué se tradujo la escucha. “Las ayudas convocadas, no solo para festivales, fueron un tema recurrente durante muchas reuniones”, comenta Rosell. El sector había soportado en precario casi siete años de vacío. De iniciativa remando, sobre todo, ante la usencia de un gasto en Cultura suficiente y una Educación que acompañe a la idea de necesidad de Cultura para el bienestar. Las ayudas a estos festivales, pero también a todo tipo de asociaciones culturales de barrio y acciones puntuales (todas se sirven en el mismo saco), ocupan un coste inferior a la gran mayoría de conciertos de orquesta en el Palau: 150.000 euros anuales.

    Datos inquietantes: el gasto cae

    En la revista Plaza tenemos acceso a la cocina de un estudio que prepara EconCult, el brazo académicamente armado de la Facultad de Economía de la Universitat de València. Los datos en bruto, consultados en exclusiva para esta publicación, son más interesantes si se toma como base el barómetro de la ciudad. ¿Cuáles son los consumos culturales? Solo una actividad, de entre muchas, es realizada por la mitad de los valencianos al trimestre: ir al cine. Casi nadie compra un Blu-ray o un CD, pero lo más inquietante es que el 53,4% de los vecinos de València no ha comprado un libro en los últimos tres meses; el 79,5% no ha ido a un concierto; el 80,3% no ha ido ni a un museo ni a una exposición: el 80,8% no ha ido al teatro, ni a ver un clásico, ni una obra contemporánea, ni danza, ni circo. En resumen, un tercio de los valencianos, directamente no han tenido la menor actividad en un periodo prolongado.

    Pau Rausell, profesor del departamento de Economía Aplicada de la UV y director de EconCult, recuerda que en el mismo barómetro, los valencianos no interpretan que la Cultura sea una de sus preocupaciones. En un listado de 22 asuntos posibles, ocupa el número 19 y menos de un 1% tiene inquietudes por su acceso y disfrute. En un análisis preliminar de los datos, tras su aportación al interesante Informe del Estado de la Cultura 2019 dedicado, precisamente, a las políticas culturales locales, advierte un giro inesperado de los acontecimientos: “el gasto de las familias españolas en Cultura, hasta 2016, no estaba muy por debajo de la media estatal. Lo sorprendente a partir de los datos recién recabados es que, tras una pequeña recuperación, ha vuelto a caer en 2017 (datos consolidados)”.

    Lo más sorprendente de este detalle es que, aun siendo una lectura en caliente, es posible que el gasto en Cultura haya tocado suelo para un sector de la sociedad. Revisando las tablas del extenso estudio, llama la atención que las familias con rentas más bajas, mantienen sus consumos culturales. Aunque mínimos, se muestran estables. Más alarmante es lo que ocurre con las rentas medias y altas, ya que el gasto cae. ¿Interesa menos la Cultura? ¿Se consume en dispositivos y plataformas que no están siendo analizados? Lo cierto es que el porcentaje de gasto general de los españoles en Cultura cae estrepitosamente en la última década: ni más ni menos que de un 3,18% (2006) a un 2,46% (2017), dentro del gasto total. Entre los individuos con una formación más baja, el gasto ha caído desde el inicio de la crisis de manera moderada. Sin embargo, entre los individuos con mayor formación, en uno de los hechos más sorprendentes del estudio, la caída en el consumo cultural es superior. Una tendencia completamente nueva.

    El gasto por persona en Cultura desde la segmentación de las Autonomías tiene una clara relación con Renta. Por eso, el caso valenciano es singular, ya que no resulta bien parado en la estadística. Si acudimos al año 2006, a partir de los datos recabados por Econcult, mientras que Cataluña, Madrid y Baleares marcaban el primer escalón con 477, 470 y 448 euros (individuo/año), la Comunidad Valenciana (392) se situaba en el segundo peldaño junto a Navarra (407) y País Vasco (399). Su relación en este ranking ha cambiado. Pese a que es sorprendente la caída del gasto en los representantes del primer escalón, a la Comunidad Valenciana (286 euros) le han superado regiones como Aragón o Castilla y León, mientras que la inversión por persona de cada ejercicio ya está próxima a la de Andalucía o Galicia, a las que superaba en casi un 25% hace una década. Es decir, que de mantener un gasto por ciudadano propio del segundo escalón por regiones, ha pasado a la extensa zona media, a la que no acceden Canarias o Extremadura.

    No obstante, todos estos resultados se han ponderar teniendo en cuenta que no es menos cierto que durante los últimos cuatro años se han activado una gran cantidad de planes. Entre otros, por la ambición de haber echado a andar 70 planes distintos en cuatro años, destaca Fes Cultura. El plan estratégico cultural valenciano hasta 2020 ha cumplido con el objetivo de poner en marcha toda su maquinaria. Sin embargo, ¿cuál ha sido el impacto? Se ha aumentado el número de producciones y trabajadores, porque hay datos Autonómicos que avalan el repunte, ¿pero ha mejorado el consumo? Rosell es crítico con la suma de planes estratégicos y reuniones durante los últimos cuatro años (“han sido muchas”), y tiene claro que es necesario “un acompañamiento a este sector estratégico”. Según cifras de la Dirección General de Empleo de la Generalitat, algo más de 60.000 puestos de trabajo directos en 2018. Rosell llama a un “tiempo de acción. Es necesario accionar el mapa cultural de la ciudad, identificar y potenciar con los recursos disponibles las mejoras necesarias para relanzar València”. Creadores no faltan.

    De hecho, el análisis más interesante tras la última batida de datos realizada por EconCult es: ¿tiene sentido la existencia de una ciudad de creadores? De una ciudad más creadora que consumidora. En este momento, se evidencia que así lo es, por el exceso de oferta frente a la menguante demanda. La evidencia de la disfunción se encuentra en el cierre encadenado de tres comercios de gran arraigo en la ciudad, paradigma del empuje privado –ante la asfixia– de la última década. Tras el foco mediático acumulado en torno a sus cierres, sus responsables nos explican cuál es su lectura del tablero de juego que les ha expulsado (al menos, temporalmente).

    Inma Pérez Burches, propietaria de la extinta librería Dadà en el MuVIM y el IVAM

    “En València existe el consumo cultural, pero es reducido y endogámico. La misma gente que crea en torno a disciplina es su principal consumidora. Por otro lado, existe una proliferación de eventos de acceso gratuito en el que la cultura es la excusa. A la gente se le muestra que ha de pagar por la cerveza o la comida, pero no por aquello a lo que ha ido a ver o disfrutar. La frontera que divide el evento social del cultural está más diluida que nunca. La solución, como siempre, pasa por la crítica y la reflexión. Si no la hay, todos estos festivales y encuentros son ejercicios de relaciones públicas. La cultura en València, cada vez más, es la excusa. Es el medio, no el fin”.

    Luis Nácher, propietario del extinto deLUXE Pop Club

    “Mi visión es la de trabajar en una pequeña sala de conciertos durante 11 años. Durante este tiempo, la oferta ha superado a la demanda con creces. He echado de menos público más joven, pese a las dificultades que hayamos tenido para promocionarnos. Puede que no estén acostumbrados a ir a un local pequeño, pagar una entrada y disfrutar de un concierto muy próximo al artista. Quizá están más acostumbrados a los grandes conciertos gratuitos en la Plaza del Ayuntamiento de La Habitación Roja. Entre los jóvenes, el concepto de que la cultura es gratis está más arraigado. Además, a menudo la cultura es una excusa para crear un evento. A pesar de todo, València siempre es una ciudad con una gran efervescencia cultural”.

    Cristina Chumillas, copropietaria de la extinta galería Pepita Lumier

    “En València no hay mucho consumo cultural. Confundimos ocio con cultura. Por otro lado, la oferta gratuita, los festivales de barrio y algunas exposiciones transmiten el mensaje de que la cultura es un evento. La cultura se crea a partir de que haya un consumo, de que se compren libros, entradas a conciertos… y ese hecho escasea. Al menos, entre la mayor parte de la ciudadanía. Puede que el poder adquisitivo de la gente sea cada vez más limitado, pero para que haya consumo cultural en València debe haber una educación al respecto que no se da”.

  • Cultura en venta

    Publicado originalmente en la revista Plaza de agosto de 2019

    El cierre de algunos comercios de nueva creación se sirve como síntoma de un estancamiento en el mercado cultural. Los datos más actualizados evidencian una caída en el gasto, mientras la Renta o el Salario Mínimo Interprofesional ha aumentado. ¿Las causas? Los expertos apuntan al poder adquisitivo real y la resituación de la Cultura como un servicio cada vez más alejado de la compra individual 

    Este verano se cierra un curso de alto interés para el análisis del consumo cultural: se cumplen cuatro años de un cambio en los tres gobiernos ligados a la capital valenciana. Gobiernos del cambio en Generalitat, Diputación y Ayuntamiento, cuya llegada a la gestión pública era demandada por los sectores creativos de manera unánime. Más o menos afines a sus pensamientos, la continuidad política de los ejecutivos provocó –como poco– una suma de distorsiones que, en algún caso, cuentan con un presente y futuro de presuntos delitos y seguimiento en tribunales (Caso IVAM). En el caso de la ciudad, el cuarto de siglo en manos del mismo grupo acumuló un balance histórico lleno de contradicciones. Finalmente, definido por el tijeretazo tras la crisis: de la penúltima a la última legislatura del Partido Popular, el recorte fue del 86%.

    ¿Cómo pudo sobrevivir la gestión cultural de València a un recorte del 86%? Sobre todo, teniendo en cuenta que el Palau de la Música no se cerró ni hubo despidos. Ni allí, ni en los museos de la ciudad, por ejemplo. Producción, programación y producción cayeron en picado y la asfixia derivó en un fenómeno que todavía no se ha estudiado lo suficiente: la creación de un sinfín de festivales urbanos, pero también de iniciativas privadas. Bares culturales, librerías con actividades constantes, galerías enfocadas a nuevos compradores y comercios atípicos. El instinto de supervivencia afectó al sector, beneficiando a una población que, en el peor momento de inversión pública, vivió un inicio de década al alza en la oferta. Sus bambalinas eran la profunda precarización del sector, definida en el ensayo El entusiasmo de Remedios Zafra. Ese encofrado de cristal para artistas y creadores es sobre el que se sostiene su modelo comercial.

    Por eso, si se acepta que el inicio de década fue un espejismo, es natural que desde la Academia y desde lo privado se pregunten hacia dónde va la Cultura. Hacia dónde va su mercado. Más allá de la actualidad comparada, con ciudades homónimas en su contexto a València (Rotterdam, Edimburgo, Vancouver), una parte de los problemas se solidificó con la ausencia de relevo por parte de la política local de esa reacción instintiva. La puesta en marcha de festivales urbanos por doquier y de comercios en torno a la Cultura de inicios de la década no obtuvo una respuesta paraguas del Ayuntamiento, que ha ido recuperando el 86% del presupuesto esquilmado poco a poco. Muy poco a poco. Hoy, todavía, el Palau de la Música consume en su solo edificio el 56% directo de todo el presupuesto de la ciudad para Cultura.

    La percepción sobre la cultura vivida y disfrutada por una buena parte de la ciudadanía no tiene relación con el Palau. A menudo, como demuestra cualquier comparativa por volumen de público, está más próxima a la extraordinaria capilaridad creada por los festivales urbanos desde la iniciativa privada. Arístides Rosell, portavoz de la Plataforma de Iniciativas Culturales y Urbanas de València, la PICUV, es claro con su diagnóstico de relaciones durante estos cuatro años: “los ciudadanos pueden hacerse una idea de la interacción del Ayuntamiento con los festivales con la típica imagen de un electrocardiograma. Altos y bajos, picos de máxima intensidad y todo lo contrario. Los picos pertenecieron al inicio de legislatura. El suelo, hacia los dos últimos años”.

    Si en algo coinciden los agentes es en lo mucho que supuso que se abrieran las puertas del Consistorio, que se entablase diálogo. Ahora bien, son entre críticos y escépticos por unanimidad sobre en qué se tradujo la escucha. “Las ayudas convocadas, no solo para festivales, fueron un tema recurrente durante muchas reuniones”, comenta Rosell. El sector había soportado en precario casi siete años de vacío. De iniciativa remando, sobre todo, ante la usencia de un gasto en Cultura suficiente y una Educación que acompañe a la idea de necesidad de Cultura para el bienestar. Las ayudas a estos festivales, pero también a todo tipo de asociaciones culturales de barrio y acciones puntuales (todas se sirven en el mismo saco), ocupan un coste inferior a la gran mayoría de conciertos de orquesta en el Palau: 150.000 euros anuales.

    Datos inquietantes: el gasto cae

    En la revista Plaza tenemos acceso a la cocina de un estudio que prepara EconCult, el brazo académicamente armado de la Facultad de Economía de la Universitat de València. Los datos en bruto, consultados en exclusiva para esta publicación, son más interesantes si se toma como base el barómetro de la ciudad. ¿Cuáles son los consumos culturales? Solo una actividad, de entre muchas, es realizada por la mitad de los valencianos al trimestre: ir al cine. Casi nadie compra un Blu-ray o un CD, pero lo más inquietante es que el 53,4% de los vecinos de València no ha comprado un libro en los últimos tres meses; el 79,5% no ha ido a un concierto; el 80,3% no ha ido ni a un museo ni a una exposición: el 80,8% no ha ido al teatro, ni a ver un clásico, ni una obra contemporánea, ni danza, ni circo. En resumen, un tercio de los valencianos, directamente no han tenido la menor actividad en un periodo prolongado.

    Pau Rausell, profesor del departamento de Economía Aplicada de la UV y director de EconCult, recuerda que en el mismo barómetro, los valencianos no interpretan que la Cultura sea una de sus preocupaciones. En un listado de 22 asuntos posibles, ocupa el número 19 y menos de un 1% tiene inquietudes por su acceso y disfrute. En un análisis preliminar de los datos, tras su aportación al interesante Informe del Estado de la Cultura 2019 dedicado, precisamente, a las políticas culturales locales, advierte un giro inesperado de los acontecimientos: “el gasto de las familias españolas en Cultura, hasta 2016, no estaba muy por debajo de la media estatal. Lo sorprendente a partir de los datos recién recabados es que, tras una pequeña recuperación, ha vuelto a caer en 2017 (datos consolidados)”.

    Lo más sorprendente de este detalle es que, aun siendo una lectura en caliente, es posible que el gasto en Cultura haya tocado suelo para un sector de la sociedad. Revisando las tablas del extenso estudio, llama la atención que las familias con rentas más bajas, mantienen sus consumos culturales. Aunque mínimos, se muestran estables. Más alarmante es lo que ocurre con las rentas medias y altas, ya que el gasto cae. ¿Interesa menos la Cultura? ¿Se consume en dispositivos y plataformas que no están siendo analizados? Lo cierto es que el porcentaje de gasto general de los españoles en Cultura cae estrepitosamente en la última década: ni más ni menos que de un 3,18% (2006) a un 2,46% (2017), dentro del gasto total. Entre los individuos con una formación más baja, el gasto ha caído desde el inicio de la crisis de manera moderada. Sin embargo, entre los individuos con mayor formación, en uno de los hechos más sorprendentes del estudio, la caída en el consumo cultural es superior. Una tendencia completamente nueva.

    El gasto por persona en Cultura desde la segmentación de las Autonomías tiene una clara relación con Renta. Por eso, el caso valenciano es singular, ya que no resulta bien parado en la estadística. Si acudimos al año 2006, a partir de los datos recabados por Econcult, mientras que Cataluña, Madrid y Baleares marcaban el primer escalón con 477, 470 y 448 euros (individuo/año), la Comunidad Valenciana (392) se situaba en el segundo peldaño junto a Navarra (407) y País Vasco (399). Su relación en este ranking ha cambiado. Pese a que es sorprendente la caída del gasto en los representantes del primer escalón, a la Comunidad Valenciana (286 euros) le han superado regiones como Aragón o Castilla y León, mientras que la inversión por persona de cada ejercicio ya está próxima a la de Andalucía o Galicia, a las que superaba en casi un 25% hace una década. Es decir, que de mantener un gasto por ciudadano propio del segundo escalón por regiones, ha pasado a la extensa zona media, a la que no acceden Canarias o Extremadura.

    No obstante, todos estos resultados se han ponderar teniendo en cuenta que no es menos cierto que durante los últimos cuatro años se han activado una gran cantidad de planes. Entre otros, por la ambición de haber echado a andar 70 planes distintos en cuatro años, destaca Fes Cultura. El plan estratégico cultural valenciano hasta 2020 ha cumplido con el objetivo de poner en marcha toda su maquinaria. Sin embargo, ¿cuál ha sido el impacto? Se ha aumentado el número de producciones y trabajadores, porque hay datos Autonómicos que avalan el repunte, ¿pero ha mejorado el consumo? Rosell es crítico con la suma de planes estratégicos y reuniones durante los últimos cuatro años (“han sido muchas”), y tiene claro que es necesario “un acompañamiento a este sector estratégico”. Según cifras de la Dirección General de Empleo de la Generalitat, algo más de 60.000 puestos de trabajo directos en 2018. Rosell llama a un “tiempo de acción. Es necesario accionar el mapa cultural de la ciudad, identificar y potenciar con los recursos disponibles las mejoras necesarias para relanzar València”. Creadores no faltan.

    De hecho, el análisis más interesante tras la última batida de datos realizada por EconCult es: ¿tiene sentido la existencia de una ciudad de creadores? De una ciudad más creadora que consumidora. En este momento, se evidencia que así lo es, por el exceso de oferta frente a la menguante demanda. La evidencia de la disfunción se encuentra en el cierre encadenado de tres comercios de gran arraigo en la ciudad, paradigma del empuje privado –ante la asfixia– de la última década. Tras el foco mediático acumulado en torno a sus cierres, sus responsables nos explican cuál es su lectura del tablero de juego que les ha expulsado (al menos, temporalmente).

    Inma Pérez Burches, propietaria de la extinta librería Dadà en el MuVIM y el IVAM

    “En València existe el consumo cultural, pero es reducido y endogámico. La misma gente que crea en torno a disciplina es su principal consumidora. Por otro lado, existe una proliferación de eventos de acceso gratuito en el que la cultura es la excusa. A la gente se le muestra que ha de pagar por la cerveza o la comida, pero no por aquello a lo que ha ido a ver o disfrutar. La frontera que divide el evento social del cultural está más diluida que nunca. La solución, como siempre, pasa por la crítica y la reflexión. Si no la hay, todos estos festivales y encuentros son ejercicios de relaciones públicas. La cultura en València, cada vez más, es la excusa. Es el medio, no el fin”.

    Luis Nácher, propietario del extinto deLUXE Pop Club

    “Mi visión es la de trabajar en una pequeña sala de conciertos durante 11 años. Durante este tiempo, la oferta ha superado a la demanda con creces. He echado de menos público más joven, pese a las dificultades que hayamos tenido para promocionarnos. Puede que no estén acostumbrados a ir a un local pequeño, pagar una entrada y disfrutar de un concierto muy próximo al artista. Quizá están más acostumbrados a los grandes conciertos gratuitos en la Plaza del Ayuntamiento de La Habitación Roja. Entre los jóvenes, el concepto de que la cultura es gratis está más arraigado. Además, a menudo la cultura es una excusa para crear un evento. A pesar de todo, València siempre es una ciudad con una gran efervescencia cultural”.

    Cristina Chumillas, copropietaria de la extinta galería Pepita Lumier

    “En València no hay mucho consumo cultural. Confundimos ocio con cultura. Por otro lado, la oferta gratuita, los festivales de barrio y algunas exposiciones transmiten el mensaje de que la cultura es un evento. La cultura se crea a partir de que haya un consumo, de que se compren libros, entradas a conciertos… y ese hecho escasea. Al menos, entre la mayor parte de la ciudadanía. Puede que el poder adquisitivo de la gente sea cada vez más limitado, pero para que haya consumo cultural en València debe haber una educación al respecto que no se da”.

  • 20 años de ‘Flying Free’: la historia tras el himno mákina que trascendió a la música popular

    Publicado originalmente en GQ

    “Desde 1992 hay un club que está haciendo historia. 7 años después, en 1999, sigue pegando… ¡Pont Aeri!”. No pocos makineros siguen balbuceando imprecisos la primera de las cuatro frases (cuatro, exactamente) que componen la letra de ‘Flying Free’. Qué importa. Con los ojos cerrados, el vello se eriza mientras recorren cada una de sus palabras.

    La cantadita suena igual de nostálgica que el primer día, con ese deje tan orgánico que dejan algunas notas ligeramente desafinadas, hija de un tiempo anterior a la dictadura del autotuneLa voz de Marian Dacal se mimetiza mucho tiempo después con la del sujeto que abre los ojos desgañitándose, pero lo que ve hoy ya no es una sala llena cuerpos que brillan bajo el potente neón. Es la boda de su sobrina, es la discomóvil de las fiestas del pueblo, es la verbena de San Juan. ‘Flying Free’ cumple 20 años convertida en un himno de la música popular española. La herencia única del movimiento mákina al imaginario colectivo. La crónica de un éxito. Del éxito de una empresa familiar, la de los Escudero. Esta es su historia.

    La letra de ‘Flying Free’ se debate entre la autobiografía y la cuña radiofónica. Dice así (canten conmigo): “When the stars begin to shine, it’s the time to feel the melody, the sensations you will find, in the dj’s factory / Just let your mind be free, dj’s technology, sound, flash and energy, in the dj’s factory. Flying free, feel the ecstasy, it’s a place to be, dj’s factory”. Dicho de otra manera: «Cuando llega la noche, es el momento de sentir la melodía. Libera tu mente. Sonidos, luces y energía. Vuela libre, siente el éxtasis, es el lugar en el que estar: la fábrica de dj’s».

    Esa fábrica de dj’s era Pont Aeri, empresa del padre de los hermanos Marc y Xavier Escudero. Conocidos como Dj Skudero y Xavi Metralla, junto a Pastis & y Buenri, los responsables del sonido de la sala, pero también de su producción discográfica. La canción, la primera que incluía letra, formó parte de su cuarto maxi single. ¿Sabías que el sampler vocal que dice ‘Abracadabra’ al inicio del tema pertenece ‘Open sesame’ de Leika K. (1992)?

    Marc Escudero: “Los dos primeros volúmenes los publicó Max Music. Eran temas instrumentales con la producción de Julio Posadas. Más tarde, empecé a trabajar con Bit Music y nos cambiamos al sello. Para el cuarto maxi pensamos en variar la fórmula. Sin dejar de hacer mákina, queríamos incluir una melodía y una voz que abrieran aquella música a más público. Un tema de mákina se producía a 160 bpm y el ‘Flying‘ está a 158 bpm».

    «A partir de ahí, encontrar la voz fue fácil porque Marian Dacal ya había grabado algunos éxitos en Barcelona y queríamos que lo hiciera ella. La cara A contenía el tema que todo el mundo conoce, obra de Rubén Moreno (Dj Ruboy) y mía. La cara B era un instrumental de mi hermano, Xavi Metralla. Salió en mayo de 1999 y no funcionó. Habíamos descartado que tuviera mayor impacto del que vimos en los primeros meses, pero después del verano… algo sucedió”, concluye Escudero.

    Un éxito inmortal

    Lo cierto es que todos los implicados habían apostado por la versión cantada por Marian Dacal. La cara A era la única oportunidad de que los dj’s, con decenas de novedades a la semana (solo en el mercado español) le dieran una oportunidad. “De repente, en octubre empezamos a notar que la canción se pinchaba. Pero en noviembre el número de pedidos del maxi nos desbordó. Aquello era un pepino y no sabíamos por qué había empezado a demandarse tanto, de repente. Y cayó en gracia en el momento adecuado: en noviembre todo el mundo quería la canción para sus recopilatorios de Navidad. Todos. El ‘Todo éxitos’, el ‘Blanco y Negro Mix’, el recopilatorio de Contraseña Records, el de Max Musix y hasta el de Chasis”.

    Marc Escudero recuerda que, pese a la fuerte rivalidad entre las discotecas de Manresa (Pont Aeri) y Mataró (Chasis), “la relación discográfica era muy cordial. La incluyeron en su recopilatorio y aquellas Navidades del 2000 ‘Flying Free’ ya era imparable”.

    Pastis, Buenri, Metralla y Dj Skudero iniciaron a lo largo de los años 2000 y 2001 una gira de bolos que parecía no acabar nunca. Pese a que las noches de sábado solían suceder en Manresa, viernes y domingos era el momento idóneo para que la marca Pont Aeri se esparciera por discotecas de toda la cornisa mediterránea. Tarragona, Castellón, Valencia, Alicante, Benidorm, Murcia, Almería…

    El éxito era tan masivo que Televisión Española les llevó a actuar en directo. Pont Aeri había trascendido, una década más tarde, el ámbito de su discoteca y los hermanos Escudero iniciaron la venta de merchandising: camisetas, mecheros, sudaderas, pegatinas, gafas de sol… “Montamos una empresa en torno a la venta de estos productos. Durante meses, había una cantidad de envíos enorme a todos los rincones de España. Con mayor o menor intensidad, la venta duró años”.

    Marc Escudero pone en valor el bagaje previo de la marca Pont Aeri. “Para cuando ‘Flying Free’ petó, nosotros llevábamos haciéndolo bien durante una década. Fue un salto hacia delante enorme, pero cuando el éxito trascendió a la discoteca, todo lo que había detrás, la identidad, el estilo, el trabajo con la marca y con las fiestas, estaba ya muy depurado. Mi sensación es que la gente que, de repente y desde fuera, se asomó a lo que era Pont Aeri, encontró mucha coherencia, un mensaje muy claro y definido. Pero sí, sin duda, ‘Flying Free’ nos cambió y nos abrió una cantidad de puertas que desde luego no habíamos imaginado”.

    Hoy en día es difícil de encajar el contexto, pero por aquel entonces la influencia de las radios locales era enorme. La capilaridad de esta red de emisoras, casi siempre sin licencia y muchas de ellas dedicadas íntegramente a la electrónica, propagaron rápidamente el mensaje de la canción. “No sé cómo impactaría hoy ‘Flying Free’, pero por aquel entonces contó con todos los recopilatorios y con todas las emisoras de FM haciéndola sonar. La gran pregunta ahora para nosotros es, ahora que todo es tan diferente, ahora que los programas de radio funcionan de otra manera y que se consume la música de otra manera, ¿cómo es posible que ‘Flying Free’ suene más que nunca?”.

    Los hermanos Escudero son hoy los propietarios de la marca Pont Aeri al 50%, tras la jubilación de su padre y socio. Recuerdan para GQ España vivir unos años de gran éxito comercial sin abandonar su insistencia en la música que les movía: la mákina. Hasta el cierre de Pont Aeri por parte del Ayuntamiento de Manresa y pese a la segunda etapa de la discoteca en otra ciudad, la demanda de los dj’s de Pont Aeri como invitados por toda España no ha languidecido en 20 años. Muy al contrario, en este momento la marca, ellos y los otros dos dj’s emblema, Pastis & Buenri, han iniciado una aventura este 2019. Con promotora y productora propias, impulsaron el Barcelona Remember Festival, con más de 30 artistas. Su agenda para el verano es muy apretada y el proyecto “está llamado a ir a más”.

    Lo que Dj Ruboy, Dj Skudero o Xavi Metralla no pudieron vislumbrar en 1999 era la cantidad de remixes y variaciones del tema generados. Una vuelta por YouTube nos transporta a todo tipo de versiones acústicas, folclóricas y hasta rockeras.

    El último hito se produjo en 2018, con la fiesta programada por FlaixFM en el Liceu de Barcelona. El coliseo operístico unió a dj’s e intérpretes para acolchar los himnos de una época en éxtasis con el empaque de una orquesta. ‘Flying Free’, como en cualquier celebración a lo largo del año, bodas, bautizos, comuniones y fiestas de guardar, supuso uno de los momentos más celebrados. Larga vida a Pont Aeri.

  • En manos de TripAdvisor

    La economía en torno a los viajes no ha dejado de crecer tras el crack de Lehman Brothers. Año tras año, las cifras solo aumentan y el turismo ya es uno de los factores de consumo más altos y extendidos del mundo: el crecimiento del sector ha superado el del PIB mundial. Ese es el titular del informe realizado por la Oxford Economics en cooperación con TripAdvisor, empresa que ha entregado todos sus datos para valorizarse gracias a la institución líder en estudios de este tipo. La influencia de esta web en el sector da vértigo: afectó de manera directa en el gasto de 460.000 millones de euros en 2017. Dicho de otra manera: la plataforma influyó en las decisiones de 433 millones de viajes a partir de las cifras consolidadas de aquel año*.

    El estudio de la OE dice que casi uno de cada 10 empleados en todo el mundo está respaldado por la actividad turística. Sin embargo, en la Comunitat Valenciana el impacto es mayor: según la Generalitat, genera el 12% del empleo directo y el 11,6% del PIB valenciano. Un PIB que, año tras año, se comercializa cada vez más online. Y ahí es donde TripAdvisor roza el monopolio en la influencia de las decisiones. Según otro exhaustivo y reciente estudio de comScore, la plataforma aglutina el 70% de las consultas mundiales, pero, sobre todo, el 60% efectivo de los pagos. La multinacional con sede en California, además de una red social, es la pasarela de pago más habitual del sector en el mundo.

    Además, la influencia monopolística de TripAdvisor España es mayor que en el resto de grandes destinos. Mientras que el 74% de sus usuarios visitan la plataforma para contratar un hotel en cualquier rincón del globo, si lo hacen en España, la consulta se eleva al 93%. La hotelería y la hostelería conviven con esta cuello de botella para su negocio. Una convivencia que, aunque solo fuera por volumen, ya sería conflictiva. Pero hay motivos para el desencuentro, al menos desde el ámbito privado. A día de hoy, es un hecho que una parte de la economía valenciana y de sus empleos está filtrada y afectada al segundo por una única plataforma. En manos de TripAdvisor.

    Una relación en conflicto

    “Nuestros clientes no están en contra de TripAdvisor, pero reclaman su derecho a no participar en la plataforma. Es muy sencillo: permita que si un establecimiento no quiere figurar en su listado, no figure. Porque esto no son las Páginas Amarillas, precisamente”. Así inicia su alegato Carlos Salinas, profesor de Derecho Mercantil en la Universitat de València y socio fundador de MA Abogados. Es el letrado que defiende la causa del Marina Beach de València. Su propietario, Antonio Calero, ha logrado algo que otros empresarios del sector han intentado antes: sentar a TripAdvisor ante un tribunal español (Audiencia Provincial de Barcelona). ¿Las razones? El daño a la imagen de su negocio a través de difamaciones y críticas supuestamente falsas en la web.

    Calero y TripAdvisor admiten estar dispuestos a llegar hasta el último tribunal posible en una carrera de desgaste económico y público que obtendrá su primera sentencia en unos meses. Salinas, experto en causas de comercio internacional y cada vez más ducho en estos conflictos online, describe para Plaza cómo sucede el proceso: “un cliente tiene la capacidad de dar de alta un establecimiento. A partir de ahí, cualquiera puede ir agregando contenido, que no olvidemos que es lo que hace grande a TripAdvisor, que se posicione espectacularmente en Google. Contenido inédito gratis. Entonces, el empresario descubre que está en la plataforma y puede reclamar el perfil. Una vez lo hace, ha de dedicar una ingente cantidad de recursos a atender peticiones, reclamaciones, etcétera. Está cautivo del sistema”. El problema, en el caso del Marina Beach, es que el local, además, tiene un difícil encaje: es restaurante de mantel, es club con piscina, es terraza de copas y es discoteca. Las quejas singulares por alguno de todos estos servicios acaban influyendo en cualquiera de los otros espacios.

    “En cualquier caso, todas las causas que existen de este tipo, son un enfrentamiento de David contra Goliath. Los equipos jurídicos de TripAdvisor o Amazon –defiende también otra causa en València contra esta plataforma comercial– son brutales”. A su demanda, cabe reconocer que existen dos vías para cancelar la existencia del negocio en TripAdvisor: que el negocio desaparezca (y se justifique, documentalmente) o que sufra un cambio profundo por reforma, nombre o propiedad. La única posibilidad de interlocución al respecto, una vez tomada la decisión de abandonar el sistema, pasa por la interlocución con Estados Unidos. Sin embargo, hablar con TripAdvisor España no ha sido complicado. ¿Qué tiene que decir la plataforma más influyente de la constante sospecha de convivir con el fraude?

    Al habla con TripAdvisor

    “Recibimos 250 comentarios cada minuto en todo el mundo, pero antes de que nada se publique, todo pasa un control antifraude cada vez más complejo”. El lema más actualizado de la plataforma es: “sabemos que para que una opinión sea útil tiene que ser auténtica”. Desde Madrid admiten que “cientos de técnicos”, en una colmena global y multidisciplinar, trabajan en oficinas por todo el mundo para evitar la sospecha. Hay control de IP’s, cortafuegos de palabras malsonantes y filtros automáticos que combinan distintas variables. Sin embargo, a día de hoy, por ejemplo, se puede acusar sin pruebas de delitos al propietario de un restaurante y que el comentario permanezca. Más allá de este extremo, se pueden comprar reseñas en positivo a golpe de clic.

    Desde la revista Plaza mostramos a TripAdvisor algunos de estos proveedores de reseñas online. Paquete básico: 1 reseña, 12 euros. Business: 10 reseñas, 115 euros. Premium: 30 reseñas, 340 euros. Ofrecen confidencialidad, edición, informes y hasta alientan a que se escriba cada cual su reseña. Al gusto. Comprobamos la efectividad del sistema. En caso de no incluir el texto, la empresa llama y realica un cuestionario básico que inspira el texto final. El proceso debemos hacerlo para establecimientos distintos, incluso fuera de la Comunitat Valenciana. En caso de que el día de mañana TripAdvisor descubra a un usuario fraudulento –en realidad, son usuarios aparentemente reales, con una actividad más o menos activa en la plataforma– puede suspender y penalizar en el ranking al establecimiento.

    Descrito el proceso y mostrada la plataforma, TripAdvisor admite que todo lo que pueden hacer –y hacen– pasa por denunciar el hecho y colaborar con la Policía. Y ponen en valor una sentencia pionera en Italia, donde el año pasado el dueño de una de estas webs que ofrecen críticas positivas fue condenado a 9 meses de prisión y una multa de 8.000 euros. Desde 2015, la multinacional californiana ha puesto fin a 60 compañías de venta de reseñas en el mundo. Ninguna de ellas en España, donde la proliferación de críticas en positivo sigue produciendo una distorsión del sistema. En ciudades medianas, desde Vinarós a Torreviaja, desde Peñíscola a Cullera, la compra de unas decenas de reseñas positivas puede trastocar decisivamente un ranking.

    Sospechas y certezas sobre ElTenedor

    Para una parte del sector turístico, el conflicto de influencia con TripAdvisor no tiene tanto que ver con su plataforma, sino con su influencia comercial en el sector. Convertida ya definitivamente en una red social de viajeros, la más importante del mundo con más de 500 millones de usuarios, lo cierto es que la plataforma ejerce de enlace a compras relacionadas de todo tipo. Y con un gran margen de acceso en ese marketing de afiliados al máximo nivel. Pero no solo eso: es la propietaria de la que en 2014 era la plataforma de reservas más importante en Europa, Lafourchette, compañía francesa que compró por algo más de 100 millones de euros y que era propietaria de su versión española: ElTenedor.

    ElTenedor es a ojos de los usuarios un recomendador online con opción a reserva de mesas. Sin embargo, su impacto va mucho más allá: es el software más utilizado de España en el ámbito gastronómico. Por un fee (precio recurrente mensual) muy económico, restaurantes de todo tipo de ticket tienen un servicio inmejorable para ofrecer sus mesas online. Si la reserva es efectiva, TripAdvisor recibe dos euros por comensal. Javier de Andrés, premio nacional al Mejor Director de Sala y copropietario del grupo La Sucursal, pone en valor “el software imbatible de ElTenedor. Nosotros estamos muy contentos. Es muy ágil, accesible y nos genera una información valiosa sobre nuestra actividad. Además, elegimos la cantidad de información que compartimos con ellos”. Entre otros activos comerciales, ElTenedor, es decir, TripAdvisor, posee el bagaje comercial de los tickets de miles de restaurantes en Europa. Una información de horarios, estacionalidad, escandallo, precios, etcétera, cuyo valor sectorial y comercial es difícil de imaginar.

    Pero la influencia va más allá: ElTenedor también es prescriptor. Tiene su propia selección de restaurantes, su propio sistema de puntuación y, quizá lo más importante, una línea directa con los restaurantes. Desde esta plataforma y desde TripAdvisor combaten un “bulo” contra el que luchan desde que sucedió la compra: “no, si formas parte de ElTenedor no tienes derecho a que te quiten reseñas negativas en TripAdvisor”. Dos operadores valencianos con varios restaurantes en cada caso en la capital y en Gandía, precisan que lo que sí se crea con ElTenedor es “una línea directa de interlocución. Y eso no tiene precio”. Aunque prefieren no revelar su identidad, también admiten que TripAdvisor tiene esa suerte de línea directa a través de un sistema de pago: el servicio TripAdvisor Premium. Una atención preferente que se fundamenta en una página comercial más profesional y optimizable.

    No obstante, otros poseedores de la plataforma no están tan contentos como de Andrés. Por ejemplo, en el caso de María José Martínez, del restaurante gastronómico Lienzo, se acusa que la moneda propia de la plataforma, los yums, se hayan convertido en un problema: “si acumulas 20 euros de yums y vas a un restaurante, los 20 euros los asume el restaurante íntegramente”. Cabe destacar que ese sistema de premios al usuario no es obligatorio. Martínez, no obstante, distingue en los beneficios de ElTenedor frente a TripAdvisor: “las valoraciones en ElTenedor las hacen usuarios que han ido a tu restaurante. Ante eso, nosotros no podemos estar más a favor. En algún caso nos ha ayudado a mejorar y nuestra percepción es mucho más profesional”. Entre otras cuestiones, porque asegura seguir recibiendo propuestas para crear reseñas, algo que “no puede evitar que desconfíes del sistema”. Un sistema que sabemos, estadísticamente, es un embudo para el consumo hotelero, gastronómico y para el resto de gastos menores del sector turístico.

    La venta de reseñas positivas y negativas

    En primera persona, el caso de Lienzo o de los cocineros que prefieren no identificarse no es único. Nerea Monforte, copropietaria de la empresa familiar Mon Orxata, asegura acumular desgaste y frustración en su búsqueda por ‘salirse’ de TripAdivsor. Como en el caso de Calero, asesorada legalmente y en trámites, su solicitud es la de quedar excluida de la plataforma: “somos una empresa familiar y llevamos años gestionando las frustraciones de la gente. Para colmo, tenemos dos locales situados a unos pasos a pie, uno en frente del otro, y son la prueba de la arbitrariedad del sistema. Teniendo el mismo tipo de público y oferta, uno está relativamente bien valorado y el otro todo lo contrario. ¡Y trabaja el mismo equipo!”.

    Esos dos locales son Casa Orxata y Suc de Lluna, ambos en la parte superior de la galería comercial del Mercado de Colón. En su caso, la redirección de sus quejas es un código postal de Massachusetts, donde se encuentra la sede legal de la compañía. El desencanto por ausencia de un interlocutor válido de cara a sus pretensiones –en caso de tener cualquier conflicto con una crítica, sin ser Premium, TripAdvisor responde a través de un teléfono de atención al cliente– es mayor “cuando seguimos recibiendo ofertas, cara a cara, de escritura de reseñas positivas o negativas contra la competencia. Nuestra sensación es la de que no hay control y que nosotros no queremos participar de este modelo. No nos aporta nada, solo problemas”.

    Nuevas amenazas para TripAdvisor

    En respuesta a la revista Plaza, TripAdvisor admite que el caso de la sentencia italiana marca un precedente y alumbra el camino. Advierten que no se detendrán por recursos frente a quienes ofrecen estos servicios. Es más, los restaurantes saben que, en caso de ser cazados haciendo trampas, serán prácticamente excluidos de sistemas de puntuación. Banneados, en el argot técnico. Los propietarios de Lienzo y del grupo La Sucursal admiten que Google Business está empezando a destacar y despuntar en el posicionamiento. Parce que esta vez sí, Google quiere apropiarse del liderazgo y Monforte pone en valor un factor que parece determinante en la percepción de hoteleros y empresarios: Google localiza la presencia en el local de los reseñadores en los últimos días o semanas. Más allá de la paranoia por registro, este hecho supone un clic en la percepción del cliente ‘real’ frente al fraude.

    Por otro lado, desde TripAdvisor admiten acusar el desgaste de estos años y haber “valorado todo tipo de opciones. La inversión en sistemas antifraude de la compañía no se puede cifrar, pero es sustancial”, comentan a esta revista. Aún así, insisten: “si un establecimiento hace las cosas bien, tendrá buenas valoraciones. Si no…”. No obstante, sus amenazas actuales no son únicamente el enfrentamiento con una parte importante del sector, ni las sospechas no probadas de influencia de plataformas como ElTenedor, ni la llegada en tromba por posicionamiento de Google Business. Algunos de los más destacados propietarios de restauración en València y Alicante advierten que a ElTenedor le empiezan a surgir competidores “muy interesantes”. Es el caso del software CoverManager, cuya acción comercial nos aseguran se está multiplicando en la Comunitat Valenciana.

    La equidistancia institucional

    Las instituciones se muestran preocupadas por la lucha constante de los empresarios frente a TripAdvisor, pero relativizan. El desgaste no solo se hace notar en la multinacional y sus verticales; al otro lado, en el bando de los líderes sectoriales, parece haberse extendido una conciencia de que una parte del crecimiento económico tiene a esta multinacional y su competencia como aliados. Más expuestos que nunca, hay una parte del discurso que parece en sintonía con que esta auditoria constante de servicio y producto solo está haciendo mejorar la oferta.

    Hosbec, la Asociación Empresarial Hotelera de Benidorm y la Costa Blanca, tiene claro que este tipo de plataformas “han venido para quedarse y que han posicionado al cliente epicentro de la gestión de la hotelería”. Aunque atisban que Google “le está ganando terreno a pasos agigantados”, admite que las empresas se han visto obligadas a “diseñar políticas específicas para atender todos los comentarios vertidos”. Admite también, que el sistema causa “disfunciones puntuales, como por ejemplo clientes que solicitan servicios gratuitos a cambio de no poner un comentario negativo”, un sistema negligente que ha surgido recurrentemente en las conversaciones con muy distintas fuentes. Sin embargo, Hosbec valora que TripAdvisor invierta “cada día más” en “herramientas para detectar comentarios falsos y deliberadamente perjudiciales”, algo que ayuda a una situación de no retorno, aceptar la existencia de estos canales de información: “es una realidad a la que debemos adaptarnos si queremos continuar siendo competitivos”.

    Por parte de la Federación Empresarial de Hostelería de València, la FEHV, creen que por parte de la compañía es “necesaria una reflexión sobre los mecanismos de control que utiliza. El problema está en la gente que hace un mal uso del portal, a través de falsedades, amparándose en el anonimato o incluso en algunos casos con amenazas a los empresarios de poner críticas negativas en el portal sino les invitan o les aplican algún descuento, o incluso gente que ponen comentarios y no han acudido nunca a ese sitio a comer”. Este hecho, por ejemplo, ha sido denunciado pública o veladamente por empresarios como Calero y otros del entorno de las playas de la ciudad de València. “La herramienta tiene que ir adaptándose y, quizá, plantearse el localizar al cliente como hace Google My Business”.

    “El valor de la reputación de un sector no puede quedar en manos de ningún monopolio, debe residir en la elección de los turistas para vivir su experiencia”, avanza la Agència Valenciana de Turisme. Sin embargo, comprende y contextualiza la vigencia de TripAdvisor empezando por la defensa de la libertad de expresión, “que debe garantizarse siempre. Los turistas son dueños soberanos de sus opiniones, como también lo son a la hora de dejarse influenciar en su toma de decisiones por plataformas online”. Desde la Generalitat creen que estas plataformas han servido para “democratizar la información”, pero admiten que “complicado garantizar la objetividad y neutralidad para no perjudicar al sector”.

    La desafección del sector con la plataforma se deja notar a través de sus voces críticas. Como sucede con las reseñas, la queja sobresale en la conversación. TripAdvisor, con 15 años de vida, ha encontrado un filón de posicionamiento gracias a ello por contenido inédito gratuito (creado por los usuarios) y permanencia en página. El caso valenciano parece algo más agriado que el resto, pero quizá existe una razón más o menos objetiva: según los datos totales de 2018, la valenciana es la autonomía peor valorada en la plataforma de entre las más turísticas. Canarias, La Rioja, Andalucía, Asturias, Extremadura, Baleares, Galicia, País Vasco, Cataluña y Comunidad de Madrid, por este orden, tienen mejor valoración media. Un ranking que desmonta la idea de que el precio marca los éxitos de la plataforma, ya que en varias de ellas el gasto por viaje es inevitablemente superior.

    *Más información sobre el estudio de Oxford Economics

    El estudio de Oxford Economics es el más reciente y ambicioso para tener en cuenta el impacto de TripAdvisor. No solo cruza los datos de la plataforma, sino que su dimensión es global incluyendo la data del Consejo Mundial de Viajes y Turismo de la Asociación de Viajes de EEUU, de la Comisión Europea de Viajes, de la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas y de 51 bases de datos nacionales, entre las que se encuentran las de los principales destinos del mundo. Por lo que se refiere a la data de TripAdvisor, Oxford Economics ha comparado datos de usuarios en la plataforma desde 2004. El resultado es uno de los más fiables sobre el alcance de la economía mundial del turismo que incluye tanto a las empresas como a sus empleados.

  • Los últimos días de la oscura vida de Chet Baker (a su paso por València)

    Publicado originalmente en GQ

    Esta fotografía que publicamos en exclusiva, 30 años después, pertenece al último concierto en España del «James Dean del jazz». El promotor Julio Martí le compuso una gira como trío (con Marc Johnson y Philip Catherine) que incluyó un memorable bolo en ‘el Johnny’ de Madrid, pero que en Valencia ambicionaba llenar el Teatre Principal. Y lo hizo ampliando el cartel a cuarteto con el mítico harmonicista Toots Thielemans. A partir de esta imagen de Jordi Vicent, rastreamos las huellas tras los últimos pasos de Baker. Un genio maldito como pocos.

    Hay tres finales escritos para la historia de Baker, pero sólo uno es oficial. El 13 de mayo de 1988 su cuerpo se precipitó unos 10 metros hasta la muerte. El guarda del Prins Hendrick, un «hotel para yonquis» próximo a la estación central de Ámsterdam, no vio ni oyó nada. A las 3 y 10 de la madrugada (y ya van dos 13), un transeúnte alertó del bulto en mitad de la acera. Nadie le hizo caso. Otro puto yonqui a las puertas de aquel «hotel para yonquis». Poco después, la policía atestaba: «cuerpo sin vida, joven de unos 30 años». Tenía 58, pero estaba irreconocibleLa cara fue lo primero que impactó contra un bolardo. Una fatal paradoja: su rostro completaba así una historia de fatal protagonismo. El más deseado por fotógrafos y discográficas de jazz en los 50, el que empezó a deformarse a base de peleas y otros problemas en los 60, el semblante abatido del heroinómano en los 70 y la sonrisa perdida de los 80.

    Con los ojos cerrados, el fotoperiodista valenciano Jordi Vicent retrató por última vez en España a una de las leyendas del jazz. Aquel joven irresistible del que Gerry Mulligan tuvo celos y al que acabó sacando de su cuarteto, aquel chico de la banda de la Armada al que fichó Charlie Parker para advertir a los grandes de que era mejor tenerle cerca antes de que se comiera él solo el mercado. Baker, el icono del cool jazz, el trompetista de las notas precisas y limpias de la Costa Oeste que burló al frenetismo neoyorquino del género. Un oscuro objeto de deseo que se desató para siempre cuando empezaron a publicarse discos en los que cantaba con la misma naturalidad con la que encontraba tonos en su instrumento. Ese guante de terciopelo en su garganta que le salvó de tener que tocar demasiado la trompeta durante sus últimos años, aquejado de fuertes dolores en sus dientes, con las fuerzas justas según la noche.

    Días antes de su muerte, llenó el Principal de Valencia. Cantó mucho y tocó menos. «Medios tiempos y altos», recuerda Julio Martí, que desacredita el tono aciago de la monumental biografía Deep in a Dream: la larga noche de Chet Baker (Reservoir Books). Un documento que hilvana más de 300 entrevistas pero que, como apunta el periodista musical y experto en jazz Yahvé de la Cavada, «parece dedicarse a resolver algún asunto personal entre su autor (James Gavin) y Baker». Llenó el Principal y llenó ‘el Johnny’, el Colegio Mayor San Juan Evangelista de la Complutense, cuyos asistentes recuerdan un directo «memorable». En Valencia también disfrutaron de un Baker brillante y sensible. Hundido en su propia faz, como revela la fotografía de Vicent, pero sobrado de música y capaz de generar un silencio absorbente al cantar una vez más My Funny Valentine, The Touch of Your Lips o The Thrill is Gone.

    Ni madrileños ni valencianos podían intuir en aquellos directos abarrotados que su timbre se apagaría unos días después. Ni que antes de que sucediera, entre su paso por España (no documentado por Gavin) y su novelesca muerte, actuaría gratis en la calle. Por ejemplo, en la Via del Corso de Roma, pasando el sombrero para poder pillar algo con sus colegas. El 4 y el 5 de mayo tocó en el New Morning de París: poco público, algo de pasta. El 7 en el Jazzclub Thelonius de Róterdam: 16 personas pagaron la entrada, ni una aguantó el espectáculo hasta el final. Seguramente actuó alguna noche más gratis en Lieja, como lo hizo con cuatro chavales que presentaban su primer grupo en el Jazzcafé Dizzy de Ámsterdam. Entre vítores y notas erráticas dejaron que Baker les acompañara. En esos mismos días, como si tal cosa, grabó un último concierto con la Orquesta Filarmónica de la NDR alemana, en Hannover. Un documento inverosímil si se tiene en cuenta su deambular por clubes mínimos, pero que rima perfectamente con la excelencia y sentido musical del que hablan los que disfrutaron de sus últimos bolos en España.

    «ESTABA HECHO MIERDA FÍSICAMENTE, SÍ, PERO EN EL ESCENARIO SE SALÍA. SE SALÍA LITERALMENTE. DABA CUANTO TENÍA Y NO SE QUEDABA NI MUCHO MENOS HACIENDO BALADAS, QUE PODÍA HABER TIRADO POR AHÍ» (ALFONSO CARDENAL)

    Baker ya había intentado quitarse la vida a base de speedballs y barbitúricos en el 87. Su compañera de viajes psicoactivos y por carretera, Diane Vavra, le abandonó para salvarse. Aquel mismo 87, con Vavra durmiendo sobre la guantera, «ganó más dinero que nunca». 200.000 dólares. Una cifra del todo insuficiente para una dieta de al menos 10 gramos de heroína y otros 10 de cocaína (que acabó por inyectarse) al día. Y este menú se disponía en Europa, donde la heroína no sólo era más fuerte, sino increíblemente accesible. Y todo esto era posible en Europa porque, como recuerda De la Cavada, «en EE UU era la mierda. En cambio, aquí, podía ir de gira casi tanto como quisiera. Había países donde funcionaba estupendamente, ya fuera por la nostalgia, por el recuerdo o por lo bien que sabía salir al paso en cada concierto«.

    Alfonso Cardenal, periodista musical y director del programa Sofá Sonoro de la Cadena SER, apunta: «Acudir a uno de sus conciertos en aquellos últimos tiempos podía ser una lotería. Es posible que los de España salieran bien, pero igualmente están documentadas las actuaciones con vacíos o gente marchándose». Y así sucedió, tanto en Italia como en Alemania. Martí desoye completamente esta posibilidad: «Estaba hecho mierda físicamente, sí, pero en el escenario se salía. Se salía literalmente. Daba cuanto tenía y no se quedaba ni mucho menos haciendo baladas, que podía haber tirado por ahí». En aquellos días, Baker consumía drogas a cada paso. Llevaba unos 4.000 dólares encima, en al menos siete tipos de monedas distintas. Su Alfa Romeo y 4.000 dólares eran exactamente todo lo que tenía en el mundo.

    Vicent capturó su rostro en Valencia con una Nikon y película TMAX de Kodak en blanco y negro. «Cuando disparé ya sabía que el trabajo estaba hecho. Cuando usábamos película, era desesperante llegar al final del concierto y no saber si algo de lo mucho que habías disparado serviría. Pero recuerdo perfectamente esta foto. Recuerdo el momento de tenerle con los ojos cerrados, en el centro del visor, apagado en sí mismo mientras tocaba Thielemans. Y, entonces, clic». Quizá Baker estaba pensando en aquel clip de la televisión holandesa en el que unos días antes había dicho que lo mejor del último año había sido terminarlo vivo. Quizá estaba recolocándose una dentadura postiza a la que no sabía si achacarle más dolores que alivio. Quizá pensaba en volver a subirse al Alfa Romeo con el que recorría Europa como si de un solo país se tratara. Huyendo, a menudo.

    Asistir a uno de sus conciertos en España, Italia, Francia, Holanda… para los europeos tenía algo de voyeurismo. Por un lado, ver al artista al que has escuchado tanto, pero también contrastarlo con toda la leyenda negra que le ha acompañado«, apunta Cardenal. La vitola de ángel caído, los detalles de cómo le rompían una y otra vez la boca en peleas por un puñado de dólares –y cuyas consecuencias eran directamente el no poder tocar la trompeta o el hacerlo mal durante meses–, toda aquella estela oscura de mito imposible se convertía en una atracción demasiado poderosa para nosotros. En cierto sentido, también le devaluaba: «Si hubiera muerto de sobredosis en los 60, hablaríamos hoy de uno de los más grandes. Convertirnos en espectadores de esa lenta degradación no ayudó a la percepción general de su carrera«, comenta Cardenal.

    «GRABABA EN EXCESO Y ESTABA RODEADO DE YONQUIS EN EXCESO, PERO EN DIRECTO SIEMPRE ENCONTRABA ‘EL NERVIO’. POCOS CUERPOS PUEDEN AGUANTAR ESE TUTE DURANTE TANTOS AÑOS» (JULIO MARTÍ)

    El promotor Julio Martí recuerda a un Baker «con ánimo». «Siempre tenía un buen tono. Viajamos en coche, fuimos a comer y a cenar, aquí y allá… Me habló de sus proyectos para el verano. Estaba obsesionado con que le iban a pagar 10.000 dólares en el festival de Château-d’Oex Balloon». Entre 1980 y 1988, Martí trajo a Baker en numerosas ocasiones: «No se echaba nunca para atrás. Sólo me canceló un concierto y fue porque no habían puesto la amplificación y, obviamente, él no estaba ya en condiciones de actuar en aquel recinto enorme sin micros. Grababa en exceso y estaba rodeado de yonquis en exceso, pero en directo siempre encontraba ‘el nervio’. Metiéndose lo que se metía, recuerdo verle sobre el escenario y pensar en la suerte que tenía. Pocos cuerpos pueden aguantar ese tute durante tantos años».

    Chet Baker fue un intérprete legendario. Trompeta y voz del jazz capaz de generar una atención en las salas que, curiosamente, es una de las sensaciones más documentadas en las crónicas desde los 50 y hasta su muerte. Silencio para capturar un icono tan retratado que incluso en 2018 se reeditaron 18 de sus discos más importantes forrados de las estampas que William Claxton captó. Este fotógrafo no menos legendario admitió que fue una suerte tener a Baker frente al objetivo. En Jazz Imagesrevista a la que sirvió y que encumbró a tantos, le compraban absolutamente todo lo que tuviera de Baker. Las chicas aporreaban el cristal de los quioscos desde Manhattan a cualquier barrio de Los Ángeles. Querían poseer a ese chico. A esa divinidad que, por si fuera poco, interpretaba con una pasmosa facilidad aquellas canciones. Canciones que, como recuerdan los músicos que le acompañaron, se aprendía sin partituras, con una sola escucha. Tenía eso que llama ‘oído absoluto’. ¿Y qué más?

    Baker tenía tantos dones que resultaba insoportable. Incluso para él mismo. Es lo que supura en el documental Let’s Get Lost (Bruce Weber, 1988), inmejorable epílogo a una vida y cuyo director, por cierto, acabó pagando buena parte de la repatriación del cuerpo a EE UU y el sepelio. «Baker deformó su discografía a base de grabaciones de todo tipo. Cualquier tipo que le contrataba, grababa la actuación y al final de la misma le ofrecía darle 500, 600 o 1.000 dólares si firmaba los derechos para distribuirla. Cogía la pasta y se iba a pillar», así lo resume De la Cavada. «Era algo absurdo ir a las tiendas de discos y encontrar docenas de álbumes inéditos de Baker». Una fuente inagotable de grabaciones en sellos italianos, franceses o alemanes. Directos y más directos a los que ahora se podría sumar el que se halla detrás de esta instantánea.

    Martí cuenta por primera vez en GQ que el concierto de Valencia «está perfectamente grabado y listo para su publicación». Negociación mediante con uno de los sellos de referencia del jazz europeo, se editará como uno de sus últimos directos. El último en España. De aquella noche rescatamos 30 años después esta imagen, con toda la profundidad que la fotografía de Vicent nos ofrece. Luces y sombras, con la trompeta caída. Ángel y demonio. Mito y maldito. Deformado en el objetivo antes de fundirse a negro con los ojos cerrados.

  • ¿De qué sirve un 40% de share para ganar unas elecciones?

    La audiencia televisiva sierve de mucho para ganar unas elecciones en 2019. Esa es la respuesta en corto. Anoche la televisión lineal, con sus detractores y amenazas, dio síntomas de estar tan viva como en los 90. Al menos en España, porque el próximo domingo celebramos las decimocuartas elecciones generales y, este lunes, la radiotelevisión pública organizó un debate más que sonado. En primer lugar, porque su emisión ya generó una previa de titulares convertida en campaña promocional. En segundo lugar, porque la audiencia obtenida ha sorprendido a todos los analistas: 8,8 millones de espectadores de media y más de 500.000 tuits, dato que equipara el show con lo más comentados del año en el medio (final de Champions y Eurovisión).

    Con todo y con ellos (Sánchez, Casado, Iglesias y Rivera), el de anoche fue el noveno debate más visto de nuestra historia televisiva. El décimo, para que se sitúen, enfrentó a Solbes y Pizarro, a quienes entre todos ya hemos debido olvidar. El de anoche se situó lejos de los Zapatero/Rajoy (2008, 13 millones de espectadores), Rubalcaba/Rajoy (2011, 12 millones) o González/Aznar (1993, 9,6 millones) y, sin embargo, superó los 14 millones de espectadores acumulados. ¿Y cuántos más si añadimos los que verán el programa a través de la televisión a la carta?. En directo, 3 de cada 10 ciudadanos con sofá en el territorio español vio al menos un minuto del debate. Y eso es mucho. Muchísimo, según los expertos que hemos concitado para preguntarnos de qué sirve un 40% de share para ganar unas elecciones.

    Primer logro para el rédito electoral: los jóvenes vieron el debate

    En estos tiempos de superproducciones de Beyoncé en Netflix y Caminantes Blancos, los datos cualitativos quizá sean los más interesantes. «Los jóvenes no pasan de la televisión si se les ofrecen contenidos que les interesen, y el debate electoral evidencia que les interesa el debate político”. Lo dice Borja Terán, periodista especializado en el medio. La franja de edad más atraída por el programa fue la de mayores de 64 años, según el informe de audiencias de Barlovento. Sin embargo, el siguiente grupo congregado fue el de los jóvenes de entre 13 y 24 años. “La gente joven no ha dejado de ver la televisión tradicional. El problema es que la televisión tradicional ha dejado de buscar a la gente joven, porque ha interpretado que un público más envejecido sostiene las audiencias”.

    La crítica televisiva Mariola Cubells abre aún más el foco: “Es hora de cambiar la manera de llamar a las cosas. Televisión es todo y contenidos audiovisuales se consumen más que nunca, así que cuando acudimos al tópico de que los jóvenes han dejado de ver la tele, hablamos del soporte tradicional. Ven contenidos de televisión como nunca en la historia del audiovisual”. Y una muestra evidente de ello es que, cuando ese contenido se sirve en el canal lineal, y siempre y cuando les interese, los jóvenes acuden allí a verlo. Terán recuerda otro caso con la televisión pública de por medio: Operación Triunfo.

    ¿Por qué este dato es relevante? Porque en el imaginario general ya se ha instaurado la idea de que estas son las elecciones de los indecisos. Según el CIS, 4 de cada 10 españoles no sabe a quién votará (10 puntazos más que en 2016), pero si concretamos en la franja de menores de 24 años la indecisión se dispara hasta los 6 de cada 10. Si el segundo grupo de espectadores del debate en La1 fue el de los menores de 24 años, la conclusión es blanca y en botella: el debate electoral sirvió de mucho para los cuatro partidos. Lejos del tópico al que apuntaba Cubells, los jóvenes tuvieron su dosis de información con respecto a los principales interrogantes en la futura gestión pública. Si los presidenciables acertaron con dialéctica y escenografía, lo sabremos el próximo domingo antes de la medianoche.

    Segundo logro (y principal): “Es un datazo”

    Teresa Díez Recio, analista digital para distintas televisiones, apunta que “lo más relevante es el incremento de 3,5 millones de espectadores de un lunes a otro. El dato es altísimo y muestra un enorme interés por el debate, recuperando la televisión una importancia central. Estos datos ya se asemejarían a unas cifras que solo supera una final de Champions, pero si acudimos al impacto social, el dato es todavía más relevanteSuperar el medio millón de tuits, como confirma Kantar, asemeja la emisión a una final de Gran Hermano e incluso Eurovisión ”. El talent show más viejo de las televisiones europeas marca el pico de interacciones sociales con un programa de televisión y el debate electoral de este lunes lo ha superado.

    Para entender los datos y su trascendencia cabe recordar que quien emitía era la televisión pública. Eso significa que la escenificación shakespiriana de Albert Rivera y su silencio —con sintonía de fondo— sonó exactamente igual a través de once cadenas públicas y privadas. Quizá por eso, el volumen de interacciones “es superior al de unos Premios Goya, pese a lo que genera por sí sola su alfombra roja. Y superior como he dicho a una final de Gran Hermano, que sigue siendo el rey de los realities, porque Supervivientes y otros no consiguen ni acercarse a sus cifras de impacto en redes”. Bien mirado, Xabier Fortes quiso aproximar el show desde la moderación a estos parámetros cuando dijo: «Les recuerdo que pueden faltarse al respeto educadamente». Quedó demostrado que no hacía falta.

    “El 40% de ayer es un datazo. Para la pública, para la privada, para el directo, para el diferido… Ya lo quisieran para sí algunas plataformas”, concluye Cubells. Terán, que conviene en el éxito de la emisión, recuerda ahora el sentido de la lucha encarnizada por su posesión la semana pasada: “ Por eso era tan importante organizar el debatepara Televisión Española y Atresmedia, porque les pone en el mapa de un gran acontecimiento. Evidencia que la televisión lineal del futuro va a seguir siendo el motor del entretenimiento que nos acompaña”.

    Tercera consideración: la realización retuvo audiencia

    Terán desconfía de una comparación histórica de shares. Al fin y al cabo, como todos insisten en recordar, aun siendo el noveno debate, nunca antes el video on demand, la cantidad, variedad y cantidad de canales disponibles para consumir televisión (por donde sea) ha sido la actual. No es comparable 1993 con 2019, pero tampoco 2008 ni 2011. Dicho esto, la cuta “falsea algunas realidades. La diferencia entre este debate realizado en 2019 o en 1999 es que en aquel año hubiera tenido una cuota todavía más alta ”. No obstante, el dato es “altísimo”. ¿Por qué esta vez la televisión lineal logró congregar a tanta audiencia sin ser una final de Champions o Gran Hermano?

    “La realización me encantó. Combinó todo el aprendizaje histórico de los debates televisivos con puntos de vista mucho más actuales. Los planos, la multipantalla, nos acercaban a la comunicación no verbal de los candidatos hasta dejarles en evidencia. Este tipo de juego visual, mucho más transversal en el lenguaje, atrapa a todo tipo de públicos”. Terán pone en valor una edición “muy viva, nada encorsetada. Fue un detalle crucial para que los espectadores se quedaran pese al debate, que fue muy previsible”. Con los discursos tan precocinados, sugiere, hubiera sido muy fácil que los espectadores se escaparan a los pocos minutos de haberse enchufado a la emisión.

    Los expertos coinciden en que lo vivido anoche en La 1 muestra a la televisión en vivo como “el medio más poderoso”. Todavía. Al menos, por lo que se refiere a grandes acontecimientos y a hechos transversales. La prueba de que “la televisión en vivo y en directo no va a morir”. Para el recuerdo también queda uno de esos errores digitales propios de nuestro tiempo: al guionista y diseñador Fran Granada se le quedaron enganchados los subtítulos de Friends durante la emisión del debate. El resultado te fascinará.

  • Berlanga dirigió ‘El Padrino’ (y casi nadie lo sabe)

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    Said Ali Salman tenía 27 años cuando asesinó por error al abogado Adolfo Cotelo. Su objetivo era Max Mazin, presidente de la comunidad judía de Madrid y residente en el número 19 de la calle Eduardo Dato. De allí salía cada mañana a las 9:15 horas, sin excepción. Eso le habían dicho al sicario omaní aterrizado en Barajas pocos días antes.

    Nadie le advirtió de que Cotelo y Mazin, además de ascensor y portería, compartían «cierto parecido físico» (o así lo justificaron las crónicas de la época). El hombre equivocado salió de aquel portal a las 9:05 acompañado de dos de sus hijas tras escuchar misa. Cargadas con sus mochilas, entraron en el coche familiar poco antes de que el criminal abriera su gabardina y descargara dos ráfagas con una metralleta corta.

    La escena la describió con todo detalle el chófer de Mazin, que ya esperaba a su puntual jefe y quien identificó horas más tarde a Said Ali Salman. Entre las contadas pertenencias del asesino, la policía halló una foto que delataba la relación entre el vivo y el muerto. La Organización para la Liberación de Palestina se apresuró a condenar el atentado y reclamar el mayor castigo para su autor.

    Toda aquella escena de película de gángsters no pertenece al terreno de la ficción, sino que sucedió así en marzo de 1980. El mercenario nunca delató el encargo y este suceso, más propio de un ajuste de cuentas entre clanes de la mafia, no tendría relación con lo que ahora sigue si no fuera porque Cotelo –además de un reconocido abogado de la capital– era el propietario de los estudios de doblaje Exa, donde pocos años antes se dobló ‘El Padrino’ (1972). También porque Javier Dotú, la voz de Al Pacino en el film, se inspiró en este incidente para escribir su primera novela: Alguien tiene que morir en Madrid.

    La conexión francesa entre Coppola y Berlanga

    No es una historia muy conocida, pero así es la Historia: un recuerdo interesado de los hechos. Por eso, quizá, llama poderosamente la atención que nadie ligue la primera de las películas de los Corleone a uno de los grandes nombres del cine español: Luis García Berlanga. Quizá también tenga que ver con ese papel invisible que posee el doblaje en España, que por su condición natural tiene éxito al pasar desapercibido y no destaca entre la tonelada de anécdotas que excluyen esta alianza irrepetible. El director que nos atravesó con ‘Plácido’ (1961) o ‘El verdugo’ (1963) codirigió el doblaje de ‘El Padrino’ junto a Mari Ángeles Herranz.

    Los datos más actualizados sobre la venta de entradas de cine en España reflejan que sólo el 4% del mercado le pertenece a las proyecciones en versión original. Por ese motivo –y por su forma de hacer en la sala de doblaje– cabe intuir hasta qué punto el ácrata valenciano influyó en este film trascendental para la historia del cine.

    ¿Pero cómo es posible que Francis Ford Coppola y Berlanga llegaran a compartir proyecto ? La historia de dos pasos que los conecta tiene detrás a los productores Robert Evans y Christian Ferry. Evans, leyenda viva en su oficio desde Hollywood y hacedor de ‘El Padrino’ o ‘Chinatown’ (Roman Polanski, 1974), entre otras, contaba con Ferry –productor de ‘Adiós, muchachos’ (Louis Malle, 1987)– como hombre de confianza para sus películas en Europa. En aquel momento, Berlanga pasaba largas temporadas en París. Tan intensas como para convencer a Ferry de que la película que debía producir no era ‘El último tango en París’ (Bernardo Bertolucci, 1972), sino ‘Tamaño natural’ (Berlanga, 1973). Y lo consiguió.

    La relación entre Ferry y Berlanga era próxima hasta el punto de convencer al mejor director de Azcona para hacerse cargo de un par de doblajes de la Paramount: ‘El Padrino’ y ‘El gran Gatsby’ (Jack Clayton, 1974). El francés, referencia de las majors en Europa en la caza de localizaciones y soluciones de doblaje, «sabía del oficio de Berlanga en el estudio. A Berlanga le encantaba doblar todo y no paraba de cambiar frases y de reacondicionar diálogos hasta el último minuto». Así relata el suceso Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum, con el que coincide José Luis García Berlanga, productor, director e hijo del cineasta: «En la sala de grabación no paraba de cargarse cosas. Metía mano hasta convencerse de que no podía mejorarlo más «.

    Berlanga hijo apenas recuerda aquellos dos encargos de la Paramount, los únicos para terceros que capitaneó su padre, pero pone en valor la cantidad de horas y oficio que éste tenía en la sala.

    «Se había acostumbrado a hablar en voz alta durante el rodaje. Necesitaba dar indicaciones en todo momento y a todo el mundo «, añade Maluenda. En el propio BFM no hay rastro documental ni anota- ciones de aquellos proyectos. Por suerte, Dotú recuerda para esta revista cómo fue el proceso con el también director de ‘Bienvenido, Míster Marshall’ (1953).

    Un fichaje estrella para la producción

    Berlanga se presentó en el estudio con un porcentaje de humildad alucinante», comenta Dotú. «Fue muy franco, porque el reparto que habían escogido los americanos –se hizo una selección desde Los Ángeles, puesto por puesto– tenía mucha experiencia. Así que nos dijo que podía supervisar un tono o un matiz, pero quería que todos metiéramos las narices. Creó un ambiente familiar y provocó un ritmo lento que benefició al trabajo. Iba despacio, frase por frase y recuerdo que, a menudo, parábamos e íbamos al bar. Lo que no quería era dejar ningún cabo suelto y eso, unido a la dirección de Mari Ángeles (Herranz, también en la voz de Diane Keaton), y las aportaciones de Paco Sánchez (Marlon Brando), Carlos Revilla (Robert Duvall) e incluso las mías, creo que benefició el resultado final».

    Dotú opina que el de Berlanga » fue un trabajo más próximo a la supervisión que a la dirección » y que tuvo que ver, «más que con los aspectos técnicos, con la interpretación y la intención de cada personaje». Todos opinan que se le fichó para el doblaje con el objetivo de aportar un gran nombre al proyecto de cara a España. «Por aquel entonces, el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary ya había situado a Berlanga entre los diez directores más importantes de la historia», añade Maluenda. A principio de los años 70, Berlanga «alcanzó esa dimensión internacional y era tratado en Europa al nivel de Bergman o Fellini». A ninguno de los tres les hizo falta rodar en inglés, pero eran otros tiempos.

    La intervención en la sala de doblaje

    «Le gustaba la mistificación, la posibilidad de doblar y seguir creando hasta el último momento», concluye Maluenda. «Para mi fortuna, pude tener cierta relación con Berlanga», prosigue Dotú, «y ambos comentábamos el poder que tiene un director al reescribir en la sala de doblaje algunos de los montajes finales. Entiendo perfectamente que, más allá de que en su cine coral y por cuestiones técnicas el sonido directo sólo pudiera ser una referencia, Luis interviniera en cada frase hasta el último momento».

    Dotú, voz habitual de Kevin Spacey, Kyle MacLachlan o el Metro de Madrid, hizo una de las adaptaciones más icónicas de la versión española: » No es personal, Sonny. Sólo negocio » («it’s not personal, Sonny. It’s strictly business»). Un pequeño y gran ejemplo del discreto e influyente oficio del doblaje que él mismo ha compilado en el ambicioso ‘Historia del doblaje español’ (Vitruvio, 2017). Ni siquiera allí hay pistas del paso de Berlanga por esa rareza que supuso su participación en ‘El Padrino’.

  • Urmemetal: la familia que está agitando la escena heavy emergente desde València

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    La historia de Begoña Urmeneta es una de las más fascinantes de cuantas historias anónimas y cotidianas nos rodean. Fue la primera camionera de tráilers en València. Empezó en el Puerto y dice que la llegada de los primeros móviles, auténticos zapatófonos, le acabó por convencer para dar el paso. También influyó aquello de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado, aunque en ese aspecto quizá no todo fue casualidad. Había soñado con ello desde pequeña, pero el hecho de tener que conciliar el trabajo como camionera con dos niños pequeños, en aquel entonces (y quizá también ahora), le generaba algunas dudas. Dio el paso –asegura que sus compañeros fueron siempre generosos e igualitarios– y hasta el día de hoy.

    Urmeneta, navarra de nacimiento y valenciana de adopción, cuenta que el camión es desde hace algo más de 20 años su vida. No en vano, la mayor parte de los días los pasa en su cabina viajando por Europa. Carga y descarga, descarga y carga, pero, sobre todo, conduce desde su cabina todo tipo de mercancías. Desde esa cápsula da rienda suelta a tres aficiones: la lectura, el heavy y la radio. Mucho de la segunda, bastante de la tercera y algo de la primera hay en uno de los proyectos en los que ha embarcado a sus dos hijos y por los que una marca empieza a tener cierto eco a nivel estatal: Urmemetal Sponsors es una asociación sin ánimo de lucro en la que Begoña, David Gómez y Ainhoa Jiménez (sus dos hijos) se han empeñado en ayudar a promocionar a grupos emergentes de rock y heavy a cambio de nada.

    Aunque la aventura se inició hace unos cinco años de manera más o menos accidental, desde hace dos se estableció formalmente. No son promotoras, no son managers, pero se dedican a tender puentes en todas direcciones para los grupos emergentes de heavy de España y de fuera de España. Aunque la debilidad por las bandas valencianas se nota y se deriva de la proximidad, conectan a las bandas con las salas para generar conciertos en los que la máxima es tan sencilla como –desgraciadamente– inédita: «las bandas no pagan por tocar». ¿Cómo lo hacen? Comunicación, sinergías, buen rollo y una dedicación difícilmente comprensible de no ser por el amor de los tres Urmeneta con este estilo de música.

    Ainhoa comenta a Cultur Plaza que es curioso como los tres tienen gustos distintos dentro del heavy: Begoña, algo más clásico, Ainhoa, algo más excesivo, y David, algo más progresivo. En realidad, esas son las tres líneas que se van alterando en la generación de sus contactos. Una plataforma que desde 2017 se ha vuelto mucho más internacional a partir de un trabajo que, en el caso de Begoña, capitanea desde la cabina de su camión: han ligado a una serie de emisoras de radio en España, Italia, Francia, Inglaterra y países de Suadmérica para que intercambien maquetas y primeras grabaciones: «el objetivo es que la música de aquí suene en muchos sitios y, aprovechando todo lo que da de sí internet, haya un flujo de intercambio entre emergentes».

    El salto radiofónico está funcionando tan bien que ya les han propuesto acoger giras de bandas sudamericanas, aunque ese tipo de saltos todavía quedan lejos para una asociación que apenas da a basto con la gestión que ya realizan desde València. Ciudad, por cierto, donde la presencia del heavy y de sus estilos más próximos está en horas bajas en cuanto a público y salas sensibles a la causa; no así en cuanto a bandas, que «las hay muchas y buenas». Eso dic Ainhoa que, con sorna, comenta: «yo le he dicho a mi madre que si conseguimos llevar público en València, lo vamos a conseguir casi en cualquier sitio». Y ríe, mientras acto seguido comenta que todo el Norte, de Galicia a País Vasco, sigue muy por encima de la media en esos dos aspectos: públicos y salas.

    Las redes sociales y WhatsApp son el principal campo operativo de Urmemetal que tienen varios conciertos programados como colaboradores para las próximas semanas. No paran y no se limitan al directo. Diseñan entradas, carteles, chapas, camisetas y flyers, siendo la promoción online de todo esto la principal actividad. Ahora mismo se preparan para otorgar un premio de fotografía relacionado con el heavy –ya con finalistas–, pero han colaborado con festivales y admiten que grupos de fuera de València les tientan a ejercer de managers. «De momento, es algo que no contemplamos», dice Ainhoa: «el motivo por el cual empezamos a generar contactos y ayudar a bandas emergentes tiene que ver con nuestro disfrute. A largo plazo, no descartamos que pueda existir algo en paralelo que, por hacer de esto algo más profesional para las bandas, pueda suceder».

    Begoña comenta que monetizar «no está sobre la mesa. Lo hacemos de corazón. Lo único preocupante de todo ello es que seguimos arriesgando nuestro dinero. Muchas veces, horas o minutos antes del concierto, estamos cagados porque no sabemos si cubriremos gastos. Al final, de una forma u otra, siempre llegamos. Si generar una base empresarial resolviera eso, quizá, más adelante, nos lo planteemos». Es cierto que, como dato curioso, todo esto surgió de un concierto que sí promocionaron y que fue una especie de celebración familiar. Y como fue bien aquella vez, pensaron en cómo hacerlo mejor y dar de alguna manera ayuda a las bandas emergentes, que siguen siendo desde entonces su único objetivo.

    Aun así, ya hay una serie de bandas a las que han ayudado, que han ido cogiendo cuerpo y de las que siguen tirando para dar empaque a según qué carteles. Han colaborado con promotores, managers y salas en Madrid, Barcelona, Galicia, Asturias o País Vasco, además de hacerlo en casa, en València. «La principal motivación es dar visibilidad a las bandas, conectarlas y que a los directos no vayan solo familiares y amigos», comenta Begoña desde la cabina con gran energía. De eso van sobrados los tres, pese a que admiten que cada vez Urmemetal Sponsors «se come» más vida personal. Eso sí, una vida alternativa que viven de manera conjunta, hiperconectados a través de internet y dirigidos por una madre camionera que, desde su cabina, Europa arriba, Europa abajo, ahora escucha a las bandas a las que tratan de dar cancha en emisoras de Italia o Francia. 

  • Organic Sailing: la pareja de artistas que ha trasladado su vida al mar

    Publicado originalmente en Culturplaza.com

    En los últimos años hemos recogido la diáspora del audiovisual en esta publicación. Trayectorias dispersadas y cambios de vida de toda índole. Con el cierre de Radiotelevisió Valenciana al sector se le vieron las costuras de no haber avanzado mucho más allá de su cordón umbilical, así que sobrevivieron los que sí habían explorado otros goteros, pero se acabó hundiendo el sistema por contagio incluso para aquellos que habían diversificado en caladeros (90% de desempleo). Efecto contagio y adiós a la posibilidad de un star system que, por un sinfín de razones –entre las que no cabría olvidar el patético fiasco de Ciudad de la Luz, desde su ubicación hasta su defunción– no llegó.

    Para ser justos, la crisis, en general, agotó las reservas de buena parte de los filones con los que contaba la siempre incipiente industria cultural en España. Y con las revoluciones tecnológicas consabidas, con la ingente cantidad de nuevos profesionales emergidos de universidades y centros de estudio superiores, con todo y con esto, la casuística de destinos para las y los profesionales de todos los sectores creativos ha sido un cruce de itinerarios de todo tipo. El caso de la directora de fotografía Amparo de Miguel y del artesano de la madera para instrumentos Guillem Esteban es singular, aunque tampoco único. Con dilatadas trayectorias de formación, ambos han acabando eligiendo el mar como estilo de vida y convirtiéndose en dos excepcionales anfitriones a bordo del Greenboat.

    Guillem inició su viaje como artesano en Sevilla. Le apasionaba poder construir cajones flamencos. Haciéndolo, sintió que, en realidad, lo que le atraía era tratar la madera. Quería más y, por fortuna, le ofrecieron ser el carpintero de ribera de la nao Victoria. El reto de formarse en esta disciplina le tentó y, aunque no venía del mundo de la naútica, pensó que pasar un año enrolado le iría genial para conocer mejor el material. Se formó específicamente para ello y se embarcó. Le gustó tanto la vida en el mar que, prácticamente, ya no ha salido de él. Se mudó a València con otro compañero con quien empezó a trabajar la fibra de vidreo, los motores y demás conocimientos necesarios para hacer de los barcos su vida. 

    Y así vivió con aquella primera empresa y un primer barco, soñando con comprarse un velero, hasta que apareció una oferta en Grecia. Un monocasco hundido que había chocado contra un pantalán. La nave estaba completamente desahuciada para la navegación, pero Guillem ya se había formado lo suficiente como para iniciar su propia aventura. Dejó su vida en València e inició la reparación completa del Jeanneau Sun Magic 44: mecánica, electrónica y la fibra de vidrio. El dinero que tenía se lo gastó en la compra del buque, así que fue la gente de la isla griega de Kefalonia la que le dio de comer hasta que todo estuvo listo. Vivió en el barco y pasados unos ocho meses, el artesano de cajones regresó a València y decidió dedicarse a hacer de charter naútico entre Ibiza y Formentera para vivir en el mar. 

    En una de esas travesías, en otro de esos grupos de amigas a los que paseaba, llegó Amparo. Tenía un curriculum formativo excepcional, incluyendo una etapa estudiando y trabajando en Los Angeles. Estar tan cerca del ámbito profesional, iniciarse y ver sus bambalinas, vislumbrar el ritmo de su futuro, le llevó a desencantarse progresivamente. Asegura que, sobre todo, lo relacionado con «el mercantilismo del audiovisual y el tránsito de la parte creativa que más había disfrutado hasta ese momento para hacer según qué concesiones». Una lucha competitiva en la industria del cine que combinaba «con la necesidad de encontrar una forma diferente de vivir». Esa oportunidad fue Guillem y juntos, a partir de aquel viaje, tuvieron muy claro desde el principio que lo que querían hacer era «vivir en el mar, mantenernos y no buscar trabajo en tierra».

    Ninguno había tenido previamente experiencias con la navegación, pero en sus dos personalidades se aglutinaba el combo necesario para capitanear ese tipo de servicios. «Él tenía claro que quería vivir en el mar y llevar a la gente entre las islas. A mí me gusta mucho estar en contacto con las personas, enseñar y hacer actividades», cuenta Amparo a Cultur Plaza. No obstante, no querían hacerlo de cualquier forma, porque en esa necesidad que ambos estaban saciando de encontrar una forma de vida diferente, querían proponer una alimentación ecológica y saludable, poder dar clases de yoga, meditación, masajes… y todo eso fue posible al contactar con un armador belga que tenía un catamarán a la espera de una tripulación tan idónea.

    Amparo advierte que es un barco que no podrían pagar «ni con una vida de trabajo». Una embarcación llamada Greenboat donde ellos disponen su conocido ‘organic sailing‘, nombre de la empresa que conforman Guillem y la directora de fotografía. Con su propuesta, el servicio trata de estar abierto a clientes de todo tipo, aunque admiten que es un servicio de lujo derivado del gran barco que capitanean. El próximo verano serán tres embarcaciones y los precios de todo tipo con su oferta tan naturalista, «dejamos que la gente disfrute de una desconexión profunda de su realidad. El mar te cuenta muchas cosas de ti que no sabes: despierta cosas dentro sin que te des cuenta, te reconecta con cosas que desconoces de ti, te haces preguntas que no puedes hacerte en tierra. Es la capacidad sanadora que a nosotros nos ha cambiado las prioridades y la forma de vida«.

    Primero trabajaron en aquel barco hundido, pero en este catamarán de lujo han dado rienda suelta a su nueva pasión: la vida ecológica en el mar. Amparo no ha abandonado del todo la fotografía, ya que va grabando de manera más o menos consciente algunos aspectos de esta nueva vida. Hace un tiempo cruzaron todo el Mediterráneo y fue grabando aspectos de la vida sobre las olas en pueblos como Egipto. Eso sí, el trabajo no cuenta con esa vocación mercantil que tanto le llegó a agobiar. Piensa en completarlo con el cruce del Atlántico que planean a medio plazo y, en cualquier caso, «tendrá mucho poso de la libertad de los humanos y de las decisiones tomadas. De cómo nos movemos y qué estilos de vida decidimos tener. De nuestra conexión con la naturaleza y del aislamiento absoluto», avanza Amparo.

    También se recrea en la creación de una dieta saludable, en la que la única carne posible es la que pescan ellos mismos. Se surten de mercados locales con productos frescos y productores de kilómetro cero. Algo que, junto a los terapeutas que se enrolan a lo largo del verano para hacer stages intensivos de su especialidad, marcan la diferencia en su propuesta.

    Con cuatro camarotes dobles, ofrecen retiros abiertos –donde se pueden apuntar personas de manera individual, parejas o amigos– o retiros privados que ‘bloquean’ todo el barco. La experiencia incluye las comidas, las clases convenidas y, en general, una experiencia muy natural e integral con el mar. Un servicio muy exclusivo donde, por cierto, no se han colado muchos instagrammers ya que el calendario está hasta arriba de trabajo y no tienen margen para hacerse promoción (y hacer intercambio en especias, tan habitual entre estos). Ahora justo, en octubre, paran hasta mayo o junio del próximo año. Es el momento en el que Guillem inicia el mantenimiento del barco que dura nada menos que unos ocho o nueve meses.

    Amparo se siente plena con el golpe de timón que ha dado a su vida, algo que también ha influido en la fotografía que no ha dejado de hacer. «La meteo importa mucho, como importa cómo huelen las cosas. Nos pasamos el día mirando al cielo, algo que no te das cuenta, pero que jamás haces en la ciudad. La naturaleza en estado puro me atrae y me da miedo. Hemos vivido noches complicadas, pero nos ha ido bien. Las tormentas son súper bellas estéticamente, pero en el mar lo es todo. Los cambios de luz dan mucho de sí en la cámara». Es el amor de los también llamados transmundistas, la opción de vida que se sube al barco para dar vueltas por el mundo. Una opción que esta pareja de creadores contempla ahora que, más que nunca, controla los gastos limitados de vivir flotando. 

    Por el momento, hoy inician su mes de vacaciones al año tras un agotador periplo como anfitriones del Greenboat. El próximo verano el reto se multiplica por tres embarcaciones, cumpliendo también con su objetivo de poder hacer accesible la vida en el mar a distintos precios. Pese a los meses que ahora acumulan de temporada, no están cansados de este modo de vida que les apasiona y por el cual han reconviertido su vocación artesana hacia otros puertos.